De confesiones y sorpresas


Las risas no faltaban esa mañana, Meredy había ido especificamente a aprender algunos postres nuevos para el restaurante, Wendy siempre queriendo estar cerca de los dulces estuvo comiendo uno que otro en lo que avanzaban con la enseñanza.

Al final se habían sentado a la mesa con unas bebidas a jugar uno de los juegos de mesa favoritos de la pequeña, habían muchas risas aunque no era exactamente por lo que sucedía en el tablero.

– ¿Una picadura de mosquito, en serio? – Decía la peli rosa fastidiando a Jellal

– Sí – Intentó disimular su sonrojo y su nerviosismo enfrente de su hija que se veía realmente extrañada

– Se ve algo grande para ser de un mosquito – Decía la pequeña con preocupación viendo el cuello de su papá – ¡¿No se habrá infectado?! – Abrió los ojos negando

– No, no, Wen, ammm, esto… – Intentaba explicar el peli azul – No es nada, no importa – Intentó cubrirse lo mejor posible con el cuello de la camisa

– ¿Por qué no le bajas a tu papá una crema para la inflamación, Wen? – Dijo la peli rosa salvando al avergonzado Jellal

– ¡Gran idea! – Asintió Wendy y se fue escaleras arriba

Meredy esperó a que la pequeña esté algo alejada para el comentario que haría – ¿Un chupetón, en serio? – Emitió con la sonrisa ladeada – ¿No crees que ya estás algo grande para tener el cuello con esa clase de adornos? – Rio levemente

– No me había dado cuenta de que lo tenía – Negó intentando hundir su cabeza dentro de su camisa

– ¿Quién te lo hizo? ¿Ultear? – Preguntó lo más obvio

El peli azul abrió la boca no sabiendo que responder, porque sabía que si mentía, la pelinegra le aclararía que al menos no fue ella quien le dejó eso en el cuello – No – Decidió limitarse a contestar

– ¿Estás saliendo con otra mujer? – Habló con sorpresa – ¿Ultear lo sabe?

– No estoy saliendo con nadie – Se cruzó de brazos – Ni con Ultear ni con nadie – Aclaró

– Espero que las mujeres con las que estás sepan que no sales con ninguna de ellas – Rebatió sintiendo algo de impotencia por su amiga

– Ultear lo sabe

– ¿Y la otra? – Alzó una ceja

– También – Contestó dudoso – Es complicado – Negó conflictuado

– ¿Es complicado por Ultear? – Inclinó la cabeza queriendo en serio entenderlo

– No, no es ella – Negó – Es solo que, tener algo con esta persona está mal, es un error, pero yo…

– La quieres – Sonrió Meredy viendo sus ojos, era extraño que de algún modo podía percibir los sentimientos del peli azul – Pero si la quieres y te corresponde ¿Por qué estaría mal?

– Porque ella es…

– ¡Aquí traje la crema! – Escucharon la infantil voz de Wendy que abrió la tapa y se inclinó hacia su papá para ponerle un poco – Y… ya está, esperemos que pronto desaparezca – Sonrió la pequeña volviendo a tomar su lugar en la mesa

– Gracias, Wen – Sonrió acariciando la cabeza de su pequeña, maravillándose de lo inocente que era

– Sigamos jugando entonces – Emitió Meredy – Es tu turno, Jellal – Le indicó con la mirada que tome los dados

El peli azul agitó la mano y después botó los cubos al tablero para después mover su ficha.

– ¡Uh! – Exclamó la peli rosa – Ahora tienes una esposa, ten – Le pasó un pequeño muñequito rosáceo para que lo ponga en su ficha que simulaba un auto

– Eso sería lindo – Sonrió la pequeña tomando los dados – He visto que la gente se vuelve a casar, si papá encontrara a alguien con quien compartir su vida sería maravilloso – Decía alegre agitando los dados – ¡Saqué la profesión de doctora! – Exclamó emocionada tomando la tarjeta que le correspondía – ¡Tú turno, tía Mer!

Jellal se había quedado realmente pensativo, jamás se le había ocurrido hablar de ese tema con Wendy, pues nunca se le había cruzado por la cabeza tener una relación seria con una mujer, bueno, tampoco es como que pase ahora, aunque lo que decía su pequeña hija le daba un empujoncito, claro que ahora eso no significaba nada, no buscaría a Erza, pues tenía miedo de lo que haría si volviera a ver a la peli escarlata, después de anoche, no creía poder controlarse más.

Su celular sonó de repente, vio la pantalla con el ceño fruncido y se disculpó saliendo de la cocina para poder contestar, al parecer el juego de la vida había empezado a mover sus propias fichas.

– ¿Hola? – Contestó sabiendo que no debía

– Hola, Jellal – Escuchó esa voz que podía pedirle lo que sea y sin dudar lo haría – Te llamo, porque… – La escuchó respirar – Creo que debemos de hablar de lo que pasó

– No – Negó – Ya quedamos en que fue un error ¿Por qué no mejor solo dejarlo pasar?

– ¿Eso es lo que quieres? – Se escuchaba algo dolida – Dejarlo en algo de una noche sin más

El peli azul alejó el teléfono de él, pasó una mano por su cabeza – No, no es lo que quiero – Contestó con sinceridad – Pero es lo que debemos de hacer

– ¿Podemos aunque sea tener esta conversación en persona? – Ella tampoco sabía porque insistía en verlo, pero lo necesitaba

– Erza – Suspiró su nombre – Si nos vemos, yo voy a ir por ti – Era una advertencia para ambos, ya habían dado rienda suelta a todo lo que sentían, no solo en palabras, sino también acciones a las que les podríamos decir reprochables, pero.. ¿Quiénes somos para juzgar? – No me va a importar que estés a punto de casarte o que vayamos a cometer otra locura como si siguieramos siendo unos adolescentes, yo voy a ir por ti. Así que mejor evitemonos esto

– Solo vamos a hablar – Insistió – Después de todo lo que había escuchado de parte de él se sentía en las nubes, su corazón latía a mil por hora, estaba dispuesta a cometer cualquier locura, ya se habían alejado en el pasado ¿Por qué volverlo a hacer ahora?

Sí, lo sé. Erza no piensa como una mujer que está a punto de casarse con el amor de su vida y Jellal tampoco está pensando correctamente como lo suele hacer.

¿Será este el poder del amor?

– Erza – Repitió su nombre no creyendo que sería capaz de evitar hacer algo de lo que tenía tantas ganas – ¿En dónde nos vemos?

La peli escarlata sonrió – ¿Te parece si nos vemos en media hora en el parque South Gate?

– Ya voy

– Jellal

– ¿Sí?

Se escuchó un breve silencio en la línea – Gracias

– Creo que nos hará bien hablar las cosas – Suspiró – Nos vemos

– Nos vemos – Colgó

Se apoyó en la mesa de enfrente respirando en profundidad intentando oxigenar su cerebro, no sabía lo que hacía, ni por qué, no estaba convencida ni de ir con Jellal ni de seguir con la boda, entonces tal vez solo debería hacer lo correcto.

Pero llevaba haciendo lo correcto hace mucho…

Tanto que era injusto.

– ¿Quieres que te aliste una maleta o mejor cuando huyan me dices el lugar en el que estás y te envío tus cosas? – Decía Mirajane con una sonrisa ladeada, la mirada que le dirigió Erza la hizo notar que no estaba para sus bromas, claro que la albina le restó importancia, ella lo que más quería era que su amiga haga lo que su corazón le mandaba, por una vez siquiera

– Nadie va a huir – Negó volteando a verla sentándose en el escritorio

– Al menos Sting lo hizo – Se encogió de hombros diciéndolo sin importancia

– Él no… – Negó fastidiada – Olvidé decirte, pero después del almuerzo me mandó un mensaje diciendo que se quedó de fiesta con sus amigos hasta tarde, así que se fue al hotel con ellos

– ¿Y no estás celosa al respecto? – Decía la albina con su característica voz de insinuación

– No, Mira – Soltó en un suspiro intentando relajarse – Porque Sting no ha hecho nada más todos estos años que respetarme, quererme y apoyarme en gran manera, en cambio yo… – Se llevó una mano a la frente – A la primera oportunidad que tuve, le fallé

– Erza no – Negó acercándose a su amiga y tomándola por los brazos – Tú no le fallaste, hace tiempo o tal vez nunca tuvieron una relación amorosa como para llegar a casarse y estoy segura de que si hubiera sido cualquier otro hombre esa noche, tú no hubieras cometido ese error, pero se trata de Jellal, la persona que jamás olvidaste – Sonrió con tristeza – ¿No lo ves? Sting y tú no están destinados a estar juntos, porque después de toda la mañana discutiendo hasta ahora, nosotras sabemos que no vas a casarte con él

– No podría – Negó decepcionada – Lo que cometí fue una traición tremenda y no es justo para él

– Pero tampoco le dirás a Jellal que tomaste esa decisión, porque no quieres que se sienta responsable de lo que vas a hacer

– No, Mira – Agachó la mirada – Aunque Jellal, él me dijo… – Sonrió al instante recordando sus palabras – Que si insistía en vernos, él vendría por mí sin importar qué – Se llevó con nerviosismo un mechón detrás de la oreja – ¿Sabes? – Alzó la mirada hacia ella – Siempre que ves estas cosas en películas o series piensas que es fácil, que si la protagonista ama a uno debería de irse con él y ya, pero no es así, porque esta no es una película, es la vida real, con personas reales y sentimientos reales que no importa lo que haga voy a herir

– Ya deja eso – Negó levemente abrazándola con cariño – Sabes lo que siempre pensé acerca de esto, pero no es justo que te lapides por algo que ya hiciste, a parte que no fuiste solo tú la que causó la ruptura de la relación, Sting ha tenido varias fallas también, te descuidó a ti y a su relación – Acarició su cabello – Ya no digas nada más

¿Tal vez los futuros esposos tuvieron cada cual una diferente tipo de fiesta?

Ya lo veremos después.

Tomó la chaqueta del perchero al lado de la puerta, se la puso y después de acomodarse un poco el cabello, tomó la perilla para salir de su casa, aunque se dio con una sorpresa.

– ¿Ultear? – Preguntó extrañado – ¿Qué haces aquí? ¿Pasó algo con el restaurante? – Emitió preocupado

– No, nada – Se apuró a decir – Yo venía, yo venía porque… – Se veía nerviosa, algo muy raro de ver en ella – Quería hablar contigo – Decidió ser sincera

– ¿Puede esperar? – Preguntó viendo su reloj – Ahora estoy algo apurado

– Sí, sí, puede esperar – Afirmó trabándose un poco al hablar

– Bien, adiós Ultear – Le dio un beso en la mejilla – Meredy y Wen están en la cocina, pasa si quieres

Fue lo último que escuchó y lo vio salir del pórtico subiendo a su auto, se quedó ahí hasta ver el vehículo perderse en el horizonte, suspiró cerrando la puerta, se sentía tonta e incrédula de que haya dejado el restaurante en manos de los practicantes porque sentía que ya no podía callar más lo que sentía al respecto de lo que le había pasado anoche a Jellal y tampoco podía guardar más lo que sentía por él.

Se quedó viendo la puerta pensando que hacer cuando el peli azul vuelva, pues tampoco iba a lanzarse de frente a decir: ¿Recuerdas cuando dijimos que solo era sexo lo que había entre nosotros? Pues adivina qué, desde hace un tiempo dejó de significar solo eso para mí, ah y por cierto todo el día de hoy he aguantado bastante el ir a golpear a Erza por meterse en tu vida, ahora que yo…

– Quiero algo en serio contigo – Le dio vida a lo último que tenía en mente

– ¿Ultear? – Escuchó la voz de la peli rosa tras suyo y volteó

– Mer, hola – Enrojeció de repente esperando que no haya escuchado lo que dijo

– Jellal acaba de irse – Emitió sabiendo que era a él a quien buscaba

– Sí, justo me lo encontré cuando entraba – Señaló la puerta

– ¿Viste el chupetón que traía en el cuello? – Preguntó curiosa

– Ah, no – Mordió el interior de su labio inferior – No lo había visto – Soltó con algo de fastidio sabiendo quien se lo había hecho

– Yo pensé que se lo habías dejado tú… – Decía presintiendo a lo que había ido su amiga – Pero después supe que no, que él está viendo a otra mujer, me imagino que ahora salió a verla también, porque ni bien lo llamaron fue a alistarse

– Wendy te va a oír, baja la voz – Emitió con verdadera preocupación, pues sabía que a Jellal no le gustaría que su pequeña escuche esta clase de cosas

– Está entretenida pintando – Negó acercándose más a su amiga para alejarse de la cocina – ¿Ya me dices a qué vienes?

– No es importante – Negó volviendo a sentir nervios

– Ultear – Endureció la voz – ¿Tú sabes quién es ella?

– No – Negó frunciendo el ceño y cruzando los brazos – No tengo ni idea, yo no lo sé – Mintió

– ¿Ya me vas a decir a que vienes? – Insistió

Ella respiró dificultosamente para después botar el aire con pesadez – Ya te dije que a nada importante – Vio al piso

– Venías a decirle ¿No? – Torció la boca e intentó buscar su mirada – Por fin te animaste a hacerlo y ahora…

– Ahora él está enamorado de otra – Sintió que los ojos se le empañaban – Y yo salgo sobrando, la verdad – Se limpió una de las lágrimas con el nudillo del dedo índice

– Tú eres su mejor amiga desde hace mucho tiempo, dudo que no te pueda llegar a querer en un aspecto más romántico o que no lo haga ahora – Intentó darle ánimos

– No, Mer – Negó sintiendo lágrimas correr por sus mejillas – Hay muchas cosas que tú no sabes y créeme que no soy competencia alguna para la mujer con la que se está viendo Jellal, aunque ella esté a punto de… eso no importa – Se corrigió rápido no queriendo revelar su identidad

– Entonces sí la conoces – Inclinó la cabeza hacia un lado

– Sí – Confesó – Así que mejor – Se limpió las mejillas con ambas manos – Esperemos que Jellal traiga buenas noticias y deseemosle todo lo mejor si es así – Trató de sonreír por más que seguía llorando

– ¿No piensas decírselo? – Frunció el ceño

– Mer – Negó con la cabeza sorbiendo la nariz e intentando buscar las palabras para explicarse – Él ha tenido demasiado con las relaciones amorosas, lo nuestro era y es una amistad con beneficios a veces, pero no más que eso, y yo lo conozco, sé lo gran persona que es y no es justo para él que me confiese y obviamente me rechace porque será una carga más para él, algo que yo no le haría, porque no se merece tener que lidiar con mis sentimientos, Jellal es una gran persona y se va a sentir mal por no corresponderme y no le haré eso, no podría – Apretó sus labios intentando dejar de llorar porque la voz a este punto la tenía rota

Escucharon unos rápidos pasos acercarse a ellas y aunque Ultear intentó limpiar su rostro ya era demasiado tarde para la pequeña que se aproximaba a ella, pues ya la había visto en tal estado.

– Tía Ul – Emitió la niña – ¿Qué sucede? ¿Por qué lloras? – Preguntó preocupada

– Nada, Wen – Negó la pelinegra tomando a la pequeña en brazos – Problemas de adultos – Acarició una de sus grandes coletas – ¿Te parece si volvemos a la cocina y hacemos un delicioso chocolate caliente?

– ¡¿Con mini marshmallows?! – Exclamó con los ojos abiertos y muy emocionada

– Y un poco de crema batida, así como te gusta – Le dio un toque en la mejilla intentando sonreír y contenerse lo mejor que podía

– Está bien – Sonrió la pequeña – Pero ya no estés triste – Limpió una de las mejillas de Ultear con cariño

– No, ya no lo voy a estar, Wen – La abrazó a ella – No te preocupes

Ellas tres se fueron a la cocina, al principio dudaba de lo que sentía Ultear por Jellal, pero después me di cuenta de que ella en serio lo amaba, pues el amor es siempre buscar la mejoría del otro o lo que va a hacer feliz a la otra persona, sin importar cuán infeliz te pueda hacer a ti, claro que la vida siempre nos junta con las personas indicadas, así que no debemos estar tristes por ella.

Ya le llegará la persona indicada.

Había llegado al parque South Gate, no habían quedado en un lugar en específico lo cual fue un gran error porque ese parque es inmenso, aunque él especuló en dónde estaba ella, bajó las escaleras y caminó hacia el gran árbol que estaba en medio, la vio de espaldas, ese cabello escarlata suelto era inconfundible, se acercó cautelosamente y la abrazó por detrás volviendo a sentir el aroma de su piel, habían pasado pocas horas, pero la extrañaba, estaba consciente de la locura que cometían, pero prefería arriesgarse.

– Jellal – Susurró ella con las mejillas rojas volteando la cabeza a la derecha para verlo a los ojos, subió una mano a su mejilla y sonrió plenamente

– Hola – Emitió del mismo modo sintiendo como ella se daba vuelta en sus brazos acercándose a su boca

Empezó a besarla permitiéndose esos segundos de desentendimiento con el mundo, no pensando en nadie más que en ellos, acarició su mejilla con cuidado ambos se sentían tan plenos con ese beso, cuando el aire fue necesario tuvieron que separarse.

– ¿Qué vamos a hacer? – Emitió el peli azul casi que en un lamento no queriendo estar lejos de la peli escarlata

– ¿No dijiste que venías por mí? – Decía bromista intentando aligerar el ambiente rodeándolo por el cuello atrayéndolo hacia ella

– Vamos a tener que dejar tu auto abandonado, Erza. – Rio un poco siguiéndole el juego – ¿Traes una maleta?

– Mira me enviará lo que necesite después de establecernos en una cabaña en las montañas – Mordió una porción de su labio inferior

– Va a ser difícil acostumbrarme a vivir en un lugar tan pequeño, pero acepto

– Wendy amará el campo, el aire libre, los animales – Sonrió

Jellal no pudo evitar hacer lo mismo pensando en que Erza por más ficticiamente que hablen no olvidaba su hija, eso lo hacía muy feliz.

– ¿Entonces nos vamos a las montañas o qué haremos, Scarlet? – Preguntó de una manera más seria

– Quiero estar contigo – Fue sincera – Nunca pude olvidarte

– Yo también te quiero en mi vida, Erza – Acarició su mejilla – Nunca me había planteado en rehacer esa parte romántica de mi existencia, pero contigo no tengo duda alguna

– Hagámoslo entonces – Bajó las manos hacia sus hombros – Seamos felices

– ¿Y tu compromiso? – Preguntó retirándole un mechón escarlata del rostro

– Sting y yo no somos una pareja hace mucho, según Mira nunca lo fuimos, así que de todas formas nos heriríamos al casarnos

– ¿En serio haremos esto? – La vio directo a los ojos

– En serio – Asintió ella – Iré a hablar con Sting y después podremos estar juntos

– ¿Le dirás lo que pasó ayer?

Ella se quedó callada pensando – No lo sé, creo que sí – Se encogió de hombros dudosa

– ¿Quieres que vaya por ti después? – Decía acomodándole el flequillo

– Ya está oscureciendo y creo que esta será una larga charla, así que mejor nos vemos mañana y te cuento lo que pasó ¿De acuerdo?

– Bien, aunque no te prometo una relación rápida después de eso, será algo confuso para Wen al principio y …

– Entiendo – Lo interrumpió no queriendo explicaciones – Sé que lo más importante en tu vida es Wendy, no me importa esperar e ir lento por ese motivo

– Eres grandiosa – Soltó con una sonrisa – Tanto que ahora cada vez que cierro los ojos solo pienso en ti

Erza rio levemente recordando su conversación de anoche y sonrojándose por eso – ¿Crees en las segundas oportunidades?

– Ahora sí – Asintió con una sonrisa

Bueno, solo les puedo decir que se quedaron un rato más diciéndose cursilerías y contando bromas, así que adelantemonos unas cuantas horas y vayamos a la siguiente escena.

Jellal veía su celular a cada oportunidad que tenía, se sentía extraño, sabía que no vería a Erza hasta el día siguiente, pero también la había hecho prometer que le mandaría un mensaje de texto cuando terminara de hablar con Sting, claro que ese mensaje no le llegaba, aunque no había pasado mucho tiempo desde que se habían despedido en el parque, él sentía como si fueran horas.

– Mer ya se fue y Wendy se durmió hace rato – Emitió Ultear sentándose en la barra junto a él – ¿Qué tal me quedó el chocolate?

– Excelente – Contestó con una ligera sonrisa – Aprendiste bien – Se burló

– Sí, Meredy es una gran maestra – Soltó dándose la vuelta y apoyando sus codos en la barra

– Te lo enseñé yo – Frunció el ceño viéndola

Ella rio levemente – Tú eres bueno en otras cosas – Sonrió de lado

Él negó volviendo su mirada al chocolate – Eres imposible, Ul

– Ya sé – Sonrió un poco intentando lucir igual de relajada e insolente como siempre

– Gracias por cuidar a Wendy – Decía dándole otro sorbo al chocolate

– No es nada – Negó levemente – Aunque nunca me dijiste a dónde fuiste

– Erza me llamó para hablar sobre lo que pasó – Confesó sin dudarlo contándoselo a su amiga

– ¿Ah sí? – Emitió despreocupada, aunque por dentro sentía su corazón romperse – ¿Y qué pasó?

– Ella va a terminar su compromiso – Reveló – Vas a tener que perdonarme por arruinar esta venta – Intentó ser bromista, aunque el rostro serio de su amiga no lo entendía

– ¿O sea que ustedes estarán juntos?

– Iremos poco a poco, pero sí – Contestó sintiéndose algo intimidado por cómo lo veía – ¿Qué sucede, Ul? ¿Por qué me ves así?

– Porque no se han puesto a pensar en lo que sien… te Sting – Se corrigió rápidamente antes de soltar lo que le sucedía realmente – Imagínate en que alguien rompa tu corazón por irse con otra persona, es cruel, de algún modo

El peli azul frunció el ceño, la pelinegra no era de expresarse de ese modo o al menos en tantos años jamás lo había hecho con él – Pero ella y yo nos amamos, queremos estar juntos y Erza no lo quiere, a parte que tú eres testigo de cómo la trata

– No sabemos realmente lo que pasa entre ellos, no tienes la versión completa – Tenía su mano derecha en un puño

– Creo que sería peor que ella esté con él sin amarlo, independientemente de si está conmigo o no – Fue sincero

– Tienes razón – Asintió reflexivamente – Amar sin ser correspondido es doloroso – Aceptó

– Hay algo que te está sucediendo y no me estás diciendo – La señaló con el dedo índice

– Claro que no – Negó tratando de lucir relajada

– Bueno… – Se encogió de hombros – ¿De qué querías hablar cuando llegaste? – Preguntó dándole otro sorbo a su chocolate y revisando su celular de paso

– De… de lo… de que ibas… de lo que ibas a hacer con respecto a Erza – Buscó rápido en su mente – Claro que ya me lo dijiste – Intentó restarle importancia con la voz

El peli azul la notaba extraña, pero decidió no decir más al respecto cuando pueda, ella le contaría.

– ¿Y cómo te sientes al respecto con Erza? Es tu primera relación seria después de Midori – Era inevitable preocuparse por él

– Me siento feliz por Erza y por volver a estar con ella, ahora es una mujer, ambos hemos crecido y madurado, pero al mismo tiempo me siento algo mal, pero por mí

– ¿Por ti? – Cuestionaba sin entender

– Sí, es… raro, porque tú sabes que aunque a Midori la llegué a amar, en un principio no era así y hasta ahora siento que le debo demasiado, como si…

– Nunca la hubieras amado lo suficiente – Posó el rostro en una de sus manos para verlo

– Exacto – Emitió conflictuado – Todo con ella fue rápido, era una gran mujer y madre, pero no siento haber correspondido como se lo merecía

– Jellal – Negó – Ella te amaba, los dos se amaban y al final diste todo de ti por ella, la amaste en serio con todo tu ser, eres un buen hombre y no debes de sentirte culpable porque al principio de su relación no fuera así

– Gracias por lo que dices – Emitió sincero – Siempre has sido una gran amiga, Ul

Ella solo fingió una sonrisa al escuchar eso, siempre serían amigos, pase lo que pase ella estaría ahí apoyándolo, seguía persistente en que no era justo ponerle sus sentimientos encima.

Ultear lo seguiría amando en silencio, creo que todos hicimos o haremos lo mismo alguna vez ¿No?

Y ahora si se viene la mayor confesión de todas, lo que Erza le va a decir a Sting, algo que tanto ustedes como yo hemos estado esperando, aunque la peli escarlata no se decidía, pues lo había llamado al irse del parque, él le dijo que estaría toda la noche en su oficina, ella respondió que era en serio importante lo que quería decirle por lo que iría ahí a verlo, entonces se encontraba en ese lugar, donde se había estacionado ella hace horas, solo debía bajar del auto y entrar al edificio en dónde su aún prometido estaba, pero no lo hacía, pues no sabía cómo empezar o las palabras correctas.

¿Alguien le dice que nunca va a encontrarlas?

Con duda le mandó un mensaje.

" ¿Sigues en tu oficina? "

" Sí, voy de largo "

Recibió como respuesta, ella creyó que lo mejor era solo ir y hablar, sin pensarlo tanto, no era bonito lo que tenía en mente, no iba a aplazarlo más, además que obviamente debía empacar sus cosas e irse de la casa de Sting, porque claramente ya no viviría con él, así que salió de auto y con decisión entró en ese edificio, sin pensar en discursos, solo lo diría y ya, tomó el ascensor y llegó al piso requerido, salió caminando como si estuviera en automático y al ver la puerta de su oficina simplemente la abrió.

– Sting, debemos hablar – Dijo cuando entró, claro que se sorprendió de lo que había encontrado ahí

Más bien a quiénes y cómo los había visto.

Erza aún con la mano en la perilla estaba totalmente sorprendida, era algo inesperado lo que sucedía ahí, aunque la verdad explicaba muchas cosas.

Bueno, dejémoslos en su incómodo silencio un poco más.

Ya después les cuento lo que sucede…

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Recuerda dejar tu bello review!

Hola! Cómo están? Espero que se encuentren muy bien y no tengan tanta intriga al respecto ahre

El título me pareció demasiado accurate para este capítulo, yo siempre, pero siempre batallo con los títulos y nombres, y fue tan fácil ponerle título a este, y que lit todo el cap se base en el. Nahhhh no me vuelve a pasar ni en cien años xd

Y para este cap se terminaron los recuerdos, pues solo eran los highlights de su relación de adolescentes … eso nos quiere decir que el final está cerca? Pues sí, pero no taaaaaaaan cerca… creo… no soy buena calculando, perdón xd

La escena en el parque es lo que sucede en la portada, si se dan cuenta y leen varios de mis fics acostumbro hacer lo mismo, y hablando de imágenes Jerza preciosas, YA VIERON EL ART QUE HIZO MASHIMA POR EL JERZA DAY?! ESTÁ HERMOSO! Creo que la usaré para algún fic futuro del cuál no estoy tan lejos de escribir 7u7

Por cierto, eso de que yo no sabía lo que sentía Ultear por Jellal hasta ese momento es totalmente cierto, pues no tenía ni idea de qué era en realidad hasta que escribí este cap

¿Que habrá encontrado Erza en la oficina de su aún prometido?

¿A parte de nuestros protagonistas alguien más confesará su amor?

Muchas preguntas que pronto serán respondidas 7u7

Bye…

Psdt: Estoy escribiendo otro fic Jerza que ya está a nada de terminarse, así que pásate por mi perfil, se llama La directora de cine

Aclaraciones:

Life: El juego de mesa que estaban jugando Jellal, Meredy y Wendy era el clásico Life de Hasbro, juego que consiste en construir una vida por así decirlo y que en verdad se juega con una ruleta en vez de dados, pero toma siglos que deje de girar así que puse en el fic como lo juego yo xd

Parque South Gate: En mi investigación sobre Magnolia solo encontré un parque según la wiki del fandom, del cual solo tenemos dos imágenes que muestran dos escaleras, un arenero con un castillo y un gran árbol