Ranma miró a la distancia con hastío, ya quería irse a la casa.
Ahora el joven estaba esperando a que su prometida saliera del vestidor para que le pidiera su opinión sobre un vestido que ella vio en el aparador.
¿Por qué tanta urgencia con que lo viera? A veces Ranma entendía menos y menos a la mujeres. En específico a su prometida.
— ¡Ranma, mira! —escuchó a Akane y volteó a verla lentamente.
wow. fue su primer pensamiento mientras sus mejillas se tornaban rojizas y sus ojos brillaran con amor.
En este momento la de cabellos índigos usaba un lindo vestido chino similar a la común camisa china de él, la tela rojiza lisa del vestido le quedaba de maravilla a la piel nívea de Akane y los broches dorados que sujetaban el vestido en su hombro izquierdo hacían brillar sus ojos más de lo que por si brillaban.
Bajo su mirada al largo del vestido y admiro lo sensual que le quedaba con ese sobre la rodilla de largo y con las pequeñas aberturas a los laterales de este.
Se quedó tan embobado admirando el vestido que no noto como Akane se acercaba a él, o tal vez si lo noto ya que su sonrojo aumentó al ver cómo el vestido mostraba sus curvas con excelencia.
— ¡Ranma! —gritó en su oído y el chico dio un respingo mirándola a los ojos— ¿Qué te parece?, ¿me lo compro?
Y posó un poco con el vestido con las dos manos en la cadera, Ranma tragó duro.
— S-Si... —murmuró el de la trenza tan bajo que Akane supo que si no estuviera tan cerca no lo habría escuchado.
La chica sonrió con travesura y corrió al vestidor para cambiarse a su ropa anterior. No necesitaba saber que le parecía el vestido, su mirada y el sonrojó fue suficiente.
holaaa, muchas gracias por leer esto y espero tengas una linda mañana/tarde/noche, dependiendo de cuando leas esto.
adiositooo.
