"La sensación de estar junto a ti es justo lo que necesitaba para estar completa."

Capítulo 10: Aceptar mi sentir

Habían pasado un par de días desde lo sucedido en la piscina. Cuando llegó la clase de natación, todos estaban asombrados de que Karin –como si nada– había entrado en la piscina y hasta nadó, nadie podía creerlo, ya que conocían de sobra sobre su miedo al agua.

Después de zambullirse para salvar a Suigetsu, ella ya no sentía miedo, es más, por primera vez en mucho tiempo, incluso podía decir que nadar le parecía algo divertido.

—¿Y este milagro? —preguntó Sakura, quien nadó hasta su amiga pelirroja, la cual acababa de salir de la piscina y ahora se encontraba de pie junto a la orilla.

Karin se agachó frente a la peli rosa, colocándose los anteojos y mostrando una sonrisa de oreja a oreja.

—¿Cuál milagro? —cuestionó—. ¿Tan raro es verme nadar?

—¡Por supuesto! —exclamó Sakura, apoyando sus dos manos sobre el borde de la piscina para impulsarse y salir fuera, quedando sentaba sobre el mismo sitio—. Tú y yo sabemos que te da miedo, así que confiesa, ¿qué pasó?

Las mejillas de la chica de anteojos enrojecieron, odiaba admitir que le tenía miedo a algo, era demasiado orgullosa.

—N-no es cierto —contestó, mirando en otra dirección. Cuando desvió la vista, sus ojos se toparon sobre la figura de Suigetsu, que estaba dentro del agua, charlando con Sasuke, Naruto y Gaara, con sólo verlo sonreír, Karin se sonrojó todavía más, recordando lo sucedido el otro día.

Cuando los dos ya estaban secos y se habían cambiado sus ropas (Karin usaba el uniforme deportivo, pues el normal seguía empapado), ambos estaban sentados fuera del área acuática, en el patio de la escuela.

—Yo… —cuando él iba a hablar, rápidamente fue interrumpido.

—Así que tú eras ese niño —dijo, manteniendo su vista fija en el horizonte, dentro de poco ya caería la noche, sus padres la iban a llamar si no se aparecía, pero no quería alejarse de él todavía—. ¿Por qué me lo dices hasta ahora?

El albino se encogió de hombros, mirándola, ella no dejaba de ver al frente y eso lo ponía un poco ansioso.

—Lo descubrí hace poco y no sabía cómo decirlo —admitió, llevándose una mano a la nuca, nervioso—. No estaba seguro si te gustaría recordar un momento como ese.

—Oh… —ella asintió, mirándose los pies, no sabía qué más responder, hasta que notó que él le tomaba la mano, provocándole un ligero escalofrío, por lo que buscó su mirada con insistencia, Suigetsu tenía sus ojos fijos en ella.

—Oye, Karin… —la nombró, podía sentir que su pulso se aceleraba, a pesar de lo mucho que peleaban, lo que sentía por ella era cada vez más grande.

—¿Sí? —tragó saliva, aprovechando de acomodarse los anteojos.

Suigetsu se mantuvo en silencio durante un par de segundos, apretando aun más el agarre de sus manos, estaba seguro de que los ojos de Karin brillaban más que nunca, aún a través del vidrio de sus gafas.

—Me gustas —admitió al fin, dejándola asombrada.

Ella abrió la boca hasta casi sentir que se le desencajaba la mandíbula, no sabía qué responder, aunque su cara estaba totalmente roja y sus latidos aumentaron el ritmo vertiginosamente.

—¿Q-qué? —cuestionó incrédula.

El albino frunció el ceño, no le gustaba repetir las cosas.

—Que me gustas —insistió, esta vez, con más seguridad que antes—. Honestamente, me gustas desde hace tiempo, Karin.

La pelirroja, sin saber qué decir, se sintió salvada por la campana cuando su celular empezó a sonar, así que lo sacó de su bolso y vio que se trataba de su madre, por lo que contestó enseguida.

—Sí, mamá, ya me voy, me quedé estudiando, sí, enseguida —después de colgar la llamada, se puso de pie como un rayo—. D-debo ir a casa —apenas se dispuso a caminar, Suigetsu también se levantó y volvió a tomarla de la mano, impidiendo que avanzara.

—Espera, quiero decirte algo.

Karin se mantuvo quieta, no dijo nada, pero él sabía que ella lo estaba escuchando.

—Dentro de unos días será la competencia —comenzó, haciendo una pequeña pausa, ya que estaba dudando de lo que iba a proponer, pero tragó saliva y se dio ánimos—. Si gano, sal conmigo —dijo, sorprendiéndola.

La chica se soltó de su agarre y se volteó, aunque aún no sabía bien lo que sentía por él, por algún motivo, no tuvo dudas en darle una respuesta.

—Está bien —contestó, sonriendo levemente, para luego salir corriendo.

Cerró los ojos y soltó un suspiro, ahora que lo pensaba con mayor claridad, sí que le gustaba ese idiota, después de todo lo que él le ayudó, se dio cuenta de eso.

—Hey, cuatro ojos, no me ignores —insistía Sakura, pero Karin se encontraba en su mundo. La Haruno frunció el ceño y se cruzó de brazos, no sabía por qué su amiga no le contestaba, ¿acaso estaba tan metida en sus pensamientos?

—¿Qué hacen? —Ino se acercó a ambas, estaba acompañada de Hinata y Matsuri, todas traían puesto el traje de baño de la escuela—. ¡Karin! Ya te vimos hoy en la piscina, por fin.

Al escucharla, Karin regresó a la realidad, frunciendo el ceño.

—Ya, dejen ese tema —dijo de brazos cruzados.

Las demás chicas sólo rieron, les causaba bastante gracia la personalidad arisca de su amiga, no podían evitarlo.

Desde su lugar, al escuchar las risas y bromas del grupo de amigas, los chicos se voltearon a verlas, Suigetsu sonrió al ver la expresión alegre de Karin, se sentía feliz por ella, estaba orgulloso, ya que, con su ayuda, ella por fin podría dejar atrás su hidrofobia.

• - _ -•*• - _

Saliendo de clases, Karin estaba mirando su celular, había un video gracioso que no tuvo tiempo de mirar antes, así que estaba concentrada en eso, por lo que no notó cuando el Hozuki comenzó a caminar a su lado, hasta que éste le habló.

—Hey —dijo cerca de su oído, asustándola y haciéndola dar un salto, por lo que se empezó a carcajear con la reacción exagerada de la pelirroja.

—¡O-oye, idiota! —exclamó, ligeramente alterada—. ¿Qué te pasa? ¿Querías matarme de un ataque al corazón?

Suigetsu, tratando de controlar su risa, negó con la cabeza.

—Claro que no, no le haría eso a mi futura novia.

Al escuchar sus palabras, Karin se sonrojó tanto, que apenas se distinguía del color de su cabello, ¿en serio ese chico tenía tanta confianza en que ella lo aceptaría?

—¿Qué dices? Tarado —contestó enojada, guardándose el celular en el bolso y ajustándose los anteojos—. ¿Ya estás seguro de que vas a ganar la competencia? No saldré con un perdedor —aseguró, tratando de molestarlo un poco, pero sólo lo vio sonreír más ampliamente.

—Por supuesto, no pienso perder —aseguró.

Cuando Karin estaba por decirle algo, mirando hacia la salida de la escuela, se dio cuenta de que había alguien ahí que la estaba esperando, se trataba de nada más y nada menos que Sasori, quien estaba apoyado contra el pilar del portón. Cuando el mayor la vio, alzó una mano para saludarla y sonrió.

Suigetsu frunció el ceño.

—¿Y ese qué hace aquí? —preguntó, seguía sin agradarle ese tipo, incluso si no tenía malas intenciones con Karin, odiaba que estuviera todo el tiempo detrás de ella.

—No sé, no me dijo que vendría —respondió la chica, dando un paso para ir a saludar a su amigo, pero el albino la detuvo, agarrándola por la muñeca, ella lo miró sin comprender.

—No vayas.

Un poco sorprendida por la petición y la seriedad en la cara del Hozuki, Karin no pudo evitar sentirse un poco halagada, pero, a la vez, le divertía la situación.

—¿Estás celoso? —cuestionó—. No sabía que te gustara tanto.

—N-no es eso —dijo Suigetsu, mientras los colores subían a su rostro por la vergüenza.

Gentilmente, Karin se soltó de su mano y sonrió.

—Nos vemos después —dijo antes de alejarse, dejándolo solo, pero se detuvo antes de llegar junto a Sasori—. Ah, por cierto, espero que esta vez no me espíes —comentó antes de irse, entonces el albino la vio saludar a ese chico universitario y luego irse junto a él, ambos charlando animadamente.

Sí, estaba muy celoso.

• - _ -•*• - _

Karin estaba en el centro de la ciudad junto a Sasori, habían salido a una especie de "cita" amistosa, o eso pensaba ella, lo cierto era que no habían hablado demasiado desde lo sucedido la otra vez y a ella le daba bastante vergüenza tocar el tema. Al principio, cuando conoció a Sasori, se sintió muy atraída, era un chico demasiado apuesto, además, era amable y divertido, pero ahora no estaba tan segura, ahora mismo, sólo podía pensar en Suigetsu y en su declaración.

—Entonces… —el mayor habló, deteniendo sus pasos en mitad de su paseo por el parque, ambos llevaban un helado en su mano, se suponía que lo debían estar comiendo, pero el de la chica se estaba empezando a derretir, pues ella estaba perdida en su propio mundo mental—. Karin —la nombró—. Sobre lo del otro día…

Esas palabras la sacaron automáticamente de su trance, se sentía un poco inquieta, no quería hablar de ello, pero sabía que era algo que tenía que pasar.

—Ah, eso… —comentó, mirando en otra dirección—. ¿Qué tiene?

Sasori se llevó una mano a la nuca, también estaba bastante avergonzado, a pesar de que era evidente que él era el tipo de persona que siempre conseguía lo que quería y a quien quería.

—Bueno… ya sabes… —dijo, mostrando una sonrisa—. Nos besamos y eso, o bueno, yo te besé.

Karin sintió que un poco del helado le empezaba a caer en la mano, así que rápidamente lo comió para que no la manchara.

—Lo recuerdo —la chica asintió con la cabeza—. ¿Te arrepientes o algo así? —cuestionó, frunciendo el ceño, pero le sorprendió el verlo negar con la cabeza.

—Para nada —respondió Sasori, se sentía un poco más relajado ahora, aunque seguía estando tenso—. Lo hice porque era lo que sentía en ese momento —explicó—. Me gusta mucho estar contigo, creo que congeniamos bien y, a decir verdad, me gustas.

Esta vez Karin estaba tan asombrada que un poco de su helado se le cayó al suelo, pero a ella no le importó, no podía dejar de sentir que su corazón se agitaba por los nervios y que su cara se ponía totalmente roja, nunca esperó que alguien como Sasori se le fuese a declarar, era lo que siempre había soñado, un chico apuesto, divertido y agradable.

Pero había un enorme problema.

—No sé qué decirte… —dijo con sinceridad, bajando la mirada.

El chico sonrió una vez más.

—Acepta ser mi novia.

La propuesta fue demasiado para Karin, ahí estaba lo que más deseaba, lo que siempre quiso, pero… ¿qué debía decirle?

• - _ -•*• - _

Era viernes y las clases estaban resultando un fastidio, había exámenes todo el día, así que los chicos se sentían mentalmente cansados. Durante la hora del almuerzo, Karin se sentó en su habitual mesa junto a sus amigas, pero ahí solamente estaba Sakura, lo que le extrañó un poco.

—¿Y las demás? —preguntó.

La peli rosa frunció los labios.

—Todas se fueron con sus novios a comer, ¿ves que pronto será el baile de graduación? —comentó, revolviendo su plato de comida con desánimo—. Pues las invitaron, pero Sasuke-kun no lo ha hecho.

¿El baile de graduación? Hasta ahora, era la primera vez que Karin pensaba en eso, lo había olvidado por completo, ya no quedaba mucho tiempo para su graduación y ella todo lo que tenía en la cabeza eran problemas de chicos, era por eso que estaban haciendo los exámenes finales.

—Ya sabes cómo es Sasuke —dijo Karin, encogiéndose de hombros—. En algún momento se acercará y te lo pedirá, eres su novia, digo.

Al escuchar la palabra "novia" las mejillas de Sakura adquirieron un leve tono carmesí, todavía le parecía un poco increíble el hecho de ya ser la novia de Sasuke, después de todo lo que le había costado conseguir su atención.

—Supongo… —respondió, dejando salir un suspiro—. En fin, ¿tú con quién irás? —interrogó a su amiga, la cual enseguida se sintió incómoda.

—No lo sé…

Mientras ellas dos estaban distraídas charlando, Suigetsu se acercó hacia su mesa, quería hablar con Karin, no habían tenido mucho tiempo para compartir últimamente, dado que él se la pasaba todo el tiempo practicando para la competencia, que finalmente sería al día siguiente, fue en ese momento que escuchó su conversación.

—¿Todavía no le has respondido a Sasori-san? Te pidió ser su novia —dijo Sakura—. Deberías pensarlo, es un chico demasiado bueno.

Karin bajó la mirada, ya hasta el hambre se le había quitado.

—Ya lo sé, él es genial, es lo que siempre quise como novio, pero…

Al oírla decir eso, Suigetsu se quedó paralizado en su lugar, sentía como si algo se le hubiese roto dentro, ¿ese chico le había propuesto a Karin que fueran novios? Eso significaba que ella probablemente lo aceptaría, es decir, era él quien le gustaba, ¿no? Antes de que la pelirroja siguiera con su frase, se alejó hacia otra mesa, en donde Sasuke estaba charlando con otro chico del salón, Juugo.

—¿Qué te pasa? Te ves fastidiado —comentó el azabache en cuanto lo vio llegar.

—Nada —dijo el albino, empezando a comer.

—Pero ¿qué? —cuestionó Sakura a su amiga, la cual se apoyó ambas manos sobre la mesa y se las miró detenidamente, como si fueran la cosa más interesante del mundo.

—Creo que me gusta el idiota de Suigetsu —confesó finalmente, aceptando de una vez lo que realmente sentía, aunque le había costado demasiado reconocerlo, era por eso que no había contestado a la confesión de Sasori, porque, aunque él era lo que siempre quiso, no era quien quería.

La Haruno abrió mucho su boca, se puso de pie y apuntó a su amiga, gritando escandalosamente —¡Lo sabía! —su exclamación llamó la atención de todos en la cafetería, que la voltearon a ver, poniéndola un poco avergonzada, así que carraspeó su garganta y se volvió a sentar.

—I-idiota, ¿acaso quieres que media escuela se entere? —la regañó la pelirroja, a lo que Sakura negó con la cabeza y agitó sus manos delante de su rostro al mismo tiempo.

—No, no, lo lamento —se disculpó— Es que me sorprendió mucho que por fin lo dijeras, porque era bastante obvio.

Karin se mordió el labio inferior, sentía que sus mejillas ardían de la vergüenza, al igual que su corazón, miró de reojo al Hozuki, pero él parecía metido en otros asuntos con Sasuke y Juugo.

—¿En serio era obvio? —dijo apenada—. Yo creo que no —volvió a mirar a Suigetsu, ahora que estaba segura de sus sentimientos, pensaba darle una respuesta adecuada después de su competición.

• - _ -•*• - _

La competencia deportiva de natación era un evento bastante grande para las escuelas, por eso asistía mucha gente, entre los padres de los estudiantes, los profesores y otros alumnos que querían animar a sus competidores.

Suigetsu estaba llegando al establecimiento en donde se llevaría a cabo el hecho, estaba usando su traje deportivo de la escuela y llevaba su bolso al hombro. Dentro lo estaban esperando su entrenador y el resto de su equipo, él se había retrasado un poco, ya que vivía más lejos que los demás.

—Al fin llegas —escuchó una voz femenina, detuvo sus pasos, miró a un costado y vio a Karin sentada junto a las plantas que adornaban la entrada, sobre un altillo.

—¿Qué haces ahí? —preguntó el chico, un poco confundido.

La chica se ajustó los anteojos y se sonrojó levemente.

—Ni creas que te esperaba o algo —aclaró inmediatamente—. Aunque, bueno… tenía algo que decirte.

A pesar de que le hacía feliz de que Karin hubiera venido para darle su apoyo, en este momento no quería verla, estaba seguro de que, a estas alturas, ella ya habría aceptado ser la novia de Sasori y a él sólo lo rechazaría tristemente. No quería sentirse así, odiaba esa desazón.

—Ahora no puedo hablar —dijo con cierta amargura en el tono de su voz—. Tengo prisa, ya sabes.

Karin frunció el ceño.

—No te quitaré mucho tiempo —aseguró, pero justo cuando iba a hablar, su teléfono empezó a sonar, así que lo sacó de su bolsillo para ver quién le hablaba—. Uhm, ¿Sasori? —murmuró.

Cuando escuchó ese nombre, Suigetsu abrió ligeramente sus ojos, sintiendo que le dolía un poco el pecho, así que apretó los puños.

—Tengo que irme —dijo antes de perderse a toda prisa tras la puerta de la entrada, dejando a Karin sola y bastante molesta.

¿Cómo se atrevía a irse así?

—Ese estúpido… —masculló, notando que la llamada terminaba, había tardado demasiado en responder.

• - _ -•*• - _

La competencia de Suigetsu estaba bastante próxima a comenzar, ya habían participado algunos otros chicos de otras escuelas y también los de su equipo, el profesor y entrenador, Maito Gai estaba dándole las instrucciones a su mejor nadador, quien ya se encontraba en la pista de salida y se acababa de poner las gafas protectoras. Karin lo miraba desde las gradas, estaba acompañada de Sakura, Ino y Sasuke, que también habían ido a animar a su amigo.

—Entonces, ¿ya le dijiste? —le susurró la peli rosa, pero sólo la vio arrugar el entrecejo y parte de la nariz, haciendo evidente que estaba molesta.

—No, y tampoco le pienso decir nada a ese idiota grosero —respondió, cruzándose de brazos.

La Haruno solamente sintió que una gotita de sudor frío resbalaba sobre su frente, ¿ahora qué le pasaba a esa terca? ¿Acaso ella y Suigetsu habían discutido? De todos modos, decidió no decir nada, ya estaba por empezar la competencia y no quería perderse nada.

—Miren, miren, ya están listos —dijo Ino, haciendo que todos voltearan a ver hacia la piscina.

Cuando les dieron la orden de que saltaran, Suigetsu se lanzó al agua y empezó a nadar con rapidez, a él le tocaban los 100 metros, que era la mayor distancia de todas. Tenía tres oponentes más, los cuales también eran bastante buenos y le daban la pelea, pero él estaba bastante concentrado en lo suyo.

—Lo está haciendo muy bien —murmuró Sasuke, que sólo podía seguir la figura de su amigo medio sumergido en el agua.

Karin estaba igual, no perdía de vista al albino, pero empezó a notar que, en un momento, él empezó a quedarse atrás.

—¿Qué pasa? —se preguntó al darse cuenta de que ya uno de los chicos lo había pasado.

Suigetsu, en medio de su nado, empezó a recordar cosas, como todo el tiempo que había pasado tratando de ayudar a Karin, o la vez en que la salvó siendo pequeños, lo mucho que le gustaba, a pesar de que ella siempre lo insultaba. Estaba totalmente abrumado, porque ahora el agua le hacía pensar en ella, le hacía desear estar a su lado, por eso, estaba quedándose en último lugar, sentía que era inútil esforzarse ahora.

Quizá sólo debería rendirme… —pensó, notando que otro de los contendientes lo pasaba, estaba todavía a unos treinta metros de la meta y comenzaba a perder el aliento, aunque no dejaba de moverse para avanzar.

—¡No te rindas, vamos! —le animaba su entrenador, podía escuchar su voz, aunque estuviera rodeado de agua y del ruido del ambiente lleno de personas.

Incluso si quería ganar, perdió totalmente las esperanzas cuando el tercer chico también lo pasó, ahora estaba en último lugar y sólo faltaban diez metros para el final, no iba a poder remontar a estas alturas.

—¡¿Qué estás haciendo, renacuajo de coladera?! —escuchó entonces, era la clara e inconfundible voz de Karin, sólo ella le diría un insulto como ese—. ¡Estúpido, si pierdes jamás te volveré a dirigir la palabra!

En medio de su abrumado momento de tormento, el Hozuki dibujó una sonrisa en sus labios, justo antes de retomar su curso y empezar a nadar con rapidez una vez más, estaba apenas a unos metros de llegar a la meta y, haciendo uso de todas sus fuerzas, sobrepasó a sus rivales en un abrir y cerrar de ojos.

No voy a perder, no lo haré —pensó, mientras los dejaba atrás—. Incluso si Karin me rechaza, no me daré por vencido —se dijo, justo antes de tocar el otro lado de la piscina, había llegado en primer lugar.

Inmediatamente se escuchó la ovación de quienes lo apoyaban, Suigetsu salió del agua y se quitó las gafas, alzando su mano en son de victoria. Desde su lugar, Karin se sentía realmente orgullosa y feliz, ver como ese idiota disfrutaba tanto de lo que hacía, sólo la convencía más de lo que sentía su corazón.

—Vamos a felicitarlo —escuchó decir a Sakura, la cual le dio un codazo.

—Esperemos a que se termine la competencia —refunfuñó la pelirroja.

Un rato después, cuando ya todo el evento estaba acabado, Suigetsu ya se había cambiado de ropa, había sido felicitado por sus compañeros y su entrenador, sus padres no estaban en la ciudad por trabajo, pero lo habían llamado por teléfono para estar pendientes. Tenía puesta una medalla de número uno colgada al cuello, estaba feliz por ello, a pesar de todo.

Cuando salió hacia el pasillo, se fijó en que algunos de sus amigos estaban ahí, incluida Karin, quienes iban a felicitarle.

—Hey, chicos —los saludó sonriente.

—Bien hecho —dijo Sasuke, chocando su mano con la del albino—. Deberíamos ir a celebrar, llamaré al resto.

—¡Claro! —exclamó emocionado.

Ino estaba al lado de Karin, mientras Sakura se alejaba junto a Sasuke. La rubia se acercó a su oído y le susurró —¿Qué esperas? Ve a hablar con él.

—D-déjame en paz —contestó la de anteojos, visiblemente avergonzada, más cuando el Hozuki le dirigió una mirada, sintió que se estremecía toda de los puros nervios.

Ellos no se dirigieron la palabra en ese momento, Suigetsu seguía un poco dolido por pensar lo que no era, y Karin continuaba enojada y avergonzada a la vez, jamás había pecado de ser cobarde, pero esto de declararse le estaba costando más trabajo de lo que hubiera pensado. Más tarde, todos sus amigos se habían reunido en casa del Uchiha, que era la más grande de todas y solían siempre hacer sus juntas en ella. Karin miraba desde una esquina como todos charlaban con el festejado, mientras ella se quedaba en una esquina, tomando un vaso de refresco.

—¿Qué haces? —escuchó una voz masculina, así que miró hacia un costado.

—Sasuke —dijo, volteando nuevamente hacia su vaso de refresco, las burbujas del gas se reventaban una y otra vez—. ¿Qué pasa? Qué raro que te me acerques sin razón.

El azabache rio ligeramente.

—¿Raro? Somos amigos —le recordó, como si fuera la cosa más obvia del mundo—. Todos están disfrutando, ¿por qué no te unes?

—No tengo muchas ganas —dijo con sinceridad, frunciendo ligeramente sus labios—. Además, estoy molesta con ese renacuajo.

—¿Y ahora qué te hizo? —para no soltar una carcajada, el Uchiha bebió del vaso de refresco que sostenía en su mano izquierda.

Karin sólo frunció el ceño.

—Nada, nada —respondió, agitando su mano libre para restarle importancia al asunto.

—Bueno, entonces supongo que pueden hablar —dijo Sasuke, que notaba como el albino caminaba hacia ellos—. Suigetsu, ¿qué le hiciste a Karin? Nuevamente te odia.

Los colores se apoderaron del rostro de la chica.

—¡S-Sasuke!

Suigetsu ladeó su cabeza, confundido —¿Yo? Nada —aseguró, mirando a Karin—. ¿Estás molesta conmigo?

—¿Qué te importa, estúpido? —cuestionó ella, desviando la mirada.

Sasuke suspiró.

—Los dejo solos —avisó, alejándose hacia donde los demás charlaban y reían, parecía que Naruto estaba contando una historia graciosa.

Apenas se quedaron a solas, Suigetsu se llevó una mano a la nuca, riendo con nerviosismo.

—¿Estás molesta porque no te dejé hablar hace rato? —habló él, estaba tratando de tomarse todo esto del mejor modo posible, ya no quería que las cosas entre él y Karin fuesen tensas—. Disculpa, no fue mi intención ser grosero.

Los ojos marrones de la muchacha se dirigieron lentamente hacia él, no podía entenderlo, ese sujeto ni siquiera le parecía atractivo antes, no era su tipo, pero ahora no dejaba de pensar en que realmente se veía guapo, ¿se había vuelto loca?

—Tú siempre eres grosero, lagartija de estanque.

Sin poderlo evitar, el albino se empezó a reír, la creatividad de los apodos que le ponía Karin siempre lo divertían mucho.

—Está bien, perdón —insistió, pero borró enseguida la sonrisa—. Simplemente no quería verte hablar con tu novio, es todo.

—¿Eh? —cuestionó la pelirroja, parpadeando varias veces—. ¿Novio? ¿Qué novio?

—¿Cómo que qué novio? —Suigetsu frunció el ceño—. Ya sabes, Sasori.

En ese momento, Karin se empezó a reír a carcajadas, lo hizo tan fuerte que hasta le empezó a doler el estómago, pero ¿de dónde sacaba ese tarado que ella era novia de Sasori?

—¿Qué es tan gracioso? —se quejó Suigetsu, no entendía nada.

—Es que… —Karin apenas y podía hablar, se tuvo que sostener el estómago con ambos brazos para poder calmarse un poco—. ¿De dónde sacaste eso?

El Hozuki, más avergonzado que confuso, apuntó hacia donde estaban el resto de los chicos, totalmente ajenos a su conversación.

—Te oí cuando hablabas con Sakura sobre que él te pidió ser su novia.

Ya recuperada de su ataque de risa, Karin se secó una pequeña lágrima que le había brotado de uno de sus ojos, hacía mucho que no se reía de esa manera.

—¿Y qué te hace pensar que yo acepté?

—¿No es él el chico que te gusta? —cuestionó el albino, arqueando una ceja.

Como respuesta, la chica soltó un suspiro —Eres más tonto de lo que pensaba, ¿sabes?

—Oye…

—No le contesté a Sasori —lo interrumpió Karin, sin dejarlo hablar, ahora era su turno de no permitirle palabra a él—. Pero lo haré, voy a decirle que no.

—¿No?

Ella asintió con la cabeza.

—Es verdad que él es totalmente mi tipo —admitió, cerrando sus ojos por un momento, al hacer una pequeña pausa—. Pero tengo un problema, y es que me gusta mucho un sujeto sumamente estúpido y con cara de renacuajo, ¿qué hago? —se encogió de hombros, fingiendo que estaba afligida, aunque no podía ver la expresión completamente asombrada en el rostro de su compañero, que de pronto se sintió como un tonto, tal y como ella se lo decía.

—¿Es en serio? —preguntó, notando que ella abría nuevamente los ojos para verlo fijamente, asintiendo con la cabeza.

Por un instante, fue como si todo alrededor hubiera desaparecido, como si solamente los dos estuvieran ahí. Su cuerpo se movió casi por sí solo, tomando las manos de Karin entre las suyas, pudo verla sonreír levemente, incluso si estaba molesta por su grosería de hace rato, ahora entendía la razón de ello, y él entendía lo que ella trataba de decirle también.

—Ahora ya eres mía, gané, así que eres mi novia —dijo con una seguridad renovada, mientras acomodaba el cabello rojo de Karin detrás de su oreja con una de sus manos—. No te puedes retractar.

—Tú no puedes retractarte —contestó la pelirroja, impulsándose hacia él para robar un beso de sus labios.

Y así como estaban, siguieron compartiendo el dulce roce de sus labios, olvidando que sus amigos seguían ahí, aunque ninguno se atrevía a interrumpir.

—Por fin —dijo Ino, tomándose un trago de cerveza, a lo que su novio Sai intentó quitársela.

—Ya se habían tardado, me estresaban —comentó Naruto.

—Naruto-kun —lo regañó Hinata.

Gaara no dijo nada, simplemente bebió de su refresco, mientras sostenía la mano de su novia, que estaba sentada a su lado.

Por su parte, Sakura abrazó a Sasuke.

—Qué lindos —murmuró la peli rosa, sintiendo que él entrelazaba sus dedos.

—Espero que ahora que están juntos, ya no quieran matarse —comentó el Uchiha, mirando de reojo a su novia—. Oye, vamos juntos al baile.

Sakura, un poco sorprendida por la propuesta repentina, no dudó en asentir con la cabeza, abrazando una vez más a Sasuke, para luego voltear a ver nuevamente a la nueva parejita.

Estaba bastante segura de que ese par, siendo novios o no, no dejarían de comportarse como dos mocosos, pero esa era precisamente su forma de demostrarse cariño.