Los personajes de ésta Historia no me pertenecen, son propiedad de J. K. R. yo sólo los tomo prestado

Sobre la historia: Esto es algo que ya había escrito hacía muchísimo tiempo. Estaba revisando mis borradores y lo encontré. Son muchos capítulos, pero la verdad los primeros son tan feos que quise borrarlos. Sin embargo, hay partes de esta historia que sí me gustaron, cómo estos dos capítulos que compartiré con ustedes a continuación. Espero les guste.

"Soledad, respuestas, la nínfa, el imbécil y más soledad"

Parte I

Draco se encontraba en su empresa. Llevaba más de cuatro horas revisando documentos, llenando su cabeza de números a ver si así podía acallar la voz de su subconsciente, que desde hace unas samanas parecía disco rayado con un: te lo dije

El licenciado se maldecía internamente, no sólo porque había encontrado lo que él tanto había buscado, sino porque, al hallarlo, había sido tan imbécil de no darse cuenta a tiempo.

«Te lo dije. »Le susurró su subconsciente por... Ya ni si acuerda que número de veces era esa.

Draco dejó el papeleo conciente de que hiciera lo que hiciera no podría quitarse la irritación que tenía. Se puso de pie y caminó hasta el gran ventanal que se encontraba detrás de su sillón. Fijó su mirada hacia ningún punto en específico y pronto su mente comenzó a sumirse en los acontecimientos de hace un mes atrás, desde que había pronunciado aquella petición sin saber que eso sería lo que lo llevaría a ese momento, a su oficina, solo y sin su especial nínfa: Hermione...

1.-

Un mes antes...

—No me hagas caso, Blaise, quisiera explicarte, pero es que ni yo mismo entiendo. Y no te preocupes, por supuesto que puedes volver y retomar tu trabajo, ese es el motivo de mi llamada, necesito que vuelvas lo más pronto posible, ya no puedo seguir dando clases en la universidad...

—Pero ¿por qué? No me puedes dejar así de preocupado. Te conozco, Draco, y si no fuera por una razón de peso, no me estuvieras pidiendo que regrese.— La voz de Blaise seguía siendo preocupada y el rubio no quería que su amigo hiciera una tormenta de un vaso de agua, aunque en metáfora, eso era lo que él estaba haciendo con respecto a su alumna. Suspiró con cansancio antes de calmar a su interlocutor.

—Ya te dije que no es nada, al menos nada que no se pueda arreglar. Sólo necesito que estés de regreso y... — hizo una pausa buscando un argumento valido que tranquilizara a su amigo, sino la llamada seguiría hasta que a él no le quedara más remedio que explicar lo inexplicable— y si te tranquiliza, te contare todo, pero no por teléfono.

—Esta bien, hermano. Está vez te la dejaré pasar porque Ginny me está llamando, pero tan pronto esté de vuelta, quiero que me cuentes que pasa ¿de acuerdo?

—De acuerdo— concedió y añadió: —¿Cuando podrás regresar?

—No lo sé, Draco. Primero tengo que consultarlo con Ginny, que por cierto, no lo tomará muy a gusto. Ella hizo todo lo posible para que la directora de la clinica en donde trabaja, le diera un año libre para poder disfrutar la luna de miel, porque una vez que termine, nosotros no podremos compartir tan frecuentemente por la responsabilidad de su trabajo... Pero no te preocupes, haré todo porque no sea más de un mes.

—¿No podría ser antes?— Le preguntó Draco con tono esperanzado. No creía aguantar tanto tiempo con su vida puesta de cabeza.

—No lo creo y te dejo porque mi mujer se molestará y luego no podré ayudarte—. el lincenciado Zabini terminó por decir y colgó sin darle tiempo a Draco de despedirse...

Draco colgó el teléfono y se metió de lleno en los negocios, que tuviera un asistente tan eficiente no significaba que él no pudiera corroborar que todo efectivamente marchara a la perfección, por no decir que lo que no quería era tener tiempo para pensar en estupideces...

2.-

Lunes.

Misión: No pensar en "Cosas indeseadas"

Resultado: Fallido.

El fin de semana transcurrió -según Draco-, de manera lenta. El rubio casi da gracias al cielo que al fin era lunes y que saldría de la soledad de su casa, donde últimamente se la pasaba más tiempo en el baño que lo normal. Ya hasta creía tener ampollas en su mano derecha... Salió de su casa con destino a su empresa, no dejaría que una "cosa" como su alumna siguiera fastidiando su vida.

Draco pasó todo el día sumido en la contaduría -el sábado pasado no le había dado tiempo de revisarla- y, para su gran satisfacción notó que las cifras de sus cuentas habían cambiado positivamente. Definitivamente tenía que subirle el sueldo a su asistente: durante su ausencia había logrado que la lista de clientes aumentara de manera considerable.

Pero para desgracia de Draco, el lunes pasó muy rápido para su gusto. Al menos no había pensado en Hermione durante el día, sólo cada media hora que se decía a sí mismo: "Lo tengo todo controlado: ya ni siquiera estoy pensando en ella" Pero eso no podía contar como si la estuviera pensando ¿Cierto?

Martes y Miercoles.

Misión: Darle clases a las secciones "C, F, J y K" sin pensar en terminar pronto para deambular por la universidad en busca de información sobre la "cosa esa"

Resultado: fallido.

Los siguientes dos días Draco se dirigió a la universidad con la convicción de que sólo estaría hasta que los alumnos terminaran el examen y luego se iría a su empresa, pero las cosas no habían salido como las planeó. A las secciones "J y K" que eran las que les tocaban lo martes, les practicó el examen -por cierto que está demás decir que el 90% había reprobado-, pero al terminar, en vez de salir de la universidad, había aceptado una invitación de la profesora Minerva -que casualmente era la profesora de Literatura de Hermione-, para ir a tomar algo en la cafetería.

Pero no crean que el rubio sabía que Minerva era la profesora de Hermione y que veía esa invitación como una oportunidad para saber un poco más de la "cosa esa" No que va, él sólo había aceptado la invitación porque le gustaba la profesora...

Cabe destacar que Minerva era una mujer que casi pisaba los 60 años y que, aunque no era de esas señoras que se echaban al abandono, más bien su aspecto era aceptable, por la edad, obviamente que al rubio lo poco que le interesaba era comenzar una relación amorosa con la anciana. Así que lo primero mencionado fue totalmente sarcasmo.

Los dos profesores habían llegado a la cafetería y para Draco no fue un reto sacarle información a la doña sin que ésta sospechara que había algo raro por él hacer tantas preguntas sobre una alumna sin decir cual era el motivo del interrogatorio. Minerva había resultado ser de esas típicas "viejas Chismosas" que te cuentan todo y de todos, sin tú tener que preguntar ni acotar nada. Al final del día Draco sabía que el director mantenía relaciones sexuales con ciertas alumnas que por "x o por y" habían reprobado el semestre y necesitaban que eso cambiara sin que les costara "nada" Que el profesor Snape-Draco no sabía quién era el tipo, sólo que impartía historia-, lo pillaron en una escena comprometedora en la sala de profesores. (Al muy estúpido le había dado por esnifar en horas de descanso sin darse cuenta que no había trancado la puerta con seguro. Se había salvado de que no lo corrieran de la universidad porque era primo del director y por ende sabía sus secreticos más turbios). Hasta se enteró que las amigas en común Hermione se habían enemistado por culpa de un tal Harry, que al parecer éste fue novio de Cho y ahora lo era de Pansy, pero ésta información no le decía nada de la "cosa esa"

El miércoles había llegado puntal a la universidad: siete y media de la mañana. Primero les aplicó el examen a los Bachilleres de la sección "F" y luego a los de la "C" y obviamente que el resultado había sido similar a las dos secciones anteriores. Draco lamentó que ya no pudiera sacar provecho de esa situación. Si no hubiera tenido ningún "contratiempo" pudo haberle dado clases particulares a ese puñados de descerebrados, ganándose un dinero extra...

Terminó su jornada a las doce menos cuarto de la mañana y cuando creyó que ese día iba a lograr su objetivo, Hermione había pasado al lado de él, dejando que un aroma a almizcle llegara a su olfato, era un olor que juraría que había olido anteriormente, pero que no daba exactamente en dónde. Draco casi maldice en voz alta cuando se dio cuenta que había empezado a seguir a la castaña, tratando de que el olor no se desvaneciera y siguiera inundando sus sentidos. Y maldijo internamente, comenzando a irritarse al percatarse que la "cosa esa" ni si quiera se dio cuenta que él la estaba siguiendo. Dejó de seguirla porque pensó que era realmente patético estar detras de alguien que no se daba cuenta que él existía. Bueno, al menos esa había sido la excusa que se inventó para no admitir que no siguió con su persecución, porque varios alumnos que andaban por los pasillos, estaban empezando a mirar raro su comportamiento...

Jueves.

Misión: Ninguna, pues cualquiera que fuera, Draco sabía que fallaría al tener a la "cosa esa" a centimetros de él...

Había llegado a las ocho y media de la mañana, resignado a que pasaría un día más, ya sea pensando, averiguando o, persiguiendo con la mirada cualquier movimiento de la Hermione. Pero mayor fue su sorpresa al darse cuenta que en el salón de clases no había ni rastro de ella, sus amigas en común sí estaban y cuando se fijó que su reloj marcaban las nueve menos diez minutos, optó por preguntarle a una de ellas qué había pasado, ser impuntual no era propio de su amiga y menos cuando sabía que ese día se les iba a practicar un examen.

—¿Señorita Chang?— Draco llamó a Cho y ésta levantó su mirada hacia él en señal de tener su atención —...¿Podría decirme por qué la Señorita Granger no ha llegado?

—Ni llegará—Parkinson respondió la pregunta que no había sido dirigida a ella.

Cho enseguida posó su mirada en su enemiga, con toda la intención de insultarla por ser tan metida, pero Draco, intuyendo que se avecinaba una nueva pelea, -de las cuales ya estaba hasta la coronilla-, no dejó que emitiera una palabra.

—¿Por qué no vendrá la señorita? ¿Acaso no estaba al tanto de la evaluación de hoy y que no le haré la prueba otro día, así me traiga una de esas falsas justificaciones medicas?

Draco había lanzado las preguntas tan rápidamente que a Pansy se le olvidó el insulto que ya tenía preparado mentalmente para atacar a Cho, a cambio dijo:

—Hermione sí sabía sobre el examen, pero a última hora se le presentó un inconveniente y...

—No pudo venir, tampoco vendrá mañana—. Como de costumbre, Cho interrumpió a la morena completando la oración.

Draco sólo se limitó a asentir con la cabeza. Se dirigió hacia a la pizarra y escribió varios ejercicios de derivada, al terminar dijo:

—Tienen aproximadamente una hora para resolver el examen.

Los Bachilleres no perdieron tiempo y rápidamente empezaron a copiar.

Draco caminó hasta sentarse en su respectivo asiento. «¿Será que le pasó algo grave a un familiar?» se preguntó mentalmente en referencia al inconveniente que hizo que su dolor de cabeza no estuviera ese día. ¡Pero que mierdas! A él que le importa lo que le hubiera pasado a la "cosa esa" Se recriminó por estar pensando en estupideces. Al menos el siguiente día ella no iría a la universidad y él, aunque su subconsciente le diera por no hacerle caso -de nuevo-, y se presentara ese viernes en la institución, no la vería, pero no podía asegurar que no pensaría en ella, desnuda, encima de él, moviendo sus caderas lentamente, viéndolo con mirada coqueta, de niña buena... Draco cortó esa línea de pensamientos y se golpeó mentalmente con una pared imaginaría al darse cuenta que otra vez cierta parte de su anatomía estaba como roca y que al llegar a su casa, necesitaría la ayuda de Manuela.

La hora del examen pasó y los alumnos dejaron de mover los lápices, de no ser así "El profe" les bajaría un punto, aunque la mayoría creía que les quedarían debiendo el punto, porque no estaban muy seguros de haber obtenido alguno en la prueba. Y de hecho tenían razón, el 80% reprobó, pero a Draco le había sorprendido que las ex amigas no hubieran estado en ese porcentaje. Las chicas aprobaron el examen, aunque había sido en la "Rayita"

Viernes.

Misión: Ninguna, más bien fue un día tormentoso, donde el rubio se la pasó preocupado por lo que le pudiera haber pasado a su alumna. Ni ánimos había tenido de ir a su empresa.

Sábado.

Misión: Mover ese culo y dejar de parecer novia de pueblo, llorando porque tenía dos días sin ver a su enamorado. Definitivamente, Draco estaba empezando a creer que los años les estaban pegando.

Resultado: ¡Dios, al fin el Draco pegaba una!

Draco llegó a su empresa, como de costumbre saludó con tono frio, pero cordialmente a los empleados y rápidamente se encerró en su oficina, no sin antes decirle a su asistente que le trajera los nuevos contratos para revisarlos. Iba ser un día muy largo, por no decir que todo el fin de semana, y necesitaba tener su mente los más ocupada posible, sin dejarle la posibilidad de seguir pensando en su alumna...

A las diez y media de la mañana, el licenciado en Administración, recibió una llamada de Zabini. Era la que el estaba esperando: su amigo le había dicho que ya no se tenía que preocupar, que ese mismo lunes retomaría su puesto en la universidad y que él podía volver a su vida como si nada hubiera pasado, fuera lo que fuera que había pasado. Pero el licenciado Zabini estaba equivocado. Draco estaba lejos de estar contento y menos podía decirse que podía hacer como si cierta castaña no existiera. Su subconsciente siempre se la recordaría, pero al menos no la vería más y podía "tratar" de retomar el curso de su rutina...

De repente, a el rubio se le quitaron las ganas de seguir trabajando, así que decidió salir de su oficina.

—Ya te vas, Draco.

El licenciado escuchó la voz del moreno y sólo pudo asentir con la cabeza. Gerald, disimuló una sonrisa de satisfacción ante esa respuesta, ese día podría hirse temprano a casa...

Draco pronto se encontró en la calle y lejos de dirigirse hacia su auto, no supo porque sus pies se movieron por inercia, llevándolo hasta un parque aledaño a su empresa. Éste no era muy grande, pero estaba lleno de naturaleza, tenía un riachuelo artificial donde se bañaban varias especies de aves, y en el centro del parque había algo que le llamó la atención, no era el pequeño local en forma de helado adornado con una cereza roja, sino el nombre que tenía éste:

"Nínfetta"

Draco no supo porque, pero sintió una sensación reconfortante dentro de sí mismo. Caminó hasta el local, entrando y sorprendiéndose al ver la cantidad de gente que podía caber en lugar tan pequeño. No sabía que era lo que estaba haciendo allí, la verdad es que no entendía porque había llegado a ese lugar. En los diez años que tenía frecuentando la zona, nunca se había percatado que existía. Y lo que más desconcertaba al rubio, era esa sensación de creer que estaba allí buscando algo, algo que no sabía que era.

«Tu respuesta»

Tan pronto la voz de su subconsciente le había hablado, el efecto fue de inmediato. Draco sintió como su corazón empezó a latir más rápido, casi hasta el punto de sentirlo en su garganta, cortándole levemente la respiración. Sí, subconciente tenía razón, allí estaba, no su, sino sus respuestas. Entre todas esas madres con sus pequeños hijos, ya sea corriendo o sentados comiendo helados, en el rincón más alejado del local, había una mesa en forma de manzana, con sillas dispuesta de color verde, donde estaba sentada una ninfa, pero no una cualquiera, sino una que él estuvo buscando durante mucho tiempo y que creyó que no encontraría nunca: Hermione.

«Te lo dije»

Le susurró su subconsciente y Draco, no pudo más que darle razón, llamándose imbécil mentalmente, porque ya nunca más le volvería dar clases a Hermione.

Espero les haya gustado, gracias por leer.