N.A.: Este fic es inspirado en la traducción de Perla Negra "De Rodillas", es una historia completamente diferente. Salvo el trabajo de Draco Malfoy y Harry Potter. Por favor, disfruten la lectura tanto como yo estoy disfrutando al escribirla.
Disclaimer: Como saben los personajes no me pertenecen, todos corresponden a su querida creadora original.
Advertencias: Lenguaje inapropiado, Slash.
Las características de un buen perdedor.
Prólogo.
"Potter"
Había sido lo último que Draco Malfoy había pensado antes de correrse sobre su sabana de terciopelo de color verde que recientemente había comprado. Miró su mano y no pudo evitar maldecir a ese gran hijo de puta. Todo era culpa de él. Sí, tenía que ser culpa de él.
Alguien de su antiguo estatus social no podía masturbarse y llegar al orgasmo con solo imaginar el rostro de un perdedor, porque eso era Harry Potter, el famoso mago que salvo a todo el puto mundo mágico. Era un sexy bueno para nada. El estar casado con Ginny Weasley no le impedía a los demás ver lo que se había ganado al decirle que sí. Debía disfrutar mucho estando en la cama con él, aunque el solo hecho de estar pensando en eso a Draco le repugnaba.
Su trabajo como auror le había quedado como anillo al dedo al señor Harry Potter. Aunque cada vez que lo veía cuando pasaba por la basura de los asquerosos oficinistas, se le veía coqueteando muy discretamente con otros aurores que Draco no sabía si era Potter el "muerde almohadas" o sería con el que estaba en ese momento.
Decidió que era tiempo de ir a trabajar, seguramente la sección de chismes de Pansy Parkinson ya estaba disponible para que él le hiciera algunas modificaciones. Le gustaba ver la cara de satisfacción de Pansy cuando la felicitaban por su éxito cada vez que lanzaban una nueva sección suya. Pobre e ingenua Pansy, si supiera que su conserje anteriormente su "amigo" o "novio" era el que escribía todo le daría un infarto a su amargado e hipócrita corazón. Caminó muy a su pesar al pequeño mueble de segunda mano que había comprado y tomó un par de pañuelos de papel que había ahí, comenzó a limpiar aquella evidencia tan placentera que había dejado sobre su sábana que le había costado un poco más de la mitad de su miserable sueldo.
Ese idiota. Había manchado la sábana que con tanto esfuerzo se compró para darle un toque más de su estatus a ese sitio maloliente en el que le habían permitido quedarse. Con la marca de un mortífago en tu antebrazo no podías conseguir muchos beneficiosos que digamos, si te cerraban la puerta en la cara debías ser agradecido. A otros llegaban a escupirles en la cara o darles un puñetazo.
—Ser agradecido. —masculló entre dientes, terminando de cambiarse y se dispuso a continuar con su miserable vida. Miró de nuevo aquella mancha que no había podido quitar tan fácil, si tan solo le permitieran utilizar magia a su antojo ya la hubiese sacado de inmediato. No era como si llevase una vida de muggle, primero muerto antes que eso, pero su varita era limitada. Tres hechizos por día y si le hacía unas buenas mamadas a Bardani Loward, podía llegar hasta cinco. El infeliz era de eyaculación precoz así que Draco no tenía que preocuparse por estar aguantando su asquerosa cosa dentro de su boca. Aunque claro que solo recurría a él, cuando era necesario. Era más que un muggle y menos que un elfo, ¿dónde quedaban sus derechos de mago? Hermione Granger de Weasley luchaba por la libertad de los elfos, por los derechos de ellos. Esperaba que pronto apareciera otra sabelotodo y empezará a luchar por los derechos de los mortífagos arrepentidos y discriminados. Si Draco hubiera sabido que ese sería su pago por ocultar a Potter del señor Oscuro, se lo hubiese entregado de inmediato. Es más hubiese hecho aparecer una de esas flechas de señalamiento para apuntar a donde estaba el niño que sobrevivió y pasaría a ser el niño que murió por una buena causa… que Draco Malfoy no acabará entre la mierda. Pero si una cosa le alegraba a Malfoy entremedio de tanta basura, era que el limpiar el cagadero de los demás le habían permitido ver a Potter como realmente es. Como el perdedor que siempre había sido y al parecer siempre sería, de solo pensar en Harry Potter encerrado en uno de los cubículos del baño con un mojigato del departamento de los aurores dándole una ayudada con su boca lo habían hecho encenderse. La expresión de aquel mago "inigualable", de aquel salvador del planeta hizo que soltará una risa en ese momento alertando a ambos, el mojigato se limpió la boca se acomodó sus ropas y salió en ese momento caminando tan apresurado que Draco no pudo evitar soltar otra risa.
—Teniendo tanta fama y poder, pero aun así… Harry Potter no se puede pagar un simple cuarto de hotel. —sus palabras hirientes salieron, porque estaba en su naturaleza decir algún comentario al respecto con semejante situación. Se arrepintió al momento de ver esa mirada tan salvaje que le dedicaba cada vez que se lo encontraba.
—No digas nada, Malfoy. Solo has tu trabajo, para eso estás aquí ¿no?
—Veamos… ¿es el baño de hombres? Ese es un cesto de basura con mierda que me tengo que llevar en esta bolsa, pues sí… para eso estoy aquí. —Draco podría ser un conserje, pero jamás dejaría de defenderse de las humillaciones de otros, en especial de Harry Potter. Miró el miembro flácido de Potter aun fuera de su pantalón, se metió al cubículo donde estaba y lo cerró.
— ¿Qué demonios haces, Malfoy? Te lo advierto, si haces…
—Cállate, deberías de agradecer lo que voy a hacer. Ese sujeto al parecer no te supo encender.
— ¿Y crees que tú sí lo harás? No bromees. —dijo Harry, sintiendo a Draco tomar su miembro empezando a mover su mano de arriba abajo. La cara enrojecida que le dio Potter a Draco fue perfecta, los pequeños gemidos que se escapaban de sus labios, los suspiros que le brindaba al sentir como su mano lo llevaba al cielo, un cielo en el que probablemente Potter no quería llegar a causa de él. Introdujo el miembro grande de Harry Potter, haciendo que ahogara un gemido lleno de placer, en cierto modo se sentía triunfante ponerlo duro hacía que el ego de Draco subiera más de lo que ya estaba. Su lengua saboreaba aquella punta goteante del auror y su mano acarició los testículos de él, se quejó un poco al sentir las manos de Potter sobre su rubio cabello y saco su varita haciendo que mágicamente una cuerda apareciera y atará las manos de él, estaba desesperado.
—Mierda… ah, Malfoy… arh… —gruñía con bastante entusiasmo, sabía que eso le estaba humillando más que sus palabras y por fin, se vino en su boca. Draco se relamió mirándolo respirar agitado con el cabello desordenado y el rostro enrojecido, él tenía una notable erección que después se encargaría de ello. Había tenido que gastar uno de sus hechizos, pero era mejor a que el auror tirara de su cabello, la cuerda en sus manos desapareció y… fue un error, ya que su mejilla quedo enrojecida por el golpe que le dio un furioso Harry Potter.
—Vaya, que agradecimiento más feroz… Potter.
—No te me vuelvas acercar, esto nunca pasó. —salió de ahí, apresuradamente una vez que hubo acomodado sus ropas. Draco se relamió la sangre que tenía en la comisura de su labio y rio levemente. Eso lo confirmaba, Harry Potter tenía todas las características de un perdedor.
Draco miró una vez más su fría habitación, y se fue directamente al Ministerio. A recoger más y más mierda, de todos esos perdedores.
Nota: Si han llegado hasta aquí los felicito, gracias por leer mi historia. ¡Hasta el próximo capítulo!
