Hola a todos los que estén leyendo, este es mi primer fanfic espero que les gusté me pueden sugerir ideas para esta y mis futuras historias sin más que decir, también les pido que no me exijan esta es la primera vez que hago esto, sin más me despido.

RENUNCIA DE DERECHOS:

Dragon Ball y todos sus personajes le pertenecen al Sr. Toriyama Akira, y Naruto y sus personajes le pertenecen al Sr. Kishimoto Masashi, los videos y algunas de las imágenes no me pertenecen, lo único de mi propiedad es la historia creada con fines de entretener.

Prólogo.

En un lago en la noche el cual se veía reflejado las estrellas lleno de nenúfares y de lotos morados, estando en paz empezara a temblar solo para que una silueta se formará, para luego se asomara la cabeza de un sapo de color marrón y unos ojos de color ámbar, este se quedó flotando por unos segundos para luego este se volviera a sumergirse, para luego este reflejará el cielo que se iluminado mientras la zona empezaba a temblar con más fuerza.

En el cielo.

Se podía divisar como un meteoro estaba cayendo a una gran velocidad para luego caer en las montañas. Una gigantesca luz que iluminó las montañas y ni un segundo después. Una gigantesca explosión comenzó a hacer que casi toda la zona temblara produciendo fuertes corrientes de viento, luego de que las corrientes de viento dejaron de soplar y que el terremoto cesara, se puede apreciar un gigantesco cráter, al fondo de este se podía ver un árbol donde dé a apoco el humo a su alrededor se estaba dispersado de a poco.

Time Skip: Mil años después.

Al ver el cielo se podía ver como una esfera luminosa de color celeste empezaba a descender de los cielos. Pero en el interior de una las cuevas de las montañas que estaban cerca del enorme árbol se empezaron a emanar unas chispas para luego se abriera un vórtice de color morado del cual había expulsado algo haciendo que se estrellara con el piso.

¡Auch!, esto de viajar por portales es muy agotador y aburrido. — se quejó para sí mismo el sujeto para luego escuchar un gruñido. — Ay, tengo mucha hambre, espero encontrar algo de comer pronto. — exclamó para luego empezar a caminar haciendo que sus pasos resonaran por todo el lugar para luego se asomara una figura de un hombre.

Una vez afuera se podía ver a un hombre de unos 18 a 19 años, que medía 1,70 de ojos y cabello negro el cual lo tenía en punta el cual consistía en tres mechones colgando a la derecha de su frente y dos colgando a la izquierda, su cabello también se levanta en la frente con cuatro picos y tres mechones por detrás, vestía un Dogi de Artes marciales de color rojo-naranja, el cual tiene a juego una camiseta de mangas cortas de color azul marino los cuales estaban amarrados por un cinturón Obi de color azul, tenía estampado un Kanji que decía "Tortuga", en la espalda y al frente en la parte izquierda de su pecho, una muñequeras de color azul, botas de color azul marino con bordes de color rojo y lazos de color beige, con un físico bien trabajado pero no muy marcado, con una mochila simple de color lavanda.

El hombre empezó a ver el terreno para buscar algo o un lugar para comer, pero en eso vio la esfera celeste sentía una gran curiosidad de saber de qué se trataba, para luego dar un enorme salto y empezar a volar sin saber que no era el único.

Al llegar al lugar donde descendió la esfera pudo ver a una mujer de piel blanca de unos 19 a 20 años, que medía 1,69 con la piel pálida y de rasgos faciales muy delicados, tiene un cabello muy largo y amplio el cual llegaba hasta las piernas, siendo de color blanco, con dos largos mechones a los lados que llegaban un poco por debajo de su pecho enmarcando su cara, dos marcas en la frente de color blanco, unos ojos blancos claro malva, pero estos parecían no tener vida, vestía un largo Kimono blanco con diseño de rayas sobre lo que parecía ser una bata amarilla.

Esta estaba caminando para salir de aquel bosque de bambú, siendo rodeada por una energía del mismo color de la esfera que poco a poco desaparecía, esta se detuvo al ver al peli-punta el cual estaba sorprendido al ver que se trataba de una mujer, pero no era lo único que lo impresionó sino que la energía que desprendía era un poco extraña pero similar y no solo eso sino que también no podía sentirla bien, a siendo que se le venga a la mente el recuerdo de un amigo suyo que tiene la piel verde, este sería sacado de sus pensamientos cuando sintió que varias presencias se acercaban a ellos.

Al voltear pudo ver a varios hombres con su cabello el cual estaba atado en dos coletas alrededor de su cabeza y la mayoría tenían un pañuelo blanco en su frente y unas armaduras de madera que les cubrían el pecho con lanzas preparadas para atacar.

¡Ustedes dos, vendrán con nosotros! — ordenó uno de los hombres con el ceño fruncido.

¿Y para qué quieren que los acompañemos? — preguntó el pelinegro con una mirada seria pero amable al hombre que los veía seriamente sintiendo la hostilidad en esas personas

¡Eso no te incumbe, ahora vendrán con nosotros! — rugió con molestia el hombre ya listo para que sus soldados mataran al pelinegro.

El hombre del Dogi ya se preparaba para enfrentarse a los soldados que estaba mirando, pero detuvo esa idea al ver como la mujer empezó a caminar hacia los soldados sin protestar, al ver eso solo pudo suspirar para luego rascarse la nuca e ir con ellos y evitar que la albina estuviera en peligro por si ellos querían lastimarla. Pero antes de irse de ese lugar se escuchó un gruñido para que todos voltearan a ver que lo había provocado, siendo el peli-punta que tenía una sonrisa nerviosa mientras se mantenía rascando su nuca.

Je, je, je, me estoy muriendo de hambre, disculpa de casualidad, ¿tendrán algo que comer? — preguntó el azabache sacándole varias gotas de sudor a los soldados, mientras que la albina seguía manteniendo su mirada sin emociones.

Después comerás, ahora caminen. — respondió el líder, haciendo que el azabache pusiera una cara aburrida y preguntándose cuándo iba a comer.

Oye al menos me puedes decir, ¿dónde nos encontramos? Es que llegué hace poco y estoy un poco perdido. — preguntó con amabilidad esperando que pudiera al menos responder esa pregunta.

El líder veía esto extrañado viendo que este no sabía dónde estaba, pero aun así no iba a bajar la guardia con el hombre del Dogi este le respondió. — Te encuentras en los dominios de la tierra de los Ancestros, ahora no más preguntas, caminen. — exclamó el líder mientras hacía un movimiento con su brazo para que estos empezaran a caminar, mientras escoltaba al azabache y la albina.

Time Skip: A la mañana siguiente. — Palacio de la Tierra de los Ancestros.

En la entrada de un gran palacio que tenia de base barios pilares que lo apoyaban, hecho de madera podemos ver al peli-punta y a la albina sentados de rodillas y a sus lado estaban dos soldados sujetando sus lanzas, mientras el líder de los soldados estaba al frente de ellos parado al lado izquierdo y otro hombre estaba parado al lado derecho encima de las escaleras, para observar cómo un hombre que tenía entre unos 20 a 21 años, que medía 1,75 de ojos marrón oscuro y un largo cabello de color negro el cual ataba en dos coletas alrededor de su cabeza, en la cual llevaba una especie de liga dorada. Su vestimenta constaba en un traje blanco bajo un chaleco morado con un cinturón y sandalias negras, bajaba las escaleras del palacio tranquilamente.

¿Una mujer y un hombre? — se preguntó así mismo el hombre en voz alta parándose en el tercer escalón de su palacio para luego sentarse — ¿Dices que vinieron del cielo? — preguntó al líder de los soldados que escoltó a los recién llegados.

Solo la mujer, ella es la que surgió de allí donde toco la luz, el hombre que está aquí parece ser un extranjero, pero lo trajimos ante usted para que nos dé el permiso de interrogarlo. — respondió el soldado a su líder.

El líder de la tierra de los Ancestros posó su mirada en los extranjeros frente a él, viéndolos con detenimiento pero su atención se concentra más en el hombre del Dogi rojo‑anaranjado. — Que ropa tan extraña tiene ese sujeto. — pensó para sí mismo el líder de So ya que esas ropas no eran comunes. — ¿Nos dirían sus nombres? — preguntó con respeto el pelinegro líder del Tierra de los Ancestros, para ver como el peli-punta se levantaba de su sitio para luego levantar la mano derecha en forma de saludo y con una sonrisa le contestó.

Hola, soy Gokú, mucho gusto en conocerlos. — se presentó el ahora identificado como Gokú.

¡Oye, ten más respeto con nuestro Líder! — rugió el hombre que los escoltó con molestia por la falta de respeto a su líder.

Está bien, pero no te enojes. Mucho gusto en conocerlo, me presento, mi nombre es Son Gokú, es un honor conocerlo. — se volvió a presentar con más respeto al líder de la tierra de los Ancestros.

Buenos días. — regreso el saludo el Emperador. — ¿Ahora no puedes decir tu nombre? — preguntó con amabilidad viendo a la ojiperla que se mantenía callada ante su pregunta.

¡Responde! ¿Olvidas que Lord Tenji es el rey de estas tierras? — pregunto con molestia el soldado mientras señalaba con su mano a su líder. Pero la albina seguía manteniendo su mirada sin emociones. — No cabe duda de que esta mujer es una espía de la tierra de Eso. — declaró el guardaespaldas mientras daba unos pasos adelante mientras ponía su mano derecha sobre su cadera.

En ese caso debemos disponer de ella enseguida. — apoyo a su compañero dando un paso adelante.

¡A la orden! — exclamaron los soldados a los lados de Gokú y la albina para luego dar unos pasos atrás y apuntar con sus lanzas a la ojiperla, estos vieron como el Son se ponía en frente de la albina con una mirada seria.

No les permitiré que la lastimen. — exclamo seriamente el azabache.

El Emperador estaba listo para detener a sus soldados cuando vio que algo brillaba detrás de Gokú haciendo que los soldados que apuntaban al peli-punta y a la ojiperla empezaron a marearse y caer de rodillas con una mirada vacía, dejando asombrado al Emperador y sus guardaespaldas. Gokú voltearía a ver a la peliblanca, la cual se había levantado pasando de lado del Son, caminando hacia el líder de la tierra de los Ancestros.

¡Maldita! — exclamó el hombre desenfundando su espada.

¿Qué hizo? — se preguntaba el otro hombre con asombro al ver a sus hombres inconscientes.

Cuando el guardaespaldas que escoltó al pelinegro y a la peliblanca estaba listo para atacar a la mujer, este también caería de rodillas al igual que su compañero teniendo una mirada perdida. Mientras que el Son y el Emperador veían esto con asombro.

¿Qué pasó? — Tenji preguntó con preocupación por sus hombres queriendo recibir una respuesta no importaba de quien fuera, pero detuvo sus pensamientos al ver que la albina estaba frente a él.

Me llamo Kaguya. — dijo la ahora identificada Kaguya al Emperador Tenji con una mirada sin expresión.

¿Kaguya? — repitió como un susurro el Emperador mientras sentía que algo lo estaba alterando su mente para luego quedarse con la mirada perdida en la nada.

Guardiana, del Árbol Sagrado. — dijo viendo como el Emperador se quedaba con una mirada perdida, esta voltearía a ver al Son viendo que este no había caído inconsciente, este estaba revisando a los soldados para saber cómo ayudarlos, extrañada al ver que su poder había afectado al Son.

Oye, ¿qué fue lo que hiciste? — preguntó asombrado el azabache a la ojiperla que no le dio una respuesta. — Por favor, no quiero lastimarte, ¿qué les has hecho? — volvió a cuestionar el peli-punta acercándose a la albina, la cual brillo de un color celeste por un segundo a la vez que su cabello se elevo un poco.

El Son al ver eso por instinto, coloco sus brazos a modo de escudo, cuando siente como algo lo arrastra poco hacia atrás, dejando un poco sorprendida a la peliblanca por el tiempo de respuesta y la resistencia del azabache al ver que no salió volando como ella pensó.

Oye, ¿cómo pudiste resistir mi poder? — Kaguya preguntó con un toque de curiosidad pero manteniendo su mirada sin emociones.

Mi cuerpo está entrenado para poder soportar ataques como lo que hiciste. — respondió con seriedad el peli-punta. — ¿Ahora podrías decirme qué les pasó? — volvió a interrogar a la albina.

Kaguya al ver la preocupación del Son y ver que se preocupaba por ellos aun apenas los conocía, aun cuando el guardaespaldas que los escoltó se comportó un poco grosero y no ayudaba el hecho de que diera la orden de matarla, pero a pesar de eso Gokú no titubeó ni un segundo en protegerla aunque apenas se conocían, aún cuando está demostró que podía protegerse sola decidió contestar la pregunta del peli-punta.

Ellos están bien, solo alteran sus mentes para que no creyera que somos sus enemigos. — respondió con simpleza la peliblanca sorprendiendo al peli-punta por su habilidad.

Wow, eso es increíble — dijo asombrado el Son por los poderes de la peliblanca.

Time Skip: Cuatro horas después.

Habían pasado algunas horas desde que los hombres afectados por el poder de Kaguya se empezaron a recuperar, los soldados en el piso se levantaban mientras se estaban tallando los ojos, Tenji por su parte se estaba estirando para luego tallarse el ojo izquierdo con su mano, una vez que su vista se aclaró este veía al Son que estaba tumbado en el piso con los ojos cerrados y su mochila al lado, y la albina que tenía su mirada en el enorme árbol que estaba en sus tierras.

¿Cuándo se movieron? — se cuestionaba el líder de la tierra de los Ancestros, el cual según él "estaba meditando" para tomar su decisión, no se había percatado de cuando ellos se habían movido, un pensamiento similar recorría por la mente de los guardaespaldas y sus soldados. — ¡Oigan! — exclamó llamando la atención del peli-punta y la albina, los cuales empezaron a dirigirse hacia Tenji. — Bien después de meditarlo un momento lo he decidido, Kaguya tu vivirás en mi palacio, serás mi concubina. En cuanto a ti Gokú, te puedes quedar en mis tierras, es más le diré a una familia de granjeros que te den asilo, pero tendrás que trabajar los campos para que puedas quedarte el tiempo que gustes.

No hay problema, ya he trabajado en una granja antes. — respondió Gokú mientras tenía sus manos detrás de su cabeza.

Muy bien. — dejo el Emperador para poner su vista en su guardaespaldas de la izquierda. — ¿Podrías llevarlo con la familia Fujii?

Como usted ordene. — respondió su guardaespaldas con una reverencia, para luego voltear a ver al Son. — Sígueme. — dijo mientras caminaba hacia la salida del palacio seguido de Gokú.

Conforme iban caminando rápidamente fueron el centro de atención de todas las personas que iban caminando por las calles, ya que las ropas que tenían el Son no eran muy comunes, incluso entre los viajeros que llegaban desde otros países, además de que no era común ver a un hombre con un físico tan bien trabajado, dejando celosos a algunos hombres y a varias mujeres con un pequeño rubor en sus rostros. Estos al llegar a la granja podían observar una casa algo grande pero sencilla de madera, el guardaespaldas de Tenji golpeó la puerta para que luego de unos segundos abriera un hombre que medía 1,74 m, tenía entre unos 20 a 21 años de piel clara, cabello negro, ojos oscuros, vestía una chaqueta de manga corta sin botones de color gris la cual estaba amarrada por un cinturón de color blanco, y nos pantalones de color marrón.

Buenos días, ¿en qué podemos ayudarlos? — preguntó con amabilidad el granjero.

Buenos días. — devolvió el saludo el guardaespaldas. — Bueno verás, soy uno de los guardaespaldas del Emperador Tenji, y por petición de este, les pide a ustedes una de las familias de granjeros más importantes de su país que le den hospedaje a este extranjero a cambio este prestara sus servicios en su granja. — respondió el guardaespaldas con amabilidad para luego este se diera la vuelta mostrando el escudo del país, asombrando al granjero este no podía creer que su líder le estuviera pidiendo un favor.

Claro, no hay ningún problema. — acepto el castaño de buena manera. — Mucho gusto joven, me llamo Fujii Sohei. — se presentó el ahora identificado Sohei al Son.

Hola soy Gokú, mucho gusto. — dijo mientras tenia levantaba una mano en forma de saludo, mientras cerraba los ojos y daba una sonrisa.

Bien joven Gokú espero que te levantes temprano para ayudarnos en el campo. — dijo Sohei mientras se daba la vuelta para entrar a su hogar.

Muchas gracias señor. — Gokú agradeció con una gran sonrisa que él solo puede hacer.

No hay problema, cuidate y no estás causando problemas. — se despidió el guardaespaldas para luego empezar a caminar de regreso al palacio para poder volver a su trabajo de proteger a su Emperador.

Que agradable sujeto, al menos no es como el otro señor gruñón que acompaña a Tenji. — Gokú pensó para sí mismo al ver las diferentes actitudes de los guardaespaldas, ya que uno es un amargado y un poco paranoico, mientras que el otro es mucho más tranquilo.

Una vez que el guardaespaldas se perdió de la vista del Son, este empezaría a caminar a la casa para poder descansar y comer un poco para luego poder ayudarle a Sohei en su granja.