Capítulo basado en algunas escenas del Cómic "Imperio Oscuro" que ahora pertenece a Legens de Star Wars. En esta historia, aquellos sucesos mencionados serán canon.
Como sabrán, el hecho de que Rey interviniera en la niñez de Ben ha provocado varios cambios. Éstos se irán aclarando en el transcurso de la historia. No desesperen.
Muchas gracias por leer y comentar.
Capítulo IV
Rey ya no sabía qué hacer. Se sentía inútil estando alejada junto al resto de los jedi, quienes seguían entrenando como si nada pasara. Aquello la enfadaba y ahora estaba dispuesta a manifestárselo a Luke.
Dejó solo a Finn y fue directamente a la cabaña de su Maestro, aunque era muy temprano. Tocó 3 veces y él la hizo pasar.
- ¿Qué necesitas, Rey?
- Respuestas- indicó seriamente
Luke supuso que ante esa contestación, la conversación sería larga. La invitó a tomar asiento junto a él.
- Si mi madre está viva, quiero ir por ella. Necesito saber qué fue lo que pasó.
- Lo entiendo, pero ya te lo he explicado muchas veces. Ahora Han se hará cargo de eso. Es peligroso que sigas intentándolo a tu manera. La última vez casi te matan si no fuera porque envié a Kylo por ti. Necesito que actues con sensatez y esperes a que el resto haga su trabajo mientras tú aprendes a controlar tus habilidades.
- ¡Pero ya sé hacerlo! ¡Esto no puede esperar!
- No te dejes llevar por tus emociones. Contrólalas. Para eso estas aquí. Aún no estás preparada para enfrentar la verdad.
- ¿De cuál verdad me habla?- preguntó inquieta
- Saber quién eres en realidad.
- Yo... eso ya lo sé - comentó melancólica
- ¿En serio?
- Soy parte de... una Diada de la Fuerza- murmuró mirando el suelo.
Luke la observó curioso. No tenía idea de cómo esa joven conocía esos términos.
- ¿Quién te dijo que eras parte de eso?
- Kylo.
Al Jedi se le soltó una carcajada ante la fuente de información.
- Te advierto que debe ser una broma o claramente te está mintiendo.
- Él nunca me mentía - aseveró
- Eso no lo sé. Pero actualmente la Diada la componemos mi hermana y yo. No siempre hay una en cada generación. Depende de lo que la Fuerza decida. Ahora es imposible que haya otra mientras nosotros estemos vivos.
A Rey se le abrieron los ojos ante la noticia. No podía entenderlo. Aún tenía claro en su mente el momento en que Kylo Ren le confesó aquel descubrimiento, aquello que le daba sentido a esa conexión tan especial que tenían. Aunque algo había cambiado en ella. Su mente y corazón cada cierto tiempo se volvían un desastre y no comprendía la razón. Además, durante todo ese tiempo separados en planetas distintos, nunca se vieron a través de su vínculo... como ocurría antes.
Si la Fuerza te permitió entrar en este preciado lugar, es con un propósito. Tus intenciones son puras, Rey. Aún así, todo tiene su precio.
- ¿Rey? ¿Estás bien?- insistió Luke al ver su mirada perdida, como si estuviera recordando algo
- Pero... es que así no era- intentó corregirlo, aturdida por la voz femenina que hizo eco en su cabeza- ¿Acaso la Diada no surge para lograr el equilibrio de la Fuerza? ¿Luz y Oscuridad?
- Estás en lo correcto. Leia es en gran parte Luz y también hay Oscuridad en ella. Un leve rasgo que se intensifica cuando tocan a los suyos. Ni te imaginas todo el odio que sentía por Darth Vader cuando la torturó y luego destruyó Alderaan. Lo importante es que logró controlarse. Lo mismo me ocurre a mí y reconozco que me ha costado bastante librarme de esa oscura tendencia. Pensé que acercándome a la Oscuridad podría derrotar al Emperador más rápido... fue un error y gracias a mi hermana volví al camino correcto. Tú también tienes esa ambigüedad. Estoy seguro que la Luz te librará de todos tus miedos. Por eso quiero que Tai te siga ayudando con eso.
- Entonces yo... ¿qué soy?- preguntó indecisa
- Todo se sabrá a su tiempo. Por ahora trato de lidear con mi propia frustración. Se supone que nosotros debíamos traer el balance pero no lo hemos conseguido. ¿Conoces la profecía del Elegido?
- No.
- Aquel ser liberaría al universo del yugo de los sith. Y aunque mi padre debió cumplir con ese papel, terminó corrompiéndose. Finalmente quiso eliminar al Emperador, salvándome. Lamentablemente, Palpatine sobrevivió. Del Elegido nació la Diada de la Fuerza pero también hemos fallado- suspiró angustiado
- ¿A qué se refiere con eso?
Luke miró a la joven. Estaba realmente interesada en entender la razón de aquella guerra interminable. Así que le contó parte de los sucesos pasados...
- ¡Sal de enmedio, Leia! ¡El lado oscuro se ha apoderado de él!- gritó Han, apuntando a Luke con su bláster
- ¡No, Han! ¡Vamos todos juntos a vencerlo!- quiso hacerlo razonar la joven
- Si lo que estoy haciendo da resultado, ¡el Imperio estará acabado para siempre!- afirmó Luke- ¡Debo irme ahora!
- Usó el poder del Lado Oscuro para engañarnos, lo hizo para salvar a nuestro hijo del Emperador- le explicó Leia a su esposo- Pero temo por él... el camino que ha elegido lleva a la destrucción.
...- He venido aquí para evitar la transición - se enfrentó Luke a Palpatine.
- Te tengo una mejor oferta: te mato aquí o me dejas mudarme a tu cuerpo y así gobernaremos juntos.
- Tu poder sobre mí se ha roto. Cuando destruya a todos tus clones, tu reino llegará a su fin.
Luke empezó a despedazar todos los tanques con seres vivientes utilizando la Fuerza y su sable de luz, hasta que uno de ellos se levanta.
- Muy tarde, Skywalker ¿creíste que podrías derrotarme en mi planeta sede?- contestó aquel joven clon, sonriente por su victoria
- ¡Soy un maestro Jedi ahora y sé algo del Lado Oscuro!
- Muchos maestros Jedi fracasaron al intentar vencerme... tu especie pronto estará extinta- lo amenazó, empezando el ataque. Sin embargo, Luke logró esquivar sus movimientos.
- Haz llenado la galaxia con tu oscuridad, pero he visto lo que mi padre no pudo: ¡he visto que al final, el Lado Oscuro siempre fallará!
- ¡Necio Jedi! ¡Ahora soy más fuerte! Sufrirás las consecuencias de tu fracaso, al igual que tu padre antes de ti. ¡Quiero mi holocrón y quiero al hijo de Leia! ¡Voy a aniquilar a la Rebelión de una vez por todas!
Rey quedó estupefacta ante el relato. Vio el rostro de su maestro decaer.
- Fue mi culpa. Debí llegar antes a ese laboratorio.
- ¿Por qué quiere a Ben?- quiso saber ella de inmediato
- No estoy seguro. Espera... ¿tú ya sabías su verdadera identidad?- cuestionó asustado
- Han me lo dijo.
- ¿Han? ¡¿Cuándo?! Bueno, creo que eso ya no importa- se levantó el Jedi- Fingimos la muerte de Ben y con gran esfuerzo logré formar un nuevo grupo Jedi... aunque reconozco que no soy un gran ejemplo a seguir. Me equivoqué muchas veces. Solo espero que todo esto funcione- suspiró
- ¿Cuál holocrón está buscando?- inquirió la joven
- Así como existe la Diada de la Fuerza para encontrar el balance, la Fuerza se polariza mientras ese equilibrio no se logre. A los Sith les conviene la Polarización. Pude entenderlo cuando leí la información de ese holocrón que le quité a Palpatine.
- ¿Se refiere a la Luz y Oscuridad absoluta? ¿También son dos seres?
Luke asintió. Le sonrió a la joven por ser tan rápida para entender asuntos complejos.
- ¿Y sabe quiénes la componen?- preguntó de nuevo
- Creo que sí, pero deseo estar equivocado. Ahora vamos a desayunar. Sé discreta con lo que te he dicho.
Ambos caminaron hacia el resto de los estudiantes quienes ya estaban comiendo. Se sentaron juntos, luego Tai se sentó a su lado.
- Madrugaste hoy - la saludó sonriente
- Finn te contó, ¿cierto?- miró al moreno con rencor
- Sí y no te enojes. Solo se preocupa por ti. Me alegro que hayas recapacitado y sigas aquí... conmigo.
Ambos bajaron la mirada ruborizados después de esa última palabra. Aquel joven siempre la hacía sentir bien y acompañada. Su presencia era tan cálida... como Luz pura.
- Entrenaré primero a otros padawans y después seguiré contigo, ¿de acuerdo?- se levantó Tai, alejándose del lugar
Rey asintió sonriente. Le encantaba entrenar con Tai. Al tener un rato libre, quiso adentrarse en lo profundo de un bosque. Yavin IV tenía una hermosa flora y a ella le gustaba mucho conectarse con la naturaleza para meditar. Respiró profundo una y otras vez, hasta que logró levitar más de un metro. Aún no entendía por completo todo lo que Luke le contó y creía que la Fuerza la ayudaría. Sin embargo, fue otra cosa lo que sintió y oyó.
Estoy cerca de ti
Pero no me ves
¿Puedes sentirme?
Estoy cerca... cada vez más cerca
Abrió los ojos, cayendo al suelo de golpe. Se quejó del dolor en su cadera mientras miraba a su alrededor, confundida.
- ¿Kylo?- lo llamó, considerando que a él correspondía la voz mecanizada en su cabeza
- ¿Te desconcentré, carroñera?- fue lo primero que le dijo al llegar a su lado- Tú mente es débil. Pude entrar sin problemas en ella.
- ¡No soy débil! ¡Estaba meditando! ¿Cómo llegaste aquí sin que nadie lo note?- lo interrogó molesta
- Sé como pasar desapercibido.
La castaña se levantó del suelo al mismo tiempo que él se sacaba su casco. Rey quedó prendida al ver de nuevo su rostro. Se le acercó para tocarlo y estar segura que realmente estaba ahí, en persona.
- Ben...
- ¿No te duele la distancia? ¿No te quema, Rey?- murmuró dolido- Actuaste como si lo que pasó entre nosotros no existiera. No imaginas cuánto te detesto por eso- gruñó, sin tener la fuerza de voluntad suficiente para sacar esa pequeña mano que acariciaba su rostro- ¿Sabes... lo que has perdido?
La joven negó al no comprender del todo su comportamiento. Breves segundos después lo entendió todo, cuando aquel hombre de cabello azabache dejó su casco en el suelo, la abrazó sin permiso y robó un apasionado beso de sus labios. Ella se aferró a su cuello y lo besó de nuevo, sorprendiendo a Ben, quien se suponía lo había hecho solo para mostrarle lo que se perdía por abandonarlo. Debía alejarla demostrándole su desprecio... pero no lo consiguió. Al contrario, tomó su nuca para disfrutar aún más de la adictiva lengua de esa mujer recorriendo su boca y por un instante deseó sentirla recorriendo otras zonas de su cuerpo. Consideraba sus jadeos por falta de aire enormente excitantes.
- Ben, yo...- intentó modular totalmente avergonzada por su descontrol
- No, no hables- la empujó suavemente, provocando que perdiera el equilibrio, cayendo sentada sobre la verde hierba.
Con su rostro ruborizado al máximo lo vio desprenderse de la parte superior de su traje, quedando solo con una camiseta negra, para luego verlo de rodillas frente a ella.
-¿Puedes dormir? ¿Puedes respirar? ¿Cuándo sabrás lo que has hecho conmigo?- susurró frente a sus labios, deseoso de probarlos otra vez.
Y es que al menos esa era su realidad. No podía olvidarse de ella, de cada caricia y beso que ella le regaló y luego quitó como si no fuese cierto. Era horrible no poder conciliar bien el sueño por su culpa, por no saber cuándo la volvería a ver. Y si bien ahora había ido a verla con un propósito diferente, también quiso hacerle saber que jugar con él de esa manera tendría sus consecuencias.
Fue una pésima idea empezar con "te doy este beso que anhelarás el resto de tu vida pero que no volveré a darte", porque ahora se estaba revolcando en la hierba con ella entre sus brazos.
Rey estaba fascinada acariciando cada rincón de esa espalda perfecta, jadeando por cada pedazo de tela que él arrancaba de ella, por cada beso en su cuello... olvidando que estaban en una zona pública.
El zumbido de un sable de luz encendido los saco del éxtasis.
- ¡Suéltala de inmediato, Kylo!- le ordenó el joven jedi, apuntando la hoja azul a su cara
- ¡¿Quién te crees para darme órdenes?!
Kylo se puso de pie furioso, sin dudar en encender su sable y arremeter contra el intruso. Hace días que tenía ganas de enfrentarlo después de las declaraciones de Finn. Desde el fondo de su ser detestaba que Tai fuera tan perfecto, el aprendiz ideal, el Jedi ejemplar, algo que él jamás podría ostentar ser aunque usara su nombre real. ¿Era por eso que ella lo prefería?
- Tai! Kylo! Ya basta!- exclamó, levantándose del suelo, interponiéndose entre ellos.
- ¡¿Está abusando de ti y lo defiendes?!- se sorprendió Tai
- No... es que... yo... yo lo permití - tartamudeó
Kylo se cruzó de brazos, sonriendo victorioso mientras el jedi no podía creer las declaraciones de una de sus aprendices. Sin embargo, esa sonrisa desaparecería muy pronto.
- Pero... tú y yo... nos besamos. ¿Ya no significo nada para ti?- la interrogó Tai
- ¡¿Qué?!- se escandalizó Kylo
- Tú me diste un beso y yo... no supe qué hacer. Y eso fue antes de Kijimi- se excusó, perturbada.
- ¡Ni siquiera lo conoces!- le gritó Tai, sintiéndose humillado- Soy un estúpido...
- Tai! Es que no lo entiendes!- sollozó, tomándolo del brazo
- ¡Sí lo entiendo perfectamente! Prefieres su Oscuridad a la Luz que yo te doy. Jamás serás una Jedi!
Entonces miró a Kylo quien observaba impactado la escena.
- Quédatela. Ya me di cuenta que besa a cualquiera- agregó con resentimiento
- Yo no soy cualquiera, imbécil - lo desafió, listo para pelear de nuevo si fuera necesario
- Eres un ser ambiguo que oculta todo el tiempo quién es en realidad. Sin identidad, sin rumbo, para mí sí eres un cualquiera- diciéndole eso a la cara, se retiró sin mirar atrás
- Tai...- susurró entre lágrimas la joven, viéndolo alejarse
- ¡¿Por qué no me lo dijiste?!- exigió saber Kylo, empuñando sus manos y mirándola con severidad
- ¡Me dijiste que no hablara! ¡Y eso sucedió antes, mientras tú me detestabas sin razón!- lo criticó
- ¡Algo así sí es necesario decirlo! ¡Me traicionaste!
- ¡Ni siquiera le respondí el beso! Fue sorpresivo.En ese periodo apenas me hablabas. Él fue atento y amable conmigo, ¡no como tú que me odiabas sin motivos!
- ¡Tengo muy buenos motivos para eso!- respondió airado, conteniéndose las ganas de contarle la verdad sobre sus orígenes - Si querías a Tai ¿por qué me besaste en Kijimi?- exigió saber, sin quitarle la mirada de encima
- Yo...- susurró, tomándose la cabeza con las manos tratando de aliviar esa jaqueca que llegaba en el momento más inoportuno- Entre tú y yo... es distinto.
- ¡No me importa! ¡Igual lo elegiste a él al venir aquí! Yo soy el peor idiota de los dos.
Empezó a colocarse el traje que se había sacado, incluido el casco, sintiendo vergüenza de su proceder impulsivo. Definitivamente no estaría a solas con ella nunca más.
- Tu madre ya está a salvo en Ajan Kloss- le comunicó. Entonce se dio media vuelta para irse. Ella seguía en silencio sin moverse.
¿Tanto miedo le tienes a la oscuridad?
Fue lo último que le dijo dentro de su mente, antes de perderse entre los arbustos.
