- Cariño, lamento haberte mentido- le acariciaba el cabello a su hija, la cual lloraba en su cama- Por favor, perdóname. No quiero verte así por mi culpa- sollozaba a su lado.
- No es tu culpa, mamá. Yo te quiero, te quiero mucho y no sabes cuánto deseaba estar contigo- la abrazó con efusividad- Te prometo que destruiremos a ese maldito que solo ha traído desgracia a la galaxia- trató de decir con convicción.
- ¿Qué es, entonces, lo que tiene roto tu corazón?- le acarició la mejilla con amor.
Rey no quería decírselo. Consideró que ya tenían suficientes problemas como para contarle otro más, aunque su corazón rogaba por desahogarse.
- Yo... he cometido muchos errores- logró decir con dificultad
- ¿Qué tan graves son esos errores?- le preguntó con calma.
- Lo suficiente como para que siempre termine alejándolo de mí- agregó con remordimiento.
- Rey... tú sabes que no soy sensible a la Fuerza, pero no necesito serlo para darme cuenta que sí le importas- le levantó el mentón para verla a los ojos- Y si a ti él también te importa, no te rindas.
- Sea lo que sea que haga, mamá, siempre sale mal- le explicó con dolor en su mirada- Es como... si fuera mejor que no estuviéramos juntos.
- ¿Eso es lo que quieres?
- No...
- Y ahora ¿qué harás?
La joven ya no sabía qué pensar. Trató de recordar cada mal paso que había dado en el pasado para no repetirlo; sin embargo, ya todo era muy difuso. De pronto, ahí estaba: el momento en que ella por fin había logrado entrar al templo de Lothal...
"No puedo entrenarlo, su apego a ti lo hace vulnerable a sus miedos, a su enojo... Sé lo que esos sentimientos le hacen a un Caballero Jedi, aún a los mejores. No iniciaré a este niño a ese camino" (Ahsoka)
"Tu presunción es tu debilidad" (Luke)
"Tu fe en tus amigos es la tuya" (Palpatine)
"Me estás pidiendo que sea racional y sé bien que eso es algo que no puedo hacer. Créeme, me encantaría poder olvidar mis sentimientos… pero no puedo" (Anakin)
Escuchar esas voces mientras caminaba por los oscuros pasillos la confundía. Era un lugar sin principio ni fin, una negrura atemporal con destellos luminosos y caminos que se dividían hacia diferentes portales.
"El mejor maestro, el fracaso es" (Yoda)
"El terror y la calma pueden coexistir" (Leia)
"Siento tanto dolor en ti, tanta rabia"
Se detuvo en el instante en que escuchó su voz. ¿Cómo era posible que la conociera tan bien si compartieron tan poco? Verdades que ya no servían de nada, porque él ya no estaba. Fue entonces que encontró ciertos portales que mostraban escenas de una vida pasada: la infancia y adolescencia de Ben Solo. Por un momento se tentó a buscar el recuerdo de su propia familia, aquellos padres a los que nunca volvió a ver, pero no. Era una oportunidad única que no desperdiciaría en eso.
-¿Estás segura de lo que vas a hacer?
Rey buscó la voz femenina que le habló sorpresivamente. Halló una silueta blanca brillante cubierta por una túnica del mismo color. Llevaba un báculo en su mano y una convor verde reposaba en su hombro.
- Sí, y te advierto que no podrás detenerme- le indicó con firmeza.
-No planeo hacerlo. Supongo que sabes lo que puedes perder
- Ya lo perdí todo. Solo deseo una mejor vida para él, para todos los Skywalker.
- Cualquier cambio que hagas tendrá consecuencias.
- Nada de lo que digas hará que desista de esto- la miró desafiante, sin tener la menor intención de conocer su identidad.
-Entonces nos volveremos a ver...
- Rey, cariño. ¡Háblame!- la interrumpió su madre- ¿Estás bien?
- Sí, mamá. Perdón. Me distraje.
- Durmamos juntas aquí, ¿si? Como cuando eras pequeña.
Rey le sonrió a su madre. Aún no creía que por fin la tenía de vuelta.
- ¿Qué es eso tan importante que no puede esperar para que hayas viajado hasta aquí para decírmelo?- le preguntó Luke a su sobrino, alejados de los demás estudiantes.
- No sé qué planeas, pero yo ya estoy cansado de esto. Mis padres y tú me mantienen apartado de sus ideas para vencer al Emperador. ¡Ya no soy un niño! ¡No le tengo miedo! Sé que puedo vencerlo si me ayudas con lo que quiero hacer.
- Sé que no eres un niño. Al contrario, eres tan poderoso que temo que siga buscándote- reconoció su tío- Los cazarrecompensas no solo están detrás de Rey y su madre, sino también de ti.
- ¡¿Sabe que estoy vivo?!- se escandalizó.
- Creo que no porque busca a Kylo.
- ¡Lo enfrentaré!
- Si fuera así de fácil, esta guerra no habría durado tantos años.
- ¿Y qué harás? ¿Esperar 10 años más?- preguntó irónico.
- Enviaré a más jedi para descubrir su nuevo planeta sede. Las naves insignias no son el problema, ya que tenemos suficientes aliados para hacerlas estallar. Antes de destruirlas, debemos encontrar esa información.
- De acuerdo, pero a mí me interesa matar al Emperador.
- Créeme que gran parte del universo desea lo mismo.
- Entonces guíame a Mortis.
El Jedi lo quedó mirando fijamente, sin responderle. Supuso que su hermana no sabía de los planes de su hijo.
- No soy idiota, Luke. Mantenerme escondido hizo que leyera demasiado. Sé que ese lugar existe. Si Palpatine es tan poderoso, ninguno de nosotros podrá vencerlo sin perder la vida en el proceso.
- ¿Y eso qué relación tiene con ese supuesto lugar?
- Si consigo la espada de Mortis, la victoria está asegurada.
- ¿La espada de Mortis?- los interrumpió un joven jedi- ¿De verdad existe?
- ¡¿Qué haces aquí, Tai?! ¡Ya lárgate!- le gritó Kylo
- No me levantes la voz. Aquí tú eres la desagradable visita- lo desafió- Solo vine a buscar al Maestro, ya que lo retrasas con las clases. ¿Por qué tanto misterio?
Cada vez que Luke los veía juntos, comprendía que sus suposiciones eran ciertas; por más que lo quisiera negar. Era impresionante cómo la Fuerza se polarizaba en ambos cuando se acercaban, como si la Luz y la Oscuridad se separan por completo.
- No discutiremos esto ahora- separó a los jóvenes, quienes se miraban repulsivamente- Ninguno de los dos volverá a hablar de Mortis. ¿Entendido?
- ¡Dime cómo llegar!- le exigió Kylo
- No lo sé. No hay registros al respecto- se excusó el antiguo jedi.
- Pero el Padre, la Hija y el Hijo son reales- añadió Tai- Usted mismo lo sigue enseñando.
- El problema es Mortis mismo. Ni Obiwan me supo decir cómo fue que mi padre, Ahsoka y él llegaron a ese sitio. Iban viajando y de pronto aparecieron allí. No fueron a ese lugar a propósito.
- La espada mataría definitivamente al Emperador. En eso Kylo tiene razón.
El más joven de los Skywalker se sorprendió. ¿Desde cuando Tai apoyaba sus ideas? Consideró que ser aliados no sería una situación tan incómoda, si no estuviera Rey en medio de ellos.
- Mortis quedó desolado después del caos que dejó mi padre al negarse a forjar el equilibrio de la Fuerza. El Padre quiso que Anakin ocupara su lugar y el Hijo terminó rebelándose al desear ser libre. La Hija murió en manos del Hijo y el Padre se sacrificó para debilitar al Hijo, quien murió en manos de mi padre. De la espada, no se sabe nada.
- Habrá que averiguarlo- comentó Kylo, sin ceder a la duda.
- Está bien. Nos reuniremos después, cuando tengamos novedades. Viajaremos los tres- informó Luke
- ¡¿Qué?! ¡No quiero ir con él!- exclamaron ambos jóvenes al mismo tiempo, señalándose entre ellos.
- Necesito apoyo por si algo no sale bien- le explicó su tío- Y Tai ya nos escuchó, así que no tengo más opción.
- No te basta con quitarme a Rey, ¿cierto? ¿Ahora quieres llevarte los créditos de mi plan?- le gruñó furioso
- Ella no te pertenece, idiota. Me aseguraré que no arriesgues en vano la vida de mi Maestro- le respondió irritado
- Siempre tan ejemplar...- masculló burlesco
- Tai! ¡Vámonos! ¡Déjalo en paz!
Los ojos azules del joven jedi decidieron ignorar al azabache que seguía mirándolo con rencor. Sabía que su idea era buena, pero jamás lo admitiría frente a él. Acompañó a su Maestro hacia la Academia sin decir nada más.
La joven de hermosos ojos pardos lo observaba desde lejos. Estaban en la misma base de Ajan Kloss, en el mismo bando; no obstante, llevaban una semana sin hablarse. Él la evadía lo más posible y ella dejó de esforzarse por hablarle. Lo notaba distante y, a la vez, más ocupado de lo normal. Pasaba días enteros en su cabaña apartado de todos.
Rey suspiró agobiada. Su corazón seguía trizado por su rechazo, por esa decisión que él mismo tomó. Salió a meditar, adentrándose en el bosque. Necesitaba esa paz que con él no lograba tener, no así de separados.
La Fuerza fluía libremente por su ser, como una cálida caricia. El problema era que nada, jamás, se compararía a las caricias que él le dio. Esas manos que la hicieron estremecer en aquel breve recorrido...
-Te dije que nos volveríamos a encontrar.
La joven abrió los ojos asustada. Su rostro se enrojeció por lo que estaba pensando en vez de meditar. Buscó la voz femenina que la interrumpió.
-¿Me recuerdas?
Tras ella se encontraba una silueta blanca brillante. Parecía una mujer bajo una túnica del mismo tono. Ya no llevaba el báculo y la convor verde se posó en uno de los árboles cercanos.
- Creo que sí... aunque nunca me dijiste tu nombre.
- Soy Ahsoka Tano. Me alegra volver a verte, Taryn Rey Palpatine.
- ¿Cómo sabes mi nombre?
- Sé muchas cosas
- Todavía no me acostumbro a ese nombre- le sonrió a la visitante- Es extraño... siempre era Rey, nada más, aunque comprendo a mi madre. Me buscaron por años por el nombre Taryn. Fue inteligente de su parte buscar un planeta olvidado y vivir como carroñeras en Jakku. Lamentablemente, el desgraciado igual nos encontró.
- Muchas cosas cambiaron. Tú sabes la razón.
- No me arrepiento.
- Pero sigues extrañándolo.
- Sí...- sus ojos se cristalizaron mirando a su nueva amiga- Solo quería que estuviera vivo.
- Fuiste valiente. Estoy orgullosa de ti por darle una nueva oportunidad a la familia de mi Maestro.
- ¿Tu maestro?
- Él fue un gran Jedi...
- No creo que pueda ser una jedi- admitió- Pretendí ignorarlo e igual terminé apegándome a quien era mi enemigo.
- Ahora no es tu rival.
- No... y eso tampoco significa que debamos estar juntos.
Ahsoka vio gruesas lágrimas caer por el rostro de la joven. Se quitó la túnica de la cabeza y Rey pudo reconocer que era una togruta. Aquella manifestación de la Fuerza la miraba con ternura, mientras se inclinaba a su altura en el suelo.
- Él está buscando un lugar. Puedo guiarlos hasta ahí. Tienes que venir tú también.
- No. Ve tú con él. No quiero seguir involucrándome.
- Tienes que ir. Es por su bien.
- ¡Por supuesto que no! ¡Siempre que estamos juntos algo horrible sucede!
- Sabes que eso no es cierto.
- No me necesita.
- Para lo que quiere lograr, sí. El problema es que no lo sabe. ¿Lo dejarás a la deriva?
Ella la miró inquieta. Tuvo un mal presentimiento.
- ¿A dónde nos llevarás?
- Él busca un objeto. Sé dónde está, pero no le será fácil conseguirlo. La esencia del Hijo sigue allí, vagando en busca de liberación. Morai los guiará a Mortis- le explicó, extendiendo la mano y recibiendo al ave verde.
- Si es tan peligroso, no lo guíes a ese sitio- le ordenó severamente.
- El destino de todo Jedi es enfrentar sus miedos, Rey. No irá solo. Luke y Tai lo apoyarán además de ti.
-¿Tai? No va a resultar, Ahsoka. ¡Ellos se detestan!- le advirtió alterada
- Tai me agrada, tiene esa misma Luz que me recuerda a Obiwan. En cambio, Kylo... – se detuvo pensativa, para luego hablar con mayor determinación- No dejes que la Fuerza siga polarizándose, Rey. Por eso debes ir.
La joven frunció el ceño por no estar totalmente convencida de aquel viaje, menos con ellos dos juntos y ella en medio.
- Confía en mí. Mortis está más cerca de lo que crees- fue lo último que le dijo la togruta antes de desaparecer. Solo la convor verde quedó a su lado, observándola curiosa.
¿Te duele, te quema?
¿Sabes lo que has perdido?
¿Tienes miedo de la oscuridad?
Ahora que te has ido
Todo lo que queda es el fantasma del amor
En lo profundo de mi mente
Escucho las cadenas del fantasma del amor
¿Puedes dormir, puedes respirar?
¿Cuándo sabrás lo que has hecho?
Dime ¿a dónde vas a huir?
Eres cruel e irreflexiva
Y todo lo que dejaste de mí
Es el fantasma del amor
-¡¿Ben?!- gritó al despertar, sudando frío.
- Tranquila, fue una pesadilla- la calmó su madre a su lado- ¿Quién es Ben?
- Necesito tomar aire fresco.
Se levantó rápidamente para no darle detalles a su madre. Tomó una túnica y salió. La brisa era muy fresca a esas horas de la madrugada.
Sabía lo inoportuno que era ir a verlo a su cabaña tan entrada la noche. De todos modos, aquello no fue razonamiento suficiente para evitar quedarse frente a su puerta, sin atreverse a tocar. Esa misma puerta se abrió breves minutos después.
Se quedaron mirando un momento. Ella percibió lo demacrado que estaba por las incipientes ojeras que comenzaban a marcar su pálido rostro. Realmente no sabía qué decirle. La preocupación por lo que escuchó mantenía apretado su pecho.
- Sé como llegar a Mortis- habló sin pensar
- ¿Qué? ¿Cómo sabes eso? ¿Tai te contó?- la interrogó en una mezcla de celos y molestia genuina.
- Mañana te lo explicaré. Solo intenta dormir, ¿sí?- le rogó, deseando acariciar su rostro una última vez.
¿Dormir? ¿Cómo tranquilizarse y dormir si la extrañaba cada día más? ¿Por qué ya no podía discutir con ella como lo hacía antes? Sentía tanta rabia y, al mismo tiempo, el impulso de tomarla y meterla a su habitación, porque… ¿qué planeaba Rey estando afuera de su cabaña? Pero esa idea fugaz se desvaneció con rapidez de su mente. Ni siquiera la dejó tocarlo. Simplemente cerró la puerta, obligándose a no cometer otra estupidez.
¿Qué sucederá en Mortis? Si no conocen este lugar tan especial, aprovechen de averiguarlo. De todos modos, los detalles al respecto están agregados en la trama así que no se preocupen.
Capítulo basado en la canción "Ghost of Love" de The Rasmus. Esta es una de las canciones que inspiraron esta historia.
Muchas gracias por leer y comentar.
