Aterrizaron y se encontraron con un planeta desolado. Tal vez ni siquiera era un planeta... Solo bastó que los 4 bajaran de la nave para notar lo intensa que era la Fuerza en esa inhóspita superficie. Sin embargo, se sentía inestable todo el tiempo; una fluctuación tan extraña que les hizo dudar de aquel lugar, como si fuera una amenaza constante.
- Este lugar es horrible- comentó Tai, observando el paisaje seco y sombrío.
- Obiwan me contó que antes era distinto. Rebozaba en una verde vegetación. Un reflejo del Balance- añadió Luke
- ¿Y ahora? ¿Por dónde buscamos la espada?- preguntó Kylo, ya con su casco puesto, sin desear perder su tiempo en vicisitudes.
El ave que estaba en el hombro de Rey comenzó a volar, primero sobre ellos y luego se dirigió por detrás de unas montañas. La convor verde volvió a hacer los mismo tres veces.
- Parece que quiere que la sigamos- recomendó Rey
Así lo hicieron. Caminaron en fila tras el ave, teniendo cuidado de no caer por los acantilados. El camino era estrecho, Tai dio un paso en falso, pero Rey lo tomó del brazo antes que cayera.
- Wow, qué reflejos- la alabó el jedi, sorprendido de la rapidez de la castaña.
- Tantos años de carroñera me fueron útiles para esto- le sonrió.
- Dejen de hablar y sigan el ave. La estamos perdiendo- los sobrepasó Kylo, golpeando "sin querer" el hombro del joven que casi cae.
- Caminen- ordenó Luke, sobrepasándolos también
Entonces vislumbraron en el horizonte lo que parecía un gran monasterio. Recorrieron el sendero en silencio. El frío se volvió más intenso al acercarse a la enorme construcción.
Llegaron a una planicie con un extraño símbolo grabado. El lugar estaba vacío y el ave volaba sobre ellos sin razón aparente.
- ¿Qué está haciendo?- interrogó Kylo a Rey, refiriéndose a Morai.
- No lo sé. No logro interpretar todo lo que hace- le explicó ella.
- Lo más probable es que la daga esté cerca- agregó Luke
- Entonces, separémonos y busquémosla- añadió Tai
- No creo que sea conveniente algo así. Mejor que... ¿dónde está Kylo?- quiso saber el anciano jedi
- Parece que ya fue a buscarla- respondió Rey, mirando a su alrededor, sin ubicarlo- Qué sigiloso es.
- Ya no queda otra alternativa: nos separaremos y quien ubique primero la daga o a Kylo, regresa aquí y avisa al resto.
- De acuerdo- contestaron sus dos aprendices
- Si necesitas ayuda, avísame- se despidió Tai
- Lo haré, gracias- contestó la joven jedi
El monasterio era tan grande y oscuro, que en pocos minutos Luke se dio cuenta que estaba perdido. Lo peor de todo es que ahora estaba más interesado en encontrar a su sobrino que en la espada misma. No podía volver y decirle a su hermana: "no sé cómo, pero tu hijo desapareció". Solo imaginar el rostro enfurecido de Leia le generaba tercianas.
La Fuerza seguía tan fluctuante, que tergiversaba la marca de quienes pisaban el lugar. Alumbró su camino únicamente con la luz de su sable.
"Luke"
El hombre de inmediato se colocó en posición de batalla, buscando la voz.
"Luke, únete a mí"
Hace años, demasiados años que no se sentía tan asustado como en ese momento. La imagen de Darth Vader frente a él era tan nítida, que juraba que podría palparlo. Su voz era idéntica...
"Podríamos haber gobernado juntos"
-No quise ser otro esclavo de Palpatine- respondió el jedi, sin bajar la guardia.
"¿Todavía te culpas de mi muerte?"
-No, tú solo eres una ilusión…
"No es tarde. La oscuridad sigue llamándote"
- ¡¿Quién eres?!- le gritó a la silueta
"Sabes que él es igual a mí. Incluso peor"
- No sé de qué hablas- tembló su voz, mientras la imagen de Darth Vader se le acercaba.
"No quieres admitirlo. Debiste matarlo cuando podías"
- Jamás...- le gruñó
"Pero lo pensaste, más de una vez, y ahora ya no puedes con su poder"
- Te equivocas…- agregó con firme voz
"Su oscuridad es cada vez más grande. Lo sabes"
El lord sith encendió su sable carmesí, amenazante.
"Debiste matarlo cuando podías. Quizás, aún estés a tiempo"
-¡¡Cállate!!- atacó a la inusual personificación. Cada movimiento y golpe de sus sables le recordó batallas pasadas.
"¡Mátalo, antes que sea tarde!"
- ¡No mataré a mi sobrino!
"¿Lo harías si no fuera tu sangre?"
La silueta se esfumó frente a sus ojos, como humo. Respiró lentamente, tratando de apaciguarse. Era la visión más extraña que había experimentado, si es que no era otra cosa. Supuso que aquello podría ser una trampa y, por ende, debía hallar cuanto antes a los demás.
- ¡Almirante Ackbar! ¡Responda!- lo llamó Poe Dameron, quien estaba junto a sus demás compañeros evacuando a los aprendices de Luke desde Yavin IV.
- ¡Aquí Ackbar!
- ¡Almirante! ¡Necesitamos refuerzos! ¡Naves del Imperio llegaron poco después que nosotros y son más!
- Ya entraron al hiperespacio centenares de naves aliadas. No dejarán destructores estelares ni caza TIE funcionales, te lo aseguro.
- ¡¿Ustedes ya evacuaron Ajan Kloss?!
- Casi todos. Quiero darme el gusto de destruir aunque sea una de las tres naves insignia del Emperador. Me quedaré aquí hasta el final.
- ¡No se arriesgue innecesariamente, Almirante! ¡Lo necesitamos!
- Lo mismo le digo a usted, Dameron. Que la Fuerza los acompañe.
- ¡¿Kylo?! ¡¿Estás aquí?!
El grito de la joven hizo eco en las enormes y altas paredes del monasterio. Iluminaba su camino con su sable dorado, tratando de hallar al joven. El frío le calaba tanto los huesos, que deseaba salir cuanto antes de aquel lugar; pero no lo haría sin él.
Percibió a una silueta que corrió frente a ella, una sombra que no alcanzó a rastrear.
"Fue tu culpa"
La voz provenía de su espalda, se volteó de inmediato para encontrarse con una copia de sí misma, con ojos rojos y vestiduras negras. Un sable doble carmesí parpadeaba irregular en una de sus manos. De una u otra manera, sabía que no era primera vez que la veía: un reflejo de su propia oscuridad.
"Lo amabas y aun así lo mataste"
Los ojos llenos de furia de su opuesto la hicieron tambalear, provocando que se tropezara con sus propios pies y cayera al suelo.
- No... no fue mi culpa- logró modular, mirando asustada a su otro yo.
"Te ofreció su mano y la rechazaste"
- No podía…
"¡¡Sí podías!!" -le gritó colocando la hoja fulgurante frente a su rostro- "Si hubieras aceptado, él estaría vivo"
- Lo cambié, ¡lo cambié todo!- se excusó, tratando de no desesperarse.
"Y por eso ya no te ama. Ahora te detesta"
Rey se levantó lentamente. Luego, alzó la mirada decidida a enfrentarse a su innata oscuridad.
- ¡Tú no sabes nada de mí!- exclamó, iniciando la batalla.
"Quizás, pero te delatas a ti misma"
Esta vez no tuvo miedo de enfrentarla. Solo entonces se percató de que no era una simple visión. Realmente estaba luchando contra alguien que leía sus movimientos a la perfección.
-¿Quién eres?
"Quien deberías ser"
Toda esa frustración contenida, la rabia, el dolor... todo lo usó para ganarle a su reflejo. Gruñía en cada ataque con tal de vencerla más rápido, aunque solo consiguió que su contraparte le devolviera los golpes el doble de fuertes.
"Te odias por lo que pasó, asúmelo"
- ¡¡Cállate!!
"Te quedaste sola de nuevo"
Rey hizo un atarantado movimiento y resbaló, cayendo al piso.
"Lo perdiste, porque nunca tomaste su mano"
- Yo... yo no lo obligué a dar su vida por mí- le respondió, dándole la espalda para evitar que la viera llorar.
"Un monstruo no merece vivir. Tú lo llamaste así"
- ¡¡No fue mi culpa!!- le gritó desesperada
"Demasiado tarde, Rey"
La silueta se esfumó, dejándole un profundo sentimiento de desesperanza. Su cabeza era un caos en medio de aquella realidad y una que supuestamente pasó, pero que ya no existía... ¿o seguía siendo verdad?
"El miedo a la oscuridad me destroza
No me dejará solo y el tiempo se acaba..."
- ¡¿Quién está ahí?!- llamó Tai, al escuchar la voz de un niño. Curiosamente, se le hacía familiar.
"Quizás estoy perdido… Quizás estoy asustado…
Pero muchas veces cerrélas puertas tras de mí"
Ahora era la voz de un jovencito. Uno que vio muy pocas veces y, no obstante, quedó grabado en su memoria.
- ¿Ben Solo?- llamó al vacío, reconociendo la voz del sobrino de su maestro.
Sus ojos se perdieron en la fugaz conversación de dos niños frente a él; siluetas borrosas que se movían de un lado a otro.
"No eres tan fuerte como imaginé"
"¡Cállate, Tai! Yo pertenezco a la familia más poderosa de la galaxia. ¡Tú ni siquiera sabes de dónde vienes!"
"¿Tanto temes que te gane un desconocido?"
Dio un brinco espantado al sentir un revoloteo en su espalda.
- ¡Morai! ¡No me asustes así!- le recriminó al ave- Podría haberte hecho daño sin querer con esto- le señaló su sable.
Miró a su alrededor, pero la visión había cesado. No obstante, él recordaba ese momento. Eran sus memorias, esa conversación fue real y el dolor por su muerte, también.
- ¿Que... qué llevas en tus patas? – le preguntó al ave.
La convor se le acercó más. Tai alumbró con su sable la penumbra del monaterio y extendió su mano derecha. Morai dejó sobre su palma el objeto que tanto buscaban.
- Es... ¿es la daga?- se asombró el joven, observando atento la intrigante arma- ¿Por qué no nos dijiste que la traerías tú? Bueno, ya no importa. Intentaré encontrar la salida y avisarle a los demás. Esto parece un laberinto.
Morai se posó en su hombro mientras el joven jedi se devolvía por el mismo camino por donde vino.
"No hay tiempo que perder"
- ¡¿Kylo, eres tú?! ¡Ya encontré la daga!¡Morai la trajo! ¡Ya vámonos!- gritó, al escuchar la voz mecanizada- ¡¿Rey?! ¡¿Luke?!
Pero nadie respondió. Un quiebre en la Fuerza provocó que el ave chillara de dolor, como si la hubiesen herido.
- Tranquila, yo también lo sentí. Algo está mal- murmuró, acariciando al animal- Lo percibo... es por aquí. Solo espero que no sea demasiado tarde.
Kylo había recorrido aquel monasterio por completo, volviendo a la plataforma de inicio. Se sintió estafado yendo a ese lugar a solo perder el tiempo. Miró con mayor detenimiento el diseño que estaba bajo sus pies. Le recordaba a los opuestos...
"Me siguen a casa perturbando mi sueño, pero encontraré un lugar…
Un lugar donde no me puedan hallar"
Una voz mecanizada lo sorprendió a sus espaldas. Se volteó enseguida, pero no pudo atacar. ¿Cómo era posible que alguien en ese lugar tuviera una copia exacta de su traje?
"Conozco tus pesadillas, Ben. Ese maldito no te dejaba vivir ni dormir"
Se quedó en silencio contemplando al sujeto. El traje era el mismo, aunque completamente negro. Por alguna razón, sintió que las respuestas que tanto buscaba se encontraban allí, con "él".
- Dime: ¿cómo sabes mi nombre? ¿Por qué me siento así? Toda mi vida he estado parado en la línea divisoria- le solicitó
"Escuché demasiadas mentiras. Tuve una vida, pero no puedo volver"
- Estoy tan cansado. ¿Debería cambiar mi vida?- agregó sin ánimos, asimilando sus dichos como propios.
El hombre del casco negro llevó sus manos a su cabeza, apretó los sensores y se lo quitó. Apareció el rostro pálido de un joven frio y calculador, de oscuro cabello y una cicatriz en su mejilla derecha.
"Enfréntate a la verdad. No tienes tiempo que perder"
Él se negaba a quitarse su casco. No quería admitir que eran la misma persona. Se perturbó tanto que dio 3 pasos hacia atrás y miró a todos lados, pero continuaba solo.
"Déjalo todo atrás. Tú no les importas"
Su versión oscura se colocó frente a él, expectante. Finalmente, Ben se sacó su casco blanco, con tal de observarlo a los ojos.
"Cruza tus límites. No tienes tiempo que perder"
Mientras decía esas palabras, sacó de su cadera un sable en cruz, ofreciéndoselo. Ben acercó la mano, percibiendo de inmediato la intensa oscuridad que provenía del objeto.
- No puedo hacerlo. Nunca volverá a ser lo mismo- le mencionó, indeciso de tomar el sable
"Sé que no, porque será mejor. Juntos mataremos al Emperador y traeremos paz a la galaxia"
- ¿Es... eso posible? -preguntó sorprendido
"Lo es. Únete a mí. Soy más poderoso de lo que crees"
- NO!!!
Ben volteó al escuchar la voz de sus 3 compañeros de viaje, quienes recién llegaban a la planicie.
"¡No los escuches! Ellos envidian tu poder"
Su versión oscura lo sujetó de los hombros, después de pronunciar esas palabras.
Luke y Tai se acercaron al extraño con cautela. Sin embargo, Rey corrió de inmediato para afrontarlo.
- Aléjate de él!!- le ordenó furiosa, lanzando el primer ataque directo a su pecho.
La versión oscura de Kylo respondió con maestría, encendiendo el sable carmesí en cruz. Rey se estremeció de solo recordar a quién le pertenecía esa arma.
"No puedes ocultarle su destino"
¡¿Qué está pasando?! Muy pronto lo sabremos. Espero les haya gustado este capítulo.
Basado en la canción "Time to burn" de The Rasmus.
Muchas gracias por leer y comentar.
