Este capítulo continúa exactamente donde terminó el capítulo anterior, para que lo tengan presente. Muchísimas gracias por su apoyo.


"No puedes ocultarle su destino. Lo que tenga que pasar, pasará. Te guste o no"

La joven jedi voló lejos después de aquella frase pronunciada por su enemigo. Fue levantada por él y luego empujada a través de la Fuerza, cayendo estrepitosamente al suelo. Ben pretendía ir por Rey y ayudarla; no obstante, el sujeto de negro volvió a interponerse en su camino.

- ¡No sientas compasión por ella! Nunca te amó.

- ¡Muestra tu verdadera cara!- lo desafió Luke, mientras Tai auxiliaba a su compañera- ¡¿Eres un sith?!

- Sí y no- le sonrió. Entonces, caminó hacia el Maestro Jedi, puso su mano directamente sobre la hoja brillante del sable de luz y lo apagó.

En ese momento, Morai empezó a volar despavorida sobre los presentes.

- El Hijo- susurró frente al Controlador de la Fuerza Oscura, quien había tomado la forma de su sobrino

- Tu padre me decepcionó, Luke- por fin le habló con su voz real, mostrando su verdadera cara y apariencia- El Elegido fue un cobarde. Quise cambiar su destino, pero me traicionó.

- ¡Querías cambiar TU destino! Si salías de aquí, todo empeoraría.

- No más de lo que ya está- entonces se giró hacia Ben, quien los observaba atento- No cometas el mismo error de tu abuelo.

- He dedicado mi vida a ser mejor que él- contestó el joven

- Esa es una excelente noticia- se colocó frente al más joven de los Skywalker- Sé que quieres eliminar a Palpatine. Considero que eres el indicado para eso.

- ¡¿Dónde está la daga?!- lo amenazó, encendiendo su sable blanco y apuntando su cara.

- Tu amigo ya la tiene- señaló el Hijo a Tai, el cual ya estaba de pie junto a Rey a lo lejos

- Él no es mi amigo- siseó molesto

- Por supuesto que no lo es. ¿No te llama la atención que sean tan... opuestos?- le preguntó, sin temor a su reacción.

- ¡Ben! ¡Vámonos de aquí! Ya tenemos la espada. ¿No era eso lo que buscabas?- los interrumpió Luke

- ¿Qué le estás ocultando, Jedi?- lo interrogó con malicia

- ¡Ben! ¡No lo escuches! Solo quiere salir de aquí de algún modo- se interpuso entre él y el Hijo- Volvamos a la nave.

- ¿Por qué sigues vivo si mi abuelo te mató?- inquirió Ben, ignorando a su tío.

- Porque usó su sable de luz y no la daga- se burló, aunque pronto volvió a su tono autocompasivo- Y mi Padre... con su muerte estoy cada vez más débil. Si tú me ayudas, yo podría ayudarte también- le ofreció con amabilidad.

- Primero demuéstrame tu poder- lo desafió Ben, deseando combatir contra él.

- ¿Quieres pelear conmigo o contigo?- le preguntó, pero no esperó respuesta.

El Hijo conocía las oscuras inclinaciones del joven, por ende, tomó su rostro para que él se desquitara con mayor violencia contra esa versión de sí mismo que tanto quería destruir. Cada salto, giro y estocada fue adivinada por su rival. Ben intentó ser menos predecible, usando veloces movimientos en diferentes direcciones, pero el Hijo resultó ser más ágil de lo que imaginó.

Ben quedó sorprendido por lo hábil que era y su control absoluto de la Fuerza. Había leído tanto sobre estos seres, que se sintió afortunado de poder pelear contra uno.

-Te estás reprimiendo. Eso no es justo -le reprochó el Hijo en medio de la batalla-Deja de contenerte y sabrás quién eres en realidad.

Ben se detuvo, dando por finalizado el corto, pero interesante, combate. Aunque estaba agitadísimo, se sentía demasiado bien después de desahogarse contra alguien tan poderoso y que, curiosamente, usaba su misma cara para provocarlo.

- ¿Convencido?- quiso saber el Hijo, volviendo a mostrar su imagen real

- Me asombras, pero con la daga me basta- respondió, apagando su sable

- Matar al Emperador podría ser el inicio de tus proezas, no el final.

Ben comenzó a dudar otra vez y Luke sinceramente pensó en llevárselo a rastras a la nave. Lo que no esperaba era que Rey interviniera de nuevo.

- ¡Ya déjalo en paz! ¡Él no te necesita!- le gritó al Hijo, colocándose en medio de ellos.

- ¡Rey, vuelve a la nave! ¡No te metas en mis asuntos!

- ¡Intenta manipularte!- exclamó mirándolo a los ojos

- ¡¿Y acaso tú no?! ¡Desde que te conozco que tienes actitudes raras! ¡Vete con Tai y déjame solo!

-¡No! ¡No te dejaré solo nunca más!

- ¡No tienes idea de quién soy! ¡Cumple tu sueño de ser una Jedi y aléjate de mí!- se gritaban cada vez más cerca

- Quizás no te conozco tanto, pero sé lo que significa la soledad- murmuró afligida, sin bajar la vista- Aunque estés rodeado de quienes te aman, sentir que no sabes quién eres en realidad te hace perder el rumbo; perder tu identidad. Sé lo que se siente, porque yo tampoco he conseguido esa certeza. Pero quiero lograrlo... contigo.

Sus ojos avellana se veían tan puros y sinceros durante esa confesión, que Ben quedó prendido de Rey, sin pronunciar palabra. Nunca antes alguien había captado con precisión su sentir, como ella. Sin duda, su madre tenía razón al decir que eran iguales: sus antepasados se corrompieron por la oscuridad y ellos luchaban para no caer en lo mismo, para no ceder...

- Ben, vámonos de aquí- le pidió Rey, tomando su mano enguantada

-¿Ben?- interrumpió Tai- ¿Por qué lo llamas así?

- ¿Qué haces con esa daga, Jedi?- se le acercó amenazante el Hijo

Tai estaba dispuesto a defenderse, hasta que, de pronto, la atención del Hijo se desvió hacia el ave que se posó nuevamente en el hombro del joven. Aquella presencia desconcertó al Controlador del Lado Oscuro, incluso retrocedió algunos pasos. Enmudeció intentando discernir lo que la Fuerza le estaba mostrando.

Ben pasó por un costado de Tai, le quitó la daga y atrajo su casco usando la Fuerza. El joven de ojos azules se asustó, mas no le reclamó. Algo le decía que su Maestro le había ocultado la verdad sobre su sobrino.

- Volvamos al Verity- ordenó Ben, tomando de nuevo la mano de Rey. En silencio lo siguieron.

"El tiempo se agota. Cambia tu vida. Déjalo todo atrás. Cruza tus límites. Enfrenta la verdad"

Quería salir de aquel lugar cuanto antes. Ya no veían al Hijo, pero este seguía influyendo en su mente. Escucharlo dentro de su cabeza, a pesar de su bloqueo, le hizo entender que sus habilidades eran muy superiores a las del Emperador.

Sin embargo, lo único que quería en ese momento era tener la compañía de Rey, quien caminaba apegada a él mucho más tranquila. Tenerla así le regocijaba el corazón.

Una vez dentro del Verity, Tai miró seriamente a sus 3 acompañantes.

- ¿Alguien aquí se va a dignar a darme explicaciones?- les reclamó enfadado

Ben y Rey se quedaron mirando a Luke, dejándole a él esa responsabilidad. El anciano Jedi suspiró agotado.

- Te lo diré una sola vez y no puedes informárselo a nadie- le indicó a Tai y él asintió- Kylo en realidad es mi sobrino. Ben Solo no está muerto. Fingimos su muerte para protegerlo. Ahora se oculta tras la mascara. Eso es todo.

Tai observó primero a su maestro, luego a Kylo y viceversa, muchas veces. Aquella revelación le daba sentido a muchas cosas, sobre todo al trato que Han y Leia le daban al supuesto desconocido.

- ¿Llevas 15 años oculto?- le preguntó esta vez a Kylo, sin poder creer que fuera más de una década

- Desgraciadamente, sí – contestó él

Cuando Tai se le acercó, por acto reflejo Ben colocó a Rey tras él, dispuesto a pelear si intentaba quitársela de nuevo.

- Ya perdiste tu oportunidad con ella- lo sentenció duramente

Sin embargo, el joven que era de su misma edad, le extendió la mano con una enorme sonrisa.

- ¡No sabes lo feliz que me hace saber que sigues con vida!- admitió alegre. Ben respondió el gesto, sin entender del todo su cambio de actitud hacia él- Te odié, porque creí que querías usurpar ese puesto en la vida de la General Organa y de Han... Ahora lo entiendo todo.

Después de estrechar la mano, el joven jedi se fue a su asiento de piloto, dispuesto a volver a casa. Luke se sentó respirando aliviado de que la travesía había terminado bien y Ben no tenía idea de cómo las cosas cambiaron tanto en tan poco tiempo: tenía la daga, ahora le simpatizaba a Tai y Rey quería quedarse con él. Sonrió al ver a la castaña sentada a su lado, quien le regaló una dulce sonrisa. Esperaba que su tío se durmiera pronto para abrazar a la chica durante el trayecto.

"Nos volveremos a ver"


Han había perdido la cuenta de todas las veces que intentó contactar al Verity. No quería preocupar más a Leia con esa desalentadora noticia,ya que huir aHissrich no salió del todo bien. Al menos, el lugar era pacifico. Aunque no era una base oficial, servía como escondite mientras planeaban cómo actuar.

- Captamos su señal, Halcón Milenario- respondió por fin una voz, despertándolo de su letargo. El cansancio ya le estaba pasando la cuenta... y la edad, también.

- ¿Tai? ¡¿Están todos bien?! ¡Intenté contactarlos decenas de veces!

- Algo extraño pasó. Todo el sistema de comunicación se apagó, pero apenas nos fuimos de Mortis, se prendió de nuevo- explicó el joven

- Supongo que eso ya no importa. Cambia el trayecto de la nave y pone las coordenadas a Hissrich. Todos estamos aquí ahora.

- ¿Por qué? ¿Qué pasó?

- La historia es larga, pero en resumen: uno de tus compañeros nos traicionó, así que lo fui a botar a Parmathe. Dile a Luke que, para la próxima, esté más atento de sus aprendices. ¡Este error costó vidas!

- ¡¿Quién fue?!

-Hennix. Y sí, tus compañeros están tan espantados como tú. ¿Dónde está Kylo? Necesito hablar con él.

- Lo llamo. Espere.

Dejó el piloto automático y fue a buscarlo, pero no lo encontró ni a él ni a Rey. Solo a Luke, durmiendo.

Sintió bulla en la sala donde tenían las provisiones. Le dio hambre al darse cuenta de todas las horas que habían pasado sin comer. Lo más raro fue que escuchó risas, de modo que entró con precaución.

Vio a Rey sentada sobre una mesa comiendo fruta deshidratada y a Ben de pie frente a ella. Él comía lo mismo. Estaban cerca, aunque no tanto, y Tai se percató que eran risas nerviosas.

- Kylo, Han quiere hablar contigo... o sea, tu padre te llama- se corrigió, sin saber exactamente qué decirle

El semblante del azabache se endureció y, sin decir palabra, salió del lugar. Tai lo acompañó, dejando a Rey sola en esa sala.

- Papá, ¿qué ocurre?- se sentó como piloto

- Hola, Kylo. ¿Estás seguro que Tai no está escuchando?

- Tai ya lo sabe. Después te cuento eso. Dime qué necesitas.

- Ya le dije a Tai en qué planeta estamos ahora. El Emperador se enteró de Ajan Kloss y Yavin IV, así que evacuamos. Lo que necesito es que apliques en el Verity lo mismo que te enseñé hacer en el Halcón y en el Grimtaash. Hay cazarrecompensas rondando, buscando tu cabeza y la de Rey. De seguro ya saben que no estaban con nosotros, así que rastrearán otras naves.

- Entiendo. Lo haré ahora. Pero ¿cómo lo supo? ¿Resultó bien la última misión? -preguntó, mientras aplicaba técnicas para anular su ubicación.

- La misión resultó bien, tan bien que ahora dudo que no nos hayan dejado entrar a propósito a sus naves. Lo demás, Tai ya lo sabe. Regresen cuanto antes. Tu madre está preocupada.

- Ya conseguí la daga. Yo mismo lo eliminaré, papá- afirmó convencido de su triunfo

-Eso espero. Perdimos al General Ackbar en esta batalla. Se quedó hasta el final. Gracias a él, la nave Steadfast quedó partida en dos. El Fulminatrix también quedó inservible gracias a los aliados que llamó para apoyar la evacuación de los Jedi. Solo queda el Supremacy.

- Haremos que su sacrificio valga la pena.

- A propósito, la madre de Rey resultó herida, pero no es de gravedad. Se está recuperando.

- De acuerdo. Nos vemos pronto.

- Nos vemos.

Luego de cortar la comunicación, Ben comenzó a escribir códigos y cambiar las configuraciones del panel de control.

- Oye... ¿eso se revierte después?- se inquietó Tai, al notar que estaba falsificando la información de su nave.

- Sí. No te alarmes. Lo hago todo el tiempo con la mía. ¿Cómo crees que he viajado tanto y nadie me encuentra?

- El culpable de todo esto fue Hennix. Tu padre lo abandonó en Parmathe.

- Le tuvo compasión. Yo se lo hubiera dado de comida a un Sarlacc- entonces se levantó y le devolvió el asiento de piloto- Ya está listo.

No obstante, al momento en que Tai se sentó, tres naves desconocidas aparecieron frente a ellos.

- Salta al hiperespacio, ¡AHORA!- le ordenó Ben

- ¡Pero no alcanzaré a esquivarlas a las tres!- le mencionó, mientras los motores se preparaban para dar el salto

- ¡¿Crees que me importa dejar sus naves ilesas?! ¡Son cazarrecompensas! ¡Ya quítate, yo lo hago!- lo empujó sin su permiso.

Ben pasó entremedio de dos naves, quedándose en el punto exacto donde el impulso causaría daño a quien lo rodeara al momento de saltar. Y así fue: solo alcanzaron a escuchar una explosión tras suyo, la cual desapareció al continuar con su trayecto. Después de tales piruetas, Tai recién pudo volver a ponerse de pie.

- Esto me comprueba que realmente eres hijo de Han- acotó algo mareado

- Y sería un príncipe si mi abuelo no hubiera destruido Alderaan, pero esa es otra historia. Sigue tú. Tengo que hablar con Rey- le cedió nuevamente el puesto de piloto

- ¡¿Qué está pasando?!- se asustó Luke, llegando a la cabina

- Que tu aprendiz te cuente- pasó a su lado. Rey también se había acercado, preocupada por las turbulencias, pero antes que dijera algo la tomó de la mano y la sacó de ahí- Tenemos una conversación pendiente- le habló en voz baja, llevándola a la pieza más apartada de la nave.


- Esto es intolerable.

La trémula voz les hacia sentir que el Emperador estaba físicamente frente a ellos y no a través de un holograma.

- Solo hicimos lo que usted nos mandó, Señor- se defendió Pryde

- ¿Te atreves a culparme de tu propia derrota? ¡Al menos debiste morir en combate, con honor, y no huir como un cobarde!- lo sentenció

- Estoy seguro que el espía de Hux nos delató- miró con desdén al pelirrojo general

- No tienes prueba de eso- rebatió Armitage

- Dudo de tu lealtad, Pryde. Es una lástima que tus años al mando no te salvaran esta vez.

Con una disimulada señal de Palpatine, los guardias vestidos de rojo atacaron a Enric Pryde, dejándolo tendido en el suelo, sin vida. Armitage Hux se mantuvo firme, a pesar del miedo que recorría todo su cuerpo.

-Espero que aprendas de estos errores, Hux. Detesto la falta de compromiso en mis aliados –comentó la silueta oscura, mientras el general permanecía erguido -¿Phasma sigue con vida?

- Sí, Emperador. Está herida, pero no es de gravedad. Le prometo que la próxima vez los llevaré ante su presencia. Los cazarrecompensas casi dieron con su paradero.

- No más ataques. Deja que caigan en tu trampa. Después no será necesario perseguirlos, ya que ellos irán donde yo esté.

La comunicación se cortó y el joven General salió con la cabeza en alto. Sabía que el próximo muerto sería él si su plan no funcionaba. Su gloriosa ascensión estaba tan cerca como su caída.


¿Qué pasará ahora? :O

Pronto lo sabremos. Gracias por leer y comentar.