A dos años del estreno de TROS, hoy publicó este capítulo. Para muchos, el final del episodio IX de Star Wars nos causó un gran dolor. En mi caso, despertó el anhelo de volver a escribir Fanfic. Espero les guste este capítulo. Amor eterno al Reylo.

Muchas gracias por leer y comentar.


Capítulo XIV

- ¡Deja de mentirme! ¡Es imposible que uses movimientos tan certeros si solo te han entrenado pocos meses!

- ¡No fue mi intención! ¡Lo lamento!

El joven matrimonio iba en dirección a su cabaña después de entrenar. Ben se giró enojado para enfrentarla cara a cara.

- ¡Me cortaste el rostro! Esa es la Forma de Agresión, casi igual a la que yo uso. Haz tenido batallas con oponentes mucho más fuertes que tú, antes de ser una jedi. ¡¿Quiénes eran?!

- Yo... es que...

- ¡Deja de ocultarme información! Por lo menos mi madre me curó, sino tendría una cicatriz de por vida- gruñó enfurecido. Entonces le dio la espalda y retomó su camino.

- Tú... ¿tú no sabes usar la Fuerza para eso?- preguntó, caminando tras él

- Curato Salva se llama la habilidad para curarse uno mismo las lesiones y requiere de gran concentración. No todos los jedi logran desarrollarla y no sana heridas tan profundas como la que me hiciste tú. La Diada de la Fuerza tiene este don por naturaleza, pero cada vez que lo hacen pierden vitalidad- le informó sin mirarla- Ni te imaginas todas las vidas que Luke y mi madre han salvado durante la guerra: sellaron heridas mortales como si nunca hubieran existido, aunque con su avanzada edad ya no pueden hacerlo.

- Porque si usan demasiada energía, perderían toda su fuerza vital y, por ende, su propia vida- agregó Rey a su relato

- Exacto- afirmó mirándola un poco confundido por su acertado razonamiento- No volveré a entrenar contigo sin mi casco. Ahora temo que me rompas un ojo.

- ¡Ya te dije que lo lamento! ¡No volverá a pasar, lo prometo!

-Tu manera de combatir es impulsiva. Así hieres, pero no matas y le dejas tiempo a tu oponente a que responda el ataque mucho peor. ¿Por qué no me dices la verdad? Antes de que pasara todo esto ya habías usado un sable de luz, ¿cierto?

Ya habían llegado a su cabaña cuando Ben le cuestionó aquello. El hecho que Rey desviará la mirada y evitara contestarle lo irritó todavía más. Odiaba comprender que ella sabía todo sobre él, pero no él de ella. ¿Por qué no era capaz de contarle su pasado? Él no pretendía condenarla por eso.

-Tendré más cuidado la próxima vez- respondió por fin, en voz baja.

-Dudo que haya una próxima vez.

Su respuesta tajante vino acompañada de un portazo del baño. Sí, él se metió a la ducha y ella se quedó paralizada en medio de la habitación. ¿Acaso ahora la odiaba? De solo pensarlo sus ojos se llenaron de lágrimas. Ben era todo para ella y había sido sumamente feliz aquellos últimos días siendo su esposa. ¿Por qué ese error debía acabar con todo? ¿Por qué aquel ataque hacia su rostro le resultó tan fácil de realizar? ¿Lo había hecho antes?

Salió de la cabaña, aturdida por esas emociones que no reconocía como propias. Inútilmente creyó que corriendo podría alejar de ella esas visiones que llenaban su mente de una vida que ya no lograba encajar con su presente. De pronto, aquel verdor que la rodeaba en Hissrich desapareció para dar lugar a un planeta nevado: ahí estaba él, con un traje oscuro, sin el casco.

-Necesitas un maestro…

Rey retrocedió, aterrada, porque no quería herirlo de nuevo, no de nuevo. Al no mirar el suelo tras ella, tropezó con una ramas y cayó. Entonces el escenario cambió otra vez: ahora estaba dentro de las ruinas en Exegol. Contempló cómo el Emperador lanzaba a Ben hacia el acantilado, una y otra vez. Soltó un grito desgarrador, porque no soportaba las imágenes en su mente.

-No puedo dejarlo morir, no dejaré que muera…-murmuraba arrodillada en el suelo, con las manos sujetando su inestable cabeza- No puedo perderlo esta vez -insistía en medio de su llanto

La convor que los había estado observando en su entrenamiento ahora bajó donde ella. Rey extendió el brazo y el ave se posó sobre él. Tenerla cerca le dio un poco de paz, aunque su corazón seguía traicionándola.

"Lo cambiaste todo y, aún así, no puedes manejar esta realidad a tu antojo. No puedes evitar a tus enemigos ni que Ben tome sus propias decisiones"

La voz de Ahsoka le hizo entender a cabalidad esa verdad: ella no era la dueña de la vida de nadie. Darles una segunda oportunidad no significaba controlar sus vidas ni mucho menos asegurar que ninguno moriría. Tampoco la libraría de esos recuerdos que la atormentarían de vez en cuando, como si su verdadero yo siguiera recriminándole por sus errores.

-Le causé daño, igual que la primera vez, pero él ahora no está en mi contra. No sé porqué lo hice -explicó afligida

"Es el reflejo de un pasado que te niegas a olvidar, un pasado que te llevó a esto. ¿Piensas vivir atada a eso? ¿A esos errores que no pudiste compensar?"

-No…- admitió entre lágrimas

"Entonces ya sabes qué hacer"

La verde ave se acurrucó hacia Rey, consiguiendo en ella una sonrisa. Su calma no duró mucho, ya que Finn apareció entre los arbustos.

-¡Rey! Te estuve buscando. ¿Qué ocurrió? Sentí tu marca inestable y vine por ti -se arrodilló a su lado.

-No es nada. Estoy bien- sonrió luego de secar sus lágrimas

-¿Ese estúpido de Kylo te está haciendo sufrir? Yo sabía que él no era para ti, pero Tai no se opuso cuando debía.

-No tiene relación con eso, no exactamente.

-Estás recién casada. No deberías estar triste- se acercó y la abrazó

-Sí sé. Tampoco soy la esposa perfecta. Le partí la cara sin querer -se avergonzó

-De seguro se lo merecía…

-¡Oye, suelta a mi esposa!

Ambos se distanciaron al oír la voz de Kylo tras ellos. Ninguno lo sintió venir. Su ceño demostraba una molestia incluso mayor que la que ella le causó hiriéndole el rostro.

-¿Primero me rompes el rostro y ahora vienes aquí a abrazarte con otro? -la acusó sumamente ofendido

-¡Estaba sola! Finn acaba de llegar.

-Soy su amigo. No puedes impedir que me preocupe por ella -se defendió- Sobre todo si el causante de sus penas eres tú.

-Aquí el único damnificado soy yo, así que no inventes historias que no son. Además, yo debo hacerme cargo de mi esposa, no tú. ¿No deberías estar con el resto recibiendo a los que vuelven de Serenno?

-Cuídate, Rey. Debo ir con los demás. Avísame si necesitas algo.

El moreno se despidió y dejó a la pareja a solas, no sin antes mirar a Kylo de manera hostil.

-El hecho que me enoje contigo de forma legítima no significa que puedas ir a cambiarme por otro hombre, Rey -le informó con suma seriedad

-Ya te dije que vine sola aquí. Finn apareció de improviso. Yo no lo llamé- se defendió

-Pues no lo parece.

-¡Entonces piensa lo que quieras! ¡Estoy cansada de que no confíes en mí!

-¡¿Cómo hacerlo si no me dices lo que realmente te sucede?!

-Ya te dije que fue un accidente. Yo… yo nunca quise dejarte esa marca en el rostro. Me asusté, creí que me ibas a matar y por eso lo hice- susurró con sus mejillas mojadas nuevamente.

-¿Matar? ¿Cómo se te ocurre que haría eso?- preguntó impactado- Eres mi esposa. Mi deber es protegerte, no…

Ante el llanto desmedido de la castaña no pudo seguir hablando. Prefirió abrazarla con todo el amor que le profesaba, sin comprender de dónde había sacado esa tergiversada idea. ¿Y si había sido muy brusco al entrenar con ella? ¿Y si se asustó por la forma en que la atacó? Terminó sintiéndose culpable por lo sucedido, aunque no tenía clara la razón.

-Te amo, Rey. Jamás te haría daño, lo juro- murmuró en su oído y después besó su frente

-Yo también te amo, discúlpame…

-Ya no importa. Volvamos a la cabaña. Quiero hacerte feliz otra vez.


- ¡¿Te devolviste sin Keydly?!- se espantó Han, cuando supo que Luke había regresado sin una de sus aprendices.

- Esa mirialana sigue tan impertinente como siempre. Ahora la tienen de rehén por desobedecer mis ordenes- se quejó el Jedi

- ¡Tenemos que ir por ella! -recomendó Finn cuando se unió a la conversación.

- No por ahora. Primero tenemos que dirigirnos a Exegol. Como sospechamos, Serenno estaba vacío. Solo nos recibió un enorme grupo de soldados que nos atacó de lleno. Ordené la retirada, pero ella insistió en bajar al planeta.

- Luke, tenemos que hablar- interrumpió de pronto su hermana- Ya encontramos a Exegol. Rose y su equipo de mecánicos están revisando las naves para que todas estén en óptimas condiciones para el largo viaje.

- Me alegra saber que son buenas noticias. Indícale que reparen nuestras naves también. Nos dañaron bastante.

- Le avisaré a Poe para que ayude con eso- intervino Han- Tú cuéntale sobre Rey- le ordenó a su esposa antes de retirarse.

Los gemelos se apartaron de la multitud y entraron a una sala privada.

- ¿Qué pasa ahora con esa niña? ¿Se aburrió de Ben y ahora se quiere ir?- bromeó

- ¿Aburrirse? Todo lo contrario. Así como van, Rey de seguro ya está embarazada- se preocupó Leia

- ¿Para eso me llamaste? ¿Para decirme que seré tío-abuelo?- arqueó la ceja con ironía.

- No. Es sobre Exegol. No lográbamos encontrarlo en ningún mapa hasta que Rey, por alguna extraña razón, nos señaló las coordenadas exactas. Dice que es un planeta sith oculto.

- Supongo que debe ser bastante lejos de aquí- su hermana asintió- y creo saber a qué te refieres con "extraña razón".

- Su cara, Luke... la hubieras visto. Fue como si de un momento a otro algo la aterrorizara- le contó angustiada

- Significa que ella ya estuvo allí. Eso confirma que los laboratorios sí están en Exegol -comentó sonriente ante la certeza de hallar el lugar correcto.

- ¿No lo entiendes, Luke? Algo salió mal en ese lugar.Rey dijo que no deseaba volver a ese planeta por ningún motivo. Obviamente algo la traumó. El problema es que ni ella recuerda ahora que fue lo que sucedió.

- Ella lo cambió todo, Leia. Lo que pasó antes, no tiene porqué ocurrir otra vez. Seremos más cautelosos ahora y llevaremos a nuestros mejores líderes aliados. No estamos solos. Tú hiciste una gran labor política para que todos vieran la verdadera cara del Emperador.

- Es cierto, ahora haremos las cosas bien. Informaré a Lando sobre las novedades, para que convoque a todos los planetas que se han unido a esta causa y logremos la victoria -sonrió confiada.

-Bien. Por mientras veré cómo liberar a Keydly- suspiró cansado.


Dejó que ella meneara sus caderas sobre él mientras cerraba los ojos. Más de alguna vez escuchó a su padre decir que la "reconciliación" luego de una fuerte discusión marital era lo mejor, pero en ese entonces no lo entendió del todo. Ahora comprendía en carne propia lo que eso involucraba: una serie de besos y caricias de "perdón" que terminaban en algo más que una simple disculpa. Sonrojado, respiró entrecortado al sentir cada pliegue interno de la intimidad de su mujer rozar su virilidad. Jadeó, porque su esposa lo estaba haciendo tan bien que pronto se vería sobrepasado.

Entonces prefirió tomar el control y sujetar con sus manos la cadera de Rey para moderar el ritmo. Ella se dejó guiar al corroborar que así era mucho mejor. Agarró con más determinación sus caderas y aceleró.Aquel estrecho lugar ya era todo suyo y amaba entrar profundamente en él, una y otra vez, para su propio disfrute y el de ella. Así desató el caos que Rey tanto deseaba, el mismo que primero la hacía estremecer, luego gemir sin tapujos hasta finalmente perder el juicio.

Rey se recostó sobre su torso, exhausta. Él la abrazó con ternura, aunque todavía le costaba respirar.¿Qué sería de su vida ahora si ella ya no estuviera? De la nada se convirtió en todo lo que le importaba. Era hermosa, inteligente, ágil…

- ¿De veras soy así?- murmuró sin mirarlo, sintiéndose un poco culpable por entrar en su mente sin su permiso.

- Sí. Eres lo mejor que me ha pasado. Si Palpatine debía seguir vivo para que tú nacieras, lo acepto. Él hizo y sigue haciendo cosas horribles. Solo le ha traído tragedias a la galaxia, pero… al menos yo te tengo a ti- susurró en su oído, con toda sinceridad.

Rey lo abrazó más fuerte, en silencio. Debía sentirse feliz por oírlo decir algo así, no obstante, una enorme angustia invadió su corazón. Con gran esfuerzo evitó llorar, aunque su cuerpo amenazaba con demostrar el miedo que ahora la abrumaba.

-Te amo. No te imaginas cuánto te amo -logró modular en voz baja, en medio de esa extraña melancolía

-Y yo a ti. No temas por lo que se avecina. Tenemos todos los medios para ganar. Ahora descansa. Iré a hablar con Luke.

Rey asintió. Cabizbaja aceptó que su esposo la dejara tiernamente arropada en la cama, envuelta en las sábanas. Él besó sus labios, se vistió y retiró de la habitación, convencido de que el miedo de su esposa se debía a su próximo encuentro con el Emperador.

Al caminar en medio de los arbustos, contempló a todos los miembros de la Resistencia moverse de un lado a otro con suma prontitud. Eso fue suficiente para que Ben comprendiera que el viaje a Exegol iba a comenzar. Percibió en la Fuerza que su madre, su tío y el resto de los jedis estaban reunidos en una sala determinada, seguramente ajustando los detalles del ataque.

Ben entró, esta vez como Kylo, saludando a todos los presentes con un leve gesto. Sin decir palabra, empezó a escuchar la reunión.

- Teniendo ya claro quiénes atacarán por tierra y quiénes por aire, preparen y carguen sus provisiones. Nos vamos de inmediato- concluyó Han

- ¿Qué pasará con Keydly?- Quiso saber Voe

- Nos están chantajeando. Quieren su vida a cambio por la de Rey y Kylo- explicó Luke

- ¡¿Qué?!- exclamó el aludido- ¡¿La atraparon?!

- Desobedeció mis órdenes y ahora la tienen como rehén dentro del Steadfast- añadió su tío- No accederé a sus amenazas. Debemos pensar mejor cómo sacarla de ahí.

- Yo iré por ella- comentó Kylo

- ¡Por supuesto que no! Eso es precisamente lo que el Imperio quiere- rebatió Leia- Puede ir cualquier otro jedi. No la dejaremos abandonada.

- Quien sea que vaya, se demorará demasiado en rescatarla. Esos destructores estelares son enormes. Si con Chewie pude sacar a la madre de Rey desde el Fulminatrix, esto no será problema para mí -argumentó el joven.

- En eso Kylo tiene razón- intervino Han- Por años estudió el diseño de esas naves. Las conoce a la perfección. Entre más rápido la recorra, menos probabilidad hay que lo descubran.

- Exacto- aseveró el azabache

- Entonces volverás a ir con Chewie, como la última vez-ordenó la General

- ¡Puedo ir solo! ¡Lo anterior fue un ejemplo!- Sin embargo, Leia se negó a su petición. Ante eso, miró al wookiee y susurró a su lado-: ¿No te cansas de que te envíen siempre como mi niñero? Yo estoy harto de eso.

El wookiee afirmó con su rostro, no sin antes explicarle que, de todas maneras, hacían un excelente equipo. Ben sonrió por el cumplido, pues sabía que Chewbacca era exigente al momento de elegir quién lo acompañaba en misiones y batallas.

Kylo se sentó sobre un escritorio, mientras seguía escuchando las respuestas a otras inquietudes planteadas antes de partir a Exegol. Ya quería irse e iniciar su misión, pero sabía que algo importante podía salir de toda esa habladuría.

En su impaciencia, empezó a abrir los cajones del escritorio por simple curiosidad. Le resultó gracioso leer algunas de las notas que encontró de Rey. Eran aquellos textos de despedida que la joven dejaba cada vez que escapaba para salvar a su madre. En ese mismo lugar, tras otros documentos, encontró otro papel, un poco más desgastado, el cual decía:

"No lo abandones. Ben no es un monstruo. Solo escucha voces en su cabeza"

- ¡¿Por qué es la misma caligrafía de Rey?!- exigió saber, alzando la voz sin pensar.

Todos se le quedaron mirando, pues había interrumpido a la General. Leia palideció al reconocer lo que su hijo tenía en sus manos.

- La reunión ya terminó. Ahora vayan a sus puestos- concluyó la mujer, para sorpresa del resto.

Al final, quedaron Han, Leia y Luke junto a Kylo en la sala. La General frunció el ceño, preocupada por lo que estaba a punto de pasar. ¿Por qué Han había dejado esos papeles ahí? ¿No se suponía que los guardaría en un lugar seguro? Miró a su esposo, condenándolo por su imprudencia. Luego a su hermano, pidiéndole ayuda para continuar. ¿Quién de ellos sería capaz de decirle la verdad?