Capítulo 4: Veneno Nocturno


Ira

Era la manera perfecta para definir el cadáver de aquel primer Maestro caído, alguien con quien ni siquiera intercambiaron una sola palabra para conocer al menos un poco de sus intenciones.

Ya fue lo suficientemente traumante observar lo sucedido por televisión, pero la imagen del cuerpo no se borraba de ninguna manera de la mente de la joven Maestra.

Internet estaba repleto de información de lo ocurrido, con miles de personas creando un sinfín de teorías sobre lo que pudo acontecer en la temprana noche de Fuyuki el día anterior. Aún peor, fue muy complicado ignorar las constantes preguntas de sus amigos por su nula comunicación durante todas las vacaciones, a pesar de haber quedado acordado salir a pasear todos juntos. No era de sorprenderse que se mostraran preocupados por si les había pasado algo en este último tiempo.

La culpa les invadía, sin embargo, dieron excusas para calmar los ánimos de Akiho y Mitsuo, funcionando a medias, pero fue suficiente para dejarlos tranquilos por el breve momento.

Amane-san ¿Eso es oden?

Muy sumergida en sus pensamientos, la voz de la Sirviente de Kohaku le hizo volver a la realidad

O-Oh, sí ¿Quieres probar?

Tendiéndole su comida, se la dio sin mucho rechistar por su falta de apetito, pero debía admitir que le comenzó a incomodar bastante la aparente serenidad en la que se encontraban Saber y Caster. De hecho, ésta última no se ha molestado en materializar su cuerpo a pesar de que se encontraban en solitario, aunque el frío que generaba a su alrededor era un buen motivo para mantenerse "fuera".

Por otro lado, su amigo estaba allí de pie apoyado en la pared, sin abrir la boca ya hace varios minutos, pero no podría culparlo por su papel de completo novato en esta Guerra, aún menos luego de que presenciara una muerte tan misteriosa y algo aterrorizante.

La situación actual no era para nada favorable. Ya vio con sus propios ojos como, muy posible, el Maestro de Assassin comenzó a mover las piezas antes de la última invocación. Aquella clase era reconocida por no ser la mejor de entre las siete, pero hacía falta de un Mago bien calificado para sacar todo su potencial posible, pareciendo ser este el caso, para su lamento.

Lo que sea, debemos estar muy atentos ahora en adelante. Esa maldita habilidad de ocultar su presencia nos dará muchos problemas, así que debes tener como prioridad tomar atención de los movimientos de Saber ¿Entendido?

El chico levantó su rostro asintiendo a lo recién dicho, aunque tampoco le quedaba algo más que hacer además de eso. Amane se dirigió al salón de clases mientras él esperaba a Saber, quien seguía comiendo su oden muy feliz, o eso era lo que demostraba su sonrisa detrás del plato.

¿Te gusta mucho el oden, Saber?

— Eso creo, Maestro. Solo tuve un impulso de probar un bocado

Hasta ahora le ha llamado por ese extraño sobrenombre, "Saber", haciendo caso a lo que le había comentado Amane hace unos días atrás. Ocultar su identidad le parecía muy convincente para no dar ventajas a los enemigos, pero el egoísmo suyo gritaba para averiguar más sobre ella, más aún desde que descubrieron que su preciado lazo negro pudo ser el catalizador en la invocación. Un catalizador, según Caster, siempre tenía alguna relación con el Espíritu, pero al haber sido un ritual sin mucha preparación anterior y muy accidental, no tenía la mínima idea de la historia de ese lazo.

No quería seguir llenando su cabeza con más asuntos de los que ya tiene, prefiriendo preguntar a su madre dónde consiguió ese peculiar objeto.

Puedes decirme cuando quieras un poco de oden estando en casa, no será una molestia

Saber giró hacia él, alegrándose de la oferta para un futuro.

Lo tendré en cuenta, Kohaku

Quizás lo hizo para jugar con él o simplemente fue un accidente al estar acostumbrada a escuchar a Amane durante los últimos días, pero escuchar su nombre dicho por la espadachín revolucionó sus emociones.

Tienes tu rostro muy rojo ¿Estás enfermo, Kohaku?

— ¿¡D-De qué hablas!?

El joven se levantó de golpe y se dirigió a su salón rápidamente, dejando a su Sirviente con muchas preguntas sobre el cambio de ánimos de su Maestro. Trabaja para relacionarse de una manera más segura con Saber, pero aún le hacía falta esfuerzo para lograrlo. Ella, por su parte, se ha mostrado muy inocente frente al mundo y época en la cual fue invocada, por lo que no veía nada extraña la relación de Sirviente y Maestro con Kohaku. A pesar del poco periodo que lleva activo su contrato, se ha mostrado muy amable y atenta con él, incluso ya ha ido aceptando la existencia de Amane junto a Caster para no presentarle dificultades a su invocador, pero lo que no sabe es que él sentía algo similar.

No era fácil luchar contra una nueva realidad que le golpeó sin ningún aviso, así que culpa por su poca o casi nula experiencia, aún cuando en realidad no es propiamente su responsabilidad. El Grial le eligió por alguna razón, y por el momento, no le es posible pensar nada contra un objeto al que ni siquiera ha visto una sola vez con sus ojos, pero que por las palabras de su amiga y las dos Espíritus que ha conocido, es un cáliz con un aire casi divino.

¿Cómo no lo sería? Tiene la capacidad de otorgar un deseo al ganador de la guerra, sin una restricción específica.

Hasta ahora ha pensado que haber sido elegido en este conflicto de personas muy diferentes a él como lo son los magos se debe a pura mala suerte sin más. No encontraba otra explicación para esto, no le quedaba de otra sino aceptarlo y seguir adelante, aunque su vida se vea en peligro.


¡¿Debieron llamar al menos una vez, no creen?!

— Las calles no son seguras, pensábamos que les sucedió algo, uh...

Intentaron todo lo posible para cambiar el tema de conversación, pero era inútil, aún más con personas tan tercas como ellos. Comunicarse a través de sus teléfonos era el único método que les sirve, teniendo en cuenta que Amane rechaza casi toda oportunidad que involucre visitar su hogar por obvios motivos, por lo que Kohaku contaba con un trato algo más especial debido a que se conocían desde muy pequeños. Por otra parte, el joven ocupaba muchos días de su calendario para trabajar en diversos lugares en vacaciones, dejándolo muy cansado y casi incapacitado de recibir visitas. Era normal que se sintieran preocupados por su aparente desaparición del mundo.

¿P-Pudieron intentarlo ust-...

— ¡Qué excusa tan mala! Rechazan todas las llamadas, parecía inútil seguir intentando...

La joven Maestra se encargaba de contestar cada pregunta que hacían Mitsuo y Akiho, mientras Kohaku caminaba en silencio con un rostro plano, desconectado de la conversación de sus amigos. Probablemente intente hablar con ella una vez que se separen en la intersección que estaba en la curva siguiente.

Hey Koha-kun ¿Por qué estás tan silencioso?

Akiho interrumpió su inmersión, queriendo al menos una respuesta de él antes de llegar a la curva. Aunque puede preguntarle el día siguiente, era alguien que necesitaba una respuesta para tener tranquilidad durante la noche.

No pasa nada Aki-san. Prometo que mañana estaré como nuevo ¡Lo juro!

Justo a tiempo, ya era momento de volver por sus respectivos caminos, y con el ánimo con el que contestó será suficiente, o eso era lo que esperaba. Despidiéndose ambos pares, los dos jóvenes caminarían de vuelta a Miyama, deseando un poco de privacidad y hablar sobre los asuntos que les incumbe.

Oye Kohaku, debes actuar como siempre lo haces, preocuparlos más será problemático

— ¿Cómo fuiste elegida?

— ¿Uh?

Lanzó una pregunta muy directamente, por lo que puede inferir que estuvo durante todo este tiempo queriendo consultarle ello. Imaginaba que siempre tendría dudas sobre cómo serle útil para el combate, como lo ha hecho con anterioridad, pero por el contrario, fue algo distinto. No es ambiguo, ya que entendía muy bien a lo que se refería, pero no pensó que se interesaría en lo relacionado al Grial tan pronto, aunque dentro de sí se lo esperaba, conoce gran parte de él para no equivocarse.

Hmm, creo que ya lo has imaginado, pero el que hayas sido elegido no es por cuestión de suerte. Bueno, no del todo.

— ¿A qué te refieres? ¿Acaso hay algo más que no me has contado sobre esa copa?

— No es que no quiera contarte sobre todos los detalles, de hecho, quiero hacerlo, aunque esperaba que fuese a su debido tiempo

Tomando seriedad, comenzaría a responder al chico.

Creo que ya has notado que el Grial está lejos del entendimiento humano, actúa por sí solo. Se manifiesta cuando considera que hay suficiente flujo en él, y también elige a quiénes sumergir bajo una batalla sangrienta.

Mientras la joven hablaba, las dos Espíritus volvieron a su estado físico aprovechando el nulo tránsito, tal vez algo interesadas en las palabras de Amane y conocer un poco más sobre el objeto por el que lucharán.

Aunque haya sido entrenada desde pequeña por su padre para luchar en una guerra, su participación no era segura y dependería de su suerte. Tal como le mencionó el sacerdote en la Iglesia, las tres familias fundadoras ya no se encontraban en Fuyuki, por lo que debía agradecer en buena parte esa casualidad facilitándole su elección.

Pero había algo además de su suerte y la relación a los magis por sangre.

Puede sonar poco creíble, pero el Grial también elige según el deseo que anhele un Maestro

El chico le miró extrañado por lo que acaba de escuchar, no le veía mucho sentido que un objeto mágico y divino le daría la oportunidad a alguien como él. Más allá de desear un buen futuro para vivir con tranquilidad y que su familia esté saludable a pesar de la separación que sufrieron hace unos atrás.

Su familia.

Le encantaría que todo vuelva a la normalidad. Incluso con todos los obstáculos que se encuentren en su camino, si tuviese la oportunidad, la usaría a costa de todo.

Cualquier dificultad que sea, la enfrentaría.

Pero todo eso ya da igual, no tenemos cómo volver a ser simples estudiantes ¿Te gustaría saber algo más?

Amane le comentó varios detalles que eran interesantes, pero por haber estado pensando en sus asuntos personales, no les prestó mayor atención y prefirió acabar el tema allí mismo.

Llegaron a las cercanías del hogar de la Maestra y cada uno caminó hasta sus respectivos hogares, apurando el paso porque el anochecer ya había caído en Fuyuki, y ello está bastante lejos de ser un buen augurio.

No estaba muy lejos de su destino, pero la repentina voz de Saber cambiaría sus planes de regresar a descansar en su habitación para un nuevo día. Según el poco conocimiento que ha ido ganando cada día desde que invocó a su Sirviente, la habilidad que posee el suyo es especial porque no le debe esfuerzos para mantenerse en esta época. A pesar de que es algo positivo, el no ser un Mago le consume bastante energía durante el día por su conexión con Saber.

Maestro, siento un flujo mágico cerca de aquí, vayamos a investigar

— ¡¿E-Eh?! Espera un...

La decisión de Saber fue muy directa e inesperada teniendo en cuenta lo peligroso que podría ser ir a un territorio enemigo, pero por otro lado no sonaba muy alocado. Como un Espíritu, estaba segura que todos ellos pueden sentir la presencia de otro Sirviente cuando se encuentran lo suficientemente cerca, y lo más probable es que junto a su Maestro ya no tengan vuelta atrás, siendo su única opción enfrentar la amenaza.

Kohaku, por su lado, pensó que debía llamar a Amane de inmediato. No obstante, una parte de él prefería no hacerlo y no crearle más problemas de los que ya debe tener al tenerlo como un peso a quién proteger. Llegará el momento en el que se encontrará con un enemigo y tendrá que actuar bajo su propia responsabilidad, aunque el problema actual es que no oportunidad de ganar en ese caso, o tan siquiera salir ileso. Era ágil, pero dudaba que sería de mucha ayuda contra oponentes a quienes no conoce, y aún menos con existencias poderosas como lo es Saber y Caster.

Guardo silencio mientras le seguía el paso a su Sirviente, quien nuevamente volvería a su forma física con su katana en posición ante cualquier ataque sorpresa que se les presente.

Su caminata frenó en un complejo de departamentos no muy lejos de su hogar, lo cual le provocó un ligero escalofrío en la espalda debido a lo cerca que se encuentra un Sirviente, y no quería imaginar si algo sucedía con su madre, quien debe estar esperándolos sentada en la sala de estar.

Las luces se encontraban apagadas, dando una apariencia algo sombría al lugar en el cual solamente un loco entraría. Lamentablemente, se estaban viendo en la obligación de buscar la proveniencia del flujo mágico que mencionó Saber hace un par de minutos atrás.

Le parecía llamativo que el complejo parezca abandonado, no recordaba muy bien la fecha pero no fue hace mucho que caminó por allí y se encontraba en buen estado, por lo que el motivo debía ser intencional y reciente, sin idea del porqué.

Manténgase atrás de mí, le cubriré de cualquier peligro que se aproxime

Haciendo caso a sus palabras, entraron a uno de los pasillos principales de la residencia, con unas cuentas puertas abiertas en el camino y sus habitaciones en la misma situación, luces apagadas. Solo la luz de la luna iluminaba el espacio cerrado, aunque eso no hacía desaparecer gran cantidad de oscuridad en cada esquina.

Parecía que el mundo les gritaba.

Maestro, cruzaremos el pasillo hasta el otro extremo y nos iremos de aquí ¿De acuerdo?

No debían estar ahí.

¿Maestro?

Esperaba al menos una palabra de afirmación de su invocador, pero no llegaba nada a sus oídos, solo un profundo silencio que se extendía cada vez más.

Dio media vuelta perdiendo su compostura, invadiéndole poco a poco la desesperación por no encontrar a Kohaku por ningún lado, sin siquiera haberlo notado.

¡Kohaku!


Nunca ha sido un fanático de la oscuridad.

No tenia ningún trauma en específico, simplemente no le agradaba estar en completa soledad en medio de las sombras.

A lo lejos escuchaba una voz tenue, pero no entendía las palabras que estaban detrás de ella. No tenía ni la más mínima idea si incluso esa voz quería comunicarse con él.

Creía haber despertado de un sueño en medio de una habitación en total oscuridad, y que no hacía falta analizar mucho para saber que no es la suya. Cuando sus ojos volvían a acostumbrarse a este espacio lúgubre, pudo darse cuenta de algo, y prefería no haberlo hecho.

En el fondo del cuarto, gracias a la luz nocturna, descubrió que no se encontraba solo, preguntándose apenas ahora dónde estaba Saber, si hasta no mucho caminaba atrás de ella.

Para su mala suerte, casi de imprevisto su cuerpo sentía una presencia tras su espalda, no muy amigable.

No lo toques, Assassin. Aún no sabemos ni su nombre para comenzar el espectáculo ¿No crees?

Una voz masculina invadió el lugar, con un tinte que le heló la sangre de inmediato. Según sus palabras, la presencia que se encontraba a solo unos centímetros era un Sirviente, con un nombre el cual ya había escuchado hace poco, pero no lograba usar bien su memoria debido al pánico que le invadía estar en una situación así sin ayuda, sin Saber o Amane.

Estaba en solitario frente a un Maestro y un Espíritu a quienes no conocía.

Y bien ¿Cuál es tu nombre, muchacho?

— H-Hirata Kohaku...

Era preferible obedecer, aunque no quería demostrar tanto miedo como para hacerle temblar apenas abrió la boca.

Hmm, tú debes ser uno de los siete elegidos ¿No es así? Esa mujer tenía que ser Saber, por lo que pude observar de su arma. No debe ser agradable ser herido por ella

No sabía si responder o seguir en silencio. Creía que cualquier cosa que él diga, será usada en su contra.

¿Qué opinas, Assassin? No es buena idea largarlo con vida. No parece tener idea de lo que es la guerra, pero esa tipa es muy poderosa con solo haberle visto un breve momento

El silencio permaneció por unos segundos, hasta que el Sirviente cerca decidió hablar, con una voz femenina muy leve, casi murmurando

Salga de aquí, Maestro. No será hoy

Fue automático. El hombre que estaba en aquel fondo oscuro de la habitación comenzó a correr hacia la entrada con bastante destreza y apenas cuando pasaron unos pocos segundos, una brisa empezó a correr hacia el cuarto a altas velocidades.

La ventana se hizo trizas, acompañada por un estruendo similar a una explosión de vidrios que saltaron a todas las direcciones, provocándole unos pocos cortes en sus manos y el resto de ropa que pasaron desapercibidos por la adrenalina que acumulaba.

Frente a sus ojos se encontraba una figura femenina a quien le había perdido el rastro hace poco tiempo atrás. Su postura estaba fija hacia una figura que hace un cerrar de ojos estaba tras la espalda del joven, sorprendiéndole el poco esfuerzo que le tomó cambiar de posición.

De inmediato, la espadachín lanzó un ataque al Sirviente enemigo con su fina katana, o eso fue lo que alcanzaron a visualizar sus ojos, ya que esa arremetida se dividió en cuatro movimientos distintos en solo un parpadeo. Una persona normal y corriente no habría puesto ninguna resistencia, acabando muerto con heridas profundas en el torso superior, pero el contrincante era alguien fuera de lo natural.

El otro Espíritu, Assassin, esquivó cada corte lanzándose hacia atrás con un salto veloz, no sin antes arrojar lo que parecían pequeñas cuchillas en dirección suya, pero Saber estaba allí para protegerlo, golpeando los objetos punzantes con la hoja de su espada.

¡H-Hah!

Con el brazo contrario con el que empuñaba su arma, lo extendió para golpear a Assassin, pero nuevamente evitó el contraataque dando un brinco a su izquierda y, con ello, sin previo aviso desapareció de la habitación siendo rodeada por un aura negra que parecía haberle consumido por completo. El combate entre Espíritus, el primero que presenciaron sus ojos, había concluido en menos de un minuto, pero fue tiempo suficiente para tomar en serio a su Sirviente que se mostró tranquila durante pocos días.

Esta batalla le dejó en claro que en el momento de enfrentar el peligro, Saber se convertía en una fiera con su katana, decidida a acabar a su contrincante.

Su mente intentaba analizar bien todo lo que acaba de suceder en un periodo tan corto. Estuvo frente a otro Maestro y Sirviente muy distintos a él o Amane, peor aún, según lo poco que escuchó de aquel hombre, conocía sobre conceptos de la guerra, algo que no era una buena señal porque se mostraba seguro sobre lo que hacía y quería hacer con él.

Por su parte, Saber volvió a su característico semblante, aunque cayó al suelo de inmediato, aparentemente por el esfuerzo físico que tuvo que emplear para llegar a tiempo al cuarto donde se encontraba Kohaku y enfrentar a Assassin en un espacio cerrado, algo que no le agradó demasiado por tener que medir mejor sus movimientos y al mismo tiempo defender a su Maestro.

Kohaku fue interrumpido por la caída de Saber, saltando miles de dudas por la respiración agitada que mostraba la espadachín junto a una herida debajo del pecho, lo cual quería decir que no logró rechazar todas las cuchillas lanzadas. La tomó intentando apoyarla al lado de su hombro y llevarla a paso rápido a su hogar para que pueda descansar en un lugar más pleno. Sin embargo, aunque no deseaba molestar, debía llamar a Amane y contarle sobre lo ocurrido.

Cuando se disponía a largarse del lugar junto a Saber, sus pies chocaron con un bulto que estaba tirado en el suelo, casi haciéndole caer por el peso doble que traía consigo.

¿Q-Qué mierda es esto?...

Quería borrar lo que vio, su mente ya se encontraba muy cansada por el enfrentamiento, pero esto superaba los límites que le permitían.

El primer día oficial de la Guerra del Santo Grial ha acabado, y no de la manera en que lo habría deseado.