Capítulo 5: Efectos Post-Combate


La noche aún era temprana y parecía no acabar, como también se hacían infinitas las calles de Fuyuki.

Todo lo que cabía en su mente era llegar a su hogar, recostar a la joven que estaba sobre sus espaldas y buscar una solución rápida a lo que acababa de suceder. No pensaba en nada más que ello, ya poco le importaba ganarse un regaño por parte de su madre, aunque por las circunstancia actual, era bastante improbable que eso sucediera.

Recordaba haber observado algo antes de abandonar el complejo residencial de departamentos, pero su inconsciente lo había bloqueado momentáneamente de su memoria, y muy dentro de él lo agradecía. Tal vez no habría sido capaz de mover sus piernas de aquel lugar si ese no era el caso.

«Ya falta poco, Saber...»

Su cuerpo estaba esforzándose más de lo que debía, pero él estaba decidido ante cualquier obstáculo a llegar a su destino, incluso si eso le significa quedar agotado en cama y perderse la escuela por unos días, y quién sabe, no sería extraño que tenga que visitar el hospital si era una complicación mayor.

No notó casi nada en lo absoluto, pero sí lo suficiente para sentir ser recibido por su madre en la entrada de la casa. Se veía muy preocupada por el estado en que se encontraba Kohaku y su conocida sobre él, por lo que los llevó de inmediato a la habitación de su hijo para cuidar mejor de ellos. Además de la chica, el joven también había perdido el conocimiento apenas fue alcanzado por sus brazos, complicando aún más la situación sorpresiva en la que se vio sumergida sin una razón aparente. Ya que venía, según ella, desde la escuela, llamó en seguida a sus amigos para preguntar si sabían qué había ocurrido, pero lo dudaba teniendo en cuenta que Kohaku y "Saber" caminaban solos hasta casa.

— Iré de inmediato, Kiyomi-san

Ignoró la manera en que se dirigió a ella, aun cuando ya estaba acostumbrada a tenerla bajo su techo, el momento no era indicado para preocuparse de cosas tan triviales como esas. Mitsuo y Akiho, dos de los amigos de su hijo se escucharon preocupados por lo ocurrido, comunicándole ambos que irán a visitar a Kohaku el día siguiente. Amane, alguien a quien podía considerar parte de su familia, por otro lado, pronunció pocas palabras pero precisas. Le daba temor que una menor de edad esté por las calles a altas horas de la noche, pero no podía impedirle la visita, era inútil negarle la entrada.

En coche no deben ser más de diez minutos entre ambos hogares, pero la joven ya se encontraba en la puerta, cansada por el esfuerzo que debió usar para correr, porque no veía a nadie que le haya facilitado el viaje. Imaginó que después de colgar el teléfono salió sin más.

Ambas se dirigieron a la habitación de Kohaku, donde se encontraba él recostado sobre su cama con una toalla en su frente, y la acompañante estaba en el suelo sobre unas sábanas que ocupaba la joven en el cuarto de huéspedes. Ahora, un poco más tranquila porque el chico recuperaba poco a poco su respiración normal, pudo observar mejor a Saber, quien tenía una herida en medio de su pecho.

No parecía ser muy profunda, pero sí tuvo que afectar bastante a la Sirviente para que haya perdido la conciencia por completo. No podía pensar en nada más que en una batalla.

Después de haberse despedido, Kohaku y Saber tuvieron que encontrarse por accidente a otro Maestro, y según como aparentan las cosas, no hubo buenos resultados. Su mejor amigo no tenía una herida aparente, conociéndolo, debió de traer a la espadachín a costa de su propio bien, esperaba no equivocarse.

Llamaré al hospital y policía, espérame aquí Ami

Descuide, estaré cuidando de ambos

Quería convencer a la madre de Kohaku de no comunicarse con las autoridades, pero no deseaba levantar sospechas. Al fin y al cabo ¿Cómo podría explicar que intentaría curarlos por sí misma?

Mientras su mente buscaba una respuesta, Caster se materializó a su lado, dirigiendo la vista hacia el cuerpo de la Sirviente allí acostada. Le producía curiosidad la herida en su pecho, pero no bastó siquiera un minuto para tener una conclusión. Cuando Amane acercaba sus manos para revisar mejor la lesión, estas fueron detenidas de inmediato, mirando con extrañeza a la joven con una muñeca apoyada en su pecho.

Por favor, no te acerques a ella. Es veneno

No lo había pensado hasta el momento. La respiración de Saber era errática y no era capaz de mover su cuerpo, parecía que estaba completamente agotada e incluso, algo pálida.

Caster movió el objeto entre sus manos hacia la espadachín, lo cual llevó a la aparición de un intenso brillo que iluminó todo el cuarto. No movía un centímetro sus labios, pero estaba segura que estaba llevando a cabo un encantamiento para curar la herida, aunque tal vez le pueda más tiempo de lo esperado, y era lo normal, no sabía exactamente cuánto duró aquel probable combate en el que se vio sumergido Kohaku y su Sirviente. Era veneno, pero solo Caster puede tener la respuesta de qué tan peligroso era, además de, obviamente, quien infringió el ataque.

Los minutos pasaban, la noche avanzaba lenta y el cansancio ya invadía al cuerpo de Amane, cerrando poco a poco los ojos mientras estaba apoyada en una de las esquinas de la cama de Kohaku mientras esperaba que su acompañante termine de curar a Saber. La madre de su amigo no ha vuelto a entrar a la habitación, imaginando que con la presencia de alguien cercano con él sería suficiente, por lo que, sin mucho más esfuerzo el sueño le venció.


"Tus esfuerzos son en vano, ya detente..."

Una voz masculina se escuchaba cerca de él, girándose a su izquierda alcanzando a ver una silueta, mirando hacia sus pies algo resignado. Por su parte, él estaba de pie frente a un espejo, pero sus ojos pudieron descubrir que estaba equivocado una vez que observó detenidamente el reflejo.

Por alguna razón, no lograba identificar la figura en la cual parecía haberle arrebatado su ser. Sin embargo, sentía que era conocida, algo distinta en su esencia, pero le reconocía. Desde su boca caían gotas de sangre, y acto seguido, su mano derecha se encargó de limpiarlas, sin mucho éxito ya que seguían derramándose hasta caer en el suelo.

"Recuesta tu cuerpo y descansa, nosotros nos encargaremos de todo"

A su derecha, sin haberse dado cuenta antes, se encontraba otra figura de aspecto masculino con un arma ajustada a él.

Su visión se desvaneció rápidamente, siendo lo último que captó el cómo quitaban retiraban una espada envainada al lado suyo, dejándolo con un mayor deseo de seguir escuchando la conversación, pero fue inútil.

Despertó acostado en la cama de su habitación, con el cuerpo adolorido sin recordar muy bien lo sucedido en la noche anterior, aunque seguro que no sería nada agradable para mantenerlo en su memoria. Se preparaba para levantarse e ir a hablar con su madre, pero se encontró con una sorpresa que le dejó desprevenido preguntándose qué sucedió mientras dormía.

Su amiga Amane estaba durmiendo en los pies de su cama con una manta que le cubría el cuerpo, y en el suelo ubicó a Saber, quien también seguía atrapada en sus sueños tranquilamente abrigada por sábanas que eran de la cama que había preparado con su madre en el cuarto del lado.

Sueños.

Para su suerte, no ha olvidado en lo absoluto lo que soñó, lo cual le dejó con aún más dudas que certezas en aquel momento. Para suerte suya, la joven mago poco a poco abriría los ojos echando largos bostezos y limpiándose los ojos luego de su siesta de unas horas.

— Oye, Amane ¿Cuándo llegaste aquí?

A pesar de su cansancio, la chica no tuvo problemas para escuchar una voz tan reconocida para ella, girándose para responder.

Tienes una larga explicación que dar, Koha-kun. Pero primero que nada ¿Quién les atacó?

Ya esperaba una respuesta así, pero lo decidida en su expresión le hizo recordar todo lo que tuvo que vivir junto a Saber en el complejo de departamentos, cerca de su hogar. Sintió náuseas escalando por su cuerpo pero fue capaz de reducirlas y ser capaz de seguir la conversación.

— E-Era Assassin y su Maestro. Ambos desaparecieron casi en un abrir y cerrar de ojos...

Observó otra vez a la Espíritu que tuvo que cargar con él todo el camino hasta casa, suspirando con alivio que ya parecía encontrarse mejor después de caer en la habitación donde combatió con Assassin.

— Otra vez ellos, eh... Oh, no te preocupes, Caster se encargó de Saber durante la noche

Sorpresivamente, después de ser nombrada, Caster volvió a materializarse al lado de ellos.

— Ella dormirá durante varias horas más. Su cuerpo debe descansar después de que el veneno haya hecho efecto.

Según lo que acaba de decir la Sirviente de Amane, la razón del estado de Saber se debía a veneno, a lo cual se le vino a la mente la herida que alcanzó a ver en el pecho de la espadachín antes de que descubriera algo mucho más desagradable en aquel oscuro cuarto.

— H-Habían cuerpos... Ugh

Otra vez fue invadido por las náuseas y tuvo la suerte de que su cuerpo las elimine justo a tiempo, antes de que deje un desastre en su propia cama.

— No hagas más esfuerzos y quédate en cama. Llamaré a Mitsuo y Akiho para que vengan en la tarde cuando estés en mejor estado. Iré a hablar con mamá, espera un momento.

Le incomodaba un poco que Amane se sienta con la libertad de llamar "mamá" a alguien que no es de su familia de sangre, pero no podía culparle o enojarse por ello, después de todo les ha visitado tantas veces desde hace años como para llegar a considerarle como una simple conocida sin más.

Caster estaba sentada en la silla de su escritorio mientras esperaba a su Maestra, con sus ojos cerrados y apoyando esa extraña muñeca, o cualquier cosa que sea lo que tenga en aquellas manos muy delicadas.

Hasta ahora no se ha comunicado con ella a solas, y tampoco es que haya tenido la necesidad de hacerlo, pero debido a la situación que experimentó hace unas horas atrás, quería averiguar lo mayor posible sobre la curación que completó con Saber.

Hey, Caster ¿Ese veneno era muy potente?

La joven abrió los ojos y se giró hacia él, sorprendiéndole un poco verla de frente. Sus rasgos le daban a entender que debe rondar una edad similar a la de él y su amiga, surgiendo varias preguntas sobre cómo Caster y Saber llegaron a convertirse en Espíritus con una edad tan corta. Al igual que su Sirviente, era una chica hermosa, pero aquella belleza le transmitía algo distinto, como si hubiese una muralla que le impide ver más allá.

Sí, lo era, pero gracias a tu rapidez sus efectos no lograron ser tan efectivos.

Aliviado por las palabras de Caster, imaginó que una de las cuchillas que lanzó Assassin en el combate tenían algo que ver con el veneno que afectó a Saber, por lo que debería comentarle sobre ello a Amane una vez que tenga la oportunidad.

El día pasó mejor de lo que pudo haber pedido. Al cabo de las pocas horas ya era capaz de ponerse de pie y hablar con su madre sobre lo sucedido, explicándole que sufrieron un "robo" cuando venían de vuelta de la escuela, alegrándose del que su madre no haya preguntado sobre cómo Saber estaba con él si en un principio se quedaría en casa cada vez que Kohaku saliera de casa. Recibió a sus otros dos amigos junto a Amane en el comedor para no interrumpir y mostrarles por accidente a la joven que dormía en su habitación, lo cual produciría más problemas de los que ya tiene.

Ya cuando todo regresaba a la normalidad, una vez que las visitas hayan vuelto a sus respectivos hogares, Amane le comunicó con seriedad su decisión.

Koha-kun, iré a investigar por aquí en Miyama junto a Caster. Ella se encargó de hechizar tu casa, así que no tendrás ninguna visita inesperada ¿Entendido?

Quería detenerla, pero sabía que no le escucharía. Hasta el momento, no la ha visto en una pelea real contra un enemigo, sin embargo, no se sentía demasiado preocupado porque ella está mucho mejor preparada para combatir. Después de todo, el plan de Amane era protegerlo encargándose de las batallas por sí misma, y sumado a que Caster aparenta ser muy poderosa, o eso fue lo que percibió cuando invocó a Saber y ambas casi se enfrentaron, todo podría salir mejor que en su caso.

La joven salió de casa para adentrarse en los peligros de Fuyuki, sin conocer lo que le podría esperar en cada esquina que encuentre. Por su lado, Kohaku quedó sentado sobre su cama, observando a Saber mientras suspiraba.

«Tus esfuerzos...»

— Desearía que despertaras ahora, como si nada hubiese pasado

El joven quedó allí, en el completo silencio y soledad mientras su mejor amiga salía en busca del peligro y su reciente acompañante seguía atrapada en un profundo letargo.