Capítulo 7: Una guerra sin sospechas


«Prometeré cumplir este contrato...»

Cuando se habla de los sueños, se suele considerar su origen como una acción del inconsciente humano aún sin una amplia investigación después de largos siglos buscando respuestas. Una de las consideraciones más recurrentes sobre los sueños es su aparente relación con lo vivido por una persona en un tiempo cercano, o incluso fuertes deseos profundos que se manifiestan de vez en cuando.

Existe una clasificación llamada sueños lúcidos, los cuales suelen ser reconocidos porque la persona en específico logra percatarse estar dormido, pero no son demasiado frecuentes para la mayoría de población.

Desconocía si era precisamente este el caso, pero tenía por seguro que no era normal.

Ha vuelto a suceder, y para mi mala suerte, sigo sin encontrar una razón.

Se siente real. Todo a mi alrededor era distinto al mundo que conozco desde pequeño, no sabría definir qué era lo que mis ojos observan allí, pero era tangible, como si mis manos fuesen capaces de tocar algo invisible.

Bueno, estaría equivocado al mencionar "mis ojos".

Era como estar dentro de otro sujeto a quien desconocía, o esa era mi explicación inmediata.

No muy lejos, se encontraba una extraña figura flotando en la absoluta nada. Parecía girar sobre sí misma, sin emitir un solo sonido en el ambiente, y por alguna razón entendía sus palabras.

Tal vez todas las sorpresas recientes me estén afectando, volviéndome loco poco a poco hasta carcomer mi mente y entregándome a la desesperación sin alguna resistencia. Sin embargo, nada puede convencerme que he visto algo ajeno. Los ojos que observaban aquella figura no pertenecían a mí, esas palabras silenciosas se dirigían a otra existencia allí, de la cual no puedo reconocer ningún detalle.

¿Prometer qué? ¿Acaso esa figura...?

Huh, se siente como haber estado hablando con el propio Mundo, aunque exactamente, la voz que entonó la promesa tampoco me pertenecía.

Yo solo era un espectador, un testigo en primera persona de una escena misteriosa, una escena que me ha invitado sin previo aviso al mundo de los sueños.

Me gustaría seguir presenciándolo, pero todo volvía a desaparecer, atrapado por una lejana luz en el horizonte que representaba un nuevo día. Realmente desearía conocer más sobre la identidad de quien invadí su entorno por segunda ocasión en una semana.

Ya estaba siendo costumbre despertar cansado en las mañanas, era molesto comenzar cada día con menos energía de lo normal, pero he aprendido gran cantidad de cosas que desconocía y creía imposibles, o solo ignoraba sus existencias porque nunca estuve relacionado a ello.

Hace no mucho me he enterado que he sido elegido como un participante en una rara competencia para ganar una copa todopoderosa, llamada Santo Grial. He visto fotografías y dibujos representando ese objeto, todas tenían similitudes, pero solo eran posibles replicas, si es que alguna vez llegó a existir en la historia.

Aunque después de todo, estoy siendo un tonto al dudar de ello.

Lo que ha ocurrido últimamente lo explica de algún modo, soy un Maestro de la Guerra del Santo Grial y por más lamentable que se escuche, en realidad no estoy muy triste por haber sido elegido. Claro, el miedo me invade, mis entrañas gritan que abandone ahora o será demasiado tarde, mi vida volvería a ser la de antes si encuentro una salida de esto, y sería grandioso.

Era un simple estudiante buscando una razón para seguir adelante, hablando sin preocupaciones junto a mis amigos, desvelándonos hasta la madrugada, paseando por Fuyuki después de la escuela. Desde que llegué a esta ciudad, gracias a ellos me he sentido parte de algo, además de mi familia. No suena como una vida destacable sobre otras, pero suficiente para mantenerme feliz.

Quizás una vez que cumpla mi papel en esta guerra vuelva a la normalidad, sin peligros, sin la muerte acechando desde cada rincón.

Espero lograrlo.

Abrí los ojos y giré de inmediato hacia el lugar donde debería estar recostada Saber en el suelo, abrigada por la rápida cama que preparó mi madre. Ayer durante el día no paraba de preguntar del estado de ella ya que no parecía despertar, es curioso después de haberme dicho que debía ser yo el que esté a cargo, realmente el sentimiento materno es muy poderoso en ciertas situaciones.

Para mi sorpresa, no había nadie allí, sino unos pasos más allá mientras observaba por la ventana, similar a la primera noche que ella pasó aquí en mi habitación. Su vista perdida era interesante, parecía querer recordar o alcanzar algo en específico sin saber qué exactamente.

— A-Al fin despiertas, Saber

He intentado trabajar en mi seguridad para entablar una conversación con Saber, y ha resultado, a pesar de seguir tartamudeando varias veces, sin embargo, sé que no le molesta, al contrario, creo que ya está acostumbrada a ese hábito.

Luego de la charla que tuve con Amane en la madrugada, se siente raro llamarle por el nombre de Saber después de averiguar que otro Maestro invocó a otro Sirviente de la misma clase. Estoy lejos de ser un experto sobre la guerra, pero sé lo insólito del caso, era suficiente con ver el rostro lleno de confusión que llevaba Amane para inferirlo.

Da igual, es el nombre con el cual se presentó y no dejaré de usarlo, por lo menos hasta que ella decida lo contrario. Quién soy yo para decidir sobre un poderoso Espíritu mágico de otra época.

— Buenos días, Kohaku. Lamento las molestias que he causado

Contestó con su característica voz tranquila y serena, distinta a la que usó en el combate contra Assassin para salvar mi pellejo. Me recordó al día cuando apareció frente a mí y casi enfrenta a Caster, la misma decisión de vencer a su enemigo bajo cualquier costo.

Se veía bien de salud, ya no se encontraba la herida en su pecho causada por las cuchillas lanzadas por Assassin. Creo que deberé agradecerle a Caster su ayuda de algún modo, no me sentiría bien ignorarlo.

— Te veo más feliz ahora, me alegro de ello

Sin percatarme, al parecer tenía una sonrisa formada en mi rostro, por lo que desvié la mirada hacia otro lugar de la habitación. Realmente las palabras que dice con un tono despreocupado sin una intención detrás interrumpen cualquier oportunidad de intentar demostrarle firmeza.

Salí de la habitación junto a Saber para tomar desayuno, donde probablemente nos encontremos a Amane ahí, tiende a tener un horario algo distinto al mío despertando más temprano de lo normal. Me preguntó como lo hará para disminuir los efectos de gastar energía o mana, aún no estoy familiarizado con esos conceptos.

Allí estaba, tenía un café mientras veía su teléfono esperando que despertara dentro de poco. Mi madre no se veía por ninguna parte, pero debía ser por haber ido a trabajar de inmediato y volver sin inconvenientes para revisar nuestro estado de salud, y eso será en unas cuantas horas más.

Al acercarnos volvió a aparecer Caster de la nada, tomando un asiento al lado izquierdo de Amane mientras sostenía su raro muñeco. Aún no puedo acostumbrarme a los hábitos de los Sirvientes como lo es desaparecer por completo, tienen una gran libertad para moverse sin levantar sospechas en los alrededores. Además, a decir verdad, tenía razón sobre el frío que emanaba Caster siempre que materializaba su cuerpo.

— Al fin despertaron ambos, es bueno tenerte de vuelta con nosotros, Saber. Tenemos muchas cosas para comentar contigo

Y así fue como se han ido unos veinte minutos explicándole lo sucedido a Saber mientras se encontraba dormida en mi habitación. Quedó llena de confusión por escuchar que otro Espíritu de su misma clase fue invocado, tampoco había forma de sospechas ni de ella ni del otro tipo, al fin y al cabo ambos poseen una espada como sus armas de combate. Por los comentarios de mi amiga, me hacen querer observar aquella hermosa espada, según ella, pero tal vez no tengamos la misma suerte que tuvo Amane para luchar sin asesinar.

Mientras preparaba algo para desayunar junto a Saber, Amane se puso de pie junto a Caster en dirección a nosotros.

— Iré a la Iglesia para consultarle al sacerdote sobre lo ocurrido. No creo tener mucha suerte con ese tipo...

— Pero lo habrás intentado, te deseo suerte. Estaré aquí junto a Saber esperándolas

Mis palabras la animaron un poco antes de dirigirse a su destino. Nunca he ido a esa Iglesia ya que ella misma me lo ha pedido como una forma de mantener mi seguridad. No tengo muy claro cómo mi vida podría correr peligro allí, después de todo, entiendo que la Iglesia es una zona neutral y presta protección a los Maestros que ya no tengan un Sirviente o deseen cancelar su contrato. Su voz no era muy confiable cuando le escuché por llamada de teléfono, pero por alguna razón estará a cargo él.

Las dos chicas salieron por la puerta, mientras yo quedé otra vez aquí, perdiendo otro día de escuela, sin ayudar en la guerra...

«Realmente soy un inútil»

— ¿Sucede algo, Kohaku?

Demonios, es una molestia pensar en voz alta sin percatarse.

— No te preocupes. Vamos, volvamos con el desayuno


El verano parecía estar acabando con el correr de los días, las temperaturas seguían siendo bastante frescas, pero ya había una pequeña diferencia en comparación hace dos meses atrás. No tengo una preferencia en específico, diría que el verano es más divertido, pero últimamente el frío está bien, siempre y cuando tenga la capacidad de soportarlo.

Quizás deba ser la influencia de Caster, aunque aún no me acostumbro al peculiar gélido ambiente a su alrededor, al menos ella es fácil de tratar, y eso es lo importante para trabajar en equipo.

Ahora estoy caminando hacia la Iglesia de Fuyuki por tercera ocasión, no es agradable volver allí, verle el rostro de nuevo a ese hombre tétrico. Creo estar siendo exagerada, pero sí tengo por seguro que cualquiera de los demás Maestros opinarían lo mismo.

Debido a todo lo sucedido estos días, olvidé regresar a mi hogar para hablar con Papá. Él trabaja en sus propios asuntos en solitario, pocas son las ocasiones en que me pide ayuda para las investigaciones, así que no será extraño estar fuera un tiempo más. Mi relación con mis padres es bastante buena, pero no sostengo largas conversaciones, y entenderían mi ausencia por ser una Maestra, incluso podría generarles peligro. Dormir en casa de Kohaku también atraería riesgos, no querría provocar una desgracia en un lugar importante para mí, gran parte de mi crecimiento está ahí. Sin embargo, a pesar de ello, el pertenecer a una familia mágica facilitará el rastreo.

Sí, es una decisión tonta pensándolo muy bien, tal vez lo lamente tarde o temprano, espero equivocarme.

Estaba tan inmersa en ello que no me pude percatar lo que he avanzado en este tiempo. A pie, a alguien le tomaría aproximadamente una hora llegar a la Iglesia desde Miyama, lo cual no estaba siendo mi caso, puede ser por mi deseo de acabar rápido con este recado.

En realidad, el terreno de la Iglesia era muy extenso, lo suficiente para albergar una batalla entre Sirvientes, aunque ya conozco las reglas y podría ser una estupidez ir contra la corriente.

Abriendo las puertas, como si estuviese esperando preparado una visita de parte de un Maestro. Cada vez me convence aún más lo terrorífico que es este maldito lugar, parece un mal chiste viniendo de un sitio sagrado.

— Has vuelto, joven Amane ¿Necesitas algo en particular?

Que tipo más desagradable.

— S-Sí, me gustaría preguntar sobre algo sucedido en esta guerra

Espero acabar rápido con este asunto, todo dependerá si el sacerdote pone de su parte.

Le comenté lo ocurrido en la madrugada cuando Caster combatió frente a un aparente segundo Saber. Hasta cierto punto fue divertido, pero jamás pude tranquilizarme sabiendo sobre la existencia de dos Espíritus de la misma clase en un solo conflicto.

— Efectivamente, tienes razón Nishida Amane. No hay registros de algo similar en las anteriores guerras, es una situación nueva.

Allí está, escuchar mi nombre por medio de su voz era irritante, al menos puedo asegurar que no estaba equivocada.

— Tus preocupaciones son entendibles, pero descuida joven. El Santo Grial conoce perfectamente sus decisiones, solo debemos esperar cómo se desarrollará el conflicto...

Esa sonrisa.

Es imposible confiar en él.

Tiene razón, el Grial es un artefacto omnipotente, alguien como yo o el sacerdote estamos incapacitados para averiguar el por qué.

No obstante, nadie podrá hacerme cambiar de opinión: Ese hombre conoce más de lo debido.

— A pesar de la presencia de dos clases similares, todos los Maestros se enfrentarán sin importar detalles como aquellos

Sí, detesto admitirlo, más allá de mis sospechas, lo que me ha mencionado es verdad y no tengo una forma de refutarle sus palabras. ¿Acaso algo como ello importará en el momento de quitarnos la vida entre magos? Cada uno de nosotros buscamos ganar el Grial, detalles como esos quedarán en segundo plano.

Molesta por no aprender demasiado con esta visita, suspiré pesadamente y caminé hacia las puertas para volver a casa. Aunque sea por un breve momento, visitaré a mis padres.

— Antes de volver por su camino, le comentaré dos cosas breves, joven Nishida

Mis ojos se dirigieron hacia el sacerdote, esperaba atenta cualquier información, a pesar de no tener muchas esperanzas.

— Las siete invocaciones han sido completadas durante la madrugada, por lo que, oficialmente, la guerra ha dado comienzo

Huh, eso sí me asombró un poco. Días antes me había aclarado que la guerra ya estaba en marcha gracias a la derrota de Lancer y su respectivo Maestro en manos de Assassin, pero olvidé este pequeño detalle.

— Para acabar, aquella espadachín probablemente no pertenezca a la clase Saber. Al menos, no en esta oportunidad...

...

...

...

«E-Espera ahí»

Intenté mover las piernas, ciertamente hice el intento pero fue inútil, quedé pasmada fuera de la Iglesia, la cual, como si tuviera vida propia, cerró por sí sola sus puertas, no sin antes recibir una despedida de aquel supuesto hombre santo.

Es imposible, jamás lo soportaré.

Antes de ponerme en marcha, regresé mi vista, sintiéndome insegura por cada segundo más que pasaba allí.

«Esta no es una guerra normal...»


Ya eran las siete de la tarde, el sol se ocultaba poco a poco para recibir otra noche, ojalá normal y corriente al menos por una sola vez desde el día de la invocación. Recibí la visita de Mitsuo y Akiho, quien aún no volvía a casa para esperar a Amane, según ella fue a su hogar por algún motivo en especial, debe ser por algo importante, después de todo son magos.

Mi madre regresó durante la tarde, alegrándose al ver a Saber despierta y dándonos un ligero sermón sobre recorrer las calles por la noche. Ella desconoce los motivos de los accidentes en Fuyuki, así que simplemente nos pidió permanecer aquí.

Será difícil cumplir, a pesar de ello, es mi madre y debí asentir, Saber me siguió la corriente, aunque dudo que haya captado el mensaje completo. Es un Espíritu, una restricción como aquella será insuficiente para impedir su avance.

Oh, cierto, tuve que verme obligado a presentarla a mis dos amigos, quienes observaban algo incrédulos la llamativa apariencia de ella. Mamá aceptó prestarle ropa de Ayane, pero incluso con ello, seguía sorprendiendo debido a su largo cabello blanco con ligeros toques rubios.

Usé la misma excusa, se trataba de una conocida de Internet, y a pesar de sus rostros, hicieron caso omiso aceptando sin problemas su presencia. Se llevaron relativamente bien, aunque la peculiar personalidad de Saber chocaba un poco con ellos.

Deseo no añadir más personas a esta situación. Les conozco lo suficiente para tener por seguro que no hablarán nada relacionado a esto a menos que yo esté de acuerdo y cómodo. Amane me habló de la importancia de mantener oculto lo más posible nuestra nueva "segunda vida", estuve de acuerdo, aun cuando la mala suerte me ha arruinado esos planes. Realmente ha tenido mucha fortuna de no cruzarse con ningún conocido, incluso después de sus constantes quejidos sobre la supuesta mala suerte tras de ella.

Cuando pensaba en aquellos asuntos, llamaron a la puerta y allí apareció, algo cansada por el trayecto hecho durante gran parte de la tarde. Le hice señas para advertirle sobre Akiho, quien seguía hablando con Mamá sobre quién sabe qué cosas triviales.

Ambas se saludaron alegres, mientras Aki le entregaba los apuntes de las clases que hemos perdido. Ya me los había dado horas antes cuando llegaron, de verdad es una excelente amiga, quizás si no conociera a Amane desde antes, tendríamos un lazo aún mayor.

— Espero que regresen rápido a la escuela, es muy aburrido sin ustedes allí...

Junto a Amane le dimos una sincera sonrisa mientras abría la puerta.

— Nos vemos, Ami-chan, Koha-kun

Allí va, corriendo para alcanzar transporte y regresar a su hogar, pensé acompañarla, pero en realidad tardé en darme cuenta hasta ahora de lo veloz que era.

Cerrando con llave, subí las escaleras esperando a Ami, quien me siguió algo pensativa. Sería injusto culparla, debió tener una conversación incómoda en la Iglesia, o incluso con sus padres, sería lo normal ya que no ha regresado mucho estos días a su hogar.

Estando en la habitación, nos encontrábamos los cuatro miembros de esta alianza formada para combatir en la guerra. Saber se sentó en mi escritorio, parecía acostumbrada a ese lugar, tal vez por la vista a través de la ventana, Amane se sentó en una esquina de mi cama y Caster estaba en el otro extremo de la habitación debido al frío que emanaba. Por mi parte, simplemente me senté en el suelo, algo ansioso por la información que mi querida amiga pudo conseguir durante la tarde.

Acabamos observándonos entre los cuatro, encontrando una posible respuesta ante lo que le comunicó el sacerdote antes de largarse de la Iglesia hasta nuevo aviso, posiblemente ni siquiera piense en regresar allí.

Saber no parecía tener idea sobre todo esto. Si bien es verdad que jamás se presentó como Saber, más bien fue Caster quien la nombró de esa manera, pensábamos estar todos de acuerdo, es lo natural después de observarle empuñar una katana.

Según Amane, tampoco tiene las características de pertenecer a la clase Berserker, la cual con solo escuchar su nombre creo poder ahorrar las preguntas. Lancer ya está fuera, solo quedaban dos opciones, las cuales eran las clases Archer y Rider, la primera tampoco parece ser el caso por el arma que utiliza.

Solo restaba la opción de Rider, no lo sabremos hasta enfrentar a todos nuestros contrincantes uno a uno.

«Descansa aquí, nosotros nos encargaremos...»

— ¿Qué sucede, Koha-kun?

Amane me miraba algo preocupada, al igual que Saber e incluso Caster. Debí tener un mareo sin notarlo, es la única explicación para las náuseas en mi estómago ahora mismo.

¿Por qué recordé ese sueño nuevamente?

¿Quién era la persona a la que invadía cada noche desde la aparición de Saber?

— N-Nada, solo estoy algo cansado. Deberíamos prepararnos para mañana ¿No creen?

Las tres chicas asintieron a mis palabras, dejamos pasar un tiempo más hablando sobre temas diferentes entre Ami y yo, mientras las otras dos solo escuchaban interesadas en una época aún desconocida para ellas. Cuando ya el reloj marcaba casi las doce de la noche, cada uno se dirigió a su respectiva habitación, Amane volverá a ocupar la habitación de huéspedes, en tanto Saber dormirá en el futón del suelo. Aún no entiendo por qué prefiere mantenerse materializada, a diferencia de Caster, pero cada Espíritu tendrá sus comodidades.


— Maestro ¿Está seguro de atacar mañana?

No muy lejos de Miyama, dos individuos se encontraban de pie en el techo de una residencia sin aparente uso de alguien más. Uno de ellos observaba el paisaje con binoculares, pensando una respuesta para su acompañante.

A su lado, se encontraba un hombre de alta estatura con sus brazos cruzados. Tenía una vestimenta de colores rojos y oscuros, con sus ojos cerrados mientras el viento fresco de la noche chocaba con su cuerpo.

— Así es, Archer. Demostraremos nuestro poder para ganar la guerra!

El joven, de no más de veinticinco años le dio un gesto decidido al hombre a su izquierda, quien lo recibió con una pequeña sonrisa que deseaba no haber sido captada.

— Heh, lo que tú digas, Maestro.

«Esta ciudad... curioso»