La irritante voz que había escuchado era la de Lulu, una loba de pelaje bicolor, en la mayor parte de su cuerpo era gris claro, casi plateado, pero desde su pecho al inicio de su cola era café claro, ella tenía unos inusuales ojos azúl oscuro, raros en la mayoria de los lobos, pues se dice que solo los lobos con ese color pueden ver el corazón de otros lobos, no literalmente claro, por eso a ella la designaron como la consejera de Giro-san, pues casi siempre miraba con detenimiento cualquier conversación entre el lider y otros lobos y basicamente su trabajo era informar al lider de las intenciones de otros lobos, sobre todo de manadas vecinas y de hecho casi siempre lo que le decía era fiable, tal vez en su momento podría ocupar sus servicios, así que no le respondí en lo absoluto, no tenía caso seguirle el juego, así que solo me recosté en la fresca tierra y me dormí como si fuera una cachorrita recien nacida.
Al salir del cubil, tenía demasiadas cosas en la cabeza, no sabía que pensar de Lala, todo lo que me dijo… estaba feliz por esa actitud que tomó, podía imaginar a nuestros hijos, mientras ella los cuidaba, mientras los alimentaba, que jugaran a nuestro alrededor, incluso que pudiera enseñarles a cazar, pero lo cierto era que solo era una ilusión, pues yo amaba a Mei, y solo estaría junto a la loba mientras nuestros cachorros crecían, luego de eso, tenía la idea de alejarme de todo, formar una verdadera familia con mi dulce Mei en otro lugar, dejar a los lobos y no volver jamás… sin embargo… no estoy seguro de lo que quiera ella, y si quería quedarse aquí con los suyos… no podría impedirlo, pero aún nada estaba decidido.
Caminé sin querer hasta llegar a donde siempre colocaba la señal… quizá debía hablar con ella sobre Lalaver lo que piensa y quizá así pudiera tomar una decisión, después de todo Mei siempre me ha podido aconsejar bien… estaba a punto de empezar a hacer la señal cuando de casualidad miré a la colina donde ella siempre colocaba las señales y lo vi… era la de emergencia para encontrarnos urgentemente, no sé desde cuando ella la habrá puesto pero no podía ignorarlo, así que discretamente pero sin perder nada de tiempo, me escabullí como siempre, bajé de Bakubaku, y me dispuse a ir hacía donde siempre nos encontrabamos, al final no pude evitar correr un poco por la preocupación… ya que la señal de emergencia no era para cualquier cosa, habiamos acordado que solo la usariamos en una urgencia grave, pero al llegar ahí noto a Mei…. Preocupada, la verdad no entendía porque pero se notaba que algo le hacía que reflejara esa expresiṕon en su rostro, pero ¿que era?
-Hola Mei… perdoname, no vi la señal hasta hace unos momentos atrás… ¿que pasa?… no te ves bien
Cuando llegué Mei me miró sin quitar esa expresión de su rostro, y luego de haberle hablado, sin previo aviso, ella corrió para abrazarme, estaba temblando, no sabía porqué pero yo solo pasé mi pata sobre sus hombros y dejé que permaneciera junto a mi hasta que se calmara, sin embargo, ella permaneció en ese estado por demasiado tiempo y yo solo me preocupaba más cada momento.
-Gabu… tuve… un sueño tan horrible… tan extraño, temí que algo te hubiera sucedido, pero aquí estas… me alegro tanto que estés bien.
Por un momento suspiré de alivio, creía que la abuela de Mei había muerto o alguna cosa terrible había sucedido, pero solo la había asustado un sueño, así que hice lo mejor que pude por calmarla y cuando lo había logrado y ella ya parecía la misma dulce y alegre cabra de siempre decidí contarle todo lo que Lala me había dicho, deseaba que Mei lo supiera y que me diera su opinión.
Empecé a contarle a mi amada compañera, sobre lo que había ocurrido en la mañana, ella permanecía en silencio sin intención de interrumpirme, siempre me escuchaba hasta el final y a menos que fuera necesario esperaba a que contara toda la historia, adoraba eso de ella, pero esta vez, la veía mirar de vez en cuando de lado como si algo en lo que le estaba contando no le agradara en absoluto, sin embargo, me sentía tan emocionado por la idea de Lala que continué contandole a Mei, solo hasta que llegué al final de la historia en dí cuenta, ella estaba dando golpecitos al suelo con su casco de forma inquieta y ya ni siquiera me miraba, entonces con mi pata suavemente la tomé de su barbilla y guié su cabeza gentilmente hasta que sus ojos se encontraron con los mios.
-¿Estas bien Mei? Pareces intranquila por alguna razón… ¿sucede algo?
La miré sonriendole con cariño, mientras retiraba mi pata de su barbilla, ella se me quedó viendo unos momentos, incluso quiso articular palabrapero al final solo se quedaba callada, como si lo que me quisiera decir fuese algo que quizá ella creía que lo tomaría como algo ridiculo e insensato, pero entonces asentí animandola a contarme, y fue cuando luego de un profundo y lento suspiro, me miró, de la misma forma que cuando me la encontré esperandome.
-Gabu… quizá te parezca tonto o pienses que son celos, pero te juro que no es nada de eso… el sueño que tuve anoche fue… horrible… pero lo que realmente me preocupó fue que al final vi imagenes de esa loba como si ella fuera lo más importante en el mundo para ti, la escuchabas con demasiada atención… e incluso… te vi a ti en una forma espantosa y me atacabas… pero recuerdo que esa loba repetía una y otra vez… "es tu deber como lobo y es tu deber como padre" o algo así… estaba tan asustada de que pudiera haberte hecho algo que por eso dibujé la señal de emergencia… lo siento Gabu… debo sonar como una cabra loca y solo por una pesadilla y fue tan…
No lo resistí más… la amaba demasiado para verla así… preocupada, nerviosa, incluso algo desesperada, así que la rodee con mis patas y la atraje hacía mi, abrazandola por un momento, hundiendo su hocico en mi pecho para que dejara de hablar un momento, y de hecho funcionó, ella al final acomodó su cabeza llenando el espacio que había quedado mientras yo apoyaba suavemente mi barbilla, lo increible era que nuestros cuerpos parecían encajar como una hoja en una rama, como si la naturaleza misma nos mostrara que uno no estaría completo sin el otro y que si nos separabamos, jamás podríamos encontrar a nadie aunque fuera de nuestra especie que llenara ese vacio en nuestros corazones, ambos lo sentiamos y por eso incluso en nuestros pensamientos siempre estabamos juntos, por eso, secretamente cuando nadie se daba cuenta, mirabamos al lado opuesto del rio, sabiendo que seguramente, había alguien que también te miraba de vuelta, alguien muy especial para mi.
-Shhhh… no tienes que preocuparte por eso Mei… aunque fueras la cabra mäs loca y celosa del mundo te seguiría amando… y no siempre los sueños solo son sueños… de hecho una leyenda dice que Hati crea visiones en los sueños de los lobos advirtiendoles de algún peligro… pero tranquila, no creo que ella pensara hacerme daño, aunque… es un poco curioso la coincidencia del sueño y la realidad… de cualquier manera tendré cuidado.
Mei no parecía muy convencida por mis palabras pero es normal, si yo hubiera tenido ese sueño en su lugar sin duda desconfiaría de Lala, entonces me dediqué gran parte de ese día a convencerla de que no tomaría las cosas a la ligera, y cuando finalmente lo había logrado ya era muy tarde, el sol había cambiado de color, el dorado teñia las nubes y pronto lo sustituiría el naranja, pero nosotros simplemente no queríamos dejar al otro, era dificíl tomar caminos diferentes cuando nuestros corazones permanecían tan unidos… pero esa era nuestra situación, pero en ese momento antes de que empezaramos el recorrido de vuelta, mi compañera me llamó una última vez, yo estaba dandole la espalda así que me giré y la miré.
-Gabu… ¿puedo preguntarte algo?
Yo asentí mientras me acercaba más a ella, pensé que estaría aún algo preocupada y quería una última confirmación de que tomaría esa extraña advertencia de su sueño enserio, pero…
-¿Porque si ya incluso soy capaz de quedar embarazada de ti, no me has tocado siquiera? Yo… no quiero que lo malinterpretes, no intento presionarte ni nada, pero… cuando pienso que lo hiciste primero con aquella loba, siento… que mi corazón duele un poco, y se supone que soy tu compañera… eso me confunde a veces…
Nuevamente, la mirada de tristeza en los ojos de mi amada Mei me hacía sentir culpable, es cierto que la amaba y demasiado, pero las cosas eran mucho más complicadas, no quería orillarla a tomar una decisión precipitada que luego la hiciera arrepentirse, y sabía que al quedar preñada de mi, la decisión tendría que apresurarse, pero era cierto… ni siquiera había jugado un poco con su esbelto, suave y bien formado trasero, pero me preguntaba si era correcto y aún más importante… si podría controlarme para evitar echar todo a perder.
-Mei… lo que hice con Lala no significó nada...era mi deber como macho procrear con una hembra y dar vida a nuevos cazadores para la manada, yo te amo y estoy seguro que lo puedes ver en mis ojos ¿no es así? Y eso es lo único que importa, además, no me has dado tu respuesta… deseas quedarte aquí… o quieres que nos vayamos juntos a otro lugar… un sitio en el que podamos tener una vida feliz sin nadie que nos juzgue, sin ocultarnos tras mascaras de engaño ante nuestras manadas, y sobre todo donde tener a nuestros hijos no sea problemático… porque no sé si entiendas… que al quedar embarazada, no darás a luz a cabritillos, sino a algo nuevo y maravilloso, pero tu manada nunca los aceptara a menos que se vean normales, podrías dar a luz en otro sitio, uno algo retirado de tu hogar y ahí podríamos criarlos pero… y ¿sino son ni lobos ni cabras? Tal vez tengas que dejarlos en ese lugar e ir a cuidarlos diariamente, alguno de tus amigos podría seguirte y… es complicado…
Mei se veía sorprendida, sin duda parecía que no había pensado en eso bajo ninguna circunstancia, pero ahora que se daba cuenta parecía meditar aún más profundamente las cosas, pero mientras pensaba el último rayo de sol desaparecía dando paso a la oscura noche, no quería que ella se quedara mucho tiempo en medio de la oscuridad pues a esa hora el grupo de caza de la noche salía a merodear y sin duda podrían atraparla, así que antes de que siquiera terminara de analizar la situación, acerqué la punta de mi nariz a la suya, frotandola ligeramente, eso la sacó de sus pensamientos casi de inmediato y correspondiendo mi gesto compartimos un dulce momento intimo.
-Ya se hace tarde… deberías volver a casa mi querida Mei… yo me aseguraré de que no te pase nada… vamos… piensa lo que te dije en tu guarida y mañana cuentame lo que hayas decidido… ¿esta bien?
Acompañé a mi dulce y alegre compañera lo más cerca posible, cuidando de no ser visto por las otras cabras, escondido detrás de un arbusto la miré partir y adentrarse por el frondoso follaje de la montaña Sawasawa, ya estaba a salvo, solo quedaba volver… probablemente los demás ya estaban profundamente dormidos así que nadie notaría mi regreso, así que me apresuré a entrar a la montaña central de Bakubaku pero…
-Buenas noches Gabu… ¿te divertiste hoy?
Era Lala… ahí parada a la pura entrada de la cueva donde estaban todos durmiendo, mirandome con una amable sonrisa, era extraño pues ella nunca había hecho algo así… no sabía bien si sentirme halagado o sentirme desconcertado, pero no quería mostrarme como un desagradecido ignorandola.
-Hola Lala… si, todo estuve bien… me esforcé mucho pero sigo siendo demasiado torpe, sino estoy seguro de que habría traido algo de carne para ustedes… y tú ¿como te sientes?… deberías estar en el area maternal con el resto de las hembras preñadas…
Miraba a Gabu volver tarde, sin duda estaría con esa cabra, pero aunque quisiera seguirlo y ver que hace con ella mi estado no me lo permitía, la perdida del equilibrio era frecuente durante todo el proceso así que me delataría a mi misma, pero… había pensado que tal vez… alguien más podría seguirlo… pero por ahora sería la gentil loba que da la bienvenida a su macho luego de un largo día…
-Oh descuida… no me siento tan mal como para no poder salir unos pasos afuera y quedarme aquí sentada esperandote, y ¿que estuviste haciendo todo éste rato?
Le pregunté con una gran sonrisa y una actitud alegre, quizá si veía que me comportaba como esa cabra podría olvidarla paulatinamente, pero… sin duda debía ganarme su corazón primero, y si era necesario mataría yo misma a esa indigna presa que practicamente hacía que él manchara el honor de los lobos.
-Como te acabo de decir… estuve practicando… luego me relajé bajo la sombra de un árbol y finalmente fui al valle de la bruma, intenté cazar un poco más pero no encontré ninguna cabra, y me quedé esperando a que anocheciera, de hecho pensaba esperar a ver si había de casualidad luna llena hoy pero no… aún faltan unos días… y ¿tú Lala? ¿Solo estuviste descansando o hiciste algo más?
La verdad no entendía ¿porque seguía hablandome como si todos estuvieran aterntos a nuestra platica, viera por donde viera solo había ronquidos y lobos hechos ovillo durmiendo, así que no pude encontrar una razón para lo que sucedía, y al final pensaba preguntarle directamente ¿porque tenía esa actitud conmigo? Si de cualquier manera yo ya conocía su secreto, pero antes de poder abrir la boca él se me adelantó.
-Ven… dejame acompañarte de vuelta al area maternal, puedes apoyarte en mi si te sientes mareada…
Pensaba negrarme a su petición y obligarlo a encararme y decirme lo que estaba sucediendo, pero entonces me hizo un gesto tan leve que solo yo lo podría distinguir, e interpreté eso como una señal para ir a otro lugar, sin duda no me llevaría al area de las madres o futuras madres… sino a un sitio donde podríamos hablar sin cuidar nuestras palabras, es entonces que lo seguí, caminamos uno al lado del otro por si llegaba a marearme.
Caminamos en silencio por un costado de la montaña hasta que llegamos a lo que sería la "parte trasera" de la montaña Bakubaku, un sitio que casi ningun lobo visita pues esta conectado a un sitio inhospito y desertico, en ese lugar que conectaba con otras montañas, algunas peligrosas y otras no, había una pequeña cueva, que lucía acogedora, ni demasiado grande ni demasiado pequeña, parecía adentrarse ligeramente bajo el terreno y era ligeramente profunda, dando la intimidad suficiente para pasar un rato agradable entre dos.
-Bienvenida a mi pequeño escondite secreto, aquí solia esconderme cuando era cachorro y los demás se habían burlado de mi, incluso empecé a guardar algunas cosas en éste lugar, como estas pequeñas piedras de colores, me gustaba desenterrarlas y guardarlas aquí, pero hace bastante tiempo que no venía… entremos, esta muy comodo adentro y como esta tan alejado del cubil nadie más podrá escuchar nuestras platicas… así que… ¿porqué me estabas esperando?… no sueles hacer eso… por nadie.
Luego de que entraramos al acogedor refugio, y nos sentaramos al fondo de la cueva, Gabu me lanzó esa pregunta tan de repente que por un momento me quedé sin palabras, no supe que decir al momento pero luego de unos instantes sonreí de nuevo colocandome mi fachada alegre antes de responder, después de todo, si iba a tratar de ganarme su corazón, no debía ver a la orgullosa "loba alfa" del grupo, sino a una simple e inocente loba, con un corazón alegre y dulce, pero no desaprovecharia la oportunidad de mostrarle mi lado seductor si se daba la oportunidad.
-Te lo dije antes… porque quiero que nuestros cachorros crezcan viendo que tenemos una relación agradable y que sin importar como sea la situación entre nosotros, quizá cuando nazcan las cosas puedan cambiar y estemos más unidos que antes, yo desearía que fuera así, pero… si eso te molesta ya no lo haré de nuevo…
De alguna manera, mi rostro pudo reflejar un ligero toque de tristeza, no demasiada, solo lo suficiente para mostrarle a Gabu que yo también me sentía de esa manera y estando los dos solos, sin nadie que nos viera o escuchara lo que decíamos, quizá me sentí… en confianza y parte de todo lo que cargaba sobre mi espalda, metaforicamente hablando, se había reflejado en mi expresión, pues siendo la orgullosa loba que era, rara vez poodía mostrar lo que sentía, pero aún así solo esperé una reacción de parte de él, una palabra, un gesto, lo miraba de reojo para poder darme cuenta, y entonces…
-Esta bien… no me importa, de todos modos no es nada que me moleste o me incomode, pero trata de que solo lo hagas cuando estemos solos, no quisiera que me empezaran a molestar porque me das tanta atención, y solo aquí hablaremos de lo que verdaderamente hice en el día, ¿esta bien?… es que aunque parezca que esta dormido, Giro-san tiene el sueño muy ligero y me preocupa que pueda escuchar lo que platicamos… así que sino es mucha molestia por favor hagamoslo así…
No podía negarme después de todo, quería saber lo que hacía con esa odiosa cabra, y especialmente… me preocupaba que ya hubieran intentado aparearse, pero… a pesar de todo, no me preocupaba tanto, después de todo ella no podría darle hijos a Gabu y en cambio yo no solo podía sino que ya esperaba su primera camada, era imposible que elijiera a esa come hierba en lugar de a mi.
-Entonces Gabu… ¿ quieres contarme lo que hiciste hoy? O acaso… preferirías divertirte de… otra manera…
Los ojos de Lala me miraban fijamente, con ese destello de pasión que solo desprendía la mirada de una hembra que deseaba ser tomada, sinuosamente se acercó más a mi hasta que ya no había espacio que nos separara, fue en ese momento que sentí su lengua pasar suavemente por mi cuelo, lamida a lamida, no podía evitarlo, ella sabía como seducir a un macho y quisiera o no estaba empezando a despertar de nuevo ese instinto en mi, fue entonces que se detuvo de un momento a otro, y tuve que abrir los ojos confundido al no sentir más sus caricias, pero en cuanto giro mi cabeza, la veo levantada, abanicando suavemente su cola mostrandome ese pequeño rincón del paraiso hecho carne que estaba ya humedo, mientras me miraba de reojo como invitandome a volver a violar ese pequeño y sagrado lugar donde la vida brotaba como pequeñas plantas que nacen de sus semillas y miran por primera vez la cálida luz del sol.
No pude soportarlo ni un solo momento más, me avalancé sobre ella y estuve a punto de tomarla de nuevo, de hacerla mi hembra, y esta vez porque ella así lo deseaba, pero en el último momento, logre detenerme, y lo que me detuvo fue… la cara de mi amada Mei, preguntandome con esa mirada de tristeza… si, lo había hecho antes porque era mi deber pero… ahora ¿que justificación podría tener? Fue en ese momento que toda mi excitación, todo ese deseo desapareció, no sabía como explicarle a Lala que ya no deseaba hacer eso, pero no encontraba las palabras, sin embargo, mientras pensaba en como decirselo, su voz me sacó de mis pensamientos.
-Entonces… algo sucedió… ¿no es así?…
Inquirió de forma acertiva Lala mientras que se soltaba de mi ya inexistente agarre y se acercaba lentamente, ahora ya no parecía la misma de siempre, parecía tan… comprensiva, de alguna manera parecía que le importaba lo que me ocurría pero a pesar de eso aún seguía deliverando en mi mente sobre que decirle y que no decirle de lo ocurrido el día de hoy, pero si trataba de mentirle podría incluso ser peor, se supone que somos amigos, pero aún así…
-Bueno… lo que sucede es que… ella se siente confundida, sabe lo que hicimos juntos y que por eso estas esperando cachorros de mi sangre, pero a pesar de todo no la he tocado para nada pero… no quiero hacerlo, no aún, si lo hiciera y ella quedara embarazada sería un enorme problema, ni siquiera sabemos a que daremos vida juntos y… si las cosas salen mal, su manada lo descubrirá todo, podrían encerrar a Mei, expulsarla y hasta tal vez, matar a nuestros bebés, me siento muy asustado y preocupado por eso… y lo que siento por ella es verdadero y puro amor, por eso no me importa si nunca llegaramos a tener una relación más intima… eso… ¿suena coherente?
No podía evitarlo, el miedo de pensar en todas las consecuencias de nuestro amor me hacía temblar, aunque estando frente a otro lobo siempre solía controlarme más que frente a mi amada compañera pero… esta vez sin duda ella pudo notarlo, y ni siquiera sé ¿porque había pedido su parecer? Pero por alguna razón solo deseaba escuchar que no estaba siendo egoista por desear algo más emocional que fisico, lo deseaba, no había duda pero… con Mei no deseaba apresurar las cosas, ya habría un momento para todo.
-Gabu, yo creo que el amor verdadero es difícil de conseguir, miranos a nosotras, teniendo que compartir el lecho con cada macho de la manada para perpetuar los genes más adecuados y traer nuevas generaciones, pero no es exactamente nuestra elección, nos mueve el instinto, la naturaleza nos lo dicta más nuestro corazón no puede elegir, y si pudieramos entonces no seria justo para los otros, sea como sea estamos atrapadas en un acto por el bien de la manada, solamente, pero tú has encontrado algo tan especial que no puede compararse con nada, primero una fiel amiga que te trató como su igual, sin miedo ni desprecio, y luego un amor puro, verdadero e imposible de destruir, creo que si estuviera en el lugar de ella, no me importaría esperar, después de todo, tarde o temprano viviríamos una vida feliz tu y yo juntos…
No podía creer lo que yo misma había dicho, toda esa palabrería cursi sobre el verdadero amor… pero al menos había dejado a Gabu un poco más tranquilo, y era lo que deseaba pues necesitaba seguir sembrando la semilla de la discordia en su mente, que se cuestionara cada aspecto de su relación con esa cabra y si para eso debía elogiar algún aspecto de su relación, bien valdría la pena, pero por ahora… debo seguir con mi plan, sin embargo en cuanto dejé de pensar en toda esa curcilería que había salido de mi hocico me di cuenta de algo, él dijo… ¿dejarla embarazada?
-Gracias Lala, yo…
Me sentí más tranquilo al escuchar sus palabras pero cuando intenté agradecerle por haberme hecho sentir mejor ella empezó a balbucer algo que yo no lograba entender, lo decía tan bajo que simplemente no podía distinguirlo, pero luego de un momento levantó la mirada, su mirada era confusa, como si no supiera por donde empezar a preguntar las dudas que había en su mente, pero yo ni siquiera comprendía el motivo de su alteración.
