ESTE ES UN RELATO DE FICCIÓN; LOS PERSONAJES Y NOMBRES PERTENECEN A SU RESPECTIVO AUTOR. CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES MERA COINCIDENCIA. ADVERTENCIA CONTENIDO CLASIFICACIÓN T+
Capitulo 14
Promesas
Eran las tres de la mañana.
La habitación estaba a oscuras, iluminada solo por las luces nocturnas que se filtraban por una enorme ventana. Apenas y podía distinguirse en el centro, una gran cama de madera, pero las dos personas que estaban sobre ella se miraban con toda claridad.
—Joder—dijo Haruka con voz ronca, antes de hundir la cabeza en la almohada.
Michiru sonrió triunfante.
—Creí que una piloto profesional estaría en mejor forma— soltó burlona.
Se subió sobre la espalda de su amante, sentándose a horcajadas.
—Eres muy exigente
—¿Eso crees? Pienso que puedes aguantar otro round.
Michiru echó su cuerpo hacia atrás, apoyándose en las caderas de su amante, quien gimió al sentirla tan húmeda. Arqueo su espalda y con su mano, buscó a ciegas la intimidad de la rubia, pasó su dedo con suavidad, y sintió a Haruka temblar bajo sus piernas, pero no escuchó ninguna queja. Entonces poco a poco se adentró en el centro de su amante, comenzó a mover su cadera y con ella su cuerpo, así como el par de dedos que estaban llenando de placer a la corredora.
—Estás loca— siseó la rubia.
—Puedo detenerme si quieres.
—No pares joder.
La violinista presionó más su intimidad contra la piel desnuda de la rubia, y aumento el ritmo con el que movía sus dedos. Haruka hizo el ademán de levantarse, pero la otra mano de su amante se posó en su espalda, empujándola hacia abajo, así que no le quedo más que morder la almohada y retorcerse del placer, mientras Michiru continuaba con su tortura.
—Eres tan sensual—Dijo excitada Michiru.
Haruka era fuerte y Michiru lo sabía, podía verlo en lo definido de su espalda, y los músculos tensados de sus brazos. Estaba segura de que la corredora podía darse la vuelta con facilidad si lo quisiese, pero no lo hacía porque le gustaba demasiado. Ser dominada era casi un fetiche para ella, y a la peliverde eso le resultaba perfecto, ya que era embriagante ver a la rubia sumisa ante sus caricias.
—Joder Sirena… sigue así.
Michiru la sintió lista para llegar al clima y acelero el paso. Deleitándose con el espectáculo que tenía frente a ella.
Haruka gemía incontrolable y apretujaba la blanca sabana enloquecida, y es que así la volvía, loca. Sentir la humedad de su amante recorrerle la espalda le parecía un desperdicio, casi un pecado para ella, que deseaba ahogarse en ese mar entre los muslos de su amante. Pero no podía hacer nada, aprisionada por las piernas de aquella diosa, más que golpear la cama y maldecir por lo bajo, mientras la violinista la dejaba fuera de juego.
Haruka sonrió, muerta de placer, dejando que los espasmos en su cuerpo se calmaran. Michiru tenía razón, estaba muy fuera de forma.
—Me fascinas tanto— dijo la violinista recostando su cuerpo sobre la espalda de su amante.
—Vas a matarme.
—Sería una pena que mueras por tan poco.
—¿Tan poco? Joder no quiero saber cuánto es mucho.
Michiru sonrió divertida y besó el cuello de la rubia.
—Eres encantadora.
—Lo último que alguien quiere escuchar en la cama.
—Si quieres otros halagos deberías esforzarte más.
Eso fue el colmo.
En un movimiento rápido, Haruka no solo se levantó, sino que, como bien supuso Michiru, la tomó con destreza y tremenda facilidad, la dejó acostada de espaldas, y se acomodó entre sus piernas.
—¿No estabas cansada? — preguntó intentando no sonar demasiado sorprendida por las habilidades de la rubia.
—Bueno, si atentas contra mi orgullo ¿Qué otras opciones me dejas?
Eso le sacó una sonrisa divertida a la violinista, por lo que la jaló por el cuello, obligando a besarla. Beso que para sorpresa de Haruka era endiabladamente dulce.
—Me encantas— dijeron las dos al unísono al separarse.
Sonrieron.
—Tú me vuelves loca— Haruka le susurró a Michiru. La besó en el cuello.
Michiru se estremeció.
—Dime sirena ¿te veré esta noche?
—Ni siquiera has terminado el desayuno y ya piensas en la cena.
—Quiero saber si cenaré este fruto del mar otra vez.
La violinista la jaló del pelo haciendo que se vieran. Estaba segura de que sonreía divertida de la misma forma que lo hacía Haruka en esos momentos.
—Tendrás que planear otra cosa porque tengo una cita.
Y si, adiós sonrisa para la rubia.
—¿Una cita?
—Sip.
—¿Con quién?
—Con un moreno increíble, muy, pero muy bueno en la cama. Y cuando usa su lengua… Dios—Gimió.
—No me digas— Haruka habló seria.
—Si te lo digo. No como otras que son solo palabras y nada de acción.
Haruka rio a medias, pero Michiru sabía que estaba que hervía y no precisamente de pasión.
—Te estás pasando.
—¿Por decir la verdad? — Michiru acarició la mejilla de una rubia muy seria.
—¿Así? Bueno, entonces...
La piloto comenzó a besarla con furia. Michiru abrió la boca complacida, permitiéndole a su amante explorar con su lengua todo lo que quisiera. Se sintió embriagaba por la pasión con la que su amante la besaba.
En un movimiento brusco. Haruka tomó las piernas de Michiru, empujándolas hacia arriba, dejándola completamente expuesta. Michiru se quejó, pero no soltó la boca de la rubia, es más su forma de vengarse fue morder el labio de la corredora, a la vez que enterraba las uñas en su espalda. Haruka se separó de ella.
—Cuando termine— se pasó la lengua por el sitio en donde la había mordido—, no vas a recordar ni tu nombre, mucho menos el de ese imbécil.
Michiru sintió escalofríos, esos ojos verdes que tanto le gustaban echaban fuego, y aquello había sonado a amenaza. Pero no se dejaría intimidar.
—Me aburren tantas palabras sabes.
Haruka bufó por lo bajo y soltó un gruñido. Presionó más los muslos de la violinista, haciendo que su pelvis se levantara. Eso le dolió a Michiru, y la excitó aún más, podía sentir como el líquido que emanaba de su cuerpo escurría por su piel.
—No te la vas a acabar— rugió amenazante.
—Exacto, a este paso, veo que nunca voy a acabar.
La rubia enterró sus uñas en la nívea piel de su amante, y con rapidez bajó por su cuerpo, sin soltarle las piernas. Michiru gritó de placer, cuando la lengua de la rubia la recorrió sin vergüenza, echó la cabeza hacia atrás y arqueo la espalda, al sentir aquella suave parte del cuerpo de Haruka perderse dentro de su intimidad. Gimió de nuevo y estrujó con sus manos las sábanas bajo su cuerpo.
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Ami salió por la puerta de empleados, se detuvo un segundo, y negó con la cabeza al fijarse en el espectacular automóvil estacionado al otro lado de la calle, con una rubia apoyada sobre él.
Haruka sonrió al notar que todos los transeúntes se detenían a observar su flamante Corvette 2017 blanco y negro. No se dio cuenta de que una chica pequeña y de cabello azul se le había acercado.
—Sabes, soy yo la que se va a declarar, no tú.
La rubia dio un brinco hacia un lado, asustándose por la repentina llegada de la peliazul.
—¡Ami!… espera ¿Por qué dices eso?
—El traje, el auto, la pinta… Digo, si me aparezco contigo luciendo así ¿Qué crees que dirá Lita?
—No lo sé Ami ¿Qué tengamos un trío?
—Eres de lo peor.
Haruka se encogió de hombros.
—Su restaurante es muy elegante ¿Qué esperabas? ¿Una playera y tejanos?
—No, pero ¿un traje de diseñador?
—En realidad, está hecho a la medida. ¿Por qué? ¿No te gusta?
Ami la vio de arriba abajo. El traje de corte inglés color verde pino le quedaba increíble, y la camisa perfectamente blanca adornada con una corbata Slim, cinturón y zapatos de color marrón le daban un toque bastante sexy y elegante. Sin mencionar el enorme Rolex dorado que llevaba en la muñeca.
—No, lo odio— Mintió.
—Bueno— respiró y exhaló con fuerza— supongo que tú vas a… cambiarte.
Haruka se detuvo a ver la precaria facha de su amiga, vestida con aquel scrub que en nada le favorecía.
—Por supuesto.
—Entonces, es mejor que nos vayamos— le abrió la puerta del auto—, porque hay mucho trabajo que hacer.
—¿Eso es un insulto?
—Sería incapaz de ofender a tan bella dama.
—¿Y Michiru? ¿No es bella entonces?
—Sube al auto— dijo exasperada por la observación.
Ami sonrió divertida y subió al automóvil. Haruka lo rodeo e hizo lo mismo.
«No sabes la sorpresa que te tengo» Se dijo la rubia, mientras miraba a su inocente amiga de reojo.
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—Ami ¿Estás bien? — preguntó Haruka preocupada.
—Si—Jadeó la peliazul.
—¿Segura?
—Si— contuvo el aliento unos segundos y exhalo cansada.
—¿No te incomoda?
—No Haruka, se siente bien, solo que— Jadeó de nuevo— está un poco apretado.
—Bueno, pero ¿te gustó?
—Me encantó.
—Eso es lo importante, que lo disfrutes.
—Lo hago, aun así— Ami salió del vestidor— ¿no te parece un poco excesivo?
Haruka la observó unos segundos y luego caminó hacia ella.
—Luces preciosa— se deleitó con la imagen de su amiga.
Estaba hermosa en aquel vestido largo de corte A con cuello en V, de color azul marino y con un cinturón del mismo color con detalles dorados, por lo que resaltaba mucho la figura de la peliazul.
—¿Lo dices en serio?
—Te lo juro. Cuando Lita te vea así, se le irá la quijada al suelo.
—¿Crees que le gusto?
—Confía en mí, y si no, después de verte así, sería una tonta si no lo hace.
Ami sonrió. Aunque se sentía un poco avergonzada, los cumplidos de la rubia animaban a cualquiera, después de todo, ella era un espectáculo de persona.
—Bien, entonces creo que estoy lista para verla.
—Aún no.
Haruka caminó hasta una mesa y tomó una caja entre sus manos, y la abrió, sacando de ella un hermoso collar Cartier de oro con pequeños diamantes incrustados en él.
—Haruka—Ami estaba más que sorprendida— esto es demasiado.
—Claro que no. Te lo mereces. Además, es solo un préstamo.
—¿Un préstamo?
La rubia se puso detrás de su amiga y le colocó con cuidado la hermosa joya.
—Así es, quinientos mil dólares por un collar me parece excesivo, pero las jóvenes de Cartier fueron amables y me lo prestaron, después de todo soy muy buena clienta.
—Espera… ¿Dijiste quinientos mil dólares?
—Si.
Ami abrió los ojos como platos y acarició la joya con la punta de sus dedos, de repente le pesaba mucho el cuello.
—Tranquila, solo no lo tires por ahí.
—Ok, está bien. Sabes esto no me tranquiliza.
Haruka rio.
—Relájate sí, concéntrate en lo importante.
—Está bien— la peliazul respiró hondo—, gracias por todo.
Se puso en cuclillas y le dio un beso a la rubia en la mejilla.
—Gracias a ti, te ves bellísima— Le ofreció el brazo.
Ami lo tomó y comenzaron a caminar juntas.
—Haruka, solo una pequeña pregunta.
—Dime.
—¿Cómo sabías mis medidas?
Haruka echó una carcajada al aire.
—Bueno, con el tiempo adquieres habilidades.
—¿Habilidades?
—De tanto quitar y poner ropa, ya sabes, uno puede decir que talla es una chica.
La peliazul se sonrojó por completo.
—¡Pero tú no me has desvestido nunca!
—¿Escucho una queja?
—¡Haruka!
—Está bien, está bien. Si quieres la verdad me metí a hurtadillas a tu casa mientras dormías.
—Eso no es mejor.
—Bueno, tienes el sueño muy profundo— se encogió de hombros.
Ami sonrió divertida.
—Sabes creo que Michiru tiene razón.
—¿Sobre qué?
—Con eso de decir que eres una idiota.
—Esa palabra me duele cuando sale de tu boca— usó ese tono de voz galante y sexy que derretí a cualquiera.
—Eres de lo peor.
—y por ti, me iría al infierno— siguió mientras caminaban hasta el estacionamiento.
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El restaurante donde trabajaba Lita era muy lujoso y elegante. Varios candelabros de cristal colgaban del techo, irradiando una luz ámbar muy tenue, las paredes eran de ladrillos rojizos, con algunos paisajes al óleo sobre ellas. Las pequeñas mesas estaban cubiertas por delicados manteles blancos y adornadas con modestos arreglos florales. Las sillas de madera estaban forradas con un fino cuero marrón. El lugar exudaba clase y se notaba que era muy exclusivo.
«Un lugar seguro» se dijo Michiru, mientras bebía un sorbo de su vino. Vio a su novio entrar, respiró profundo, intentando mantenerse tranquila, concentrándose en el suave jazz que sonaba de fondo.
Aquel hombre era alto y bastante atractivo. Su cabello era negro, su piel ligeramente morena, tenía el cuerpo delgado de un ciclista y se movía como uno, pero muy elegante. Vestía un traje gris, bastante sobrio. Cuando llegó hasta donde ella, se inclinó, intentando besarla, pero Michiru apartó el rostro, acabando el beso en la mejilla de la violinista.
El pelinegro suspiró. Se desabotonó el saco y se sentó frente a ella.
—Lo siento cariño, sé que es tarde, pero había mucho tráfico— su voz era grave y serena.
—Está bien. ¿Cómo ha estado tu viaje? —dijo sin verlo, concentrándose en un punto lejano.
—Bastante productivo, le dejará millones a tu padre.
—Y al tuyo también.
Él sonrió, lucia complacido.
—Por supuesto—la observó de arriba abajo—. Te ves hermosa hoy.
—¿Solo hoy? — al fin hizo contacto visual con él.
—Siempre. Te extrañaba, cuatro meses fue demasiado tiempo sin verte.
Michiru no dijo nada, solo se limitó a darle otro trago a su bebida.
—¿Estás bien?
—Yukio… te pedí que nos viéramos esta noche porque necesitaba hablar contigo.
—De acuerdo.
—Yo…
—¡Haruka! — la voz de Lita interrumpió la calmada atmosfera del lugar.
La violinista volvió la cabeza, sintiendo como sus músculos se tensaban, contuvo la respiración. Vio a Haruka ahí, a unos cuantos metros de ella. Un escalofrío le recorrió la espalda al notar la intensa mirada que su amante le daba en esos momentos.
«Así que no era una broma» Se dijo Haruka así misma. Su cuerpo se sintió impulsado a caminar hacia aquella mesa, pero Lita se abalanzó sobre ella y la abrazó.
—¿Cómo estás? — preguntó Haruka, galante como siempre. Pasando su mirada por todo el cuerpo de la alta chica.
—Bastante mal de hecho.
—¿Y eso?
—No te basta no invitarme a salir, sino que también tienes una cita donde trabajo.
Haruka soltó una carcajada nerviosa. Gracias al cielo Ami no estaba ahí.
—Bueno, es el mejor restaurante de la ciudad ¿no?
—¿Lo es? — preguntó fingiendo incredulidad.
—Eso dicen, y habiendo probado tu deliciosa comida no lo dudo.
—Aunque si sabes que hoy no cocino, es mi noche libre, no sé para qué me pediste que viniera.
—Bueno, mi invitada es tu mayor admiradora.
—¿En serio?
—Así es, y está ansiosa por verte. Sobre todo, hoy, que luces tan encantadora— soltó con ese tono de voz que volvía loca a cualquiera.
Lita se sonrojó mucho, y sonrió apenada.
—¿Por qué no me acompañas a mi mesa?
La castaña asintió, y le mostró el camino. Haruka la siguió unos pasos atrás, aun así, Lita se dio cuenta de que la joven piloto no apartaba la mirada de donde estaba sentada Michiru. No pudo evitar reír en silencio.
—Siento el inconveniente Haruka.
—¿Cuál? — Se volvió hacia su amiga
—Que estén las dos aquí. Ella reservó su mesa hace una semana, y bueno tú fuiste muy insistente por comer con nosotros esta noche. Al menos procuré que sus mesas estuvieran lo más alejadas posible.
—Mm… pero ¿Cuál es el problema en que las dos estemos aquí?
—Haruka por favor. Sabemos que ustedes dos están viéndose.
—¿En serio? — arqueó una ceja.
—Si, por Dios, todas vimos como bailaban durante tu fiesta.
—Tal vez solo fue un baile.
—Claro, y la leche va bien con cebolla.
Haruka no pudo evitar reír.
—Mira, no sé cuál sea su arreglo, pero pues no debe ser cómodo tener citas en el mismo lugar que tu amante— casi susurro lo último— sobre todo para Michiru.
—¿Así? ¿Por qué?
—Bueno, no sé con quién vengas tú. Pero él es su novio.
Un balde de agua fría es lo que sintió la rubia que le había caído encima. Con rapidez se volvió hacia donde estaba Michiru. Ambos parecían charlar con tranquilidad. Apretó los puños con rabia, pero guardó la compostura.
—¿Novio?
—Si ¿no lo sabías?
—No, no tenía idea.
—Me sorprende— se encogió de hombros—, considerando el tiempo que pasan juntas, pero, en fin, no quiero imaginar en que lo gastan.
Se detuvo frente a una mesa.
—Esta es tu mesa. Como puedes ver, está bastante retirada, aunque supongo— rio un poco—, podrán echarse un vistazo de vez en cuando.
Haruka rio también, no le quedaba de otra.
—Y ¿Quién es la afortunada?
—Debe estar entrando en este momento— dijo Haruka intentando concentrarse en su misión y volviéndose—, ahí está.
Lita siguió la mirada de la rubia, quedando sorprendida con lo que vio. Suspiró profundo, mientras su corazón olvidaba como latir.
Ami estaba parada con un ramo de flores a unos metros de ellas, lucia increíble en aquel vestido. Haruka vio de reojo a la castaña, sonrió, sabiendo que siempre había tenido la razón. Las miradas que ambas chicas se daban cuando estaban juntas, eran poco sutiles y las delataban, a leguas se notaba que se sentían atraídas la una por la otra. Aunque ninguna tuviera el coraje de admitirlo.
Haruka recordó esa noche, mientras Ami la vendaba, le había preguntado a su amiga cuáles eran sus sentimientos por la castaña. La peliazul casi se desmaya en ese momento, no se esperaba esa pregunta, y después de varios minutos negándolo todo, al fin confesó sus sentimientos. Entonces la rubia en señal de agradecimiento por sus atenciones le había prometido ayudarla a declarársele a la chef.
La situación no era fácil. Ami era bastante modesta y aparte, y Lita, aunque mucho más tranquila que Rei o Mina, era muy imponente, en casi todos los sentidos, aun así, podía ser la más dulce de todas en algunas ocasiones. Además, la peliazul estaba convencida de que la castaña estaba flechada por Haruka, cosa que, divertida mucho a la rubia, aunque no la culpaba, después de todo, todas se derretían ante su encanto. Aun así, corredora sabía, que quien traía loca a Lita no era otra más que Ami.
Así que el plan era sencillo. Para demostrar su punto, Haruka vestiría lo mejor posible y se portaría galante con la joven chef, así cuando, Lita la ignorara por completo y no dejara de suspirar por Ami, no habría duda de quien le movía el piso a la castaña. Al final todo salió a pedir de boca.
—Ami… ella… ¿Va a salir contigo? —apenas pudo articular la castaña sintiendo que le faltaba el aire.
—Se ve hermosa ¿verdad?
Haruka levantó la mano, indicándole a una muy nerviosa Ami, que podía acercarse.
—Hola… Buenas noches— la peliazul trató de sonar tranquila, pero fracasó.
Lita se miraba increíble, envuelta en un vestido de corte lencero de color negro, lucia inclusive más alta, más hermosa, y el hecho que no le quitara la mirada, ponía aún más nerviosa a Ami.
—¿Vas a…? ¿Tú y Haruka? — Lita apenas podía hablar.
—No— dijo Haruka interviniendo—. Solo soy la chofer ¿no es así Ami?
Haruka posó sus ojos en la peliazul, luego en la castaña, ambas se miraban inmóviles. Negó con la cabeza y carraspeo varias veces.
—¡Ami! — elevó un poco la voz, comenzando a sentirse incómoda ella también.
—Ah si— reaccionó al fin la peliazul—. Lita yo… me… preguntabasiquierescenarcomigoestanoche— soltó de golpe, cerrando los ojos.
La rubia se cruzó de brazos y se tapó el rostro con una mano. Lita parpadeó un par de veces, sin entender bien lo que Ami había dicho.
—Disculpa, podrías repetirlo.
—Por favor— secundó Haruka.
Amo respiro profundo. Extendió sus manos, ofreciéndole el ramo de flores a la castaña.
—Son para ti— tomó valor y vio Lita a los ojos—. Tal vez te suene extraño, pero, yo quería saber, si tú ¿quieres cenar conmigo esta noche?
—¿Cenar? ¿Cómo… amigas?
—No, me refiero a una cita.
Haruka sonrió orgullosa, notando que su amiga hablaba con más seguridad. Volteo para ver a la castaña, esperando su respuesta.
Lita se miraba nerviosa, parecía estar pensando muy bien su siguiente movimiento. Entonces sonrió de forma dulce y tomó el ramo de flores.
—Si— dijo con un hilo de voz, sonriendo ampliamente—. Me gustaría salir contigo Ami.
La peliazul sonrió de oreja a oreja.
—Bueno, entonces yo me retiro— dijo la rubia—, que tengan una linda noche.
Las vio unos segundos más, sabiéndose ignorada, pero rodó los ojos al notar que ninguna de las dos se movía. Así que empujó un poco a Ami, haciéndola reaccionar.
Sonrió y se dio la vuelta. Posó su mirada en donde quería estar desde que entró en aquel lugar. Comenzó a caminar hacia la mesa de una muy nerviosa Michiru, quien, para ese momento, ya la había visto acercarse como león a su presa.
Continuara...
Hola gente linda.
Siento el retraso, mi computadora personal estaba en mantenimiento y pues recién hoy me la entregan. Pero bueno, ya esta sanita.
Me alegra saber que el capitulo anterior les gustase. Espero que este les guste también.
Chat'de'Lune: pues si las dosis de HaruMichi irán subiendo lo prometo, tengo demasiadas cosas pendientes con ellas créeme, van a estar muy pero muy ocupadas estas dos. Gracias por siempre comentar.
Kyoky pues si, mi Michiru es intensa, ahí irán viendo que tanto, es una chica decida como ya lo habrán notado y sabe lo que quiere. Gracias por escribirme.
Y bueno, en fin gracias a todxs los que me leen. La cosa esta se va a ir poniendo un poquito intensa, tengo muchas ideas nuevas, pero estoy respetando lo mas posible lo que me plantee hace años cuando comencé esta historia.
Además tengo muchas ideas en la cabeza, muchos historias, recién ayer publique otro, se llama Loca, espero que puedan pasarse por el. No se preocupen, no me quitara nada de tiempo, ya que los escribo en momentos muy diferentes. También estoy desarrollando otro, pero ese esta bebe aun.
Bueno, divago. Nos leemos pronto, se me cuidan.
