II - LEVI
Aun cuando Hange se marchó, Levi siguió en su sitio con su mirada anclada al exterior. Levi no consideraba que su renuencia a tomar la mano de cada uno de sus subordinados en el camino de la superación de la depresión fuera terquedad. Tal dependencia emocional solo era permisible para los padres con sus hijos. Por consiguiente, cualquier persona solo iba a ser un obstáculo en la meta de pasar los baches emocionales.
Como su capitán, Levi solo les había dado un empujoncito como correspondía para recordarles quiénes eran y porqué estaban allí y había pasado lo que había pasado. El resto dependía de ellos. Era simple reconciliación con la realidad. Bueno, no era simple. Incluso cuando Levi perdió a Farlan e Isabelle se sintió al borde de la demencia y a un paso de cometer el peor de los errores. Era un túnel oscuro en el que la única forma de que encontraras la salida era dar paso por paso. Entonces pecaba al decir que era simple. Era un proceso agotador, pero superable.
A raíz de las pérdidas, algo había cambiado en Levi. Algo dentro suyo maduró, algo se concientizó y algo se marchitó. Quizás los nuevos comportamientos de sus subordinados eran la nueva cara de su escuadrón y simplemente él no era capaz de aceptarlo. A pesar de que le disgustaba el tinte sarcástico y seco de Connie y Jean, o la vacilación de Armin, la pasividad de Mikasa o la expresión sombría de Eren... En serio, como le fastidiaba ver el aspecto desaliñado de Eren en conjunto con la expresión que ahora mantenía que decía 'me importa una mierda la vida'... Cuánto despreciaba ver como la fuerza y espíritu de Mikasa se marchitaba por pura dejación...
Quizás el tiempo asentará todo o solo tenían que encontrar un objetivo en común, un propósito que volviera a avivar aquella llama de guerrero que llevaban dentro.
En cualquier caso, en ese momento había algo que llamaba completamente la atención de Levi y era ir a darle un par de patadas a cierto mono andante que había osado en volver a cruzarse en su camino.
Mientras Levi cavilaba ello, abajo en la calle salía Eren a grandes zancadas sin mirar atrás y, no muy lejos, Floch lo seguía tratando de igualar su paso. Antes de desaparecer de su vista, Floch dio un vistazo sobre el hombro hacia el edificio. Un simple gesto que desde la distancia en que se encontraba Levi no pudo distinguir nada de su rostro, pero, que sin embargo, hizo restallar una vieja alarma dentro de su cabeza.
Levi miró a su alrededor confundido, usualmente cuando sentía esa sensación trepidante de alarma era para advertir una amenaza, dicha amenaza se traducía comúnmente en la presencia de un titán que estaba a punto de devorarlo. Pero, ¿ahora?
Antes de que pudiera dedicarle un pensamiento más a aquella incógnita el suelo osciló bajo los pies de Levi, estrepitosamente. Fue tan repentino y a la vez tan desconcertante que el movimiento cogió a Levi fuera de guardia. La fuerza de la sacudida lo mandó varios pasos adelante trastabillando hasta hacerlo caer sobre sus rodillas. El ventanal estalló a su espalda y antes de que Levi pudiera darse cuenta, un estante de roble grueso y pesado se balanceó para caer con todo su peso sobre su espalda, los cristales del muebles quebrándose y arañando en el proceso.
Todo ello pasó en cuestión de instantes. El caso es que cuando Levi volvió a ser consciente de sí mismo y recuperó el sentido del equilibrio y la estabilidad de su cuerpo, sintió la opresión asfixiante del mueble queriéndolo atortillar contra el suelo. Lo estaba aplastando.
Intentó calmarse, tomar respiraciones regulares y estables, pero estas salieron frenéticas y superficiales. La sensación de ahogo se iba a convertir en algo real si Levi no se calmaba. No era el momento para uno de sus episodios de pánico. Nada detestaría más que desmayarse bajo el cobijo de más de doscientos kilogramos de roble grueso.
Concentrarse en el lacerante dolor en su espalda fue lo único que hizo hacer cortocircuito en la mente de Levi y recuperar así el control de sus facultades. Afianzo los brazos y piernas como pudo y empujó hacia arriba. El sudor perlaba su cara para el momento en que pudo afianzar los pies y con un último gruñido y esfuerzo utilizó la fuerza de sus piernas para incorporarse y deslizarse fuera del estante derrumbado, un cristal arañando con saña su espalda en el proceso. El mueble volvió a caer pesadamente al suelo, más cristales rompiéndose en el proceso.
Levi se apoyó en la pared resoplando y encorvado. Poco a poco fue reconociendo los ruidos a su alrededor. Sirenas, exclamaciones de pánico de personas, pedidos de auxilio, llamados a la calma y entre todo eso, el crepitar de llamas y escombros removiéndose. Y quejidos de dolor. Tal vez eran los suyos propios porque el dolor que sentía en la espalda era martirizante. Levi sentía chorros deslizarse en su espalda, quizás de sangre o sudor. O ambas.
Pero antes siquiera de ponerse a evaluar sus propias heridas algo más acuciante invadió su mente y eran los demás. Haciendo un recuento rápido, Jean y Connie se habían marchado apenas se había levantado la sesión; Pixis y Nile partieron con Zeke para ponerlo bajo resguardo, confiaba en que ellos lo mantuvieran bajo su bota si esto había sido maquinación suya, y; había acabado de ver marchar a Eren por la ventana. Los únicos que quedaban en el edificio eran Darius, Hange, Armin, Mikasa, y quién sabe cuántos más oficiales y soldados.
Levi se irguió como pudo. Tuvo que recurrir a toda su voluntad y fuerza física para no gritar a causa del lacerante dolor de la espalda y avanzó por el derruido pasillo. Más que Darius, su preocupación era Hange porque además de su superior directo de más confianza, era su amiga. Aun así, cuando llegó a la intersección del pasillo su mirada se dirigió en la dirección opuesta.
Mientras que Hange muy probablemente se encontrará con Armin nada le garantizaba que haya alguien con Mikasa. Con un suspiro cansino se encaminó por allí.
Mas te vale que hayas salido mejor parada que yo, Ackerman. Nada de hacerse la damisela en apuros. Solo voy por ti, porque me es más factible lidiar con una persona que con dos en el momento. Solo voy por ti, para que me ayudes a buscar a los…
El tren de pensamientos se detuvo abruptamente al reconocer la figura de Mikasa en el suelo. Ella estaba sobre su costado, su cabello desparramado por su rostro y la alfombra bajo su cabeza tenía una mancha oscura por haber absorbido la sangre. Vagamente identificó uno de los candelabros de techo en el suelo mientras se acercó cautelosamente. Se hincó al lado de Mikasa y empujó su hombro hasta ponerla de espaldas. Removió su cabello de su rostro. Un rastro de sangre manchaba desde el nacimiento de su cabello hasta su oreja por un lado. Era difícil para Levi ponerse a localizar y evaluar la herida.
El miedo lo atenazó por un momento. El caso es que, a lo largo de su vida, Levi había escuchado e incluso visto morir a personas y soldados por las más sencillas y ridículas razones. Una mala caída, un accidentado aterrizaje, por malfunciones del equipo y con el cuello roto o paralíticos quedaban. Algunas veces por una contusión cerebral.
Levi miró nuevamente la figura de Mikasa y su respiración se detuvo de golpe a la vez que su corazón se saltaba un latido al ver que ella no respiraba. ¿Estaba frente al cuerpo inerte de uno de sus subordinados? ¿De Mikasa? El pánico se difumino un poco para que Levi pudiera percatarse que, aunque levemente, el pecho de Mikasa subía y bajaba regularmente.
Levi soltó la respiración contenida mientras negaba levemente a la vez que inclinaba la cabeza hacia el pecho de Mikasa, ignorando las protestas de su rígida espalda. Apoyó su oreja contra el pecho de ella y a pesar de que era innecesario espero hasta sentir los latidos del corazón de Mikasa. Cerró los ojos por un momento en alivio.
¿Por qué lo hacía? Tal vez, el dolor de sus propias heridas y los traumas pasados hacían que Levi actuara de esa manera…
No. El caso es que me importa Mikasa.
Más allá que cualquier soldado, más allá que cualquier subordinado. ¿Se podría comparar aquello con su sentir por Farlan e Isabelle? No, ellos fueron especiales a su modo. Y Mikasa era de otro. Distinto, inexplorado, atemorizante, prohibido, lejos del alcance…
Levi suspiró mientras se obligaba a incorporarse del acogedor refugio que descansaba su cabeza, y, dejando de lado todo lo que no era apremiante en el momento, adoptó la voz de mando.
- Ackerman. Despierta. – Nada – Créeme que si mi espalda no me estuviera matando no me importaría cargarte. ¡Arriba! – No había señas de que respondiera. ¿Tal vez el golpe era más grave de lo que pensaba? Aún había un último recurso. Levi se inclinó hasta el oído de ella – Armin podría estar necesitando nuestra ayuda, Mikasa.
Solo entonces los ojos de Mikasa rebolearon tras sus párpados hasta que como un resorte se abrieron. Sin embargo, sus ojos estaban desenfocados, su mirada pérdida. No era el grado de conciencia que esperaba, pero peor era nada.
- Bien. ¿Puedes moverte? Necesito que te levantes – la mirada de Mikasa vagó por un momento antes de lentamente incorporarse, sus ojos estaban vidriosos – Bien. Sígueme. - Levi se incorporó penosamente como pudo y se encamino a la salida.
La verdad es que la excursión de regreso fue aún más penosa. Levi iba encorvado como abuelo, siseando cada vez que requería agacharse o encaramarse para sortear algún obstáculo. Por su lado, Mikasa iba como borracha perdiendo el balance de vez en cuando y buscaba constante apoyo de los muros como si en cualquier momento se fuera a desvanecer. El estado de Mikasa le empezó a preocupar a Levi. Más aún cuando esta empezó a llorar quedamente con la mirada perdida. O el dolor estaba siendo muy insoportable o había algo más aquejándola.
Con suerte al final de una abertura Levi distinguió la alta figura de Jean.
- ¡Kirstein! – vocifero lo más que pudo Levi para atraer su atención. Afortunadamente, su subordinado lo escuchó y se dirigía a pasos veloces hacia ellos. Pero Mikasa soltó un quejido de dolor por su repentino aullido y finalmente termino desmayándose. Levi fue apenas capaz de sostenerla.
- Capitán – Jean fue rápido en pasar a Mikasa a su espalda - ¿Cómo se encuentra?
- Nada grave. Llévala a que la revisen. Tiene un golpe en la cabeza – Jean asintió dispuesto a alejarse – ¡Espera! ¿Qué sabes de Hange? ¿Armin?
- Aun no tengo noticias sobre ellos. Connie está peinando la otra sección del edificio – Jean vaciló un momento – El último piso fue completamente volado. El cuerpo del general Darius cayó a unos pocos metros de la entrada.
- ¿Muerto? – era estúpido preguntar lo obvio pero aun así hizo la pregunta.
- Lamentablemente – Jean confirmó. Levi asintió comprendiendo. El ataque se había concentrado en el último piso, donde estaba la oficina de Darius.
- Llévatela. Después vuelve para que me sigas informando.
- Sí, capitán.
Jean se marchó con Mikasa inconsciente a su espalda. Cuando estuvo lejos de su vista, Levi que se había erguido en presencia de Jean, volvió a encorvarse por el dolor. Tenía que encontrar a Hange y Armin, después desentrañar lo más que pudiera qué demonios había pasado antes de que alguna persona o el mismo dolor lo forzaran a quedarse quieto. Con eso en mente retrocedió sobre sus pasos.
Para los que están confundidos, esto sucede varios meses después de como terminó la segunda parte de esta historia. Y pues lo hice así para poder desarrollar la trama principal. Ya se irá aclarando el motivo a medida que avance la historia. Nos leemos.
