VI - MIKASA

Había pasado una semana desde que Mikasa había visto a Eren, tres días desde que le habían dado de alta, dos días desde que se había nombrado oficialmente a Dot Pixis como nuevo general del ejército de las murallas y un día desde que se había extendido la circular de detención y captura con el nombre de todos los soldados que habían desertado. Cualquier dato que diera indicios sobre su ubicación debía ser informado.

Ese día, Armin ingresó a la sala de reuniones que solían prestar las escuadras para tener un espacio privado para discutir algún plan operativo o asuntos de esa índole. Al igual que habían hecho con ella al momento de entrar, Jean y Connie no disimularon su escrutinio a las marcas que aún no desaparecían del rostro de Armin producto de su pelea con Eren. Mientras que Mikasa podía disimular la magulladura y puntos de sutura de su temple con su flequillo, Armin exhibía una herida curándose en el labio junto con el contorno de la piel de su ojo entre amarillento y azul. Era raro ver las heridas de Armin en el proceso natural y lento de curación y no desvanecerse en un siseo de vapor en cuestión de minutos.

Connie dejó escapar un suspiro mientras echaba hacia atrás su cabeza.

- No soporto la tensión. ¿Cuál es la razón para tanto suspenso?

Habían pasado al menos diez minutos desde que los tres se habían sentado en un silencio tenso esperando la aparición de Levi. Habían recibido la notificación a voz de un recluta de la reunión programada por su capitán de escuadra. Mikasa y todos creían que era para hablar sobre los últimos eventos con Eren.

- Tienes razón. No suele ser tan elaborado para informar lo que quiere – murmuró Jean entre dientes con los brazos cruzados sobre el pecho.

Mikasa observó a Armin echar el pestillo a la puerta y tomar un asiento al lado de ella con gesto serio.

- El capitán Levi no convocó este encuentro, fui yo. De hecho, desde ayer en la madrugada no se ha vuelto a ver en los cuarteles. Al igual que a la comandante Hange.

Al igual que los otros, Mikasa giró su rostro a Armin en curiosidad.

- ¿Para qué nos reuniste? – inquirió Connie.

- Debemos hablar.

- Obviamente – Jean rueda los ojos - ¿De qué?

- De todo lo que está pasando. Obviamente. – Armin suspiró y colocó sus manos planas sobre la mesa – Sobre los planes de Eren.

- ¿Sabes qué se trama? – preguntó Connie de repente.

- No, es un hecho que no. Al igual que todos ustedes – Armin miró a todos de uno en uno. – Eren está llevando a cabo un plan. Su plan. No sabemos de qué se trata, ni lo que pretende realmente. Quiero desentrañarlo.

- Entonces, nos vienes a decir que vayamos tras él, ¿no? – inquirió Jean con el ceño fruncido.

- No, no sabemos precisamente donde está ahora. – Armin niega con la cabeza – Lo que ahora quiero es señalar la posición en la cual estamos ahora. – Armin tragó saliva mientras se sobaba un brazo – Todo el mundo sabe quien es Eren, y lo que fue. Y lo que nos hizo. Independientemente de sus intenciones. – la fama de Eren entre las filas era un hecho. Antes y después de la amnesia – La simultánea deserción de activos de la legión luego del ataque a uno de los cabecillas del ejército da paso a grandes especulaciones de un golpe de estado por parte de una facción de militares.

- No sabemos a ciencia cierta si la bomba fue orquestada por Eren, realmente – intercedió Mikasa por primera vez.

- Cielos, Mikasa – soltó con incredulidad Connie.

- Es verdad – la apoyó Armin rápidamente – A pesar de que la bomba fue una tapadera para los desertores. Yo no creo que Eren hubiera planificado el ataque. No con nosotros involucrados en el medio.

- No me lo creo – Connie estaba perplejo - ¿Se han visto siquiera? Si realmente le hubiera preocupado se habría asegurado de sacarlos, no llevarlos a un maldito cuarto a dialogar.

- Estoy de acuerdo con Connie. – habló Jean - Al menos se habría asegurado de que hubieran salido completos antes de desaparecer.

- Por eso digo que Eren no tenía planeado el ataque – volvió a decir Mikasa. No lo creía posible, no arriesgándolos a ellos de esa manera – No fue él.

Connie soltó una maldición mientras se levantaba hacia la ventana para serenarse.

- Son idiotas.

- ¿No ven mi punto? – Armin se levantó para inclinarse sobre la mesa – Mencione la relación entre el ataque y los soldados desertores, y para ustedes fue inevitable que saltaran a señalar a Eren.

- ¿Qué…?

- Pensamos en Eren – Jean resolvió lentamente – porque sus antecedentes lo identifican como la persona que está involucrada en todo. En los grandes acontecimientos.

- Exacto. – Armin miró a Connie al pie del ventanal – Connie. Sin ser demasiado obvio, dime qué ves ahí afuera.

Connie lo miró con extrañeza pero sin discutir se apoyó casualmente en el marco y deslizó su perezosa mirada por el plano de afuera.

- Hay personas... Mirando el jardín, paseando, haciendo estiramientos… hay demasiadas personas en el área como para pasar el sitio por un parque central. – había cierta sorpresa en su voz.

- Utilicé a un recluta para decirles que el capitán Levi había convocado al escuadrón de operaciones especiales. Se corrió la voz.

- ¿Nos están espiando? – murmuró Connie.

- Están ansiosos por saber nuestros movimientos. Al igual que Eren, somos partícipes en los grandes giros de la historia. ¿No lo han notado? Las miradas, los comentarios,…

- Qué horror – jadeó Jean tornándose pálido.

- Creo que los soldados están esperando nuestra reacción a lo que está pasando. Con Eren.

- De mi parte, censuró todo lo que ha hecho Eren. Y me refiero más específicamente a su trato con ustedes – la significativa mirada que le dio Jean a Mikasa la hizo sentir incómoda en su silla.

- Déjenme recapitular nuevamente – Armin volvió a sentarse – Golpe de estado o no. Eren involucrado o no. Hubo algo preparándose desde hace tiempo. Los hechos son que: Uno, soldados de la legión desertaron; y dos, soldados de la legión desertaron después de que los Tybur se fugaran. Eren declaró su autoría en el rapto, pero técnicamente no lo pudo haber hecho solo. Por lo tanto, aquellos soldados trabajaron con él para lograrlo del modo tan efectivo en que se hizo. La credibilidad y confianza de los legionarios bajó drásticamente. Para el público… y para los superiores.

- Entonces debe haber gente vigilándonos de cerca. – añade Jean – Es de conocimiento general que somos los compañeros y amigos cercanos de Eren. Estarán sopesando nuestras lealtades.

Mikasa sintió un nudo en el estómago. Ciertamente, Levi no lo había dicho de una manera tan incriminatoria pero la había inquirido sobre la partida de Eren. Como todos. Abandonar la milicia por Eren al parecer era una casi certeza cuando se referían a ella.

- Exacto. Y no está mal que se tomen precauciones. Incluso con nosotros. Pero no somos nosotros. Debe haber alguien que haya quedado atrás o que sepa algo, estoy seguro. Es lo que yo haría si quisiera saber los movimientos del otro. – Armin suspiró bajando la mirada – El capitán Levi y la comandante Hange ya empezaron a hacer sus investigaciones. Lo sé. Y de momento, nos han dejado fuera de estas. - La noticia sentó mal en todos, sombreando sus semblantes. La confianza era algo que se tomaban muy en serio. Era una ofensa contra sus egos ser puestos bajo la luz de sospecha por personas que respetaban y en las que confiaban. - Quiero descubrir a estas personas y recoger piezas de información que me permitan descubrir realmente qué es lo que Eren tiene entre manos. Y comprender.

- Y… si resulta que nos enteramos de algo desagradable respecto a Eren, ¿lo comprenderás? – Connie la miró a ella y a Armin - ¿Lo comprenderán, ambos?

- No sé porqué te empeñas en pintar a Eren como un villano – Mikasa no pudo evitar saltar en la defensa de Eren. Sentía que la estaban tratando como a una idiota. Lo detestaba – A pesar de todo lo que ha causado, las intenciones de Eren nunca han sido malas. Lo sabes. A pesar de que tu madre desapareció somos libres de titanes. – fue un desliz de lengua pero ya lo había dicho.

Connie la miró intensamente por varios segundos antes de acercarse a ella inclinándose sobre la mesa.

- Voy a contarte algo. A los dos – rompe brevemente su contacto visual para darle un vistazo a Armin.

- Habla. - Mikasa le sostiene la mirada sin amilanarse.

- Hace unos meses, cuando regresamos a las murallas de la costa después de que las memorias de todos hubieran llegado sin aviso. E informamos del… deceso de Sasha – por el rabillo del ojo Mikasa percibe a Jean y Armin removerse por la mención de su compañera fallecida. Incluso ella quiso hacerlo, pero la mirada de Connie era una de contenida rabia. Tenía que estar alerta – Armin salió hecho un mar de lágrimas y tú no te quedaste atrás… - Cierto. A pesar de que ya había tenido tiempo para digerirlo, ver la reacción de Armin había roto el precario balance que tenía ella sobre sus emociones. Encontrarlo sollozando al pie de las carretas donde transportaban a los muertos fue suficiente para hacerla largar a llorar junto a él. - … Nosotros sí lo hicimos – Connie vuelve a atraer su atención a la realidad – Nosotros vimos la reacción de Eren. – había cierta amargura en el tono de Connie - ¿Sabes cual fue? ¡Se rió! – Mikasa sintió un estremecimiento en la espalda - Dime, ¿Qué hay de gracioso en la muerte de Sasha?

- ¿Qué…? – Mikasa abrió su boca un poco sin saber qué decir.

- Jean, ¿es eso cierto? – escuchó a Armin preguntar a su lado. Él asintió sombríamente sin ofrecer más detalles.

- Entérate de una vez, Mikasa – los ojos de Connie se habían enrojecido un poco, pero más que por dolor era por frustración – Sin menospreciar todo lo que Eren ha hecho por nosotros y el mundo, hay algo que ha estado mal en él desde entonces. – Connie volvió a sentarse rompiendo el contacto visual con ella.

- Eso…

Mikasa trato de hablar, justificar los raros comportamientos de Eren desde que lo encontraron, pero se le atoraron las palabras en la boca al ver el gesto cansado de Jean, la ligera negativa con la cabeza que hizo Connie e incluso al sentir la vibra compasiva de Armin a su lado. Como si estuvieran diciendo simultáneamente 'aquí viene de nuevo' 'Intentar razonar con ella es imposible', 'Es inevitable para ella defender a Eren'. Para Mikasa, era fastidioso que la juzgaran así, se decidió en su lugar a apretar sus manos en su regazo.

- … Antes de continuar, hay algo que todos debemos tener claro. – el tono pesaroso de Armin llamó la atención de todos de nuevo – Incluso antes de ejecutar la Amnesia Global, Eren estaba dispuesto a activar el Retumbar. Y todos sabemos, lo que ello hubiera implicado.

Genocidio. Asesinato en masa. Mikasa sintió náuseas.


- ¿Estás estúpida o qué? ¿Qué no ves la magnitud de lo que ocasionó? - El cubierto resonó contra el plato al soltarlo estrepitosamente Connie con rabia.

- Cállate. No vayas a montar una escena, ¿quieres? - Mikasa lo miró con molestia al otro lado de la mesa. Miró a su alrededor con gesto despectivo a todos los que estaban mirando, haciéndolos rehuir la mirada a sus comidas. – Si tienes algo que decirme, me lo dirás después.

- No me vengas con esa mierda, ¿pretendes recluirte en tu cuarto para entonces? Es por eso mismo que has sido tan estúpidamente ciega a todo lo que ha hecho ese idiota… - Mikasa apretó el puño sobre la mesa tratando de contenerse. Que mencionara tan abiertamente su aislamiento era un golpe bajo. Ella era consciente de los cambios de Eren. Recluida en su cuarto o no - … No conoces la mirada de culo que llevaba todo el rato. Era un dolor de muela el observarlo.

- Cállate, Connie. Estás salpicando rencor y odio en mi comida – Mikasa descartó su propio cubierto – ¿Por qué mencionas esto hasta ahora? Si tenías algún problema con Eren debiste decirlo. ¿O qué? ¿Encontraste las agallas solo cuando ya no lo tuviste enfrente? – para ese momento, la quietud en el comedor estaba presente.

Connie soltó una carcajada irónica y se recargó en la silla con desparpajo. Por el rabillo del ojo, vieron las figuras de Armin y Jean acercarse a su mesa con sus propias bandejas.

- ¿A riesgo de que invocara a su perro guardián? No gracias.

El comentario de Connie fue recibido por exclamaciones de sorpresa alrededor. Mikasa estaba intentando suprimir el sonrojo que calentaba su rostro.

- ¿Qué es lo que pasa aquí? – Jean descargó su bandeja junto a ellos.

- Nada. Solo estamos compartiendo puntos de vista – Connie volvió a coger su cubierto y empezó a comer sin disimulo frente a ella sin dejar de observarla.

- ¿Estás bien? – Armin se sentó a su lado en el banco. Mikasa no respondió a riesgo de decir o hacer algo que no debía.

- ¿Qué pasa, Mikasa? ¿Se te fue el apetito? – Connie la pulló de nuevo – Estoy preocupado, si antes con Eren pululando por acá apenas comías ahora que ya no está ¿te entrará bocado alguno?

Connie estaba siendo muy certero en señalar cada punto bajo de ella. Había tenido suficiente. Mikasa agarró la bandeja con ambas manos y se la aventó a Connie.

- Eres un bastardo, Connie. No intentes desahogar tu ira conmigo. Si tan consciente estabas de los comportamientos de Eren, pudiste haber prevenido esto, pero dado que eres tan corto de mente se te pasó por alto.

- Ey, cálmense – rogó Armin a su lado.

- ¡Y una mierda, Mikasa! – Connie plantó las manos en la mesa, los restos de comida escurriendo por su ropa - Puedo ser todo lo corto de entendederas que quieras, pero no soy ningún necio – Connie la miró con pesar - ¿No lo ves, Mikasa? Eren debe ser ajusticiado y pagar por lo que hizo.

- No hay pruebas que lo incriminen. No fue él – Mikasa se levantó y miró a Armin en busca de apoyo – No es él, ¿cierto, Armin?

Armin apartó su mirada de la de ella, incapaz de sostenerla o darle la razón. Aquel simple gesto levantó los murmullos ahora no disimulados de los espectadores. De nuevo, Mikasa sintió su rostro calentarse de vergüenza.

- Son unos idiotas. Después de todo lo que Eren ha hecho por nosotros. – siseó Mikasa mientras se giraba para largarse.

- Tú eres más idiota aún. – la voz de Connie a su espalda la hizo parar - Que después de todo lo que ha hecho Eren lo idolatres al punto de no querer ver la verdad.

- ¡Connie! No le hables así… – escuchó espetar a Jean tras su espalda, pero Mikasa ya iba saliendo del comedor a grandes zancadas para escuchar algo más.

No se detuvo hasta llegar hasta su dormitorio y allí empezó a caminar de un lado a otro intentando serenarse. Connie había dicho cosas muy feas y reales. Tal vez, exageradas. Mikasa creía que en una situación normal no hubiera hecho caso de esos comentarios, pero la verdad era que cada uno de ellos habían tocado un nervio. Su falta de contacto con la gente y su pérdida de apetito eran temas que a pesar de ser evidentes y problemas con los que ha venido lidiando en los últimos meses, ninguno mencionaba por consideración a ella. Pero todos lo sabían y se lo guardaban. Y Connie lo había expuesto abiertamente a todo el comedor.

- Ese bastardo… caer tan bajo. – masculló Mikasa entre dientes.

Pero después de lo de ese día iban a quedar claras las posturas divididas del escuadrón de operaciones especiales respecto a Eren. Para los soldados y oficiales que presenciaron el espectáculo del comedor y que no habían hecho el menor intento por intervenir; y para todo el cuartel, una vez se corriera la voz. ¿El papel de Mikasa? Interpretar el rol de guardián leal a Eren que todos conocían.

Aquello le sentó mal a Mikasa. Y más, después de lo que había discutido con Eren. Así fuera orquestado, indirectamente le decía al mundo que él tenía razón. No era más que una esclava a sus voluntades.

Con un punzante dolor de cabeza Mikasa se envolvió en las cobijas sin siquiera cambiarse.


En un principio (y en los borradores que había hecho y se perdieron :( ), quise enfocar esta parte de la historia más en interacciones RivaMika pero no podía dejar de lado esta gran trama que es el abandono de Eren y cómo esto repercuta en, prácticamente, todo el mundo. Así que sean pacientes, sé que les gusta el romance y vendrá. Aprovecho este espacio para agradecer a todos los que leen y dejan sus reviews. Los leo con mucho cariño. Sin más, nos leemos.