XI - LEVI

"Los Jaegeristas creen que Eldia está al borde de la destrucción y que solo se puede salvar la isla al dedicarse a Eren Jaeger, quien debe ser su supremo líder, siendo aquellos que se subordinan a la Monarquía simples observadores de la destrucción de su propia patria por parte de los habitantes del mundo exterior…"

Levi estaba hospedado en uno de los anodinos hostales de un pueblo que se encontraba dentro de los límites de la muralla Rose, muy cerca de los distritos Hermina y Stohess, pero lo bastante alejado para evitar llamar la atención. Estaba sentado en el suelo con una lámpara de aceite frente a él mientras leía el informe en sus manos, su luz era tenue ya que no quería importunar el sueño de los dos jóvenes que dormían a pierna suelta en una de las camas. Con el silencio y la soledad presente, se permitió examinar el contenido del papel, y darle espacio a sus propios pensamientos.

Jaegeristas… nada original. Levi, que había vivido buena parte de su juventud en los barrios bajos y una que otra vez tuvo que asistir en investigaciones para la policía militar, se había encontrado con suficientes bandas criminales, organizaciones clandestinas o sectas secretas, que ostentaban los más estrafalarios y ridículos nombres: Los Redentores, Los Casacas Negras, La Guadaña Fantasma, Kenny El Destripador,… y podría seguir. 'Los Jaegeristas' o simplemente 'Jaegeristas' solo era otro nombre con el que un montón de personas buscaba identificarse, como si de una nacionalidad u oficio se tratara.

¿Dedicarse a Eren Jaeger? ¿Cómo si de un santo se tratara? Así parecían ser las cosas. Tratar a un joven de no más de veintialgo de años con máxima devoción y respeto, parecía el deber ser de esta empresa. O al menos, se ligaba esto con la idea de que al hacerlo se evitaría una catástrofe como la destrucción de Eldia.

Y el extracto 'los que se subordinan a la monarquía como observadores de la destrucción de su propia patria' podía referirse a ellos, que desde un inicio han ido ignorando el peligro de afuera por miedo a la incertidumbre o a dar un paso errado. Todos temen el exterior, no el de más allá de las murallas sino el de más allá del mar. De alguna manera, la isla estaba plagada de xenófobos sin pretenderlo. Levi no podía estar más de acuerdo con esta postura de los Jaegeristas, la inacción e indecisión de los altos mandos era un problema. Pero la oposición era un punto y aparte.

"El reclutamiento empezó aproximadamente hace unos tres meses siendo su principal promotor Floch Forster, que es amigo íntimo de Eren y su intermediario con el grupo. Se presume al menos cien miembros pertenecientes a la legión, una cantidad similar desde las tropas de la guarnición y, un poco menos, en la policía militar. No estoy segura cuantos, pero el movimiento también ha llegado a oídos de civiles. Como sabe, mi padre y yo fuimos reclutados de esta manera…"

Al menos trescientas personas coludidas en este grupo rebelde. Su mayoría militares adiestrados con conocimientos básicos en combate, defensa y armas. La cifra era seis veces más grande de los que se tenían oficialmente conocidos. Y no era algo meramente de la legión, era un virus que se expandió sigilosamente por todo el ejército y, actualmente, se extendía por las calles.

"No sé exactamente lo que se propone hacer Eren junto con las otras cincuenta personas que se fugaron. La cadena de mando es bastante difusa en esta red. Sé que mientras ellos se fueron a hacer lo que fueran a hacer, se está manteniendo vigilados a los grandes cabecillas del ejército y gobierno: Dot Pixis, Nile Dok, Hange Zoe, Keith Shadis, algunos miembros del gobierno, y todo aquel que pueda mostrar la más mínima oposición a la causa. Incluido usted…"

En cualquier momento podrían estar bajo amenaza. Esta banda había demostrado no tener escrúpulos. Habían hecho volar en pedazos a Darius Zackley sin la menor consideración, sin importarles las personas que salieron heridos o fallecieron en el ataque.

El ataque y la muerte de Darius, los había sumido en un periodo de descontrol y caos en la estructura del ejército, pero que no duró más que unos días con la rápida ascensión de Dot al cargo. No había necesidad de matar a Darius si lo que pretendían era una coartada o por el contrario darse a conocer. El simple ataque era bastante llamativo. Entonces, ¿por qué eliminarlo?

Después de mucho pensarlo, Levi pudo señalar tres causas para su eliminación.

Primero, dado los previos eventos, querían evitar un despliegue de tropas tras los Tybur. Darius estaba formando un grupo especial de rastreo que estaba a solo una orden de partir. Aunque aquello se suponía que se estaba preparando en el mayor secretismo, la información pudo haberse filtrado.

Dos, dada la conocida inclemencia del general, cualquiera que fuera capturado estaría en grave peligro. Mientras que Pixis le había dado vía libre a Hange para que investigara a sus hombres a su manera, por el contrario, Darius, hubiera planteado métodos más tortuosos para hallar a los posibles traidores entre sus filas.

Lo que llevaba a su tercera conclusión, solo era cuestión de tiempo para que Darius hubiera fijado una fecha de ejecución a Zeke después de exprimirle toda la información.

¿Estarían protegiendo a Zeke? pensó entonces Levi. Bueno, pues si se hacen llamar Jaegeristas…

Levi se apretó el puente de la nariz con su pulgar e índice. Él era más de acción que de análisis. Hacerse cargo de esa investigación, una que había tomado voluntariamente, estaba haciéndolo trasnochar más de lo normal. No disfrutaba de las tramas como Hange.

Levi suspiró con cansancio, no era la primera vez que leía el documento, por lo que sabía que lo que venía a continuación, era la parte que más lo inquietaba.

"Hace poco me enteré de la unión de dos nuevos miembros. Nada de lo que hacer escándalo sino fuera porque son sus subordinados: Jean Kirstein y Mikasa Ackerman, conocidos amigos cercanos de Eren. ¿Enhorabuena? Eso es todo."

¿Por qué rayos Jean y Mikasa venían a enredarse en todo ese embrollo? Ese par de mocosos de… ¿No podían simplemente aguardar a las órdenes de Levi? Ó, siendo sincero consigo mismo, Levi se cuestionó si realmente ellos estaban coludidos con esa gente. No lo podía afirmar con seguridad, y tampoco podía arriesgarse a confiar.

Levi inhaló profundamente para serenarse. Lo había meditado y llegó a la conclusión de tomar un problema a la vez. Y como estaba bastante reacio a empezar por los enredos más grandes, podría comenzar con los más accesibles. Cogió una hoja limpia junto a una pluma y tintero y empezó a redactar.


Levi caminaba sosegadamente por los pasillos del antiguo cuartel de la legión ubicado en el territorio de la muralla Rose. Un tiempo atrás, se había instalado allí junto con su antiguo escuadrón. La estructura y recóndita ubicación de la fortaleza era el lugar perfecto para instalarse con el nuevo e inestable miembro del escuadrón, Eren Jeager. Había tomado horas dejar el lugar en las óptimas e higiénicas condiciones para su uso.

Pero desde que se retomó la muralla María y empezó la expansión del reino más allá de las murallas, esa fortaleza había pasado al olvido nuevamente. Y la capa de polvo y telarañas era indicio suficiente del tiempo que ese espacio llevaba sin que alguna persona lo pisara. Aunque el lugar requería una urgente jornada de limpieza al completo, se conformó con preparar la sala donde iba a mantener su reunión.

Después de una hora, con su capa descartada y las mangas de su camisa enrolladas hasta el codo, Levi estaba pasando el paño por la pizarra de la pared cuando escucho el sonido de cascos de caballos acercarse. Se asomó subrepticiamente por la ventana para asegurarse que eran las personas que había citado y no algún intruso el que se acercaba.

Afortunadamente, solo eran Jean y Mikasa los que se acercaban a la entrada. Levi observó a ambos tratando de dilucidar algún comportamiento anormal en sus posturas, pero no identificó nada extraño. O al menos, eso quiso pensar porque su mirada se demoró más de lo necesario en Mikasa.

Es decir, era la primera vez que la veía en días, desde su encuentro en la azotea, desde que Levi se había resignado a la idea de que le gustaba su subordinada. No era malo mirar y ¿para qué mentir? Mikasa era de buen ver.

Era irónico, como el flechazo hacia a Levi fijarse en ella con otros ojos. Mientras que Mikasa pasaba una pierna sobre el lomo del caballo para desmontar y se acomadaba el pantalón subiéndoselo de la pretina, Levi se fijó en el movimiento de las largas piernas de ella. En ellas, se destacaba la curva de ambos cuádriceps bien trabajados y unos glúteos firmes y redondos en unas caderas anchas que el pantalón no disimulaba. No sabia el porqué, pero las correas que rodeaban sus muslos solo realzaban más la figura de esas esbeltas piernas…

Levi negó apartándose de la ventana y reprendiéndose a si mismo, se estaba comportando como un puberto. No era la primera vez que daba cuenta de la construida y proporcionada forma de Mikasa, en las sesiones de entreno a veces sobraba la ropa, pero era la primera vez que su mirada se perdía de esa manera. Levi suspiró hacia el techo. Al menos, podía decir que tenía buen gusto en mujeres.

Minutos después, Jean y Mikasa ingresaron al salón donde se encontraba Levi e hicieron el protocolario saludo militar hacia él.

- Capitán, es bueno volver a verlo - Obviamente, el comentario venía de Jean.

Levi asintió mientras les señalaba unos asientos y se desplazaba al escritorio para apoyarse en su borde con los brazos cruzados.

- Tengo una misión para ambos. Hange me informó que secuestró a Arlet para sí junto con Springer.

- ¿De qué se trata? - Jean apoyó los codos en los muslos.

- Estoy tras el rastro de un grupo que está operando con químicos corrosivos, explosivos y armería. Fuera de ley, no falte mencionar. Quiero rastrear su base de operaciones. - Mikasa parpadeó en confusión, pero fue Jean el que habló.

- Está bien. ¿Con qué información contamos?

- He identificado a un par de personas que comercian estos productos… - Levi ladeo la cabeza hacia Mikasa - ¿Qué pasa, Ackerman? - Mikasa había ido adquiriendo un ceño fruncido en su rostro a medida que hablaba Levi - Habla.

- Es sólo… ¿Esta clase de operaciones no entra bajo la jurisdicción de la policía militar?

- Desde que no hay titanes para exterminar estamos sin trabajo - Levi encogió sus hombros con indiferencia - Creo que ya no podemos ponernos quisquillosos.

- No lo decía por eso. Creí… - Mikasa desvía la mirada hacia otro lado, indecisa.

- ¿Creías que?

Como Mikasa se mostro un poco reacia a contestar, Jean habló en su lugar,

- Capitán, creímos que estaríamos rastreando a los soldados desertores. Esa es la prioridad ahora. Al menos, es algo que afecta profundamente a la reputación de la legión.

- Como si me atrajera la idea de andar tras el culo de unos cuantos críos descarriados - Levi descartó con un chasqueo de la lengua. - Hay problemas, problemas reales sucediendo dentro de las murallas como para estar al pendiente de las quejas de unos lloricas. Voy a explicar la misión, ¿entendido? No quiero ningún comentario al respecto de alguno de esos prófugos - Soltó la última palabra casi con desprecio.

Levi vio como Mikasa apretaba la mandíbula con fuerza y Jean desplomaba los hombros con resignación.

- Entendemos, capitán. ¿De que se trata la misión?

Aunque le picaba el mutismo de Mikasa decidió dejarlo pasar y concentrarse,

- Tengo identificadas a unas cuantas personas asociadas con esta banda. Vamos a darle captura a uno de ellos y hacerlo hablar todo lo que sepa. Lo tengo rastreado en un hostal en Hermina.

- Entendido. ¿De quién se trata?

- Ambos lo conocen bien. El señor Leonheart. El padre de Annie, para aclarar.

- ¿Ese anciano? - exclamó Jean con asombro. Mikasa también arqueó una ceja sorprendida. - Es una broma - soltó Jean con un risa que pronto se desvaneció al ver el gesto serio de Levi - Quiero decir, es increíble. - se corrigió Jean aún sin creérselo.

Mikasa se veía igual de sorprendida, y ambos se veían con la clara intención de bombardearlo con preguntas. Antes de que pudieran siquiera formularlas, Levi se levantó con un suspiro de cansancio.

- Partiremos en un par de horas. No se pierdan - Con eso, Levi los dejó para que procesaran por ellos mismos la información.


Para cuando los tres arribaron a Hermina, ya era más de medianoche y en las calles solo reinaba el silencio, a excepción de unas cuantas tabernas que parecían estar aún funcionando a pesar de que la hora de cierre ya había pasado. Levi guió a los otros dos por los tejados y las calles, usando sus EM3D para su fácil y rápido avance. Aunque el equipo no era un aparato precisamente idóneo para operaciones que requerían absoluto sigilo, daba una gran ventaja de desplazamiento ligero. Solo cuando estuvieron a un par de calles de su destino, Levi levantó su puño en señal de alto.

- Nuestro objetivo está al frente - señaló él la casa de tres pisos más adelante - Tercera planta, segunda ventana a la derecha. - Todas las ventanas del hostal estaban oscuras.

- ¿Solo es él? ¿O se encuentra con alguien más? - cuestionó Jean acercándose a su lado en la azotea sobre la que se habían detenido.

- Solo sé que está haciendo unos tratos por la zona. Si tiene a alguien haciéndole compañía en la cama, no lo sé.

- No, me refiero a…

- ¿Annie está con él? - aclaró Mikasa con el ceño fruncido.

- Tal vez - Levi solo encogió un hombro con indiferencia.

- ¿No se suponía que tenía restricción para desplazarse mas allá de Shiganshina? - cuestionó Jean entonces - Esto sería causal para quitarles el indulto con el que gozan para residir en las murallas.

- Si, se supone. - chasqueó Levi la lengua con molestia - No tenemos tiempo para esto. - los miro a ambos con reprimenda. Estaban en medio de la misión.

- Disculpe, capitán - murmuró Jean. Mikasa por su parte solo acentuó más el fruncimiento de su ceño.

- Las dudas que tengan, ya las resolveremos - ofreció Levi mientras se giraba con un pie en el vacío, listo para saltar - Andando.

Usando los cables desde el tejado del hostal, hicieron rapel hasta la ventana marcada y después de cerciorarse que todo estaba tranquilo al otro lado, forzaron la ventana hasta abrirla. Era una suerte, y también una estupidez a opinión de Levi, que solo las ventanas del primer piso estuvieran enrejadas por protección de posibles hurtos. Levi separó una pequeña rendija de la cortina para espiar adentro, pero solo vio oscuridad. Le hizo una seña a los otros dos para que ingresaran primero.

Cuando estos desaparecieron en su interior, contó hasta diez mentalmente. Al cabo de su conteo, escuchó el sonido de movimientos bruscos, golpes secos y unos cuantos gruñidos. Sin embargo, a pesar de eso, Levi volvió a contar hasta diez antes de entrar.

Una vez dentro, para tener una mejor visibilidad, descorrió las gruesas cortinas para permitir que la luna llena le ofreciera un poco de luz y se hizo a un lado para observar la situación.

El señor Leonheart, cojo y todo, estaba plantado sobre sus pies en postura defensiva usando su bastón como garrote. Parecía haber acertado uno de sus golpes en la barbilla de Jean, ya que este se sobaba mientras mantenía la distancia de él. Por su parte Mikasa, estaba siendo retenida en el piso por una efectiva llave que le aplicaba Annie en el piso. El esfuerzo que está estaba haciendo para mantenerla subyugada en el suelo se notaba en la tensión de sus músculos.

¿Y estos son mis soldados de élite?

Pero antes de que Levi pudiera dar un paso o pronunciar palabra alguna, Mikasa logró romper el agarre y liberarse. Se incorporó rápidamente y observó a Annie con el característico y familiar gesto sombrío de ella.

- Es suficiente - rompió la tensión Levi antes de que se pusiera peor.

Jean lo observó con ligera confusión por el rabillo del ojo al oírlo, pero Mikasa lo ignoró o no lo escuchó, porque empezó a arremeter contra Annie quien la esquivaba como mejor podía en el pequeño espacio. Levi suspiró mientras pasaba por delante de un perplejo Jean y agarraba a Mikasa por detrás de la cintura y la levantaba para ubicarla lejos de Annie.

- Suficiente, Ackerman - volvió a repetir Levi soltándola.

- ¡¿Qué pasa?! - demandó ella con molestia por la repentina acción girándose hacia él.

Levi le sostuvo la mirada por unos momentos antes de dirigir su atención al otro lado para rectificar que Jean no estuviera aprovechando la confusión para atacar al señor Leonheart. Por suerte, este estaba anclado a su lugar mirando a todos sin saber lo que estaba pasando.

- Calmados, los dos - rompió el silencio Levi - El asunto de capturar al viejo Leonheart es falso. Ellos dos están trabajando conmigo.

- ¿Qué? - Mikasa ahora lo observó como si le hubiera salido una segunda cabeza.

Por el rabillo del ojo, Levi vio a Annie recoger unas cuantas cosas que se habían caído durante la breve refriega. En el otro lado de la habitación, el señor Leonheart tomaba asiento en una silla cruzándose el bastón encima de las piernas.

- ¿Qué hay de la - Jean se interrumpió para aclararse la garganta - fábrica ilegal?

- En efecto, ando metido hasta el codo en ese rollo, muchacho - contestó el padre de Annie soltando un bostezo.

- Vale. No estoy entendiendo nada - dijo lentamente Jean antes de observar a Levi- ¿Capitán? ¿Qué diablos es todo esto?

Levi suprimió un suspiro de cansancio mientras observaba a ambos Leonheart.

- Denos unos minutos. - dijo él invitándolos a desalojar el cuarto.

El señor Leonheart bufó mientras se levantaba y buscaba un cigarrillo del abrigo mientras se dirigía a la salida. Annie salió tras él, pero antes de cerrar la puerta se giró para dirigirse a Mikasa.

- Te has ablandado - no había mofa en el comentario, solo extrañeza. Sin embargo, fue suficiente para poner a Mikasa incómoda. Annie no comentó nada más y cerró la puerta tras de sí.

Una vez los tres solos, Levi sintió las miradas de sus subordinados puestas sobre él, esperando una explicación.

- Para ponerlos al corriente. Sí, el anciano fue reclutado para trabajar con pólvora y otros elementos cuestionables por un grupo que ha ido ganando fuerza.

- ¿Grupo? - Jean pareció tomado por sorpresa.

- Los que plantaron la bomba en la silla de Darius. Y que tiene, el poco original nombre de Jaegeristas, ¿les suena de algo? - Levi se paseó de un lado a otro de la habitación - No solo la legión está involucrada, sino que la policía militar y las tropas de guarnición también está plagada de esta gente. Están planeando acabar con el sistema, la monarquía, y quién sabe qué otras cosas más.

- ¿Y Annie?

- Annie ha sido mi topo entre ellos, al igual que el anciano. Necesito empezar a desbaratarle los planes a esa gente, esa es la verdadera razón de mi llamado. Y sí, tiene que ver con la condenada base de operaciones de la fábrica ilegal.

Ambos se veían demasiado perdidos con el tropel de información. Jean tardó un momento en encontrar las palabras.

- Pero… ¿Qué acaba de pasar? ¿para qué fue todo el montaje de hace un momento?

Levi dejó de deambular y cruzó los brazos sobre el pecho y los encaró a ambos.

- ¿Por qué creen que fue? - inquirió con voz templada.

Más que en Jean, la severidad de su expresión recayó principalmente en Mikasa. Porque siendo sincero, le fastidiaba enormemente la idea de que ella estuviera haciendo cosas a su espalda, de nuevo. Por Eren. Siempre por Eren. Sin detenerse un momento a pensar.

- No somos Jaegeristas - parpadeó Mikasa, al parecer comprendiendo la velada acusación de su mirada.

- Eso no es lo que me han informado.

- No es lo que piensa - se sobresaltó Jean comprendiendo todo finalmente - Es cierto que hemos tenido contacto con ellos, y que, para los demás, hemos dejado en claro nuestro apoyo a Eren, pero es parte de nuestro plan.

- ¿Cuál plan?

- El plan para conseguir información, para saber que onda con todo lo que ha pasado y saber que tan involucrado está el idiota de Eren en todo esto. - enumeró rápidamente Jean.

- ¿Y por qué no lo habían mencionado?

- No nos dio la oportunidad - interceptó Mikasa con indignación antes de que Jean pudiera responder - No lo hemos visto desde hace días y lo primero que hace, es dejarnos en claro que no le interesaba saber lo que unos críos descarriados estuvieran planeando.

- Capitán - Jean retomó la palabra más calmado - Tenemos información y contacto con algunos de ellos también. Podemos trabajar juntos.

Levi no mencionó nada. No era que dudara de las palabras de ellos, pero sí cierta pelinegra no tuviera antecedentes de hacer cualquier cosa por Eren, incluso enfrentarse a él, ceder no sería tan complicado de hacer. Confiaba en ellos, pero a veces llegaban a ser demasiado emocionales. Y eso podía llegar a ser un problema. Siempre era un problema.

- Hicimos esto porque no nos dejó más opción al dejarnos sin algún tipo de orden o comentario al respecto, tras su partida - Mikasa se acercó varios pasos a él apretando los puños a su costado, estaba indignada por la sospecha hacia ambos - Sabemos de la gravedad del asunto y créame que nuestra pretensión no era mantenerlo oculto de usted o la comandante. Solo queremos ayudar.

- Capitán, usted nos conoce - se dirigió a él Jean esta vez - Debe tener una idea de cómo todo lo que ha pasado nos ha hecho sentir. No defraudamos a los nuestros.

Levi se fijó en las posturas determinadas de Jean y Mikasa, se dio cuenta que estaban dispuestos a abogar por su inocencia y recuperar su confianza las veces que fueran. Rodó los ojos al darse cuenta en lo dramático que estaba desenvolviéndose todo.

- ¿Qué no me escucharon hace un momento? Les dejé en claro que empezaremos a desbaratar los planes de esta gente. Así que dejemos de perder el tiempo. Kirstein, ve por los otros. - Jean no se movió de su sitio, aún no se encontraba seguro de que todo se hubiera aclarado - Ve - volvió a ordenar Levi.

Jean asintió y se asomó rápidamente al corredor, desapareciendo por un momento. No era la intención de Levi quedarse a solas con Mikasa, pero lo estuvo por unos segundos. Y en esos segundos, la mirada que le dirigió fue suficiente para transmitirle su disgusto, ya sea con él o con la situación que había creado.

- ¿Molesta? - preguntó Levi arqueando una ceja.

- Solo me parece increíble todo. Increíble por su ridiculez. ¿Sabe que solo pudo habernos preguntado directamente?

- Tenía que estar seguro. - No tenia porque excusarse a ella por su proceder. A medida que los días pasaron y los informes fueron llegando, Levi se dio cuenta que había demasiadas personas conocidas vinculadas de las que él esperaba.

- Es la segunda vez que me inquiere sobre mis lealtades, ¿sabe? - Mikasa suspiró sonoramente, serenándose - Es eso, ¿no? ¿Ya no se fía de mí? - preguntó entonces segundos después, ecuánime, sin la intención de llevar eso más lejos mientras se acomodaba un mechón del cabello tras la oreja.

Levi la observó con detenimiento, había notado la pequeña fluctuación en el tono de voz al soltar la ultima pregunta. Una fluctuación que lindó entre el desanimo y el desapasionamiento. Realmente no le había gustado todo el montaje que había hecho para ellos. Levi trago con dificultad al tratar de refrenar el repentino impulso de acercarse a Mikasa y decirle que todo estaba bien entre ellos. Que solo lo había impelido sus prejuicios y su creciente paranoia a elaborar tal escenario.

Pero decidió aclararse la garganta y decir lo que definitivamente daría punto final a ello.

- Sabes que me has dado las suficientes razones en el pasado para mantener un ojo en ti cuando se trata de Eren.

Mikasa desvió el rostro sin poder ocultar a tiempo la decepción y tomó varios pasos lejos de él, disgustada, con él y su presencia. Levi se ordenó a sí mismo desentenderse de ella mientras esperaba el retorno de los otros.