XII - EREN - HACE CUATRO MESES
Eren se recargó contra la valla, se quitó la liga del cabello y procedió a sacudírselo con una mano, mientras, soltaba un suspiro de cansancio.
- Oh, vaya. Veo que intentas copiar mi estilo. - Eren giró al escuchar el comentario de Historia a su espalda.
Ella venía acercándose, su propio cabello rubio cayendo como cortina a ambos lados de su cara, hasta su cintura. Lacio y brilloso, a pesar de todo el esfuerzo que habían pasado durante el día en las labores del orfanato. Por su parte, el cabello marrón de Eren apenas sobrepasaba su mandíbula.
- No quiero parecer una niña - comentó Eren con un rodamiento de ojos.
- Creo que no te quedaría mal - Historia rió entre dientes - Tienes mi permiso para copiar mi estilo. - Eren volvió a rodar los ojos por segunda vez. Historia se ubicó a su lado en la valla, pero en vez de mirar a las montañas, su vista se posó en el las estructuras del orfanato. Había una ligera sonrisa de afecto en su rostro - Gracias por la ayuda de hoy. Es bueno volver a verte. Eres el único que he visto desde que las cosas volvieron a su… normalidad.
Eren desvió la mirada con incomodidad. Sabía que los miembros del escuadrón eran los únicos amigos sinceros con los que contaba Historia. Con los que compartía un lazo especial de vivencias y experiencias, y con los que, indudablemente, no dudaba en relajarse. Pero la actualidad era, que mientras ellos vivían prácticamente bajo el mismo techo, ella estaba allí, sola.
- Están ocupados. - Eren sintió la necesidad de justificarlos - Y después de lo de Sasha, nadie tiene ganas de programar un encuentro, ¿entiendes?
- Sí, es una pena lo que le pasó - el tono de Historia sonó con un tinte de tristeza.
Eren quiso morderse la lengua por haber mencionado a su compañera fallecida. Hasta él mismo sintió el decaimiento repentino de su ánimo. Se aclaró la garganta antes de retomar la conversación.
- ¿Cómo fue recuperar tus memorias?
- Fue una bendición. - Historia contestó al instante - Hay cosas que permanecieron bajo un velo por mucho tiempo, siempre una molestia. Destaparlas fue un alivio. No quiero volver a olvidar mi tiempo con ustedes. Las expediciones, las pérdidas de camaradas conocidos, las cosas que hizo mi padre y lo más importante de todo, no quiero dejar de recordar a Ymir y su sacrificio.
Eren asintió, comprendiendo nuevamente que para nadie fue de su agrado que les quitara pedazos de su mente. Aún cuando fue por una buena causa. Nadie se lo reprochaba, o al menos nadie de su círculo, pero ya tenía claro que lo que había hecho con ellos fue personalmente ofensivo.
- Entonces, eres otra de las que reprocha mis antiguas acciones. Genial. - no pudo evitar soltar con sequedad Eren.
- Solo es algo por lo que no quiero volver a pasar - Historia encogió sus hombros con sinceridad. - ¿Hay algo de lo que quieras hablar? No es usual en ti andar sin Armin o Mikasa - señaló sin cuidado Historia mientras se arrebujaba más en su suéter. Estaba empezando a refrescar.
- No. Ellos no son mis muletas - soltó con brusquedad Eren antes de lamentarse.
Ciertamente, una de sus intenciones de ir hasta allí, era hablar con alguien de confianza. Y ya que se le hacía difícil, acercarse a sus amigos en los cuarteles después de todo lo que había hecho, había pensado en Historia. Para Eren, de alguna forma le resultaba fácil hablar con ella e incluso abrirse a ciertos temas que probablemente con los otros, no podría. De alguna manera, las experiencias compartidas juntos habían contribuido a ello. Yya que su lazo estaba restaurado ¿por qué no visitarla?
- Ellos están en el cuartel - decidió volver a intentarlo Eren con más suavidad - Armin ha estado de un lado para el otro haciéndole favores al capitán o la comandante, no sé. Y Mikasa ha estado enferma.
- ¿Enferma? ¿Qué tiene? - preguntó ella con alarma.
- Pesco un virus - Eren encogió los hombros - Pero ya se está recuperando. No te preocupes.
Floch le había informado que dos días después de su ultimo encuentro, Mikasa, que había estado ausente de la vista de todos, había sido atendida por la enfermería por calenturas, migrañas y otra clase de síntomas que la tuvieron, a partir de entonces, días enclaustrada en su dormitorio. Cuando Eren se enteró de ello se sintió mal. No quería pensar que él había tenido algo que ver con el decaimiento en su salud y ánimo, pero era inevitable dado el orden de los eventos. Había estado enojado pensando que Mikasa se las estaba dando de digna al no buscarlo. Y varias veces estuvo a punto de visitarla a su cuarto, pero le gano el orgullo herido. Si ella era capaz de salir a la enfermería, los baños e incluso a las cocinas por sus comidas, bien podría pasarse a buscarlo. Tal vez, si seguía un poco enfurruñado.
- Me he mudado de los cuarteles. Sólo - informó Eren con monotonía.
Una semana después de haberle hecho la solicitud a Floch, él se había aparecido con varios inmuebles disponibles para su compra. Y dado que aún se encontraba despechado y agrio para entonces, aprovechó la oportunidad adquiriendo una modesta casa en Shiganshina. Eso sí, muy lejos de donde antes se ubicaba su antiguo hogar.
Cuando Armin llegó de su viaje a Dauper, él ya se había marchado. Eren aún recordaba la decepción que reflejó su rostro cuando recibió la noticia.
- Eso es genial. Te enviaré una maceta. - mencionó Historia haciendo estremecer a Eren imperceptiblemente. El roble del claro destelló en su mente.
- Plantas no, por favor. - Eren dejó escapar un profundo suspiro antes de mirar con seriedad a su acompañante - Historia, ¿Qué han hecho? ¿Qué piensan hacer? Con los Tybur, con Marley, con todo.
Otro de los propósitos de Eren al venir allí, era enterarse de una fuente confiable, de cómo se estaban manejando las cosas a partir del desencantamiento. No quería comentarios llenos de filtros o sutilezas como las que recibía de Hange, los rumores que le traía Floch o las conversaciones que él mismo escuchaba. Nada era cien por ciento verídico. Y la verdad era que, se sentía dejado de lado por sus superiores. Como ya no era un humano con el poder de transformarse en titán, ya no era necesario mantenerlo al corriente sobre los problemas de la isla.
Eren esperaba que para Historia pesara más la amistad, que el deber de mantener la confidencialidad sobre los asuntos de estado.
- Bueno, - respondió Historia después de considerarlo un momento - como hay incertidumbre respecto a la situación al otro lado y, aún se vive crisis en el reino, por todo lo desatado tras el despertar, se ha decidido dejar las represalias de Marley y el mundo en segundo plano.
Eren bufó con incredulidad antes de hablar.
- Lo que deben hacer es enviar una unidad de exploración. Tal como se pensaba hacer antes de que arribaran los Tybur. Es decir, la operación ya fue aprobada ¿no? Hay que retomarla - inconscientemente Eren había empezado a mover su pierna rápidamente.
- Esa expedición está cancelada. - Eren sintió el alma caérsele a los pies - El propósito de ésta, era identificar las posturas de los extranjeros para una posible introducción como una nueva nación. Pero con el arribo de los Tybur y la reacción de éstos al recuperar sus memorias, sabemos que no hay ninguna posibilidad de entrar en cualquier término amistoso, o en su defecto comercial, con ellos.
- No se puede determinar eso sólo basándonos en unos cuantos - masculló Eren.
- Recuerda que esos cuantos, mataron a otros tantos, de los nuestros. Sasha incluida.
Aquello cayó como una bofetada para Eren. Era verdad. Él no esperaba que el resto del mundo fuera menos hostil, que los que ahora tenían vigilados en la isla. Pero, ¿solo él veía que era prioritario la necesidad de monitorearlos y determinar sus movimientos? ¡¿Quién sabía si estaban planeando una represalia por lo sucedido?! Bueno, eso era un hecho. Lo que necesitaban era saber cuándo, para estar preparados.
Pero era inútil discutir eso con Historia. A pesar de su cargo, la decisión no dependía solamente de ella.
- ¿Y los Tybur? - preguntó entonces Eren.
- La comandante Hange está tratándolos. Tiene la esperanza de cambiar su punto de vista respecto a las personas de las murallas.
- Eso es inútil.
Eren no lo decía por pesimista. Cuando ingirió a Lara Tybur, la antigua portadora del Titán Martillo de Guerra y hermana de Willy, no solo adquirió su poder, sino que también tuvo acceso a sus memorias. Ambos eran arrogantes, y consideraban como su único deber en el mundo mantener el legado de la familia. Paradise era la mancha que estaban dispuestos a erradicar.
- Tal vez - Historia empezó a juguetear con un mechón de su cabello - Se le dará un tiempo de prueba al método de Hange. Después de este, si no hay resultado, se le ofrecerá una oferta que no podrá rechazar Willy.
- ¿Cuál?
- Estoy soltera.
La implicación tardó en calar en Eren, pero cuando lo hizo, no se puso pálido sino que se puso rojo de indignación e ira.
- ¡Eso es una tremenda estupidez, Historia!
- Solo es algo que se ha puesto sobre la mesa. Aún está en discusión - encogió ella un hombro con indiferencia, como si la posibilidad de casarse con un hombre mayor que ella no le aterrara. Eren tenía ganas de sacudirla por tonta.
- No funcionará. Y en caso de que la codicia pueda más que el repudio, no te respetara a ti ni a tu autoridad. Mucho menos velará por la seguridad y el bienestar del reino. En el mejor de los casos, nos convertiremos en otra zona de confinamiento. En el peor… - Eren negó con la cabeza sin poder pensar siquiera que era peor que la doblegación y la sumisión.
Historia no comento nada al respecto. Dejó de juguetear con su cabello y juntó las manos frente a ella mientras miraba con complacencia a los niños que jugueteaban en los patios más allá en el orfanato. Eren comprendió entonces qué, Historia ya se había resignado a lo peor.
- Es injusto. Deberías conocer a alguien, enamorarte y casarte con quien desees.
- ¿Como Ymir? - Historia frunció ligeramente el ceño.
- No empieces con tus dramas - Eren rodó los ojos. ¿Hace cuanto que se habían despedido de Ymir? ¡Años! Ya era justo que la hubiera superado. - Sabes a lo que me refiero. No seas idiota. No necesitas ser ningún mártir. Mucho menos, una desdichada mujer.
- Eso es dulce de tu parte - Historia le regaló una pequeña sonrisa - Entiendo lo que tratas de decir.
Eren se pasó una mano por el cabello con resignada frustración. Era inútil, no comprendía a las mujeres. Ni a Historia, ni a Hange, ni a Sasha y mucho menos, a Mikasa. En especial la última. Eren le había dado lo que ella tanto había anhelado, lo que tantos otros le habían insinuado, pero al parecer, estuvo equivocado.
Cruzó los brazos sobre la valla y apoyó su cabeza en ellos mientras contemplaba la puesta de sol con gesto apesadumbrado.
- ¿Hay algo más de lo que quieras hablar? - escuchó mencionar a Historia a su lado.
Eren la miró de soslayo. Y por un breve instante, quiso contarle de todas sus preocupaciones. De lo sobrio y lúgubre que encontraba su nuevo hogar, del distanciamiento con sus amigos, de su enojo con Mikasa, e, incluso, de los remordimientos que pesaban sobre él. Incluidas las pesadillas. Pero al instante siguiente se retractó. Ya había hablado de más por un día. Estaba cansado.
Eren estaba haciendo el lento y largo retorno a su hogar. Debido al frío y para mantener un poco el anonimato, se había puesto un abrigo largo con la capucha arriba y llevaba sus manos metidas en los bolsillos. Iba a pie, tirando de su montura mientras cruzaba el distrito de Hermina. Tenía por delante una larga cabalgata hasta Shiganshina.
Su mirada iba clavada en los adoquines del suelo hasta que el bullicio en una calle atrajó su atención. Cuando dirigió su mirada al origen de la bulla, encontró un coro de gente prestando atención a un adulto mayor encaramado en un banco que, por sus ropajes, Eren lo identificó como un miembro del culto de las murallas. Al identificar a esa persona perteneciente a ese mediático culto, Eren quiso seguir de largo, pero las palabras de él lo hicieron frenar.
- … él pretende ser una copia mediocre de nuestras creadoras. ¡Está observándonos! Esperando en la oscuridad. Esperando el momento adecuado para volver a manejarnos a su antojo. Lo que sucedió hace un siglo se volvió a repetir. Somos meros peones para ellos. Que cuando tienen la oportunidad y quieren acallar nuestra voz, ¡nos lavan el cerebro!...
En teoría, el culto de los muros había perdido gran parte de sus seguidores al descubrirse la verdad sobre las murallas y la isla. Los secretismos y las cuestionables prácticas habían hundido a la secta a casi su desintegración, pero al parecer, aún había voceros de aquella religión presentes. Y al parecer, estaban intentando usar los recientes eventos a su favor.
- …Pues su lema es: hay que espiar a alguno para manipularlo, acechar al inocente sin razón. ¡Nuestras diosas no permitirán que eso pase! No, no dejará que su creación se extravíe por la culpa de esos insensatos. Casi pecamos al olvidar la divinidad de las murallas. ¡Fue inconcebible! Esta vez, ellas extendieron su mano a nuestra cabeza para despejar toda la niebla. ¡Están furiosas! ¡No dejarán que los inocentes vuelvan a ser víctimas de engaños¡...
Eren no era ningún ajeno al malestar general que generó para todos descubrirse ultrajados por poderes más allá del entendimiento. Lo veía en sus propios compañeros y conocidos. Hace años, Karl Fritz los manipuló de la misma manera de la que lo hizo Eren hace poco. Y en consecuencia de aquella primera vez, muchas personas murieron. No se refería solo a los Ackerman, sino también a las personas que se preguntaban y cuestionaban el origen del mundo y las murallas y, que eran silenciadas para siempre, por el culto y las personas que creían estar haciendo lo correcto. La intención de Eren esta vez no fue provocar lo mismo. Claro que no. Es más, él no quiso que la isla se viera afectada, pero tratar de encontrar una explicación de cómo las cosas salieron tan mal era infructuoso para ese punto. Todo se había desbaratado.
Al final de cuentas, Eren siempre iba a encontrarse con personas que lo iban a juzgar, por actuar como dios y dueño de sus vidas.
Un repentino revuelo entre la multitud atrajo nuevamente la atención de Eren.
- …¿Por qué me miran así, pecadores? - el anciano se estaba dirigiendo a un grupo de soldados que se había metido entre la multitud. Soldados de las tropas de guarnición, advirtió Eren al ver las rosas estampadas a la espalda de sus capas - ¡Sé lo que son! Puedo ver su interior. Son los que usará el demonio para su llegada.
- Cállate, anciano - un soldado de la tropa agarró al hombre por el brazo para bajarlo del banco.
- ¡Eren Jaeger es el maldito que destruirá Las Murallas! ¡Hermanos míos, debemos darle la espalda al pecado, tenemos que…
Su voz se perdió entre las exclamaciones de las personas que habían estado observando. Eren no sabía si era de protesta o de alivio, por ver al alborotador irse. El caso a resaltar es que, un soldado entre el gentío giró su cabeza hacia atrás, más allá del circulo de gente. E hizo contacto visual directo con Eren.
Eren sintió un escalofrío recorrerle la columna, no por reconocer a Rico Brzenska, de las fuerzas elite de la guarnición, devolverle la mirada. Sino, porque su mirada lejos de ser una de reproche o frialdad, por ser el causante indirecto del alboroto, era una expresión que transmitía respeto. incluso veneración.
Eren se subió de un salto al caballo y se alejó de allí lo más rápido posible. Estaba comenzando a asustarse por la estima, rayana en el fanatismo, que recibía de la gente. Aún más, cuando provenía de las personas menos esperadas y más sensatas que conocía.
Ayer me di cuenta que la historia superó los cien reviews y, pues, se me hizo un bonito logro alcanzado. Por eso, decidí adelantar capitulo. Actualmente con Eren, él se encuentra en un estado en el que no sabe qué hacer con si mismo y su vida. Espero que entiendan la actitud de él. Creo que en algún momento de nuestras vidas, hemos pasado por esos baches emocionales, en los que no queremos hacer nada, en los que nos invade el desanimo y la necesidad de alejarnos de todo el mundo. Yo los he tenido, y por eso sé, que no es algo que se va de un día para otro. Un saludo afectuoso a todos los que leen y comentan. Nos leemos.
