METE CIZAÑA
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Decidido a saber quien es John. Vik decide ir a la mansión de este último, ubicada en una ubicación llamada Lupus Island.
Estando cerca de la esplendorosa mansión, Vik exclama al ver lo grande que es, asimismo mira cada ventanal que el intrínseco lugar posee.
Asintiendo y sabiendo que debe entrar, Vik se encamina hacia la entrada de la mansión.
Al entrar se encuentra con el antes mencionado John, el cual es un hombre algo alto y con un parche en el ojo, además de poseer una pequeña barba, un gran bigote y un gran cabello frondoso y castaño
Al verlo desde la entrada, hasta las inmediaciones de su oficina, Vik observa al hombre cómodamente contar de forma abarra su dinero mientras fuma un puro.
Una vez que se gira en dirección hacia la entrada de su oficina, John le dice con mucha carisma – Así que tú eres Vik Westergaard–.
Suspirando por los nervios, los enfrenta estos últimos, mientras se acerca.
– Sí. Y tú... ¿eres John?– le responde y pregunta Vik mientras se encamina hasta el mencionado y le extiende su mano para saludarlo.
Viendo su mano en el aire y mofándose del saludo, John se ríe y vuelve a la actividad que estaba realizando – No, soy Troy Mcclure... He oído mucho de ti. Un pez gordo, colega de Pitch Black y Weselton– pronuncia.
– No somos colegas, precisamente– le corrige, en tanto la mano que le extendió, la usa para rascarse su cuello.
Negando mientras cuenta cada moneda, John le da una fumada a su puro, en tanto le dice – Lo que tú digas... Ya se que no eres la alegría de la huerta, pero hazme el puto favor de sonreír un poco. La vida es sorprendente. Mírame, me divierto con todo esto, contar, quemar dinero, fumar, en fin. Soy feliz como nunca–.
Atónito ante lo que dijo, Vik sin más que decirle, le termina afirmando plenamente, mientras da unos cuantos pasos y espera a que John se desocupe.
Esperando unos cuantos segundos, Vik toma algo de aire y sin dudarlo ni un segundo, le confiesa – Bueno, quiero dejarlo todo esto en un futuro. No quiero vender porquería ni ser parte de esto, pero ahora mismo no tengo elección–.
Tan sumido en su actividad, John lo único que hace es asentirle, mientras sonríe traviesamente al ver todo su dinero.
Estancándose en un profundo silencio y durando unos cuantos segundos así, al instante aparece Runeard, quién suspira después de haber estado alcoholizado, tiempo atrás.
– Eh, Quentin, no me comentaste que tú amigo fuera tan amargado– le pronuncia, John al girarse hacia la puerta nuevamente y verlo ahí al alcohólico pelirrojo.
Asintiendo de forma espontánea y burda, al observar la presencia de Vik en el lugar, Runeard no puede evitar exclamar – ¡Vik!–.
Mutuamente confundidos ambos, voltean para mirar a John y en eso, Vik dice dubitativo ante el nombre por el que fue llamado Runeard – ¿Quentin?–.
Nervioso el pelirrojo al ver a su compañero ahí, rápidamente camina hasta John y lo procede a saludar a este último – Qué bueno verte... John y yo hemos estado por aquí– le dice a Vik quien niega sutilmente ante la presencia de Runeard.
Mientras se saludan como verdaderos amigos y camaradas, John le pregunta con un semblante travieso – ¿Cómo te has portado?– mordiéndose el labio y sonriendo estúpidamente, Runeard le dice como un niño muy bien educado – Muy Bien–.
Observando el mutuo compañerismo que ambos tienen, no puede el mismo trigueño quedar como un verdadero idiota – Eh, Vik. Quentin, conoce un montón de trucos para ser tan joven como tú, ¿eh?– le comenta John, presumiéndole la capacidad que Runeard tiene en los negocios.
Fijando sus orbes en dirección hacia el susodicho pelirrojo antes mencionado, Vik al instante no puede evitar soltar una negación, en tanto se agarra el tabique de la nariz ante la sensación que siente – Das pena, Runeard–.
Con su comentario de decepción, John asienta y se mofa, en tanto recompensa a Runeard de manera limpia – Sí, Quentin, solo has tardado tres minutos. Tómate un café y un puro–.
Entregándole la tasa de café y un puro para que se relaje, Runeard acepta el obsequio de John, mientras le responde con picardía – Gracias, eres muy amable–.
Dándole un sorbo al café al instante, no puede evitar ser interrumpido por John, quien les dice a ambos hombres – Bueno, chicos, ¿me van a ayudar o qué?–.
Impaciente, John se cruza de brazos y sin más que hacer, empieza a dar pequeños golpecitos al suelo con su zapato, en tanto los espera.
Quitándole de un jalón el café y tirándolo, Vik le informa algo molesto después de controlarlo a Runeard – Claro. ¡Te vamos a convertir en un defensor!–.
Burlándose del hombre castaño en esos instantes, rápidamente Vik le pregunta – ¿Qué necesitas, John?– convencido de la ayuda y los servicios de ambos asesinos, John les dice – El joven Beau Corona cree que puede mover su mierda sin pagarme. Debe de tramar algo. ¡Ja, ja! Ha escondido algo de mercancía en la costa. Quizá los hermanos Westergaard- Arendelle me la puedan traer–.
Ante la orden puesta en la mesa, Runeard contesta primero ante la orden – Entendido–.
Despidiéndose ambos hombres con un saludo militar, al final terminan rápidamente saliendo del lugar, con el fin de recuperar la mercancía.
– Vamos, capullo– le dice Vik, mientras sube a su caballo y espera a Runeard montar el suyo.
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Afuera de la mansión, ambos hombres se dirigen rápidamente hacia la costa.
Mientras sus caballos trotan, Runeard le comenta con entusiasmo – Este pueblo es una ciudad muy grande. Esa mercancía puede estar en cualquier lado–.
– Ese tal Corona... ¿Lo reconocerías? Creo que supongo has trabajado para él– agrega mientras lo mira fijamente e inclina ligeramente una ceja, intuyendo que Vik ya había trabajado para el joven Beau.
– Puede que sí– le contesta mientras lo mira fijamente y siguiéndolo.
Sonriéndole ligeramente, Runeard le dice con algo de haraganería – Bien. Porque si yo estuviera en el gran pueblo solo unas horas, me follaría a Rita, hasta dejarla babeando. Y sé donde hacen esas cosas los forasteros. Vamos. Que empiece el baile–.
Vik y Runeard después de ese comentario dicho por este último logran después de un corto viaje de unos cuantos minutos, logran llegar a la costa y donde deben hacer su trabajo.
Al llegar, ambos se bajan de sus equinos y comienzan a caminar sigilosamente, en busca de pistas
Caminando lentamente, por el sitio, logran ver a unas cuantas chicas caminando sensualmente y entrando a un lugar de mala muerte.
Manteniéndose en sigilo, logran ver lo que parece una especie de harem.
Comprometidos con su misión, Vik y Runeard se percatan de que no hay casi nada por el lugar, salvó las chicas, que no parecen sospechosas.
Mordiéndose casi su labio superior, Vik le pregunta a Runeard, un poco desconfiado – ¿Crees que podemos confiar en John?–.
Volteando ligeramente su cabeza para mirarlo y mostrándose con una sonrisa estúpida, Runeard le dice – Amigo, John es un hombre de negocios...– en eso, agrega levantando medianamente sus manos – él nos podrá ayudar en lo que tú quieras. No desconfíes de él–.
Continuando con la caminata sigilosa y alejándose cada vez más de sus caballos, ambos hombres logran llegar hasta un almacén del lugar en cuestión.
Empezando a molestarse y avanzando poco a poco, llega el determinado momento en que Vik exclama una interrogante en voz alta, de lo que estuvo pensando – ¿Cómo es que no encontramos eso?– manteniéndose adelante Runeard, este le informa con sarcasmo y mirándolo como si fuera todo un juego – ¿Es que todavía no sabes llegar a los sitios?–.
Al lograr entrar al almacén de forma desapercibida, e inspeccionando todo el sitio, rápidamente se preparan.
Poniéndose en la puerta principal, Runeard al instante le ordena a Vik – Mantén los ojos abiertos. Si ves a un hombre de Corona, me avisas–.
Mientras intenta inspeccionar uno de los contenedores de los almacenes, Runeard logra ver a un guardia, el cual se retira lentamente al interior del lugar en tanto mantiene una extraña mercancía en sus manos.
– ¡Madre mía! Seguro que no... No me lo puedo creer... Ese de ahí...– exclama Runeard algo sorprendido y señalando al imprevisto sujeto.
Vik al girarse y enterarse del percance, habiendo escuchado su pequeña exclamación, rápidamente se dirige hasta Runeard y le pregunta – ¿Cómo sabías que esté era el sitio indicado?–.
– No lo sé, creo que me deje llevar– le dice mientras lentamente se dirige por detrás del guardia para noquearlo.
Mientras lentamente se acercan al sujeto distraído, Vik toma una cuerda y rápidamente le hace el nudo para el acto de ejecución lento y sin ruido.
Preparándose, logran sorprender rápidamente al guardia.
Runeard lo golpea en la nuca y Vik lo termina estrangulando al sujeto hasta dejarlo inconsciente.
Una vez que se deshacen del individuo, Runeard toma la mercancía que tenía el guardia y que aparentemente estaba protegido.
Rápidamente ambos salen del lugar sin que nadie los vea.
Afuera del sitio y alejados lo más que pueden, es el momento justo en que Runeard le dice como última cosa a Vik – Bien, nos vemos Vik. Le daré aviso a John de que ya está todo–.
Asintiendo, Runeard se retira rápidamente, en tanto deja solo a Vik, quien se retira lentamente hasta su mansión para planificar o prepararse para el próximo trabajo o para descansar.
Terminando así este capítulo.
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Notas del autor:
Hola, lector nuevamente.
Les traigo nuevos capítulos de este fic.
Ya lo había descuidado mucho (por cierto si lo descuide bastante) y también hice este capítulo con hueva y mediocridad (irónico)
Bueno les dejo este y otros tres capítulos más.
Este fic le faltan unos cuantos capítulos, si ya está por terminar.
Trataré de acabarlo cuanto antes y de traerles una historia Helsa única y cortita… Oh, es un secreto.
Sin más, me despido y hasta pronto.
