XXIII - LEVI
La decisión de ir a Ciudad Subterránea no fue un impulso inconsciente del inestable estado de Levi, ni mucho menos un arranque de nostalgia por recordar sus orígenes. Lo más acuciante de escapar de las garras de una facción a la que había venido siguiéndole los pasos en las últimas semanas, era la incertidumbre de lo que iban a hacer a partir de lo que Levi sabía. Como había mencionado anteriormente a Jean y Mikasa, tenia conocimiento de una ilegal y clandestina base de operaciones donde se manipula sustancias altamente explosivas y corrosivas. Un laboratorio. Una base de experimentación. La cantidad de técnicos y personas especializadas que están involucrados han hecho posible la fabricación en masa, en demasía, de peligrosos artefactos.
Y tal furtiva instalación operaba en la zona sin ley, y, por las circunstancias actuales, inhóspitas y olvidadas de las murallas: Ciudad Subterránea. Prácticamente, desde que se bajaron las regulaciones para la entrada y salida de las tres murallas, y se hizo público el plan de expansión territorial más allá de estas debido a la extinta amenaza titánica, más de un renegado de la sociedad, en especial los del mundo subterráneo, había tomado la oportunidad para abandonar sus cuevas y buscar un nuevo comienzo en algún lugar, del que ahora, les parecía un vasto mundo.
Pronto se convirtió en el lugar idóneo para la operación encubierta de los Jaegeristas.
Si no fuera por la agudeza que el señor Leonheart había demostrado tener, Levi la habría tenido difícil intentando ubicar esa susodicha base de operaciones hasta allí, pero gracias a su estampa de doble moral, carácter huraño y fácilmente influenciable si se le ofrecía beneficios de por medio, fue cuestión de tiempo que lo integrarán en sus filas. La cantidad de civiles que trabajaban como obreros en esa fábrica era considerable. Para ellos, era más fácil moverse y desaparecer por largos periodos sin llamar la atención que si lo hubieran hecho los soldados.
De ese lugar habían sacado la bomba que voló el edificio de audiencias.
Levi necesitaba saber si toda esa munición y armamento ya había sido transportado. De ser así, necesitaría contactar con el señor Leonheart. Pero lo primero era comprobarlo. Por eso, la primera cosa que hizo al despertar y sentirse casi como si mismo, fue ir tras su morral por sus correas de maniobra, un cambio de ropa, y de paso, equiparse con el EM3D de Mikasa.
Ella no mencionó nada al respecto y permaneció en su mayoría en silencio mientras Levi se preparaba.
Me está evaluando. Considerando si sigo cuerdo o estoy en otro arranque de delirio, pensó Levi tratando de alistarse en el modo más imperturbable posible. Aún sentía un poco abombada la cabeza y sus manos temblaban ligeramente, pero ya no quería estarse quieto y a merced de la enfermedad. Quería retomar el control.
'¿De qué te quejas?', reverberó una voz que se le pareció mucho a la de Kenny en algún lugar dentro de su cabeza. 'Se pasó toda la noche refrescándote con un paño húmedo. ¿No es eso una versión chafada de un baño de esponjas? Sigue así, pequeño Levi. Así aprenderá lo que le espera si anda con un anciano como tú.'
Levi casi soltó un gemido de horror. Mientras que tal escenario le dio escalofríos, el confirmar que aún estaba afectado por los efectos de la droga le hizo revolver el estómago. Estaba harto de estar escuchando las voces de sus conocidos muertos, diciendo cosas solo para confundirlo y alterarlo. Aunque prefería eso que a las pesadillas o las alucinaciones.
O peor, las alucinaciones que involucraban a personas vivas, haciendo difícil el distinguir lo real de lo falso. Afortunadamente, eso sólo había ocurrido una vez.
Mikasa actuando como su heroína al rescate solo para tornarse en un demonio que lo arrastró a una cruenta pesadilla. Una cruda verdad. Levi sabía que mientras no cumpliera su promesa a Erwin no podría mirar con la frente en alto al que una vez llegó a ser su más confiable amigo. No podría sentirse plenamente realizado. Y que Mikasa haya sido la elegida para ser la representación de su subconsciente que señalaba sus errores en la vida, era una patada en la cara. Rebatirla o combatirla se hacía casi imposible al saber que al mismo tiempo se había equivocado con ella.
Esperaba que no volviera a suceder. Ni que su mente lo estuviera engañando ahora mismo.
Nunca le había incomodado el mutismo de Mikasa como en ese momento. Mentalmente, Levi deseaba que le hablara y lo distrajera un poco.
"Yo estoy aquí. Yo soy real".
Sí, necesitaba escuchar algo como eso de nuevo. O similar. Al menos para que le confirmara que lo que había escuchado esa noche fue real y no otra jugarreta de su mente. Y lo que había pasado…
Levi decidió mejor concentrarse en apretar el nudo de sus botas.
Asintió mientras se incorporaba, preparado. El peso del equipo en sus piernas era reconfortante. Incluso las correas tensionadas a lo largo de sus magulladas piernas y torso no opacaban la sensación de control y confort que le daba el equipo. Lo que necesitaba. Caminó hasta la entrada y abrió su puerta sin vacilación para encontrarse con una ciudad fantasma y oscura en el exterior.
Jamás pensó que el hogar de su adolescencia pudiera sentirse más inseguro y desagradable como en ese entonces. Pero se equivocaba. Ahora que no había personas viviendo allí, el lugar no podía parecer más muerto. A pesar de las débiles motas de luz diseminadas por el lugar, las sombras engullían toda la cavernosa ciudad. Los contornos de las casas eran apenas visibles en su mayoría.
La impresión que le generó ver aquella familiar zona ahora en ese muerto estado, le hizo cerrar los ojos con malestar. Necesitaba enfocarse. Pero la quietud en el ambiente que inmediatamente percibió tuvo el mismo impacto que la vista del negro panorama. Había olvidado que allí el aire permanecía quieto, sin brisas, ni vientos que se escucharan o crearan cacofonías. No percibía ni el más ligero rasguñar de patas de los animalillos silvestres correteando por la zona. Ni siquiera escuchaba la más mínima respiración o movimiento de Mikasa en la casa.
Con cierta vacilación, se giró para buscar a Mikasa con la mirada, pero no estaba en el lugar en que la había visto. Sintió cierto pánico al ver la habitación completamente sola y creer que, en efecto, desde que Mikasa lo había escoltado hasta allí, no había vuelto, y que por lo tanto, había estado solo en todo ese tiempo.
Sin embargo, antes de ponerse en plan histérico, Mikasa apareció desde uno de los cuartos laterales ajustándose la capa en los hombros.
- Ahí estás - soltó casi con alivio Levi. Quiso recriminarle por moverse tan sigilosamente, pero se abstuvo. - ¿Vienes conmigo, Ackerman? - decidió preguntar al final.
Si Mikasa decidía irse, disgustada, asqueada, enfurecida por lo sucedido hace horas, Levi no la frenaría. Si quería darle otro izquierdazo en la otra mejilla también lo aceptaría.
Sin embargo, Mikasa solo asintió con la cabeza distraída mientras se recogía el corto cabello en una coleta baja.
- Tenemos que coger algunas calles secundarias hasta alcanzar Hermina. - continuó Levi llenando el silencio de Mikasa, y bajando los escalones una vez que se paso la correa de su morral por el hombro - No volveremos acá. Dependiendo de lo que encontremos allí, saldremos a la superficie por alguna de las salidas de allí. No hay razón de quedarse en este decrépito lugar si no hay quien vigilar… - Levi giro levemente el rostro para observar a la silente figura de Mikasa seguirlo unos pasos tras él. Sus manos iban aferradas a las correas de su propio morral y miraba con desinterés el oscuro panorama a su alrededor, como si le diera igual todo. - No estas de paseo, Ackerman - mencionó Levi con un deje de frustración. Quería, necesitaba, algún indicio de que le ponía atención. Mikasa retorno la mirada seria al frente, un ceño formándose en su frente mientras lo escudriñaba. Parecía estar cavilando algo en su cabeza mientras lo observaba - Habla - pidió finalmente Levi después de mandar saliva.
- ¿Está bien? Sinceramente, no ofrece el aspecto de alguien saludable en este momento. - remató ella su observación con un encogimiento de hombro como para restarle importancia.
Levi se tomó varios segundos en responder, reflexivo. Se había dado cuenta de que Mikasa no tenía remilgos en decirle lo deplorable que lucía, en cualquier situación, sin importar la situación. A comparación de él, que en los pasados meses no había reunido el suficiente coraje para encararla y decirle lo que opinaba de su decaída y penosa actitud. En eso, ella era mejor que él.
- ¿Te refieres a esto? - Levi se tocó el rostro, más precisamente la mejilla que ella misma había magullado. La mención y el contacto lo hicieron consciente nuevamente del leve, pero molesto dolor con el que despertó en todo el cuerpo - Tú ayudaste a darme este "no saludable" aspecto, ¿recuerdas? - dijo Levi, aunque la verdad era que sentía diversas magulladuras en varias zonas del rostro y el cuerpo. Como esperaba, Mikasa apartó la mirada a un lado, no avergonzada sino sin ganas de tocar el tema. - Tranquila. No te estoy pidiendo una disculpa ni nada por el estilo. Este es el que menos me molesta y el único que recibí con consentimiento a decir verdad - Levi quiso sonar indignado y molesto dando a entender con su comentario del maltrato y abuso del que había sufrido, pero pronto cayó en cuenta de que este revelaba más de lo que pretendía.
Volvió la mirada al frente antes de hacer contacto con la mirada de Mikasa.
- ¿Que…?
- Además, si hablamos de apetitos, - cortó rápidamente Levi a lo que sea que fuera a hablar ella - No eres la indicada para señalarme cuando tú apenas comes lo suficiente. En este momento, no solo me veo como la mierda, como tan sutilmente señalaste. Me siento como la mierda. ¿Cuál es tu excusa, entonces? ¿Alguna estúpida dieta en tendencia entre las chicas? Te considero demasiado lista para eso. ¿Alguna forma de llamar la atención? En efecto, lo hiciste. Aunque, bueno, tal vez no de la persona deseada...
Levi espió por el rabillo del ojo la reacción de Mikasa ante la indirecta. Sabía cuánto le molestaba que le hablara de Eren. A pesar de las sombras, pudo vislumbrar como ella apretaba la mandíbula y podría apostar que estaba peleando con un bochorno subiendo por su rostro.
Entonces, ahí cayó en la cuenta de que estaba importunando a Mikasa. No era justo para ella que la única forma que había encontrado para sentirse seguro y en control con sí mismo haya resultado ser molestándola y atacándola verbalmente.
Esto entra como parte del abuso psicológico del que me acusa, ¿no?, se preguntó Levi a sí mismo. Un eco lejano e indistinguible le respondió afirmativamente en su mente. Levi sacudió la cabeza para despejarse y se dijo a sí mismo que se concentrara en el camino por delante de una buena vez.
- Lo que sea. - Levi se aclaró la garganta al percibir un ligero temblor en su tono - Estoy lo suficientemente bien. No tienes que preocuparte por mi.
"No se preocupa por ti. Solo eres su carga, su encargo. La molestia con la que tiene que lidiar por el momento porque eres su jefe"
De nuevo, no supo identificar al dueño de la voz.
- Basta de charla. Aceleremos. - chasqueó la lengua Levi apretando el paso.
El resto del camino transcurrió en un tenso silencio por parte de ambos. Levi se obligó en todo momento a mantener su vista al frente, sin permitirse checar el humor de Mikasa ni un momento. Sin siquiera considerar sacar a colación lo que había pasado entre ellos. Y solo cuando estaban acercándose a la zona sur de Ciudad Subterránea, pudo distraerse de los constantes remordimientos y reclamos que reverberaban en su cabeza.
Los puntos de luz empezaron a ser más frecuentes y constantes en el camino, privándolos poco a poco del manto de oscuridad que les ofrecía las sombras para andar encubiertos. Pero la muerta y silenciosa ciudad, empezó a llenarse de ecos lejanos de actividad humana a cada paso, instándolos a ser más cautelosos en su acercamiento.
Levi los guio a ambos hacia el extremo de la ciudad a través de los balcones de sus edificios. Fueron cruzando cada estructura con pequeños puentes a base de tablones que los antiguos y descarados habitantes instalaron para hacer sus fechorías.
Finalmente, después de varios minutos, Levi pudo confirmar lo que temía. La gran actividad de gente se debía a que estaban en el proceso de trasladar todo aquel armamento almacenado. Estaban acarreando las últimas cargas hacia una plataforma que ascendía hasta la superficie a través de una de las pocas oquedades del techo abovedado de la ciudad.
La mirada de Levi saltó de una persona a otra, estaba intentando identificar el rostro huraño del señor Leonheart entre el flujo de personas, pero no lograba ubicarlo. Solo había un montón de civiles sin nombre y soldados cuyas lealtades ya sabía que estaban volteadas y no le iban a ser de ninguna ayuda.
Agazapado, Levi tamborileó sus dedos nerviosamente contra su muslo mientras contemplaba qué hacer. Le vendría bien escuchar algunos comentarios de Mikasa, pero no sabía cómo traer el tema con ella. Antes de intentarlo, en el murmullo general de la gente de abajo algo llamó su atención.
- …Ya solo queda esta última carga - estaba mencionando una mujer soldado con un sujetapapeles y un lápiz en las manos, haciendo anotaciones - ¿Dónde está Floch? Debió irse hace dos cargamentos hacia muros exteriores.
- Aún está con ese tipo - mencionó un hombre a su lado. Este portaba el indistinguible uniforme y equipo de maniobras especial antipersona de la legión.
- Ve por él. No hay que retrasarlo más. - ordenó ella haciendo que el tipo suspirara y partiera a cumplir su tarea activando su EM3D.
Era la primera vez que Levi escuchaba alguna información sobre uno de los peces gordos de la red. Según los informes de Annie y Mikasa, el rol de Floch era el de un líder y un maquinador en todo ese embrollo. Uno de los cerebros, al menos. Si pudiera ponerle las manos encima, muchas dudas se aclararían.
O encendería una mecha, consideró Levi, pues la captura de ese hombre podría alterar el precario orden y paz que mantenían los Jaegeristas sobre las murallas. Pero si ya han tomado a Stohess y han empezado a trasladar su armamento eso quiere decir que…
Antes de siquiera terminar el tren de su pensamiento, Mikasa se incorporó a su lado dispuesta a proceder en la persecución.
- Espera - la atajó Levi por el brazo.
- ¿Qué? - exclamó ella con irritación - Es Floch. En definitiva, debemos capturarlo. Él tiene información.
- Lo sé. Iré yo…
- No me quedaré.
- No tienes equipo. - Levi rodó los ojos sin poder evitarlo - Quédate acá y sigue vigilando.
- No… - empezó a protestar ella, pero Levi ya estaba descargando su morral y pasándoselo a ella sin verla mientras no perdía de vista la dirección por la que el tipo se marchó.
- No pierdas la calma. Volveré. - mencionó con rapidez sin darle una segunda mirada a Mikasa y partía hacia la persecución.
Levi hizo un amplio rodeo para poder activar su equipo lejos del rango de cualquier oído y, a buena distancia, siguió al tipo que iba bien adelantado.
El sitio donde resultó estar Floch, se trató de una antigua bodega distante cruzando el paso de uno de los brazos de un afluente de río que atravesaba la ciudad. A comparación de antes, cuando era una ciudad habitada, el hedor que desprendían las aguas torrentosas casi había desaparecido. Si Levi mal no recordaba este confluía en algún lugar dentro del territorio de la muralla Rose, uniéndose a su río principal. Varias de las personas que morían por inanición o simplemente decidían quitarse la vida lanzándose a sus aguas, terminaban surgiendo como boyas infladas en algún lago en Rose.
Levi no pudo evitar estremecerse ante la imagen mientras cruzaba el afluente y aterrizaba con suavidad en el techo de la bodega.
Se escabulló en los niveles superiores. A él llegaron voces camufladas, pero a esa distancia no logró identificar lo que decían. O quienes hablaban.
Fue descendiendo con sigilo las escaleras, pisando con cuidado de no descargar el peso en tablones que crujieran o gimieran, traicionando su presencia.
- …ese enfermo idiota.
Las cejas de Levi se arquearon en sorpresa al reconocer esa detestable voz mientras iba descendiendo.
Se asomó al pasillo que daba paso a la bodega donde discutían esas personas. Y en efecto, el chango barbudo en persona se paseaba de un lado a otro con evidente frustración mientras Floch, por otro lado, tenía los pies plantados en el suelo y los brazos cruzados sobre el pecho con seriedad. El tipo que Levi había seguido miraba de uno a otro con las manos tras la espalda.
- Solo está empeorando todo. - continuó Zeke en su irritación - Dime de una buena vez qué es lo que pretende conmigo. Porque, claramente, me está viendo la cara de estúpido, de nuevo.
- Usted tiene un papel en la historia, pero Eren no lo compartió a detalle. Eso puede hablar de la relevancia de este.
Zeke soltó una carcajada seca con incredulidad.
- Oh, chico. Veo que Eren hizo de ti su perfecto lacayo. Dime, ¿cuál es tu tan noble misión?
- Liderar. Aguantar. Proteger a la isla - proclamó Floch con suficiencia en el tono.
Levi entrecerró los ojos con recelo. Como primera observación, sólo parecía la disputa de un par de chiflados. Pero, pensándolo mejor, los trazos de información estaban revelando pequeños trazos de luz. Zeke no había mentido al decir que no tenía idea de los planes de Eren. Lo había usado, y al parecer, traicionado. Y Floch, estaba siguiendo, no era novedad, los designios de Eren.
La esperanza que mantenían los miembros de su escuadrón de que el nombre y la influencia de Eren se estuviera denigrando a través de la malinterpretación de sus acciones y palabras, se desmoronaba por completo.
Antes de que Zeke o Floch pudiera agregar algo más. Un eco lejano, muy distante, probablemente de la superficie, empezó a percibirse allí. Todos miraron al techo como si este pudiera decirles qué es lo que pasaba. Era indistinguible, pero si se percibía allí, a varios metros bajo tierra, era porque debía estar resonando algo con gran estridencia allá arriba.
- …¡Floch! - alguien gritó desde el exterior, acercándose y entrando con precipitación - ¡Ataque enemigo! ¡En Trost!
Floch maldijo algo ininteligible entre dientes y empezó a bramar órdenes a los otros dos tipos mientras se dirigía a la salida. Zeke, en confusión, vaciló varios segundos antes de decidirse a seguirlos a pesar de que ellos ya habían partido valiéndose del EM3D. Y olvidándolo, al parecer.
Levi no lo dudó ni un instante. Salió de su escondrijo para taclear a Zeke por la espalda, derribándolo. Presionó una rodilla entre los omoplatos de él, conteniéndolo en el suelo. Zeke se revolvió en alarma bajo él hasta que un vistazo sobre el hombro fue suficiente para dejarlo lívido al instante.
- ¿Por qué…? - balbuceó él salivando, sin creerse que fuera Levi quien estaba tras él.
- ¿Por qué estoy aquí? - dedujo Levi con un arqueo de ceja.
- ¡Miserable enano! Eres un dolor en el culo. - masculló él retomando nuevamente sus forcejeos.
- Hace falta más que una celda para contenerme.
- ¡Te dieron suficiente droga para tumbar un elefante! Yo mismo te escolté a tu celda mientras balbuceabas con el aire. ¡Ja! ¿Qué tal las vivencias con los muertos? Te di algo bien especial.
Levi apretó los puños deseando estar apretando el cuello de Zeke entre ellos. Pero en su lugar, solo levantó el codo y lo descargó con dureza en la cabeza de Zeke. Su cabeza rebotó contra el suelo con fuerza.
- Debiste cortarme el cuello. - tal como Levi debería estar haciendo en ese momento, pero en su lugar lo noqueó porque, a decir verdad, a esas alturas no sabía si haría bien o mal en despachar de una vez por todas a Zeke.
Tal vez aún tiene un mísero propósito en el mundo, como Floch mencionó.
Levi rodó los ojos mientras se incorporaba y examinaba a su alrededor en busca de algo con lo que amarrar a Zeke. Pudo vislumbrar un desgastado, pero aún funcional lazo para su propósito. Enseguida, se dispuso a hacer un complejo amarre con las muñecas y tobillos de Zeke tras su espalda, no se iba a poder a mover en lo más mínimo.
El distante clamor, que ahora Levi podía señalar como una alarma de ataque, aún se percibía en el trasfondo. Sin embargo, a eso se añadió un sonido más. Como el de una burbuja o un globo de aire estallando. Pero muy lejano y probablemente lo suficiente fuerte como para escucharse allí.
Levi se apresuró con precipitación a la salida, pues se encontraba completamente perdido en lo que pasaba. Al salir de la bodega, se escucharon más sonidos de bombas estallando y Levi, pudo presenciar en ese mismo instante, como Floch, al que ya había dado por perdido, aún se encontraba allí planeando con dificultad en el aire. Lo más sorprendente de todo fue que, Mikasa iba aferrada a él, removiéndose para hacerlo caer.
Desestabilizado por el vuelo, Floch intentó alcanzar la orilla del canal, pero el peso añadido de Mikasa lo hizo descender antes de lo planeado, estrellándose con su afilado borde de concreto, y así mismo, hundiéndose en el afluente. Ambos desaparecieron en las oscuras aguas del canal.
Levi reaccionó acercándose al canal de agua con prontitud, intentando vislumbrar a alguno de los dos, pero ninguno resurgió. Corrió junto a la canal mirando de arriba abajo, de un lado a otro por un brazo, una cabeza, lo que sea que apareciera para tener una idea de donde estaban. La corriente era rápida. Y el tramo restante del canal no era tan extenso antes de que se adentrara en un acueducto natural que se perdía en la tierra por quien sabe cuanto hasta confluir con su río madre en Rose.
Levi gruño en frustración mientras aceleraba el ritmo con su EM3D y adelantaba la velocidad del río para ubicarse en un punto más adelante y poderse detener a inspeccionar con ojo avizor. El final estaba cerca.
Pasaron nueve angustiantes segundos, con el sonido del agua corriendo y con el clamor de una sirena y bombas restallando en la distancia, antes de que finalmente, agradecidamente, viera a Mikasa resurgir, intentando nadar contra corriente con un solo brazo.
Antes de ponerse a pensar del motivo de tan infructuoso método de natación, con la ayuda de su EM3D despegó hacia ella para pescarla, cuidando de no mojar el aparato propulsor de gas a su espalda. Cuando pudo tener agarre de ella sintió una inesperada resistencia, un jalón que casi le hizo perder el equilibrio, pero que al final los liberó enviando a Levi en un inestable aterrizaje. Cayó dando tumbos, pero asegurándose de mantener la cabeza de Mikasa protegida con sus brazos.
Se incorporó rápidamente apartando a Mikasa de su abrazo mientras volvía a escudriñar el afluente. No era ningún tonto para descifrar que la resistencia de antes fue al peso añadido de otra persona jalando de Mikasa, aferrándose a ella. Pero no vio nada por más que miró y se fijo en los pocos metros que los separaba del final del canal para dar paso al acueducto, dándose cuenta de la cruda verdad.
Floch había perdido la oportunidad de salir con vida de esa corriente de agua subterránea.
Levi hizo una mueca de disgusto antes de girarse para mirar a Mikasa. Ella estaba de espaldas a él, sobre sus rodillas, una de sus manos aferraba el suelo y la otra aferraba uno de los cables reventados del equipo de Floch, estaba enrollado apretadamente hasta el antebrazo. Tan apretado que incluso se filtraba sangre en algunos puntos. Y ella temblaba. La figura de Mikasa estaba tiritando mientras chorreaba agua.
No tocaba ser ningún genio para saber lo que había pasado. Levi se acercó unos pasos tras ella y apoyó una de sus manos en su hombro. Antes que reconfortarla, su toque pareció hacerla tiritar aún más.
Entonces, como la mente de Levi aún estaba un poco atrofiada por la droga, todo el escenario a su alrededor cambió de una oscura y decrépita ciudad subterránea a un bosque lluvioso con una tierra enlodada y encharcada. Lo único que permanecía constante era la mujer frágil bajo su palma. Bajo una palma que era demasiado dura e insensible para ella.
Era un escenario del pasado.
Esa vez, Levi recordaba, Mikasa estaba tensa, si fuera posible estaría humeando de ira y desprecio. Pero era solo una fachada para ocultar que estaba derrumbándose por dentro. Levi no sabía el motivo, pero lo que sí sabía era que había tenido el impulso de reconfortarla. Cuando Mikasa se había desplomado en el suelo, vencida y resignada, el entumecimiento en su cabeza se había desvanecido para permitirle caer en cuenta de la absurda situación y el estúpido comportamiento de él. Levi cuidaba de los suyos. Era un mentor, no un castigador. Se había acercado para ayudarla y quizás, no lo sabía con certeza, disculparse por su reacción. Pero cuando había agarrado su hombro, sintió su rechazo.
No estaba seguro de si había sido la forma en que su espalda se enderezó, o la forma en que su cuerpo se inclinó, pero sintió el rechazo, la repulsión.
Y aunque sabía que su memoria de ese momento terminaba ahí, pues todo se había vuelto oscuro y lo siguiente que paso fue que despertó amnésico; de alguna forma, el escenario siguió para mostrarle como Mikasa giraba la cabeza para mirarlo sobre el hombro con profundo odio hacia él. Levi retrocedió instintivamente retirando su mano del hombro de Mikasa y sintiendo una ligera opresión en el pecho.
El anterior escenario se desvaneció y volvió a estar en Ciudad Subterránea. Mikasa seguía de espaldas a él, silente, con la respiración agitada y combatiendo los temblores.
- Arriba - comando él con voz débil alejándose de ella.
