EL ÚLTIMO ENCUENTRO- FINAL
El último encuentro es el último trabajo y misión que Vik hará una vez que asuma su cargo como rey y padre de su recién nacido hijo.
Siendo el final que tanto deseo, Viktor Westergaard, llega a la mansión de John y teniendo que usar el arma robada a la princesa Gothel, con anterioridad, para matar a Weselton, éste último se encuentra escondido en una gran fortaleza en el centro del pueblo, el cual, Vik tiene que atacar.
{-}
Viktor Westergaard llega cuanto antes a la mansión de John, para y con el fin de iniciar con su último trabajo.
Al llegar al lugar, John se encuentra en el techo de su mansión mirando el arma que Vik había robado anteriormente.
Allí tienen una conversación – Weselton está en su segunda mansión. Su casa es como una fortaleza, pero esta ricura va a dejar piedra sobre piedra– le comenta John a Vik, el cual sin titubeos procede a decirle con emoción – Estupendo. Cuando acabe, estaremos en paz. Runeard y yo no te deberemos nada–.
Asintiéndole a Vik por lo mencionado, John le recalca y dice – Cuando acabes serás el dueño de esta ciudad, su rey. Es el sueño que verá tu hijo, florecer. Y todo gracias a ti, Vik. Eres un héroe...– incapaz de creer las palabras del hombre y pensando que le diría otra cosa, Vik le dice con una ceja inclinada – No, soy un simple hombre– añadiendo mientras pega un pequeño suspiro – Me he pasado la vida matando y robando como un cabrón para enriquecer a unos mamones mientras mi familia se iba a la mierda. Y la mujer a la que amo, casi se muere. No pienso volver, John, y no voy a hacer esto por ti. Lo voy a hacer por mí–.
Tomando la iniciativa y agarrando el arma que le robó a sus enemigos, John rápidamente opta por detenerlo, y decirle antes de dejarlo ir – ¡Oye, oye, oye! Lo que digas, hombresote. ¡Ya nos veremos por ahí! ¡Ja, ja, ja, ja! Nos vemos…– una vez que lo deja ir, John se despide, finalizando así su encuentro con el trigueño.
Decidido, Vik, en tomar a su corcel y cabalgar hasta la mansión fortaleza de Weselton, comienza un viaje que ya no tiene vuelta atrás.
{-}
Viktor se marcha de la mansión de John y al cabalgar durante un buen tiempo, consigue llegar hasta el edificio en el que se encuentra Weselton.
Nada más llegar a la fortaleza de Weselton, Vik procede a acabar con los guardias que se encuentran en las ventanas del edificio.
Las armas que usa en su encuentro son ballestas, pistolas de duelo de chispa y algunos arcos y flechas, y obviamente el cayado.
Al matar uno a uno a cada uno de sus enemigos, Vik logra decir cosas como:
– ¡Si!–.
– ¡Comete esa!–.
– ¡Voy por ti, Weselton!–.
– ¡Vamos! ¿Dónde estás?–.
– También tenemos que hablar de eso ¡Perro!–.
Viktor en su avance sin siquiera detenerse va matando a los guardias feroces, logrando con ello reducir su número.
En un determinado momento, uno de los guardias, que posee un caño; de un momento a otro, logra dispararle a Vik, con el arma.
Dañando severamente algunas de sus armas que lleva el trigueño, y casi hiriéndolo e incapacitándolo temporalmente.
Viéndose el trigueño obligado cubrirse forzosamente, consigue solo hacer que le sobreviva una pistola y el cayado.
Una vez que se percata de que el cañón ya no pretende dispararle directamente, Vik camina con paso firme hacia las dos grandes puertas que lo llevan hasta su objetivo: Weselton.
Dentro de la fortaleza de Weselton, Vik en el lugar se termina dando cuenta de que está repleto de hombres de Weselton, y todos sin lugar a dudas están muy bien armados.
Siendo superado en número y armamento, Vik, consigue superar varias fases de los ataques enemigos.
En cada rincón de la fortaleza, Vik se acaba encontrando una buena tanda de lacayos de Weselton.
Al lograr superar con éxito cada área y asesinar a todos; al finalizar con todos los que habían aparecido hasta el momento, Vik escucha un ruido.
Siendo dicho ruido, uno de los dragones de Gothel.
Al acercarse y ver detenidamente como llega Gothel, desde lejos.
En ese instante, aparece la antes mencionada pelinegra, la cual armada con una ballesta, se dirige hasta la posición de Vik, no sin antes tener una pequeña conversación con uno de los domadores de su dragón, al que le da unas estrictas órdenes – Parece que Vik se ha ido de fiesta sin mí. Barre todo. Haz que ese infeliz venga para acá, para que yo acabe con esto– al acabar la charla, el jinete y sus acompañantes se marchan.
En otro sitio y estando escondido, Weselton con dos de sus hombres (todos armados con ballestas y revolvers pequeños), presencian el momento en que se abre una de las puertas de la fortaleza y empiezan un tiroteo.
Vik al ser muy ágil e evasivo, acaba disparando también y una vez que los avista a los enemigos.
Uno de los dos hombres de Weselton, de un momento a otro, acaba siendo abatido por Vik.
Weselton al observar a su hombre muerto, termina, sin más, huyendo inmediatamente, del lugar – ¡Córranle!– acaba exclamando sumamente asustado.
Teniendo que avanzar un poco más; debe el trigueño alcanzar a sus objetivos.
Primero sube a uno de los pisos, en los que a parte de los hombres de Weselton, se encuentra con el dragón y sus jinetes de Gothel, que está destinada a limpiar la zona con sus sicarios.
Viktor teniendo que ser mucho más rápido; primero debe encargarse de los hombres de Weselton y luego acabar con el dragón y los jinetes de Gothel.
Teniendo que tener cuidado, logra matar de varios flechazos y magia con el cayado al dragón.
Al acabar con el dragón y sus jinetes, Viktor continua su avance, pasando por una última puerta para llegar al sitio donde estará supuestamente Weselton.
Una vez que llega al lugar, allí a Vik le aguarda una sorpresa.
Estando Gothel presente y siendo un enemigo más.
Antes de lo inevitable y sorprendiéndolo, y sosteniendo su arma, le acaba apuntando a Vik y en tanto inicia una breve charla – ¡Atención! ¡Ja, ja! Vik, te juro por Dios, que creía que venías a saludarme...–.
Escuchando la desagradable voz de la joven pelinegra, Vik le comen las ansias de matarla de una vez y por todas.
– Suelta tus armas– le termina ordenando, Gothel a Vik, por lo que este último le dice, insultándola – Que te violen–.
Burlándose de lo dicho por el trigueño, Gothel le comenta – Viktor, siempre tan tenso– añadiendo de forma arrogante – ¿Sabes qué problema tienes? Intentas ser el hombre bueno en un juego de tipos malos. Uh... Tanto como prometías y resulta que eres otro infeliz... Igual que Weselton–.
Ante la mención del hombre, este aparece y la sorprende hacia un costado del lugar, apuntándole con su arma y mientras le acaba diciendo en forma de insulto pero en alemán – Ich scheiß auf deine Mutter! (¡Me cago en tu madre!)– a lo que Gothel y Vik se giran ante la intromisión del mismísimo Weselton.
Respondiéndole de igual forma que el hombre, Gothel le dice en alemán – Hey, der! Was gibt's Neues? (¡Oye, ése! ¿Qué hay de nuevo?)– contestándole Weselton de la misma forma en que se entrometió y se encontró con Vik y la misma Gothel – Verpiss dich (Vete a la mierda)–.
Finalizando la chica pelinegra con un último insulto antes de empezar con el ataque – Tú primero–.
A partir de ese momento empieza el tiroteo y batalla final.
En un principio, Weselton y Gothel se atacan mutuamente e intentan atacar a Vik.
Los dos tratan de matar al trigueño con ballestas, pero Vik los consigue derrotar con un simple "milagro".
Teniendo que eliminarlos a los dos antes de que ellos lo hagan, Vik consigue utilizar el cayado y sin más; en un abrir y cerrar de ojos, los consigue congelar con dicha arma mágica.
Dejándolos tanto a Gothel como a Weselton como estatuas.
Al acabar y neutralizar a ambos sujetos, no duda en acercárseles a las estatuas de Gothel y Weselton, las cuales intentaban en vano, defenderse del posible ataque gélido.
Viktor, siendo el único superviviente del ataque, se dirige hacia la joven pelinegra congelada y le dice con odio – Gracias por todo, Gothel. Has sido de gran ayuda–.
Una vez que le da un escupitajo al rostro petrificado en hielo de la joven, Vik observa la llegada en su caballo de su hermano de armas; Runeard.
Esté llega y justamente ya estando ahí, se baja de su caballo para intentar ayudar a Vik – Hagámoslo, colega. Matemos a esos cabrones– le dice el pelirrojo, sin saber que todo terminó.
Viendo su posee defensiva, Vik de inmediato le reitera que se acabó todo – Runeard, se terminó–.
Incapaz de hacerle caso y cegado por la ira, Runeard expresa con furia – Se acabaron los jueguecitos, tontos. Runeard Arendelle se va a poner duro con ustedes... Y, cuando Runeard se pone duro, siempre hay alguien que acaba llorando–.
Mirando de forma efusiva hacia todos lados y dispuesto a matar, rápidamente, Vik lo termina deteniendo para de una vez por todas, hacerle ver que todo acabo – Runeard, cierra la boca. Se acabó–.
Ahora sí prestándole atención, el mencionado, esté mismo le dice a manera de respuesta, y algo confundido – Ah... bueno, lo hemos conseguido. Tú y yo– sonriendo inevitablemente, de inmediato, Runeard procede a abrazar a Vik, quién no rechazándole su abrazo, se lo corresponde gustoso.
Mientras lo abraza con más fuerza, Vik le decide comentar y sugerir, una vez que decide separarse levemente, lo siguiente – Sí, pero escucha. Aunque ya estamos en paz y seremos reyes dentro de unos días… Deberíamos irnos o escondernos un tiempecito, cada uno por su lado, ¿sabes?–.
– Sí, tienes razón– le acaba afirmando con mucha alegría el colorado y mientras añade – Voy a enviarle un poco de dinero a mi florecita–.
Pareciéndole algo correcto y justo lo último, Vik le informa con tranquilidad – Genial. Pero, no quiero que pienses que esto solo va contigo... Esto va por todos, pero sobre todo por nuestras chicas y nuestros demás familiares, donde quiera que se metan…–.
Asintiéndole con demasiado compañerismo, de inmediato, Runeard suelta uno de sus últimos planes, en forma de respuesta – Okey pero, espera, he estado haciendo unos cuantos tratos más. Tengo un poco de mercancía–.
Vislumbrándose con una sonrisa ladina, al poco rato, Vik la cambia dicha expresión por una de sorpresa – ¿Estás loco? Deshazte de ella– le acaba exigiendo, el trigueño, pero Runeard le informa con plenitud – No. Solo tenemos que sentarnos en ella, escondernos bien, fuera del pueblo–.
Presenciando un poco de miedo en su interior, el mismo trigueño le dice – No quiero llamar la atención por un tiempo, hay que venderla– teniendo eso último en cuenta, finalmente termina Runeard con – Está bien, amigo. Lo que tú digas–.
Finalizando Vik mientras monta al caballo de Runeard y concluye con – De acuerdo. Vamos– subiendo a sus espaldas del mismo trigueño, el pelirrojo.
Teniendo que organizarse y establecer sus primeros pasos como reyes, Vik y Runeard se acaban retirando del lugar, y en tanto saben que estarán juntos como amigos y compañeros, y como futuros líderes o reyes.
Con sus futuros descendientes conociéndose y trascendiendo como aliados indiscutibles, y forjando día a día su amistad hasta fortalecerla.
Finaliza así está historia.
EPILOGO
Años después…
En un balcón, mientras Hans Westergaard mira la estatua en honor a su abuelo.
En medio del transe por ver dicho objeto de piedra, sin siquiera poder evitarlo escucha la voz de la joven blonda; la reina Elsa de Arendelle – ¿Y me dirás qué soñaste anoche después de que me hiciste una vez más, tuya?–.
Sacudiendo su cabeza, el colorado ante la interrogante formulada por la joven, (y saliendo de ese transe) Hans inmediatamente le dice a la chica – Que nuestros abuelos siempre fueron distintos a nosotros–.
Causándole algo de gracia, Elsa le responde con una carcajada – Ay, Hans…– añadiendo como última cosa antes de tomarlo del brazo al pelirrojo y caminando a su lado – Volvamos al palacio…–.
Durante el camino al palacio y no dejando de pensar el pelirrojo en su antepasado, empieza con lo que será una larga charla memorable – Sabes, Elsa, pienso que…–.
Finalizando ahora sí está historia.
{-}{+}
Notas del autor:
Hola lector, nuevamente con ustedes.
¿Cómo les ha ido a todos? A mí me ha ido como viento en popa y pues muy feliz y emocionado por lo que vendrá después.
Y bien, este capítulo fue el último, la verdad no pienso hacer más capítulos, ni secuelas, ni nada.
Se acabó todo para este fic.
Realmente ya quería acabarlo y pues ya está.
Agradezco mucho a las personas que leyeron, las pocas que comentaron, (exceptuando mis comentarios, claro está) las pocas que añadieron está historia a sus favoritos y seguidores, y etc.
Y bien ha sido todo, sin más que agregar, cuídense mucho y que estén bien.
