Hola, ¿qué tal? Aquí me reporto con mi primera historia del mundo de Inuyasha, sin embargo los protagonistas de mi historia son Sesshoumaru y Rin. Había olvidado lo mucho que me encantaba este anime, y más esta pareja. Pero con las nuevas noticias respecto al próximo spinoff de Inuyasha, me volví a emocionar y tambiéncon respecto a la identidad de la mujer de Sesshoumaru. Espero que disfruten este fic que se trata más bien de un mini fic. Ya después vendrá la historia de más peso que he preparado para estos dos.

Mori no Naka*

I

Tenía que estar lloviendo, por supuesto. Una atmósfera gris y lúgubre siempre han ayudado a alimentar el desasosiego y la tristeza en los corazones de quien asiste al aniversario luctuoso de un ser querido. Sin embargo, ni él estaba triste ni se trataba de un ser querido el que yacía allí. El joven dirigió su fría mirada ámbar a los presentes, que eran pocos y que tiritaban de frío al encontrarse bajo aquella implacable lluvia que los negros paraguas apenas si lograban contrarrestar.

Típico.

Para un desconocido, la escena podría parecer demasiado cliché para ser real. Sacada de un filme antiguo para tocar las fibras más sensibles de los espectadores. Una pequeña multitud reunida alrededor de una tumba cuyo pilar central de mármol negro con vetas grises sobresale por encima de sus cabezas, incómodos por la lluvia y por el poco espacio disponible en aquel típico, ¡típico! cementerio japonés, atiborrado de otras lápidas, y de flores y de llantos…

Él está harto.

Decide retirarse de allí lo más rápido posible pues no ve la necesidad de seguir alargando su agonía. Cabe resaltar que aquella emoción no es causada por la tristeza, sino por el hastío de tener que soportar aquella farsa. Si hubiese dependido de él, jamás hubiera asistido a la ceremonia. Todo lo hacía para mantener la apariencia del heredero perfecto, intachable y responsable, encargado del manejo de la compañía multimillonaria familiar. Y siempre debía ser así, no porque le importase lo que pudiesen pensar de él, sino porque en el mundo de los negocios, interesaba más la fachada exterior. No era de nadie el consejo, era suyo propio y estaba empeñado en cumplirlo, claro, todo lo opuesto a lo que su padre había hecho.

Rodó los ojos con desagrado al pensar en él.

Dispuesto a abrirse paso entre la gente reunida en el lugar, sintió un suave apretón en su brazo, alguien lo detenía. Fijó su vista en la persona responsable y no era otra más que su madre. Parecía querer obligarlo a quedarse; en su hermoso rostro una ceja se arqueó interrogante hacia su hijo.

La fría fachada del joven peliblanco no se inmutó ni un ápice. Siguió su camino deshaciendo lentamente el agarre de su progenitora y continuó soportando las pesadas gotas de fría lluvia en su hombro, ahí donde la protección del paraguas es insuficiente, mientras camina hacia la salida.

No entendía por qué razón su madre asistía año con año a la ceremonia. Para ella no representaba ninguna necesidad fingir una careta de viuda acongojada. Ella no llevaba la empresa, no era mujer de negocios, pasaba la mayor parte de su tiempo viajando y gastando su dinero como mejor le placía. Sin embargo, nunca se perdía el aniversario luctuoso del padre de su hijo. Quizá una suerte de fidelidad le empujaba a realizar un último acto de homenaje al hombre que… ¿había amado?. Aquello logró, por primera vez en el día, perturbar la careta de eterna seriedad del joven, quien sonrió levemente. Podría creer muchas cosas en su vida, pero eso jamás.

Al salir del cementerio, la portezuela de un lujoso automóvil se abrió por acción del anciano asistente que lo esperaba fielmente y con sombrilla en mano junto al vehículo. Una vez adentro, se sacudió las gotas y automáticamente se puso a revisar los mensajes de voz en su teléfono móvil. Tenía varios asuntos pendientes y la pantomima de la que se acababa de librar había retrasado muchas cosas. Su asistente le informó que si no se daban prisa no llegarían al aeropuerto para tomar el avión al extranjero. Ordenó al chofer acelerar la marcha. Tomaron un atajo por la autopista más cercana y pronto estuvieron recorriendo sendas carreteras empapadas de agua pluvial.

Debía atender una reunión muy importante fuera del país, el cierre de un trato que por mucho tiempo estuvo gestionando y, aún cuando era muy poco ortodoxo lo que le habían pedido a cambio, estaba dispuesto a cumplirlo pues definiría el futuro de su empresa familiar. Y aquello era algo que no estaba dispuesto a dejar perder, de modo que ordenó a su asistente con voz tranquila que se diera prisa. Este se sobresaltó y comunicó las órdenes de su amo al conductor, quien se sobresaltó por la imperiosa voz del asistente. Aceleró entonces y parecía un poco preocupado por la velocidad a la que le obligaban a desplazarse. Pronto se encontraron solos en la carretera, ascendiendo hacia la autopista que rodeaba una colina repleta de árboles y barrancos. Sin embargo, era la vía más corta para llegar a tiempo, pues de otra manera perderían bastante tiempo al querer atravesar la ciudad y tener que lidiar con el tráfico, de modo que el chofér guardó para sí sus preocupaciones y mantuvo el ritmo del auto.

Mientras el joven de ojos ambar leía los documentos que su asistente, de nombre Jaken, ponía en sus manos ceremoniosamente, sucedió lo que menos imaginaban, el sonido de algo estallando los distrajo y el automóvil comenzó a tomar movimientos errantes y violentos. El chofer gritaba algunas palabras o advertencias mientras intentaba controlar el volante, en su voz podía escucharse un dejo de terror, de miedo inminente. Entonces sucedió en instantes, el carro salió del camino y después de varias sacudidas, todo se volvió oscuro.

Continuará-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Mori no Naka: "En el bosque"

Gracias por leer hasta aquí, en verdad espero que me expresen qué les pareció el comienzo de esta historia. Nos vemos en el próximo capítulo.