Luego de entrar a la base militar, las nueve mujeres se dirigieron hacia una sala. Pero, eso no era una sala común, era un juzgado.

Elsa pudo observar a muchas personas, pero en especial, a un grupo de cabezas pelirrojas y otra cabeza del mismo color. Esa última persona, era el príncipe Hans, pero esta vez, se veía tan distinto, en lo que alcanzaba a ver, su cabello desordenado y sucio, algunos moretones que se notaban cuando giraba la cabeza y su ropa en un estado lamentable.

–¡Orden en la corte!– fue necesario el grito del juez para que rondara un silencio mortal.

Esta vez, el juicio fue mucho más corto.

El juez repitió los cargos, las sentencias, y esta vez anunció:

–Esta carta fue escrita por su majestad, la reina Elsa de Arendelle– habló, mientras que levantaba la mencionada carta, antes entregada –el acusado será condenado a dos años de trabajos forzosos –leyó– sin sus títulos y bajo la supervision de los príncipes William, Lars, Linus, Heather, Frederik y Henrik de Las Islas del Sur, el barco tiene que salir máximo dentro de una semana a menos de que el clima imposibilite las vías marítimas.

Ante la mención de los jóvenes, todos empezaron a susurrar sorprendidos.

–¡Silencio!

Con el grito, todos volvieron a hacer silencio.

–Esta sentencia se cumplirá en Arendelle, y luego de los dos años, se hará otro juicio para determinar la inocencia del acusado. Esta sesión se da por terminada a partir ahora.

Todos, incluyendo a las extranjeras, se encontraban atónitos.

–¿Maʼam, desea aclarar algo?– preguntó Elsa, al ver a Kristine.

–Llámame Johanne, y tuteame–

–Entiendo, eh, te encuentras bien?

–Si, es sólo que estoy sorprendida– luego de dicha pregunta, la bermeja volvió a abrir la boca –pero ¿podré ver a mi bebé?

Elsa

Fue extraño escuchar a Johanne refiriéndose a Hans de esa manera, pero, es muy posible que sea debido al cariño que le tiene.

– Eh, claro, claro, vayan cuando quieran– respondí, con más seguridad conforme hablaba.

–Kirstine– escuchamos una voz firme, la cual pareció hacer cambios en ella.

–Markus, déjame presentarte a la reina Elsa de Arendelle–

–Maʼam, un placer– respondió el hombre, alto, elegante, con ligeras canas y un rostro sombrío.

Y, en ese momento entendí porque habían reinos enteros que le temían.

–Señor – dije– es un placer conocerle.

Sorpresivamente, el se vío ofendido.

– Señorita, dejémonos de formalidades, se que usted es una hipócrita, luego del desastre que hizo ese imbécil – y señaló a Hans, creo que entiendo muchas cosas – no quiere saber nada de mi familia, a pesar de que sus padres hicieron un trato conmigo.

A pesar de estaba muy dolida por la mención de mis padres, estaba indignada debido a su comportamiento ¿no se suponía que él había sido criado en la realeza, y que por lo tanto debía ser respetuoso?

– Bueno, ya que está siendo "sincero", debo admitir que estoy muy desepcionada sobre usted, ¿y sabe por qué? Porque usted es un egocéntrico despreciable, no entiendo como se llevaba bien con mis padres– admití– tenga buen día, y espero no tener que hablar con usted, porque ahora se quien es la persona más irrespetuosa de toda Europa, y esa es usted – hice una pausa, y antes de retirarme de la sala, susurre – Prepotente.


N/a:

¡Hola!

Bueno, aquí está este capítulo, lo sé, me demoré, pero aquí esta, eso es lo que importa. Quiero agradecerles a las siguientes personas por su apoyo, si tu nombre aparece aquí, me inspiraste de alguna forma:

Betaworkshop

MissKaro

Miss Tilly Mariana

Harry Hale

The Lonely Frozen Wolf

Madame purple

Lolipop87

Rosalind Marie

Hoe Little Duck

Wildy Storyteller

Ekishka

Espero que les haya gustado, no olviden votar.

Muchas gracias.

¡Corderito fuera!

PD: Si, lo sé, es la primera aparición de Markus, y que ya lo odian. Prepárense para odiarlo aún más.