Al fin.. el tan esperado final de esta historia tan retorcida y oscura..! Muchas gracias por leer y dejar sus comentarios.. ahora les dejo el ultimo capitulo de mi historia esperando sigan aquí con paciencia a mi lentitud..!

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Era viernes por la noche y todos los chicos estaban reunidos en el departamento de Magnus. Desde la cena que había organizado John no se habían reunido solo jóvenes... y Magnus. Así que habían decidido reunirse en una noche de películas en el departamento del Brujo. Todos los adolescentes del Instituto estaban ahí, Clary incluida, además de Maia, Bat e incluso Shou y su novio, Tommy. Clary había elegido la película, ya que era la que mas conocía de ese arte Mundano. Y ahora todos disfrutaban de la película "Cuernos" en la enorme pantalla plana en la sala de Magnus.

-De donde sacaste una película tan extraña?- preguntó Jace a su novia, mientras tomaba asiento en el desayunador. Habían hecho una pausa a la película para ir al baño y preparar mas provisiones.

-Daniel Radcliffe estaba en la portada- respondió la pelirroja encogiéndose de hombros- no pensé que fuera mala, sale Harry Potter.

-Harry quién?- preguntó Alec.

-De verdad deberíamos hacer esta noche de películas una cosa semanal- dijo Shou mirando a Alec con lástima- tenemos que educarte a ti y a tu familia en cultura popular.

-A mi me encantaría una noche de películas semanal!- dijo John mientras observaba las palomitas girar en el microondas.

-Bien, pero creo que es mejor que los instruyamos en clásicos populares- dijo Magnus mirando a Clary de reojo.

-Sí, tienen que ver Pulp Fiction y el montón de franquicias, en especial todas las de Duro de Matar!- dijo Tommy, ilusionado por mostrarle sus películas favoritas a sus nuevos amigos.

-Todo iba bien hasta que mencionaste a Mel Gibson- se quejó Magnus.

-Ya, ya, luego veremos quien elige las películas, volvamos a la sala que se quedó buena la historia- dijo Maia, tomando uno de los 5 tazones de palomitas y yendo hacia los sillones. Todos la imitaron, cada pareja tomó un lugar en la sala, ya fuese en sillones o en las mantas en el suelo.

La película siguió con todos prestando toda la atención, era bastante interesante, rara, pero interesante. Clary la había elegido porque pensaba que era buena referencia al Mundo de las Sombras, pero mantendría todo oculto para los Mundanos amigos de Alec. El problema era que ninguno de ellos había visto la película antes, y no sabían lo que ocurriría continuación. La escena en la cual por fin el protagonista se enteraba de lo que en realidad le había sucedido a su prometida. Magnus estaba tan sumergido en la trama que no se le ocurrió que tenía que detener todo en cuanto el hermano del protagonista admitió haber violado a la chica, no fue sino hasta que la escena explicita de la violación apareció en pantalla que sintió que su corazón se detenía, junto con el de Alec.

-No!- el grito de Jace fue justo al mismo tiempo en que Magnus chasqueaba los dedos y apagaba la pantalla, y Alec ocultaba el rostro en el hombro de Magnus. Todos quedaron en completo silencio, sin saber que decir o hacer. Escuchaban la respiración acelerada de Alec, y los pequeños susurros de Magnus en su oído.

-Que sucede?- preguntó Tommy en voz baja a Shou, pero no se había dado cuenta que el pequeño rubio también se había paralizado y miraba hacia la ventana con los ojos brillantes.

-Alec...

-Estoy bien- interrumpió Alec a su Parabatai.

-Cariño...

-Estoy bien- repitió el ojiazul, mirando los ojos de gato- de verdad, no pasa nada.

-Podemos ver otra película- dijo Maia intentando calmar la tensión.

-No, está bien- dijo Alec, dedicándole una media sonrisa a la licántropo- que la película siga, es interesante.

-Alexander, no vas a mirar esa película- dijo Magnus tranquilamente, sin sonar a regaño.

-No quiero hacerlo- dijo Alec, mirando a su novio- pero de verdad quiero saber el final.

-Alec, no te preocupes, podemos...

-De verdad quiero saber cómo termina- dijo Alec rápidamente, interrumpiendo a Izzy, luego miró a Magnus- tú quédate aquí y vela, ya luego me cuentas en que acabó.

-Pero...

-Estoy bien- dijo Alec exasperado y tomó el rostro de Magnus entre sus manos para evitar que siguiera hablando- yo iré a la habitación y miraré esos videos gatos contra queso americano.

-Queso americano?- preguntó Bat, confundido.

-Son comiquísimos, podríamos verlos aquí- ofreció John, señalando la pantalla.

-Y dejar inconclusa la película? No me digan que ustedes no quieren saber que sigue?- todos guardaron silencio, en realidad la película era tan extraña y confusa que en verdad querían saber el final- bien, entonces ustedes se quedan aquí y luego me la cuentan.

-Seguro, cariño?- preguntó Magnus, poniéndose de pie junto a Alec para acompañarlo a la habitación.

-Sí, seguro- respondió Alec- pero me llevo las palomitas.

Alec se giró para ir a la habitación cuando se dio cuenta. Shou seguía junto a Tommy, con la mirada fija en la ventana y abrazaba sus rodillas contra el pecho. Tommy intentaba llamar su atención sin conseguirlo, entonces Alec recordó que Tommy no sabía nada sobre lo que había pasado a Shou, él chico debía estar evitándolo para que no se diera cuenta. Sería una tortura dejarlo ahí para ver la película completa, pero tampoco podía dejar que Tommy descubriera el secreto de Shou si él no lo quería así. Le hizo una seña a Magnus rápidamente y el Brujo entendió.

-Shou, podrías acompañarme?- preguntó Alec rápidamente antes de dirigirse a su habitación. El rubio levantó la mirada, sorprendido y algo asustado, luego le dirigió una mirada a Tommy- entiendo si quieres ver la película completa, yo solo...

-No!- saltó Shou poniéndose de pie- te acompañaré.

-Gracias- dijo Alec con una sincera sonrisa- lamento robártelo esta noche, Tommy.

-No, no hay problema- se apresuró a decir Tommy, no sabía que había pasado, pero podía ver el modo en que todos se preocupaban por Alec, así que si pedía por Shou entonces era algo importante.

-Shou es como su mascota de soporte emocional- dijo Magnus con una pequeña sonrisa. Alec se inclinó hacia él, pretendiendo dar un beso en su mejilla.

-Ya te dije que dejes de tratar a mi amigo como un cachorro- lo reprendió el ojiazul antes de regresar al camino hacia la habitación, Shou lo siguió rápidamente. En cuando la puerta se cerró, todos excepto Tommy se giraron hacia Clary.

-En qué estabas pensando, Clarissa?!- la regañó Magnus.

-Lo siento! Lo lamento tanto! Yo nunca había visto la película y... y... no pensé que nada malo sucediera si Harry Potter aparecía en ella! De verdad lo siento mucho, Magnus- se apresuró a decir la pelirroja, tenía la mirada brillosa y echaba nerviosas miraditas hacia la puerta por donde se había ido Alec, Jace pasó un brazo por sus hombros, tranquilizándola. El Brujo soltó un suspiro y se dejó caer en el sillón.

-Podríamos adelantar esa parte para que Alec pueda verla después, no?- preguntó Bat.

-No sabemos si esa escena aparecerá más adelante también, no voy a arriesgarlo- dijo Jace, negando con la cabeza lentamente.

-Solo terminemos la película rápido y pongamos una normal para que Alec pueda salir- dijo Izzy, algo exasperada. Alec no se veía muy mal al irse a su habitación, pero estaba segura de que la poca escena que había visto lo había afectado, quería terminar eso para poder ver a su hermano.

-Disculpen- todos se giraron hacia el pobre y confundido Mundano que seguía abrazando su tazón de palomitas- lo siento, pero no entiendo nada.

Los adolescentes miraron al Brujo, esperando que él pudiera responderle. Magnus soltó un suspiro, sobándose la sien, antes de mirar a Tommy seriamente.

-Digamos que Alec no puede ver ese tipo de escenas, es todo lo que necesitas saber- explicó Magnus tranquilamente. El Mundano simplemente asintió, entendiendo que no debía hacer más preguntas- ahora, veamos si va a matar al hermano o lo meterá a la cárcel.

Todos miraron una última vez hacia la puerta de la habitación de Magnus y Alec y después volvieron su atención a la pantalla. Ninguno vería la película cómodamente ahora, pero tenían que contarle el final a Alec y a Shou, tenían que actuar lo más normal posible para que no afectara a Alec mas de lo que ya lo había hecho. Pero no se habían dado cuenta de que su preocupación, como casi siempre, era demasiado exagerada.

En la habitación, Shou y Alec ya habían puesto videos graciosos de gatos y miraban cómodamente, sentados en la cama con la espalda recargada en la cabecera, y con Presidente Miau recostado entre ellos. Ambos disfrutaban de sus palomitas y reían con cada video. Cuando el tercer video terminó, Shou detuvo a Alec antes de que buscara otro.

-Que sucede? Ya no quieres ver más gatos graciosos? Hay también de perros- dijo Alec, mirando a su amigo. Pero Shou no miraba la pantalla en las manos de Alec, lo miraba fijamente a él, con lagrimas en sus enormes ojos y una pequeña sonrisa en los labios.

-Alec, quiero agradecerte por ayudarme- le dijo Shou en voz baja, antes de bajar la mirada y volver a abrazar sus rodillas contra el pecho, como lo había hecho en la sala- aun no me he atrevido a contarle nada de lo que me pasó.

-Llevan saliendo solo unos meses, lo entiendo- le dijo Alec asintiendo. Shou hizo una mueca.

-Yo... no sé si algún día se lo diré- confesó Shou en apenas un susurro. Alec lo miró entendiendo perfectamente cómo se sentía- tú cuánto tiempo le guardaste el secreto a Magnus?

-En realidad él lo descubrió por accidente- admitió el ojiazul, Shou lo miró preocupado- fue... realmente horrible.

-No puedo ni imaginármelo- dijo Shou- el simple hecho de pensar en que Tommy pueda enterarse, yo...

-Shou, tú llevas en terapia mucho mas tiempo que yo, sabes lo difíciles que son cada uno de los pasos- lo interrumpió Alec- sabes que es una idea aterradora, pero si en verdad quieres algo serio con Tommy, tendrás que armarte de valor. Créeme, es mucho mejor que se entere porque tú se lo dices a que lo sepa por accidente de otra fuente, es... fue...

-Pero Magnus se quedó contigo- lo animó Shou.

-Aun me sigo sorprendiendo cada que lo veo a mi lado- admitió Alec con una sonrisa- se que no estás preparado aun para que Tommy se entere, y no tiene que enterarse justo ahora, pero debes hacerte a la idea de que algún día tendrás que decirle, y si él en verdad te quiere, va a apoyarte y se quedará a tu lado.

-Justo como Magnus lo hizo contigo- dijo Shou, sonriéndole.

-Justo como Magnus lo hizo conmigo- admitió Alec con una enorme sonrisa en los labios.

-Supongo que ahora tengo otra cosa que trabajar durante mis sesiones- suspiró Shou, estirándose en la cama.

-Ya se lo has dicho a otras personas antes- le dijo Alec, al recordar las historias que había contado Shou en las reuniones de RANA.

-Bueno, sí, pero a personas como yo, como nosotros- le dijo el rubio- nos entendemos, no sentimos lástima los unos de los otros.

-Yo se los dije a mis hermanos, incluso lo dije durante un juicio para encarcelar a Aldergold- admitió Alec lanzando una palomita de maíz a la cabeza de Presidente Miau, el gato ni se inmutó.

-Aldergold, ese era su nombre?- preguntó Shou en voz baja. Alec pasó saliva pesadamente y asintió. El Mundano se mordió el labio, sabía lo que se sentía temerle a un nombre, a pesar de toda su terapia, recordar el nombre de su tío aun lo hacía estremecerse de asco.

-Decirlo frente a todos fue horrible, pero contárselo a Magnus... fue diferente- explicó Alec sin saber explicarlo bien.

-Fue peor?- preguntó Shou asustado.

-No, no fue peor- sonrió Alec- Magnus me hizo sentir seguro, me pidió que no me avergonzara. Fue muy comprensivo y dulce.

-Magnus es perfecto- susurró Shou soñadoramente.

-Vas a confabular en mi contra para robarme a mi novio?- preguntó Alec burlonamente.

-No! Claro que no, nunca lo haría!- saltó Shou con horror.

-Solo bromeo- rió Alec ante la reacción del pequeño rubio. Shou le dio un puñetazo juguetón en el hombro- pero si necesito que me digas como le hiciste para que esa escena no te tuviera en pánico como a mí.

-No es que no me afectara, pero uno de los pasos que nos enseñan en terapia es a soportar estas cosas- explicó Shou encogiéndose de hombros- vivimos en un mundo en donde el sexo vende, lo vemos por todos lados, publicidad, series, noticias. No podemos ir por ahí simplemente con los ojos cerrados, tenemos que acostumbrarnos a las cosas que pasan.

-Entonces veo porno constantemente para acostumbrarme?- preguntó Alec, confundido. Shou soltó una risa.

-No, claro que no. Pero recuerda que solías vivir en una granja...

-Casa de campo- lo corrigió pensando en cómo su padre cachetearía a Shou por llamarle "granja" a la gran mansión Lightwood en Idris.

-Eso, no tenías contacto con toda la publicidad de las grandes empresas o la gran cantidad de personas en esta ciudad- lo hizo entender Shou- nunca te tocó tener que ver el sexo como algo normal de todos los días- Alec bajó la mirada sabiendo que era verdad, ni siquiera su familia mencionaba nada con respecto al sexo cuando estaban cerca de él- y supongo que Magnus ha sido tu única pareja desde lo que te sucedió, no?

-Si- respondió Alec en un murmullo.

-Apenas te estás abriendo a estas cosas- dijo Shou tomándole la mano suavemente- te acostumbrarás, no quiero decir que tienes que entender que el sexo no es malo, en algunas ocasiones si lo es. Pero tienes que verlo como algo hermoso entre dos personas que se aman.

-Gracias, Shou- murmuró Alec con una pequeña sonrisa.

Se quedaron en silencio un par de minutos, tomados de la mano y cada uno inmerso en sus propios problemas. No fue sino hasta que Presidente Miau golpeó con su patita sus manos entrelazadas que ambos reaccionaron. Shou soltó una risa.

-Le protege el novio al dueño- rio el rubio, soltando a Alec para acariciar la cabeza del gato. El Nefilim sonrió también, Shou tenía razón. Podría superarlo todo si tenía a Magnus y a su familia apoyándolo, y ahora sus nuevos amigos y las reuniones de RANA. Llegaría el día en que nadie tendría que preocuparse por lo que decían o veían frente a él. Llevaba muchísimo progreso ahora que se había abierto a todos y tenía ayuda profesional, sentía que podría con cualquier cosa que ese cruel mundo le lanzara. Pero por ahora dejaría que Magnus le contara la versión censurada de "Cuernos".

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Un mes después y al fin la dichosa boda de Luke y Jocelyn estaba a la vuelta de la esquina. Ese fin de semana irían todos a la granja de Luke, en donde se llevaría a cabo la ceremonia. Al fin, Magnus había elegido los trajes que él y Alec llevarían, y el ojiazul podía respirar tranquilo sabiendo que no habría otra engañosa ida al centro comercial próximamente, Magnus había logrado llevarlo de compras a base de engaños en tres ocasiones diferentes. Pero ahora que el Brujo había elegido hasta cuales anillos llevaría, el ojiazul podía acompañarlo a donde fuera sin miedo a terminar en una tienda Armani.

Alec soltó un suspiro, tomando una lata de comida para gato para darle a Presidente Miau. La noche anterior, Alec había salido a patrullar con Jace y John. Había sido bastante divertido, pero también cansado. Como siempre, Jace había guardado una misión de lo más entretenida para cuando salieran los tres juntos. Y John y Alec sabían que con "entretenida" Jace se refería a "casi-matarlos-a-los-tres". Habían logrado acabar con una colmena entera de demonios voladores, y después de volver al Instituto y jurar que nunca jamás volverían a dejar elegir las misiones a Jace, terminó cayendo rendido en su habitación, sin recordar siquiera enviar un mensaje a Magnus para avisarle.

Sirvió la comida sabor salmón y la dejó en el suelo para que Presidente comiera, luego volvió a la cocina a buscar algo para él. Había despertado temprano y terminado el papeleo de la noche anterior antes de regresar al departamento para desayunar junto con su novio, pero para su sorpresa, el Brujo no se encontraba ahí. Miró el reloj una vez más, algo preocupado, eran las once de la mañana y Magnus ya estaba fuera, a esa hora usualmente apenas y comenzaba a elegir su outfit del día.

Suspiró nuevamente, tomando un yogurt del refrigerador y una cuchara, comería en el desayunador, junto a Presidente Miau, para no sentirse solo. Justo cuando tomaba la primera cucharada de yogurt, la puerta del departamento se abrió lentamente. El chico levantó la mirada y se giró rápidamente, escuchó los lentos pasos de su novio dirigirse a la sala.

-Magnus- lo llamó, poniéndose de pie y yendo a recibirlo, pero no obtuvo respuesta. Al llegar a la sala, vio como el Subterráneo se dejaba caer en uno de los sillones, miraba fijamente un libro de hechizos en sus manos y lucía algo preocupado. Alec dejó el yogurt a un lado y se acercó lentamente, Magnus nunca lucía preocupado, a menos que algo realmente importante ocurriera.

-Ay, que hice- murmuró Magnus para sí.

-Magnus?- el Brujo pareció no escucharlo. Seguía mirando el libro en sus manos fijamente. Alec rodeó el sillón hasta quedar al lado de él- Mags.

-Cariño!- saltó Magnus sorprendido- no sabía que ya habías regresado.

-Llegué hace unos minutos, estaba en la cocina- explicó Alec, sentándose a su lado. Magnus asintió, dejando el libro en la mesita de centro- estas bien?

-Sí, yo...- Magnus soltó un suspiro antes de acomodarse y girarse hacia Alec, para quedar frente a él- creo que hice algo bastante estúpido hoy.

-Estúpido como?- preguntó Alec, confundido.

-Digamos que, tal vez, probablemente, pude haber hecho algo que mi padre llegue a tomar como un desafío- explicó Magnus, evitando la mirada azul.

-Que hiciste QUÉ?!- gritó Alec abriendo mucho los ojos. El Brujo intentó calmarlo poniendo sus manos en los hombros del menor.

-Alec, tranquilo, déjame explicarte- le dijo Magnus suavemente, pero Alec negó frenéticamente con la cabeza.

-Explicarme nada! Tienes que resolverlo, ve y deshaz lo que hiciste, o a pedirle disculpas, o...

-Alexander, cálmate, la cosa no es así- dijo Magnus sin poder evitar sonreír al ver la reacción de su novio.

-No importa como sea! No puedes ser tan despreocupado, Magnus!- lo regañó Alec nuevamente, y Magnus no pudo evitar soltar una risa.

-Por Lilith- rió Magnus ante el regaño.

-Deja de reírte!- exclamó Alec, mirándolo molesto. Magnus dejó de reír inmediatamente, mas por la sorpresa que por obedecerlo. Miró fijamente a su novio, los ojos azules estaban brillantes, llenos de molestia y preocupación- esto no es gracioso.

-Se que no lo es, cariño- le dijo Magnus suavemente, acariciando su mejilla.

-Casi te pierdo en sus garras una vez- dijo Alec en voz baja, mirando directamente a los ojos de gato- por favor, no quiero arriesgarte de nuevo.

Magnus sintió un nudo en el estomago, sin poder contenerse se echó hacia adelante y besó a Alec profundamente. El chico se sorprendió en un principio, pero respondió el beso rápidamente. Se besaron suave y profundamente un par de minutos. Al separarse, Alec seguía mirando a Magnus con reproche, como si fuera a regañarlo nuevamente. El Brujo sonrió levemente y pegó su frente a la del Nefilim.

-No es lo que piensas, amor- dijo Magnus en un susurro. Alec lo miró fijamente.

-No lo invocaste y borraste el pentagrama antes de que apareciera por completo?- preguntó Alec con una pequeña sonrisa. Magnus soltó una carcajada.

-Como si lo llamara por teléfono y colgara en cuanto me responde?- rió Magnus- no, cariño, eso no fue lo que hice.

-Entonces?

-Izzy y Clary me pidieron que las acompañara esta mañana- explicó Magnus, soltando un suspiro y recargando su codo en el respaldo del sillón- fui con ellas a la escuela Mundana que asiste Simon.

-Lo vieron? Está bien?- preguntó Alec, sorprendido.

-Sí, está perfectamente bien- respondió el Brujo- sigue con su grupo de amigos de la banda, haciendo música inescuchable.

-Y no recuerda a Clary- dijo Alec mirando hacia el piso, no era una pregunta.

-No, no la recuerda- afirmó Magnus, bajando la mirada también- pero...

-Pero?- preguntó Alec, mirándolo nuevamente. Magnus se mordió el labio antes de mirar esos ojos azules.

-Clary quiso invitarlo a la boda de su madre- explicó Magnus, Alec lo miró aun mas confundido- él no la recuerda, pero Clary si lo recuerda a él. Simon significa mucho para ella. Era lógico que lo quisiera a su lado en un día tan importante.

-Y Simon no la creyó loca? Quiero decir, que de la nada una chica desconocida vaya y te invite a la boda de su madre...

-Eso es lo interesante- dijo Magnus, enderezándose y tomando el libro de hechizos- Simon le entregó esto a Clary cuando se despidieron.

Alec tomó el papel que le tendía Magnus. Era un panfleto anunciando un próximo concierto de la banda de Simon en el café Java Jones. Alec recordaba haber ido a un par de esos malos conciertos, dejándose arrastrar por sus hermanos, y cada que iban era un nombre distinto. Y en esa ocasión no era diferente.

-Los Instrumentos Mortales?- preguntó Alec con sorpresa.

-Aparentemente Simon se acuerda sin recordar- dijo Magnus encogiéndose de hombros.

-Eso no tiene sentido- dijo Alec negando con la cabeza.

-Tampoco tiene sentido que Clary e Izzy me pidieran intentar devolverle la memoria, pero ahí las tienes- dijo Magnus, chasqueando los dedos y apareciendo un martini en su mano.

-Cómo? Ellas te pidieron intentar romper la magia de tu padre?- preguntó Alec, incrédulo.

-Definitivamente es imposible que yo pueda romper su magia- dijo Magnus antes de dar un trago a su bebida- es demasiado poderosa. Pero puedo crear grietas, ayudar un poco al cerebro de Simon a recordar.

-Pero tu padre... tu padre se dará cuenta que vas en contra de su voluntad al ayudar a Simon- dijo Alec en voz baja, entendiendo la preocupación del Brujo.

-Los demonios son egoístas, narcisistas y orgullosos- dijo Magnus, mirando el libro de hechizos- si se da cuenta que Simon recuerda más de lo debido, creerá que es un movimiento dirigido exclusivamente para herirlo a él.

-Pero no es verdad!

-A él no le importa, Alexander- dijo Magnus dándole otro trago a su martini- él es el protagonista de su propio inventado e inexistente reality show y yo soy ese nuevo integrante del elenco a quien todos odian.

Alec se quedó en silencio, pensando lo que Magnus acababa de decirle. Asmodeus era peligroso. Sumamente poderoso, y tenerlo en contra no era algo que ninguno de ellos quisiera. Pero por otro lado estaba Simon, a quien le habían robado todos sus recuerdos, le habían robado una parte de sí mismo, y Alec sabía lo horrible que era que te robaran algo tan importante. Si, Simon había entregado sus recuerdos por voluntad propia para salvarlos, pero aun así era injusto. El ojiazul se pasó una mano por el cabello, desordenándolo aun mas antes de volver a hablar.

-Entonces, lo ayudarás?- preguntó Alec en voz baja, mirando a Magnus de reojo. El Brujo soltó un suspiro- quiero decir, no... no quiero que estés en peligro, pero siento que se lo debemos a Simon. Gracias a él... gracias a su sacrificio sigues aquí conmigo. No me alegro por lo que le pasó, claro que no, pero sin él... yo no sé lo que...

-Ya lo hice, Alec- explicó Magnus, el ojiazul lo miró rápidamente.

-Lo ayudaste a recordar?- preguntó Alec, sintiendo una extraña combinación de alegría y miedo revolverse en su pecho.

-Isabelle y yo fuimos a hablar con él- explicó el Subterráneo, señalando el libro de hechizos- mi magia solo funcionará si Simon quiere recordar, si quiere formar parte de este mundo. No podía dejar que Clary estuviera presente en caso de que Simon se negara.

-Clary sufriría mucho- asintió el Nefilim- pero sí aceptó?

-Pude ver la curiosidad en sus ojos, estoy seguro de que quiere recordar- respondió Magnus. Sintió que Alec le tomaba la mano suavemente.

-Y... tu padre?- preguntó el chico, mirándolo con preocupación.

-Bah, no te preocupes por eso, cariño- le dijo el Brujo, aferrando la pálida mano- digo, ya tiene su tan añorada vida inmortal, no es como si le importe que esta haciendo Simon ahora.

-Pero podría llegar a importarle- dijo Alec.

-Creo firmemente que cuando se acuerde de la existencia de Simon, yo ya voy a haber cumplido 937 años- afirmó Magnus con una pequeña sonrisa. Alec se esforzó por sonreírle también, pero la preocupación seguía ahí, y Magnus podía verla- cariño, no pienses en eso, mi padre ha sido una amenaza para mi durante toda mi vida, pero hay ciertas... reglas, por así llamarlo, que me protegen.

-Pero ahora que fuiste contra su magia...- comenzó Alec, pero Magnus lo interrumpió.

-Para un demonio, tener un hijo es bastante conveniente- dijo Magnus rápidamente.

-Conveniente, como?

-Hay muchísimos hechizos, encantamientos, maldiciones, invocaciones, muchísimas otras cualidades mágicas que solo pueden hacerse al sacrificar una vida demoniaca entregada voluntariamente, pero los demonios no son una "vida", así que no funciona con ellos- explicó Magnus- ahí es cuando se necesita un Brujo. Y para los demonios, hacer un sacrificio que tenga su propia sangre es aun más poderoso, así que no te preocupes, cariño, mi padre no se va a aparecer de la nada a dispararme.

Alec soltó un suspiro, asintiendo levemente, si Magnus le decía que estaba bien, entonces estaba bien. Le debía tanto a Simon que no ayudarlo sería una vergüenza. Ese pobre Mundano al que le debía la vida del hombre que mas amaba, valía la pena correr el riesgo. Escuchó a Magnus suspirar dramáticamente y volver a lucir sumamente consternado.

-Ahora lo que me tiene más preocupado...

-Que sucede?- preguntó el ojaizul sintiendo que se le caía el alma a los pies. Acaso el ir contra la magia de su padre había afectado la magia de Magnus? O lo había debilitado de sobremanera? Tal vez debían ocultarse y huir, cambiándose el nombre, solo por seguridad?

-Ya no estoy tan seguro de que la corbata azul que elegí para ti sea la correc...

-OLVÍDALO!- Alec saltó cual resorte, brincando por el respaldo del sillón y corriendo hacia la puerta principal, no iría de compras de nuevo! El Brujo soltó una enorme carcajada.

-Alexander! Cariño!- lo llamó Magnus entre risas- es broma, espera!

-Vuelvo el sábado!- exclamó Alec antes de azotar la puerta tras de él, haciendo que Magnus soltara mas carcajadas.

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La boda de Jocelyn y Luke era sumamente bonita, simple y campestre, pero linda. La manada había hecho un gran trabajo decorando el lugar con pequeñas luces y flores por doquier. Era una boda de bajo costo, solo la familia y amigos cercanos, pero era la boda más bonita que Magnus había visto en mucho tiempo. Y no lo decía solo porque esa vez había asistido con la pareja correcta, sino que todo era tan Jocelyn y tan Luke, podía verse en cada vaso de porcelana que el lugar estaba lleno de amor.

Apenas llegaba a la fiesta, un poco mas elegantemente tarde de lo que había pretendido en un inicio, pero su encargo había tomado un poco más del tiempo planeado. Miró alrededor del lugar, buscando a la persona más importante. Encontró a Alec en una mesa cerca de la pista de baile, hablando con John e Izzy. Quiso acercarse a él, pero tenía otra cosa que encontrar primero, y esa cosa no estaba por ningún lado. Chasqueó la lengua, mirando fuera de la carpa junto a la casa. Gracias a sus ojos de gato pudo ver a una pareja oculta en la oscuridad, cerca de la parte trasera de la casa, besuqueándose seguramente.

-Estos jóvenes de hoy- murmuró negando con la cabeza antes de acercarse a Jace y Clary. Llegó en silencio, preguntándose si un Cazador de Sombras entrenado a la perfección como Jace lo escucharía acercarse sigilosamente. Rodó los ojos al llegar a escasos centímetros de ese par sin que ninguno de los dos sacara la lengua de la boca del otro- pero que perversión.

-AH!- Clary soltó un grito, saltando y ocultándose detrás de Jace. El rubio miró a Magnus con los ojos muy abiertos antes de volver a respirar.

-Magnus, que demonios?- preguntó el chico, mirándolo molesto.

-Estaba buscando a la pelirroja- explicó Magnus, comenzando a caminar de regreso a la fiesta- hay algo que tiene que ver.

-Estamos ocupados!- exclamó Jace, sobándose el puente de la nariz, pidiendo a todos los ángeles que le dieran paciencia para no ahogar al novio de su Parabatai en el lago.

-Oh sí que lo estaban- se burló el Brujo, moviendo las cejas de arriba a abajo.

-Ya, basta, vamos, Jace- dijo Clary, tomando la mano del rubio y siguiendo a Magnus.

-Pero pensé que iríamos...

-Es la boda de mi madre, no nos vamos a ir a encerrar a una habitación- lo reprendió Clary, tirando de él para que caminara. Jace gruñó por lo bajo, resignándose y siguiendo a la chica.

Magnus reprimió una risita y dejó que ambos Nefilim siguieran hacia el centro de la fiesta en donde todos se habían reunido a bailar con la música de Bat. Izzy y John bailaban juntos en la pista de baile junto a los miembros de la manada. Sabía perfectamente que su Nefilim no iría a la pista de baile por voluntad propia, así que no estaría ahí. Miró nuevamente las mesas y dio con Alec, junto a su padre, Michael, Luke y un par de lobos mayores. Todos los adultos tenían las mejillas sonrojadas y reían a carcajadas, había una botella de whiskey vacía en la mesa, supo que tenía que rescatar a su pobre novio de los padres ebrios.

-Buenas noches, caballeros- dijo el Brujo, llegando al lado de Alec. El ojiazul lo miró y suspiró aliviado.

-Magnus!- saltó Robert, sorprendiéndolo- ven, ven, siéntate con nosotros.

-Te serviré un... erm, Luke- dijo Michael, tomando la botella vacía.

-Que no cunda el pánico! Hay más en la cocina, ya vengo- dijo uno de los lobos que Magnus no conocía y corrió dentro de la casa.

-En donde estabas?!- dijo Alec en voz baja- si me cuentan otra ebria historia de su juventud no se que...

-Tranquilo, tranquilo, ya llegue- le dijo conteniendo una risa, luego se dirigió a Robert y Michael- solo vine a saludar... en realidad venía a robármelo, con permiso.

-Robarte qué?- preguntó Robert confundido. Magnus tomó la mano de Alec y tiró de él para huir del lugar. Michael pasó un brazo por los hombros de su Parabatai distrayéndolo y se despidió de Magnus y Alec con la otra mano.

-Adiós, que les vaya bien, se divierten, bailen mucho- les dijo alegremente el rubio.

-Por el Ángel, no quiero ser así cuando crezca- se quejó Alec nuevamente mientras seguía a Magnus fuera de la carpa.

-Eso no viene con la edad, viene con el alcohol- le aseguró Magnus con una risa.

-Entonces no voy a beber, nunca- aseguró Alec, haciendo que Magnus riera de nuevo.

-Ven acá, no me has saludado- le dijo una vez que salieron de la luz de la carpa. Alec estuvo por reprenderlo por haber llegado tan tarde, pero Magnus atrapó sus labios con los suyos, evitándole hablar. El Nefilim olvidó su enojo al sentir que Magnus lo abrazaba fuertemente y pegaba su cuerpo al suyo. Rodeó el bronceado cuello con sus brazos y respondió el beso rápidamente. Se besaron dulcemente un buen rato, hasta que tuvieron que separarse por falta de aire. Alec pegó su frente a la de Magnus, cerrando los ojos y disfrutando de la cercanía del uno con el otro.

-En dónde estabas? Llegaste bastante tarde, incluso para ti- le dijo Alec después de unos segundos en silencio.

-Tenía que pasar por alguien- le explicó a Alec con una sonrisa picara.

-Por alguien?- escucharon exclamaciones de sorpresa y alegría provenientes de la carpa y ambos se giraron para mirar dentro. El ojiazul se separó un poco de Magnus para lograr distinguir que sucedía entre la multitud. Entonces vio un rostro familiar que no había visto en muchísimo tiempo- Simon!

-Te dije que Clary lo había invitado a la boda- sonrió Magnus.

-Pero esta... quiero decir, recuerda...?

-Aun no- respondió Magnus, tomando la mano de Alec- mi hechizo solo lo hace ver ciertas imágenes, pero está en él recordarlo todo.

-No puedo creer que esté aquí- miraron a Clary lanzarse a abrazarlo. Ambos sonrieron al verlos.

-Démosle algo de tiempo antes de ir a saludar, ya lo están abrumando entre todos- dijo Magnus, tirando de su mano para dirigirlo a un árbol cercano, donde podrían ver lo que sucedía pero tendrían su privacidad.

Magnus se recargó en el árbol y abrió sus brazos, invitando a Alec a que se pusiera contra él. El Nefilim obedeció, girándose y recargando la espalda en el pecho del Brujo, Magnus cerró sus brazos al rededor de la cintura del chico, recargando su barbilla en el hombro del menor. Alec suspiró, contento, mientras ponía sus brazos sobre los de Magnus, disfrutando del olor a sándalo y azúcar quemada que se mezclaba con el de pasto recién cortado. Se pegó mas al pecho de Magnus, sintiendo el lento pero seguro latido de su corazón.

Miraron el feliz caos en la carpa, todos saludaban a Simon y este lucía tan confundido como un patito recién nacido. Alec sonrió al ver a su hermana abrazar a Simon con cariño y lagrimas en los ojos. El ahora Mundano era uno más del grupo. Simon había estado junto a ellos en las peores situaciones, y se había quedado, había resistido. Y ahora se sentía fatal de no poder agradecerle todo lo que había hecho por él y su familia.

-Crees que Simon algún día logre recordar?- preguntó Alec después de un rato en silencio.

-Hay métodos posibles para que recuerde- le explicó Magnus- yo ya hice todo lo que pude, y él tiene que forzarse a recordar.

-Él intenta recordar su pasado y yo olvidar el mío- murmuró Alec sin darse cuenta que había hablando en voz alta. Magnus le besó la nuca con cariño.

-Alexander, tu pasado es parte de ti- susurró el Brujo a su oído- los buenos y malos ratos son los que te formaron en la persona que eres ahora, en la persona de quien me enamoré.

Alec apretó su agarre a los brazos de Magnus en su cintura. Nunca, en todos los años que había vivido en Idris, se había podido imaginar estar con una persona a la que amaba. Después de Islandia se había resignado a vivir solo el resto de su vida, no quería nada ni a nadie. Solo deseaba que sus hermanos encontraran al ser que más amaban para asegurarse de que fueran felices. Así el podría ser feliz por ellos y vivir tranquilo en una cueva o algo. Pero jamás había imaginado encontrar a Magnus. Encontrar a alguien que lo amara, lo entendiera y lo apoyara tanto como él. Ser desterrado a Nueva York había sido lo mejor que el Circulo le había dejado.

-Escuché que tomarán el Instituto de Valentine en Idris y lo convertirán en la Academia de Cazadores de Sombras- le dijo Magnus como quien no quiere la cosa. Alec giró la cabeza para mirarlo.

-De verdad? La Academia no se ha abierto en años- dijo Alec, sorprendido.

-Por que el edificio está en ruinas- rió el Brujo- pero en sus años fue una gran escuela. Ahora que tienen locación decente pueden volver a dar clases.

-Muchos murieron durante la guerra- dijo Alec en voz baja, volviendo su mirada hacia el frente- necesitamos más Cazadores de Sombras en el mundo.

-Los habrá, estoy seguro- le dijo Magnus- recuerdo que Ragnor daba clases en la anterior Academia. Odiaba a los adolescentes, pero ahí seguía.

-Por qué seguía ahí si los odiaba?- preguntó Alec entre confundido y divertido.

-Bueno, en primera, mi querido repollo odiaba a todo el mundo, era un gruñón superior- rió Magnus- pero aun así, tenía esperanza en que los Cazadores de Sombras podrían cambiar algún día. Llegaría la paz entre Subterráneos y Nefilim, y él quería aportar su granito de arena a la causa.

Alec se quedó pensando en las palabras del Brujo. Valentine los había educado y entrenado intentando que odiaran a los Subterráneos tanto como él. Y ahora, por las ironías de la vida, su preciado Instituto sería utilizado para hacer conciencia entre nuevos Cazadores de Sombras. Hacerlos entender que los Subterráneos y los Nefilim compartían este mundo, y así sería por siempre. El ojiazul suspiró esperanzado al imaginar el mundo ideal lleno de paz.

-No te gustaría aportar tu granito de arena también? Irías a dar clase si te lo piden?- preguntó Alec, girándose en los brazos del Brujo para mirarlo de frente. Magnus fingió pensarlo detenidamente unos segundos y después le sonrió traviesamente.

-Tal vez, si aceptan todas mis peticiones- declaró, antes de inclinarse y besar a Alec profundamente. El chico sonrió dentro del beso, sintiéndose feliz, más feliz de lo que había estado en toda su vida. Su familia era feliz, su novio era feliz, sus amigos eran felices, y esta vez no era una simple ilusión que se hacía creer él mismo. Esa vez en verdad era feliz, sin importar el pasado, sin importar las heridas y las cicatrices. Su vida era asombrosa por primera vez y pretendía que mejorara más y más con cada segundo que pasara al lado de Magnus.

FIN

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Muchas gracias por leer..! Esta historia la termine hace mucho, pero mi lentitud es la culpable de haber tardado tanto en publicarla.. les agradezco inmensamente sus comentarios y paciencia.. y espero que este final les pareciera bueno.. tengo un par de cosas escritas basadas en este fic, no se si quieran leerlas también, ya veré mas adelante… de nuevo, gracias, gracias, gracias..!