Capítulo 26: Asalto.
Era la media noche y ya todo estaba listo. En un par de horas Karmina debería partir a Nueva York con Joaquín y Benjamín. Muy a su pesar Karmina tuvo que acceder. En un principio había discutido mucho con Draco e incluso le pidió el divorcio, pero después Draco se encargó de convencerla muy a su pesar.
-Prométeme que volverás a mi lado sano y entero.
-Amor, no pasará nada. -le respondió abrazándola.
-Promételo!
-Te lo prometo! - le dijo besando sus labios- Y también te prometo que al terminar todo esto iré a pasar una larga temporada junto a ustedes.
-¿Quieres decir que viviremos en Nueva York?-Karmina lo miró sorprendida
-Por un tiempo. Sí.
-A mí me basta con que regreses a mi lado- le dijo acurrucándose más a él. –No me importa el lugar. Solo quiero que estemos juntos los 4 para siempre.
Y ahora Karmina estaba revisando todo lo que estaba llevando con ella antes de ir por su hijo y sobrino. Al otro lado del charco les estaría esperando Jack. Su amigo Gay. Draco al principio se molestó mucho por haberle ocultado ese detalle, pero se le paso ya que sin la existencia del "amigonovio" de su esposa, él jamás hubiese terminado de procesar que estaba perdidamente enamorado de ella.
Por otro lado, El Sr y la Sra. Weasley junto a Genesis y Dereck (Harry les había encargado que cuidaran de su sobrino hasta que terminara todo el rollo) se estaban trasladado a casa de Bill. Más temprano Fred había llegado para llevarlos con él. George ya estaba allá con su familia.
Antes de marcharse, un Arthur muy debilitado y avergonzado se acercó a Harry para disculparse con él por todo lo ocurrido anteriormente.
-No se preocupe Sr Weasley, ya sabemos porque ocurrieron las cosas.
-Si, pero eso no significa que mi comportamiento anterior a lo último solucionara nada… no sé si me dejo entender.
-Lo entiendo, pero ahora no es el momento de hablar de eso. Ya habrá otra oportunidad.
Arthur entendió perfectamente que Harry daba por zanjado el asunto. Así que no insistió más.
-Cuida de mi hija y mis nietos, por favor. - fue lo último que dijo antes de ir junto a su esposa e hijo que lo esperaban. La Sra. Weasley, aunque ya había despertado, era incapaz de valerse por sí misma por el momento.
Al descubrir el estado de su madre, todos los chicos Weasley llegaron preocupados a verla. Era muy triste saber que su madre, mujer de espíritu fuerte e independiente ya no podía valerse por sí misma y que tendría que ser cuidada y colmada de amor por sus hijos hasta que el daño que los mortifagos causaron en ella ante tanta tortura, poco a poco fuera desapareciendo, pero con mucha paciencia, podría salir adelante.
Por otro lado, Charlie y sus hijos partieron para Rumania, donde tenía su casita en las afueras de la capital; pero Drusila no los acompañaba ya que Harry la necesitaba en Inglaterra. Le había dicho que ella estaba arrestada y no podía viajar hasta que todo el asunto con Gregory terminará. Obvio Charlie no quiso aceptar la decisión; a pesar de todo era su esposa y madre de sus hijos. Simplemente no quería dejarla, aun así, no le quedó de otra.
-Por favor, no la lleves a enfrentarlos- le pidió Charlie a Harry.- Creo saber lo que ustedes 2 están planeando. Aún está débil. Enciérrala en azkaban pero no la hagas pelear.
Y tras decir aquello se marchó. Harry jamás le llego a prometer nada.
Fue Hermione la única que no hizo tanto problema con lo de separarse de Ron. Estaba conforme con todo, la única condición que puso fue la misma que Karmina y Ginny:
"Debes volver a mí, vivo y entero"
Por otro lado, Ginny estaba como ausente. Ella definitivamente estaba en desacuerdo con todo. Harry no logró convencerla con nada; por eso ella quizás a penas le hablaba.
-Ya se le pasará- le dijo Ron.
Lo dudaba. Ginny era demasiado testaruda y obvio, él también. Uno de los dos tenía que dar su brazo a torcer.
-Me parece que estas exagerando- le dijo su amiga Laura.
-Puede que tengas razón, pero tener que marcharnos, irnos…
-Deberías hablar con él. No pueden estar peleados ahora que se van a separar. ¿Qué tal si algo malo ocurre, no crees que luego te lamentaras? - Tras las palabras de Hermione, Ginny se quedó pensando. Tenía razón. No podía irse enojada con él.
-Ok, bajaré un momento a hablar con él.
-Vale, no mas no te demores. Si van a hacer algo, háganlo rápido.
Tras las palabras de Karmina, las chicas no pudieron evitar reírse.
Ginny bajo al comedor de Harry con el propósito de arreglar las cosas. Entró sin tocar y saludo a todos. Los chicos se le quedaron mirando raro. Ella se sintió un poco aturdida, ¿Qué les pasaba? Su hermano se le acercó y entonces pregunto:
-Haz visto a Harry? necesito hablar con él.
Ron no respondió, sacó su varita y le apuntó directo a la cara.
-Quién mierda eres?
OoOoOoOo
Momentos antes…
-Tienes un minuto? -pregunto Ginny entrando al comedor donde todos estaban reunidos revisando mapas y las estrategias que llevarían a cabo... – Necesito que hablemos.
-Mmm no, ya terminamos- dijo separándose de sus amigos. Se detuvo un momento y se giró nuevamente hacia ellos- En 1 hora todos aquí.
-Sí, como digas. No más no demores mucho. Háganlo rápido! - le dijo Draco divertido- Ey!- exclamo ante el golpe que le diera Ron.
-Deja de decir esas cosas frente a mí. Estas hablando de mi hermana.
-¡Ay, por favor!
Fue lo último que escuchó la pareja antes de salir del comedor y dirigirse al estudio. La verdad que el comentario de Draco estuvo de más. Estando Ginny tan molesta como estaba… Bueno, solo esperaba que pronto se le pasara.
-Que sucede? - le preguntó Harry a Ginny, después de que cerrara la puerta. Como Ginny no dijo nada. Se acercó a ella y la abrazó por detrás. Ella tembló. Harry sonrió para sí- No quiero que estemos enojados por esto. Sabíamos que iba a pasar- le dijo apoyando su mentón en el hombro de la pelirroja. Ella no pronunció palabra alguna, pero Harry notaba su tensión, era como si estuviera pensando que decir. A Harry le pareció divertido, aunque la verdad esperaba que la reacción de Ginny fuera mucho más explosiva. Y, sin embargo, estaba tan callada, tan sumisa; que daban ganas de sacudirla para que reaccionara. Le parecía perfectamente más peligrosa así, pero aprovecharía esos instantes para convencerla de hacer lo correcto para todos.
-Yo tampoco quiero que estemos enojados- le dijo ella por fin girándose entre sus brazos y mirándolo a los ojos. Estaba tranquila. Demasiado para su gusto. Sus ojos eran 2 gotas de cristal. Duros y fríos. Harry se quedó un poco perplejo ante aquellos ojos que lo miraban. Esos ojos no eran los ojos de Ginny; pero entonces ella tomo su rostro entre sus manos y se colocó en puntillas para juntar sus labios con los suyos.
Aquellos labios, aquel beso, aquel sabor tampoco eran de Ginny. La separo de sí y la miró fijamente y con mucha rudeza.
-¿Cómo lograste entrar aquí Romilda?- Ella solo sonrió y se fue alejando lentamente de él sin perder la sonrisa.
-Yo también estoy feliz de verte mi amor- dijo a la vez que la poción multijugo perdía su efecto. -¡Sorpresa!-exclamó sonriendo
-Crucio!-Se escuchó la maldición pronunciada por 3 voces diferente. Harry pude esquivar 2 de 3. La tercera maldición le golpeó por la espalda, logrando doblegarlo por el inmenso dolor que sintió. Cayó al piso de rodillas. Intentó sacar su varita, pero ya había sido desarmado e inmediatamente atado por unas ardientes cadenas; sus brazos y cuello estaban rodeados por estas. Él sabía de qué hechizo se trataba; él mismo lo había hecho con mortifagos para sacar información.
-No, no mi amor. Es mejor que te mantengas quieto no quiero que te lastimes- Romilda se acercó a él y se puso a su misma altura para mirarlo directamente a los ojos -Me encanta verte rendido ante mi- estaba fascinada porque todo estaba a su favor. A esas alturas ya los pequeños bichos debían estar bajo el poder de Jordan y Lindsay. Gregory debería estar esperando en el lugar acordado y así se lo hizo saber a Harry.
-Maldita seas Romilda- le dijo con rabia contenida. -No te atrevas a tocarles ni un solo pelo- amenazó.
-No mi amor, yo no les haré nada. Gregory se encargará de los bichos, aunque si te soy franca, me encantaría poder poner mis manos sobre la bastardita y darle un par de lecciones a esa insufrible. Tal vez cortarle un par de dedos o quizás hacerle una imborrable marca a su bello rostro angelical.
Harry intentó lanzarse sobre ella. Pero las cadenas que lo ataban lo mantuvieron en su lugar y le provocaron un agonizante dolor. Un pequeño hilo de sangre y carne chamuscada empezó a aparecer en la piel.
En ese momento se abrió la puerta y entraba la verdadera Ginny acompañada de Draco, Ron, Evana y otros compañeros. Ginny intentó acercarse a él a la vez que los aurores sacaron sus varitas, pero Romilda apuntó sobre el pecho a Harry.
-Ni se les ocurra! - exclamó - No creo que quieran que mi amorcito se muera. -les dijo decidida a matarlo si era necesario.
Muy a su pesar tuvieron que hacerlo
-Ginny escapa! - le gritó Harry. Ella no supo que hacer.
-Ni lo intentes maldita cucaracha; de lo contrario me veré obligada a llevarte en pedacitos ante Gregory- dijo gozosa por decirlo.
-Como entraste aquí Romilda? - preguntó Ginny pareciendo calmada, pero lo cierto era que quería matarla!
-Digamos que tengo mis contactos. Uno de última hora- sonrió de oreja a oreja. Uno de los 3 mortifagos que sostenía a Harry, se quitó la capucha para dejar ver su rostro.
-Maldito hijo de puta- gruño Ron al ver que se trataba de Travis. Los aurores lo miraron desconcertados. Definitivamente esperaban cualquier cosa de él menos su traición. Pero quien lo miró con decepción y tristeza fue Evanna.
-¿Por qué? -fue su pregunta ante lo obvio.
-Estoy cansado de ser siempre el bueno y que las cosas no salgan como quiero. – miró a Ron y agregó – Y ahora lo único que quiero es matarte.
-¡Entonces hazlo! ¡Intenta hacerlo! -le gritó Ron furioso.
-Aquí nadie va a matar a nadie -dijo Romilda -Hemos venido en son de paz, así que solo nos llevaremos lo que venimos a buscar y ya luego, si desean puede jugar a matarse. -tras hacer una brevísima pausa agrego. -Toma a la cucaracha. Ya es hora de irnos- le dijo a Travis.
Travis odiaba las órdenes de esa puta, pero no le quedaba de otra que seguir el plan. Se supone que esa noche se llevarían al hijo de Potter y también se llevarían a la hija de Gregory y de pasada a Ginny Weasley como premio para Gregory. Bueno eso a él no le interesaba, lo único que quería era poder luego matar a Ron Weasley y así poder vengar a Madison y poder quedarse con Domenica.
Al intentar acercarse y tomar a Ginny, Ron le lanzó una maldición y pronto hubo algunos contraataques.
Se armó una pequeña batalla en el estudio, Ginny pudo salir de allí para ir por su hijo. Harry había gritado "¡Vayan por James!", pero Sirius, Remus, Raphael y Nicholas ya habían subido por ellos junto a otros aurores, ni bien Ginny había aclarado que era la verdadera Ginny.
Ella solo esperaba que las cosas allá arriba no estuvieran tan mal como lo estaban allí; pero, lamentablemente las cosas no fueron como esperaba. Alguien mucho mas malvado que Romilda bajaba las escaleras con James y bella flotando en unas burbujas detrás de él y otros mortifagos. Junto a él estaba Karmina siendo arrastrada a su paso, mientras Lindsay atacaba salvajemente a Nicholas. A ella no le temblaba la mano a la hora de lanzar la maldición asesina una y otra vez contra la persona que amaba. Por lo que entendía estaba bajo el encantamiento Imperius.
-¡Basta por favor! -gritó Karmina entre lágrimas, queriendo zafarse de Jordan. -¡Lindsay para!
-¡Quédate quieta! -le siseó Jordan perdiendo la paciencia.
-¡Mina!- Gritó Draco junto a Ginny e intentó ir hacia su esposa, pero se detuvo cuando vio la varita de Jordan presionando en el vientre de la joven.
-¡No te muevas Malfoy o no respondo! -Grito – Lindsay, sácalo del camino, pero no lo mates todavía.
Acto seguido, Nicholas salió volando hacia Draco, con quien chocó estrepitosamente y salieron volando contra una de las puertas. Esta se hizo añicos ante el impacto.
Por otro lado, Travis pudo atrapar a Ginny al mismo tiempo que la desarmaba. Ginny por instinto trató de defenderse, pero Travis, no dudo en golpearla fuertemente en la cara para poder tratar de clamarla. Ginny Lo miró con odio.
-Será mejor que no te muevas, si no quieres que tu querido Potter muera. -le gruño Travis. Justo en eso se escucho la risa de Romilda que iba saliendo del estudio resguardada de los otros mortifagos.
-Te voy a matar Romilda. Juro que lo haré- Gritó Harry.
-¡Vamonos! -fue la orden de Jordan e inmediatamente uno a uno de los mortifagos comenzaron a desaparecer del lugar.
Los ultimo en hacerlo fueron Jordan, Lindsay y Travis, llevándose a sus rehenes respectivamente.
-¡Hasta pronto! – fue lo ultimo que dijo Jordan antes de desaparecer con los niños.
OooOooOoo
Harry estaba ardiendo de furia. Quería matar a todos esos hijos de puta que se habían metido a su casa, pero sobre todo quería matar a Travis. ¡Maldito traidor!
Harry seguía forcejeando con sus ataduras sin importarle el dolor causado, mientras Evanna terminaba de romper el encantamiento. Se habían asegurado de colocar un hechizo a las ataduras de Harry para demorarlo y así ganar un poco más de tiempo.
Finalmente, cuando fue liberado, apenas y le dio un rápido gracias Evanna antes de correr en busca de su hija.
-Lili! -grito Harry ni bien entro en la habitación donde estaba ella junto a Hermione con los demás.
Se arrodilló junto a ella para abrazarla. La pequeña le devolvió el abrazo totalmente desconsolada. Se habían llevado a su hermano, a su amiguita, a la tía Karmina... y el malo le había lanzado un rayo rojo a Joaquín que no despertaba. El pequeño rubio tenía un lado de la cara de un color negro muy feo. Se le veía bastante pálido, pero no tanto como lo estaba Draco, que ya estaba junto a él. Entendía como se sentía, ya que justamente él se sentía igual.
-Lo siento, no pude hacer nada- se disculpó Hermione. -Joaquín intentó defender a su mamá, pero el muy desgraciado le lanzó una maldición sin que le temblara la mano. No le importó que solo fuera un niño – sollozó Hermione abrazando a sus propios hijos.
Hermione tenía lágrimas de impotencia. Ella aún estaba muy débil para hacer magia. No pudo enfrentarse a Jordan. No pudo hacer nada y tampoco pudo ayudar a Joaquín, a James, Bella... ni a su hijo. Patrick también estaba herido. Había sufrido una fractura en su pierna y brazo izquierdo en su intento por ayuda a su primo James.
Pero al menos estaba consciente, aunque con mucho dolor, a diferencia de Joaquín que no reaccionaba.
-Estara bien- dijo Laura -No es tan grave como parece.
-¿Qué no es tan grave? ¡Le han lanzado una maldición por si no te has dado cuenta! -dijo Draco a punto de perder los papeles.
-Draco… -comenzó a decir Ron.
-¡Está inconsciente! -agregó alzando la voz. -¿Qué clase de sanadora eres que no lo puedes despertar?
-Ya fue suficiente -intervino Harry tratando de apaciguar a su amigo -¡Draco cálmate! Entiendo como te sientes, pero no es la manera. Gritando no lograras nada.
-¡El que no entiende eres tú! ¡Voy a matar a ese hijo de perra cuando lo vea!
-Si no te calmas, voy a tener que hacerlo yo… - y luego, tratando de no perder la paciencia, agregó -Los niños te están escuchando. No los asustes más.
Draco se dio cuenta que Lili, Benjamin y un somnoliento Patrick estaban mirándolo. Draco respiró hondo 3 veces y luego dijo.
-Lo siento- a Laura y luego a Lili que parecía ser la más afectada.
-No te preocupes. -dijo Laura y luego como si las cosas no hubieran pasado le dijo a Draco -No tiene nada roto y tampoco habrá secuelas. Es bastante fuerte. -aseguró.
-Quiero ir con mi mamá- le rogó Lili a su papá. Harry le tuvo que decir la verdad- Noo- sus lágrimas fueron más fuertes que antes
Se aferró a él y le pidió que no la dejara.
- No puedo hacer eso hijita. Tengo que ir por ella y James...
-Pero no quiero que te pase nada malo- insistió.
- Te prometo que regresaré enterito y traeré devuelta a tu mamá, a James, a todos.
Y Lili creyó en él.
-Me lo prometes? -pregunto con sus grandes ojos llenos de esperanza.
-Te lo prometo.
Entonces fue el momento de poner a salvo a Lili.
Si había algo que Gregory no sabía, es que Lili era su hija de sangre, melliza de James... y por lo tanto, ambos compartían el mismo destino.
Gregory no iba a poder hacer su hechizo de resurrección a menos que sus dos hijos fueran sacrificados para el mismo fin.
Ooooooo
Karmina había impedido que se llevaran a su sobrino Benjamín; peor aún, había evitado que asesinaran a Hermione. A Jordan le pareció divertido que ella se ofreciera a voluntad, así que los dejo tranquilos. Ya luego la buscaría para poder terminar con lo que tenían pendiente. Por otro lado, lamentablemente para Karmina; James y Bella no entraban en el trato.
Y ahora se encontraba prisionera junto a Ginny; ambas atadas de pies y manos muy cerca del altar que Gregory había adaptado para comenzar la ceremonia de reencarnación.
Ginny forcejeaba con sus cadenas y le rogaba a Gregory que no le hiciera nada a su hijo.
-Te lo suplico! Haré lo que sea que me pidas, pero déjalo ir. Es un niño...
Gregory sonrió divertido
-Sabes algo mi querida Ginevra? Tal vez, en otro tiempo lo hubiera pensado... -rió- pero ahora es imposible, no puedo hacer nada. No me detendré y tú me ayudarás a llevar a cabo esta ceremonia. Serás mi asistente en el sacrificio.
-Jamás! ¡Nunca haría nada contra mí hijo!
-oh, claro que sí lo harás... quieras o no, lo harás! IMPERIUS!
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Si había algo a favor de Harry es que Lili estaba bastante lejos y bien escondida. Segura. Antes de ir en busca de su hijo y de Ginny, se encargó de hacer el fidelio, nunca nadie la encontraría a menos que lo obligaran a hablar; algo que no sucedería.
Ni siquiera muerto le sacarían alguna palabra.
Estaban cerca del lugar. Drusila no había tardado en unirse al grupo conformado por Harry, Draco, Ron, Nicholas, Sirius, Remus, Evanna y su equipo, Darius, Cho, Neville, algunos otros amigos de Harry y sorprendentemente Raphael (que se ofreció y trajo a más gente de confianza con el). Aunque Harry le costó, tuvo que agradecer la ayuda.
No estaban muy lejos del lugar cuando divisó a los hermanos Weasley esperándolos.
-Tardaron demasiado- les dijo Bill acercándose al grupo.
-¿Que están haciendo aquí?- pregunto Ron sorprendido.
-No creerán que les íbamos a dejar toda la diversión a ustedes solos, ¿verdad? -Fred miró George y luego a todo el grupo.
-Mas aún, después de que ellos se metieron con nuestra familia. - continuo el gemelo.
-Además, no iba a dejar a mi esposa ir sola. -Completó Charlie colocándose junto a ella. -Nunca jamás te dejaré sola. Vamos juntos. -le dijo tomando de su mano y apretándole con determinación.
Después de dar sus escusas, Harry no dijo nada, solo quería llegar pronto al sitio y sacar a su hijo y a Ginny de allí.
Nadie más habló, simplemente siguieron el camino. Tenían que llegar antes de que fuera demasiado tarde.
OooOooOoo
Ginny luchó, trató de resistirse al Imperius al punto de sentir que se volvía loca...hizo todo lo posible para deshacerse de él, pero le resultó inútil. Muy en el fondo, en lo más profundo de su cerebro gritaba y luchaba con desesperación. Aún había algo de lucidez en ella, pero eso de nada le servía puesto que Gregory estaba llevando a cabo el ritual para usar el cuerpo de su hijo como depósito del alma de Voldemort.
-¡Que alguien lo detenga!- gritaba por dentro. - por favor, deja a mi hijo! -rogaba...
Gregory estaba recitando un cántico en un dialecto que no entendía y ella, junto a él, era una observadora incapaz de poder deshacerse de su maldición. Se dio cuenta que sostenía entre sus manos una daga de plata llena de rubíes y esmeraldas en el mango y cuenco de piedra en el que estaba escrito en runas antiguas: "Paz, muerte y reencarnación"
-Ginny despierta! - la lejana voz de Karmina hizo eco en su subconsciente. Entre imágenes borrosas contra las que luchaba, pudo ver como, sobre el cuerpo de su hijo se formaba una nube de vapor oscura.
Gregory sonrió satisfecho y estiró su mano hacia Ginny para pedirle la daga. Había llegado el momento de quitarle el Alma a James. No lo iba a permitir.
En un último esfuerzo, Ginny pudo deshacerse de la maldición Imperius y aún confusa, tomó la daga de plata y se la clavo a Gregory en el brazo. Por poco y se lo clavaba en el pecho, pero Gregory había sido lo suficientemente ágil para esquivarlo.
Aprovechando su confusión, Ginny tomó en brazos a James y lo apartó del altar. Gregory la miró furioso, sin embargo, luego se hecho a reír divertido por la situación.
-Tal como lo esperaba de ti querida. -dijo- Eres una bruja con una voluntad fuerte y aguerrida. Ahora veo que nunca me equivoqué contigo; sin embargo, no dejaré que arruines todo por lo que he luchado.
-Y yo no voy a permitir que toques a mi hijo- le dijo furiosa. Ginny lo miraba con un odio que, si fuera posible, él ya estaría en el infierno.
Gregory río divertido.
-Romilda, tráeme al niño - ordenó.
-Sera un placer -dijo acercándose a la pelirroja.
Ginny maldijo en silencio. No tenía su varita a la mano ya que cuando salió de la casa, lo hizo desarmada. ¿Como demonios iba a enfrentarla?
Pudo esquivar 3 maldiciones o al menos eso es lo que Romilda le hizo creer. Sabía que estaba jugando con ella. Tal vez era su forma de querer torturarla ya que tenía que alguna de esas maldiciones le diera a su hijo, tal vez para la siguiente maldición no iba a tener tanta suerte.
Al final, no la tuvo.
Una maldición oscura le dio de lleno en la espalda al intentar proteger a su pequeño; pero, a pesar del dolor no lo soltó y tampoco dejó que dolor le invadiera.
-¡Oh, pobrecita! Te debe doler mucho- le dijo Romilda con burla.
-Deja de hacer estupideces y tráeme al niño- le dijo Gregory molesto.
-Si no lo suelta, ¿Como pretendes que te lo lleve? - le pregunto -Lógicamente tengo que paralizarla para agarrarlo.
Gregory ya le iba a responder cuando Romilda volvió a lanzar una maldición más. Ya estaba por lanzar otra cuando de pronto salió volando hacia atrás.
Golpeándose contra el altar en el que minutos antes había estado James.
Ginny sintió unos brazos que la rodeaban y la levantaban. No sé resistió, pues sabía de quién se trataba.
-¿Por qué demoraste tanto? -le pregunto casi en un sollozo.
-Lo siento amor, pero tenía que llevar a Lili al lugar seguro.
Ginny solo asintió y se dejó abrazar. Por un breve instante se olvidó dónde estaban.
-Potter… - el Apellido de Harry pronunciado por Gregory con tanto odio, les hizo ver hacia el que alguna vez llamaron amigo. – no arruinaras mis planes.
-Ya lo hice – dijo con tranquilidad Harry. – No dejare que toques a mi hijo. ¡Ni tu nadie! -sentenció.
Con esas palabras se dio inicio a lo que sería una batalla a muerte.
OooOooO
Hola! Ha pasado mucho tiempo desde la ultima vez, espero que todos se encuentren bien de salud. Este ultimo año no ha sido fácil, creo que para nadie, pero aquí estamos! Siguiendo adelante. Esta hermosa historia esta llegando a su fin. El próximo capitulo será el desenlace y el final. Espero no decepcionarlos.
Cuídense mucho!
