XII
¿Puedo preguntarte algo?" dijo Roslin mientras observaba a Robb ponerle mantequilla a un pan, y el pausó sus movimientos por un momento. "Claro que sí," la miró a los ojos y le dirigió una breve sonrisa antes de volver su atención a su desayuno. "¿Cómo es que logras costear esta guerra?" le preguntó ella con curiosidad mientras él volvía a mirarla, con ligera sorpresa evidente en sus ojos azules. Roslin se mordió ligeramente el labio, preguntándose sí quizá había cruzado alguna especie de límite. "Quiero decir," dijo rápidamente, "debe ser costoso... y con Invernalia..." ella dudó entonces, intentando encontrar una palabra adecuada para describir lo que había sucedido ahí.
"¿Infestada de bastardos traidores?" respondió Robb, con un tono algo duro mientras la miraba a los ojos, y ella intentó con todas sus fuerzas no desviar la mirada. "Sí," dijo Roslin tímida y él suspiró con pesadez, sus rasgos suavizándose nuevamente mientras la contemplaba por un largo momento. "Lo siento," se disculpó Robb, "sé que solo sientes curiosidad y que tu intención no es herirme. En términos sencillos, los Lannister están financiando nuestra guerra," le informó y ella arqueó las cejas con sorpresa, notando que él sonreía ligeramente. "No lo entiendo..." dijo ella lentamente, frunciendo ligeramente el ceño en señal de confusión.
"Lord Umber," declaró Robb, "cuando tomé el Risco, él se adentró más en las Tierras Occidentales y tomó varias de las minas de oro. Sólo podemos asumir que los Lannister creen que las hemos conquistado, inundado y las hemos vuelto inutilizables para dejar mella en sus arcas. Pero entonces, ¿qué sentido tendría inundar todo ese oro?" explicó Robb arqueando las cejas.
"Qué sentido tendría," Roslin le sonrió, pensando que ella podría no saber exactamente cómo Robb y el Norte estaban financiando su guerra. "Las minas continúan abiertas, aún sigue trabajando en ellas la misma gente por la misma paga... solo que ahora tienen nuevos supervisores y el oro que sale a la superficie está siendo entregado a nuevos dueños," le informó Robb.
"¿Las mismas personas?" preguntó ella. "¿Minan ese oro para ti, sabiendo quién eres?" la confundía en extremo que la gente pudiera traicionar a su señor de tal manera. ¿Dónde estaba la lealtad? Robb parecía saber lo que estaba pensando ya que le sonrió de forma un poco irónica, tragando un par de bocados de comida antes de responder su pregunta. "¿Crees que a la gente le importa para quién están trabajando siempre y cuando se les pague lo suficiente para alimentar y vestir a sus familias?" le preguntó él y ella se mordió el labio y negó ligeramente.
"Tywin Lannister les pagaba una miseria, yo les pago mucho más y por eso están más que dispuestos a trabajar en mi nombre. No les preocupa en lo más mínimo quién gane esta guerra entre lores y nobles, lo que les importa es sobrevivir el invierno que se avecina. No pueden esperar sobrevivir si no tienen con qué comprar comida o leña suficiente. Así que, mientras se les pague, no les interesa de dónde viene ese dinero, en especial sí sus bolsillos están un poco más pesados al final de cada luna," continuó Robb.
"¿Y sí Tywin Lannister descubre esto y les ofrece incluso más dinero para que comiencen a trabajar para él nuevamente?" Le preguntó Roslin, arqueando una ceja. Robb sonrió en respuesta, una ligera risita escapando de sus labios. "¿En verdad crees que un hombre como Tywin Lannister se preocupa por el bienestar de la gente? Los campesinos y mineros ni siquiera cruzan por su mente, seguramente los cree a todos ahogados junto con el oro, y seguramente sufrió más por la pérdida de su oro que por cualquier vida," dijo Robb, negando con la cabeza.
"Pero a ti sí te importa," dijo ella con suavidad, "tú te preocupas por la gente." Era una afirmación, no una pregunta, y Robb levantó la mirada nuevamente para contemplarla por un largo momento. Roslin moría por saber lo que estaba pensando mientras la miraba fijamente. "Yo soy sólo un hombre," dijo eventualmente, "y mis lores son menos de cincuenta... no podemos ganar una guerra solos. Dependemos de que los campesinos y mineros nos sigan, que tomen armas y que peleen por nosotros. Dependemos de sus esposas e hijos para que nuestras granjas y tierras sigan siendo trabajadas en nuestra ausencia. Sin ellos, no podríamos avanzar, ni siquiera soñar con la victoria. Así que sí, me preocupo por ellos, como mi padre siempre me dijo que debía hacerlo."
"Eres un buen hombre," dijo Roslin, mirándolo a los ojos, "un buen rey." Él le sonrió ligeramente y ella moría por saber qué estaba pensando. Estaba tentada a preguntarle, pero antes de poder hacerlo, él rompió el contacto visual, dirigiendo su atención a su desayuno y el momento había pasado. "¿Qué planeas hacer hoy?" preguntó Robb luego de un momento de silencio que ocuparon para comer. Roslin no respondió de inmediato, pensando qué debería hacer. Robb había ordenado que descansaran un día para mantener la fuerza de los hombres y caballos antes de continuar hacia el Cruce de Bueyes. Solo estaban a tres días de viaje y él sentía que podían permitirse un día de descanso.
"No estoy segura," Roslin se mordió el labio, observando lo que la rodeaba en busca de inspiración. Olyvar le había dicho que había un pequeño lago cerca y se preguntó si Robb le permitiría alejarse tanto del campamento. "Olyvar mencionó un lago..." dijo tentativamente, mirando a su marido para ver su reacción. "Sí," dijo él, "justo pasando esos espesos árboles," continuó Robb, señalando hacia los árboles de los que hablaba, "si quieres ir al lago, conseguiré un guardia que te acompañe. Muchos de los hombres estarán ahí, espero que mantengan la modestia frente a su reina."
Roslin se ruborizó ante ese comentario, pero Robb simplemente le sonrió ampliamente y ella no pudo evitar imitar su sonrisa, tomando a la vez su copa de vino. "Gracias," respondió, luego de beber un trago de vino; "creo que pasaré un rato ahí para disfrutar el buen clima de hoy."
"Adelántate si quieres," dijo Robb, colocando su tenedor y cuchillo sobre su plato ahora vacío antes de ponerse de pie. "Hablaré con Olyvar sobre el guardia, ve con él en cuanto estés lista," continuó, colocando una mano en el respaldo de la silla de Roslin antes de inclinarse y presionar firmemente sus labios sobre su mejilla. "Ten un buen día," le dijo con calidez cuando se separó de ella y ella le sonrió, viéndolo relajado y en calma. "¿Tal vez puedas acompañarme después?" Roslin reunió el valor para preguntarle y estuvo aliviada cuando él sonrió. "Tal vez lo haga," le respondió antes de darse la vuelta y marcharse.
Roslin lo miró alejarse, observándolo llamar a Olyvar mientras caminaba por el centro del campamento. Robb había sido mucho más amable con ella los últimos días, siempre tomaba sus alimentos con ella y la acompañaba en su tienda para beber y conversar antes de dormir. Seguía sin quedarse a dormir con ella, y sólo le mostraba afecto con sonrisas y el ocasional beso en la mejilla o la frente. Lady Stark había tenido razón cuando le dijo que sería bueno con ella. Robb era cada vez más amigable cuando pasaban tiempo juntos, y siempre era gentil. A Roslin aun le preocupaba que no compartiera la cama con ella, pero decidió hacer esas preocupaciones a un lado, diciéndose que solo era cuestión de tiempo. Por ahora estaba más que contenta de aprovechar esta nueva amistad que ella y su esposo habían logrado formar.
Robb caminó hacia el lago cerca de la media tarde, su mirada buscando a Roslin por la orilla antes de que pudiera evitarlo. Los últimos días con ella habían sido más que agradables, ahora podía admitir sin problema que disfrutaba de su compañía. Dirigirse a pasar tiempo con ella ahora era algo que le agradaba hacer y no algo que tenía que hacer porque era su deber. Había un deber al que no le prestaba la debida atención, pero lo alejó de su mente como siempre lo hacía mientras caminaba hacia su esposa. Ella estaba sentada sobre una gran roca que se encontraba en un área poco profunda del lago. Sus zapatos se encontraban abandonados en la orilla y sus pies se refrescaban en el agua mientras ella se concentraba en un libro. Por un momento pensó que estaba leyendo, pero conforme se acercaba a ella pudo ver que en realidad estaba escribiendo.
Roslin no levantó la vista mientras él se acercaba, así que Robb decidió quitarse las botas y adentrarse en el agua para colocarse detrás de ella. Ella seguía sin moverse mientras él miraba sobre su hombro, abriendo los ojos sorprendido por el dibujo que había hecho en una página de su libro. Era la vista sobre el lago y ella lo había capturado de forma tan hermosa. De haber tenido colores entonces él imaginaba que habría sido mucho más vívido y perfecto. Pero todo estaba dibujado con el pedazo de carbón que sostenía entre los dedos. Se preguntó cómo llamar su atención, no quería asustarla y arriesgarse a arruinar el dibujo. Luego de un par de minutos ella alejó la mano del papel con afán de contemplar su trabajo, y él aprovechó ese momento para alertarla de su presencia. "Tienes mucho talento," dijo con suavidad y ella salto del susto, justo cómo él había imaginado, volteando a mirarlo sorprendida.
"¿Cuánto tiempo llevas ahí?" le preguntó ella mientras él se adentraba más en el agua para estar frente a ella, la frescura del agua llegándole hasta las rodillas. "Solo unos minutos, es en verdad hermoso, Roslin, no tenía idea de que disfrutabas dibujar," le dijo, observando como sus mejillas de porcelana se ruborizaban ligeramente. "solo lo hago ocasionalmente," murmuró ella, luciendo completamente avergonzada, aunque él no podía descifrar por qué. "Es hermoso, Roslin," le dijo sinceramente y ella sonrió complacida; "¿tal vez podría intentar conseguirte algunas pinturas?"
"Odiaría que pasaras por tanto problema, especialmente en tiempos como estos," respondió ella, y é no pudo evitar sonreírle nuevamente. "Creo que lo mejor es mantener feliz a mi esposa," dijo sin pensar y la sonrisa de ella se amplió, alejando la mirada de él. Robb sintió que ahora él se ruborizaba, alisando si jubón para mantener sus manos ocupadas mientras se aclaraba la garganta sintiéndose incómodo. "Sabes... creo que nadaré un poco," dijo finalmente, notando que varios cientos de sus hombres se encontraban en el agua. Roslin simplemente asintió con la cabeza, su rubor ya menos visible pero aun evidente mientras él desabotonaba su jubón, quitándoselo y arrojándolo hacia la orilla dónde había dejado sus botas. Se quitó su camisa a continuación antes de adentrarse en el agua.
Cuando el agua le llegó a la cintura, respiró profundamente andes de sumergirse en las heladas profundidades. La cabeza le zumbaba, pero continuó hasta que su cuerpo se acostumbró a la temperatura, finalmente emergiendo a la superficie cuando sus pulmones ya no podían más. Robb nadó varias vueltas, manteniéndose en línea con la orilla mientras se movía en el agua. Después de un tiempo se detuvo, escurriendo y mirando a Roslin. Ella continuaba sentada en la roca, su cuaderno de dibujo ahora se encontraba a su lado mientras lo observaba, mordiendo su labio inferior mientras él se acercaba nadando hacia ella. "¿Por qué no me acompañas?" le preguntó y ella negó con la cabeza, abriendo demasiado los ojos. Su reacción lo hizo reír mientras se acercaba más a ella. "Ven conmigo," dijo él, arrodillándose frente a ella y tomándola por la cintura; "tu esposo lo ordena."
"¡Espera -!" comenzó a protestar, pero él la bajó de la roca en un momento, jalándola hacia el agua y adentrándola en el lago junto con él. Ella lo abrazó con fuerza, enterrándole las uñas en la piel de los hombros, jadeando mientras se adentraban cada vez más en el agua. "¡No tan lejos, Robb!" casi gritó Roslin, enterrando aún más las uñas en sus hombros. "No pasa nada, te tengo," Robb rio ligeramente; "¿qué sucede? Cualquiera pensaría que le tienes miedo al agua."
"¡No sé nadar!" le dijo ella con voz ligeramente llena de pánico y el instintivamente la agarró con más firmeza por la cintura. "¿Es en serio?" le preguntó él, haciendo la cabeza ligeramente hacia atrás para poder mirarla a los ojos; "creía que todo el mundo aprendía a nadar desde la infancia..."
"Claramente nadie le informó a mi padre," dijo Roslin, el pánico aun invadiendo su voz mientras miraba alrededor, como sí le preocupara que él la arrojara hacia las profundidades en cualquier momento. "Te tengo," le dijo él nuevamente y ella lo miró a los ojos, finalmente quitando las uñas de su piel, aunque mantuvo las manos firmemente sobre los hombros de Robb y envolvió la cintura de él con sus piernas mientras él los mantenía a ambos tranquilos en el agua. "¿Qué tan profundo está?" preguntó finalmente ella, mirando el agua con sospecha. "Lo suficiente para que puedas estar de pie," le aseguró él.
Ella lo miró nuevamente a los ojos durante un largo tiempo antes de cuidadosamente separar las piernas de la cintura de Robb. Él pudo ver en su mirada cuando sus pies tocaron el suelo, el alivio fue evidente mientras ella lo miraba a los ojos, deslizando sus manos de sus hombros hacia sus bíceps mientras él la sostenía por la cintura. "¿No está tan mal, o sí?" preguntó Robb suavemente y ella negó ligeramente. "Cuando volvamos a Invernalia puedo en señarte en las aguas termales, si quieres," le preguntó arqueando las cejas.
"Eso me gustaría mucho," respondió ella castañeando ligeramente los dientes mientras levantaba la mirada hacia él. "Estás helada," dijo él, "ese es el problema de quedarse quieto tanto tiempo en aguas tan frías... ven, te llevaré de vuelta al campamento para que te preparen un baño caliente." Robb la guio gentilmente hacia la orilla, alejando las manos de su cintura solo hasta que llegaron a la ropa de ambos. Él se adelantó con rapidez y tomó su jubón, envolviéndola con él al verla temblar con tanta fuerza, antes de ponerse la túnica y sus botas. Roslin se calzó sus zapatos y lo tomó de la mano cuando estuvieron vestidos y él la guio por entre los árboles hasta el campamento.
A Robb le alegró ver que varias fogatas habían sido encendidas y rápidamente la acercó a una y le ordenó que se quedara cerca del fuego mientras él daba instrucciones para que le prepararan un baño. "¿Te sientes mejor?" le preguntó a su regreso, colocando las manos sobre sus hombros y frotando vigorosamente para ayudarla a entrar en calor. "Un poco," le dijo ella aún con los dientes castañeando y él deseo que pronto estuviera lista el agua para su baño. "Lo lamento mucho, Roslin... no me di cuenta que no sabías nadar..." dijo Robb negando con la cabeza.
"Está bien... yo nunca... lo dije... debí... haberte... dicho... antes," respondió ella temblorosa y él la acercó más contra su pecho, frotando sus brazos con más fuerza. "Tu baño no debe tardar," dijo él, "tal vez después deberías ponerte algo abrigador para que no te enfríes de nuevo." Ella asintió en respuesta y él buscó con la mirada a las mujeres que ahora salían de la cocina con botes llenos de agua hirviendo. Robb sintió alivio, y besó a Roslin en la cabeza sin pensarlo. Lo último que quería era que se enfermara, la sola idea le revolvía el estómago.
Intentó no pensar en por qué, del mismo modo que intentaba no pensar en lo bien que se había sentido tener sus piernas alrededor de él en el agua. Lo bien que se había sentido tenerla entre sus brazos y sentir sus manos sobre su piel desnuda. No se habían tocado así desde su noche de bodas, desde ese día con demasiada presión y demasiada tensión rodeándolos. Nada de eso había estado presente con ellos en el lago. Roslin había sentido miedo, pero fue a él al que recurrió a pesar de su miedo, y había sido él quien había logrado tranquilizarla. Tragó con fuerza e intentó no pensar en lo increíblemente autosatisfecho lo hacía sentir, agradeciendo cuando una de las sirvientas les avisó que el baño estaba listo.
Roslin cenó sola, más decepcionada de lo que quisiera admitir de que Robb no hubiera ido a unírsele. Su esposo había ido a verla una vez hubo terminado su baño y estuvo abrigada nuevamente. Había estado muy preocupado por ella y ella había intentado no sentirse demasiado complacida ante la insistencia de Robb de cubrirla de pesada pieles mientras leía su libro. Cuando se marchó para reunirse con los lores la había besado en la mejilla, sus labios parecieron posarse sobre su mejilla mucho más tiempo de lo usual. Robb tenía una expresión extraña en su mirada cuando se alejó para mirarla a los ojos, pero antes de que ella pudiera descifrar de qué se trataba él se retiró a la reunión del consejo.
Colocó su cuchillo y tenedor sobre el plato vacío antes de beber lo que quedaba de vino en su copa y miró añorante a su cama. No estaba cansada per sé, solo estaba harta de estar sentada en esa silla tan incómoda. Ya que no estaba completamente segura si Robb acudiría a pasar tiempo con ella esa noche, decidió relajarse y leer en la cama. De cualquier modo, podía levantarse de la cama si él la visitaba. Roslin se sirvió otra copa de vino y la colocó en el buró antes de apagar dos de las lámparas en su tienda y colocando la restante en el buró junto al vino. Tomó su libro y se acomodó sobre las almohadas, cubriéndose con las pieles y abriendo su libro para continuar su lectura, bebiendo un trago de vez en cuando.
"Lo siento," la voz de Robb apartó su atención del libro y Roslin levantó la mirada para observarlo de pie en la entrada de su tienda, la mitad de su cuerpo escondido en las sombras. "No me di cuenta que ya estabas en la cama... te dejaré..." continuó él y ella quiso detenerlo inmediatamente. "Espera," lo detuvo cuando él comenzaba a darse la vuelta para marcharse, cerrando su libro y colocándolo a un lado. "Solo estaba leyendo... es más cómodo aquí, es todo," continuó ella, mordiéndose el labio y preguntándose si tendría el valor suficiente para decir las palabras siguientes. Roslin recordó la extraña expresión en la mirada de Robb cuando la dejó para ir a su reunión y tragó con fuerza, decidiendo que sí tenía el valor suficiente, después de todo. "Podrías servirte un poco de vino y hacerme compañía." Dijo finalmente con voz queda.
Por un momento pensó que él se negaría, inventaría una excusa y la dejaría sola. Por un momento estuvo segura de que él haría eso y la dejaría sintiéndose completamente humillada. El momento pasó cuando él se alejó de la entrada de la tienda y se acercó a la mesa donde descansaba la jarra de vino. Roslin lo miró nerviosa servirse una copa de vino, su estómago retorciéndose mientras él se acercaba al otro lado de la cama y colocaba su copa sobre el buró. Sus manos parecían temblar ligeramente cuando tomó las cintas de su jubón y Roslin alejó la mirada, moviéndose a tomar su copa de vino y beber un largo trago, solo alejando la copa de sus labios cuando sintió que Robb se acomodaba junto a ella en la cama.
Ella volteó a mirarlo y le sonrió con timidez, él le devolvió la sonrisa, causando que una oleada de alivio de esparciera por el cuerpo de Roslin. Robb tomó su copa de vino y la levantó hacia ella, mirándola a los ojos; "por ti," dijo con suavidad y ella no pudo evitar sonreír mientras movía su propia copa para chocarla suavemente contra la de él antes de ambos beber. "Entonces," dijo Robb, "además del hecho de que eres una maravillosa artista, ¿qué otros talentos me has estado escondiendo?"
El comentario de Robb la hizo reír, rompiendo la tensión entre ellos cuando él se unió a su risa. Hablaron por horas después de eso, sobre todo y nada a la vez. A veces la conversación se tornaba seria y, a veces, reían tanto que a Roslin le dolía la panza. Deseaba que Robb riera siempre, que sus ojos siempre se iluminaran de alegría cuando la miraba. Deseaba que siempre pudiesen ser tan libres y, se atrevía a desearlo, felices. La lámpara de aceite comenzaba a apagarse cuando Robb pareció darse cuenta de cuánto tiempo había estado con ella. "Dioses, se hace tarde," dijo, "no quiero salir al aire frío."
"Podrías quedarte conmigo," dijo Roslin antes de poder detenerse, tragando con fuerza cuando él volteó a mirarla. "Podría hacerlo," dijo él suavemente y ella asintió, girando sobre la cama para poder inclinarse y apagar la lámpara. Su corazón latía con fuerza cuando se giró hacia él nuevamente, apenas visible en la oscuridad. Roslin se permitió recostar la cabeza sobre las almohadas, acostada de lado con su cuerpo mirando hacia él. Luego de un momento pudo notar que él había adoptado una posición similar, su cuerpo apenas a unos centímetros de distancia de ella, pero mirando hacia ella. Roslin volvió a tragar con fuerza, preguntándose sí debería decir o hacer algo...
"Sé que seguramente esperabas que viniera a tu cama mucho antes," dijo Robb con voz queda en la oscuridad antes de que ella decidiera qué hacer. Roslin contuvo el aliento, preguntándose sí debería decir algo o esperar a que él continuara. "Sé que seguramente te preocupaba... que tal vez pensabas que habías hecho algo para molestarme," continuó él y ella, nuevamente, se quedó en silencio mordiéndose ligeramente el labio. "No fue así," le dijo él, con voz suave pero firme; "la verdad es que sí quiero compartir tu cama... creo que eres una mujer hermosa, Roslin..."
"¿Entonces por qué no lo has hecho?" preguntó ella con suavidad antes de poder detenerse, su corazón latía con fuerza esperando que él le respondiera. "Teníamos que hacerlo en la noche de bodas, no teníamos otra opción... pero... no quería estar contigo de ese modo nuevamente cuando sentía que apenas te conocía. Éramos completos extraños, Roslin... supongo que quería conocerte mejor antes de volver a estar contigo de forma tan íntima," respondió él y ella sintió lágrimas en sus ojos.
"Creí que no me deseabas," confesó Roslin con voz apenas audible, de algún modo logrando contener el sollozo que amenazaba con salir de su garganta. La cama rechinó como respuesta y sintió a Robb acercarse más a ella, tomándola por la cintura antes de apretarla contra él. Roslin colocó las manos sobre su pecho y él los movió a modo que ella estuviera recargada sobre él mientras él yacía sobre su espalda. Roslin recostó la cabeza sobre el pecho de Robb, sintiendo su corazón latir con rapidez contra su oreja a través del algodón de su túnica. "Tendría que estar demente para no desearte... pero no hay prisa... ¿tal vez hoy podríamos intentar esto solamente?" susurró él contra su cabello y ella asintió.
Robb la besó ligeramente en la cabeza y ella soltó un suspiro de alivio contra su pecho, sintiéndolo abrazarla contra él con más fuerza. Le agradaba sentir sus manos cálidas a través de la delgada seda de su camisón, e intentó con fuerzas no pensar en cómo se sentirían contra su piel desnuda. Recordó la sensación de su mano entre sus piernas en la noche de bodas y tuvo que contener un escalofrío de placer. Roslin contempló decirle que estaría más que dispuesta a intimar con él. Que lo haría con gusto. Decidió no hacerlo, no quería arruinar el momento. Justo ahora, estaba más que feliz de solo dormir con sus fuertes brazos manteniéndola segura contra su pecho.
A/N:
¡Por fin hubo progreso en su relación! Me gustó mucho traducir este capítulo, creo que es uno de mis favoritos. Una de las cosas que más me gustaron fue esa última escena donde Robb es quien da voz a las inseguridades de ambos, es él quien decide esperar hasta que se conozcan mejor y es él quien se permite ser vulnerable primero; me gustó porque normalmente es el personaje femenino quien toma ese papel en casi todas las historias, me pareció un cambio agradable.
Estaremos llegando al Cruce de Bueyes en el capítulo siguiente... y nos volveremos a encontrar con Jeyne. Intentaré no hacerlos esperar demasiado 😉
Como siempre, mil gracias a quienes se dan un tiempo para seguir esta historia y comentar, aunque suba capítulo una vez cada diez años, gracias infinitas a todos, ustedes son quienes me animan a seguir.
¡Los quiero mucho!
Bren
