XIII


Robb estaba tenso cuando cabalgaron hacia el campamento en Cruce de Bueyes, pero hacía lo posible para no hacerlo notar, ya que Roslin cabalgaba a su lado, su rostro mostrando nada más que serena felicidad mientras miraba su nuevo ambiente. Se quedarían ahí, al menos, un par de días, para permitirles descansar a sus hombres y caballos antes de considerar marchar hacia Lannisport. Que sus hombres tomaran un lugar tan importante sería un gran triunfo, casi tanto como tomar Roca Casterly. Tal avance necesitaba planeación, y ahora que tenía a todos sus lores reunidos en un solo lugar podían planear hasta el último detalle. Todo debía ser perfecto, debían asegurarse de que el daño a su ejército fuese mínimo. Si perdían a la mitad de sus hombres tomando Lannisport, no había esperanza de que pudieran tomar Roca Casterly.

Los pensamientos de invasiones y sitios estaban muy lejos de su mente mientras cabalgaban hacia el centro del campamento, sus ojos comenzaron a buscarla muy a su pesar. No había rastro de ella, ni de Alys tampoco, y Robb se encontró deseando nuevamente que Edmure las hubiera hospedado en una posada cercana. Era cobarde de su parte no querer ver a Jeyne otra vez, pero le asustaba lo que le haría sentir si la veía. Pensar en sus ojos y su sonrisa causó que soltara un suspiro involuntario, antes de voltear a mirar a su esposa. Roslin lo volteó a mirar también y le sonrió feliz. Había estado muy feliz los últimos días, y Robb sabía que se debía a que él se había esforzado más en estar con ella. Había comenzado a dormir con ella, sosteniéndola entre sus brazos y forzando a su culpa a quedarse en lo más profundo de sí.

Aun así, no podía decidirse a intimar con ella, aunque podía ver claramente en sus ojos que ella aceptaría con gusto sus avances. Por supuesto que deseaba hacerla suya. Algunas veces, cuando despertaba por la mañana con ella pegada contra él, estuvo a punto de ceder ante los deseos de su cuerpo. Amanecía dolorosamente excitado, deseando alejarla gentilmente de su pecho y colocarla boca arriba sobre la cama. Sería tan sencillo levantar su camisón y enterrarse entre sus piernas. A veces se preguntaba por qué se negaba ese placer. Él la deseaba, y estaba casi seguro de que ella también lo deseaba a él. ¿Por qué entonces se negaba a ceder?

La respuesta era simple. Jeyne. Había intimado con Roslin en su noche de bodas porque se convenció a sí mismo que tenía que hacerlo. Que era necesario. El deber dictaba que tenía que intimar con ella y reclamar su inocencia para consumar su matrimonio y hacerlo legal. Aunque, una vez estuvo hecho... sabía que tenía que intimar con ella para dejarla encinta, pero ya no era algo que se le requería hacer. Sus rituales nocturnos ya no tenían nada que ver con nadie más. Es por eso que no había estado completamente con ella nuevamente, porque si sucumbía a sus deseos entonces estaría admitiéndose a sí mismo que disfrutaba tenerla como esposa. En ese momento solo podía admitir que disfrutaba ser su amigo, algo más que eso lo aterraba.

Incluso aunque Roslin era su esposa, Robb sentía que intimar con ella, y disfrutarlo, sería una inmensa traición a cada sentimiento y cada caricia que compartió con Jeyne. Solo pensar en ello hacía doler su corazón y decidió dejar de pensar en ello cuando los caballos finalmente se detuvieron en el centro del campamento. Nuevamente, buscó a Jeyne con la mirada mientras desmontaba, aun sin ver señal alguna de ella mientras se dirigió a ayudar a Roslin a desmontar su caballo. Ella lo miró sonriente cuando sus pies tocaron el suelo, y él forzó una sonrisa para ella.

"Bueno, aquí estamos," Robb intentó sonar alegre; "probablemente me reuniré con los lores en un momento... los hombres armarán tu tienda y me reuniré contigo en cuanto pueda." Fue todo lo que pudo prometerle en ese momento. Normalmente le prometería que la acompañaría a cenar o que iría a dormir con ella. En ese momento no estaba seguro de poder prometerle eso. Una parte de él solo quería huir de ella y jamás volver. La otra parte de él quería llevársela a la tienda más cercana y hacerla suya de inmediato, demostrarle, y a él mismo también, que podía superar su amorío con Jeyne y ser un buen esposo. "Imagino que tendrán mucho de qué hablar," le sonrió ella, "no te preocupes si es muy tarde cuando vayas conmigo... no me importa esperarte."


Jeyne respiró profundamente mientras lo miraba desde la entrada de su tienda, manteniéndose escondida tras la solapa mientras lo observaba. No le había tomado mucho tiempo descifrar quién era Roslin Frey. La reina, se recordó a sí misma, observando nuevamente a la diminuta mujer. Era hermosa, delicada y casi parecía una muñeca. Jeyne casi sintió simpatía hacia ella cuando la observó dirigirle una brillante sonrisa a Robb. No podía ver el rostro de Robb, solo el de Roslin, la observó mover los labios, formando palabras que jamás podría escuchar. Su imaginación voló con ella mientras imaginaba las palabras de amor y cariño que podrían estar compartiendo.

Tragó con fuerza cuando Robb colocó las manos sobre los hombros de Roslin, inclinándose hacia ella y bloqueando la vista de Jeyne. Solo podía imaginar que se habían besado, a juzgar por la gran sonrisa que adornaba el rostro de la reina cuando Robb se alejó ligeramente. En el momento siguiente se alejó de su esposa y Jeyne respiró profundo y parpadeó varias veces. Siempre supo que dolería... pero no anticipaba lo mucho que lo haría. Cuando estuvo segura de que Robb se había marchado, salió de la tienda de Alys y agachó la cabeza mientras atravesaba el campamento para llegar hasta su tienda.

"¿Disculpa?" una voz la detuvo y Jeyne respiró profundamente antes de darse la vuelta, de algún modo sabiendo con quién se encontraría. "Mi reina," la saludó de inmediato, haciendo una reverencia antes de ponerse de pie y mirarla a los ojos. "Perdón si te molesto," sonrió la mujer más pequeña, lo que solo causó que luciera más hermosa a los ojos de Jeyne. "Acabo de llegar y me preguntaba sí tú eres Lady Tully." La reina arqueó las cejas y Jeyne se obligó a sonreír antes de negar con la cabeza. "No, mi reina," respondió Jeyne, "yo solo soy su sirvienta, creo que salió a caminar por el campamento acompañada de su esposo."

"No importa," Roslin continuó sonriendo, dirigiendo la mirada hacia el lugar donde los hombres se encontraban armando la tienda que Jeyne imaginaba era la de la reina. Intentó no imaginarla con Robb en esa tienda, recostada en la cama con Robb sobre ella, besando cada centímetro de su inmaculada piel de porcelana. Jeyne se sintió mal, aunque esperaba que su rostro no lo reflejara mientras Roslin fijaba su mirada en ella nuevamente. "¿Cuál es tu nombre, milady?" le preguntó y Jeyne tragó con fuerza. No podía mentirle, pero ¿y sí Roslin sabía sobre ella? Oh Dioses. Miró alrededor por ayuda, esperando que Lady Stark las notara y acudiera a su rescate. No tuvo tanta suerte. No había rastro de ella ni de alguien más que se molestaría en ayudarla, así que solo respiró profundamente antes de responder.

"Jeyne," respondió finalmente, buscando alguna señal de reconocimiento en el rostro de la reina. "¿Jeyne?" repitió Roslin, frunciendo ligeramente el ceño mientras continuaba mirándola con curiosidad. "Westerling," continuó Jeyne, intentando no alejarse de la otra mujer. No podía ver sospecha o enojo en el rostro de Roslin, así que respiró normalmente otra vez. "Eres del Risco," declaró Roslin y ella asintió, "¿cuánto tiempo has sido sirvienta de Lady Tully?"

"No mucho," dijo Jeyne, esperando que su respuesta fuera suficiente y que no se le pidieran más detalles. "Me sorprende que una dama de la nobleza como tú quisiese tal posición... ¿quién te puso en esa posición?" Preguntó Roslin y Jeyne intentó no entrar en pánico bajo la mirada de escrutinio de la reina, esperando no levantar sospechas. "No quería quedarme en el Risco después de que fue tomado, ya no se sentía como mi hogar... el Rey me ayudó a encontrar un lugar con su gente," le informó Jeyne, era lo más cerca a la verdad que podía decir y esperaba que fuera suficiente.

"Mi esposo es siempre muy considerado," dijo Roslin con voz queda y Jeyne se quedó en silencio, preguntándose sí el tono posesivo y la mirada casi amenazadora que Roslin le dirigió fueron solo su imaginación. Estaba casi segura de que estaba siendo paranoica, ya que un momento después la reina le sonrió con calidez nuevamente. "Bueno, no te interrumpo más lady Jeyne, sin duda tendrás demasiadas cosas que hacer... además, parece que ya han terminado de armar mi tienda," dijo Roslin sonriendo una vez más mientras Jeyne hacía otra reverencia, mirándola una última vez antes de darse la vuelta y alejarse de ella.

El corazón de Jeyne latía incómodamente rápido mientras la observaba alejarse, desapareciendo finalmente de su vista al entrar en su tienda. Eso casi había sido demasiado para ella. Esperaba encontrarse cara a cara con la reina de Robb eventualmente, pero no anticipaba que sucedería tan pronto. Las manos le temblaban mientras se dirigía hacia su propia tienda, rezando porque Roslin no supiera nada sobre lo que una vez compartió con su ahora esposo. Hubo algo por un momento, algo que le dijo a Jeyne que Roslin sabía más de lo que dejaba ver, pero solo había sido un momento y al final se lo adjudicó a su imaginación. Al menos esperaba que solo fuera su paranoia.


Robb miraba alrededor mientras caminaba hacia la tienda de Edmure con Roslin del brazo, agradeciendo no ver señal alguna de Jeyne. Una parte de él quería verla más que nada en el mundo, la otra no quería volver a verla en su vida. Además, tampoco creía poder soportar estar a solas con Roslin esta noche, y por eso había sugerido que fueran a compartir un trago con Alys y Edmure. Su esposa había accedido con gusto y lucía perfectamente contenta a su lado mientras se dirigían hacia la tienda de su tío. Edmure los invitó a entrar cuando Robb anunció su llegada, así que Robb apartó la solapa e indicó a Roslin que entrara primero.

"Es maravilloso conocerla, mi reina," Edmure hizo una reverencia de inmediato y Robb logró sonreír ligeramente mientras Roslin estiraba una mano y le permitía a Edmure colocar un beso en el dorso de ésta. "Un verdadero placer," añadió Alys, poniéndose de pie y haciendo una reverencia a Roslin, quien, Robb podía notar, se encontraba asombrada por la bienvenida. "Gracias," logró decir finalmente, sonriendo de oreja a oreja, "es maravilloso también conocerlos a ustedes, y por favor... llámenme Roslin; somos familia, después de todo."

"Como desees, Roslin," sonrió Edmure jovial, "por favor tomen asiento." Roslin hizo lo que le indicaron agradeciendo nuevamente, tomando asiento junto a Alys y compartiendo una sonrisa con ella. Robb dudó por un momento antes de sentarse al otro lado de Roslin, su tío le envió una mirada inquisitiva, a lo que él respondió con una simple inclinación de cabeza. "Entonces," Edmure aplaudió ligeramente, "¿quién quiere un poco de vino?" Los tres indicaron que les gustaría un poco y Edmure se dirigió hacia la mesita justo mientras la solapa de la tienda se hacía hacia un lado.

"Oh," Jeyne lucía visiblemente alarmada al entrar en la tienda, pero Robb la vio hacer un esfuerzo por mantener una expresión neutral mientras él sentía su cuerpo ponerse alerta. "Lo lamento," continuó Jeyne y Robb de inmediato quiso ponerse de pie, caminar hacia ella y tomarla entre sus brazos. Él debería ser quien se disculpase, no ella. Quería decirle eso también, pero no pudo hacer nada más que quedarse donde estaba y obligarse a no mostrar rastro alguno de emoción o sentimientos hacia ella. "No tenía idea de que tenía compañía, Lady Tully; pensé que estaría sola... perdóneme," Jeyne hizo por irse y Robb soltó un aliento de alivio que no duró mucho.

"¿Por qué no nos acompañas, milady," dijo Roslin, "eres más que bienvenida, ¿no es así Robb?" sus ojos voltearon a mirar a su marido y Robb se obligó a mirar a su esposa, sonriendo ligeramente y encogiéndose de hombros en señal de lo que esperaba se mostrara como desinterés. "Como tú prefieras," respondió y ella sonrió alegremente antes de voltear a ver a Jeyne. "Listo, está decidido, acompáñanos," dijo Roslin.

Nuevamente, todo lo que Robb quería hacer era disculparse una y otra vez con Jeyne, pero ni siquiera pudo mirarla mientras se dirigía a sentarse al otro lado de Alys, evitando mirar hacia Robb. Esto era peor de lo que imaginaba. Verla de nuevo. Estar en su presencia. La quería más que nada y deseaba que esos sentimientos se esfumaran. Roslin era su esposa. Habían sido felices los últimos días, ¿por qué su mente no podía dejarlo enfocarse en eso? ¿Cómo esperaba construir algo con ella cuando su corazón no dejaba de latir por Jeyne? "¿Dónde está el vino, tío?" preguntó luego de un dolorosamente largo minuto de silencio.

"Claro... solo tardaré un momento," Edmure sonaba un poco abochornado y Robb le dirigió una mirada de advertencia. Lo que menos necesitaba era que su tío y Alys se comportaran de forma extraña y despertaran las sospechas de Roslin. Si él y Jeyne podían soportar esto, entonces ellos también podían hacerlo. Alys comenzó una conversación sobre el peinado de Roslin y Edmure comenzó a repartir copas de vino. Roslin incluyó a Jeyne en la conversación también y Robb miró incierto a Edmure mientras su tío tomaba asiento frente a él. "Bueno, normalmente lo llevo suelto," decía Roslin, "para la boda usé un peinado con trenzas que alejaban el cabello de mi rostro, pero me pareció demasiado trabajo para llevarlo todos los días... pero bueno, supongo que Jeyne te ayuda con tu peinado."

"Sí," respondió Alys, "Jeyne es de mucha ayuda, aunque me agrada tenerla aquí por la compañía y no solo por lo bien que hace mis peinados." Roslin río ligeramente y Robb se atrevió a ver a Jeyne, sus miradas encontrándose por un momento antes de que ella alejara la mirada de él. Robb deseaba no haberla mirado. Solo había servido para hacerlo sentir mil veces peor. En el momento siguiente vació su copa de un trago antes de ponerse de pie y servirse más vino. Antes de moverse hacia su asiento nuevamente, vació la mitad de su copa de un trago antes de volverla a llenar. Cuando se sentó junto a Roslin nuevamente la encontró mirándolo inquisitiva.

"¿Te encuentras bien?" le preguntó ella con preocupación y él forzó una sonrisa para ella, esperando que fuese suficiente para tranquilizarla. "Por supuesto que sí, es solo que fue una larga cabalgata, eso es todo," le respondió y ella le sonrió ligeramente, manteniendo su mirada en él durante un largo momento antes de devolver su atención hacia Alys y Jeyne. "Ha sido un largo viaje, será agradable quedarnos en un lugar, aunque sea por un par de noches," comentó Roslin a sus compañeras de conversación.

La conversación siguió por un largo tiempo, pero Robb apenas puso atención a lo que se decía después de otro par de copas de vino. Edmure pareció entender su estado de ánimo después de un tiempo y movió el vino hacia la mesa de centro frente a ellos para que Robb no tuviera que levantarse a rellenar su copa. Su cabeza daba vueltas cuando Roslin volteó a mirarlo, su imagen nadando frente a él mientras parpadeaba un par de veces para intentar enfocar su vista. "Creo que me retiraré," dijo ella, acercándose a él y Robb se permitió acercarse más a ella. "Muy bien," su voz sonaba ligeramente extraña, "buenas noches."

Ella sonrió ligeramente, mirándolo con una extraña expresión antes de acercarse más a él y besarlo en los labios. Robb estaba tan sorprendido que no se alejó de ella mientras le daba un largo beso antes de separase de él y ponerse grácilmente de pie. "Buenas noches," le susurró, mirándolo a los ojos causando que el corazón de Robb latiera irracionalmente fuerte, haciendo que su cabeza girara con más fuerza. "Buenas noches a todos," dijo Roslin a los demás, quienes se despidieron de ella también, antes de darse la vuelta y salir de la tienda. Robb no dijo nada incluso después de que Roslin se marchara, incapaz de alejar su mirada de la solapa de la tienda por donde había salido.

Él cerró los ojos para intentar calmar su latente cabeza y corazón, apenas escuchando a Jeyne disculparse también y retirarse. Cuando volvió a abrir los ojos, Edmure lo miraba preocupado. Esa era una mirada que no deseaba ver, así que negó con la cabeza, bebió el resto de su vino antes de ponerse de pie tambaleando un poco y salió de la tienda. Tenía que ir tras ella, simplemente tenía que hacerlo.


Roslin colocó su vestido sobre el respaldo de la silla antes de tomar su cepillo del buró y comenzar a cepillar su cabello. Lo había hecho a propósito y no se enorgullecía de ello, besar así a su marido frente a su antigua amante. AL menos esperaba que Jeyne Westerling fuera una antigua amante. Ahora que Robb se encontraba de nuevo en su presencia, a Roslin le aterraba que volviera a acostarse con ella. Sabía que no era inusual para un hombre de su rango tomar una amante, o incluso más de una, pero sabía en su corazón que la lastimaría más de lo que quisiera admitir. Respiró profundamente y dejó el cepillo en el buró, volteando repentinamente debido a que la solapa de su tienda fue apartada violentamente revelando a su marido frente a ella.

Los ojos de Robb estaban ligeramente desubicados, pero estaban fijos en ella mientras entraba en su tienda y ella le sostuvo la mirada, con la intención de preguntarle si se encontraba bien. Antes de que pudiera decir algo, él había cerrado el espacio entre ellos con un par de pasos, tomándola por la cintura y empujándola contra el buró. Si ella tenía protesta alguna, esta murió cuando sus labios se juntaron con los de él. El beso era tan torpe como lo habían sido sus manos al principio, pero pronto encontraron el ritmo y Roslin se permitió relajarse mientras lo besaba, soltando un pequeño grito de sorpresa cuando él deslizó su lengua en su boca y la empujó con más fuerza contra el buró.

Roslin rodeó el cuello de Robb con los brazos cuando sintió que perdía el equilibrio, y en un momento Robb la tomó por la cadera, alejándola del buró y guiándola hacia la cama mientras continuaba besándola con fervor. Roslin sintió nudos en el estómago cuando sus piernas chocaron con el borde de la cama, en el momento siguiente Robb dejó de besarla y la colocó sobre las almohadas. Roslin respiraba con dificultad a causa del apasionado beso que Robb le había dado mientras él se quitaba el jubón y su túnica, quedando con el pecho desnudo antes de colocarse sobre ella, animándola a separar las piernas y colocándose firmemente entre ellas antes de besarla nuevamente.

Roslin encontró confianza en sí misma a partir de ese beso y se atrevió a envolver la cintura de Robb con las piernas mientras con las manos acariciaba sus hombros y brazos antes de explorar los músculos de su espalda. Robb comenzó a levantar su camisón, buscando el contacto con su piel desnuda y levantándolo más y más sobre sus muslos. Roslin arqueó la espalda cuando él colocó una mano entre sus piernas, moviendo los dedos deliciosamente contra ella, del mismo modo que lo había hecho en su noche de bodas. Solo que esta vez no había miedo en ella, solo deseo. Ella levantó la cadera para animarlo a continuar sus movimientos y él colocó dos dedos dentro de ella, moviéndolos dentro y fuera de ella, causando que Roslin girara ligeramente la cabeza hacia un lado en busca de aire. Robb comenzó a besarla en el cuello, mientras sus dedos continuaban brindándole inmenso placer al tiempo que, con su otra mano, comenzaba a desabrocharse el pantalón.

Robb retiró sus dedos de ella y Roslin sintió su estómago tensarse en anticipación, sabiendo lo que vendría después, y sabiendo que lo deseaba más que otra cosa en ese momento. Robb continuó besándola en el cuello, aun batallando con su pantalón mientras lo hacía, soltando una maldición en el momento siguiente. Roslin estaba a punto de preguntarle sí necesitaba ayuda cuando él se alejó repentinamente de ella y se acostó de espaldas sobre la cama, llevándose las manos al rostro y maldiciendo nuevamente. "¿Robb?"" preguntó ella tentativamente, bajando nuevamente su camisón sobre sus piernas y sentándose para poder ver mejor a su esposo. "Lo siento," murmuró él, su rostro aún escondido tras sus manos, "lo siento, no puedo... bebí demasiado..."

Ella tragó con fuerza e intentó ignorar lo mucho que sus palabras la habían herido, volteando a mirar hacia su pantalón y encontrando ninguna señal de su excitación. Ella se había sentido excitada, y él parecía desearla. ¿En verdad se trataba del vino? Jeyne apareció en su mente y ella parpadeó un par de veces para intentar alejar las lágrimas que amenazaban con caer por sus mejillas, forzándose a alejar la imagen de Jeyne de su mente. "¿Robb?" Roslin intentó tocarlo en el brazo para consolarlo, pero él se alejó de su toque de inmediato. "No lo hagas," dijo él y ella obedeció, dejando caer sus lágrimas libremente. Le dio la espalda a él y a sus rechazos, metiéndose bajo las cobijas y acostándose en la cama, abrazando una almohada con fuerza para silenciar los sollozos que salían de ella.


A/N:

Todo este desastre se arreglará en el siguiente capítulo, no desesperen.