Disclaimer: Fairy Tail y sus personajes son propiedad de Hiro Mashima, la historia a continuación es totalmente de mi imaginación y sucede en otro universo.
Quisiera por comenzar a aclarar que este fic está basado en una historia Nalu que leí hace muchos años solo que no encuentro su nombre exacto ni el autor así que si alguien la lee y encuentran el parecido porfavor dejen un review con el nombre de la historia, en verdad me encantó pero juro que mis esfuerzos por encontrarla no han dado frutos , sin más ¡espero les guste!
Earthland, un planeta del universo lleno de magia y aventuras, era el año X791 en el continente de Fiore, una época llena de maná se asomaba en el horizonte de esa generación en el mundo, los humanos lo sabían, lo vieron venir por lo que decidieron aprovechar ese milagro que algún ser les había regalado, crearon objetos mágicos con ese mana rebosante de la tierra para que la población que no poseía magia pudiesen aprovechar, podían adquirir artículos mágicos por cierta cantidad de jewels para facilitarse las vidas, sin embargo mucha gente lo adquiría con otros objetivos.
Por esa razón se crearon los gremios mágicos los cuales consistían en un conjunto de gente con capacidades especiales para usar magia a través de sus cuerpos, solo el 10% de la población tenían estas habilidades por lo que las misiones por cada gremio eran bien pagadas.
Algunos lo veían como un negocio, otros como caridad, en cambio los pocos, lo veían como una aventura.
Era una mañana tranquila en Hargeon, un tren directo de Magnolia acababa de hacer parada en la estación de la ciudad, todos los pasajeros bajaron en cuanto abrieron las puertas, todos excepto dos.
-Nee Natsu, hemos llegado, levanta ya-
Segundos después un muchacho de alrededor 18 años, extraña cabellera rosada y atuendo estilo árabe salió como pudo a echar un vistazo por fin a su destino, claro no sin antes vomitar todo lo que había consumido antes de salir de su hogar.
-S..si Happy, ya vi- a pesar del asentimiento el chico no parecía tener la fuerza suficiente como para salir de aquel transporte del infierno.
-S..Sácame de aquí…- bien, primero ahí quedo el resto de su desayuno, maldita sea su debilidad a los transportes.
El nombre del muchacho era Natsu Dragneel, y aquel peculiar gato volador era su mejor e inseparable amigo Happy, quien cabe mencionar, que no era un gato normal, oh no, estaba muy lejos de ello, el en realidad era un Exceed, una peculiar raza de gatos mágicos voladores que hablaban, si, literalmente.
-Si nuestra información es correcta, aquí deberíamos encontrar a Salamander-
-Eso espero amigo, ya que según el informante, se ha escuchado bastante acerca de la aparición de un Salamander aquí, seguramente quisieron decir Igneel-
-¡Aye!, después de todo cuando hablan de un dragón de fuego ese seguramente debe ser el –
-Bien, ¡Pongámonos en marcha!-
No muy lejos de ahí una campana de un negocio particular acababa de sonar anunciando la salida de un recién satisfecho cliente.
-Tsk, maldición, solo me descontó 1000 jewels, ¿¡Es que mi atractivo sexual solo vale 1000 jewels?!-
El aparente cliente satisfecho parecía ser una chica rubia de alrededor de 17 años, ojos chocolate y cuerpo envidiable, el coraje de ella parecía ser por un articulo mágico que no pudo conseguir en el precio que ella esperaba, más de pronto, el escándalo de las personas en la plaza la distrajeron momentáneamente de su pequeño berrinche, mismo escándalo que escuchó un joven de cabellera rosada.
-¡Salamander!-
Aquel nombre en particular hizo que ambos muchachos se acercaran con diferentes intenciones, sin saber que las ruedas del destino acababan de comenzar a rodar.
La chica al principio se sintió embelesada por la presencia de aquel famoso y poderoso mago de fuego del que todos hablaban, Salamander estaba parado frente a ella, rodeado de una multitud de mujeres hermosas rogando por un poco de atención, la rubia sintió que iba a unírseles inmediatamente en cualquier momento, momento que jamás llego por la distracción de un imprudente muchacho de bufanda blanca.
-¡Igneel!- fue lo que grito, la chica parpadeo por aquel inesperado grito proveniente del chico quien salió de la nada, noto en ese pequeño instante que algo estaba mal, y ahora gracias a él, sabía perfectamente lo que era.
Tanto el mago de fuego que se hacía llamar "Salamander" como el muchacho cruzaron miradas confundidos, el primero en abrir la boca fue el chico.
-Tú no eres Igneel-
Más al parecer su interrupción no fue bien recibida por la multitud de chicas ya que de inmediato todas atacaron al pobre e inocente pelirosa hasta dejarlo casi irreconocible de tanto moretón.
-Chicas por favor discúlpenlo, ten chico, te regalo mi autógrafo para que recuerdes este momento toda tu vida, en cuanto a ustedes bellezas, las espero a todas esta noche en mi yate privado para celebrar una fiesta, por favor no falten- el famoso mago se elevo en el aire con un extraño fuego de color morado para retirarse del lugar, eso confirmaba su tan famosa magia de fuego.
-¿Qué le pasa a ese tipo?-
Más la chica ya no miraba fascinada al popular mago, al contrario, lo miraba con repulsión, decidió ignorar el hecho del falso fuego que salía de sus pies, ella conocía a la perfección ese truco, no por nada ella también era una maga, se acercó con una brillante sonrisa al chico recién molido de golpes por una multitud de mujeres enamoradas y le habló para agradecerle.
-Muchas gracias por eso, soy Lucy por cierto-
La voz de una mujer hablándole por detrás le advirtió la presencia de otra persona, giro la cabeza con rapidez por algún motivo que desconocía, bien, ahora que podía ver a la chica frente a él supo la razón.
Frente a el se encontraba una joven rubia de grandes ojos color chocolate y protuberante delantera, era bastante bonita, sus pupilas se dilataron en cuanto ella se acerco a el y pudo notar su aroma, olía a tarta de vainilla y cerezas.
Maldición
-Ese tipo uso un hechizo ilegal, un hechizo de amor, no se que clase de mago sea, pero ese hechizo es de lo más bajo, tu repentina interrupción me libero de él, te lo agradezco-
El pelirosa seguía sin hablar desde que la chica comenzó su explicación por lo que su felino compañero opto por ayudarlo.
-Mi nombre es Happy, y este idiota a mi lado es mi mejor amigo y compañero Natsu Dragneel ¡Encantados!-
-¡El gato habla!-
Después de una comida de agradecimiento pagada por la chica y una larga explicación del porque la joven rubia estaba en un viaje camino a Magnolia y en particular a un gremio llamado Fairy Tail, el par de amigos decidió seguir su camino en busca del recién descubierto Dragon de fuego y aparente padre adoptivo del muchacho, Igneel.
Happy se encontraba pensativo, jamás había visto comportarse así a Natsu, al principio fue divertido, pero ahora comenzaba a asustarse.
-Nee Natsu, te comportaste muy extraño con esa chica Lucy, ¿Todo está bien?-
El chico no respondió, se encontraba mirando el extraño barco del mago de fuego que había conocido en la mañana, ahora había desembarcado y estaba en medio del océano, aparentemente a punto de viajar.
-¿Recuerdas esa historia que te conté acerca de las parejas de dragones Happy?-
-¿Aye?- respondió el minino, invitándolo a continuar.
-Igneel me contó que por la magia que me transmitió, que por ser un Dragon Slayer eso me pasará a mi también- las palabras de su padre aun hacían eco en su memoria, a pesar de tener solo 5 años todos sus recuerdos sobre el estaban intactos.
"Algún día tendrás la necesidad de buscar pareja Natsu, es un instinto de nosotros los dragones, la necesidad de supervivencia, pero además de todo eso, es nuestra necesidad de no permanecer solos, nuestra necesidad de encontrar el amor nos hace seres increíblemente perceptibles, impacientes e insensatos, nuestro instinto muchas veces nos controla y eso no siempre es malo, sin embargo, algún día querrás estar con alguien. Más allá del "instinto", nosotros tenemos la fortuna de saber quien será nuestro amor para toda la vida, tenemos la fortuna de no tener que pasar por miles de personas hasta conocer a la persona indicada, nuestro destino es encontrar a nuestra alma gemela, nuestra otra mitad, por eso debes ser cuidadoso mocoso"
Igneel le había dicho eso, ese día no había prestado mucha atención a aquella plática, por al amor de Dios era solo un niño, a el no le interesaban esas cosas, es más, nunca le había interesado esa conversación en particular en sus 17 años que llevaba de vida. Al menos no hasta ahora.
-Ella olía a tarta de vainilla con cerezas Happy-
El rostro de su compañero se deformo en una mueca extraña de confusión y escepticismo.
-¡¿Queeeeeeeeee?!- Fue el gritó que salió del minino en ese momento.
La vista de él muchacho seguía clavada en el barco que cruzaba en el océano.
-Si- fue todo lo que pudo decir el Dragneel.
Sus pensamientos volvieron a volar "El aroma muchacho, el aroma te guiará a tu pareja de por vida".
-Creí que era mentira, o por lo menos que jamás te sucedería a ti Natsu, después de todo, eres… eres tú-
Ahora si puso atención en su amigo al cual le dirigió una mirada asesina.
-No hay duda Happy, es ella, después de todos estos años nadie nunca había olido a mi postre favorito, y ahora..-
Ahora su mejor amigo lo miraba con pena, que difícil seria para él, la persona que jamás pensó que podría llegar a conocer el amor más allá de lo fraternal. Se acercó a el y puso su patita en su pierna derecha, trasmitiéndole empatía.
-¿Y ahora que piensas hacer Natsu?-
En ese momento ocurrió lo que jamás había visto que ocurriera en su amigo, se sentó frustrado en la orilla de aquel balcón con las piernas al aire y su rostro se encendió, literalmente.
-¡Natsu tu rostro arde!-
-¡No es culpa mía Happy!-
Una idea había cruzado por su mente, su ahora malévola, celosa y posesiva mente de dragón, recordó sutilmente la gran afición y necesidad de la maga celestial por entrar a Fairy Tail, un plan perfectamente trazado se abrió paso por su mente.
-Tengo un plan Happy, pero primero, me gustaría investigar un poco más a ese tal "Salamander", vamos amigo-
Un barco encallado hacía presencia en medio de la plaza de Hargeon, ¿Cómo había llegado ahí? Bueno, eso había sido gracias a un gran tsunami que lo había arrastrado, ¿Quién había provocado aquel tsunami? Un peculiar espíritu celestial enfadado.
-¡Pero que rayos está pasando!-
El grito histérico provenía de la protagonista rubia, ahora se encontraba a salvo, no hace ni una hora se hallaba a punto de ser traficada como un vil objeto por el ahora descubierto falso "Salamander", fue una fortuna que nuevamente el chico que había conocido en la mañana de bufanda blanca se descubriera a si mismo como el auténtico Dragon Slayer de fuego "Salamander".
-¡Gracias por eso Luigi!-
-¡Aye!-
-¡Que es Lucy maldición!-
-¡Ahí están! ¡Ellos son los responsables por los ataques de la plaza, atrápenlos!- la guardia real había hecho presencia en ese instante, después de todo un enorme barco destruido junto a media plaza no era cosa de todos los días.
-¡Maldición! ¡Larguémonos de aquí!- y sin pensarlo dos veces, el pelirosa cogió por la muñeca a la joven rubia a su lado y termino arrastrándola junto a el en un intento de escape de lo que seguramente serían largas horas de regaños y amenazas del consejo mágico.
La escucho quejarse, pero no daría vuelta atrás, ya había hecho lo más fácil, raptarla.
-Dijiste que quería unirte a Fairy Tail ¿verdad?, ¡Ven conmigo!- la convenció con una enorme sonrisa, una divertida y alegre sonrisa, una que hace mucho no sentía en realidad por la falta de Igneel, luego pensó con asombró, que esa era la primera vez durante mucho tiempo que se divertía en verdad, todos esos destrozos, peleas y descubrimientos habían hecho que la rubia mostrara una serie de diversas expresiones que encontró fascinantemente divertidas y curiosas, que raro era eso de haber encontrado a su compañera.
Dejó de correr con ella cuando por fin dejo de oler a la armada real, esos tipos podían ser una verdadera patada en el trasero cuando realmente se lo proponían.
-Goao, realmente corres lento Luigi, tendremos que entrenarte-
-Naaatsu, ella también esta gorda-
-¡No estoy gorda gato!-
Minutos de risa se escucharon dentro de aquel frondoso bosque solitario, allí había sido donde habían terminado después de su acalorada persecución, y ahora que estaban los tres solos, Natsu prosiguió a poner en marcha su plan.
-Entonces Luce, ¿Realmente quieres unirte a Fairy Tail?-
-Por milésima vez, es Lucy, y si Natsu, llevo bastante tiempo soñándolo- la sonrisa que le brindó era brillante, y ni que decir de sus ojos, grandes, esperanzados, soñadores. Maldita sea su lado dragón.
-B..b..bueno, pues .. entonces… hay a..a..algo que debes saber- por primera vez en su vida se sintió nervioso, sus manos comenzaron a sudar y su rostro fue adquiriendo un tono más rojizo a cada segundo.
La rubia lo dejo hablar mientras se acercaba más a él sin miedo, si bien aquel chico era un mago de Fairy Tail (y no cualquiera si no uno de los más poderoso) podría estar a punto de ponerle algún tipo de prueba, como una misión, algo que la demostrara que era una digna Fairy, por su mente cruzaron muchos tipos de pensamientos, más nunca se imaginó escuchar las palabras que ahora el Dragon Slayer estaba pronunciando.
-Ca..ca… ¡Cásate conmigo!-
Dos bocas se abrieron enormemente hasta prácticamente casi chocar el suelo tras la condición impuesta por el muchacho, el felino por un lado estaba sombrado por la firme y desesperada medida que estaba tomando su mejor amigo para que su pareja predestinada se quedara a su lado sin embargo no pudo no sentir lástima ante la falta de tacto de su padre adoptivo, mientras que a la chica le tomo solo unos cuantos segundos reaccionar ante aquella indecente propuesta mientras su rostro se ponía rojo como un tomate.
-¡¿Queeeeeeeeeeee?!-
Más el Dragneel no tardó en reaccionar
-¡N..No te hagas la idea equivocada! ¡Solo quiero ayudarte a entrar a Fairy Tail!-
Aunque la expresión de la rubia había dado un poco de miedo, el que no saliera huyendo de ahí mismo era buena señal.
-Pe..pe…pero.. ¡Solo tenemos 17 años!, además ¿Cómo se supone que ca..ca..casarnos me ayudará a entrar?-
Ahora se venía lo más complicado.
-Bue..bueno.. es como… alguna especie de flash pass, un mago de Fairy Tail puede incluir en el gremio a su pareja si es que esta fuera un mago o maga y no tuviera gremio, de lo contrario tendrías que pasar por otro tipo de pruebas-
-¿Cómo cuáles?-
-Misiones en solitario, peleas con otro miembro del gremio, además del pago por la cuota por aplicar, son un montón de documentos y trámites bochornosos- apoyo el felino a su amigo.
Su silencio le confirmo que había pescado el anzuelo.
-En..entonces.. en otras palabras.. ¿Casarme contigo sería la forma más rápida para yo poder ingresar a Fairy Tail?-
-S..si-
Lograba escuchar los latidos desembocados de su corazón, ¿O quizá era el de ella?, no lo sabía con seguridad ya que el se encontraba en la misma o peor condición que la chica frente a él, su silencio prolongado lo comenzó a asustar, ¿Y si no aceptaba? O peor aún, ¿Y si escogía la opción de las pruebas? ¿Qué haría entonces? No tenia idea si Mira lo apoyaría en ese aspecto, pero tenía que intentarlo, no era opción separarse, nunca jamás.
-E…esta bie… lo haré-
Creyó haber escuchado mal, así que para confirmarlo volteo a ver a Happy con expresión ausente.
-Aceptó Natsu, ¡Tengo una nueva madre!-
Aquel comentario solo sirvió para encender el rostro de la pareja, claro que la del muchacho por "encender", quiere decir literalmente.
Pasaron dos días para que pudiesen arreglar los papeles matrimoniales, habían arreglado la ceremonia en un pequeño pueblo antes de llegar a su destino en Magnolia, con el dinero de su última misión, Natsu consiguió un par de sortijas de oro puro con un diminuto rubí incrustado junto a un diamante dorado con el dinero que había conseguido de su última misión, debido a que por algún extraño milagro no destruyo nada la paga fue bastante buena, en cuanto vio el par de sortijas en el escaparate no pudo evitar leer la leyenda que estaba debajo "juntos por siempre de ahora en adelante", no supo porque le llamo tanto la atención pero decidió de inmediato que debía adquirirlos.
-¿Desea que se le grabe una dedicatoria dentro de la sortija?-
El amable vendedor de avanzada edad ahora sostenía en sus manos la caja con ambos anillos, la caja era de cristal por lo cual los brillantes colores que las gemas reflejaban por el sol lo cegaron por un instante.
-¿Puede ser cualquier cosa?-
-En efecto joven, tenemos de igual forma un tipo de leyenda "invisible", esta opción mágica de grabado le da la opción de aparecer solamente cuando usted o su prometida lo deseen, también déjeme comentarle que adquirió un par muy especial, las joyas incrustadas son gemelas entre sí, se llaman la una con la otra por lo que usted y su pareja sentirán su propia presencia sin necesidad de verse físicamente-
-Suena bien, me gustaría grabar la misma leyenda que tiene inscrita en la muestra de la ventana-
-Perfecto joven ¿Lo molesto con sus nombres?-
-Si, Natsu y Lucy Dragneel-
-Acepto-
-Acepto-
-Bien, ya puedes besar a la novia muchacho-
La ceremonia había sido informal, sin flores, sin vestimenta y sin invitados (a excepción de Happy), habían decidido hacerlo lo más rápido posible para evitar aun más vergüenza, pero claro, había olvidado precisamente ese pequeño detalle.
Trago en seco mientras los nervios se apoderaban de él, su corazón se había disparado y el ver a la chica tan roja como el cabello de Erza, que Mavis le de fuerzas, la cogió por los hombros y sintió como temblaba, bien, ahora se sentía culpable, las chicas como ella se merecían una ceremonia rodeada de flores, adornos, una capilla, un hermoso vestido y gente que los amara, no está simpe y ridícula ceremonia, que egoístamente había planeado.
Pensó entonces que algún día le daría todo eso, a pesar de no conocer al cien por ciento a quien sería su pareja para toda la eternidad, su instinto le decía que Lucy merecía el universo entero y más, había aceptado casarse con un desconocido por algún motivo que aun no comprendía, y simplemente lo hiso por cumplir su sueño, Mavis, tendría que cuidarla mucho, almas así de inocentes y bondadosas no se encontraban todos los días.
Por esa razón, no quiso fastidiar ese momento tan especial para la chica, lo guardaría para el futuro, para cuando lograra cumplir su objetivo de enamorarla, se acercó temblando también y agacho su rostro acercándose cuidadosamente a ella y giró para colocar un suave y delicado beso en la mejilla de la rubia.
Lucy abrió los ojos sonrojada y sorprendida, pensó que sería todo, ese día habría entregado todo lo que le quedaba a aquel mago de fuego, su vida, su primer beso, aquel chico frente a ella le había robado muchas cosas desde el momento que lo conoció hace apenas unas tres semanas.
Sin embargo, ahí se encontraba aquel chico mitad dragón, mirándola nervioso, pero con los ojos de color jade brillando de una manera extraña, pensó que en cuanto ingresara a Fairy Tail podrían divorciarse o separarse, tener algún plan para continuar sus vidas como buenos amigos sin compromisos de por medio, al menos eso pensó antes de ver y sentir aquellos cálidos labios, le agradeció aquel gesto con una tímida y resplandeciente sonrisa que desbocó el corazón del muchacho, quizá ese matrimonio no fuera a ser tan malo.
-¡¿Qué?! ¡¿Cómo que casado?!-
Tal y como era de esperarse, Natsu sabía lo que sucedería al momento de que presentara a Lucy oficialmente como su esposa ya en Fairy Tail, un enorme y fastidioso mar de preguntas sin fin se vino encima de la actual y más reciente pareja al momento de cruzar las puertas, como siempre la primera en enterarse fue la persona más chismosa y con complejo de cupido dentro del gremio, quien para colmo, era una de las personas más admiradas por su ahora esposa.
-¡Kyyyaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!-
Bien, adiós a su tímpano.
-Mira, ya lo expliqué, Luigi quería entrar al gremio y yo la ayude utilizando nuestro as bajo la manga, la hice mi esposa para que no tuviese que pasar por las pruebas preliminares ni los fastidiosos documentos-
Aún cuando había sido lo primero que había comentado, ningún miembro dejo de acosarlos durante un buen rato.
-¡Que soy Lucy maldición!- dejó escapar una risa tras la rabieta de su rubia.
-No me lo creo, ¿En verdad esta estufa humana tiene esposa?, ya dinos la verdad, seguramente te capturo y te amenazó para casarte porque el idiota piensa que matrimonio significa pijamada ¿Cierto?-
El Dragneel no se aguantó las ganas de encestar un fuerte golpe en el cráneo al autor de dicho comentario.
-¡Cierra el pico princesa de nieve! ¡Se lo que significa el matrimonio y también sé que cuidare a Luce con mi vida!-
Sus mejillas se encendieron al instante, evadió las miradas y silbidos de todos esos idiotas que lo rodeaban para burlarse de él, estaba a punto de explotar hasta que la voz de Lucy se alzó de entre las demás.
-Bueno, yo acepte casarme con Natsu ya que creo que es un buen chico, no tengo la menor idea del porque tienen estas extrañas reglas y costumbres, pero he leído sobre todos ustedes y desde hace muchos años he tenido la ilusión de ser parte de esto, en verdad os agradezco haberme abierto las puertas a todos-
El comentario de su esposa los dejo a todos en silencio, había algo en ella, una extraña aura de nobleza, bondad y amabilidad combinada con algo más que aún no lograba identificar. Rara fue la única palabra que cruzó por su mente mientras sonreía.
-Digna Fairy, ven conmigo Lucy, te pondré tu marca, elige el lugar y el color mientras te presentas con los demás ¿De acuerdo?-
-¡Si Mira-san!-
Y así vio como la albina mayor se llevaba a su pareja con ella mientras otros miembros del gremio se acercaban a ella para hacerle más y más preguntas.
Vio como Loke intentó coquetear vanamente al ser rechazado de inmediato por la chica cuando mostró su anillo de matrimonio -En tu cara Simba- pensó con sorna, a continuación, Cana se acercó con un tarro en la mano, detrás de ella Levy, Jet, Droy, Warren, Elfman y así siguió la lista.
De inmediato se dio cuenta de que Lucy era como un imán a las personas, era inevitable acercarse a ella.
-Bien, ahora que está lejos en verdad podemos hablar-
Ni siquiera se molestó en quitar aquella sonrisa socarrona de su rostro ni voltear a ver a la voz de su más grande enemigo.
-No molestes por hoy refrigerador andante, estoy de muy buen humor-
-Pues lamento ponerte los pies en la tierra imbécil pero sabes lo que dirá Erza cuando llegue, ¿No es cierto?-
Un escalofrío le corrió la piel esta vez al escuchar ese nombre. Después de un largo silencio al fin se decidió a hablar, iba a contarle toda la verdad.
-Está bien Gray, es ella, la encontré después de todo este tiempo, la encontré al fin-
Por un momento la mirada del pelinegro frente a el le hiso saber su confusión, en cuanto suspiro para proseguir los ojos negros del muchacho se abrieron asombrados.
-¡No me jodas! ¡Esa chica es tu ….- una pieza gigante de pollo al curry recién ingresada a la fuerza por el Dragneel le impidió continuar su descubrimiento.
-¡Guarda silencio maldita sea!- con una mano seguía empujado por la garganta del pelinegro el alimento, después de lograr no ahogar a su víctima continuo su explicación en voz baja para asegurarse que nadie más los escuchara.
-Si, ella es mi pareja, mi instinto me guio hasta ella hielito, no miento, huele igual a mi postre favorito y desde que puse mi mirada sobre ella por primera vez ya no puedo sacarla de mi mente, Igneel me lo advirtió y siempre creí que era un maldito juego ¡pero no fue así! Las parejas dragón existen, y ella es la mía-
Con lágrimas en los ojos por lo picante del alimento, su mejor amigo-enemigo lo miro con comprensión.
-Entiendo, para ser honestos me alegra que al final no fueses homosexual o tuvieras alguna otra inclinación fetichista, sin embargo, ¿Has considerado siquiera como se siente ella? Se ve que es una chica linda e inocente, ella cree en el amor estúpido no solo es "instintos"-
-Por supuesto que lo sé, y por lo que entiendo ambos funcionan en la misma dirección idiota, el menos eso fue lo que me dijo Igneel-
El mago pelinegro estaba a punto de contestarle, mas una voz chillona le ganó la palabra.
-¡Natsu mira! ¡Ya tengo mi marca de Fairy Tail!-
La alegría de la muchacha fue suficiente para que ambos chicos terminaran su discusión, en ese aspecto Natsu tenía razón, era fácil hablar con Lucy, dejando de lado su obvio atractivo físico, la actitud que ella mostraba parecía bastante amigable, lo único por lo que rogaba a Mavis era que ese idiota de pelo rosado se diera cuenta de sus verdaderos sentimientos pronto para evitar así un corazón roto.
-Quiero irme a casa dice-
-Pues vete digo yo –
Lucy había convocado un espíritu celestial de una de sus llaves, era un reloj gigantesco muy gracioso que repetía lo que la persona dentro de el decía, a pesar de que fue grandioso ver por primera vez su magia, el berrinche de la chica estaba acabando con la poca paciencia que le quedaba, no era una misión, no era obligatorio estar allí, pero un amigo de su gremio estaba en problemas.
Macao Convolt era un hombre que rondaba los treinta tantos, un usuario de una peculiar magia de fuego, padre de Romeo, uno de los miembros más antiguos de Fairy Tail, no fue por el hecho de que Natsu se sintió identificado con el chico, fue el simple hecho de que era un miembro de Fairy Tail, y estaba en problemas, el hecho de ver como Lucy lo acompañaba le había puesto contento, eso hasta que descubrió su infantil y berrinchuda faceta.
-Tsk princesa- su esposa había resultado ser también una princesa caprichosa, quien lo diría.
-¡Lucy!-
No lo había abandonado, se había quedado a su lado, a pesar de que le dijo mil veces que podía regresar, se reusó y peleo a su lado.
Colgaba de un acantilado, no podía apoyarse debido a que tenia cogido entre sus manos al recién descubierto Macao, quien había resultado ser poseído por un Vulcan, una bestia de la montaña, luego de vencerlo Natsu corrió a rescatarlo de una mortal caída para luego verse arrastrado por su propio peso, gracias a su falta de fuerzas por la reciente pelea Happy tuvo que volar a su auxilio, sin embargo la fuerza del minino fue insuficiente, eso hasta que vio como su esposa hacía un enorme esfuerzo por tratar de subirlos al coger a Happy de la cola.
Sus ojos se abrieron de golpe cuando el extraño ser parecido a una enorme vaca ayudaba a su esposa a jalarlos por completo y ponerlos a salvo dentro de la cueva.
-¡Vaca! ¡Entonces si eras bueno!-
Al parecer aquel ser extraño había resultado ser un espíritu celestial que su esposa había invocado para ayudarlos, ayudó a colocarlos a todos con los pies en la tierra con cuidado de no lastimar más a nadie.
Había resultado ser un día agotador, a pesar de todo el Dragneel estaba contento, había logrado conocer más a su pareja, a su respectiva alma gemela, y para colmo le había gustado lo que había encontrado, ya decía el que Igneel no podría equivocarse jamás.
-¿Equipo?-
-¡Si! ¡Seremos Happy, tú y yo!-
-No entiendo Natsu, estamos casados, ¿No se supone que ya éramos un equipo?-
La dulzura y confusión en su voz lo tomaron desprevenido.
-Ammm.. pues si… es solo que… quería dejarlo solo un poco más claros-
-Soy una maga de espíritus celestiales Natsu, yo jamás falto a mi palabra- terminó por aclarar la rubia con una sonrisa.
El chico se rasco la cabeza con nerviosismo, eso había sido sencillo, pensó que le tomaría un poco más el convencerla, aunque pensándolo mejor, ella tenía razón, el acuerdo de matrimonio viene implícito la formación de su nuevo equipo.
-¡Aye! ¡Ahora podremos ir todos juntos de misión!-
-¿Una misión? ¿Tan pronto? ¡Déjame ver!-
Tan pronto como terminó de leer el pergamino con las instrucciones, unas sombras de terror se reflejaron debajo de los ojos de la muchacha.
-Traidores-
La misión era sencilla, se supone que solo tenían que recuperar un famoso libro del autor original, "DAY BREAK" se titulaba, el ahora poseedor de aquella valiosa pertenencia era un malvado duque con un extraño fetiche por las sirvientas y ahora mismo, estaba buscando una rubia.
-¡Oh por favor Luce! Se nota que lo estas disfrutando- molestó su marido.
Bueno, en parte el uniforme de mucama que había ido a comprar exclusivamente para aquella tarea era lindo, y además el peinado le hacia sentirse hermosa, era divertido al fin y al cabo, sin embargo había un pequeño detalle que aun guardaba en su memoria al recordar la entrevista del duque para con ella.
-¡Aaaarggggg! ¡Ese imbécil se las verá conmigo! ¿¡Cómo es posible que me haya dicho fea?! ¡¿Cuál es su maldito criterio?! ¡Lo voy a hacer añicos!-
Al parecer todos sus esfuerzos habían sido en vano, ella no había obtenido el puesto, por lo cual su ahora esposo y amigo felino la habían molestado toda la tarde llamándola inútil, dañando seriamente su ego y autoestima.
Pero les demostraría que se equivocaban, se los haría saber, y aquel ser infernal que oso burlarse de ella y llamarla fea sería a quien peor le iría, obtendría su venganza costase lo que costase.
Todo había salido bien, ya habían pasado dos meses desde que el matrimonio Dragneel se había realizado, dos maravillosos meses en los que el marido en prospecto seguía insistiendo para poder vivir junto a su esposa como Dios mandaba.
-¡Pero Luceeee!-
Se volvía a escuchar el quejido del pobre muchacho mitad dragón, el último mes la rubia se había puesto a reorganizar su nueva vida, después de todo ahora tenía lo que siempre había soñado, un trabajo, una familia… y un esposo. Quizá las cosas habían resultado demasiado rápidas para su gusto.
-No es no Natsu, aún debo acostumbrarme a Magnolia, necesito mi espacio personal, ¿Entiendes?-
Había conseguido un pequeño departamento donde vivir gracias a Levy y Mira, ambas le hicieron el favor de hablar con la casera sobre su inusual situación, comentando claro el hecho de que era una mujer casada que no vivía con su esposo por ciertos "problemas", a pesar de eso la visitaba a diario e incluso había noches en las que se quedaba a dormir con ella, algo que a la casera no pareció importarle mucho.
Si algo había aprendido de Natsu rápidamente casi al instante de conocerlo era su método de convencimiento para con ella, lo había hecho anteriormente, incluso lo uso para convencerla de invocar a Plue solo para que pudiese jugar con él, sus ojos jade se agrandaron mirándola fijamente, agacho su cabeza y realizando un tierno puchero, por Mavis, tenía una mirada de cachorro perdido.
-¡Basta! ¡Deja de hacer eso!-
-¿Hacer que cosa?- enserio ya no sabia si creerle, ¿Lo hacía a propósito? Su infantil e inocente actitud a veces le hacían dudar que aquel chico parado frente a ella con cara de borrego a medio morir le había convencido de casarse con él.
Irónico.
-¡Argh! Esta bien, esta noche puedes quedarte conmigo, ¡Pero mañana temprano me ayudaran Happy y tú con la limpieza! Estoy harta de tener que estar recogiendo su desastre que siempre realizan la noche anterior-
-¡Aye sir!-
-¡Tú también ayudaras a limpiar Happy!-
-Mucho gusto, mi nombre es Erza Scarlett, es un placer conocer un miembro nuevo de Fairy Tail-
-¡El placer es mío! ¡He escuchado mucho de ti! ¡Yo soy Lucy Dragneel es todo un placer!-
Un silencio sepulcral se extendió en todo el gremio, ya estaba hecho, no había vuelta atrás, como si de una sentencia de muerte se hubiera tratado, el gremio entero rezó por la pobre alma en pena.
-¿Dijiste Dragneel?- sin embargo la dulce e inocente muchacha parecía no estar consciente del aura que irradiaba la gran reina de las hadas.
-¡Si! ¡Soy esposa de Natsu!-
Listo, su sentencia había sido firmada, hoy iba a ser su último día, bueno, al menos había podido lograr ver a Lucy declarar por fin con una enorme sonrisa su nuevo apellido y su reciente estado de casada, había sido bueno, una agradable y cálida sensación se instaló en su pecho ante eso, porque si, quizá moriría joven, pero al menos no moriría infeliz.
La última misión había salido bien, perfecta de hecho, había nacido el equipo más fuerte de Fairy Tail, por el amor de Mavis, habían vencido a Lullaby y tenido su primer y más cercano encuentro con la leyenda del mago oscuro Zeref, inconscientemente Lucy comenzó a unir la información crucial que esa misión había logrado recolectar, porque si, en efecto ella era la cerebrito del grupo, la única con cerebro en realidad.
-¿Lucy? ¿Qué haces despierta a estas horas?-
-¿Humm?, oh lo siento Natsu, ahora apago la luz, vuelve a dormir-
Después de muchos meses de ruegos, lloriqueos e insistencia (y una noche de experimento), Natsu al fin logró que Lucy aceptara mudarse con él, unas semana después de colarse en la única cama de la casa a escondidas de su esposa y que ella se cansara de patearlo apenas abría los ojos, al fin logró que ella se acostumbrara a su presencia, y para que mentir, Lucy amaba el calor, y daba la casualidad que su ahora esposo era una estufa viviente, eso junto a su conciencia que la fastidiaba día tras día de que ahora era una mujer casada y debía vivir como tal, hicieron que se terminara acostumbrando a dormir con su marido al fin.
-Todas las noches escribes algo ya sea en esa libreta o algún pedazo de papel, se que tu sueño algún día es ser una gran escritora pero ¿Por qué todas las noches en especifico?-
La curiosidad e interés que su esposo le mostró en ese instante por sus cosas le causo mucha ternura y la inundo de felicidad por dentro, en serio que Natsu la llegaba a sorprender a veces.
Una sonrisa se escapo de sus labios antes de contestar libre y con honestidad, podía confiar en el de cualquier forma.
-A veces escribo los sucesos que me inspiran día con día para continuar mi novela y salir de ese estanque de ideas en el que me atoro de vez en cuando Natsu, escribo sobre nuestras aventuras, y otras veces…. Le escribo a mi madre-
Los ojos jade del muchacho se abrieron completamente ante eso.
-¿Tu madre?, pero creí que habías dicho…-
-Lo sé, esta muerta Natsu, es solo que me siento más tranquila cuando escribo contándole mi día a día, es como si mis cartas me conectaran con ella sabes, es algo tonto pero…-
Los movimientos del pelirrosa la desconcentraron, ya no se encontraba boca abajo abrazando la almohada como hace unos segundos, se acomodo a un lado de ella con la cobija aun enredada entre sus piernas, veloz como siempre, le arrebato aquella libreta y abrió una nueva hoja, arrebatando de igual forma la pluma entre sus manos.
Estaba por reclamarle sus pertenencias en cuanto observó que el comenzó a garabatear en una de sus hojas en blanco.
-Querida mamá de Luce, en primer lugar quisiera pedirle permiso para llamarla "suegra" o "mamá" como usted prefiera, a mi me gusta más "mamá" por lo que me quedare con ese mote, hace casi 8 meses que tome la mano de su hija, es la primera vez que le escribo por eso la pondré al corriente, aunque supongo que Luce lo ha hecho ya seria bueno que escuchara -o leyera más bien- mi versión-
La rubia no pudo evitar sorprenderse ante la acción que aquel chico mitad dragón estaba haciendo, ¿En verdad estaba escribiendo a su madre? ¿Estaba compartiendo aquel recuerdo y transformándolo en un presente? ¿Pero quien se creía? Oh claro, era su esposo.
-Su hija es realmente fuerte, esta misión volvió a demostrarlo, ¡Sin ella jamás hubiésemos salido de aquel torbellino de aire!, es increíble y debería estar orgullosa de ella, yo lo estoy, acaba de conseguir otra llave dorada, aunque a veces es un poco salvaje, vanidosa, torpe y testaruda, es una valiosa miembro de Fairy Tail-
En ese punto las lágrimas comenzaron a inundar los ojos cafés de la rubia sin derramarse.
-Me despido por el momento, prometo escribirle más seguido madre, incluyendo las quejas que tenga de su hija- las risas acompañaron aquel comentario.
- Se despide su nuevo yerno o hijo como guste llamarme, Natsu Dragneel, esposo de Lucy Dragneel-
Arrancó con cuidado aquel pedazo de papel y lo doblo en dos para finalmente garabatear su firma sobre el, a continuación, se lo entregó a Lucy con una gigantesca sonrisa.
-¡Espero agradarle con esto a tu madre!-
Las lágrimas ahora ya rodaban por sus mejillas sin control, nunca nadie había hecho nada tan dulce por ella como lo que acababa de presenciar, ese chico frente a ella poco a poco se estaba abriendo paso dentro de su corazón, no pudo evitar coger con sus manos temblorosas aquella hermosa carta y la abrazó contra su pecho con cariño mientras miraba enternecida a su marido.
-Gracias…. Muchas gracias Natsu, estoy segura de que le encantarás-
Y estaba segura de ello, Natsu Dragneel no solo había sido el chico más fuerte, infantil y desastroso que había conocido en toda su vida, si no que también el más noble, sincero y fiel que jamás se daría por vencido, no pudo haber podido escoger mejor marido nunca.
-¡No puedo creer que en verdad haya aceptado casarme contigo Natsu Dragneel!-
-¡Pero Luceeeeeee!-
-¡Qué no! ¡Es suicidio!-
-Vamos Lushy, parte de la recompensa es una llave dorada-
-¿Qué dijiste gato?-
La rubia no podía creerlo, arrebato rápidamente el papel que Happy tenía entre las patas y comenzó a leer con detenimiento los detalles de aquella misión que el idiota de su esposo había escogido, pues claro, después de todo no todos los días un imbécil decide tomar una estúpida misión clase S para restregar en la cara de alguien su gran nivel de estupidez, y es que obviamente esas misiones solo eran para miembros de esa clase por una razón, y esa era que solo esos magos calificados eran lo suficientemente fuertes para lograr cumplir con aquel cometido, por lo tanto un equipo pequeño de magos que apenas eran capaces de respirar sin temblar de miedo por cierto demonio de pelo rojizo serían capaces de cumplir aquel recado.
Sin embargo…
-¡Vamos por esa llave dorada!-
No esperaba que las cosas sucedieran de esa forma, primero Gray se colaba en aquella misión suicida solo para intentar entrar en razón al equipo de Natsu (fracasando impresionantemente), luego Erza llega para patear sus traseros de vuelta al gremio, luego resulta que al final un grupo de magos intentaban resucitar a Deliora, un demonio del libro de Zeref, parecido al que anteriormente habían derrotado, por lo que el sentido de deber de la maga clase S la obligo a obligarlos a quedarse hasta resolver aquella extraña misión de destruir la luna.
Luego todo era pelea, explosiones, fantasmas del pasado, revelaciones de Gray a su equipo y finalmente, un Natsu enfurecido por el sacrificio que Gray había estado cerca de realizar.
Ese día Lucy Dragneel aprendió muchas cosas, la primera, Gray resultaba que no era tan frío y denso como se presumía que era, la segunda, Erza gritaba bastante lindo, y la última pero no menos importante, su esposo en realidad podía llegar a transformarse cuando de amenazar la vida de sus amigos se tratase.
Jamás dudo ni por un solo segundo que aquel chico de extraña cabellera rosada que conoció hace ya algún tiempo fuese alguien tan honesto y leal, sin embargo, ese día logró ver algo que hace mucho tiempo no veía en los ojos de alguien.
Desesperación, ese sentimiento que desde que conoció al muchacho jamás creyó que el fuese una persona capaz de sentirlo, porque había que ser realistas, Natsu era increíblemente fuerte y optimista, era un hombre de valores que creía en la justicia, una persona así jamás se esperaría que cayera en las garras de la desesperación.
Y ahí mismo lo vio caer, tan rápido como si de un meteorito se tratase, Natsu Dragneel había sido víctima de la frustración de ver a un amigo a punto de morir, si no fuera porque había sido capaz de entrar en razón a Gray a base de golpes ahora mismo el mago de hielo no estaría ahí con ellos, y todo por nada, ya que al final resulto que la ex maestra del Fullbuster si había sido capaz de derrotar al demonio de la infancia del chico.
Ese día regresaron a Fairy Tail triunfantes, con mayor conocimiento sobre si mismos y su propio nuevo equipo, descubriendo el pasado de algunos, descubriendo heridas, destapando secretos…. cuanta suerte ¿O no?
Cuando decidió unirse a Fairy Tail jamás pensó que tuviese que pasar por todo lo que había pasado hasta ese día para lograr ser feliz, pensó que una vez enterrado su pasado jamás tendría que volver a saber del el, que podría reiniciar su vida desde cero, que podría ser feliz, y la oferta que Natsu le ofreció fue más allá de lo que hubiese esperado, no solo le ofreció un nuevo hogar, sin saberlo le ofreció un nuevo apellido, una casa, sustento y lo más importante de todo, una nueva familia.
Conocerlo fue lo más afortunado que le había podido pasar desde que dejo su anterior hogar para comenzar de nuevo, una nueva Lucy nació ese día soleado en el puerto, pero debió de haber sabido que el pasado siempre lo arrastrara vaya a donde vaya, persiguiéndola fielmente como su sombra, esperando que un poco de luz se muestre para hacerse presente.
-Levy-chan, ¿Por qué tu? ¿Quién hiso esto?-
Flashback
El día que habían regresado de su misión en la Isla Galuna el equipo de Natsu se encontró con su gremio destruido, el edificio estaba destrozado, apenas y sobrevivían unos pocos cimientos, por fortuna el sótano había permanecido intacto, por lo que el gremio decidió reunirse allí a discutir el asunto.
Resultó que un gremio llamado Phantom Lord había atacado a Fairy Tail por pura diversión, al parecer era un gremio oficial según habían comentado sus compañeros, sin embargo, tenían una riña con ellos desde hace mucho tiempo por razones involucradas a su posición como gremio más fuerte en Magnolia. El maestro le restó importancia obligándolos a ir a la mañana siguiente a ayudar a la reconstrucción y olvidaran el asunto, no supo porque, pero esa noche tuvo un muy mal presentimiento, uno que le calo hasta los huesos y le provocó pesadillas logrando despertar a Natsu en el proceso.
-¡Lucy! ¡¿Qué sucedió estás bien?!-
Se encontraba sudando y respirando entrecortadamente, adecuo su vista a la oscuridad y de inmediato localizó a Natsu a su lado mirándola preocupado.
-Natsu-
-¡Lushyyyy! ¿Qué pasó chicos?- ahora Happy también estaba despierto, se sintió culpable por molestar el sueño de sus amigos pero algo dentro de ella le decía que algo no estaba bien, aún seguía temblando.
-Yo… no lo sé… tuve una pesadilla pero….-
Una pequeña llama se encendió en la habitación, era el dedo de Natsu.
-¿Te sientes mejor?- la mano del muchacho se atrevió a tocarla en su hombro para reconfortarla, el había aprendido a medir su propio espacio para con ella, Lucy lo notaba, incluso cuando la espiaba algunas veces de forma infantil en el baño cuando se duchaba o se cambiaba, ella sabía que el no era así, sus pensamientos inocentes e infantiles no le permitían ser así, pero que ingenua.
La cálida luz de la llama la hipnotizó y tranquilizó no entendía cómo, pero lo hizo.
-Necesito aire, saldré a caminar- a pesar de que era de madrugada y la cálida y reconfortante llama de Natsu los iluminaba, ese sentimiento se había instalado en su pecho y no salía de ahí, algo estaba mal.
Natsu y Happy la acompañaron sin pensarlo dos veces a la plaza de Magnolia, no sabían porque la rubia quería ir a caminar tan lejos, pero la siguieron sin vacilar, si eso la hacía sentir mejor, ambos lo harían sin rechistar.
Fin del flaskback
Así fue como los encontraron, la pequeña Levy, el veloz Jet y el glotón de Droy, los tres crucificados en el árbol principal de Magnolia, todos con marcas de una reciente pelea perdida, moretones, rasguños y heridas sangrantes bañaban sus cuerpos seguidos de la luz del amanecer, un símbolo marcado resaltaba en el cuerpo del trio crucificado, el símbolo de Phantom Lord.
Chilló desesperada mientras observaba como la ira se apoderaba de su marido y saltaba a intentar liberar al equipo Shadow Gear, sin embargo, sus fuerzas no eran suficientes, gritó desesperado arrancándose las uñas en el proceso de arrancar esas malditas piezas de metal del árbol donde estaban profundamente enterradas mientras Happy se apresuraba a buscar ayuda de los de su gremio.
Una maldita pesadilla.
Se sentía un inútil, primero atacaban a su gremio, luego atacaban a sus amigos, y ahora se habían atrevido a capturar a Lucy y apartarla de su lado.
Les habían declarado la guerra claro estaba, pero ¿Secuestrar a Lucy? ¿Para qué propósito? ¿Qué ganaban con ello? Cenizas era lo que buscaban volverse.
Su argolla de matrimonio brillo con fuerza, Natsu sabía a la perfección lo que aquello significaba, y estaba seguro que a la de Lucy le sucedía lo mismo, aun estando lejos jamás podrían estar separados.
Le había dicho que se quedara protegiendo al equipo Shadow Gear, que ellos la necesitaban por que era fuerte, pero la realidad era que no la quería en el campo de batalla, de por si ya se encontraba cabreado por los previos ataques a su gremio, el descubrir por el imbécil de Gajeel que habían capturado a su esposa le había hecho volverse loco.
Estuvo a punto de activar su Dragon Force, si no fuera por la retirada que tuvieron que hacer para atender a sus heridos el juraría que podría haber quemado ese maldito lugar hasta los cimientos.
Se habían atrevido a apartarla de su lado, y el no había podido hacer nada al respecto, estuvo tan concentrado en hacer pagar a esos imbéciles el ataque a su gremio que olvidó por un momento su trabajo más importante, protegerla, y jamás se perdonaría por ello, por eso lo único que podía hacer por el momento era tratar de mantener la calma y no intentar rostizar al primer idiota que había logrado capturar para que le dijera el paradero de su esposa.
Malditos sean.
El corazón de la rubia se detuvo al escuchar aquella palabra tabú.
-Heartphilia-
Observaba como los labios del maestro idiota de ese sucio gremio hablaba mientras ella se encontraba atada. Muy en el fondo lo sabía, sabía que no podría huir toda su vida de aquel infierno, sabía que la maldición Heartphilia la seguiría a donde fuera que tratase de escapar, sim embargo prefirió vivir una fantasia, una hermosa fantasía donde era libre tenía una hermosa y nueva familia donde ella era querida por ser quien era y no por lo que aparentaba ser como en la mansión Heartphilia, el lugar de donde escapo.
-La única heredera de la fortuna Heartphilia, tu padre Jude ha ofrecido una buena cantidad de dinero por ti-
Lo imaginó, en realidad no había pensado en otra opción, esa era la única que se le ocurría en ese instante, entonces eso solo podía significar que el ataque a Fairy Tail en realidad había sido culpa suya.
Tenía que salir de allí a como de lugar.
-Tengo que ir al baño- una excusa estúpida pero eficaz. En cuanto el imbécil de José se dio la vuelta como todo un "caballero" encesto una patada con todas sus fuerzas en el lugar donde no le da el sol.
Su esposo estaría orgulloso.
Sin embargo al llegar a la única puerta que había logrado visualizar dentro de aquella prisión se dio cuenta de que no tenía salida, al parecer la habían secuestrado en un lugar lejano al centro de Magnolia, ni siquiera lograba la catedral, eso sumando los cien pisos de altura aproximados, hacían de su intento de escape un triste fracaso.
-Pobre princesita, no sabe que hacer, pero no te preocupes, pronto estarás con papi, en cuanto lo dejemos sin una sola pizca de dinero el podrá ver tu hermoso rostro de nuevo-
Apretó los dientes frustrada viendo como José hacia el intento de levantarse, al menos tenía la satisfacción de haber dejado en el suelo a ese imbécil.
Decidió hacer lo único que pasó por su mente en el momento en que escucho una voz lejana, no sabía si llegaría a tiempo, pero seguramente una caída de esa altura seria una forma mucho más fácil de terminar aquel asunto, prefería mil veces saltar a continuar esperando a que Phantom Lord acabara con ella.
Y así lo hizo, se lanzó al vacío sin detenerse a pensarlo, su voz le había dado fuerzas, además, adoro la cara del maestro de Phantom cuando trastabillo en la orilla de aquella torre.
-¡Natsuuuuuuuuuuuuuu!-
Estaba segura de haberlo escuchado, lo sintió en su argolla de matrimonio, esta irradiaba un extraño pero reconfortante calor cuando el brillo que había comenzado a soltar desde que la secuestraron se intensifico.
-¡Luuuuuucyyyyyyyyyyy!-
Abrió los ojos en cuanto sintió algo debajo de ella, particularmente una respiración a la altura de su pecho.
-Sabia que estabas cerca-
Su esposo la veía con reproche mientras le preguntaba si se encontraba bien y terminaba de desatar sus brazos en silencio, una sonrisa cruzó su rostro al volver a ver al pelirrosa, tuvo miedo, demasiado, por unos instantes pensó que jamás volvería a verlo.
Más el brillo en su sortija jamás le dejo de dar esperanzas, ni siquiera en cuanto José revelo la verdadera intención del porque estaban atacando a Fairy Tail, recordarlo de pronto la deprimió, no quería dejar Fairy Tail, no quería separarse de Natsu.
Las lágrimas acudieron a su rostro mientras Natsu y Happy discutían sobre cuál iba a ser el siguiente movimiento que harían aprovechando el rescate hasta allá.
-Natsu…. No quiero irme… no quiero dejarlos… no quiero dejarte…. Yo amo a Fairy Tail- dijo con los ojos inundados de lágrimas.
El corazón de Natsu dio un vuelco, ¿Irse? Pero si habían prometido estar juntos por siempre.
-Luce, ve tu anillo-
La rubia sorbio las lágrimas hipando mientras le hacía caso, observó maravillada como el brillo de su sortija se apagaba para que pudiese apreciar una frase grabada -Juntos por siempre-
¿Cómo no había visto antes esa inscripción?
Los brazos del Dragon Slayer la ayudaron a colocarse sobre su espalda para poder cargarla mientras ella recuperaba un poco de fuerzas.
-La inscripción en el anillo es cierta, ahora eres parte de Fairy Tail, eres mi mejor amiga y mi esposa Luce, jamás te dejaré, jamás-
Lo mataría, definitivamente lo mataría, era uno de los suyos, se supone que él especialmente debería de saber lo que significaba la pareja de por vida para los Dragon Slayers, él sabía lo que ella significaba para él, y aun así se había atrevido a hacerle daño.
-Tu- la sed de sangre se sentía en el ambiente, sintió como Happy temblaba y los secuaces de Gajeel Redfox, el Dragon Slayer de acero de Phantom Lord huían tropezando del miedo.
-Cobardes, casi se mean en los pantalones, bien hecho Salamander-
Natsu no estaba en sus cinco sentidos, el olor de la sangre de Lucy lo estaba volviendo loco, apenas la había recuperado hace tan solo unas cuantas horas y ahora mismo resultaba que ese bastardo come metal había logrado encontrarla de alguna forma del escondite donde la había dejado a cargo de Loke, ya se encargaría el después de ese inútil león, pero por el momento ese punk de cabello largo y negro se las vería con él.
-Pagaras por esto Gajeel, una cosa es buscar querer pelear conmigo, pero ¿esto?, sabes bien lo que ella significa para mí- no controlaba sus llamas, su cuerpo estaba quieto, pero su instinto quería asesinarlo en ese mismo instante.
-Natshu, Luce está muy mal, no despierta- los lloriqueos de Happy por su esposa solo hacían que apretara más los dientes tratando de contener la furia.
La risa maniática del otro Dragon Slayer lo terminó por sacar de sus casillas, no lo pensó dos veces y se movió rápidamente para encestar un codazo en rostro del come metal para callarle de una maldita vez aquella risa sarcástica.
El Redfox escupió sangre.
-Gee hee, ¿Solo esto es lo que obtengo por jugar un poco con tu mujer?, siempre creí que un dragón poseído por la rabia sería interesante de combatir, debí haber jugado con ella un poco más-
Las pupilas del Dragneel se dilataron, el ambiente se volvió más pesado y la temperatura dentro de aquella habitación subió, el Dragon Slayer de metal no sabía lo que estaba provocando.
-Lo admito, tu chica es fuerte, se abstenía de gritar lo más que podía, ah pero como mencionaba tu nombre, Natsu esto, Natsu aquello, Natsu te quemara vivo, ¡Ja! Pero que tierna e inocente es tu chica, no fue hasta que escuché como una de sus costillas se rompía que….-
Un fuerte puñetazo le interrumpió aquellas sádicas palabras, Natsu no aguanto un segundo más, su piel se endureció, sus pupilas se contrajeron en una línea delgada, sus sentidos se agudizaron y sus músculos se tensaron, todo pensamiento coherente se había ido directo al caño, no pensaba en nada más que hacer sangrar al tipo que tenía frente a él, su mente no procesaba otra cosa más que en hacerlo pagar.
-Y ahí esta por fin, el Dragon Force, hasta que esta pelea se vuelve interesante-
-¡Lushy! ¡Lushy! ¡Despierta porfavor Lushyyyyyy!-
La voz chillona de Happy la estaba mareando más, mierda, ese maldito de Gajeel sí que había terminado por romperle algunos huesos, pero espera un segundo, ¿Qué estaba haciendo Happy allí?
-¿Happy?- apenas y podía enfocar un poco la mirada, un peluda sombra azulada se movía frente a ella desesperado, parecía gritar algo, podía ver sus bigotes bailar por el esfuerzo de lograr que ella escuchase lo que el minino gritaba desesperadamente.
-¡Natsu esta en problemas!-
Esas simples palabras la levantaron como resorte del suelo, una ola de dolor la atravesó al instante en el abdomen y la espalda, por Mavis, juraba que tenía algo roto enserio, pero eso no era lo importante en ese instante, se levantó soportando el intenso dolor que la embargaba.
Lo busco con la mirada luego de toser un poco de sangre, Happy estaba volando a su lado con la mirada preocupada en todo su cuerpo, un estruendo se escuchó de pronto, fue cuando lo vio, era Natsu saliendo de los escombros respirando con dificultad mientras Gajeel se alzaba casi triunfante de una nube de polvo, riéndose con sorna de su enemigo frente a el.
-¿En serio eso es todo? ¿Esto es todo lo que el famoso Salamander de Fairy Tail puede dar? ¿Incluso si casi literalmente asesino a su pareja dragón? Que decepcionante-
La patada le saco el aire por completo a su marido, eso no era justo, no era una pelea digna de él, hace tan solo una horas había corrido kilómetros de ida y de regreso solo por rescatarla, lucho contra el ejército de Phantom Lord, derrotó a un element four y ahora luchaba por segunda vez con ese bastardo de Redfox, esa no era una pelea justa, Natsu estaba cansado, el no había tenido un solo respiro en todo el maldito día mientras Gajeel por lo contrario se encontraba fresco como una lechuga, eso no era justo joder.
-¡Natsu!- las lágrimas se derramaron de sus ojos en cuanto el pie con púas de Gajeel se clavaban dolorosamente en el torso del hijo de Igneel mientras el respondía con un alarido.
-¿¡Lucy que hacemos?!- Happy estaba igual de desesperado que ella, tenían que hacer algo, lo que fuera, ¿Cómo era que los Dragon Slayers recuperaban sus fuerzas? ¡Pero claro!
-¡Fuego! ¡Debemos encontrar fuego Happy!-
-¡Pero aquí no hay forma de hacerlo! Ni siquiera estamos cerca de algún tipo de combustible-
Ni siquiera le prestó atención a aquello, inmediatamente invoco a la única llave que tenia consigo después de que la raptasen, rezó a todas las deidades porque pudiesen lograr salvar a su esposo.
-¡Ábrete puerta del arquero! ¡Saggitarius!-
Un resplandor cegó por un momento a la maga y al Exceed, en cuanto se apagó, un hombre con traje de caballo se hizo presente.
-¡Moshi moshi!-
Sin tiempo que perder la rubia decidió actuar lo más rápido posible, cada segundo contaba.
-¡Enserio lamento esto pero es una emergencia! ¡Haremos el contrato después, por el momento necesito que hagas un poco de fuego para mí! ¡Necesito fuego!-
La demanda de su nueva propietaria confundió un poco al espíritu celestial, sin embargo contesto con lo primero que se le vino a la mente.
-Lo lamento, no soy un espíritu capaz de invocar fuego, soy el arquero-
La desesperación se apodero de ella, ni siquiera podía ser capaz de ayudar a su esposo de esa forma, un triste trabajo, una triste idea, una triste esperanza, todo para nada, busco rápidamente con la mirada al pelirrosado, lo encontró tratando de retener y esquivar ya sin fuerzas los ataques sangrientos de Gajeel, como la invadía la culpa, el sentimiento de impotencia, ¡Mavis! Si tan solo fuese de utilidad.
Otro golpe seco en su mentón le termino por colmar la paciencia, no tenia armas, ni siquiera tenía a sus espíritus para pelear a su lado más que a Saggitarius, a pesar de tener todo en su contra, por nada del mundo iba a permitir que le arrebataran lo mejor que le había pasado en toda su vida.
Corrió con desesperación para interceptar el golpe del dragón de hierro que iba en dirección a la nuca del Dragneel, debido a la distancia y su corta estatura comparada con la de aquel par, el golpe terminó en la cabeza de la rubia haciendo que sangrara y viera estrellas antes de caer al suelo con la vista borrosa, incluso para protegerlo había terminado siendo inútil, no pudo hacer nada al final pensó mientras su conciencia se desvanecía lentamente en la oscuridad.
-Ups, pero que estúpida-
Pumm pumm
Latidos.
Pumm pumm…
Sangre fresca.
Pumm pumm... pumm pumm ….
Sangre de Lucy.
Pumm pumm pumm pumm pumm pumm pumm pumm pumm…..
Y estalló, rugió como nunca antes lo había hecho, le dolía como nunca antes lo había hecho, se olvido de sus heridas, se olvido de su control, se olvido incluso de su humanidad, y dejo que lo que estaba dentro, muy dentro de él lo consumiera, no le importó otra cosa más que en convertir en cenizas al que se había atrevido a dañar a su más preciado tesoro.
La tierra temblaba debajo de él, ni siquiera notó como Gajeel retrocedió con un poco de miedo reflejado en sus ojos mientras Happy y Saggitarius retrocedían para protegerse del intenso calor que las llamas de Natsu desprendían.
El espíritu celestial no entendía nada de lo que estaba pasando, pero su nueva ama se encontraba inconsciente y sangrando en el suelo, el no ayudarla dañaría seriamente su orgullo como un espíritu del zodiaco, así que acató la última orden que su nueva dueña le había dado antes de proteger con su propio cuerpo a aquel muchacho que asemejaba un volcán viviente.
-Quizá no pueda aparecer fuego de la nada, pero si puedo crearlo, ama Lucy esto es por usted- antes de que desapareciera por la falta de magia de la maga, el espíritu celestial lanzó a un par de máquinas eléctricas tres flechas que provocaron un circuito y luego un incendio, fuego que fue absorbido inmediatamente por el Dragon Slayer de fuego.
-¡Natsu!- el grito desesperado de Happy alcanzó su inconsciente, en ese instante aquel fuego furibundo y descontrolado se concentró dentro de él.
-Gracias Luce-
No supo cómo sucedió, no supo dónde o cuantas veces lo golpeo, no supo tampoco cuántas heridas tenía hasta que comenzó a sentir como su cuerpo ardía de sufrimiento, esas palabras habías sido las últimas que alcanzó a escuchar el Dragon Slayer de hierro antes de caer duramente en las ruinas de lo que alguna vez había sido el orgulloso Phantom Lord.
-Maldito Salamander-
Y su conciencia se desvaneció.
Su pulso estaba acelerado, las lágrimas estaban escociéndole los ojos, ni siquiera le importaban las heridas que él mismo tenía, todos los huesos rotos, la perforación que tenía en el pecho por los ataques de Gajeel, la contusión en la cabeza y su labio roto no eran nada, todo ese dolor no era nada comparado con el que estaba atravesando su corazón al ver que la rubia no abría los ojos.
-Por favor Luce… despierta….- se recargo en su hombro para dejar escapar las lágrimas que ya escurrían por sus mejillas, sintió a Happy volar a su lado y como el cuerpo de su esposa seguía frio a pesar de transmitirle un poco de calor con su propio cuerpo.
Una mano en su nuca lo sobresalto, se retiró rápidamente del hombro de su mejor amiga y la observo abrir los ojos a duras penas mientras le sonreía con dificultad.
-Ganaste eh, sabía que lo harías-
El alivio lo recorrió por completo, estaba viva, su Lucy estaba viva, el corazón le estuvo a punto de estallar de la alegría.
-¡Luce!- fue el gritó que recibió de aquel par singular de Dragon y gato que ahora estaban abrazándola fuertemente mientras lloraban de alegría a moco tendido, le dolía todo, y pensó que estaría a nada de desmayarse nuevamente, sin embargo no sintió que hubiese mejor sentimiento en el mundo que el que estaba sintiendo en ese instante.
Era un sentimiento maravilloso.
CONTINUARÁ…..
