Advertencia sobre contenido: Contenido para público maduro aquí, heterosexual. Si eres menor de edad, continuar leyendo será solamente bajo tu responsabilidad. Y si no gustas de este tipo de contenido puedes saltarte a la segunda mitad. Es que hay que comenzar bien la segunda temporada de ¡Un golpe de amor! (?)
¡Un golpe de amor!
- Lo que el dinero puede comprar -
Una de sus piernas colgaba desde el borde de la cama, mientras que la otra se mantenía flexionada y haciendo espacio para el pesado cuerpo sobre el suyo. Childe mantenía su cabeza recostada en el pecho de Lumine mientras dormitaba, no hacia ruido alguno más que algún suspiro que se le escapaba de vez en cuando. Su peso muerto no era algo fácil de ignorar, pero estaba acostumbrándose a sentir esta presión sobre ella.
Con el bochorno de afuera, estar protegidos bajo un techo en una habitación con un mini Split funcional parecía la mejor opción. Y por eso la cita de hoy fue en casa. Mientras Aether estaba afuera ocupándose de un negocio ahora, Childe descansaba plácidamente sobre el cuerpo desnudo de Lumine mientras sus pequeñas manos acariciaban su cabello o su espalda. Ella misma estaba a punto de quedarse dormida cuando la cama comenzó a vibrar, y pronto una suave melodía sonó. Era el celular de Childe. Él hace un sonido y frunce sus cejas un poco, Lumine no iba a despertarlo hasta que leyó el nombre del contacto.
— Ajax…
No, no quiere moverse ahora. Alza un poco sus cejas y hace otro sonido, pero al final acaba por abrir sus ojos para verla perezosamente. Su brazo derecho se ciñe más a la cintura de Lumine.
— Unh…
— Es Aether.
Seguramente se trataba de su negocio, y en ese caso sí era importante. Childe terminó de despertarse en ese mismo instante. Y aún así se negó a levantarse. Childe deja caer un poco sus párpados y se estira un poco, y luego entierra de nuevo su rostro entre los pechos de su novia.
— Contesta por mi… —Pide, restregándose un poco. La sensación de abrazarla estando ambos desnudos era tan agradable~
Su aliento le generaba cosquillas, Lumine toma su celular con la mano izquierda mientras su mano derecha vuelve a acariciar el cabello anaranjado de su novio. Contesta la llamada y deja el celular sobre la cama, en altavoz.
— ¿Qué pasó? —Pregunta Childe, y por fin encontró la fuerza de voluntad que necesitaba para incorporarse un poco. Puso sus manos a los lados de la cabeza de Lumine y levantó su torso. La miraba a ella con calma desde arriba. Las manos de Lumine pronto encontraron su lugar en el rostro de Childe, acercándolo un poco hacia ella.
— Childe, ¿dijiste que querías el tatami arriba, o abajo?
Lumine comenzó a enredar sus delgados dedos entre las hebras de su flequillo desordenado. ¿No estaba siendo demasiado dulce? Derretía su corazón.
— ¿Childe? —Era Aether, insistía. Seguramente los de la entrega le preguntaron de nuevo.
— ¿Mh? —Hace un sonido de pregunta, pero no estaba prestando atención realmente. Lumine era tan bonita, la forma en que le pestañeaba y movía su cuerpo bajo él… Parecía ofrecérsele, y no se atrevería a rechazarla. Una de sus manos cubrió uno de los pechos de su novia y Lumine se quedó quieta en ese instante, tan solo observándolo.
— ¿Arriba o abajo? —Pregunta Aether de nuevo.
Oh, las mejores vistas sin duda eran desde…
— Arriba, siempre arri- ¡No! En el dojo, camarada. Los necesitamos abajo. —Responde, y los ojos de Lumine se entrecerraron con algo de burla. Las mejillas de Childe se sonrojan un poco, él carraspea. Fue inevitable, Lumine estaba siendo tan cariñosa y linda que se distrajo fácilmente. Un poco más serio, dirige su vista hacia el celular y trata de concentrarse un poco. — Hablé de eso con Xiao, ¿no te dijo? —Pregunta, y por la bocina del celular se escucha un pequeño silbido, como si Aether estuviera recordando algo.
— Es que Xiao salió a comprar comida, así que no le pude preguntar y lo primero que se me ocurrió fue llamarte a ti. Le mandaré un mensaje.
Lumine se sentó solamente para abrazar su cabeza y volverlo a recostar con ella, con su cara entre sus pechos. Oh, él también quería. No pudo evitar deslizar una de sus manos por su bonita figura, su piel estaba ardiendo otra vez. Voltea hacia arriba, parecía mareado por su aroma y su cuerpo. Childe sonríe, pero no iba a poder continuar con Aether en el celular. Por eso, antes de cualquier cosa, pregunta;
— ¿Necesitas algo más, camarada?
Su voz sonó algo ronca, fue inevitable. De todas formas, parece que a Aether no le pareció extraño pues habló como si nada.
— Creo que es todo. ¿Tú necesitas algo? ¿A qué hora vendrás?
Cuelga, cuelga, cuelga…
— Por la noche. —Ni siquiera sabia qué hora era, pero todavía había sol afuera. — Iré más noche. ¿Puedes hacerte cargo tú, no?
Lumine separó sus piernas, y Childe aprovechó la oportunidad para acercarla a su regazo. ¿Dónde dejaron la caja con los condones? Parece que Lumine notó su intención al ponerse a ver toda la habitación, porque pronto se estira un poco para abrir el cajón de su mesita de noche para sacar la misma cajita negra de aquella vez, Childe se había encargado de llenarla de nuevo con algunos de los condones que compró hace un par de meses, y sin mencionar los que Childe tenía consigo en su mochila eran al menos 10. Quiso besarla, pero se contuvo. Lo que Childe no evitó fue llevar su mano izquierda hacia la intimidad de Lumine para tantear. Ella contuvo la respiración y se cubrió la boca con sus dos manos, sonrojándose al instante.
— ¡Por supuesto, hacer esto es parte de ser un buen sensei! —Eso no tenia sentido, pero sonaba muy emocionado. Era bueno su entusiasmo, pero ahora mismo no era el que Childe necesitaba. — ¡Te dejo, estaré esperando!
— Ah, sí… Aether, cuelga tú. —Pide, deslizando lentamente sus dedos entre los húmedos pliegues de Lumine. Lo hicieron hace menos de una hora pero necesitaba volver a ponerla húmeda para él. Sujeta una de sus piernas con su mano derecha y la pasa por encima de su hombro, manteniéndola sujeta por el muslo. — Tengo las manos ocupadas ahora mismo.
— ¿Estás ocupado? Ah, ¿Qué haces?
Maldición, Aether preguntó eso justamente cuando Childe deslizó dos de sus dedos en el interior de Lumine. Las manos de la rubia se aferraron ahora a la cobija, y se obligó a callarse la morderse dolorosamente su labio inferior. Oh, eso no le gustaba a Childe. No que se lastimara. Se inclina un poco hacia ella para dejar un corto beso sobre sus labios. Ese fue un gesto tan lindo…
— ¿Estás en problemas o algo así? ¿Necesitas que vaya?
En situaciones normales, la presencia de su amigo no era molesta en absoluto. Pero esta llamada estaba durando demasiado. Childe mira con ojos asesinos su pequeño celular.
— Aether, necesito que…
— ¡Cuelga ya, Aether tonto!
Al final, fue la misma Lumine quien le gritó aquello. Childe no pudo evitar esconder la carcajada cuando Aether gritó con sorpresa al otro lado de la línea, sin duda lo tomaron con la guardia baja. Aether se acercó a la bocina y gritó;
— ¡Ustedes, en verdad…! ¡Espero que estén usando protección!
Y luego colgó, la llamada terminó con exactamente 03:53 minutos.
Lumine y Childe se miraron a los ojos y luego volvieron a reírse, juntos. Pero la risa de Lumine se detuvo en cuanto él insistió con sus dedos en su interior, su bonita risa se torció en un jadeo de sorpresa y volvió a caer en la cama. Empujaba despacio, tanteando su cálida carne interior. Un poco más así y ya comenzaba a sentirla latir alrededor de sus dedos, los bonitos sonidos de Lumine no tardaron en llenar la habitación. Se cubría sus labios con el dorso de una de sus manos, y movía su pelvis contra su palma cada vez que deslizaba sus dedos dentro nuevamente. Se había hecho más familiar con el placer, y ahora verdaderamente disfrutaba sus momentos juntos. Verla disfrutarlo era suficiente para inflar el orgullo de Childe. El sonido comenzó a hacerse más y más húmedo, y sus dedos iban ganando velocidad.
— Espera, espe- No quiero venirme, Ajax… —Pide, girando un poco su rostro hasta que su mejilla tocó la almohada bajo su cabeza. Mantenía sus ojos cerrados, su corazón latía con fuerza dentro de su pecho. La encendía tanto que no era una sorpresa que ya estuviera húmeda de nuevo, pero ya conocía esta sensación. Cada vez que su mano estaba cerca de su intimidad su palma impactaba contra su clítoris y sus dedos sabían presionar su punto correcto en su interior. Era demasiado, todavía seguía bastante sensible. — Por favor… ahh…~
— ¿Oh? —Childe suelta un sonido parecido a una risa, enarcando una de sus delgadas cejas. No puede creerle eso, no si mece su cadera en cada encuentro, no si gime de esa forma tan hermosa su nombre. Al detener su mano pudo fácilmente comprobarlo, Lumine se movía por sí sola contra su palma, aunque algo torpe ella misma estaba buscando este placer. Complacido, Childe sonríe de lado y se burla con voz suave. — Heh. Mentirosa…
¿Y qué si era rápido? No tenia de qué avergonzarse con él, al contrario. Verla disfrutar lo estaba poniendo tan duro, la forma en que su cuerpo se encorvaba por el placer y su pierna temblando sobre su hombro. Childe gira un poco su cabeza para besar su pantorilla, aún manteniendo esa pierna en alto con su mano derecha. Era diestro, pero ya estaba acostumbrándose a usar su mano izquierda solo para ella. ¿Le gustaba, cierto? Ya ni siquiera podía mantener sus ojos abiertos, y se aferraba con fuerza a la almohada amarilla bajo su cabeza.
— Vente para mí, Lumine. Déjame verte. —Anima, su voz sonaba tan hambrienta. Lumine no podía con esto, pese a que negaba con su cabeza no podía acallar sus gemidos. Su humedad se deslizaba hasta la muñeca de Childe desde sus dedos. — Lo estoy esperando. —La sintió temblar cuando sus dientes tocaron la suave piel de su muslo. La ve desde arriba, con sus párpados a medio caer. Su propio sudor caía desde su mentón, la situación era demasiado caliente. Estaba duro y se presionaba contra la pared interna de su pierna, cerca del muslo. ¿Lo sentía?
— Voy a…
Claro que lo siente, ¿cómo no hacerlo? Estaba dejando pegajosa su piel con su presemen, pese a que lo hicieron hace poco estaba así de animado otra vez. ¿Pero no estaba ella igual? E incluso estaba a punto de hacer un desastre aún más grande. Su cuerpo entero se estremeció, fue inevitable no terminar sobre su mano. El orgasmo de Lumine fue tan fuerte que mantuvo su cadera levantada en el aire y mojó gran parte del torso de Childe, quien solo mantuvo sus cejas alzadas mientras la veía, todavía con esa sonrisa larga y burlona.
Lumine baja su cadera lentamente, todavía sentía los temblores en su cuerpo. Eso fue increíble… pero agotador, no pensó que pudiera venirse otra vez en serio. No luego de su agitada mañana. Se cubre los ojos con uno de sus brazos y mantiene sus labios ligeramente separados, tratando de que su respiración volviera a la normalidad. Childe aprovecha esa oportunidad para tomar uno de los preservativos y abrirlo cuidadosamente con sus manos. El sonido atrae la atención de Lumine, quien levanta un poco su brazo para verlo desde abajo. Su vista bailó desde su rostro ansioso hacia más y más abajo hasta su miembro que mantenía erguido con ayuda de su mano desde la base. El condón le calzaba perfecto. El ruso se relame los labios, dispuesto a continuar. Se acercaría y le pediría su aprobación antes de hacerlo. En cuanto Childe se acerca de nuevo a reclamar su lugar entre sus piernas Lumine las junta al instante. Confundido, Childe voltea a verla.
— ¿No quieres?
— Recuéstate tú… —Pide.
— Así quieres jugar, eh. Fuh. —Childe sonríe bobamente, y el sonrojo se extendió de nuevo por la clara piel de sus mejillas. — Me agrada, Lumine. Pero honestamente… ¿Crees que tu tembloroso cuerpo me hará venir~? —Provoca, y su mano derecha impacta cariñosamente en la cadera de Lumine. El sonido de su palma chocando contra la piel hizo eco en la habitación.
Afortunadamente su provocación tuvo el efecto deseado. Lumine resopla y lentamente se sienta. Childe levanta un poco sus manos y Lumine extiende las suyas hasta que sus palmas se juntan. Entrelazan sus dedos y lentamente Childe se recuesta, Lumine tomó asiento sobre su abdomen al instante y dejó las manos de Childe contra el colchón y las suyas propias. Parecía determinada, aunque estaba bastante roja de vergüenza.
— Te haré venir en menos tiempo. —Amenaza, y Childe ríe su gran y característico encanto.
Tenía la suficiente confianza como para no venirse tan rápido. Olvidaba un detalle importante, y era que Lumine había vuelto a entrenar en cuanto las clases empezaron. ¿Esas piernas lo llevarían al cielo en un santiamén?
— ¿Quieres apostar? —Pregunta, y Lumine inclina un poco su cabeza.
— ¿Qué me darás si gano? —Pregunta ella.
— Te compraré ese batido veraniego que tanto te gusta. Y si yo gano, cosa que pasará… —provoca juguetonamente, ampliando su sonrisa. — …usarás el vestido que te compré para mí, ¿suena justo?
Ah, estaba guardando ese vestido para una ocasión especial, tal vez alguna fiesta o un desayuno juntos… pero si a Childe le hacia tanta ilusión verlo, al menos le daría la oportunidad.
— Suena justo. —Asiente Lumine.
Libera las manos de Childe y levanta un poco su cadera, retrocediendo un poco. Con ayuda de sus manos, guía el miembro de Childe hasta su intimidad y permanece quieta por unos breves segundos en cuanto Childe la sujeta por la cadera. Pero no hizo nada por moverla. Perfecto, era lo que quería evitar. Lo mira a los ojos cuando decide sentarse lentamente, pudo ver el momento justo en que él tensó la mandíbula y sus ojos se oscurecieron otro poco. Apretada, y muy hermosa. Cuando termina de sentarse ambos sueltan un suspiro. Estar dentro de ella se sentía estupendo, ¿pero tanto como para venirse en un instante? Tal vez la estaba subestimando, después de todo no era consciente de cuánto practicó con una almohada y un espejo los movimientos de su cadera. En cuanto se acostumbró de nuevo al intruso ella mece duramente su cadera contra él y Childe suda frío.
Está bien, tal vez estar debajo de vez en cuando no sea tan malo.
Desliza la puerta y echa un vistazo adentro. Los trabajadores ya estaban acomodando los tatamis en la recepción del dojo y otro terminaba de cortar el papel para las puertas del interior. Todo olía a pegamento, ni siquiera las ventanas abiertas y los enormes ventiladores hacían que este aroma se fuera. Tardaría días sin duda, pero había tiempo. Al menos no tardarían mucho con el gimnasio, el servicio de entrega debería llegar en una hora si todo iba bien.
Encontró a Aether con la mirada, estaba detrás del recién acomodado escritorio y parecía mirar su celular en la mano con un sentimiento extraño. Lucía avergonzado. Xiao sonríe suavemente mientras se acerca.
— Hey.
En cuanto Aether levanta su rostro para verlo, Xiao se inclina por encima del escritorio de la pequeña recepción para alcanzar sus labios. Le da un corto beso antes de separarse, y entonces deja el par de bolsas sobre la madera.
— Llegó la comida.
— Gracias. ¿Tuviste problemas? —Pregunta Aether, abriendo una de las bolsas para sacar las cajas con su comida. Pizza. Era irónico debido al lugar que trataban de formar los cinco, pero era lo que tenían más al alcance.
Xiao niega y arrastra un banco para tomar asiento frente a su novio. Sus pies colgaban, mientras que Aether podía tocar le suelo perfectamente en un banco igual.
— Ninguno. —Responde, y levanta la tapa de la caja de pizza. El vapor se levantó al instante, y un agradable aroma enmascaró el del pegamento. Xiao inclina un poco su cabeza hacia las otras cajas y luego mira a Aether, quien ya tenia media rebanada casi dentro de su boca.
— ¿Mh? —Pregunta, y luego traga velozmente cuando cae en cuenta. Cierto, no estaban solos. — ¡Ah, chicos! ¡Tomen una pausa y vengan a comer!
Los tres hombres que les ayudaban se incorporaron en ese momento. Aquel que había estado colocando el papel dejó la brocha dentro de la lata con la pintura y se quitó los guantes sucios. Los otros dos, que cargaban y acomodaban todo, fueron los primeros en acercarse.
— ¡Huele muy bien!
— Mi esposa no deja que coma de estas. Dice que son muy grasosas y que engordaré.
— No se equivoca. —Responde Aether, limpiándose la comisura de sus labios con su dedo pulgar. Xiao prestó especial atención en como su lengua rosada se asomó por entre sus labios para limpiarse el pulgar. — No es lo más sano, pero de vez en cuando no está mal.
— Tienes razón. —Dijo otro de los hombres, sujetando una rebanada con su mano izquierda. Se baja un momento la mascarilla que llevaba, ya que había pintado y trabajado con pegamento pro casi toda la mañana, y muerde. Hizo un sonido agradable ante el sabor del queso y cerró sus ojos.
Otro, el más joven de los tres trabajadores, no pudo evitar su curiosidad. Normalmente no se veía a personas tan jóvenes hacerse cargo ellos solos de algo tan importante como recibir todo y vigilar su trabajo.
— ¿Este lugar es suyo? —Pregunta.
Xiao lo piensa un momento antes de negar con su cabeza. No en realidad. Era de Zhongli y de Childe, compraron este viejo edificio con la intención de preparar un dojo para artes marciales y un gimnasio en la planta de arriba.
— Solamente nos aseguramos de que todo esté llegando.
— Sí, aunque seremos trabajadores. —Agrega Aether.
— Ya no es muy común ver dojos por aquí. Quedarán al menos siete en esta ciudad…
— De todas formas, espero que les vaya bien. Vivo cerca así que tal vez… No, no creo tener tiempo. Ah…
— Incluso una hora al día es más que suficiente. —Dice Aether, recargando su mentón sobre su puño derecho. Sus ojos dorados parecían emocionados. — Hay rutinas para toda clase de personas, más o menos intensas que otras.
— Cargamos cosas muy pesadas todos los días, creo que estaremos bien. —Dice uno de ellos tras darle un sorbo a su refresco en lata, ahora que pudo comer algo podía continuar con su trabajo. Todavía quedaban de descargar del camión un par de cosas más. Decoración. — Espero que a este lugar le vaya bien, un gimnasio nunca sobra.
— Tienes razón. Gracias.
Xiao se mantuvo callado en casi toda la conversación, admirando en silencio la habilidad de Aether por hablar con toda clase de personas. Esos tres hombres eran grandes, toscos y algo intimidantes de apariencia. Pero él hizo que sonrieran tan agradablemente e incluso que rieran de sus chistes bobos. Luego de un rato volvieron a trabajar, y un poco menos de una hora ya estaban retirándose.
— Eviten mover las puertas por ahora, el pegamento debe secar toda la noche. Les dejé el papel que sobró en las cajas bajo la escalera.
— Está bien, gracias por el duro trabajo.
— ¡Que les vaya bien!
El sol casi estaba cayendo cuando el segundo camión llegó, con este se tardarían todavía más. Casi todo estaba desarmado, pero lo que no tuvo que ser subido hasta la segunda planta a través de una enorme ventana y un sistema de poleas. Afortunadamente, Zhongli llegó poco después que el camión para ayudarlos.
— Oye, Childe. ¿Crees que ya hayan terminado de bajar todo?
Lumine movía sus piernas con algo de emoción mientras miraba hacia el exterior del auto. Tenia entre sus manos su tan amado batido de temporada rosado con caramelo y sprinkles que con tanto esfuerzo se ganó. Childe, a su lado, mantenía la vista fija al frente mientras conducía. Su pose parecía algo incómoda, su cadera parece resentirse un poco todavía por toda la actividad de antes.
— No lo creo. Xiao me habría enviado un mensaje.
Pese a que él perdió, Lumine decidió usar el vestido de todas formas. Tenia un fondo blanco y por encima, hermosa tela traslúcida en colores suaves en pasteles. Morado y azul, y un poco de amarillo. Bordadas, varias flores lilas lo decoraban hasta la parte del torso. Era un vestido corto hasta las rodillas con un corte suelto y hermoso, tal como dijo Childe este fue uno de sus primeros regalos a Lumine como novio oficial. Y amaba verla usándolo. Lo combinó hermosamente con unas zapatillas blancas y sus habituales flores blancas para el cabello. Al final, los dos estaban felices.
La idea de comenzar un negocio con Zhongli era algo a lo que ya le había dado vueltas antes, y que igualmente fue discutido desde hacía un par de meses. Pero no sabían exactamente de qué. Fueron las prontas competencias las que hicieron que Childe pensara en esto, y al final Zhongli estuvo de acuerdo. Como amigos, este era su primer trabajo juntos. Pero no eran solamente ellos dos. Aether empezaría a trabajar ahí como el sensei de judo y karate, aunque aun quedaban varias vacantes esto ya estaba comenzando a tomar forma. La abogada de Zhongli se había encargado ya de todo el papeleo legal que conllevaba llevar un negocio.
Llegaron a la avenida en poco tiempo, no estaba muy lejos de la casa de los gemelos. Las enormes ventanas del gimnasio de arriba todavía tenían la cinta de seguridad en forma de x, no habían sido limpiadas y no lo serian sino hasta pocos días antes de comenzar formalmente el negocio. Se estacionó justo tras el auto de Zhongli y se bajó primero. Lumine estuvo a punto de abrir la puerta de su lado hasta que Childe, casi lanzándose, la abrió primero por ella.
Le ofrece su mano y ella sonríe dulcemente, aceptándola para salir. La falda de su vestido bailó por sus piernas y Childe aprovechó la ocasión para darle una vuelta lenta con su mano por encima de su cabecita rubia haciendo que esa falda se levante y baile otro poco más.
— Realmente hermosa. —Dijo, y Lumine agradece el cumplido en un susurro junto a sus mejillas sonrojadas. Era verdad, era un vestido perfecto para la primavera.
Se separaron poco después para ver la acción. Tras cerrar el auto, Childe camina hacia la puerta del dojo. Había un aroma extraño en el aire, Aether fue el primero en verlos llegar y entrecerró sus ojos.
— Oh. ¿No estás feliz de verme, camarada? —Pregunta, y con fingida inocencia Childe sonríe dulcemente. Lumine, a su lado, se acerca emocionada a Aether para tomarlo de las manos.
— ¡Todo se ve increíble! —Dice, emocionada.
Sin apartar su mirada recelosa de Childe, Aether contesta con un sonido bajo. Pero al final termina por sonreír y ver a su hermana con la misma emoción. Entrelaza sus dedos con los de ella y asiente efusivamente.
— ¡Sí, también estoy emocionado! —Era inevitable, no podía enojarse con Lumine. Su hermana era tan dulce. — Vamos arriba, el señor Zhongli está con Xiao armando unas cosas.
Tal como dijo, Zhongli estaba hincado en el suelo con una llave inglesa en una mano, y varias tuercas en una mano. Las estaba ajustando en la base de una cinta para correr. Xiao voltea a verlos en cuanto escucha ruido por la escalera, él estaba terminando de colocar un par de repisas por la pequeña estancia de espera.
— Ah. Bienvenidos. —Zhongli los saluda al notarlos, estaba concentrado.
— Childe, ayúdame con esto. —Pide Xiao, y el ruso se sube las mangas de la camisa hasta los codos mientras se acerca a la ayuda. Cargó la pesada repisa de metal y la acomodó para que Xiao continuara.
En tanto, los gemelos fueron en ayuda de Zhongli. Lumine ya tenia un poco de experiencia armando muebles, pero sin duda alguna quien estaba luciéndose era Aether. Era aquél que hacía todo lo pesado en su casa y quien armó casi todos los muebles, así que claro que resultó bastante útil.
Aún así, no terminaron esa noche. Y era normal, era demasiado qué armar y acomodar. Sin mencionar que todavía era necesario comprar el equipo extra tanto para el dojo como para el gimnasio.
Tal vez sea lento, pero este sería su nuevo imperio. Y lo levantarían juntos. Childe y Aether como asesores deportivos, Xiao y Lumine tan solo vendrían a ejercitarse. Y Zhongli se ocuparía de contratar personal, de cada asunto legal y de la propaganda. Hu Tao quiso meter sus narices en el negocio pero por esta vez, no la dejó ganar.
Casi a media noche, los cuatro salieron para ver el edificio desde afuera. El camión de la mudanza se había ido hacía un buen rato, las luces ya estaban encendidas. Xiao tenia una mano sujetando la camisa de Aether, por su cintura y la mano de su padre en su mano libre. En tanto, Childe mantenía a Lumine abrazada a su lado. Al centro, tanto Lumine como Aether tenia su mano libre juntas. Iban a lograrlo, sin duda. Aún no habían abierto, pero varios vecinos se habían acercado curiosos para preguntar por costos y fechas.
— Vamos a festejar. —Dijo Zhongli de pronto, estirando un poco el cuello de su camisa de vestir de hoy. Fue una mala idea venir luego del trabajo sin antes ponerse algo mas cómodo, realmente estaba abochornado por el clima tan húmedo de la primavera. Aunque la brisa era agradable, el calor se sentía más. — En serio tengo hambre.
— Yo también. —Dijo Lumine, y Aether entrecerró sus ojos con sospecha. Por supuesto, desde que esos dos llegaron no probaron bocado alguno. Y no le constaba que hubieran comido alimento en la tarde. Ya lo había olvidado, y ahora Childe sentía la mirada asesina sobre él otra vez.
— ¿Quieren ir a ese nuevo lugar en el centro? Dicen que tienen buenas ensaladas.
— Oh, eso me gustaría. Me encantaría un pollo con una cama de ensalada debajo y…
— Lumine, me das más hambre.
Por supuesto que lo decía por la forma tan explicita y agradable que Lumine tenia por describir un platillo, pero Aether chistó la lengua e inclinó la cabeza. Sus ojos dorados parecían echar chispas.
— Que lo digas tú suena tan mal.
— Camarada, vamos, no te enojes conmigo~
Fue durante plena cena juntos que el celular de Childe comenzó a sonar. Él se limpia la boca con una servilleta y se disculpa, poniéndose de pie tras ver el contacto que llamaba. Era su padre. Childe se acerca a la salida y le hace un gesto con su mano a la persona tras la recepción, no iba a tardar. La señorita asiente y continua en sus asuntos.
— Hey, papá. ¿Cómo está todo? ¿No es un poco temprano por allá?
— Sí, retoño. Tu mamá y yo acabamos de despertarnos. ¿Cómo está todo por allá?
— Bueno…
Conversaron un poco sobre las novedades más recientes. Las clases comenzarían en tres días, y ahora mismo el asunto que mas tomaba su atención era el nuevo negocio. Su padre desde el inicio mostró luz verde para invertir en eso, parecía una buena idea. Sin embargo, no podía evitar pensar que era algo que detendría a Childe en ese país al final de todo. Pese a que lo ponía algo triste, no se lo dijo. Todo por su felicidad, ¿no era ese el trabajo de un padre? Finalmente preguntó lo que más le interesaba.
— ¿Cómo se encuentra Lumine?
— Ah, papá, ella es tan genial~ Cocina delicioso, es muy agradable y tal vez compitamos juntos en los siguientes torneos. —Childe sonríe casi sin darse cuenta, recargando su espalda en la pared de afuera del agradable restaurante. — Hoy pasamos toda la mañana juntos, parecía como un agradable sueño. Deberías verla cuando combate, papá. Es tan… ah~
— ¿Cuándo combate? Es una forma curiosa de apreciar la belleza de una mujer, retoño. —Su padre sonó un poco divertido.
— Si la vieran lo entenderían.
Parecía realmente encantado solamente por recordar esa mirada fierecilla que ponía cada vez que entrenaban juntos o con Aether. Cierra sus ojso, y en sus pensamientos el bonito rostro determinado de Lumine lo veía solamente a él. El suspiro aliviado de su padre se escuchó, y la pequeña y coqueta risa de su madre. Sin duda lo escuchó, seguramente estaba en altavoz.
— Nos da mucho gusto escuchar eso, Ajax. —Dice él, y por el pequeño sonido Childe pudo adivinar que ya estaba colocándose los lentes. — De hecho, tenemos mucha curiosidad, retoño. Tu madre y yo…
— ¡Queremos ir a visitarlos pronto! —La voz de su madre se escuchó, aguda y alegre. Childe abrió sus ojos en ese momento y se puso más derecho.
— Vaya… ¿Piensan venir?
— Sí, por supuesto. Hay muchas cosas de qué hablar, y no es correcto que sea por este medio. Sobre tu asunto… ya sabes. Y también, realmente queremos verte, retoño. Te echamos tanto de menos.
— ¡Y queremos conocer a esa linda señorita de la que nos has hablado!
— ¿Cuándo piensan venir? —Pregunta, todavía sorprendido.
Aunque dijo que los visitaría, realmente Childe no tenía intención de viajar a Rusia pronto. Podía entender si sus padres se sentían tristes, ni siquiera para él las videollamadas con sus hermanos eran suficientes.
— Hablaremos primero con Zhongli.
— Entiendo, ¿se quedarán con nosotros?
— Sí, mismamente. —Responde su padre, y de nuevo ese sonido que hace cuando se acomoda los lentes. Nunca encontraba unos que se le ajustaran bien, siempre se aflojaban. Pero se hizo una característica de su padre. — Sabemos que ahora está ocupado con el asunto de esa niña del hospital y su negocio, pero haremos lo que esté a nuestras manos para ayudar. Además, tengo unos negocios personales en Japón. Ya que Teucer es tan pequeño y tus hermanos están tan ocupados, irá con nosotros.
— ¡Ah, el pequeño Teucer! —Childe sonrió de nuevo, lo dijo con tanta emoción que alguna que otra persona que pasaba por la banqueta lo miró con curiosidad pero siguieron con su camino. — ¡Le tengo un par de regalos! Pensaba enviárselos, pero si vienen lo mejor será guardarlos hasta verlo. ¿Cuándo vienen? —Pregunta de nuevo, y hay una pausa de casi un minuto hasta que su madre hace un sonido de emoción. Pese a que dijeron que no sabian cuándo vendrían, al final ambos se emocionaron e hicieron algo muy propio de ellos.
— ¡Mañana es nuestro vuelo! Acabamos de comprar los boletos~
Casi 16 horas de vuelo, tenía dos días para avisarle a Lumine al respecto. Santo cielo, era muy pronto. Childe cubre la bocina de su celular con una mano y voltea un poco su cabeza para ver por le enorme vitral del restaurante la mesa en la que sus amigos estaban. Lumine era la única que no comía por esperarlo a él, y era lindo ver como le hacia ojitos a su pollo a la plancha sobre la ensalada que tanto estaba esperando. Descubre la bocina y vuelve a ver al frente.
— Okay… Vendrán justo cuando comienza el nuevo ciclo escolar.
— ¡Oh! ¿Estamos siendo inoportunos? —Pregunta su madre.
— No, no, no. Para nada. —Responde de inmediato. — Lumine y yo tenemos horarios diferentes, pero me aseguraré de que convivamos juntos en su estadía. Realmente ya debería volver, estábamos cenando juntos. ¿Podemos hablar más tarde? ¡Ah, y un favor!
— Lo que quieras, retoño.
— Traigan a Pedrolino con ustedes.
— Ah…
— Retoño, se va a negar. Sabes lo que piensa sobre lo que pasó.
Por supuesto, estaba enojado. Pero esto era importante para él. Childe tuerce el gesto y su silencio inflige presión sobre sus padres. Su madre no tarda en decir que harán lo posible por intentar convencerlo.
La diferencia horaria era algo imposible de ignorar después de todo. Mientras que aquí era de noche, allá estaba amaneciendo. Más tarde para él significaba de madrugada, pero eso estaba bien si podían planear algo juntos. Tendría que decirle a Lumine pronto.
Sus padres se despiden, deseándole una buena cena, y entonces él vuelve. Lumine es la primera en verlo cuando se acerca y le sonríe.
— ¿Todo bien?
— Sí, eran mis padres. —Dice, empujando su silla un poco hacia atrás para sentarse.
Zhongli, quien en ese momento degustaba su ensalada, lo mira con calma. Tras tragar pregunta;
— ¿Cómo están? —Pregunta, apenas ayer había hablado con su amigo.
— Bien, piensan venir pronto.
Lumine junta sus piernas y Zhongli asiente.
— Dijeron que iban a llamarte para preguntar si estaba bien si se quedaban contigo.
— Oh… Entiendo. No tengo problema. —Nunca lo tendría para aceptar gente en su casa, al menos le dicen con tiempo para preparar las habitaciones.
Childe solamente había visto la reacción de Lumine, parece sorprendida. Sobre la mesa, sujeta su mano con calma. Ella no tarda en verlo de vuelta, lucía nerviosa.
— Descuida, ellos ya te aman.
— Son muy agradables, Lumine. —Dice Xiao en voz alta, podía entender ese sentimiento. Él se sintió exactamente igual cuando vio a los padres de los gemelos por primera vez en una llamada, lo tomaron por sorpresa totalmente. — Siempre vienen con muchos regalos, hablan mucho. Y les encanta derrochar dinero.
— Vaya, se parecen a ti. —Apunta Aether hacia Childe, quien sonríe escuetamente.
— Supongo que sí. De todas formas… —dice, volviendo a la conversación anterior. — …no te preocupes, si no te sientes lista para conocerlos entenderé. Y ellos también.
— Claro que les agradarás, Lumine. No conozco a nadie a quien le desagrades.
Xiao asiente al comentario de su novio. Incluso a él le agradaba, era de sus pocas amigas junto a Xiangling.
Había tenido tanto apetito, pero por sus nervios ahora solamente miraba su platillo con un nudo en su estómago. Incluso Xiao le habló para animarla, pero no podía pensar en otra cosa más que… ¿y si no les agradaba? Los padres de Childe estuvieron con él cuando todo su asunto con Nadia ocurrió, así que naturalmente podrían… estudiarla, ¿no? Y eso la ponía nerviosa. Pero la calidez de la mano de Childe sobre la suya, y las palabras de su hermano… suspira y asiente lentamente.
— Childe y yo les hemos hablado suficiente de ti. —Admite Zhongli, avergonzando otro poco a Lumine. — Así que no te sientas muy nerviosa, ¿no te sientes también un poco feliz?
— En realidad, la idea también me emociona un poco… Pero me pone muy nerviosa. —Admite, riéndose con nervios. Toma los palillos con su mano derecha y toma una de las piezas de pollo. — Pero está bien, tengo curiosidad por ellos también.
— Sí, así se habla~ —Childe le da una palmada en la cabeza y le revuelve un poco el cabello hasta que ella se queja y se ríe, quitándole la mano de encima de un manotazo suave.
Bueno, al final pudo estrenar su vestido en una cena juntos. No fue como esperaba pero no salió mal, ¿cierto?
