¡Un golpe de amor!
- Hay que prepararse -
Lumine se encontraba ordenando un poco las nuevas cosas que Childe había comprado esa misma mañana. Equipo, uniformes y cintas con los diferentes colores correspondientes a cada nivel. De pronto la puerta se abre y la recién instalada campanilla llama la atención de Lumine, quien no tarda en voltear. Se trataba de Hu Tao, quien tenia sobre sus manos una caja con ricos bocadillos. Al verla Lumine sonríe y termina de acomodar rápidamente las cintas en una caja roja.
— Señorita Hu Tao, bienvenida~
— ¡Buenas tardes! ¿Ya has comido? —Hu Tao deja la cajita sobre una mesa, su vista se paseaba rápidamente por todo el lugar. Puso una linda mueca de sorpresa y separó sus labios, asombrada. — Vaya, es bastante amplio por aquí. Y mira el papel de las puertas, es tan lindo~
— ¿Verdad? —Lumine asiente, sí que eran lindos. Ella misma le sugirió a Childe que deberían llevar esos y él, por supuesto, no se atrevió a contradecirla. Tenían su encanto y si iban a trabajar con niños…
El papel de las puertas corredizas del interior, que separaba grandes habitaciones, tenía pequeños diseños en acuarela con rehiletes rojos.
Todavía había algo de eco en esta primera planta. El aroma a pegamento ya había desaparecido, y había cajas con un par de ventiladores que todavía necesitaban ser armados. El tatami, perfectamente acomodado bajo sus pies, era cómodo al caminar. Esta era la primera vez que ella estaba aquí. Incluso miró el techo y las luces mientras daba vueltas por la habitación. Parecía una doncella con ese hermoso cabello negro. Lumine la observaba con una sonrisilla en sus labios, pese a que era una mujer madura Hu Tao se comportaba un poco infantil, pero eso no era malo. Cuando Hu Tao se cae de sentón, tropezándose con sus propios pies, ella se sobresalta y no duda ni un poco en ir a su ayuda.
Hu Tao mira desde abajo la mano que Lumine le ofrece y la acepta, poniéndose nuevamente de pie con una enorme sonrisa en sus labios de melocotón.
— ¡La caída fue suave! Nadie debería morir entrenando aquí. — Pero golpes, accidentes con las pesadas máquinas de ejercicio, pesas… La sonrisa de Hu Tao se torcio de una forma tan específica y extraña que la sangre en las venas de Lumine se heló. — Pero si sí… hehe~ ¡Dejaré algunas tarjetas de la funeraria por aquí, si no te importa~!
Ella no tenia el corazón para detener ese extraño entusiasmo de Hu Tao, no dijo nada cuando ella sacó de su bonito bolso un porta-tarjetas de acrílico con al menos veinte tarjetas de su funeraria y lo acomodó sobre el escritorio de la recepción, justo a un lado de los bocadillos que había traído. Seguramente cuando Zhongli bajara y lo notara se enfadaría…
— Espera, ¿siempre llevas una de esas en la bolsa? —Pregunta Lumine, el porta-tarjetas de acrílico y todo… Hu Tao le da un par de palmadas a su bolso y asiente efusivamente.
— ¡Una chica siempre debe estar preparada!
Una chica normal estaría lista con, tal vez, algún cargador extra, algún cepillo dental o para el cabello y tal vez dinero extra por si hace falta tomar un autobús extra o para emergencias. Pero Hu Tao tomó este concepto y lo torció de una forma completamente única. Lumine sonríe torpemente y no dice nada al respecto. Es entonces cuando Hu Tao toma de nuevo la caja con los bocadillos con una mano, y la otra se aferra a la mano de Lumine.
— Ven, subamos para comer todos juntos.
El calor primaveral podía sentirse, y pese a que tenían la enorme ventana del frente abierta sudar era algo inevitable. Aether hablaba con Xiao mientras estiraba un poco el cuello suelto de su camisa gris, precisamente quejándose del calor. Childe, al escucharlos, detiene un poco el suave golpe del martillo sobre la pared y los mira.
— ¿Por qué no se quitan la camisa? Instalaremos los mini Split luego de terminar con esto. —Asegura, soplando un poco hacia arriba. Su flequillo se le pegaba en la frente.
Incluso él sudaba. Xiao y Aether comparten una mirada pero al final ambos así lo hacen. Aether se cuelga la camisa gris sobre su hombro desnudo y retoma su tarea, mientras que Xiao deja descuidadamente su camisa en el suelo. Zhongli en ese momento chista la lengua a modo de regaño y se acerca para recogerla.
— Sé más ordenado, no estamos en casa.
Xiao aprieta un poco sus labios, pero asiente. Toma la camisa que su padre le ofrece y comienza a doblarla.
— Lo siento.
— No lo regañes, Zhongli. —Childe se ríe un poco, llevándose una mano a la frente. La otra jugaba con el martillo un poco cerca al moverlo en el aire. — Hemos estado trabajando toda la mañana hasta ahora.
— Y están haciendo un trabajo maravilloso. Podríamos terminar esta misma noche.
— Podríamos. —Sonríe Childe.
Está bien, de todas formas era un día bastante caluroso. Era normal estar un poco distraído y fastidiado. Zhongli decide entonces imitar a los muchachos y se quita la suya propia tras aflojarse del todo la corbata. En serio, venir aquí en las pausas de su trabajo era una muy mala idea. Este traje era tan pesado y caluroso. Incluso Childe lleva ambas manos al borde de su camisa color vino y la saca de su cuerpo por encima de su cabeza de un tirón rápido. Finalmente dejaron las camisas una sobre la otra en una silla en medio de la habitación y volvieron a sus deberes. Childe terminaba de colgar algunas plantas en la pared, mientras que Xiao pasaba un trapo seco por los enormes espejos que habían colocado hace un rato en una de las paredes. Gracias al reflejo pudo ver cómo Aether junto a Zhongli terminaban de colocar algunos estampados en la parte más alta de una pared gris. Su padre era quien sujetaba la escalera mientras Aether pasaba una tarjeta por uno de los pocos stickers que faltaban.
— Yahoo~
Habían escuchado la campana, pero no las voces. Realmente pensaron que Lumine había salido, tal vez por comida para todos. Pero el gritito de una señorita los alerta a los cuatro e inmediatamente voltean a ver hacia la escalera. Lumine sujetaba a Hu Tao por la espalda, quien a su vez tenia una mano aferrada fuertemente al barandal. La mirada de ambas era de sorpresa, y estaban rojísimas.
— Hu Tao, llegaste antes.
Zhongli fue el primero en hablar. Aether baja lentamente de la escalera y se pone ambas manos en su cadera, sonriendo ampliamente.
— ¡Hola, señorita Hu Tao! ¡Lumine!
¡Santa madre! Solamente podía ver la inmensa espalda de Zhongli y ese místico tatuaje, era como si ese dragón la estuviera viendo solamente a ella. Y entonces subió su vista, pasando desde los trabajados hombros hasta el par de ojos dorados que la veían fijamente. La azabache cierra sus ojos de inmediato y se cubre la cara con sus dos manos.
— ¡Cuidado!
Los bocadillos habrían terminado en el suelo sino fuera porque Xiao se apresuró a tomar la caja a pocos centímetros del suelo. Hu Tao se muerde el labio inferior y luego se disculpa en voz alta, abanicando su rostro avergonzado con su lindo sombrero mientras caminaba y mantenía su mirada baja. Lumine la sigue de cerca, sujetando su mano libre mientras le pregunta en voz baja si se encontraba bien. Pasaron justo por el lado de Childe, quien alza sus cejas y sonríe largamente al ver a su novia evitándolo también. Fingía no estarlo, pero la verdad es que estaba igual de avergonzada al respecto. Después de todo no siempre ves a un grupo de apuestos hombres trabajar con herramientas en una habitación calurosa, con esas gotitas de sudor por sus brazos, espalda, torso… Ah, su mente estaba tan alterada como la de Hu Tao pero debía mantenerse fuerte.
— Sí, querida. Estoy bien. Solo… Por un momento, creí que podría morir en este momento y estaría completamente bien con eso. Ha sido una buena vida… —Susurra con un tono misterioso. — Traje bocadillos, haha…~ Hahahaha~
Su risa era tan extraña, pasó de ser una risita a algo más nervioso y hasta tétrico. Pero de alguna forma ya estaba acostumbrándose a su peculiar personalidad. Xiao ignora el comentario y baja su vista a la caja que rescato. Al levantar la tapa ve varios postres en fila. Algunos parecían arruinados porque la crema y nata había chocado con la tapa, pero todo se podía comer perfectamente. Zhongli entonces se posa a su lado y pone una mano sobre un hombro de Xiao, fijándose al interior.
De entre todos los postres, reconoció uno perfectamente. Solían comprarlo en casi todas sus reuniones donde compartían el té.
"No hay mejor postre para acompañar el té, que un clásico dango con un poco de caramelo."
Había sido un día largo y duro, pero todo estaba comenzando a tomar forma. Decorar y acomodar todo con el dojo fue lo más sencillo, pues realmente se trataba más de tener las habitaciones para entrenar en perfecto orden y tener todo listo en la bodega a un lado de la recepción. Cuerdas, uniformes, algunas cosas para ciertos entrenamientos y también, una habitación exclusivamente con algunos sacos para boxeo para prácticas. Sin embargo le gimnasio de arriba era increíble desde la entrada. Cada maquina estaba perfectamente acomodada. Cinco cintas de correr pegadas a una pared, algunas mancuernas ligeras para erobics. En otra habitación contina, cuya puerta era inexistente y podía verse casi en su totalidad gracias al enorme hueco en la pared, había una habitación con equipos un poco más pesados para trabajar musculatura y peso con las piernas. Otra habitación, del lado contrario, estaba preparada para vestidores y duchas. Realmente era un lugar amplio, y costó tal vez más de lo que Childe había presupuestado pero… su papá no preguntó por su saldo gastado en ningún momento, así que Childe no se preocupaba en absoluto.
Aether miraba la caja con los equipos de seguridad ya un poco cansado por el largo día. Desde hacía un par de horas que la luna había alcanzado el punto más alto en el cielo, y lo que faltaba era realmente mínimo pero…
— ¿Terminamos mañana? —Pregunta.
— Claro, mañana Zhongli puede ocuparse de eso. —Dice Childe, pasando uno de sus brazos por detrás de su cabeza para estirarse un poco. Y luego hace lo mismo con el otro brazo hasta que se escuchó como su cuerpo tronó un poco. Eso solo lo hizo suspirar con algo de alivio. Cargó con mucho peso hoy pero estaba valiendo la pena. — Dime algo, camarada. ¿Estás realmente listo? —Pregunta, y su mano izquierda se posa sobre uno de los hombros de su amigo. Ejerció un poco de presión y lo movió un poco. Aether solamente sonrió y fue sincero al responder.
— Estoy nervioso. Hasta ahora solo había enseñado un poco con mis compañeros del club, pero ser un sensei… Nunca me sentí como uno.
— Te ayudaré con las rutinas, aunque estoy en las mismas. —Admitió Childe, nunca le había enseñado a alguien antes. Pero se esforzaría.
— Creo que lo harás bien. —Xiao se une a la conversación, saliendo de la habitación de las mancuernas y peso. Escuchó todo, realmente no había una puerta que los escondiera o algo así. Las únicas habitaciones con puertas aquí en esta planta eran los vestidores. — Eres bueno tratando con niños, y cuando me enseñaste un poco de judo entendí perfectamente.
— Bueno, eso es porque eres un buen alumno. —ríe alegremente Aether, encorvando un poco sus cejas. Apreciaba mucho que dijera eso, pero lo que dijo no era mentira tampoco. Xiao aprendía bastante rápido. Y pese a su complexión delgada y larga, Xiao era realmente fuerte. Se notaba eso en sus brazos y hombros.
— Mh. —Xiao sonríe levemente ante el halago, y lo toma para bien. No era presumido, pero tampoco era modesto. — De todas formas no son los únicos que enseñarán aquí, ¿no? Papá dijo que encontró a un par de personas que estaban interesadas en ser entrenadores.
— Ah, sí. —Childe se lleva una mano al mentón, recargándose levemente en una pared cercana. — Dijo que conocía a una de ellas, pero no me quiso decir nada. Supongo que tendremos que esperar para conocerlo…
— Conocerla. —Apuntó Xiao, y tanto Childe como Aether lo miraron fijamente.
— ¿Entonces tú la conoces? —Pregunta Aether.
Xiao se muerde la boca al comprender que metió la pata, pero al final asiente.
— Sí, ella es amiga cercana de la abogada de papá. Pero también es la prometida de una de las maestras de Childe.
Childe entrecierra sus ojos unos segundos, tratando de recordar. Pero francamente… no recordaba muy bien a sus profesoras. Casi nunca se molestaba en recordar nombres o caras de personas que consideraba débiles o irrelevantes. Frunce otro poco más sus cejas.
— Bueno. —Aether junta sus manos de pronto, y el sonido de su aplauso saca a Childe de sus pensamientos. — ¡Supongo que tendremos que esperar para conocerla!
Childe perdió el interés por tratar de recordar cuál de sus profesoras tenía una prometida en ese instante, al final asintió.
— Es mejor si es sorpresa, supongo.
Zhongli estaba en la planta de abajo, en el sofá que habían colocado especialmente para los padres o personas en espera de los futuros alumnos que podrían tener. Hu tao, frente a él en otro sofá igual de grande, le sirve el te mientras que Lumine degustaba uno de los últimos postres. Los pasos de los chicos bajando se escucharon, y pronto Aether fue el primero en poner un pie en la planta de debajo de un efusivo salto desde el tercer escalón contando de arriba hacia abajo. El sonido de algo crujiendo alertó rápidamente a Lumine, quien lo ve de forma desaprobatoria.
— ¡Ten cuidado con el tatami!
— ¡Ay, cierto! —Aether se sobresalta, y rápidamente se asegura de que todo esté bien al inclinarse para revisarlo. Menos mal todo estaba bien. — Lo siento.
Para terminar el día, conversaron juntos por un rato en la sala. Por primera vez desde que este viejo edificio fue comprado y remodelado, la vista desde afuera llamaba la atención. El gimnasio de arriba se mantuvo con las luces encendidas mientras que abajo, el dojo solamente tenia dos lámparas encendidas a los lados de la enorme puerta de madera. Ya había algunos carteles publicitando ambos lugares y anunciando el día de inauguración. Exactamente en siete días. Pero el regreso académico era ya al día siguiente.
Childe dejó a los gemelos en su casa antes de volver al hogar de Zhongli ya casi de madrugada. Tenia tantas emociones positivas dentro de sí que esa noche batalló un poco para descansar. Afortunadamente, o tal vez no tanto, Lumine estuvo igual así que al menos pudieron escribirse por la madrugada. Con Xiao y Aether no pareció ser una historia diferente, los escuchó jugar videojuegos en línea hasta casi las tres de la mañana.
¡Finalmente, el tan ansiado regreso a clases! El día comenzó con su alarma despertándola. Lumine se despertó al segundo timbre, levantándose enérgicamente de su cama para dirigirse rápidamente al baño para la ducha matutina. Por hoy, no tocó el maquillaje. Hacia tanto calor que seria pesado tener algo encima de su rostro ahora. Preparó su almuerzo y dejó lo suficiente para preparar dos bentos más, pero dejó únicamente uno sobre la mesa. Era el de Aether. Ella guardó dos en su mochila antes de salir de casa. A esta hora, Childe y Aether debían estar apenas llegando al parque de siempre. Ella por otro lado fue a su trabajo, contestando un par de mensajes en el camino.
Lumine saludó a todos y entró directo al cuarto de empleados para prepararse un poco. Recogió cada mechón suelto de su cabello y se puso el delantal. Enciende la freidora y se parapara para su jornada.
Como trabajo de medio tiempo, ni siquiera tiene que venir aquí cada día. Lunes, miércoles y viernes trabajaba casi hasta medio día. Y su primera clase comenzaba hasta la una de la tarde. Fue para las casi once cuando un conocido pedido llegó para ella. Sopa de verduras, arroz con camarón y verduras y una bebida de edición especial por el verano, refresco de lima. Por la hora ya sabía perfectamente de quién se trataba. Así que se permitió experimentar un poco con el arroz al prepararlo con un toque diferente. Usó caldo del pollo de otro platillo. Y en lugar de estrellas, cortó pequeños corazones en las rodajas de zanahoria.
No tenia su celular a la mano, pero no hacía falta. Continuó con su jornada por casi una hora más hasta que fue su salida. Como estaba siendo costumbre, el chico del mostrador tenia una nota para ella junto a un caramelo de fresa. Lumine agradece y lo toma en su mano derecha. Quita la envoltura del caramelo mientras camina hacia el cuarto de servicio para recoger sus cosas. Mientras mueve el caramelo con su lengua dentro de su boca, Lumine empuja la puerta con su mano derecha y desdobla la nota con su mano izquierda para leer.
"¡Hey! ¿Le pusiste algo nuevo al arroz? Estuvo delicioso, gracias. Por cierto, pasaré a recogerte hoy de la escuela. No vayas a irte. Aether me contó de un lugar muy interesante. -C."
Bueno, no tiene pendientes o algo así. Y seguramente sería un día ligero ya que se trataba de un primer día. Toma su bolso de su lugar en el armario y se lo coloca. Luego su mochila y sale del pequeño cuarto con calma. Se despide de todos sus compañeros y finalmente sale del local.
Childe no la estaba esperando afuera. Por este semestre sus clases empezaban más temprano. Pero eso no la desanimaba, no era su chofer o algo así. Lumine camina con algo de prisa hacia la avenida para esperar su autobús. Solamente cuando sube es que se da el tiempo para sacar su celular y leer los mensajes pendientes.
Lumine (07:00); Buenos días, Childe~
Childe (09:21); ¡Buenos días, Lumine!
Childe (09:21); ¿Cómo te está yendo?
Childe (09:22); Ah, se me olvidaba que no tienes el celular cuando trabajas. ¡Esfuérzate!
Childe (11:36); Gracias por la comida~
Casi sin darse cuenta, Lumine abraza su celular contra su pecho y cierra sus ojos, emocionada. La sensación era cálida en su pecho, y sus mejillas resintieron un poco lo grande que era su sonrisa. Junta sus piernas y las mece suavemente en su asiento. Cuando se recupera de ese golpecito de ternura, desbloquea su celular de nuevo para responder.
Lumine (12:13); ¿A dónde vas a llevarme? 6 6
Childe (12:13); ¡Hola! ¿Cómo te fue hoy?
Childe (12:14); Es un secreto.
Lumine tuerce un poco sus labios en un puchero. ¿Secreto? Pero aunque siguió preguntando, Childe. ¿Aether le dijo de un buen lugar? Desde que el invierno terminó, su hermano y Xiao han estado saliendo con bastante regularidad. Pero iban a toda clase de lugares a explorar, usualmente a las montañas a hacer senderismo o salían con Xiangling y Chongyun a buscar ingredientes. Así que si es un lugar que su hermano recomendó, solamente se le ocurría algo en la naturaleza.
Xiangling (12:18); ¡Ya llegué! ¿Y ustedes?
Razor (12:18) Voy tarde…
Bennet (12:18) ¿Te quedaste dormido? ¡Ja ja!
Chongyun (12:19); Estoy detrás de ti, lol. Voltea.
Xiao (12:19); Chicos. Creo que me perdí.
Aether (12:19); ¡Voy por ti!
Xiao (12:25); Me encontró.
Xiao (12:25); (Foto)
Xiangling (12:25); Qué lindos~
Xiangling (12:30); Lumine, ¿dónde estáaaas?
Childe (12:30); ¿No ha llegado?
Se baja del autobús justo en su parada, y camina con algo de prisa por el enorme estacionamiento de su campus rumbo a su universidad. Encontró a Xiangling junto a Chongyun en la plaza de la explanada. Estaban hablando, Xiangling le mostraba su nuevo llavero de un oso panda rojo que había colgado en su mochila, diciendo que Bennet lo había sacado de un gachapon en un arcade cercano para ella. Lucía contenta, después de todo era su animal favorito. Chongyun escuchaba atentamente mientras lamia una paleta, y contestaba con frases cortas. Xiangling es la primera en notarla y se pone de pie de un enérgico salto.
— ¡Lumi~!
Chongyun baja un poco su paleta y la saluda su mano libre moviéndose suavemente en el aire. Lumine se fija a ambos lados antes de cruzar la calle con prisa, llegando finalmente en encuentro de sus amigos.
— ¡Lamento la demora!
En realidad, su clase empezaba en media hora. Pero acordaron en verse 40 minutos desde antes y llegó un poco tarde para eso. De todas formas, pudieron ponerse al día rápidamente. Chongyun tenia novedades, su novio le estaba ayudando a abrir un restaurante cerca del centro. Un local de ramen. Xiangling y Lumine prometieron que lo visitarían ni bien abriera y el peliazul solamente sonrió dulcemente y contestó;
— Si llegan y son mis primeras clientas, les daré un descuento especial.
Aether llegó poco después, con Xiao a su lado. Todavía parecida algo perdido mientras veía el gps en su celular, venían tomados de la mano.
— Acabé en arquitectura sin querer. —Responde cuando Xiangling le pregunta lo que sucedió. — Pero Aether me encontró.
— ¡Apenas llegaba! Lamento llegar tarde.
Xiangling suspira, cruzándose de brazos.
— Qué se le va a hacer. Incluso para llegar tarde lo hacen juntos, uh. Realmente no entiendo su conexión de gemelos…
Tanto Lumine como Aether comparten una mirada, y luego se sonríen mutuamente. A veces ellos tampoco la entendían, pero eso no tiene nada de malo.
Antes de entrar a clase, le desearon a Xiao un buen primer día. Aether lo llevó justo hasta su salón y luego regresó para tomar asiento en el aula de su clase junto a su hermana. Por esta primera hora Xiangling no compartía clase con ellos, pero sí Razor y Bennet. Aunque del primero aun no se veía rastro.
Llegaría poco después que la chef, y claro que fue reprochado pero finalmente pudo tomar asiento en la primera fila junto a Bennet, quien se ríe en voz baja mientras lo codea y le dice algo. Razor pareció avergonzarse por lo que sea que haya dicho y solo se sobra el brazo.
La primera clase, justo como Lumine esperaba, se trató de una presentación y un poco de la carrera que esta chef había tenido en sus años de juventud. Ahora mismo tenia un par de restaurantes en varios países. En realidad, era el caso de muchos profesores aquí. La mayoría eran chefs con al menos una cadena popular de restaurantes.
— Antes de salir de aquí, deberán tener aunque sea un poco de experiencia tratando con clientes reales en un ambiente realista sobre lo que es trabajar en un restaurante. ¿Alguien trabaja? —Preguntó la profesora, y algunos levantaron la mano incluída Lumine. La chef asiente, acomodándose sus lentes. — Las actividades de esta universidad no son malas, pero no alcanzan el realismo necesario. Los que levantaron la mano no me dejarán mentir. —Dice, sonriendo levemente. — Los clientes pueden ser difíciles. Y algunas veces, tratarán de hacer pasar platos excelentes por pésimos para conseguir algo gratis. Sobre todo los mayores. Piensan que nadie les reprochará nada y se saldrán con la suya solo porque les debemos respeto. Pero es un insulto hacia nuestro trabajo y a nuestros compañeros de trabajo. Sean firmes.
Hubo algunos murmullos en el aula, prácticamente todos estaban de acuerdo con la chef. En realidad, a Lumine no le había ocurrido pero recuerda que Xiangling se ha quejado ya un par de veces de una situación parecida.
— Deben ser firmes, y tener confianza en su comida. El cliente no siempre tiene la razón. Accedí a una excepción y estoy hoy frente a ustedes en esta aula, pero las próximas prácticas serán en uno de mis restaurantes. Los haré lidiar con toda clase de clientes. Si alguien tiene una objeción, me gustaría escucharla ahora.
Nadie objetó, y la mujer de lindo cabello azul procedió a escribir la dirección en la pizarra. Para Aether, quien no tenía todavía mucha experiencia con clientes, esta era una muy buena oportunidad. Parecía entusiasmado. Pero eso para ambos solo significaba que esta primer hora no tendrían que venir a la escuela sino a ese restaurante y… estaba un poco lejos. Al darse cuenta de eso, se miraron entre ambos.
Era momento de conseguir un auto.
— Por el resto de la hora, me gustaría conocerlos un poco más. Preparen su platillo más característico en menos de tres horas, usen cada truco que ya conozcan y lúzcanse. Dejen una marca en mi paladar. ¡Estaré esperando!
— ¡Sí, chef! —Se escuchó a coro.
En la segunda clase, la más larga en su horario con cuatro horas, pasó algo parecido. Ya habían tenido clases antes con este chef así que adaptarse no fue nada difícil, pero tenían compañeros nuevos y otros conocidos. Esta vez, Xiangling sí estaba con ellos, al igual que Chongyun y nuevamente Bennet y Razor. La tarea de hoy era preparar un menú de tres tiempos para diferentes tipos de eventos trabajando en equipo. Por supuesto, Lumine y Aether se juntaron para esto. Su temática era una fiesta infantil, y Lumine realmente pudo lucirse con toda clase de coloridos postres mientras que Aether preparó la entrada. Finalmente, los dos prepararon juntos el platillo principal. Fue una clase larga y pesada, pero al final el resultado valió completamente la pena. Todos probaron un poco del platillo de los demás. Xiangling y Chongyun tuvieron un pequeño contratiempo gracias al picante de Xiangling con el platillo principal.
— Te dije que no les gustaría. —Murmura Chongyun, negando suavemente con la cabeza.
— Es que a mi de niña me gustaba tanto… —Susurra Xiangling, jugando con sus propios dedos un poco. Tenia una sonrisa nerviosa y sus cejas encorvadas. — Lo siento, chef, tendré cuidado para la próxima.
— Solo ten cuidado para la próxima vez.
La actividad fue pan comido gracias a la experiencia y al buen dúo que hacia con su hermano incluso en la cocina. Salieron de clase ya bastante mas tarde, el sol estaba comenzando a bajar lentamente del cielo para darle paso a la luna. Los gemelos dieron una vuelta rápida hacia el club de judo para hablar con el entrenador.
— ¿De verdad podemos ir a entrenar a este lugar? ¡Vaya, no sabía que había un nuevo dojo en la ciudad! Y convenientemente con un gimnasio justo arriba. ¿Cuál es la dirección? —Pregunta con sorpresa el sensei, con una mano en su mentón y su vista fija en las fotos que Aether le mostraba desde su celular. — ¿Y el barrio, es tranquilo?
— Aether, ¿la inscripción es cara? —Pregunta uno de sus compañeros, limpiándose un poco de sudor de la frente.
— Aún no ha abierto, así que hay bastantes ofertas ahora mismo. ¡Y el barrio es bastante activo! Está cerca de una avenida, así que hay puestos por todos lados. Está cerca de aquí.
— Como lo pensé. —Asiente el sensei. — Suena interesante. Con todo ese equipo podríamos mejorar muy rápido. Lo hablaré con los de la mañana para ver qué dicen.
— ¡Estamos a tiempo para entrenar más, sensei! ¡Si nos esforzamos en ese lugar, tal vez podamos aplicar todos para las nacionales!
— ¡Haha, me gusta su entusiasmo muchachos! Pero primero venzamos a todas las demás universidades, ¿si?
— ¡Sí!
— ¡Sí, sensei!
Xiao los esperaba afuera, en la misma fuente en la que Xiangling y Chongyun la habían esperado a medio día. Revisaba una de sus libretas mientras tarareaba en voz baja alguna canción. Aether se había quedado atrás por hablar con sus compañeros, pero ya que Lumine había salido para ver si Childe ya había llegado aprovechó la oportunidad para sentarse al lado del peliverde. Xiao no tarda en darle una mirada de reojo y entonces se quita uno de sus audífonos.
— Hey. —Saluda, sonriendo levemente.
— ¿Esperas a mi hermano? —Pregunta Lumine, ofreciéndole una linda y pequeña sonrisa.
— Sí.
— ¿Te molesta si te hago compañía? También estoy esperando a alguien.
Xiao niega suavemente con la cabeza. Claro que no le molestaba pasar un rato con Lumine. Le contó un poco sobre su primer día, todavía no había algún amigo para destacar… ni siquiera un conocido.
— Al parecer, un chico en mi grupo está repitiendo una materia. Me pusieron en equipo con él. Pero no se presentó así que haré la primer tarea solo.
— Empezando con el pie izquierdo el semestre, huh.
Xiao bufa, rodando sus ojos.
— Así parece. —Asiente, un poco fastidiado. — No me molesta hacer las cosas por mi cuenta, pero estoy tratando de seguir los consejos de Aether y socializar un poco. Lumine, ¿mi cara da miedo? —Eso era lo que le decía Childe. Lumine se lleva una mano a su boca, sorprendida.
— ¿Miedo? —Pregunta, y Xiao asiente.
— ¿Doy miedo? —Vuelve a preguntar, cerrando su libreta.
Los ojos de Xiao parecían realmente esperar una respuesta. Sus ojos, maquillados con un suave color ocre en sus párpados, le recordaban un poco a los lindos gatitos en los videos que Childe solía enviarle. Por supuesto no tuvo qué pensar mucho en su respuesta.
— Claro que no. ¿Por qué lo preguntas?
— Nadie me habló hoy.
Aunque no era algo que lo molestara mucho, sí le generaba curiosidad. Childe decía aquello de vez en cuando para molestarlo cuando lo veía con el ceño fruncido, pero hoy lo estuvo recordando varias veces en el transcurso de la tarde. Xiao levanta su vista hacia el cielo nocturno y suelta un suspiro un poco largo, meciendo lentamente una de sus piernas que quedaba colgando por la altura. Lumine enarca sus cejas.
— No te preocupes demasiado, Xiao. Es así los primeros días, sobretodo en la universidad. Casi todos los amigos de preparatoria se separan a este punto y uno solo debe empezar desde cero otra vez.
Aunque aún recuerda que Aether le dijo que Xiao no había tenido muchos amigos en la preparatoria, ni en la secundaria…
— ¿Hablaste con tu compañero de asiento? —Pregunta Lumine.
Xiao niega.
— Es el mismo chico que no se presentó, así que estuvo bastante silencioso. —Y en el receso, debe admitirlo, prefirió escribirse con Aether desde el celular así que si alguna persona se acercó con él con intención de almorzar juntos… la verdad, es que no lo notó.
— Umh… ¡Ya sé! ¿Qué tal si mañana traes un bento extra para compartir con alguien? Es una buena forma de empezar una amistad. ¡De hecho, yo traje uno extra hoy! —Dice, apenas acordándose. Lumine se quita su mochila del hombro y la pone sobre su regazo para abrirla. Xiao mira con curiosidad como Lumine busca dentro hasta sacar una caja cubierta con un pañuelo lila. — Pensaba en compartirlo con Aether, pero estoy segura de que no le molestará si comemos juntos. ¿Quieres comer conmigo, Xiao? —Pregunta Lumine.
Xiao lo piensa un poco antes de contestar. Iba a compartirlo con Aether originalmente, sin embargo sí tiene algo de hambre. Sus clases terminaron hace casi dos horas y se quedó aquí por esperar a su novio. Y, temiendo perderse otra vez, tampoco se puso a explorar. Fue imposible negarse cuando Lumine levantó la tapa del bento y el agradable aroma llegó hasta su nariz. Pese a que estaba frio, el arroz y el pollo sazonado tenían un fragante aroma. Aceptó los palillos que Lumine le ofrece y ella, complacida, deja la cajita sobre la piedra de la fuente donde estaban sentados para que ambos pudieran comer juntos.
— Lumine… gracias.
— Para eso están los amigos~
Amigos…
Tal vez, Xiao no tenia muchos de esos. Pero los que tenía eran buenos y especiales. Pensaba eso mientras masticaba lentamente uno de los trozos de pollo a la plancha. Aunque el gesto de Lumine de presionarse suavemente el labio inferior con los palillos llama su atención. ¿Pasaba algo? De repente, Lumine sonríe todavía más y lo mira con un brillo juguetón en sus labios.
— Aunque eres más bien mi cuñado~
— …
Xiao pudo sentir cómo sus mejillas iban poniéndose más y más rojas. No dijo nada, pero escucharlo fue agradable. Solo inclina un poco su cabeza y finalmente asiente débilmente.
Cuando Childe llegó, estaba escribiéndole a Lumine cuando los vió desde lejos. Xiao estaba sonriendo y reía sobre algo. Que riera era de por sí era extraño, pero su sonrisa parecía bastante sincera. De por sí, él era un chico de pocas palabras pero esta vez hablaba con Lumine, quien continuaba comiendo y escuchaba. A veces contestaba, otras solamente asentía efusivamente con su cabeza o se mostraba sorprendida por alguna cosa. Pero su vista estaba fija en Xiao. Zhongli estaría feliz si viera esto. Finalmente es descubierto por el mismo Xiao, quien lo mira fijamente mientras Childe cruza la calle hacia ellos.
Lumine se emociona al verlo y baja sus palillos para levantarse y correr hacia él. Childe la atrapó entre sus brazos y caminó con ella así, abrazados. El ruso reía suavemente, contagiado por la encantadora risa de su novia. Estaba un poco encorvado pero en cuanto Lumine suelta por fin su cuello él se endereza también.
— Creí que Xiao ya estaría en casa.
— Espero a Aether. —Responde él, sujetando la cajita de bento desde abajo con una mano mientras con la izquierda sujetaba un poco de arroz.
— ¿En dónde está? —Pregunta Childe, buscándolo con la mirada. Ya no había muchas personas en el campus, pero no encontraba a esa cabecita rubia.
— Está hablando con el sensei. Creo que le pide consejos. Dijo que me adelantara. Creo que le da vergüenza~
Lumine y Childe toman asiento al borde de la fuente. Childe preguntó sobre un suceso de la tarde, ¿cómo que Xiao se había perdido? Aunque era vergonzoso, él relató un poco de lo que ya le había contado a Lumine sobre su primer día. Finalmente Aether se les unió un poco antes de las ocho. Cargaba con su bolso deportivo en una mano y el de Lumine en la otra. Saludó alegremente a Childe y luego se inclinó para ver el crimen. Su parte del bento había desaparecido casi por completo.
— ¿Te comiste mi parte? —Pregunta, y tal como dijo Lumine no le molestaba en absoluto. Sujeta a Xiao por el mentón y le limpia un poco el labio inferior con su dedo pulgar. Hecho esto, le regala una sonrisa. — ¿Comiste bien, Xiao? —Pregunta dulcemente.
— Te compraré algo como recompensa.
— No es necesario. —Ríe Aether, negando con su cabeza. Entonces aprieta sus puños y toma una pose más emocionada. — ¡Debemos irnos ya!
— ¡Oh! ¿Ustedes también saldrán?
— Sí, vamos a un arcade. ¿Childe no te dijo? —Pregunta Aether, incorporándose de nuevo. Lumine busca una respuesta en su novio pero él solo mantiene su sonrisa.
¡Así que ahí era a donde iban!
Ningguang se mantenía sentada en su sitio, con una taza de café en su mano derecha y su periódico en la mano izquierda. Pero no estaba leyendo, sino que se mantenía con su vista al frente mientras la alta mujer protegía sus puños al vendarse los nudillos. Cuando está lista, ella da un par de palmadas al saco de box y toma una respiración.
— No vayas a romper este, Beidou. —Pide, y su coqueta voz fue acompañada de una sonrisa pequeña.
— Heh. —Ella solamente sonríe y entonces retrocede un par de pasos. Toma una postura y entonces da el primer golpe, el saco de box tuvo tal impacto que retrocedió hasta casi tocar el techo del que colgaba. Fue un buen primer golpe, pero el segundo llegó incluso antes de que terminara de bajar. — ¡No es mi culpa que ya no los hagan como antes! Estas mierdas de cuero y arena… Por favor. —Beidou se detiene apenas un segundo para acomodarse el flequillo, y antes de que el saco la toque si quiera lo detiene solamente con su puño izquierdo antes de retomar la serie de golpes que practicaba. — ¡No sirven para nada!
Como siempre, en estos momentos Beidou no podía detener su grosera boca de marinera. O así la llamaba Ningguang cuando la veía entrenar.
Con esa blusa deportiva sin mangas, sus bíceps quedaban a la vista para el deleite de la mujer de hermoso cabello plateado. Cada vez que Beidou daba un golpe la piel sobre ese músculo vibraba y remarcaba todavía más las formas que ya de por sí tenía. Su perfil era asombroso. Contrario a ella, una mujer más estilizada y elegante, Beidou era ruda y poseedora de una belleza letal. Una mujer alta, hermosa y fuerte.
El golpe final, tal como Ningguang había previsto el saco no tardó en soltarse del gancho que lo mantenía colgando y cayó hasta su hermoso y fino suelo de cerámica. Afortunadamente esta vez no se estrelló. Beidou sonríe, orgullosa por su hazaña, y toma la pequeña toalla que estaba sobre su hombro expuesto para limpiarse un con el rostro. Emocionada, voltea a ver a su prometida que parecía más bien entretenida observándola. Conocía esa mirada, la había visto por años ya. Beidou le sonríe y dejar caer un poco su párpado visible.
— Lo siento cielo, lo recogeré en seguida~
Beidou se inclina un poco hacia abajo y sujeta el saco de box por la cadena rota. Sin mucho esfuerzo carga con los casi 60 kilos con una sola mano, apenas e hizo un esfuerzo. Resopla un poco y vuelve a acomodarlo. Le da un golpecito rápido con una de sus manos y resopla un poco. Lucía tan animada, ¿y cómo no estarlo? Era la primera vez en mucho tiempo que algo ajeno a su vida romántica era tan emocionante. Si estaba practicando ahora era para no sentirse oxidada mañana.
Después de todo, pronto comenzará a entrenar personas. ¿Cómo no estar emocionada? Esta era la tercera noche consecutiva que entrenaba tan arduamente. No tarda en golpear el saco de box, esta vez con más entusiasmo que la anterior. Ningguang sabia que era cuestión de tiempo para que lo rompiera…
