Advertencia sobre contenido: en este capítulo se habla sobre algunos "síntomas", por decirlo de alguna manera, de depresión. Si en algún momento te sientes identificado, ¡no te preocupes! La depresión tiene muchas faces, y también etapas. Puede ser comúnmente confundida con estar triste, o con ansiedad. Pero si la padeces, o tienes dudas y sientes que necesitas apoyo, te recomiendo decírselo a la persona a quien más confianza la tengas y tratar de acudir por ayuda especializada. La depresión NO es un capricho, es una enfermedad. Trátala como es.
¡Un golpe de amor!
Capítulo especial
- Bailar bajo la lluvia (I) -
Todo parecía ocurrir en cámara lenta. Miraba la cinta correr mientras sus pensamientos se mantenían activos, y él ausente en la realidad. Manchones de colores eran las maletas que veía pasar, hasta que este se repitió un par de veces. Lo suficiente para llamar su atención. Childe parpadea un par de veces y entonces espabila. Era la última maleta y era la suya. La toma con prisa y la deja en el suelo justo a sus pies mientras busca su celular. Tenia cientos de llamadas perdidas de Zhongli. Se apresura a llamarlo de vuelta y la gruesa voz tras la línea suspira su nombre con sumo alivio.
— Childe, estaba preocupándome. ¿Dónde estás?
— Yo… no estoy muy seguro, señor Zhongli. Lo siento.
No sonaba bien, parecía muy serio y como si hablar fuera una molestia. Zhongli le pidió que describiera su entorno mientras caminaba, sujetando con su mano libre la delgada mano de su hijo de en ese entonces diecisiete años. Xiao lo buscaba con su mirada mientras corrían, y finalmente lo encontró. Sobresalía no solo por su altura sino por ese peculiar color de cabello. Tira de la mano de su padre y cuando Zhongli lo mira, Xiao señala en esa dirección.
— Ah, ahí estás. Date la vuelta.
En cuanto Childe escucha la petición mira hacia sus costados y luego se da la vuelta, tal como lo pidió. Los encontró en ese momento y sonrió débilmente, pero la verdad… no tenía ganas de hacerlo.
— Siendo tan alto y aun así nos das problemas para encontrarte, ah…
— Xiao, no lo molestes. —Regaña suavemente Zhongli, inclinándose para tomar la maleta del ruso por las correas y levantarla por encima de su hombro. No era tan pesada. — Fue un viaje largo.
Xiao asiente. — Cierto. —y luego sonríe débilmente. — Me da gusto verte de nuevo. Será divertido.
¿Lo sería? Childe fuerza otra sonrisa y asiente.
— Sí, lo será. Estoy a su cuidado~
Aunque parecía el chico de siempre, Zhongli pudo sentir ese cambio. Y Xiao tampoco era tan descuidado, él estaba… mal. Childe estaba mal.
Llegó por la madrugada, así que ni bien pisaron la casa Xiao se despidió y subió las escaleras para descansar, tendría escuela en unas horas. Sin embargo Zhongli se quedó abajo junto al ruso. Childe abría su maleta mientras que Zhongli hablaba.
— Tu padre me pidió que te ayudara a inscribirte en una escuela, y también me envió dinero para ti. Para ser franco, no creo que puedas retomarlo desde donde lo dejaste, Childe. —Advierte, sentándose en el sofá individual. El pelirrojo hace una pausa y levanta un poco su rostro, todavía con sus manos dentro de la maleta. Por supuesto, esto no eran unas vacaciones o algo así… Ni siquiera tenia claro cuánto tiempo iba a estar aquí. Suspira y asiente, dejando caer un poco su cabeza.
— Lo sospechaba, esa universidad no está aquí.
Sonaba tan desanimado. Zhongli entrecierra dolorosamente sus ojos. Ese pobre muchacho… Por supuesto que estaba al corriente con lo que sucedió, su amigo le pidió este favor después de todo y le explicó debidamente el motivo, le pidió mantener discreción pero vió a este chico crecer desde su tierna infancia… Por supuesto que estaba preocupado, pero lo más importante ahora mismo era que Childe sintiera que estaba en un lugar seguro ahora mismo.
— Tienes diecinueve años, ¿cierto? Ya eres mayor de edad, deberías ser capaz de conseguir una licencia de conducir. Aunque antes debemos aclarar tu situación como extranjero. —Ah, todo iba a ser realmente caro.
— No será problema, lo que sea. —Childe se encoge de hombros. — Papá también me dio dinero.
— ¿Trajiste tus papeles?
Childe espera un momento antes de contestar, sacando de su maleta una carpeta un poco llena de papeles. Se la ofrece a Zhongli y este agradece y la abre para comenzar a revisar.
— Priorizaremos que entres a una universidad, o eso me pidió él. Pero te lo preguntaré a ti, Childe. ¿Quieres estudiar? —Pregunta, directo. Su rostro parecía un poco serio al respecto. — Estás pasando por cosas que no deberías a tu edad, si necesitas descansar y quieres otro tipo de ayuda podemos usar el dinero para eso.
Era… amable. Pero atrasarse no estaba en sus planes. Childe suspira y por un rato solo permanece quieto, con sus dos manos cubriendo su rostro. La pesadez que sentía en su cuerpo, mezclado con el jetlag por el brusco cambio horario… lo estaba enfermando todavía más.
— No lo sé, señor Zhongli. —Admitió luego de un rato en silencio, bajando sus manos. Sus ojos parecían un mar azul en una noche de tormenta, tan pesados y oscuros. Peligrosos. — No sé si quiero estudiar. Ni siquiera quería venir. Siento que estoy huyendo y… —Al darse cuenta de lo que sucedía, Zhongli cierra la carpeta y le da toda su atención. — …siento que estoy huyendo, y no me gusta. Creo que no quiero estar aquí. —Dijo, pero no sonaba seguro. — Creo que no debería estar aquí. —agregó segundos después, viendo sus manos inertes sobre su regazo. — No lo entiendo.
— ¿Quieres hablar sobre eso, Childe? —Pregunta Zhongli al cabo de unos segundos en completo silencio, donde solo la respiración de Childe se escuchaba. El pelirrojo pareció pensarlo, pero al final solo suspiró.
— No.
— No tienes que empezar a estudiar de inmediato, ¿está bien? Y disculpa, pero aunque no me lo pediste te daré un consejo.
Childe no contesta, pero lo mira fijamente. Zhongli carraspea y se pone de pie solo para sentarse a un lado de Childe.
— Creo que entiendo perfectamente tu frustración y la sensación de impotencia que sientes, y también tu actitud.
La empatía… era algo que no necesitaba ahora mismo. Pero continuó guardando silencio, solamente escuchando.
— Y esto está pasando, ocurre ahora mismo. Y claro que podrías volver y enfrentarlo pero me da la impresión de que no quieres…
— Le tuve mucho cariño. —Admite, inclinando un poco su cabeza. Incluso ahora al decirlo se sintió como un idiota. — La vi deteriorarse poco a poco ella misma, y no pude hacer nada. Claro que me siento responsa-
— No lo eres. —Dijo Zhongli bruscamente, interrumpiendo a Childe quien alzó sus cejas y lo miró fijamente. — Absolutamente no lo eres. Cuando una persona enfrenta inseguridades es su responsabilidad hacerse cargo, pero esas inseguridades alcanzaron a lastimarte. Te apartaste porque no lo pudiste soportar, ¿cierto?
Childe asiente, apretando un poco sus labios.
— Pero esas inseguridades fueron por mi…
— ¿Estás seguro de eso? —Pregunta Zhongli, inclinando un poco su cabeza. — Te conozco desde que eras un niño, no creo que hayas dicho o hecho algo para generarlas.
Eso era… era verdad. Nunca hizo nada para que Nadia se sintiera insegura. Si silencio fue la respuesta que Zhongli ya sabía. El castaño estira su brazo hasta que su mano alcanza el revuelto cabello anaranjado. Childe cierra sus ojos cuando la enguantada mano comienza a revolverle el cabello con cariño.
— Piensa lo de la escuela y después me dices, ¿está bien? La tormenta está ocurriendo, pero no debes esperar a que pase escondido en una cueva de todas estas emociones negativas. Aprende a bailar bajo la lluvia, Childe.
¿Aprender… a bailar bajo la lluvia?
— ¿Qué significa eso, señor Zhongli? —Pregunta, entreabriendo sus ojos. Zhongli detiene sus caricias y le sonríe una vez más.
— Significa que no esperes a que las cosas malas terminen, enfréntalas y sigue creciendo. Adáptate.
Adaptarse… ¿Tenía que? Si no procedieron legalmente fue porque el mismo Childe así lo quiso, estaba aquí indirectamente por una decisión suya. ¿Y como exactamente se adapta uno a algo así? Childe se preguntaba eso mientras arrojaba una pelota hacia la pared y la atrapaba en cuanto rebotaba de regreso hacia él.
Pasaron gran parte de la madrugada hablando sobre su situación el día anterior, sobre los sentimientos de Childe al respecto y su perspectiva de lo que sucedió semanas antes de que todo estallara y su nombre fuera manchado. Zhongli solamente escuchó y hablaba cuando Childe deseaba escuchar su opinión. Pero tal como lo dijo desde el inicio, no sentía que hubiera sido culpable de algo. ¿Por qué él sí?
Irónicamente, ahora mismo llovía allá afuera. Había estado lloviendo desde la tarde, Childe escuchaba el sonido de las numerosas gotas de agua cayendo en la acera, casi podía oler el peculiar aroma de la tierra húmeda. Atrapa nuevamente la pelota y finalmente se pone de pie, había estado todo este tiempo sentado en el suelo con la espalda recargada en el mueble de la cama. Su maleta yacía sobre la misma, todavía a medio desempacar. Childe abre la ventana y la brisa del exterior entra con violencia en la habitación, moviendo las cortinas y su cabello. Pequeñas gotas de agua se instalaron en su rostro pero no era una mala sensación, era incluso refrescante. Childe cierra sus ojos y permanece quieto un rato, solamente sintiendo.
Ya estaba aquí, ya estaba hecho. Aún no le quedaba claro si escapó realmente o no, pero su padre le pidió que confiara en él y eso iba a hacer. Su vida no puede detenerse solamente por esto. Como extranjero, ya sabía que enfrentaría dificultades que no podía controlar. Para comenzar, adaptarse a un ambiente escolar completamente diferente y nuevo. Volver a conocer personas, abrirse y… confiar. ¿Amar? Tuvo suficiente del amor por ahora, ni siquiera estaba perdidamente enamorado y aún así salió bastante mal de eso. Childe abre sus ojos y mira hacia las conocidas montañas de este país. Pudo sentir un poco de emoción mientras las gotas de agua se deslizaban hacia su mentón y su cuello, empapando el cuello de su camisa. Podía comenzar de nuevo, tal vez incluso mejorar. ¿No era este el país en donde el judo nació? Tal vez esta vez pueda tener amigos que también hagan deporte. Tal vez podía en serio reconstruirse. Tal vez pueda reencontrarse…
El semestre fue una causa perdida, aunque Childe le dijo a Zhongli tres días después de su llegaba que quería tratar de aplicar, no hubo oportunidad ya que el ciclo escolar había comenzado. Sin embargo tuvo la opción de entrar a un club deportivo mientras tanto y aplicar para una beca deportiva, y con eso una pequeña preferencia al momento de presentar el examen de ingreso en unos meses más. Zhongli se mostró complacido cuando Childe aceptó esa oportunidad. Y por casi un mes entero asistió.
Tal como lo pensó, enfrentaba algunas dificultades por ser extranjero. Al inicio se perdió de muchas prácticas en grupo. Cuando preguntaban ellos siempre decían que no tenían su número, o porque no estaba en el chat grupal. Finalmente logró que lo invitaran a ese grupo y, para su mala suerte, pudo leer algunas conversaciones que hubo antes de que él fuera añadido. No era muy… bueno, agradable.
Los japoneses tenían una forma muy particular de excluir a los extranjeros. Al parecer su tamaño y apariencia los intimidaba, y por eso pensaron que era agresivo y malvado, incluso una chica escribió que parecía todo un play boy. Childe ni siquiera sabia que ese término seguía existiendo. Lo ignoró, y es gracias a esa actitud pasiva que poco a poco pudo abrirse paso con ese grupo. Pero se mantuvo optimista.
— ¡Oye, Childe! ¿Quieres ir al nuevo centro comercial con nosotros? Hay una tienda deportiva extranjera ahí que me gustaría visitar. —Dijo uno de los chicos, el capitán. Al inicio se mantuvo apartado de él, nunca fue grosero pero tampoco trataba de incluirlo. Casi siempre solo lo observaba con detenimiento. Le sorprendió mucho que de repente lo invitara a salir.
— ¿En serio? —Childe sonríe. — Me encantaría.
— Estupendo. ¿Ya te acostumbraste a los autobuses de por aquí? Puedes venir conmigo si quieres. Termino clase en… —El capitán revisa su celular para ver la hora. — Una hora y media. Oh, es mucho tiempo. No quiero que me esperes mucho tu solo… —murmura, haciendo una mueca.
— No tengo problema. —Dijo Childe rápidamente, colgándose su bolso deportivo por encima del hombro. — Te esperaré aquí mismo.
— ¡Ah, está decidido entonces! ¡De antemano, disculpa la espera! Trataré de salir antes, ¿sí? ¡Te veo en un rato!
— Sí, claro.
Poco a poco, el club se fue vaciando pero Childe se quedó ahí, sentado sobre el tatami mientras veía a todos caminar. Esperó, y esperó… y esperó mucho más. Ya habían pasado casi dos horas cuando un mensaje llegó a su celular. ¿El capitán? Desbloquea su celular y entra a leer un poco, pero mientras más leía su rostro tranquilo fue torciéndose más y más en una mueca de incomodidad.
Scaramouche (17:22); Ya llegué, ¿dónde están?
**** (17:22); En la fuente. ¿Vienes solo?
Scaramouche (17:22); Sí. Dejé al nuevo esperándome como un perro.
***** (17:23); LOL
****** (17:23); Eso le enseñará. El dinero no puede comprarlo todo.
No hubo necesidad de hacerlo, ¿cierto? Esto iba más allá de excluir a alguien nuevo, lo hizo a propósito y encima lo dijo sabiendo que Childe estaba en el mismo grupo de chat. Más comentarios comenzaron a llegar, pero él ya no quiso leerlos. Se pone de pie y se cuelga el bolso deportivo para caminar por el pasillo de la universidad hacia la parada del autobús. Ya pasó. Pero ese enano…
Cuando Childe llegó a la casa de Zhongli llegó con una mueca un poco resentida. Xiao, quien en ese momento disfrutaba de un cereal con malvaviscos, dejó de comer para mirarlo.
— Llegaste tarde hoy, ¿pasó algo bueno? —Preguntó tras tragar, limpiándose un poco su boca con el dorso de la mano izquierda. — ¿Childe? —Insistió cuando Childe no dijo nada.
— No pasó nada bueno. —Dijo tras dejar su bolso deportivo en el suelo. Se acerca a la cocina y toma la caja del cereal de Xiao para servirse un bol. Pesadamente, se deja caer en la silla haciendo que esta cruja por su peso. Xiao observa como Childe masticaba el cereal sin si quiera gota de leche, su mirada era tan sombría…
Xiao encorva sus cejas, un poco preocupado al respecto.
— ¿Qué pasó?
— No le agrado mucho a mis compañeros del club. Aparentemente tener dinero es algo malo.
— ¿Te jugaron una broma? —Pregunta el peliverde, y su sangre hirvió por sus venas. — ¿Qué te hicieron, Childe?
— No fue la gran cosa, me dejaron… ¿plantado? Creo. Solo que estoy seguro que no hice absolutamente nada para merecerlo. Invitarles refrescos luego de entrenar nunca fue para presumir el dinero, era por ser amable, pero… Creo que fui malinterpretado. Empezar de nuevo es tan complicado.
Francamente, para Xiao tener amigos era un tema fuera de su alcance. Ni siquiera tenia uno a parte de Childe y de su hermana… pero saber que Childe estaba siendo molestado lo hacia arder en cólera. ¡Ingratos!
Al día siguiente, la practica comenzaba temprano. Childe estuvo ahí a las diez en punto, y en cuanto los demás fueron entrando ubicó fácilmente a Scaramouche. En cuanto lo ve él finge una sonrisa amable y se acerca, encorvando sus cejas. Iba a disculparse, sin duda, pero Childe tenía otros planes. Inmediatamente lo sujeta del cuello de la camisa y lo levanta un poco del suelo. Sus ojos azules parecían confundidos cuando se encontraron con la tormenta eléctrica en los ojos de Childe.
— Te reto. Si te gano, seré el nuevo capitán.
— ¿Q-Qu-
— ¡Hey, Childe, ya deja de bromear! —Dijo una de las chicas, acercándose a los dos para sujetarlo del brazo y tratar de hacerlo entrar en razón, pero Childe se mantuvo firme. — Por favor, suelta al capitán.
— Sí, lo sentimos mucho. ¡En serio!
— No pensamos que te lo tomarías así, solo era una broma…
Con cada frase que escuchaba, su mirada iba endureciéndose más y más, pero no cedió. Scaramouche permanencia parado de puntillas. Fingía un rostro de miedo hasta que entendió que lo decía muy enserio, y entonces una sonrisa torcida se plasmó en sus labios.
— ¿En serio? ¿Y de verdad crees que puedes ganarme? Apenas has entrenado un mes, no te creas demasiado po-
— ¿Judo, o box? —Pregunta ácidamente Childe, sin cambiar su expresión. De pronto su puño se abre y Scaramouche cae al suelo. No tarda en sobarse un poco el cuello y suspirar. — Escoge. Pero perderás elijas lo que elijas. —Advierte.
— Tsk, este idiota… Que sea box. —Era tan grande que difícilmente podría derribarlo en judo, la elección parecía obvia. La mayoría murmuraba al respecto del encuentro, pero ni con la insistencia de todos Childe se echó para atrás. Y Scaramouche tampoco lo haría, su dignidad estaba en fuego. Tomaron posiciones y un chico fungió como árbitro ese día.
El resultado se decidió en cuanto Childe dio el primer golpe.
Había soportado suficiente ya como para enfrentarse a una situación así. ¿Si se sentía culpable? Por supuesto que no. De hecho, ¡se sintió muy bien poder darle un puñetazo a algo por fin! Zhongli curaba su puño con un algodón empapado de alcohol, parecía un poco preocupado por su situación, pero por primera vez desde que llegó, parecía realmente satisfecho con algo. Pero siseó una palabrota gracias al ardor en su herida. Zhongli se disculpa, pero continúa hasta dejar la herida bien limpia.
— ¿Valió la pena? —Preguntó tras tirar el algodón, no parecía molesto exactamente. Childe correspondió su sonrisa, acariciando un poco su muñeca.
— Demonios, sí. Había deseado cerrarle la boca a ese enano desde que me dejó plantado. Y ahora no podrá hablar en un par de semanas.
— No me gusta la violencia para resolver problemas, pero te felicito por tu victoria.
Algunos meses después, Childe presentó el examen para ingreso. Y unos días después tuvo su resultado. La beca aplicó para su situación, incluso con un porcentaje un poco más grande al propuesto al comienzo ya que se trataba del capitán. ¿Qué mejor? Tal vez no necesitaba el dinero que se estaba ahorrando, pero nunca venía de más. Como si no pudiera ir mejor, esa misma tarde Yanfei llamó a Zhongli para acordar una cita y entregarle finalmente los papeles de residencia como migrante de Childe. Y con esto podía aplicar para la licencia de conducir y terminar el papeleo de la escuela.
Tal vez aún no sabia bailar bajo la lluvia como Zhongli dijo, pero esto era un comienzo.
