¡Un golpe de amor!
- La disciplina te llevará a la victoria –
Los padres de Childe se encargaron de barrer muy fácilmente la inseguridad de Lumine respecto a conocerlos. ¡Sí eran muy pegajosos, pero no eran como los imaginó! Parecían realmente abiertos a conocerla, y preguntaban toda clase de cosas sobre este lugar, la vida escolar y por supuesto, sobre cómo se conocieron. Aunque eran Aether y Childe quienes más hablaban en el grupo Lumine trataba de no quedarse atrás ni mostrarse tímida, y compartía comentarios de vez en cuando. Por esta vez Zhongli y Xiao se mantuvieron al margen y solo escucharon con calma, incluso Xiao se tomó el tiempo de subir con un dormido Teucer en sus brazos para dejarlo en una habitación a que descansara. A veces contestaban algo o Zhongli trataba de incluir a Pedrolino, quien se notaba incómodo por el ambiente tan familiar y cálido. Estaba acostumbrado a otro tipo de ambientes, después de todo. Más rudos.
— ¿Así que fue usted quien le enseñó a Childe a pelear? —Pregunta Lumine de pronto, manteniendo sus piernas juntas. Las balanceaba como si fuera una niña pequeña emocionada.
Al darse cuenta de que le preguntaban a él, Pedrolino pestañea un par de veces y entonces mira a aquella encantadora señorita de corto cabello rubio.
— Umh… sí… hace algún tiempo. Cuando era enclenque y débil. —Responde Pedrolino, observando nuevamente la ridícula pequeña taza sobre su mano izquierda. ¿Cómo puede alguien tener una variedad tan grande de tés? Zhongli era un hombre interesante. Era muy aromático, y el sabor estaba un poco concentrado pero al menos no era cerveza. — Y llorón.
Aether alza sus cejas y sonríe sin darse cuenta, interesado.
— ¿Quiere decir que Childe fue un llorón cuando era niño~?
¿Oh? Sabía hacia donde iba su pregunta. Childe enarca una de sus cejas y sonríe largamente, dejando caer un poco sus párpados. Iba a responderle algo sarcástico pero su madre tomó la conversación en sus manos en ese momento.
— ¡No, no, no! Llorón no. Pero Ajax era un niño muy tonto e inocente. ¡Soñaba muy alto! Primero quería aprender a luchar, luego empezó a decir que sería el mejor luchador de Rusia, ¡del mundo! Qué barbaridad. —Dice ella, llevando una de sus manos a su tostado rostro. Sus ojos buscaron los de Lumine entonces. — ¡Imagínate! Regresaba a casa con heridas por todos lados.
El señor Nobile ríe suavemente, asintiendo.
— Fue una grata sorpresa que el pequeño niño débil y enfermizo que fue alguna vez se convirtiera en lo que ahora vemos gracias a Pedrolino. —Dijo, sonriendo levemente. Entonces dirigió sus cansados ojos azules hacia el más alto, su sonrisa era tan agradecida y amable. El alto señor no pudo evitar apenarse un poco. — La verdad, llegó a nuestra vida como una bendición. Le dio a Ajax la disciplina que nosotros no podríamos haberle dado. —Agregó, y nuevamente ríe. Aether y Lumine se estaban dando cuenta de que era de él de quien Childe heredó su amabilidad y su risa jovial. — ¡Mi esposa y yo somos terribles! Ni siquiera sé patear un balón… —Admite, llevando su mano izquierda tras su nuca. Su esposa, sentada a su lado, asiente.
— Es cierto. Y yo tengo la peor condición de todas. —Dijo la señora Nobile, fingiendo un rostro de pena mientras sopla su té. El vapor se elevó y el agradable aroma a rosas llenó la sala por unos segundos.
Había cosas que Zhongli deseaba hablar con su amigo, y al mismo tiempo había cosas que el señor Nobile necesitaba hablar con su hijo. Pero los adultos se apartaron de esos asuntos serios y tensos para permitirse disfrutar de la presencia de los mas jóvenes. Excepto Pedrolino, quien en algún punto se puso de pie para excusarse y salir de la casa un rato a fumar. No volvió en un buen rato, y cuando estaba entrando de nuevo en la casa se encontró de frente con los señores Nobile y Childe detrás suya.
— ¿Se van? —Pregunta, guardándose la caja de cigarros en un bolsillo interior de su pesado abrigo.
— Se hace tarde, así que acompañaremos a Ajax a dejar a estos pequeños a su hogar. —Dijo la señora, el aroma del tabaco la mareó un poco. No era muy agradable.
— Unh. —Pedrolino asiente y se hace a un lado para dejarlos salir. Aether y Lumine venían hasta atrás de los pelirrojos, tomados de las manos. Cuando pasaron por su lado Pedrolino los miró desde arriba con algo de seriedad. — Hey… gracias por el pato, realmente estuvo delicioso.
— ¡No es nada! No todos los días podemos trabajar con ingredientes de tan alta calidad. ¡Gracias a usted por el obsequio!
Aether parecía ser el único gemelo que no se sentía intimidado en absoluto. Lumine sonrió también y apretó un poco la mano de su hermano.
— Sí, señor Pedrolino. Muchas gracias. —Dijo ella.
Pedrolino asiente, aceptando los agradecimientos. Y entonces se quedó de pie en la entrada tan solo observándolos entrar en el auto de Childe. Antes de entrar como conductor, Childe lo observó unos segundos y luego se despidió de él con su mano antes de entrar y cerrar la puerta, encendiendo el motor poco después. Ese chico había crecido tanto…
"…más vale que vea a un buen hombre. O te golpearé."
No habría necesidad de algo así, ¿cierto? Estuvo a punto de tomar otro cigarro y volver a fuera cuando Zhongli se acercó desde atrás suya y tocó su espalda. Pedrolino se sobresalta y suelta una palabrota sin querer, la caja se cayó hasta el suelo.
— ¿Fue duro independizarse, pequeña Lumine? —Pregunta la señora Nobile, observando la modesta pero cómoda sala de los gemelos. Estaba sentada mientras esperaba un vaso con agua que Aether les había ofrecido.
— Al comienzo, sí. Nuestros padres nos ayudan mucho, Aether y yo no teníamos idea de que incluso un juego de sábanas y cobijas pudiera ser tan caro… —Responde ella, terminando de acomodar el abrigo de la señora en la entrada. Se quita sus zapatos y los acomoda para colocarse en su lugar un par de pantuflas cómodas para estar en casa. Camina hacia la sala, ambos pelirrojos ya se habían acomodado en la sala y parecían cómodos con eso. Ahora que recuerda, Childe no fue muy diferente cuando Aether lo invitó por primera vez a casa. Aunque trajo mucha comida.
— Yo nunca pude independizarme hasta que me casé con él. —Contestó la pelirroja, sujetando con sus dos manos su elegante bolso en su regazo. — Cuando era joven quise vivir sola en mi temprana adultez. Pero ahora no puedo imaginarme dormir si quiera una noche lejos de él.
El señor Nobile cruza flojamente sus piernas y sonríe ampliamente, acomodando sus brazos a todo lo largo del respaldo del sofá. Lo hizo solo para abrazar a su esposa y acercarla a él para darle un beso a la frente.
— Siempre puedes tomar unas vacaciones sola en nuestra casa en China, ¿no?
— ¿Y estar sin nuestros hijos? ¡Imposible!
—Oh. Childe tiene muchos hermanos, ¿cierto? ¿Puedo ver alguna foto? —Pregunta Lumine, y como si hubiera encendido algo en ellos el señor no tarda en sacar su billetera. Una fila de fotos cayó, protegidas por un plástico desde la elegante billetera.
— ¿"Alguna foto"? ¡Tengo muchas para ver, haha!
¡Vaya! Llegaron hasta el suelo e incluso se amontonaban como una serpiente enroscada, ¡impresionante! La señora sonrió dulcemente por su genuina cara de sorpresa, y entonces se puso de pie solo para acercarse a Lumine, tomarla de las manos y llevarla al mismo sillón que ellos para sentarse justo en medio de los dos. El señor Nobile incluso se acomodó mejor para comenzar con las primeras fotos.
Childe, quien estaba escuchando todo desde la cocina junto a Aether, se cubre la sonrisa con una mano y alza sus cejas.
— Oh no, papá sacó las fotos.
Aether guarda la jarra de agua en el refrigerador y se incorpora, poniendo una de sus manos en su cadera. No prestaba atención realmente a la conversación pero sí escuchó el comentario de Childe. Sonriendo de lado, gira un poco su cabeza para verlo por encima de su hombro y pregunta;
— ¿Qué tiene de malo?
— Mejor llevemos bocadillos, camarada. Esto tomará tiempo.
En realidad, esa noche fue muy agradable para todos. Pero parecía ser más especial todavía para Childe. En casa de Zhongli se mantuvo en todo momento sujetando la mano de Lumine durante las conversaciones y relatos, y ahora estaba sentado a su lado y la abrazaba por la cintura flojamente. No la dejó sola, tal vez por eso es que Lumine pudo entrar en confianza rápidamente con ellos. Tal como Childe aconsejó, hicieron falta bocadillos. Por suerte Lumine tenia algunas galletas dulces guardadas en un tarrón de cristal. Cuando dijo que ella misma las preparó la señora quedó encantada, ¡no solo cocinaba delicioso, sino que sabía hornear! Y espléndidamente, genuinamente parecían compradas de cualquier cafetería de renombre.
Cuando los gemelos comenzaron a bostezar, Childe se dio cuenta de que tal vez era hora de retirarse. Lo dijo en voz alta y su padre entendió, aunque su madre protestó un poco. Hicieron un largo viaje, y durmieron mucho tiempo en los aviones. ¿No podían quedarse un poco más? Pero el rostro adormilado de Lumine enterneció su corazón y entonces pudo despedirse de los gemelos con calurosos abrazos y agradecimientos.
Aunque Childe envió un mensaje ni bien pisaron de nuevo el hogar de Zhongli, Lumine ya no pudo contestarlo. Yacía plácidamente recostada en su cama, con una sonrisa en sus labios y un rostro pacífico.
Con el paso de los días, algunas cosas fueron cambiando. Debido a la nueva rutina Childe y Aether ya no podían salir a trotar juntos como solían hacer, sino que se encontraban por la mañana en el gimnasio para comenzar con una rutina arriba, y en cuanto llegaban los estudiantes de Aether él bajaba el dojo para continuar con su día mientras que Childe se quedaba arriba, recibiendo con una sonrisa a cada cliente. La mayoría eran hombres jóvenes, tal vez un poco mayores que él. Había algún que otro señor maduro, con ellos casi no tenia problemas para guiarlos pues ya tenían una rutina especifica. Pero con los mas jóvenes Childe se tomaba el tiempo de orientarlos con los equipos y de ayudarlos con una rutina para lo que desearan. La mayoría por supuesto deseaba formar músculo. Sin embargo, con las señoritas era otra historia. La mayoría venia por las lecciones de spinning o por aerobics, y de eso no conocía mucho. Era por eso que Mona estaba aquí. Su clase era una de las primeras por la mañana, así que muchas veces la encontraba esperando en la entrada desde muy temprano. Era una mujer joven, cargaba siempre con un bolso deportivo que parecía algo viejo y con un modesto almuerzo que siempre dejaba a medias en cuando lo veía llegar. Era muy respetuosa también, aunque actuaba a veces con algo de codicia cuando se trataba de dinero. Todavía recordaba su rostro cuando leía el contrato de Zhongli, especialmente el que puso cuando leyó su futuro sueldo si aceptaba.
Por supuesto, lo hizo encantada. No solo porque una de las ventajas de trabajar aquí sería disponer del equipo deportivo a placer en los horarios estipulados, sino porque el sueldo era muy bueno. Precisamente ella terminaba a las diez en punto, su grupo abandonó la habitación lentamente mientras las señoritas iban recogiendo sus cosas. La joven se limpiaba un poco de sudor de la frente.
— Jefe, ¿está bien si me retiro ya? Mi grupo terminó. —Avisa, apartando un poco su flequillo de su frente con ayuda de su mano libre. Mona resopla un poco, acalorada. La mayoría de señoritas todavía se quedaron por un momento para hacerle un poco de conversación. Ella era buena, y su figura era muy envidiable. No era de extrañar que tuviera su admiración como instructora.
Childe, quien en ese momento trabaja con una de las máquinas levanta peso para los hombros y espalda, suelta lentamente la fuerza de sus manos y suspira. Tan temprano y ya se encontraba sudando.
— Por supuesto. Gracias por el duro trabajo.
La pelinegra asiente, manteniendo un rostro sereno. El que no se haya retirado luego de eso le dejaba ver que todavía tenia algo qué decir, así que Childe enarca una de sus cejas y la invita a continuar hablando.
— Umh… ¿Puedo ejercitarme aquí, cierto? Porque soy una instructora y eso… ¿Es… gratis? —Pregunta cuidadosamente, incluso entrecierra sus ojos como si temiera la respuesta.
— Sí, eso decía el contrato. —Dice Childe, volviendo a levantar sus manos para sujetarse de la barra metálica. Hace un poco de fuerza y las pesas tras su espalda comienzan a levantarse, produciendo un tosco sonido metálico por el choque. — No te preocupes, sigue tu día y regresa por la noche o cuando quieras.
No solo puedo disfrutar de los nutritivos y deliciosos batidos de Aether cada mañana, sino también de todo esto y seguir en forma… ¡y gratis! ¡Es el mejor trabajo de la historia!
Mona se retiró cuando confirmó lo que deseaba, con una sonrisa brillante en su rostro. Iba bajando las escaleras cuando se encontró de frente con otro cliente que apenas iba subiendo. Ella y Albedo cruzaron miradas por un momento, y pronto el muchacho se hizo a un lado para dejarla bajar. Mona asiente en agradecimiento y continua su camino, pero Albedo se queda de pie observándola hasta que termina de bajar las escaleras.
— …
La conoce de algún lado, pero no recuerda exactamente de dónde. En silencio, Albedo continúa con su camino hacia arriba. El instructor parecía ocupado con su propia rutina así que no iba a molestar. El joven se quita su bolso deportivo y desliza el zipper para sacar su ropa deportiva. Toma su lugar como el quince en los casilleros y se dirige hacia los baños de varones. Preparó su cuerpo para el ejercicio, y salió justo a tiempo para encontrarse de cara con otra de los instructores aquí.
Beidou, quien firmaba su entrada apenas, le dirige una sonrisa amable en cuanto se cruzan. Albedo asiente a modo de saludo y pasa de largo, ella era la instructora de box hasta donde sabe. Los había visto practicar un par de veces, la fuerza de esa mujer sin duda era de admirar. La suya, por otro lado, era menos tosca.
— ¿Ya llegaron los demás?
Escuchó la pregunta de la instructora, y aunque no quiso poner atención era inevitable no escuchar mientras tomaba las mancuernas para calentar un poco sus brazos. Era una conversación entre la instructora y un hombre que atendía en la entrada.
— Sí, la están esperando adentro.
— ¡Qué chicos tan disciplinados! Voy yendo.
Este lugar… Albedo había visitado muchos gimnasios desde que empezó su carrera, pero este lugar pese a que apenas la semana pasada se había inaugurado, ya tenia a tantas personas inscritas y tenían tan buena atención. No era de extrañar que incluso Alice considerara meter a Klee a las clases del dojo en cuanto se enteró por él sobre ellas.
— ¡Ay! ¡No puedo hacerlo! ¡Sensei, por favor ayúdeme!
El llamado de auxilio alertó al instante a Aether, quien en ese momento caminaba entre los niños precisamente esperando algo así. Inmediatamente mira a la niña que pedía ayuda, Klee incluso tenia sus manos extendidas hacia él mientras que trataba con todas sus fuerzas conservar el equilibrio y no caerse.
— Hey, Klee. Tómalo con calma, si todavía no puedes no debes forzarte, ¿está bien?
Aether se hinca a un lado de la pequeña, que rápidamente se sujetó de las manos que su sensei le ofrecía. Parecía al borde del llanto, incluso Diona a su lado parecía preocupada. Contrario a Klee, ella había hecho un Split perfecto y todavía lo mantenía.
— Klee… —Murmura la pequeña de rosado cabello, encorvando sus cejas.
— ¡Esto es muy duro!
— ¿Quieres que te ayude a bajar? —Pregunta Aether, y aunque con miedo Klee asiente. Ya vió hace un rato, con otro de sus compañeros, cómo era que Aether ayudaba. Los agarraba y los empujaba hacia abajo. Eso se vió doloroso pero… ¡Era la única que quedaba! Entrenar para ser más flexible era muy doloroso. ¡Pero no podía rendirse! Aether pudo ver su determinación, ¡es una buena actitud! La sujeta por la cintura y cuenta hasta dos. Al tercer conteo, que no fue dicho en voz alta, termina por hacer que Klee baje del todo hasta que su pelvis tocó el suelo. La pequeña mantuvo sus ojos cerrados con fuerza mientras temblaba, pero…
¡Solo fue doloroso al inicio! En realidad, ¡la sensación de ardor duró poco! Abrió sus ojos y sonrió ampliamente. Aether la soltó y ella pudo mantener fácilmente la posición por un rato más, entonces aplaude.
— ¡Lo logré!
Jean, quien observaba desde la sala de espera, se lleva una mano al pecho y suspira con gran alivio.
— ¡Aether-sensei es el mejor!
— ¡Lo hiciste, Klee!
Por la sesión de hoy, esto era más que suficiente. Aether concluyó la clase y la mayoría de niños celebraron el cuarto día con suspiros de alivio, piernas temblorosas y un corazón cálido y lleno de determinación. Había padres esperando afuera, en una sala justamente frente a la habitación donde entrenaban. Así podían ver todo. Diona fue la primera en correr hasta los brazos de su padre.
Entre esas personas, el rostro de su hermana lo recibió con una sonrisa alegre. Aether alza sus cejas y se apresura a caminar hacia ella. Lumine se pone de pie y lo abraza inmediatamente pese a que Aether intentó apartarse, alegando que estaba sudado ahora.
— ¡No me importa! ¡Te fuiste sin desayunar! Así que te traje esto~ —Lumine saca de su bolso deportivo un bento cubierto por un pañuelo amarillo. Aether sonríe tímidamente, colocando sus manos bajo el bento aun cálido.
— ¡Lo siento! Iba un poco tarde.
— Vivimos tan cerca y aún así puedes llegar tarde, en serio…
Lumine se cruza de brazos y niega suavemente con su cabeza. Su lindo cabello se movió con gracia junto a su cabeza, el aroma de su shampoo era agradable. Muy por el contrario, Aether no lucia tan fresco. Moría por un buen baño, pero su jornada aun no había terminado. Finalmente Lumine deja caer el bento justo sobre las manos de su hermano, quien inclina su cabeza.
— ¡Lo siento, lo siento! ¡Eres una diosa generosa por traerme mi almuerzo!
— Lo soy, ¿verdad~?
— Comeré en cuanto me duche. —Promete Aether, y le es imposible no fijarse en el uniforme perfectamente doblado que su hermana tenía en su bolso. Su sonrisa se hace un poco mas corta y sus cejas se fruncen un poco. — Pero primero, Lumine…
No fue difícil saber lo que quería decirle. Entrenar, por supuesto. Gracias a las nuevas cargas que iban a enfrentar, se vió en la obligación de dejar su trabajo de lado para centrarse en su entrada de nuevo a las competencias. Cada día, Aether venia aquí a tomar el primer turno con las clases de judo, y Lumine llegaba poco antes del medio día para practicar un poco juntos. Poco a poco estaban acostumbrándose a esta rutina.
Tomar condición de nuevo no era sencillo, y fue doloroso al inicio. Pero ahora parecían volver a ser los mismos chicos enérgicos de siempre. Childe bajó en cuanto su relevo llegó para tomar el turno de la tarde. Abajo, escuchó la inconfundible voz de Lumine.
— ¡Bajaste la guardia!
— ¡Lumine, no he comido! ¡Dame un respiro!
Sí, el sonido de un buen entrenamiento era como música para sus oídos. Ni bien se acerca, Lumine quien sometía a su hermano en ese momento nota su presencia y sonríe enormemente. Manteniendo fuertemente las manos de Aether en su espalda baja con una mano, la otra saluda a Childe al ondearse en el aire amigablemente. Aether parecía pasar un mal rato, forcejaba pero no lograba zafarse.
— ¡Hola, Childe!
— ¡Hol- Ah!
Lumine llevó su peso hacia el frente e inevitablemente Aether cayó contra la colchoneta. Childe hace una mueca ante la sensación emocional de sentir el dolor justo sobre su mentón por esa caída, y su sonrisa se torció un poco. Su chica era fuerte. Lumine lo presionó un poco con su rodilla.
— Sí, eso es. —Celebró el ruso, sonriendo amistosamente. — Acaba con él, princesa.
Contó hasta tres, y entonces Lumine se puso de pie inmediatamente para volver a posición. Childe aprovecha la oportunidad para recargarse en la pared dentro de la habitación, observaría de cerca el resto del entrenamiento. Aether se puso de pie poco después que su hermana, pero se volteó para encarar a Childe. Tenia el rostro un poco rojo cuando se miraron. Aether se señaló a sí mismo y exclamó;
— ¡Anímame también a mí, Childe!
Childe le obsequia una sonrisa lo suficientemente grande como para que sus ojos se entrecierren. Pero
— Presta atención, camarada. —Aconseja, inclinando un poco su cabeza. — El encuentro no ha terminado.
Pronto Aether entiende su advertencia. La pierna de Lumine se entromete entre las rodillas de Aether y le dobla hacia el frente la rodilla izquierda. Con ese enorme punto de apoyo para ella, tumbar a su hermano contra la colchoneta fue cosa fácil. Lumine aprovechó muy bien la distracción de Aether. El temporizador sonó desde el celular de Aether, quince minutos exactos habían pasado. Lumine se pone de pie y levanta sus dos manos al aire, dando pequeños saltos de celebración. Aether suspira contra la colchoneta, derrotado, y cierra sus ojos. Esa última fue completamente su culpa, se distrajo por completo. Abre sus ojos a tiempo para ver la mano que Childe le ofrece y la acepta, poniéndose de pie de un jalón del ruso.
— No creo que las estatales sean tan sencillas. Si me encuentro contigo, ¿seré capaz de vencerte esta vez?
Childe preguntó eso al aire, pero Aether lo entendió como uno de los retos que siempre hacían entre ambos. Sin pensarlo, su mano se aferra a la de Childe y él se acerca un poco más. Lumine se lleva sus manos a la boca, ¡esa mirada! Aether parecía determinado, incluso su sonrisa parecía confiada. Su cara, toda roja por el encuentro de recién, le daba un aire más interesante a toda la escena.
— Llegaremos hasta el final, Childe. Pero vas a caer. —Aseguró, apretando su mano con la suya propia. Sus cejas se fruncieron otro poco y su sonrisa cedió hasta ser una línea delgada. — No puedo perdonarte por vencer a Lumine.
Childe alza sus cejas, casi sin darse cuenta su sonrisa se torció de una forma extraña. Repentinamente tuvo una oleada de energía por todo su cuerpo, eso se sintió… era lo que necesitaba, un buen reto. Era imposible competir contra Lumine pues en un encuentro legal, estaban en categorías completamente diferentes. Pero si Childe pudo derrotarla, ¿no implicaba eso que Childe seria mejor que Aether, quien no podía derrotar a su hermana?
Claro que aquel encuentro no fue del todo justo, pero habría oportunidad para volver a intentarlo en mejores condiciones.
— Oh~
La energía de dos rivales es…
Parecía que no podían apartar sus miradas el uno del otro, y por alguna razón el corazón de Lumine se aceleró. Su apretón de manos era tan fuerte que ambas temblaban en el aire de la fuerza. Poco a poco las cejas de Childe también se fruncieron. Estaba a punto de motivarlos aún más con alguna frase que seguramente le robaría el aliento a Lumine pero en ese momento una cuarta voz los toma por sorpresa.
— ¿Acaso soy el único que siente una fuerte energía homosexual por aquí?
La voz de Xiao los sorprendió a los tres. Childe y Aether inmediatamente toman distancia y apartan la mirada. Aether parecía el más sorprendido de todos, incluso respiraba por la boca de lo agitado que se puso. Childe no dice nada y solo levanta un poco el flequillo de su frente, acercándose a Lumine para abrazarla por la cintura con su brazo izquierdo. Aether finalmente voltea hacia la puerta de la habitación y se encuentra con Xiao, quien cargaba con su bolso escolar por encima de su hombro y tenia una pose despreocupada. Y en sus labios… una corta sonrisa burlona para Childe. Esta era la hora a la que pasaba por los gemelos para irse al campus, así que encontrarlos en un encuentro no era nada nuevo para Xiao. ¿Pero qué con toda esa escena? Realmente, las rivalidades y amistades juntas daban resultados muy divertidos a veces. Al final, Xiao se rió del rostro avergonzado de su novio y pidió disculpas si en verdad los incomodó. Lumine acompañó su risa, genuinamente estaba feliz de que Xiao estuviera tan cómodo con ellos. Pocas veces lo escuchaba reírse de forma sincera. Su sonrisa era tan hermosa que Aether dejó pasar ese chiste tan extraño y sonrió, observándolo. El sonrojo que tenia ahora no era por nadie más que por el peliverde.
Era cierto, Lumine tuvo que dejar su trabajo para concentrarse un poco más en el inicio del semestre, pero también en su propio entrenamiento. Iba a medio día al dojo para entrenar con su hermano, luego Xiao pasaba por ellos y se iban juntos a las clases mientras que Childe tomaba su propio camino hacia su escuela. Por la tarde, luego de clases, seguía entrenando con Aether pero también con los otros chicos del club de judo de su universidad. Y entonces por la noche tomaban caminos distintos. El tiempo que podía ver a su novio ahora era un poco más limitado, pero apreciaba cada minuto a su lado cuando pasaba por ella para salir a cenar, o simplemente para salir a caminar. Pero de ley, a las diez en punto se dirigían nuevamente al gimnasio para entrenar un poco más. No solo tenia que practicar judo, sino también entrenar su cuerpo. Las mancuernas y las máquinas de peso al inicio fueron algo pesado para ella, pero tras tres semanas de su nueva rutina comenzaba a tomar un poco más de ritmo.
Ya que Aether cumplía con su rutina desde temprano, guardaba sus ratos luego de clases para Xiao. A veces simplemente salían a disfrutar de la pista deportiva del campus para correr, o salían a divertirse a algunas partes de la ciudad. Poco a poco Xiao parecía acostumbrarse más y más al ruido de los demás. Tal vez no convivía mucho con los demás, pero parecía cómodo en presencia de Chongyun y Bennet cuando se unían a ellos. Mientras Aether estuviera ahí para sujetar su mano él no iba a sentirse pequeño e incapaz de convivir, nunca más.
Para Lumine, tal vez la idea de tener un poco de musculatura le generaba todavía algo de inseguridad, pero Childe siempre la llenaba de palabras de apoyo y cosas lindas. Si estaba en el gimnasio, no le importaba absolutamente qué otro cliente estuviera en ese momento, no perdía oportunidad alguna para lanzarle piropos o alguna que otra mirada de un chico enamorado. Mona, con quien había entablado una amistad ni bien se vieron la primera semana, parecía ya acostumbrada a que Childe interrumpiera de vez en cuando sus conversaciones.
Para mediados de abril, por los pasillos de la universidad ya comenzaba a publicarse las futuras competencias amistosas entre universidades. Este iba a ser el primer escalón, un preliminar antes de inscribirse a las competencias estatales. Como era de esperarse, Childe entró en la competencia tanto en arquería, en judo y en box. Lumine y Aether tan solo intentaron con Box. En el club, a nadie le pareció extraño que Lumine se inscribiera tan rápido. Después de todo Aether les había contado un poco de la carrera de su hermana. Pero sí iba a ser la única chica que representara a su escuela. Si Lumine perdía si quiera un encuentro…
¿Su fuerza sería suficiente para llevarla al final en la liga femenil?
Se preguntaba eso mientras miraba a través de su ventana. Parecía como si el cielo se hubiera despejado solamente para ella, pero sus pensamientos no encontraban la misma claridad.
Todas las palabras de sus amigos se repetían en sus pensamientos, luego de que Aether y ella les dijeran en una reunión que finalmente estaban inscritos todos ellos inmediatamente estallaron en emoción, pero Xiangling fue la primera en notar que Lumine no parecía estar tan contenta como ellos. De hecho, se mantuvo callada hasta que ella preguntó en voz alta si todo estaba bien. Fue justo en ese momento cuando Lumine admitió que sentía un poco de miedo.
Childe sujetó una de sus manos y la miró con calma. Su corazón saltó dentro de su pecho.
"Si te sientes tan nerviosa, ¿por qué no mejor entrenamos? ¡Dame lo mejor que tengas! Y cuando me veas contra la colchoneta, quiero que guardes bien esa sensación. Solamente alguien con tu habilidad puede conseguirlo, de todas formas. ¿Todavía crees que eres débil?"
Pero las contrincantes que enfrentaría… ¿alguna vez se sintieron inseguras como ella?
"¡No tengas miedo! Estaré ahí para apoyarte, Lumi. Lo prometo."
Lumine cierra sus ojos, y un picor en su nariz le advierte que su oleada de sentimientos podría llevarla a derramar un par de lágrimas.
"¿Tienes miedo? …no entiendo por qué. No sé si sirva de algo, pero creo que eres muy buena. Tal vez mejor que Aether. Si tienes miedo, puedes decir mi nombre. Aether dice que lo relaja. … ¿Eh? ¿Por qué pones esa cara? ¿Dice algo muy vergonzoso?"
¿Pero eso era malo?
"Está bien si te sientes nerviosa, ¡pero yo creo que lo harás espléndidamente! ¡Yo creo en ti!"
La confianza de todos…
"Lumine… buena. No tengas miedo. Creo que será sorprendente."
…estaba con ella.
"¡Querida, lo harás bien! Si dejas a alguien inconsciente, ¿podrías por favor darle esto a su coach? Solamente es por si acaso, hehe~"
Y definitivamente no podía defraudarlos. Pero mucho menos puede defraudarse a ella. ¿No era esto lo que por años añoró volver a sentir? El miedo tal vez era algo inesperado e indeseado, pero la emoción de volver a escuchar el apoyo en el público, de escuchar los aplausos. De ganar una competencia…
"Pase lo que pase, estaremos ahí para ti. ¡Seré quien grite más fuerte para apoyarte! … ¿De qué hablas? ¡Seré yo, tarado! ¿Quién mejor que yo para apoyar a mi propia hermana? ¡Lumine, esforcémonos juntos! ¡Lleguemos lejos!"
¡Eso! Llegar lejos. Todos juntos. Lumine abre sus ojos y echa un vistazo más al cielo, tan despejado y hermoso. Hoy tiene un color precioso, con lilas y naranjas acompañando al rojizo color de un atardecer.
El sonido de una puerta cerrándose llama su atención. Lumine baja su mirada y sonríe al ver el auto de Childe estacionado justo frente a su casa. Childe revisa la hora en su celular, mientras que en la otra mano llevaba firmemente sujeto un enorme ramo de diversas flores. Parece complacido por la hora, llegó incluso antes de la hora que acordaron. Mira distraídamente a su alrededor, y entonces se congela unos segundos en cuanto nota a Lumine desde la ventana. La chica le sonríe y levanta su mano para saludarlo. Lentamente, las mejillas de Childe se colorean de un suave rosado.
Aunque en vano, trata de ocultar el ramo de flores al llevar su mano izquierda tras su espalda, y levanta su mano derecha para saludarla de vuelta. Otra vez esa sonrisa suya tan encantadora y hermosa…
Con él a su lado, ¿por qué debería tener miedo? Aún si falla, aún si no lo consigue, podrá volver a intentarlo. Y lo hará las veces que sea necesario. Aún si cae, la caída no va a doler. Porque él estará ahí para sujetarla.
Nota de la autora
¡Se me atravesó un viaje! Atravesé media república desde el norte para venir a ver a mi hermano mayor. Bendito verano xD Espero que ustedes también estén descansando y disfrutando de estas vacaciones ya sea en su casita, o afuera con sus debidas precauciones.
