Advertencia sobre capítulo: Feels(?
Puede que lloren un poco, no lo sé. Luego me cuentan si lloraron (?) Porque yo sí. XIAO TE AMO BEBÉEE Q/u/Q
¡Un golpe de amor!
Capítulo extra (3)
- Un camino que solo tú puedes forjar -
En sus actuales veinte años, Xiao aún podía presumir de tener una muy buena memoria. Y al voltear hacia atrás, lo quisiera o no, su pasado siempre estaba ahí como una mancha oscura en todos los momentos brillantes de su vida. Aunque al inicio era algo molesto, aprendió a vivir con eso. Tomado de la mano por Zhongli, y también por Hu Tao, aprendió a lidiar con los recuerdos y fingir que no existían. Esa ya no era su vida.
Hubo pasatiempos que lo hicieron más fácil de ignorar. Por ejemplo, el gusto por las figuras protectoras como los policías, e incluso los samuráis. Pero también lo estuvo la música, las largas tardes que pasaba practicando con un viejo bajo que Zhongli le permitió. Cada cortada en sus dedos que solo le ayudó a aprender, y cada instrumento que sus manos tocaron luego de eso. Aunque nunca se consideró a sí mismo como un prodigio, no puede ser lo bastante humilde y decir que no lo hacía bien porque no era el caso. ¿Serán acaso los corazones más frágiles las que conectan más fácilmente con el arte?
El deporte llegó a su vida cuando tenia diez años. Comenzó como lo más normal, prácticas en la escuela junto a los demás niños. En su anterior vida, antes de Zhongli, ni siquiera podía participar con sus anteriores compañeros por miedo a hacerlo mal, porque eso significaría lastimarse y traerles más problemas a sus padres biológicos. Pero no sentía ese miedo con Zhongli en absoluto. Correr por una pista un par de vueltas, saltar los obstáculos y jugar un poco de futbol fueron actividades normales en su desarrollo en este momento. No fue hasta la última etapa de la secundaria que probó por primera vez lo que era el salto de altura a una escala un poco más difícil. Antes, saltaba obstáculos fijos al suelo junto a los demás niños. Pero nunca antes había pasado su cuerpo entero por encima de un obstáculo a un par de metros del suelo.
Su primero tuvo una altura de un metro y medio, y aunque ahora no parecía la gran cosa todavía recuerda los sentimientos que tuvo cuando lo saltó. Xiao se preparó con una carrerilla a cinco metros de distancia, y usó un trampolín para impulsar su salto. Cuando extendió sus brazos y solo se dejó llevar, viendo el cielo del verano encima de él, todo se sintió tan natural. Era como si esto fuera lo suyo, como si se hubiera reencontrado con algo que venía incluso desde antes de esta vida. Y en la realidad, su salto apenas y duró un par de segundos antes de que su cuerpo cayera de espaldas en las colchonetas de seguridad.
— Genial… —Se dijo a sí mismo, sentándose. La profesora de educación física se acercó de inmediato para ayudarlo a levantarse, pero la mirada de Xiao estaba perdida y no pudo notar la mano que le ofrecía.
Esa sensación de quedarse en blanco, de no pensar y solamente sentir, perduró por algún tiempo en su cabeza. ¿Se limitaría a vivirlo de vez en cuando y ya? En absoluto, así que aprovechó su favorabilidad con los profesores gracias a sus calificaciones para tomarse ciertas libertades. Comenzó a pasar algunas tardes en el gimnasio, al inicio solo viendo a los equipos. Básquet, Tenis o cualquier otro deporte con pelota no le interesaban. Pero ver al equipo femenil de su escuela hacer saltos de longitud y de altura sí. ¿Entonces era un deporte que era mejor visto con mujeres? Hizo un poco de investigación en internet, y descubrió que no era así. Era un deporte mixto, aunque su escuela no contaba con un equipo masculino simplemente.
Finalmente encontró valor para acercarse al director y preguntar al respecto. Aunque era un hombre ocupado, hizo un momento para atender personalmente a uno de sus alumnos más destacados. Y escuchó su petición.
"¿Tú también quieres saltar?"
Por supuesto, respondió afirmativamente.
"Puedes unirte al equipo femenil, no hay problema porque seas un chico."
¿No se vería extraño?
"Es más fácil que encontrar a otros varones, hace tres generaciones que no hay un equipo masculino para salto, pequeño Xiao."
Él puede comenzar uno. No tiene muchos amigos -ninguno, en realidad- pero puede…Si le da una oportunidad…
"Hablaré con la entrenadora del equipo femenino, pero escucharé tu petición y veré lo que puedo hacer. Por ahora, ¿por qué no aceptas mi primera propuesta?"
En ese momento no tuvo otra opción más que unirse con las señoritas. Aunque en un principio fue extraño, ellas en realidad eran muy amables y la profesora también. Los hacía correr por las mañanas, y ejercicios de estiramiento con los que tuvo algunas complicaciones.
Dolía como el demonio separar sus piernas por completo. ¿Será porque es un chico? Porque, aunque las señoritas también se quejaban de dolor, no acababan al borde de las lágrimas como él. No entendía por qué era necesario hacer ejercicios así, y no lo entendió sino hasta que pudo volver a pararse en la pista de atletismo luego de unas semanas de entrenar. La entrenadora dio el pitido y su cuerpo comenzó a correr casi por instinto, y se sentía tan ligero. El aire rompiéndose con su cuerpo, el sonido ululante del viento bailando por sus oídos. La fuerza que no sabía que tenía… Nunca fue tan consciente de su cuerpo hasta ese momento. Esta vez no hubo apoyo alguno más que su propia fortaleza. Xiao llegó hasta la línea marcada con rojo y flexionó sus piernas un poco para impulsarse. Su cabeza tocó la barra, pudo sentirlo. Pero no la tiró. Gira su cuerpo y encoge sus piernas cerca de su pecho al momento de caer sobre la colchoneta. Y su cuerpo aterrizó, pero su mente no. Esta sensación de libertad, de fuerza. Abrazó tanto ese sentimiento y se enamoró de él. No supo bien cuánto tiempo pasó desde que aterrizó, pero al volver en sí Xiao estaba jadeando debido a su aceleración y emoción. Sus ojos vieron el hermoso cielo azul, aturdido todavía por sus emociones. Y entonces escuchó las voces de sus compañeras y su profesora, felicitándolo y halagándolo.
Ese salto había sido de un metro cuarenta centímetros. Para alguien tan pequeño como él, era un buen salto. Y fue en ese momento donde extendió su mano derecha hacia el cielo y se preguntó a sí mismo;
¿Qué tan alto puedo llegar?
Había diferentes tipos de saltos, y también diferentes deportes para ellos. Estaba el salto de longitud, tal vez incluso más difícil que el salto de altura. Consistía en correr por al menos cinco metros antes de la línea de salto y llegar tan lejos como se pueda en un único salto, ¡y tenia que ser uno bueno! Y también estaba el salto de altura, algo parecido, pero en lugar de saltar buscando distancia hacia un mismo plano, la buscabas hacia arriba. En este había dos variantes que él practicaba. El salto de altura común, y el salto de altura con garrocha. Cuando probó esto por primera vez se dio cuenta de lo realmente difícil que era, pues aunque la garrocha era flexible necesitaba mucha más fuerza para conseguir un buen salto. En sus primeros cinco intentos, Xiao tiró todas las barras que se supone debía saltar. Fue penoso, pero tener un reto era motivante.
Tal como dijo, el director cumplió su palabra. Hizo que los profesores les comentaran a los estudiantes sobre su intención de crear un equipo masculino, e incluso hizo un evento deportivo para promocionar lo que era realmente este salto. Como el primer varón interesado tras tres generaciones, Xiao debía hacer una demostración en público. ¿Pero estaba preparado para eso?
Demonios, no.
Revivió una etapa de ansiedad debido a esto, pero su padre dijo que las cosas que se empezaban debían terminarse, y Ganyu estuvo ahí para apoyarlo. Ella personalmente se quedaba a su lado para verlo practicar, y estuvo ahí para cargarlo cuando caía frente a la vara a dos metros de altura.
"No te preocupes porque papá no esté aquí, está ocupado trabajando para nosotros. Pero sé que estará ahí para verte ese día."
Aunque su padre no estuvo ahí para verlo entrenar, Ganyu se mantuvo a su lado en cada momento. Zhongli tenía razón, las cosas que se empezaban debían concluirse. Pero… Xiao no pudo terminarlo. En el entrenamiento, su peso fue demasiado para la garrocha y esta se rompió por la mitad cuando él estaba en el aire, casi pasando por encima de la barra transversal. Se agrietó tanto que algunos trozos se incrustaron en su mano derecha. Por supuesto, Xiao cayó en contra de su voluntad. Ganyu gritó y corrió inmediatamente hacia él para cargarlo en sus brazos. En la enfermería, un profesor puso todo su empeño en quitarle cada espiga de madera de su palma mientras Ganyu lloraba todas esas lágrimas que Xiao se esforzaba en contener y más. Él por impotencia, y ella por miedo y preocupación. Cuando el profesor los dejó solos, Xiao se mantuvo sentado en la camilla observando con ojos inertes su mano vendada. Sus labios, secos y agrietados, se separaron solamente para decir aquello que rondaba en su cabeza.
"Lo siento, Ganyu. Te saltaste muchas clases para apoyarme en mi entrenamiento y al final yo lo arruiné…"
Su hermana negó con su cabeza una y varias veces, cubriéndose la boca con ambas manos.
"Xiao, tú no arruinaste nada. Me preocupaba más que te lastimaras. ¡Caíste desde tan alto y yo no pude…! ¡Tuve miedo!"
En realidad, aunque así fue, no le dolía en absoluto. Pero pudo entender su preocupación. Xiao extendió sus brazos y Ganyu lo abrazó con fuerza, aferrándose a su delgado y pequeño cuerpo mientras sollozaba contra su pecho. Xiao se mantuvo quieto, con ese mar de sentimientos confusos en su mente y corazón. Las pequeñas heridas en su mano ardían un poco, pero la caída no le causó ningún dolor. Xiao cierra lentamente su mano en un puño tembloroso. Por supuesto, no pudo atender al evento deportivo como se esperaba. Pero fue a verlo de todas formas, y Ganyu lo acompañó. Aunque sus ojos eran duros y fríos, dentro de él era consciente de cuán triste se sentía realmente por no haber podido participar. ¿Habría hecho una diferencia? Tal vez… tal vez no. Sus compañeras, quien se habían esforzado maravillosamente en este evento, ni siquiera se acercaron a él luego de saber que se había lastimado saltando. Y su relación empeoró todavía más cuando su padre, al enterarse de este incidente, demandó a la escuela por no tener equipo adecuado. ¿Garrochas de madera? Las reglas del deporte estipulaban que debían ser de fibra de vidrio y carbono. No solo desobedecieron esa regla, sino que las de madera que poseían no estaban en las mejores condiciones. En el peor de los casos, Xiao pudo haber caído de una postura más letal para él o lastimarse un brazo, o cualquier extremidad de su cuerpo.
Cada vez que él se acercaba al gimnasio, todos aquellos que conocían la historia murmuraban a su espalda. ¿Cómo se atrevía a acercarse a entrenar con una demanda de tan alta cantidad en curso contra la escuela? Pero ellos no lo entendían, ¿cómo podía perder lo que esto le daba solo por una caída? Entendía la furia de su padre, pero no la secundaba. Aunque en soledad, él continuó entrenando. Y entrenó hasta el cansancio. Cada salto que se esforzaba en completar solo lo impulsaban más. Esta sensación tan familiar, y a la vez tan desconocida, lo embriagaba. Estuvo solo cuando rompió su récord personal, de metro cuarenta centímetros a metro cincuenta centímetros. Y solo tenia quince años.
Eventualmente se graduó, y meses después su familia recibió la fecha para la audiencia sobre la denuncia. Xiao no mostró interés alguno y se mantuvo en casa estudiando para sus primeros parciales de la preparatoria. Como era menor de edad, no tuvo problemas en no verse involucrado más que como mencionado. Pero Ganyu, quien observó todo por todas sus semanas de entrenamiento, fue un testigo importante para conseguir la victoria. Y gracias a ellos esa escuela tuvo qué mejorar su presupuesto para el gimnasio y conseguir mejor equipo. Aunque también les costó dinero, al final el cambio fue para bien, o eso piensa Xiao. Continuó solo, no mucha gente se le acercaba y aquellos que lo hacían se encontraban con un obstáculo del que Xiao ni siquiera era consciente: sus decadentes habilidades sociales. Xiao no sabia de qué conversar con otros, y tampoco mostraba interés por saber de la vida de los demás.
Esto fue hasta que Childe llegó a su vida nuevamente como algo más permanente. Cuando llegó a su hogar con la idea de quedarse por quién sabe cuanto tiempo, Xiao se emocionó. Tal vez, dentro de él, sí se sentía un poco solo. Desde que Ganyu tuvo qué irse para seguir estudiando la casa se sentía vacía, su padre trabajaba por tanto tiempo que estaba solo no solo en la escuela sino también en su hogar. Esta vez tuvo un compañero para jugar videojuegos, un amigo con el que podía hablar libremente y también, un punto de apoyo para socializar un poco más. Xiao estuvo ahí cuando Childe fue derrotado por Aether en su primer encuentro como rivales, y también estuvo ahí cuando Childe comenzó a tratar a ese chico rubio como a un amigo. Inesperadamente, incluso llegaron a su preparatoria para verlo entrenar a él. Fue tan… vergonzoso. ¡Esa era la palabra! Además de Ganyu, nadie había ido a verlo entrenar específicamente a él. Y de pronto, tener a un desconocido mirándolo con ojos brillantes en cada salto se sintió como algo extraño e irreal al comienzo, pero poco a poco se acostumbró a su presencia e incluso se animó a hablar directamente con el amigo de Childe.
Para su grata sorpresa, Aether era muy agradable y no tuvo problemas para encontrar aquellas cosas que tenían en común para sacarlas como un tema de conversación. Aunque Xiao nunca se lo dijo en voz alta, realmente admiraba esa facilidad con la que Aether hacía que uno se sintiera cómodo hablando. No juzgaba, era divertido y relajado y también, un poco bobo a veces. Sobre todo por esos movimientos exagerados que hacía a veces que contaba alguna historia. Y aunque al inicio lo percibió de esa forma, en algún momento sus sentimientos comenzaron a florecer. Se preguntó, en un comienzo, si fue porque era de las primeras personas que trataban de conocerlo. ¿Serían sus sentimientos verdaderos, o solo sentía interés por alguien que trataba de conocerlo? Se lo preguntó por algún tiempo, y mientras más tiempo pasaban juntos hablando o jugando videojuegos más confundido se sentía. Fue hasta aquella madrugada hablando con su padre que tuvo un poco de luz a todas sus dudas. Tal vez pudo haber comenzado de esa forma, pero ahora era diferente. Genuinamente gustaba de Aether, no porque se interesara por él solamente. Era agradable pasar el rato juntos, y de alguna forma sentía que con su presencia en el gimnasio él podía llegar incluso más alto, como si él lo ayudara a tocar las nubes.
Entrar en la universidad solamente le dio una oportunidad para seguir disfrutando de estos sentimientos, pero la primera semana fue tan… terrible. No pudo conseguir ninguna amistad nueva, y su compañero de equipo no daba ni las luces. Aunque la carga de tarea no era algo infernal, estaba tan motivado por los cambios en su vida y genuinamente pensó que sería diferente. Pensó que era un Xiao diferente, con más confianza. Pero ni siquiera se atrevió a presentarse por sí mismo en su primer día, frente a todos. Aunque Lumine le diera ánimos, aunque Childe le diera consejos, y aunque Aether estuviera a su lado, había cosas que solamente Xiao podía hacer.
Si lo logro, hablaré con mi compañero. Haré nuevos amigos. Me esforzaré más. Lo haré.
El salto con garrocha fue algo que no volvió a practicar con la misma regularidad que en el pasado después de aquél accidente, con los saltos comunes estaba bien. Incluso rompió su propio récord personal un par de veces más. Pero por alguna razón, encontró el coraje que había perdido para volver a intentarlo. Una barra tan alta era intimidante, tres metros de altura y una garrocha de cinco metros de longitud en sus manos. Contrario a la que solía usar para entrenar, esta sí era de vidrio. Podía sentir su dureza en sus manos, ¿pero sería lo bastante flexible para soportar su cuerpo?
No había otra forma de saberlo más que intentándolo, ¿cierto? Cayó una vez, pero puede levantarse por sí mismo. Preparó todo por su cuenta, incluso colgó la barra para tres metros. Por sí mismo, ni siquiera podía saltar eso con sus piernas. Era tal vez humanamente imposible hacerlo. Pero con la garrocha…
Salta.
Se dijo a sí mismo.
No pienses, solo hazlo.
Xiao camina varios metros hacia atrás, y cuando llega a una distancia prudente se da la media vuelta para encarar el obstáculo. Sus dos manos se aferran con fuerza a la garrocha negra que escogió. Toma un aliento y entonces comienza a correr hacia adelante, determinado.
¡Hazlo!
Enterró el extremo de la garrocha en la caja metálica dentro del suelo justo debajo del obstáculo. Su cuerpo se elevó al instante, y la garrocha se encorvó pero eso lo ayudó a impulsarse un poco más. Sus piernas no eran un adorno, las usó para aprovechar ese impulso que el instrumento le otorgó y entonces soltó la garrocha, extendiendo sus brazos casi sin pensarlo. Encaró al cielo y perdió su aliento de lo hermoso que era. Esta era la sensación que tanto amaba…
¡Lo hice!
Su cuerpo cayó de espaldas a la colchoneta, y él se quedó ahí un rato con su corazón latiendo a cien por hora. Aunque nadie lo vió, no lo necesitaba. La barra no se movió, ni siquiera un cabello de su cuerpo la rozó. Al sentarse, Xiao siente cómo algo cae desde su mentón hasta la colchoneta. ¿Agua? Mira hacia el cielo por instinto, pero estaba despejado y hermoso. Entonces…
Toca sus mejillas, y sonríe vagamente cuando se da cuenta de que eran sus propias lágrimas. Como si acabara de liberarse de grilletes que no sabía que tenía, Xiao se mordió el labio inferior y solo lo dejó fluir. Estaba bien llorar, sobre todo si está solo. Sonríe y se limpia las lágrimas mientras salen, ni siquiera se dio cuenta de que estaba hipando y encorvando sus cejas. De pronto, se sintió desesperado por todo y su rostro se volvió lastimero. El chico encorva un poco su espalda y suspira amargamente, sintiendo una opresión en su peso. ¿Qué era esta sensación? Al abrir sus ojos no pudo ver nada más que un paisaje distorsionado por la gruesa capa de lágrimas.
Tenía tanto miedo, tuvo tanto miedo. Era una distancia muy grande desde su perspectiva, y estaba solo. ¿En el peor de los casos, qué hubiera sucedido? Pensó en eso mientras limpiaba de nuevo sus lágrimas, tembloroso.
— Xiao…
El peliverde abre sus ojos al instante y levanta su rostro. ¿Escuchó bien?
— ¡Xiao!
Sintió que alguien lo tocaba por los brazos, pero no pudo ver nada más que un manchón amarillo cerca de su rostro. Por inercia, Xiao cierra sus ojos cuando un par de manos tocan sus mejillas y le hace levantar su rostro. Dos pulgares tocan bajo sus ojos con mucho cuidado, presionando gentilmente para limpiar las lágrimas. Xiao por fin pudo ver con claridad el rostro preocupado de su novio.
— Aether…
Él lo había visto todo, iba de camino a verlo ya que conocía su horario. ¿No era una hora libre el momento perfecto para juntarse e ir a comer algo juntos? Eso pensaba él, pero no esperaba ver de camino a una persona en las pistas de atletismo. Y cuando Aether puso más atención, descubrió que se trataba nada más y nada menos que de Xiao. Al inicio solo tuvo curiosidad por acercarse, pero al verlo saltar se quedó sin habla. No era la primera vez que lo observaba, pero esta vez… hubo algo diferente. Xiao parece haberle confiado su alma en ese salto. Después de todo, solamente alguien con el deporte en la sangre podía sentirlo. Pensó en felicitarlo en cuanto lo vió sentarse, pero se sorprendió y preocupó demasiado cuando lo escuchó llorar.
Xiao no contestó a sus preguntas, no de inmediato. Guardó silencio y tan solo se quedó observando el rostro de Aether, ni siquiera sabe por qué estaba sonriendo tan dulcemente como lo hacía ahora. Sabe que su sonrisa estaba confundiendo a Aether, pero no puede evitarse.
¿Tal vez… se sentía así de feliz porque se dio cuenta de que no estuvo solo en un momento importante?
Aether lo sujeta de las manos y lo ayuda a ponerse de pie. Aunque sus ojos estaban un poco rojos y tal vez no tenia el mejor aspecto, en realidad Xiao se sentía mucho mejor. Antes de que su novio apartara sus manos, Xiao las atrapó y las sostuvo entre las suyas. Puede recordar ese momento como si hubiera ocurrido ayer. La calidez de las manos de Aether, sus yemas tocándose suavemente y su confundida mirada miel. Pero los ojos de Xiao, de un color ámbar tan precioso y mágico, le mostró una sonrisa y por fin dijo algo;
— ¿Qué te pareció ese salto, Aether?
— ¿Tu salto? ¡Fue magnífico! —Contestó inmediatamente, una respuesta sincera de un chico igual de sincero. — Cuando te vi correr, mi corazón saltó, ¡en serio! No sabía si lo harías o no, pero me alegré mucho cuando lo hiciste. Pero cuando te vi arriba de la barra sentí que vi a una criatura saboreando la libertad, nunca vi algo tan hermoso. Fue como…
La suave risa de Xiao lo callan, e inevitablemente Aether se sonrojó hasta las orejas.
Hablé de más, ¿verdad?
Parecía un foco rojo en ese momento. ¿Pero la verdad? A Xiao lo alegró, y mucho. Que pensara algo así de un momento que para él mismo se sintió exactamente como lo describió. Esta calidez en su pecho, y el agradable cosquilleo en su estómago no mentían. Saltó, ¿cierto? Lo consiguió a una altura que nunca antes imaginó. Y se prometió a sí mismo ser más sincero luego de eso. No había mejor persona para comenzar que con Aether.
— ¿Algo hermoso, dijiste?
Aether asintió efusivamente con su cabeza. Parece que entendió bien la atmósfera, pues pasó a sujetar con delicadeza las manos de Xiao entre las suyas.
— ¡S-Sí!
Xiao deja caer un poco sus párpados y alarga su sonrisa.
— ¿Dirías que te enamoraste de mí?
Aether alza sus cejas y su sonrisa se vuelve un poco más torpe. ¿Cómo así? Más por costumbre, se lleva una mano tras la nuca y ríe torpemente.
— Xiao, he estado enamorado de ti por los últimos meses. No entiendo por qué me preguntas e…
Era la oportunidad, mientras Aether trataba de sobrevivir a su vergüenza y hablar claramente, Xiao se acercó desde el frente y levantó su rostro. Al darse cuenta, Aether calla y lo mira fijamente por unos segundos. Xiao había cerrado sus ojos y solo esperaba, con sus labios entreabiertos. ¿Y quién se atrevería a rechazarlo? Él no, por supuesto. Aether cierra sus ojos también y se encorva un poco para posar sus labios encima de los de Xiao con delicadeza en un beso corto. Estaba confundido por muchas cosas todavía, pero si Xiao actuaba así es como si le dejara en claro que todo estaba bien ahora, y eso era más que suficiente.
Ese era uno de los recuerdos que Xiao guardaba más vívidamente en su corazón, uno al que sin duda le gustaba recordar. Recuerda también que luego de eso se animó a llamar por primera vez al número que la profesora le había dado por escrito en un papel, y por primera vez escuchó la voz de su compañero Venti.
Todo este tiempo que faltó a las clases, fue porque estaba ocupado con otras materias o al menos eso dijo. Pudieron conocerse tras un mes del inicio de clases. Xiao y Aether estaban sentados en una banca cercana cuando un chico de cabello bicolor se acercó de pronto frente a ellos, señalando su celular. La foto de perfil que Xiao tenia en su contacto de Line. Habían quedado de encontrarse aquí después de todo.
— Disculpen la interrupción, ¿eres este chico~?
— Lo soy.
— ¡Finalmente nos conocemos! Soy Venti. —Dice, señalándose a sí mismo. — ¿Estás listo para trabajar en esa canción?
— Uh, claro… —Xiao tuerce un poco sus labios. — Aunque no soy muy bueno escribiendo.
— Puedes dejármelo a mí, pero tú tocarás. ¿Tu novio también está con nosotros? —Pregunta Venti, juntando sus manos frente a su rostro. Sus ojos parecían brillar, ¿no estaba malinterpretando nada, cierto? Es solo que los vió abrazarse e incluso ese chico de lindo cabello rubio lo besó en la frente un par de veces. — ¿Cómo te llamas? ¿Qué instrumento tocas?
— Soy Aether, pero no estudio aquí. Si me preguntas qué instrumento toco, ¿supongo que decir que el cuchillo está bien? —Bromeó un poco, enarcando una de sus cejas. Ante la cara extraña de Venti se apresura a explicar; — Estudio gastronomía en este campus.
— Bueno, supongo que puedes quedarte a ver. ¿Nos darás algo si el trabajo te gusta? —Pregunta Venti, alargando su sonrisa. — Después de todo escucharás nuestro trabajo, ¿no es eso justo~?
Parecía buscar algo de complicidad en Xiao cuando lo miró, como buscando su apoyo. Pero él se quedó en blanco, no sabiendo exactamente qué responder. Aether, quien notó el intento de inclusión de Venti, rápidamente simpatizó con la idea y respondió;
— ¡Los invitaré a comer si se esfuerzan hoy!
De esa manera es que comenzó su amistad con Venti. Los tres buscaron un lugar más tranquilo, y mientras que Xiao y Venti trabajaban en su tarea de equipo Aether mantuvo un respetuoso silencio en cada momento. De vez en cuando, Xiao buscaba su opinión sobre si sonaba bien o no, pero Venti en todo momento se mostró confiado de su trabajo. Pese a su ropa formal y a su rostro tranquilo, en realidad tenía bastante energía. Y una vez entró en confianza con ellos realmente se volvió pegajoso con ellos. Aunque a Aether no parecía molestarle, a Xiao lo incomodó un poco al principio. Aunque eventualmente se ganó su lugar entre sus pocos amigos.
Después de todo, no era un mal sujeto. En realidad, era muy amigable, y podía actuar realmente maduro.
— Xiao, deberías presentarme a tu papá~ ¿Sabes? Los hombres como él son realmente mi tipo.
A veces.
— Mi padre no ha tenido una pareja en mucho tiempo. En realidad, ni siquiera puedo recordar que tuviera una. No te acerques a él con intenciones extrañas. —Pidió, guardando su guitarra en su funda acolchada para luego colgársela sobre el hombro. La clase de música había terminado, ¿así que por qué lo rondaba con esas peticiones extrañas? Caminaron los dos juntos por el pasillo, Venti tomándolo de la mano mientras insistía dulcemente a su lado.
— ¿Al menos puedes decirme lo que le gusta?
— Creo que no es adecuado. —Dice Xiao, acomodándose mejor la funda tras su espalda con una mano.
— ¿No crees que podría ser un buen padrastro? —Pregunta Venti, señalándose a sí mismo.
Xiao deja de caminar al instante y Venti se detiene un paso más adelante, observándolo con sus grandes y juguetones ojos esmeralda. Xiao se puso todo rojo.
— ¡Absolutamente inadecuado!
Aunque Venti se rió luego de eso y juró que solo estaba bromeando para molestarlo, Xiao se mostraba avergonzado cada vez que recordaba esa conversación tan extraña. Su amistad avanzó a tal punto que Aether comenzó a incluir a Venti en algunos de sus planes más casuales. La verdad, por un lado Xiao se alegraba por eso. De alguna manera consiguió hacer un amigo y solamente por sí mismo. Nadie se lo presentó, y nadie le dijo cómo hablar con él. Solamente ocurrió. Así que…
¿Por qué Venti no le dijo que competiría?
Cuando Xiao lo vio salir del gimnasio con todo su equipo detrás y sujetando un arco largo y hermoso en su mano izquierda se mostró muy sorprendido. Aether, a su lado, también lo vio y se quedó igual de perplejo. Habían decidido ir a ver los últimos encuentros del primer día, que eran los de karate, y para nada esperaban encontrárselo.
Venti les sonrió y habló con uno de los chicos de su equipo, quien solo asiente y lo despide con su mano. Venti se acerca a ellos con una enorme sonrisa en sus labios. Por supuesto que notó al padre de Xiao detrás de ellos, mirándolo fijamente, pero ahora su interés era hablar con sus amigos un poco.
— Nya-hoo~ ¿Sorprendidos de verme?
— Venti…
Fue imposible no fijarse en el arco, y en su ropa. Aether se lleva una mano a su frente, sorprendido.
— ¿Participarás este año?
— ¿Ibas a decírnoslo?
— Ehe~ ¡Nop! No iba a hacerlo, pero porque ni siquiera sabía que iba a participar hasta ayer. —admite, rascándose bobamente su mejilla. — Pero el equipo me necesitaba, y aquí entre nos… —Venti carraspea y se acerca un poco hacia ellos, haciéndole una seña para que acercaran sus rostros a él. Cuando lo hicieron, Venti susurró; — …me ofrecieron tres botellas si les ayudaba a ganar este año.
Xiao se lleva una mano al rostro ni bien se separan, y Aether solo se ríe torpemente. Clásico de él.
— Debiste escribirnos, me habría gustado apoyarte…
Aether asiente, completamente de acuerdo con eso.
— ¿Pero no está tu primo y su mejor amigo participando igual? No deseaba que se enfrentaran por mi~
En algún momento de la conversación, los ojos de Venti se desviaron por fin hacia Zhongli y le sonrió. Esa sonrisa tan extraña hizo que Zhongli alzara ambas cejas, sorprendido, y también en puso alerta a Hu Tao, quien sin pensarlo se posó frente a Zhongli y extendió sus brazos a los costados de forma exagerada, como si tratara de protegerlo de algo que solamente ella podía ver.
¡Ni lo pienses!
