Buenas tarde señores les presento mi mas reciente proyecto, espero que disfruten de el tanto como yo lo hice mientras escribía
Suenan las campanadas de la escuela más famosa y prestigiosa de todo Japón, el receso de la academia Kibougamine acaba de iniciar. Y el entusiasmos por esto se vio latente en que todo el alumnado a salido casi disparado de los salones; pero hubo ciertas excepciones, en específico dos chicos de la clase 77, estás personas tenían algunas características las cuales los hacían destacar.
El primero era un chico de estatura media, pelo rosado cubierto por un gorro de tela, en el cual ya se notaba sus antigüedad; y vestía un mono color amarillo. Pero a parte de su variopinta forma de vestir y apariencia, destacaba mucho la posición en la que se encontraba, su cara permanecía entre sus brazos, como si quisiera aparentar estar dormido.
Pero mientras tanto, el otro estudiante se le quedaba observando. Este tenía un aspecto muy aniñado gracias a su cara de niño y su relativamente baja estatura; pero aparte de eso tenía una imagen de alguien normal. Lo único que no cambiaba en el era esa mirada de molestia, la cual parecía querer penetrar la cabeza del que parecía estar inconsciente.
Luego de unos segundos, el chico bajito decidió hablar.
¡Vamos imbécil, despierta de una vez, que ya empezó el descanso! - le espetó con poca paciencia, el otro solo se limitó a moverse unos milímetros, como si solo lo estuviera ignorando.
Esto hizo que al chico le empezará salir una vena en la frente, y sin muchas más ganas de esperarlo decidió irse, pero no sin antes decirle a su compañero - ¡Has lo que quieras idiota, si me necesitas estaré en la cafetería!
Cuando el chico de baja estatura salió del salón, el pelirrosa empezó a levantar poco a poco su cabeza, mostrando una vista la cual denotaba un gran cansancio, este alumno, parece que ha conseguido lo que buscaba, un tiempo en solitario, para pensar.
El soltó un pequeño suspiro; sinceramente el odio hacer eso, el detestaba molestar de esa manera a uno de sus pocos amigos en la escuela, pero sin duda después se disculparía, pero ese no era el momento, tenía otras cosas en las cuales debía centrarse.
"Vamos Kazuichi tampoco es tan complicado, solo tienes que sacar alguna idea para conquistar a Sonia-san" - pensó tratando de darse algunos ánimos, ya que el sin duda se encontraba bastante nervioso sobre esto. El ya sabía que Sonia ya debía de estar al tanto de sus sentimientos, pero el creía que debía de formalizar una declaración - "¡Vamos que tan difícil puede ser elegir un buen regalo para ella…!"
"¡Podría darle uno peluche! No demasiado cursi.
¡Podría darle unas flores! No demasiado tradicional" - y de esa forma fue descartando una a una, las opciones que tenía a disposición, mientras más rechazaba, la exasperación iba marcándose cada vez mas en su cara, hasta el punto de que lanzó un pequeño quejido - maldición es muy difícil decidirme que debería hacer.
capaz deba preguntarle a alguien alguna sugerencia, y diría que una chica sería la mejor opción - razonó, tratando visualizar su siguiente movimiento, pero él no creía que alguien de su curso fuera de ayuda, todos eran extraños a su modo, sino que lo mirarán a el, tenía benditos dientes de tiburón y una personalidad no muy buena - "quizás alguna de las chicas de nuevo ingreso puedan ayudarme, pero no tengo idea de dónde encontrarlas y tampoco tengo relación con ninguna" - un pequeño suspiro se escapó de entre sus labios, no le quedaría otra opción que deambular por la academia hasta encontrar a alguna, este día tenía cara de que iba a ser bastante largo. Ya vería como tratar de llevarse bien con la chica más tarde.
Luego de todo ese pensar el vio su reloj, le quedaban aún 30 minutos del receso, se alegraba que este tiempo era en su mayor medida utilizado en la estimulación de los talentos, así que tenía grandes posibilidades de encontrarse a alguien en los laboratorios.
"Bueno, voy a probar suerte, a ver si encuentro a alguien" - pensó de manera relajada, la cual se veía reflejada en su sonrisa dentuda, quizá el presentimiento de que este día iba ser un suplicio era solo preocuparse demasiado.
Después de salir del salón, empezó a deambular por los pasillos, los cuales estaban vacíos, parecía que todos los alumnos habían desaparecido, y esto le daba una atmósfera un tanto escalofriante. Pero para la suerte de nuestro Kazuichi, encontró las puertas de uno de los laboratorios.
Las puertas de madera, las cuales parecían la entrada a un dojo, le confirmaron que esté era lo que estaba buscando, aunque a medias, ya que podría no encontrarse una persona dentro pero…
¿Que tenía que perder?
El decidió que no podía salir nada malo de abrir la puerta, digamos que ya se dará cuenta de lo que está por desatar.
Para no darle más vueltas la abrió y observó lo que se encontraba dentro de la habitación. Efectivamente su pensamiento estaba en lo correcto, ya que se podía visualizar una pista de combate y varios maniquís de entrenamiento, a parte de tener un cierto aire al Japon feudal; las luces colgaban de las paredes de cemento, el techo completamente blanco, el cual daba un buen contraste con el suelo de madera negra. Era sin duda un lugar bastante interesante.
¡Ey! ¿¡quien eres tu!? - un gritó apareció de la nada, rompiendo el ambiente tranquilo del dojo, lo cual hizo que el pelirrosa se estremeciera y que casi gritara el también, pero se contuvo. Giró su cabeza lentamente hacia donde se originó el ruido, en ese lugar pudo identificar a un chica, bastante alta, de uno cabellos castaño oscuro, los cuales estaban atados en dos colas bastante largas, unos ojos color verde, pero su vestimenta era algo extraña, llevaba un uniforme celeste con algunos toques de blanco, pero lo que más resaltaba era el elemento que utilizaba para sostenerse el pelo, parecía que tenia un pañuelo puesto de cierta forma en la que pareciera una hélice.
Ummm, ¡mucho gusto soy Kazuichi Souda el mecánico definitivo! - decidió que la mejor idea era presentarse de manera sincera y con una sonrisa, aunque esto parecía no darle agradar le mucho a la chica, sino que parecía que con cada segundo su molestia aumentaba más.
¿¡Que hace un hombre como tú en un lugar como este?! - le insinuó con cierta irá, la cual no se esforzó por ocultar, esto asustó un poco, bastante, a Kazuichi el cual no se esperaba esa pregunta - ¡Los hombres no son bienvenidos a este laboratorio! - empezó a acercarse a Kazuichi con un paso rápido y con una cara de pocos amigos…
¡Tra...tran…tranquila mujer! solo vine a presentarme, no sabía que este lugar era uno el cual no pudiera entrar - intento hacer que la chica se calme, sin ninguna duda no quería huesos rotos hoy, la chica mantuvo su ritmo, hasta que estuvo frente a frente con el, ella se le quedó mirando fijamente con una gran molestia en sus ojos - ¡vamos, solo dime tu nombre y me iré okey!
¡Tenko chabashira, maestra de akido definitiva! ahora, ¡fuera de mí dojo, depravado! - dijo mientras empujaba al dientes de tiburón fuera de la habitación para luego cerrar la puerta de golpe.
"Sin duda tiene peor carácter que Saionji, y encima con un pensamiento contra los hombres peor que el de Mahiru" - sin duda se encontraba desconcertado y un poco temeroso, y mientras acomodaba su gorro, solo deseaba que - "espero no volvérmela a encontrar, ¡no creo que pueda salir ileso la próxima vez!"
Para su desgracia, está no sería la última vez que se encontrará con la extraña chica…
Continuará...
Nos leemos luego caballeros
