Experimentos Fallidos
La Ciudadela, Sala de Situaciones
Herman observaba mientras el Comandante apagaba las imágenes de las cámaras de las armaduras de los soldados. A pesar de la retirada, no estaba seguro si el, o el comandante, tomaría esto realmente como una derrota. Es verdad, habían tenido que irse, pero eso claramente había sido algún tipo de terreno de crianza de crisálidas que habían preparado los alienígenas. No había forma en la que seis soldados podrían haberlo eliminado con medios convencionales, incluso si fueran de XCOM.
Bueno, quizás si el Comandante hubiera tenido algunos más de esos CEMs, el final podría haber sido distinto. Hablando de eso, tenían que discutir ese proyecto en particular. Aunque no de momento.
"Vamos a tener que encontrar algunos nuevos soldados," dijo Bradford, suspirando tristemente. "A esta velocidad, perdiendo uno o dos soldados por misión no ayuda a nuestros números."
"Tengo a algunos preparados," respondió el Comandante ausentemente. "Tendremos más prontamente."
Herman descanso sus manos sobre la Holo mesa. "¿Asumo que esta es la primera vez que han armado un terreno de crianza así?" Miro alrededor inquisitivamente. "Al menos asumo que era eso."
"No podría haber sido algo más," dijo Van Doorn de acuerdo. "No con cuantos los estaban atacando."
"Estoy de acuerdo," dijo el Comandante asintiendo, girándose de vuelta hacia la holomesa." "Aunque me pregunto si esas crisálidas se diferenciaban de las que hemos enfrentado antes. Vahlen ha dicho que las crisálidas tienen un temporizador genético que las mata luego de una hora más o menos, y dudo mucho que todas esas fueran recién nacidas."
"Tiene sentido," dijo Herman. "Espero que no tengan muchas más de esas."
"Estoy seguro que tienen tantas como necesitan," noto el Comandante con una mirada resignada hacia la holomesa. "Podrían clonar otra más. Pero al menos hemos prevenido un brote."
"Si…" dijo de acuerdo lentamente Herman. "Aunque no creo que el Consejo vaya a estar feliz con que arraso con el puerto."
"No si son inteligentes," dijo el Comandante, encogiéndose de hombros. "No había otra solución. La fuerza superadora era la única otra alternativa, y morirían cientos antes de que ese nido fuera destruido. Un ataque aéreo era mucho más seguro y eficiente."
"Estoy de acuerdo," dijo Herman asintiendo. "Pero te estoy advirtiendo que el Consejo podría no verlo de esa forma."
El Comandante se veía predeciblemente disgustado ante la noción, aunque no del todo sorprendido. "Entonces esa es su propia culpa."
Herman podía garantizarle de que esa forma de pensar no iba a ganarle ningún favor. Aunque en este caso, el Comandante tenía razón. Arrasar con el puerto era la mejor solución y dos soldados habían muerto para asegurarse de que las regiones circundantes estén seguras. Es verdad, no era un final ideal, pero era mucho mejor que la alternativa.
"Una lástima que no pudimos conseguir una mejor visual del nido en sí," murmuro el Comandante, más como un pensamiento alejado. "Podría habernos dado alguna información en cómo se reproducen naturalmente."
"A Vahlen le hubiera interesado mucho," dijo Bradford de acuerdo. "Pero tendremos que encontrar alguna forma segura sin una neutralización explosiva."
Las armas químicas serian la opción obvia, y esa iba a ser probablemente la primera respuesta del Comandante. Quizás la más efectiva, pero no la segura o el mejor camino. "¿Quizás un sedante dispersado por aire?" Sugirió Herman rápidamente, mirando al Comandante. "¿Se ha probado eso'?"
"No," respondió el Comandante, dándole un cabeceo de aprobación. "Hablare con Vahlen sobre la viabilidad de implementar eso. Aunque preferiría probarlo en un ambiente controlado. No en el campo."
"¿Quizás si Vahlen logra avanzar con su proyecto de crisálidas?" Sugirió Van Doorn. "Provisto que tenga éxito, podríamos probarlo en sus propias- "
"¿Qué proyecto de crisálidas?" Demando incrédulamente Herman. Claramente era un error de Van Doorn decirlo, pero si de verdad estaban criando esas cosas…
"No te enojes demasiado," lo interrumpió el Comandante cansadamente, claramente anticipando su reacción completamente justificada. "Vahlen está conduciendo su propia investigación sobre la reproducción de crisálidas. Si es exitosa, podríamos desarrollar una forma de contrarrestar o matar un huevo implantado en un cuerpo. Y si, esto significaría que probablemente creemos una crisálida de alguna forma."
Bueno, eso estaba mejor. "¿Y cómo van a crecer a una crisálida?" Pregunto Herman. "¿Por qué la necesitan en el primer lugar? ¿Acaso no podrían experimentar en el huevo en sí, y probar formas de matarlo sin arriesgarse a un brote?"
"En un tubo, por supuesto," respondió neutramente el Comandante, mirándolo extrañamente calmadamente. "Idealmente, preferiría probarlo en un sujeto humano. Un prisionero, si eso lo hace sentir mejor. Pero como la ONU y tu probablemente tendrían… problemas… con ese camino, los crecidos en un tubo deberán ser suficientes. Y en cuanto al porque, tendrá que preguntarle eso a Vahlen, ella podrá respondérselo mejor que yo."
Herman frunció el ceño. "¿Está seguro de que es verdaderamente necesario? Porque no puedo evitar pensar que Vahlen podría llevar a cabo un procedimiento como este solo para probar que puede ser hecho."
"Ciertamente lo haría," respondió de acuerdo el Comandante inmediatamente. "Pero no haría nada que impidiera el progreso de XCOM o arriesgara nuestras vidas. ¿Y si eso es lo que quiere hacer? No tengo problema con ello, siempre y cuando no interfiera con temas más importantes."
Y eso era exactamente lo que se temía. No le extrañaba que el Comandante tuviera tanta lealtad si dejaba que sus subordinados hicieran lo que querían. Lo que pasaba era que, no sabía si esta era alguna táctica del Comandante para ganarse sus lealtades, o si genuinamente lo creía. Podía verlo de ambas formas, y probablemente era una combinación de las dos.
Hmm. ¿Cómo podría lustrar mejor que dejar que Vahlen hiciera lo que quisiera probablemente no era una buena idea? Porque tomar el obvio camino de "¡Mira lo que ha hecho antes!" probablemente le hiciera salir el tiro por la culata, ya que el Comandante estaba enterado del pasado de Vahlen, probablemente. Quizá incluso lo apoyaría. Jugar con la eficiencia probablemente seria su apuesta más segura.
"Aunque respeto la autonomía que le permite," dijo Herman finalmente, manteniendo un tono tan respetuoso como le fuera posible. "¿No sería mejor si XCOM se concentrara solamente en proyectos aprobadas y sus actividades secundarias se vieran disminuidas hasta que la guerra terminara?"
"Excepto que todo su trabajo tiene relación con la amenaza alienígena de alguna forma u otra," indico Bradford lentamente. "No se está yendo en tangentes o estudios teóricos sin relación. Incluso si no podemos verlo ahora, su trabajo oficial podría ser útil más tarde."
"Exacto," dijo el Comandante asintiendo. "El virus Sectoide es un resultado de una de sus actividades secundarias. Creo que todos estamos de acuerdo en que algo practico salió de esa línea de investigación."
Por supuesto que lo era, y ese era el problema. Porque Vahlen no se detenía una vez que alcanzaba cierto punto; si algo capturaba su interés, lo llevaría lo más lejos que se lo permitieran. Su miedo principal con que Vahlen continuara los experimentos con crisálidas, era que el próximo paso fuera crear soldados crisálidas para usar contra los aliens. Por más ridícula que sonara la idea, Vahlen podría hacerla real, y entonces probablemente querría usarlas. No había forma posible en la que eso terminara bien.
Bueno, tenía que esperar que, si algo así llegaba a ocurrir, todos harían lo inteligente y eliminarían esa idea antes de que tome impulso. Mientras tanto, lo único que podía hacer es ofrecer su perspectiva, por más superado que estuviera aquí.
Bradford tenía una mano sobre su oreja, claramente escuchando a alguien por su auricular. Con un cabeceo, la bajo y se giró hacia el Comandante. "Tenemos una llamada entrante del Consejo."
El Comandante inclino su cabeza hacia Bradford. "Eso fue rápido."
"No creo que estuvieran esperando que explotáramos el puerto," sugirió Bradford encogiéndose de hombros. "¿Debería conectarlos ahora?"
"Mejor temprano que tarde," respondió el Comandante, forzando sus labios. "Mejor terminar con esto ahora."
Ah, está definitivamente iba a ser una reunión productiva. Seriamente, Herman estaba interesado en ver como pasaban las cosas desde la perspectiva del Comandante. Habiendo hablado con Cancilleres y el Portavoz, sospechaba que el Consejo retendría el secretismo que mostraba cuando trataban con el Comandante.
El Comandante estaba de pie frente a la pantalla, Bradford y Van Doorn lo rodeaban, mientras que Herman estaba de pie detrás de este último, sintiéndose como un accesorio no deseado. Pero el hecho de que el Comandante le permitía escuchar significaba que estaba ganando territorio lentamente. Sería mejor tomar sus victorias donde pudiera.
La pantalla destello y revelo la silueta de un hombre calvo, sombreado por una luz azul y fría. Bueno, esto era mucho más dramático de lo que esperaba. Pensaba que al Consejo le gustaría mantenerse anónimo, pero no al Portavoz. Y ciertamente no usando un dolorosamente estereotípico salón mal iluminado. Aun así, algo sobre el parecía… funcionar.
"Portavoz," lo saludo el Comandante, inclinando su cabeza. "Presumo que el Consejo quiere una actualización."
"Correcto, Comandante," respondió el Portavoz, su voz sonaba casi igual a excepción de un poco de síntesis de audio. Definitivamente añadía a la dramática presentación. "El Consejo no esperaba que el puerto fuera… destruido. Les gustaría una… explicación, para decirlo ligeramente."
"Por supuesto," dijo el Comandante asintiendo. "Desplegamos un escuadrón al puerto gracias a la información que el Consejo nos brindó. Desafortunadamente, el puerto estaba tomado por crisálidas, y creemos que los aliens habían establecido un nido que estaba siendo protegido por… digamos, una crisálida mucho más grande. Perdimos dos soldados y simplemente no teníamos las fuerzas para enfrentarnos a lo que potencialmente podrían haber sido cientos de alienígenas. La única solución responsable era irnos de la zona y arrasarla para prevenir un brote," el Comandante pauso. "Como estoy seguro el Consejo está de acuerdo, un brote de crisálidas no sería menos que un desastre. Mucho más que la destrucción de un puerto carguero."
Interesante. El Comandante estaba siendo bastante cordial, que, en retrospectiva, no era tan sorprendente. El Comandante era un profesional, y probablemente no se pondría muy emocional cuando trataba directamente con el Consejo. Aun así, no podía detectar nada hostil en el tono del Comandante, aunque esa última oración definitivamente estaba cargada. Pero no parecía ser dirigida al Portavoz en sí.
"Ya veo," dijo el Portavoz asintiendo, mientras unía sus manos. "Aunque no tengo duda de que hizo lo que creyó era prudente… el Consejo preferiría que se contuviera en llevar a cabo medidas tan drásticas en el futuro sin consultarlos primero." Era interesante ver que el Portavoz no sonaba del todo… ¿de acuerdo? Con lo que dijo. Su tono aún era tan neutral como siempre, pero Herman tuvo la impresión de que no estaba feliz.
Él tampoco lo estaba, si importaba. Aun así, quería escuchar la respuesta del Comandante antes de hacer un comentario. "No había tiempo," explico calmamente el Comandante, sus labios temblaban. "Si hubiera esperado por su aprobación, las crisálidas podrían haberse dispersado y repartido, haciendo que el ataque fuera inútil. Era un riesgo innecesario."
"Pero una mayoría del Consejo cree que los protocolos deberían ser seguidos," respondió el Portavoz. "Y consideran que ordenar ataques aéreos es algo sobre lo que se debería pedir permiso, sin importar las circunstancias. Les gustaría recordarle que XCOM, y por conexión usted, responden ante ellos."
"Por supuesto, ¿Cómo podría olvidarlo?" Respondió el Comandante, sin siquiera molestarse en esconder su sarcasmo. "Portavoz, si no hubiera ordenado el ataque aéreo y hubiera ocurrido un brote, el Consejo me pondría ese fallo sobre mí también. Me gustaría recordarle al Consejo que ellos no dictan el curso de esta guerra, yo sí. Es por eso que me instalaron, ¿no?"
Era más directo de cómo lo hubiera dicho Herman, pero no podía culpar al Comandante del todo en esta instancia. Los cancilleres que estuvieran detrás de esto estaban actuando como niños buscando una pelea. "Portavoz, apoyo la decisión del Comandante en este caso," dijo el, tomando un paso al frente. "Un ataque aéreo era el único camino de acción responsable militarmente. Para que alguien más dijera lo contrario significaría que están ignorando los hechos, a sabiendas o no,"
"Hay un consenso," dijo Van Doorn de acuerdo. "Le recomendaría al Consejo que consultaran con sus propios consejeros militares sobre que hubieran hecho en esta situación."
"El área estaba libre de civiles," añadió el Comandante. "Las únicas bajas fueron alienígenas."
El Portavoz estuvo en silencio por unos momentos. "El Consejo ve su… punto… Comandante. Esto será… ignorado… esta vez. Pero el Consejo no garantiza lo mismo si se repitiera. Podría haber consecuencias en el futuro."
"Lo tendremos en cuenta," respondió el Comandante fríamente. "Aunque me causa curiosidad, ¿Cuántos cancilleres piensan así?"
Aunque podía entender sus razones, Herman dudaba que el Portavoz respondiera en una forma satisfactoria. "Diez países," respondió el Portavoz. "Este problema está liderado por el canciller de Canadá."
Herman parpadeo. Eso… era mucho más específico de lo que esperaba. Aunque sabía que el Portavoz se suponía debía ser neutral y responder preguntas de ambos lados, esperaba que preguntas que trataban con el Consejo directamente serian evitadas o negadas respuestas. Muy interesante, y viendo como ninguno de ellos parecía sorprendidos, suponía que la calidez del Portavoz no era sin precedentes.
"Gracias, Portavoz," respondió el Comandante, dejando algo de la frialdad de su voz de lado. "Por favor, comuníquele a la canciller Meredith de Canadá que no es mi intención dañar una parte de la economía canadiense. Dicho eso, por favor también comuníquele que no seguiré ciegamente las ordenes de un hombre que no ha estado en un ejército ni un día de su vida. También comuníquele ese punto al resto del Consejo."
El Comandante asintió hacia Bradford, quien termino la llamada.
Herman parpadeo atónito, los últimos segundos de la llamada aún estaban siendo procesados en su mente. Extrañamente, la segunda cosa más prominente en su mente era que el Comandante parecía tener un gusto por el dramatismo, ya que ese final no podría haber sido organizado mejor.
Lo más prominente era que el Comandante conocía el nombre de un canciller, y si sabía uno…
"¿Cómo sabia su nombre?" Demando Herman.
"Canciller Ali Ennor," respondió el Comandante, seriamente. "Tuvimos una linda charla y me dijo los nombres de los países que causaban problemas."
Herman frunció el ceño. "Era una pregunta seria, Comandante. Le pido que me responda de igual manera."
"Bien," el Comandante se giró para enfrentarlo directamente. "Lo que vio es más o menos lo que he tenido que soportar desde que empezamos. En vez de quedarme sentado y soportarlo, decidí descubrir exactamente con quien estaba tratando. Gracias a algunos amigos mutuos, conozco a todos en el Consejo, y se me actualizara de cualquier cambio si cayeran presas del pánico y los reemplazaran." Sus ojos penetraban sin humor los de Herman, el tono del Comandante se hizo mucho más duro. "Como adquirí esos nombres no es de su preocupación, es suficiente decir que no rompí ninguna de sus leyes para verlo hecho."
No había esperado que el Comandante le diera una respuesta tan detallada, pero no se iba a ir de esto sin algo. "Deja los nombres si quieres," concedió Herman. "Pero si tu pudiste aprender sus nombres, otros podrían también. Esto presenta un riesgo de seguridad, no solo para el Consejo, pero paras XCOM también. Porque si alguien podía meterse en el Consejo, podrían aprender las identidades de ciertas personas dentro de XCOM."
La insinuación era clara, pero sorprendentemente, el Comandante le dio una sonrisa pícara. "No tema, representante. El método de adquisición no será replicado por nadie más. Tiene mi promesa de eso."
Herman forzó los labios. "Entonces espero que el Consejo sienta lo mismo, ya que me veo obligado de reportar esto."
"Adelante," dijo el Comandante asintiendo, "Ennor te creerá, al menos."
Esa parecía una recomendación extraña, pero lo solucionaría más tarde. "Te dejare con tu trabajo," le dijo finalmente. "Pero luego de que hable con el Consejo, tenemos otras… cosas que discutir."
"Así es," dijo el Comandante de acuerdo, girándose a la holomesa. "Dale tu reporte al Consejo. Hablaremos después de eso."
Con eso, Herman se giró, preguntándose como sería mejor manejar esta situación.
"Yo no hubiera sido tan directo," declaro Van Doorn una vez que Herman se había ido. "Antagonizarlo no va a ayudar, sin importar que tan justificado sea."
El Comandante bufo. "Eso no fue antagonizarlo, el pregunto y yo respondí. Solo que no era lo que quería escuchar."
"Estoy de acuerdo," respondió Bradford asintiendo. "Dudo que esto cambie su opinión por mucho. Me preocupa más que revelaras tu conocimiento de los nombres de los cancilleres. ¿Fue verdaderamente un buen movimiento?"
"Los distraerá," explico el Comandante mientras tomaba su tableta y empezaba a escribir. "Además de eso, los hará más precavidos sobre lo que sabemos. Los que están en mi contra culparán al otro lado sin dudarlo, quienes se defenderán de eso. El resultado inmediato es que el Consejo estará concentrado internamente y no en nosotros."
"A menos que Ennor decida revelar tu reunión con él," indico Van Doorn.
"Eso nos ayudaría más a nosotros que a él," respondió sin comprometerse el Comandante mientras seguía escribiendo. "No tiene pruebas, sin mencionar que ha hecho su oposición hacia mi muy pública. "Revelar" nuestra reunión no solo se vería como una mentira, sino también parecería desesperado."
Bradford descanso sus manos sobre la holomesa. "Esperemos que las cosas vayan bien entonces. También necesitamos decidir sobre nuestros planes con Rusia pronto."
"Vahlen, Shen y Zhang están de camino ahora," les informo el Comandante, dejando la tableta en la mesa. "Hay algunas cosas que debemos discutir, Rusia siendo una de ellas."
Van Doorn lo miro, alzando una ceja. "¿Ha ocurrido algo?"
Los labios del Comandante temblaron. "Podríamos decir eso, pero no quiero explicarlo dos veces."
"¿Deberíamos ser optimistas o deberíamos preocuparnos?" Pregunto conscientemente Bradford mientras ajustaba su auricular.
"Mas optimista," sugirió el Comandante. "Pero ser precavidos en este caso no dolería."
"Mientras tanto, deberíamos decidir qué haremos con nuestro amigo de EXALT," dijo Van Doorn, uniendo sus manos detrás de su espalda. "Preferiría usar esta oportunidad para influenciar al Consejo y dárselo, ya que creo que hay poco que podamos aprender de él."
"Jackson aún está trabajando con las computadoras," añadió Bradford, tomando su propia tableta. "Aunque como sospechábamos, fueron limpiadas y aún está intentando recupera todo lo posible."
"Así que probablemente no consigamos nada de ellas," dijo el Comandante suspirando. "Van Doorn, aún no sabemos mucho de EXALT excepto que son poderosos y muy expandidos. Incluso algo tan simple como nombres podrían ayudar."
"Esperemos que hable," murmuro Van Doorn. "Se pondrá feo de otra forma."
"Zhang tiene a Ruth trabajándolo," le recordó el Comandante. "Sabremos qué tan susceptible al dolor es cuando baje. Que planeo hacer hoy."
"Quizás podamos presionarlo con la conexión a Solaris," sugirió Bradford, mirando al Comandante. "Aunque, no tenemos nada para incentivarlo a que coopere con nosotros."
"Lo cual es un problema," admitió el Comandante. "Este será uno de los más desafiantes si resiste el dolor."
"¿Qué planea hacer si ese es el caso?" Pregunto Van Doorn.
"Si no podemos conseguir nada, se lo daré a Vahlen como otro sujeto de pruebas." Respondió el neutramente. "A la velocidad a la que los está usando, podría ser más beneficioso de esa forma."
"Hablando de eso, yo iría a ver su progreso," sugirió lentamente Bradford, su tono tornándose más preocupado. "Hable con uno de los científicos. Parece que Vahlen no está siendo del todo… ¿Cómo lo digo?... considerada… con sus sujetos de prueba."
El Comandante le dio la mirada menos impresionada que pudo. "De verdad. Y esto es preocupante… ¿Por qué? Si quisiera que estén cómodos, no los habría puesto con Vahlen, ¿no?"
"Estoy diciendo que debería ver como esta ella," defendió Bradford. "Hay una línea entre lo incomodo y lo sádico. Y Vahlen podría no reconocer cuando se cruza esa línea.
Se debatió en contestarle que, porque debería importarle aún más, ya que tenía varios pensamientos sobre ese tema en particular. Pero no lograría nada más que un debate innecesario. Tenía la total intención de ir a ver a Vahlen, pero tenía más curiosidad ver que había hecho las últimas semanas desde que había empezado con las nuevas cosas.
Las puertas se abrieron deslizándose y Zhang y Shen las atravesaron, ambos rápidamente tomaron sus lugares frente a él en la holomesa. "¿Algo nuevo con nuestro prisionero?" Le pregunto el Comandante a Zhang.
"Ruth y Abby están trabajándolo ahora mismo," respondió Zhang sin emoción alguna mientras juntaba sus manos detrás suyo. "Las pruebas iniciales muestran que esta entrenado en algún tipo de resistencia de interrogación. Aun así, que tan extenso fue este entrenamiento, aún no hemos determinado."
Eso era bueno, cansar a un sujeto era posible y una vez que hablara con el soldado en cuestión, sabría como extraer la información. "¿Por qué la tienes a Abby con el?" Pregunto, más que nada por curiosidad.
"Así sabremos que tanto podemos presionarlo, si tuviéramos que torturarlo," respondió neutramente Zhang. "Además de eso, le dará drogas que podrían ser efectivas para romper sus barreras mentales. Sugeriría que usáramos esta oportunidad para refinar nuestros métodos de interrogación, ya que todos los indicios muestran que es un agente de nivel bastante bajo."
"Notado," dijo el Comandante asintiendo. "Aunque preferiría que al menos intentáramos interrogarlo antes de usarlo como un sujeto de prueba para varias técnicas. Hablando de eso, podrías tener que competir con Vahlen ya que sin duda ella lo quiere para su propio trabajo."
"Lo discutiré con ella, si la interrogación terminara fallando," dijo Zhang de acuerdo. "Mientras tanto, asumo que nos llamaste aquí por una razón."
"Si, y una vez que Vahlen llegue, empezaremos," respondió el Comandante dejando su tableta en la holomesa ya que no la estaba usando. "Espero que este aquí pronto."
"¿Cómo esta Myra?" Le pregunto Bradford a Shen, concentrándose en el anciano ingeniero.
"Lo está sobrellevando," respondió Shen suspirando. "No creo que le importe, o le moleste el procedimiento. Pero desafortunadamente, creo que algunos de los posibles efectos secundarios están mostrándose. Principalmente, degradación emocional y de su personalidad fuera del traje. También parece estar sufriendo algún tipo de apagón en ocasiones, resultando en una manifestación de bajo nivel de amnesia retrograda."
"¿Podrá corregirse esto?" Pregunto calmadamente Van Doorn, forzando sus labios.
"Con Myra será poco probable," admitió Shen. "Aún estamos intentando determinar qué áreas fueron afectadas así de fuerte por el procedimiento. No estoy seguro de que alguna vez logremos una solución a prueba de fallos."
"Al menos no siente dolor," resalto Zhang sombríamente. "Y también tiene tanta autoconciencia como siempre. Hay peores destinos."
"Entendió los riesgos," dijo el Comandante suspirando, sintiéndose un poco triste que las cosas no habían salido del todo bien. Pero al menos, el sacrificio de Myra nunca seria olvidado y haría que el procedimiento sea más seguro para sus futuros participantes. "Pero supongo que no tenemos más elección que seguir adelante y usarla lo mejor que podamos."
"También tendría cuidado de con quien interactúa," precavió Shen, frunciendo el ceño. "Una cosa que hemos notado con Myra y nuestro otro sujeto de prueba es que ambos son altamente sugestionables. Hasta cierto punto, sus pasados influencian en quienes confían e interactúan, pero parecen no tener el pensamiento crítico para ver a través de mentiras obvias. Alguien podría acercarse a Myra con ordenes falsas de tu parte y probablemente las creía."
"¿Acaso no es solo cuando están desconectados del traje?" Pregunto Bradford, cambiando su peso de lado mientras recordaba lo que sabía sobre los CEMs. "Reconectarla restauraría sus funciones cerebrales superiores, ¿no?"
"Aun lo estamos averiguando," continuo Shen. "Pero mientras tanto, por más que odie sugerirlo, alejarla del resto podría ser lo más seguro, en cuanto a nuestra seguridad."
El Comandante frunció el ceño, inseguro de que hacer. Estaba encontrar de la idea en principios, ya que Myra aún era una soldado que aún tenía alguna porción de su individualidad, y ponerla en cuarentena porque podría ser un riesgo de seguridad no le parecía correcto. Lo último que quería era desterrarla, incluso si no le importara a ella.
Pero Shen tenía razón, aunque la mayor debilidad del argumento era que la Ciudadela era una localización alejada, la única gente aquí era de XCOM y nadie abusaría de Myra de esa forma. Si el personal de XCOM estuviera mezclado con otros ejércitos, sería una historia diferente, ¿pero entre XCOM? No, no era razón para limitar su libertad, o lo que sea que mantuviera aún.
"Síganla observando," instruyo el Comandante, cruzándose de brazos. "Pero no la pongan en cuarentena a menos de que haya pruebas de abuso. Dudo que haya mucho de lo que preocuparse ahí."
Shen se vio aliviado ante eso. "Buen punto, Comandante. Suponía que debería estar enterado."
"Lo agradezco," respondió sinceramente el Comandante. La puerta detrás de Shen siseo al abrirse y Vahlen finalmente entro, con una tableta en su mano.
"Pido disculpas por la tardanza," dijo ella apuradamente mientras se apuraba para tomar su lugar al lado del Comandante. Su cabello estaba otra vez atado en alto, oficialmente señalando que estaba en su modo de Científica Líder. "Hubo algunos problemas con uno de nuestros sujetos de prueba."
"¿Asumo que fue resuelto?" Pregunto Van Doorn.
"Por supuesto," respondió ella, casi sonando ofendida por la insinuación de que no lo hubiera resuelto.
"¿Cómo van tus proyectos de modificación genética?" Pregunto Bradford.
Vahlen le dio una sonrisa radiante. "¡Bastante bien!" Imagino que una aplicación más practica podría tomar lugar dentro de semanas. Simplemente estamos arreglando unos problemas menores de momento."
"Lo veré más tarde," le dijo el Comandante, no quería empezar una larga discusión sobre el trabajo de Vahlen aún. "Mientras tanto, tenemos varias cosas que discutir."
"Creo que deberíamos escuchar sobre este nuevo desarrollo primero," sugirió Van Doorn, mientras se apoyaba contra la pared. "Luego nos enfocaremos en Rusia."
"Estoy a favor," dijo Bradford de acuerdo. "Nos ha mantenido en suspenso lo suficiente."
El Comandante suspiro brevemente. Bien, hora de hacer esto otra vez. Al menos podría probar que paso. "La versión corta es que fui… contactado… por uno de los alienígenas."
Zhang frunció el ceño, mostrando más emoción de lo normal para él; Shen parpadeo sorprendido y Bradford y Van Doorn intercambiaron una mirada, sus caras mostraban sorpresa y preocupación. "¿Cómo?" Demando incrédulamente Van Doorn. "¿Y cuándo?"
"Esta última noche cuando estaba… soñando," continuo el Comandante, infeliz con lo imposible que sonaba esto. "Un tipo de sueño lucido, si cabe." Alzo su mano. "Si, se cómo suena. Pero puedo probarlo."
Van Doorn lo miro con preocupación. "Por favor hazlo."
"Durante nuestra charla el alienígena transfirió de alguna manera el lenguaje alíen hacia mí," continuo el Comandante. "Dicho simplemente, puedo entender, hablar y escribirlo fluidamente."
Bradford parpadeo. "Lo dice en serio."
El Comandante se sintió tentado de hacer algún comentario sarcástico, pero no le pareció que el ámbito sea el correcto. En vez de eso, tomo su tableta y con un lápiz táctil empezó a escribir, "[Por completo, Bradford,]" continuo, hablando en el idioma alienígena mientras escribía. "[Creo que esta será suficiente prueba.]"
Shen tembló por un segundo cuando empezó a hablar y los ojos de Bradford y Van Doorn se ensancharon mientras escuchaban. Zhang estaba visiblemente interesado, mucho más que lo que estaba preocupado. Le dio la tableta a Shen. "¿Algo de esto se ve familiar?"
"Si…" Dijo Shen suavemente luego de mirarla. "Esto no debería ser posible."
Van Doorn bufo. "Podría decir eso de la mitad de las cosas que desarrollamos," sacudió su cabeza incrédulamente hacia el Comandante. "¿Por qué te darían esto?"
"Una muy buena pregunta," respondió el Comandante, frunciendo la expresión al intercambiar una mirada con Vahlen. "El alienígena dijo que fue un `experimento´ o que podía ser considerado como una prueba. Pero dudo que eso sea todo."
"Con esto prácticamente nos han dado las llaves del código alienígena," murmuro Zhang, incapaz de mantener el asombro de su voz. "Me pregunto si se dan cuenta de lo que nos han dado."
"Es un lenguaje bastante melódico," noto Vahlen ausentemente mientras miraba al Comandante. "Fascinante de escuchar, mucho más diferente del que hemos escuchado hablar a los Sectoides o mutones."
"Creo que estamos pasando por alto exactamente lo discutido," indico Bradford. "¿Qué discutió con el alienígena?"
"El alienígena intento mayoritariamente que me rinda," respondió el Comandante. "Apareció como un Hombre Delgado, aunque dudo que fuera uno de verdad. Los términos de la rendición eran sorprendentemente generosos, mucho más de lo que hubiera esperado. Lo que me hace pensar que no era una discusión sancionada. Honestamente creo que solamente estaba siendo curioso."
"Debía ser un líder entonces," supuso Zhang. "De otra forma, esa es una cantidad de autonomía sorprendente que no hemos visto de las fuerzas alienígenas antes."
"Creo que la pregunta más importante es si aprendiste algo del alíen," dijo Van Doorn, mirando a la holomesa. "No supongo que se le haya escapado algo."
"A decir verdad, si, dependiendo de que tanto confíes en su palabra," respondió el Comandante, descansando sus manos en la holomesa. "Parece como si esta invasión no fuera la prioridad número uno de los alienígenas, aunque me causa cierto escepticismo eso. Aunque, parecen controlar al menos un pequeño número de planetas, aunque no pude conseguir más detalles que eso."
El Comandante se detuvo. "Y en cuanto a porque está pasando esta invasión, el alienígena clamaba que es todo para… elevarnos, similar a lo que hicieron con las otras especies."
"Ciertamente tienen una forma interesante de lograr eso," murmuro Bradford. "Hay formas más fáciles."
"Dudo que esperaran que durase tanto," supuso el Comandante. "Estamos dando pelea, que es más de lo que esperaban."
"Creo que debemos preguntarnos como paso esto en primer lugar," señalo Shen, frunciendo mientras miraba al Comandante. "Odio sugerir, Comandante, pero, ¿Está seguro de que el alienígena se haya ido?"
"No del todo," admitió el Comandante. "Pero estoy muy seguro. El alíen admitió que quizás podría tomar control si quisiera, pero tenía la impresión de que podría ser más problema de lo que valía. Aun así, quiero que todos presten atención y se aseguren de que no me comporte… erráticamente."
Todos alrededor de la mesa asintieron. "El contacto probablemente paso psionicamente," añadió Vahlen luego de unos momentos. "Como tal, voy a estar reabriendo la investigación dedicada a ese campo en el futuro cercano."
"Un buen plan," dijo el Comandante. "Vahlen, Zhang, los veré más tarde y podremos poner a buen uso el lenguaje alienígena."
"Jackson podría sernos útil también," le recordó Bradford, tocando su tableta. "Es la líder en el proyecto de descripción después de todo."
"¿Crees que se la pueda confiar con esto?" Pregunto seriamente el Comandante.
"Si," respondió Bradford sin duda alguna. "Honestamente, creo que se ha ganado el derecho a estar aquí con nosotros."
"Lo considerare," prometió el Comandante. "Pero eso cierra este nuevo tema."
"Uno de los más extraños hasta la fecha," murmuro Bradford.
"Pero también uno de los más útiles," le recordó Van Doorn. "Aunque me preocupa que haya alguna trampa que no estamos viendo."
"De acuerdo," dijo el Comandante asintiendo. "Por lo cual procederemos cuidadosamente. Bradford, podría ser una buena idea ver si podemos conseguir algún lingüista. Haría que la organización de este lenguaje vaya más rápida."
"Investigare que podemos hacer," dijo Bradford asintiendo. "Estoy seguro de que podemos encontrar uno en una de las naciones del Consejo."
"Hablando de ellos, nos movemos al segundo tema," dijo el Comandante, pasando al próximo tema. "Rusia."
Bradford toco unos botones en la holomesa y un brillante mapa azul de Rusia y los países circundantes apareció. "Supongo que deberíamos decidir si queremos aliarnos no-oficialmente con ellos." Dijo Bradford, irguiéndose.
"Los beneficios superan a los riesgos," declaro firmemente Zhang. "El apoyo ruso nos permitiría una independencia financiera sin precedentes. Sin mencionar el apoyo de una superpotencia internacional."
"Aunque siguiendo esa línea de razonamiento, también significaría que gran parte de esa independencia depende de Rusia," señalo Van Doorn. "Y si Rusia fuera presionada, el presidente Savvin utilizaría cada ventaja que tuviera."
"No dependeremos de Rusia," declaro firmemente el Comandante. "Serian un aliado, ni más ni menos. Mientras mantengamos nuestro lado del trato, Rusia no presentara ningún problema."
"¿Y qué hay si el Consejo descubre esto?" Pregunto Shen preocupado. "Dudo que les caiga bien que Rusia, de entre todos los países, ganara una ventaja tecnológica."
"Probablemente no," dijo el Comandante de acuerdo. "Y es por eso que tenemos que elegir cuidadosamente los países a través de los cuales Rusia trabajara."
"Realmente no hay una opción, supongo," admitió Bradford. "Dejar pasar esto sería una oportunidad perdida gigantesca."
"Estoy de acuerdo," dijo el Comandante asintiendo firmemente, mirando a cada uno a los ojos. "¿Hay alguna objeción?"
"¿Estás seguro de que podemos confiar en ellos?" Pregunto Vahlen dubitativamente. "Rusia no ha sido cooperativa últimamente, ¿Qué pasa si al final fallan en cumplir su parte?"
"En el peor caso, salimos de esto aliados con varios países adicionales, cortamos el exceso de lo que sea que se suponía debía ir para Rusia, y si continuaran, los expondremos y saldremos como un grupo que expuso internacionalmente la corrupción rusa," respondió instantáneamente el Comandante, con una pequeña sonrisa en su rostro. "Rusia no se arriesgaría a eso."
"Entonces la próxima pregunta es donde sería mejor aliarnos abiertamente," dijo Van Doorn, bajando la mirada hacia el mapa. "Tenemos que ser precavidos al elegir."
"Si," dijo Zhang asintiendo. "Elegir marionetas rusas obvias parecerá muy sospechoso. Los países de un tamaño moderado sin hostilidades abiertas contra Rusia serian ideales."
"Ucrania parece ser una buena opción", dijo el Comandante señalando el país. "Tienen una frontera directa con Rusia y no se odian entre sí por completo. Y dado que el presidente los sugirió me invita a pensar que tiene gente dentro trabajando para él."
"Es un país de tamaño modesto," noto Bradford. "Abrir una alianza con ellos no atraería mucha sospecha de parte del Consejo. Terminaría siendo mucho menos provocante que Israel."
"También seria sabio evitar países aliados con la OTAN," señalo Van Doorn. "Muchos se unieron específicamente porque temían la influencia rusa. Seria significativamente más difícil para Rusia trabajar con ellos, si no imposible."
"Así que eso elimina Polonia, Estonia, Letonia y Lituania," murmuro el Comandante, evaluando el mapa. "El apoyo a Rusia en Bielorrusia es lo suficientemente alto que podría considerárselo un estado marioneta, así que queda eliminado."
"Mongolia podría no ser una mala opción," dijo Van Doorn señalando el país. "No tienen tantos sentimientos contra los rusos."
"Esta justo al lado de China," señalo Vahlen, frunciendo el ceño. "¿Crees que China se tomara a bien que nos aliemos con una nación en sus fronteras?"
"No," dijo el comandante sacudiendo la cabeza. "No lo harían, Mongolia está muy cerca a China y de momento, no quiero antagonizarlos mucho aún."
"Probablemente sea una buena idea," dijo Van Doorn de acuerdo. "Aunque nos estamos quedando sin países que elegir."
"¿Quizás Armenia?" Sugirió Zhang mirando al pequeño país al sur de Rusia. "Es una región estable y mantiene buenas relaciones con sus vecinos."
El Comandante evaluó el país. "El problema que tengo con Armenia es que es un país muy pequeño. El Consejo podría preguntarse porque exactamente nos aliaríamos con alguien tan… insignificante."
"El territorio no es todo," dijo Bradford. "Israel es un país pequeño y no mencionaron su tamaño cuando lo discutían con nosotros."
"Para ser justos, Israel es un caso aparte," admitió Van Doorn, frunciendo sus cejas. "Pero quizás el tamaño de Armenia podría sernos una ventaja. Su insignificancia podría causar que el Consejo no le de mucha atención como deberían."
"Vale la pena intentarlo," dijo el Comandante asintiendo hacia él. "Dos países hasta ahora. Uno más debería ser suficiente para que Rusia pueda trabajar con ellos."
"¿Podríamos usar a Finlandia?" Pregunto Bradford, mientras se acariciaba la barbilla. "Son un país de un buen tamaño."
"Poco probable," dijo Van Doorn sacudiendo la cabeza. "Las relaciones ruso-finlandesas no siempre son las mejores, gracias a Rusia invadiéndolos y anexándolos a través de los siglos. Las cosas están más calmas por ahora, pero el sentimiento antirruso es bastante importante de momento."
"Lo que lo haría una excelente elección para una infiltración," dijo el Comandante, mirando al país con curiosidad. "Nadie los sospecharía de ser un proxy."
"Quizás podría poner a algunas gentes a investigar su estado actual," sugirió Zhang. "El sentimiento anti ruso puede ser evitado; todo lo que los rusos necesitan son gente que simpatice en los lugares correctos para transferir la tecnología. Podría valer el esfuerzo de investigarlo."
"De acuerdo," dijo el Comandante asintiendo. "Envié a algunas personas, consigue nombres y potenciales oportunidades."
"Espero que no estés pensando en hacer una operación similar a la de Alemania," le advirtió Van Doorn, mirándolo con precaución. "Al contrario de ellos, Finlandia no está bajo amenaza de control alienígena. Manipular al actual gobierno de tal forma nos ve involucrados en espionaje internacional. Para Rusia, ni más ni menos."
"Alemania ya fue suficientemente malo," añadió Shen, uniendo sus manos. "Pero cumplido con su propósito. Pero aquí no haría nada más que facilitar el crecimiento de la influencia de otro país."
"No estoy sugiriendo asesinatos," defendió fríamente el Comandante. "Hay otras formas de remover a la gente de poder. Pero esto sería necesario. Rusia es un aliado y nos ayudaría a defender a la tierra. Finlandia no lo es, y algunas veces, tienen que tomarse decisiones. Operaciones contra otros países son inevitables y no podemos permitirnos evitarlos simplemente por nuestra arbitraria neutralidad política."
Van Doorn frunció la expresión. "XCOM no debería involucrarse en problemáticas internacionales, punto. ¿Qué tan lejos estaríamos entonces de eliminar violentamente a países que se nieguen abiertamente a cooperar o simplemente no conformen lo que queremos que sean?"
"Ese es un tema completamente distinto," declaro el Comandante, girándose para enfrentar a Van Doorn. "Y uno para el cual aplican exactamente los mismos argumentos. XCOM podría no ser una entidad política oficialmente, pero eso va a cambiar pronto."
"No respondió mi pregunta," declaro firmemente Van Doorn, entrecerrando los ojos. "¿En qué punto marcamos una línea una vez que nos involucramos?"
Ah sí, la línea que era gusto mencionar tan seguido. Implicando que una existía para él. El Comandante forzó sus labios. "Hacemos lo necesario para preservar a la humanidad, General. Si eso significa involucrarnos internacionalmente, que así sea. No hare que XCOM se siente y vea como el mundo arde y no se involucre por el bien de la neutralidad política."
"¿Y entonces que?" Demando Van Doorn. "Quieres que XCOM sea las nuevas Naciones Unidas."
"No," el Comandante dijo planamente. "Todo lo que quiero que XCOM sea es la cabeza de asalto contra la amenaza alienígena. Una alianza militar solamente. Unas nuevas Naciones Unidas serian ideal, pero XCOM no es la organización correcta para convertirse en eso."
"No actúe como si pudiéramos mantenernos neutrales para siempre," comento Zhang, mirando fijamente a Van Doorn. "Está escrito en las paredes ya, el Consejo se desbandará con certeza, en cual punto las otras naciones nos verán como una amenaza. Nos convendría ver ahora que hacemos para asegurarnos de que el mundo esté tan unificado como sea posible antes de que pase eso."
El Comandante miro a los tres miembros más silenciosos. "¿Vahlen, Shen, Bradford? ¿Algo que añadir aquí?"
"Van Doorn tiene razón," dijo firmemente Shen. "Incluso si cree que pasara eventualmente, XCOM no debería ser la primera en involucrarse. Ya tenemos bastante de lo que preocuparnos del Consejo sin la posibilidad de que descubran el espionaje."
No le sorprendía. "Tenemos que considerar que será mejor a la larga," dijo finalmente Vahlen, tocando un dedo en la holomesa, con una dura expresión. "Y permitirle a Rusia apoyarnos es mejor para XCOM y la humanidad que mantener nuestra neutralidad. Zhang tiene razón. XCOM deberá elegir lados en el futuro y no veo que se vaya a hacer más fácil desde aquí."
Todos los ojos se giraron hacia Bradford, quien no se veía del todo tranquilo con la repentina atención. "Mi posición es simple," dijo finalmente. "XCOM no debería involucrarse en el espionaje internacional a menos que sea absolutamente necesario y en este caso, Comandante, no creo que lo sea. Una nación que no está siendo amenazada por la influencia alienígena, ni está en peligro. Interferir solo haría que nos fuera más fácil mantener una alianza casi ilegal y no creo que valga la pena romper nuestra neutralidad sobre eso."
Un empate. La primera vez que había pasado, de hecho. El voto estaba dividido tres-tres, y como el Comandante, técnicamente podía forzar la decisión para su lado. Pero podía ver sus razones y no valía la pena alienar a Van Doorn, Bradford y Shen sobre una nación minúscula como Shen.
Sería mejor esperar a un incidente en el que les sería mucho más difícil defender mantenerse neutrales. Serian convencidos, eventualmente, y se darían cuenta que la neutralidad política no era nada más que una restricción arbitraria impuesta por un Consejo que temía su creciente influencia.
En un mundo ideal, XCOM seria apolítica. Pero no estaban en un mundo perfecto. Tenía a cargo la defensa de la humanidad contra la extinción, y si eso involucraba forzar a que se alinearan los países por la fuerza, lo haría, sin importar el costo. La independencia de un país no era nada comparada a la especie completa.
Pero esa era una discusión para más tarde.
"Muy bien," dijo finalmente, uniendo sus manos detrás de su espalda. "Estamos en un empate cuando se trata de un voto. Así que, de momento, no habrá operaciones en Finlandia."
Vio a Shen dejar escapar un suspiro aliviado y las expresiones de Van Doorn y Bradford se suavizaron cuando se dieron cuenta de que esto ya no se iba a discutir. "Dicho eso," continuo, marcando su mirada sobre Van Doorn. "Aun necesitamos otro país para Rusia. Van Doorn, Zhang, encuentren uno que sea correcto y asegúrense que no tengamos que interferir para que sea viable." Se giro hacia Bradford., "Empieza a contactar a Armenia y Ucrania. Los visitare yo mismo en el futuro."
"Si, Comandante," afirmaron todos y el Comandante suspiro, no del todo contento con cómo había ido esta reunión. "Bien. Pueden irse."
La Ciudadela, Dormitorio de Herman
Herman se inclinó sobre su asiento mientras esperaba que se estableciera la conexión. Una brecha de seguridad así de potencialmente peligrosa seria mucho como ignorar como Tamara probablemente recomendaría. Entonces, Ennor era la apuesta más responsable esta vez, ya que por lo menos lo tomaría un poco más serio.
Aunque esperaba que no fuera muy lejos, pero al menos no sería ignorado. La pantalla de su laptop se ilumino y el rostro de Ali Ennor apareció, sin expresión alguna, así que Herman no podía averiguar qué estaba pasando por su mente. "Representante, me alegra que haya decidido contactarme," su voz sonaba mucho más dura que la última vez que se habían reunido. "Presumo que algo ha sucedido que merecía una reunión tan pronto luego de su…" pauso con propósito. "Previa reunión con la Canciller Tamara."
"Si,"reconoció Herman, queriendo ir directo al grano. "No estoy seguro de si el Consejo escucha cuando el Portavoz y el Comandante hablan, pero deberían saber que el Comandante conoce las identidades de cada canciller, y potencialmente más."
Vio como un labio de Ennor temblaba. "Si, el Consejo está enterado y alarmado por las noticias. Me alegra que nos informara tan rápido."
Herman inclino su cabeza en agradecimiento. "Esto es una brecha masiva, más allá de cómo lo consiguió. Seria devastador si los aliens o EXALT lo supiera también. Deberían tomar esta oportunidad para rehacer sus protocolos de seguridad."
"¿No supongo que el Comandante le contara como adquirió los nombres?" Pregunto Ennor, entrelazando sus dedos, sus cejas se veían apretadas como si estuviera pensando profundamente.
"No de una forma satisfactoria," respondió Herman sombríamente. "Bromeo que usted le dio los nombres, pero de otra forma no dijo nada que revelara sus fuentes. Me aseguro que el proceso no sería replicado, así que tomen eso como les parezca."
El rostro de Ennor se endureció. "Que él no revelara una brecha así de peligrosa es una irresponsabilidad, sin importar sus ´seguridades´. El Consejo podría necesitar imponer más restricciones si esta negligencia continua."
Y justamente eso era lo contrario a lo que él quería lograr. "Canciller, recomiendo fuertemente que no haga eso," declaro calmadamente Herman, tranquilizadoramente. "Estoy haciendo lo que puedo para aliviar las relaciones, y honestamente, estaba progresando. Pero debo decir que su infantil respuesta a la misión de Terranova no refleja bien sobre ustedes, ni hace que mi trabajo sea más fácil."
Ennor se acarició la frente. "No estás viendo el gran plano, Herman," le dijo cansadamente. "Técnicamente, si, era lo correcto militarmente. Pero el que está dando las ordenes es el Comandante. Necesita haber algún tipo de control para asegurarnos de que no decida usarlo contra una nación del Consejo que se ponga en su contra. Si el Comandante cree que le presentamos una amenaza, usara cualquier herramienta que tenga, y honestamente, el pensar que pueda ordenar ataques aéreos sin supervisión nos aterra."
"No están haciendo mucho para disuadir esa noción," declaro planamente Herman. El hombre tenia que despertarse antes de que lo matara el Comandante o su ciego odio. "He trabajado con el Comandante por un tiempo ya, y tiene absolutamente la razón. Si presentaran una amenaza para XCOM o la humanidad, hará lo que pueda para removerlo. Así que deje que le pregunte esto Canciller; ¿Esta intentando provocar al Comandante?"
"Estamos intentando asegurarnos que la ley se mantenga," respondió Ennor. "Estamos intentando que pague por lo que hizo. Estamos intentando mantener algún tipo de integridad en esta deteriorada guerra y aun así la gente siente la necesidad de saltar a la defensa de un criminal de guerra."
Eso probablemente iba dirigido hacia él. "Me enviaron para hacer un trabajo," dijo Herman, dándole un tono mas fuerte a su voz. "O confía en mi palabra o no. No he reportado nada ilegal que este sucediendo, pero parece que mi palabra no es lo suficientemente buena cuando no se alinea con sus preconcepciones."
"Quizás te juzgue mal," respondió Ennor, entrecerrando sus ojos. "Creí que habíamos acordado que te reportarías ante mí. Aun así, la primera cosa que hiciste en vez de eso fue contactar a Tamara, una mujer que apoya al Comandante, sin importar lo que hagas. Incluso tiene las agallas de culpar la filtración de información a nuestro lado."
"Contacte a Tamara porque pensé que manejaría la información que recibí más responsablemente," explico Herman lo mejor que pudo. "Esa es mi directiva. Ella entrego mi reporte, ¿no?"
"Entrego su reporte, si," dijo Ennor, enfatizando su reporte. "Cuanto altero o elimino, nunca lo sabremos."
"Eso habría aplicado para usted también," indico Herman. "Si hubiera hablado con usted primero, Tamara habría dicho lo mismo."
"Me causa curiosidad saber entonces," señalo Ennor. "¿Por qué contactarme ahora?"
"Por la misma razón por la que la contacte a ella," respondió pacientemente Herman. "Manejara la información mejor que ella. Esta brecha de seguridad no podrá ser ignorada, y creo que hay una buena probabilidad de que ella haría parecer que fue menor si se lo hubiera dicho a ella."
"Estas sobre la cuerda floja," le advirtió Ennor. "Tendrás que tomar una posición en el futuro. Tu neutralidad, aunque sea admirable, no durara ni debería. Tendrás que decidir qué tipo de XCOM quieres defendiendo a la humanidad. Una que hace lo necesario para ganar, sin importar el costo; o una unida con integridad, que ganara esta guerra con un mundo unido detrás suyo."
"No estoy aquí para ser el portavoz suyo o de Tamara," respondió fríamente Herman. "Vine como alguien que observa, escucha y trabaja con XCOM. No tengo ninguna otra agenda más allá de asegurarme que se mantenga la ley y que XCOM gane la guerra. Quiero que el Consejo y XCOM trabajen juntos, no en contra. Ninguno de los dos esta completamente equivocado o correcto, y a menos que algo cambie drásticamente, completare mi tarea, con o sin su aprobación."
"Tus puntos de vista parecen haber cambiado dramáticamente desde la primera vez que hablamos," noto calmamente Ennor, evaluando a Herman. "Que te muestres con la voluntad de defenderlo me sorprende."
"Quizás porque no es mi enemigo," respondió Herman, con la frustración trepando por su voz. "La Guerra contra el Terror ha terminado. Tuvieron su oportunidad de castigarlo por sus crímenes, pero en vez de eso decidieron usarlo. Los tiempos han cambiado y puedo decir con seguridad que esta mas preocupado por los aliens que por ustedes. Tu vendetta personal es infantil comparada a la esclavización o extinción de nuestra especie."
"Perdóneme por no ser tan confiado," comento sarcásticamente Ennor. "Pero es un ingenuo si cree que el Comandante no ha dedicado tiempo a averiguar cómo eliminarnos."
"Y usted es ingenuo si cree que el Comandante va a simplemente seguir sus regulaciones si se las imponen," le devolvió Herman. "Venga a la Ciudadela alguna vez. El Comandante tiene el apoyo completo de sus soldados. Ha luchado a su lado y los ha llevado de victoria en victoria. Sobreestima salvajemente cuanta influencia tiene el Consejo aquí."
"Eso cambiaria si supieran quien es en realidad," señalo Ennor.
¿Lo haría? Esa era la pregunta que Herman se había estado haciendo los últimos días.
Y el hecho de que ya no sabia era preocupante. "No lo sé," dijo encogiéndose de hombros. "Para este momento no estoy seguro de a cuantos le importaría."
"Supongo que tenemos opiniones diferentes en este caso," Noto Ennor, mientras se acomodaba en su silla. "Mas allá de nuestras diferencias, le agradezco por traer esto a mi atención tan rápidamente. No olvide lo que he dicho."
La pantalla se vacío, dejando a Herman mirando su propio reflejo.
Se veía cansado.
"Si, no te olvides de lo mío tampoco," le murmuro a la pantalla. Si las cosas seguían escalando, no podía ver como Ennor y el Comandante podrían arreglar sus diferencias pacíficamente. Ennor causaría una guerra civil dentro de XCOM, o el Comandante eliminaría a Ennor, y por extensión, al resto del Consejo.
Ninguna seria beneficial, y aun así no podía apoyar del todo a Tamara. Permitirle a cualquiera poder ilimitado era poco sabio, y el Comandante no solo usaría ese poder, lo usaría bien. Sin restricciones podría darle forma legítimamente al mundo como quisiera y usaría a XCOM como su herramienta.
¿Lo haría? Era una posibilidad real, pero lo que preocupaba a Herman era que si el Comandante empezaba a usar a XCOM más radicalmente, no sería a causa de poder, codicia o cualquier otra motivación normal de un individuo loco por el poder.
Pero aun, lo haría porque creía que tenía razón.
Las relaciones con el Consejo tenían que ser normalizadas antes de que hicieran algo que transformara al Comandante de un débil aliado a un enemigo. Tenía que asegurarse de que se mantuvieran normalizados y aun recordara que tenia un trabajo que hacer.
Gruño y se recostó sobre su silla. Esto era lo que odiaba de la política. Nadie tenía razón del todo, nadie estaba equivocado del todo, pero ambos lados se negaban a cooperar con el otro y en vez de eso se concentraban en el otro en vez de la verdadera amenaza. Y el estaba atrapado directamente en el medio.
Del lado bueno, podía decir con seguridad que el trabajo no era aburrido.
Se quedo sentado por un tiempo, intentando pensar en formas para mejorar la situación. Unos golpes en la puerta lo distrajeron. Dirigió su mirada hacia la entrada y frunció el ceño, no estaba esperando a nadie. Al menos no creía estar esperando a alguien. "Adelante," dijo desganadamente. Era tentador mantenerse en silencio, pero tenia un trabajo que hacer.
La puerta se abrió deslizándose para revelar al Comandante. Herman se enderezo inmediatamente, aunque el Comandante probablemente sabría que lo agarro con la guardia baja. Aun así, no lo estaba esperando.
"¿Mal momento?" Pregunto el Comandante, casi sonando entretenido, aunque para Herman, sonaba cansado y resignado.
"No," dijo Herman sacudiendo la cabeza, y se relajo un poco. "Solo no esperaba verlo aquí. Menos ahora."
"Me parece justo," dijo el Comandante encogiéndose de hombros y tomando asiento en la cama. "¿Fue bien la reunión?"
"Tan bien como se puede esperar," dijo Herman suspirando, pensando que el Comandante no necesitaba saber los detalles. "Di mi reporte, y eso fue todo."
"Bueno saberlo," respondió el Comandante, mirando perdido hacia la pared mas alejada. "Es bueno cuando las reuniones van bien."
Probablemente aun estaba irritado sobre la reacción del Consejo, que era entendible. "No culpe por completo al Consejo," sugirió Herman, intentando ver que podía salvar. "Son civiles. Algunas veces olvidamos que no todos son como nosotros."
El Comandante lo apunto con una mirada intensa. "¿De verdad cree eso?"
"¿Para algunos? Si," dijo Herman encogiéndose de hombros. "No todos los políticos son malvados, ni todo general siempre tiene razón."
"Admiro tu compromiso," admitió el Comandante, uniendo sus manos. "Algunas veces deseo que tuviera un país o una organización en la que pudiera creer."
Herman lo miro curiosamente. "¿Ya no tiene uno?"
"Prefiero confiar en la gente, no en las naciones," respondió el Comandante. "Es mas confiable, y no, no lo tengo. Es irónico, ya que prácticamente inicie la Guerra contra el Terror a causa de mi país."
"Es estadounidense, ¿no?" Recordó Herman, su atención por completo en el Comandante.
"Lo era," admitió cansadamente. "¿Qué cambio? Todo, aunque muy lentamente. Mientras mas continuaba la guerra, me daba cuenta que ya no estaba luchando por mi país, pero por todos. Entonces llego el vicepresidente y eso por supuesto culmino con mi pequeña persecución con el ejercito de los Estados Unidos. Supongo que lo que conseguí de eso fue saber que los Estados Unidos eran iguales que cualquier otro gobierno. No son manejados por la inteligencia, la lógica o la justicia, pero por la emoción, el dinero, y el poder."
El Comandante frunció los labios. "Podre haber nacido en los Estados Unidos, pero ya no me considero uno de ellos. Soy un soldado, y eso nunca cambiara."
Se preguntaba que había causado que el Comandante dijera todo esto. No era lo que esperaba. "Supongo que no puedo culparlo," respondió finalmente Herman. "Probablemente me sentiría igual estando en tu posición."
"Es interesante cuanta gente se enorgullece de donde viene," continuo el Comandante. "¿Qué tanto importa en el contexto de la especie humana?"
"Nunca me fue algo muy importante," admitió Herman. "Aunque puedo ver porque alguien se sentiría orgulloso de su país. Estados Unidos, Inglaterra, Rusia, China, todos han hecho contribuciones al mundo y no veo porque sus ciudadanos no deberían enorgullecerse de eso."
"Puedo ver la razón en eso," noto el Comandante. "Pero me pregunto si ese concepto no se ha superado a si mismo. Si ganamos esta guerra, el mundo será cambiado para siempre. ¿Volveremos a las viejas formas y las rivalidades que teníamos antes de esto?"
"Honestamente no me he adelantado tanto," admitió Herman. "Hay mucho de lo que preocuparse en el presente."
"Es verdad," dijo el Comandante de acuerdo. "De todas formas, creo que querías discutir algo conmigo."
Ah, era verdad. Herman giro su asiento para enfrentar al Comandante. "Entonces, ¿Cuándo planeabas contarme sobre el CEM?"
"Cuando estuviera listo el proyecto," respondió simplemente, con un rostro sin expresión alguna. "Hay algunos proyectos en los que estamos trabajando que no funcionaran. El CEM podría haber sido uno de ellos. Además, si lo hubieras visto podrías haber alzado algunas objeciones con las que no quería lidiar."
"Por ejemplo la amputación de las extremidades de tu piloto," dijo Herman. "Supongo que fuimos afortunados que el procedimiento fuera bien."
"Tanto Vahlen como Shen han trabajado extremadamente duro para hacerlo lo mas seguro posible," declaro el Comandante con un tono duro. "No me gusta arriesgar las vidas de mis soldados innecesariamente. Estoy seguro de que entiende eso."
"¿Entonces ella fue la única?" Pregunto Herman escépticamente. "¿No probaste en nadie más antes que ella?"
"No," declaro firmemente el Comandante. "No se experimento ni probo sobre ningún soldado. Al Consejo suele disgustarle eso."
"Que a usted le importa tanto," comento sarcásticamente Herman. "Pero si pudiera, me gustaría acceder a sus archivos sobre el proyecto CEM y cualquier otro proyecto… potencialmente controversial que tuviera. Este funciono bien esta vez, pero mantenerme en secreto estas cosas no mejorara su posición con el Consejo."
"Y esa seria una tragedia," murmuro el Comandante. "Haces bien tu trabajo, y creo que estas dando lo mejor de ti en esta situación. Pero dudo que vaya a mejorar, y sin importar cuanto coopere, nunca les será suficiente."
"Pero eso puede cambiar," insistió Herman. "Creo que no quiere problemas con el Consejo tanto como yo no los quiero, pero le guste o no, el peso de mantener la relación recae sobre usted. Tiene mucho sobre lo que responder y algunas de las naciones del Consejo siempre tendrán sus sospechas. Siga cooperando, y las cosas cambiaran."
El Comandante refunfuño. "Ya veremos," dijo poniéndose de pie. "Te enviare los archivos sobre los CEMs. Quizás tengas algunas sugerencias propias. Pero aprecio la charla. Hasta la próxima." Con eso, el Comandante abandono la sala, dejando a Herman solo otra vez.
A pesar de lo que le había dicho al Comandante, no podía evitar pensar que tenía razón sobre como las cosas no mejorarían. Pero eso solo significaba que tendría que intentar mas duro mantener las relaciones en un nivel cordial, ya que, si fallaba, moriría gente.
De eso, estaba seguro.
La Ciudadela, Celdas de Confinamiento
El Comandante marcho por el iluminado pasillo. Había pasado tiempo desde que había estado aquí, y lo impacto lo poco que este lugar se parecía a uno usado para contener prisioneros. Si no lo supiera, pensaría que todas se veían como filas de puertas de oficinas. Se preguntaba si eso había sido intencional.
Era irrelevante ahora. Era hora de ver que podía conseguir de su invitado. Zhang estaba conversando con Ruth y Abby en frente de la segunda celda, silenciándose en cuanto se les acerco. Les señalo para que continúen. "No paren por mí," les dijo, acercándose.
Todos le dieron un saludo que el devolvió rápidamente. "Comandante," lo saludo Zhang. "Justo a tiempo."
"¿Cuál es el veredicto?" Pregunto el Comandante, mirando a Ruth.
"Mezclado," le respondió ella dándole una tableta llena de información física sobre el sujeto. "Tiene una alta tolerancia ante el dolor. Abby ha hecho unas estimaciones sobre cuál podría ser su límite, pero es teórico. Al menos sabemos que tanto podemos forzarlo sin matarlo."
Vio a Abby fruncir los labios. "Recomendaría no ir tan lejos. Cuando el cuerpo es empujado al extremo, no puedo garantizar que no lo matarías igualmente."
Parecía que Abby no estaba completamente cómoda con la interrogación. Eso estaba bien, siempre y cuando hiciera su trabajo y parecía así haber sido. "Entendido," reconoció el. "No creo que será necesario forzarlo hasta tal punto. Me detendré mucho antes de que tengamos que preocuparnos sobre su vida."
"Si decide usar tortura, he marcado áreas que serian efectivas y no causaran daño permanente," añadió Abby, cabeceando hacia la tableta. "También sufre de quemaduras extensas. Tenga cuidado si decide usarlas, podría infectarse y matarlo."
La miro, impresionado. "Buen trabajo, Abby. ¿Ha dicho algo?"
"Creo que dijo una palabra en chino," dijo Ruth encogiéndose de hombros. "Pero se ha mantenido en silencio más allá de eso."
"La demográfica china en Rusia es bastante pequeña," noto el Comandante. "Es interesante ver que uno estaría involucrado en una célula rusa de EXALT."
"A mí también me parece curioso," dijo Zhang de acuerdo, mirando hacia la celda. "Tristemente, dudo que nos de esa información fácilmente."
"Entonces empecemos," dijo el Comandante asintiendo y mirando a las otras dos mujeres. "Quédense aquí las dos por ahora. Las llamaremos si las necesitamos."
Ambas mujeres asintieron. "Si, Comandante." Dicho eso, Zhang y el abrieron la puerta y caminaron hacia el interior de la celda.
Al igual que la última vez, había una mesa con dos sillas enfrentadas. El prisionero estaba sentado al lado de la mesa, con sus manos descansando sobre esta. Su bronceada piel y facciones chinas eran estoicas, claramente intentaban dar la ilusión de la normalidad. Aunque juzgando por las extensas quemaduras en sus brazos y piernas, probablemente estaba en agonía.
Aunque su tolerancia ante el dolor era impresionante, no era algo completamente malo. Si su mente se concentraba en bloquear el dolor, podría ser más fácil dejar escapar algo. El Comandante se sentó frente suyo, uniendo sus manos y descansándolas sobre la mesa. "Saludos. Soy el Comandante del Proyecto de XCOM."
El prisionero solo lo miro de vuelta, sus opacos ojos azules llenos de furia. Sin respuesta. Típico, pero nada de lo que preocuparse. "Presumo que sabes cómo funciona esto," continuo el Comandante manteniendo su voz nivelada. "Tengo algunas pocas preguntas que hacerte, tu las respondes. Coopera, y serás extraditado a Rusia para tu juicio. Niégate, y desearas haber muerto."
"疼痛会不会对我的工作, 联合国傀儡"siseo el hombre entre dientes. "你什么都没有跟来威胁我."
"El dolor no funcionara conmigo, marioneta de la ONU," tradujo Zhang. "No tienes nada con lo que amenazarme."
El prisionero miro fijamente a Zhang, claramente no esperaba que sus palabras se repitieran. "¿De verdad?" El Comandante sonrio. "¿Marioneta de la ONU? Me han llamado muchas cosas, pero esa nunca fue una de ellas."
Gesticulo con la mano. "Aun así, tienes razón. No tengo nada con lo que amenazarte excepto dolor. Así que para ser honesto, no espero que cooperes," dijo inclinándose hacia delante. "Afortunadamente, no necesitamos tu cooperación. Solo tenemos que aprender tu punto de quiebre. Los soldados de EXALT tienen un régimen de entrenamiento estandarizado, ¿correcto? Y eso incluiría la resistencia ante la tortura. Así que aprenderemos lo que podamos de ti, y sabremos exactamente como romper al próximo que capturemos."
El rostro del prisionero tembló en varios lugares. "你不会伤害我, 您的法律禁止它" escupió.
"No me dañaras," tradujo Zhang, las comisuras de sus labios apenas se movieron. "Tus leyes lo prohíben."
El Comandante compartió el entretenimiento de Zhang. Bueno, al menos EXALT no sabia mucho sobre la estructura interna de XCOM como para hacer una declaración tan… presuntuosa. "No tienes idea de quién soy, ¿no?" Le pregunto sonriendo.
" 没有 "Dijo brevemente.
"No," confirmo Zhang.
"Muy bien," dijo el Comandante asintiendo. "Estas enterado de la Guerra contra el Terror, ¿no? ¿El Comandante?"
El prisionero dio un breve cabeceo positivo, clara la sospecha en sus ojos. "是"
No se necesitaba traducción allí. "Bueno," el Comandante se reclino sobre su silla. "Yo era uno de sus subordinados. Uno de bastante alto rango, si es que importa."
El prisionero parpadeo rápidamente en sorpresa, sus labios se abrieron levemente. Una mejor reacción que la que anticipaba. Se calmo y luego de unos segundos lo miro sospechosamente. "证明给我看" Demando, la tensión era clara en su voz.
"Pruébalo," tradujo Zhang.
Supuso que era inteligente no creerlo solo por fe. "Esta bien," dijo cabeceando hacia el prisionero. "¿Cómo?"
El prisionero se inclino hacia adelante. "¿Quién era el Segundo al Mando del Comandante?" Le pregunto, su voz no tenia tanto acento como el Comandante esperaba.
El Comandante frunció el ceño. Esa era una pregunta raramente especifica, y algo que este hombre no debería saber. No se sorprendería si el mando de EXALT supiera, pero, ¿este hombre? "Ethan Delger," le respondió.
El prisionero dejo escapar un suspiro, con confusión en su rostro. "Ya veo," dijo el.
"Mi turno," demando el Comandante. "¿Cómo sabias eso?"
"No importa," dijo el prisionero. "Pero es interesante, sin más."
"Entonces sabes que cumpliré con mi palabra," le recordó el Comandante. "Considera esto como tu última oportunidad."
"Nada ha cambiado," declaro fríamente el prisionero, mirándolo a los ojos. "Ambos somos parte de algo mas grande que nosotros y ambos estamos dispuestos a morir por ello. Tortúrame si quieres, pero no conseguirás nada."
El Comandante se puso de pie y evaluó al prisionero frente suyo. Había traído bastantes nuevas preguntas que necesitaban respuesta, pero esta era una situación en la que sentía que no tenia la ventaja. Podría torturarlo, sí, pero sentía que solo seria una perdida de tiempo. Los ojos del prisionero estaban llenos de dolor y miedo, sí, pero también determinación. Había visto suficiente en la Guerra contra el Terror como para saber que probablemente perdería la cordura o moriría antes de revelarle algo.
Estaba seguro de que el prisionero tendría algo de información interesante, pero nada crítico. La pista de los Solaris era la próxima conexión a EXALT, y no requerirían de este hombre. Además, supuso que encontrarían mas soldados de EXALT en el futuro, y ganarían mas prisioneros de esa forma.
Uno rompería eventualmente. Y mientras mas prisioneros no lo hicieran, mas refinadas serian sus técnicas. El Comandante miro a Zhang. "Encuentra como romper su entrenamiento de interrogación, usa cualquier método que sea necesario. Pero no lo mates. Una vez que termines con él, entrégaselo a Vahlen."
"Entendido, comandante." Dijo Zhang asintiendo y miro al prisionero sin humor alguno.
El prisionero se veía algo sorprendido de que hubiera terminado. "Estas perdiendo tu tiempo," le dijo. "No podemos ser rotos."
"Quizás no tú," respondió el Comandante por encima de su hombro mientras abría la puerta. "¿Pero puedes decir lo mismo de tus amigos?"
No espero por una respuesta y cerro la puerta. Abby y Ruth se irguieron atentamente cuando se les acerco. "¿Cómo fue?" Pregunto Ruth, juntando sus manos detrás de su espalda.
"La tortura seria una perdida de tiempo y no tenemos nada con lo que amenazarlo," respondió planamente el Comandante. "He instruido a Zhang que averigüe como romper su resistencia a la interrogación. Abby, te necesitara para esto. ¿Estas preparada?"
La vio tragar saliva. "Si, Comandante."
El asintió firmemente. "Bien. Ponte a trabajar. Hare que Zhang empieza a trabajar con la pista de Solaris en unos días."
Las dos mujeres fueron a la celda para hablar con Zhang y el Comandante se giro para volver a su oficina. Lo que le pareció interesante era porque el soldado había reaccionado tan fuertemente a su revelación de que había "trabajado" con el Comandante. ¿Acaso EXALT tenía algún tipo de interés en él?
No, durante la Guerra contra el Terror probablemente había interferido en sus planes sin saberlo. Suponía que tenía sentido que supieran todo lo que pudieran sobre él. Al menos no sabían que estaba vivo.
Sinceramente esperaba que no hubieran tomado sus soldados que habían sido enviados a juicio y hayan extraído la información de ellos. Si descubría que habían hecho eso, se aseguraría de encontrar al líder de EXALT y colgarlos de una cruz como retribución.
Podría haber fallado en proteger a sus soldados, pero no iba a perder oportunidad de vengarlos.
La Ciudadela, Pasillos
Le pareció interesante lo reconocible que era sin importar a donde fuera. No sentía la necesidad de mostrar su rango en algún lugar y solo vestía el uniforme estándar negro de XCOM. Pero todos los reconocían y siempre sentían la necesidad de darle el saludo. Bueno, esa particularidad militar nunca iba a morir, así que había aprendido a responderla mucho más rápido.
Antes de ir a ver a Vahlen, tenia que ver su oficina y asegurarse de que nada importante haya sucedido. Juzgando por como estaba yendo el día, no estaba seguro si quería averiguarlo. Era parcialmente por eso por lo que guardaba la visita a Vahlen para el final. Ella no lo defraudaría, nunca lo había hecho.
"¿Comandante?"
Se giro para ver a una de las soldados acercándosele. Carmelita. Hmm, no esperaba verla. Aun así, le interesaba saber que quería. Se detuvo y se giro hacia ella. "¿Si, Especialista Alba?"
"Si tiene un momento, me gustaría discutir algo con usted," le respondió cuidadosamente, levantando la mirada para verlo.
El Comandante señalo hacia delante. "Camina conmigo, podemos hablar en el camino."
"Es verdad," dijo ella asintiendo y comenzaron a caminar.
"¿Qué querías preguntarme?" Dijo el Comandante mirándola luego de un minuto de caminata.
"¿Hace cuánto que están en producción los CEMs?"
¿Como sería mejor responderle? No imaginaba que sería Carmelita que traería este tema. "Un par de meses. La mayoría se paso en diseñar el prototipo."
"Yo diría que funciona bien," dijo ella asintiendo. "¿Planea hacer más?"
"Si encontramos más candidatos aptos," respondió cautelosamente el Comandante. "Aun estamos intentando determinar los efectos secundarios del procedimiento y como negarlos."
"Lo supuse," dijo ella. "Pero va a necesitar gente."
"Es verdad," dijo el Comandante asintiendo, comenzando a intuir a donde se dirigía. "El programa CEM solo será para voluntarios, e incluso entonces solo luego de un examen extenso. No se lo ofrecimos a Myra a la ligera."
"Dudo que necesite buscar mucho, Comandante," dijo ella sacudiendo la cabeza. "Todos queremos hacer lo que sea necesario para erradicar a los aliens. Incluida yo, y es por eso que me quiero ofrecer como voluntaria."
El Comandante alzo una ceja y bajo la mirada para verla mientras ella mantenía su mirada fija en frente. "Me alegra que te ofrezcas, Carmelita," dijo finalmente. "Pero no estoy seguro de que sepas lo que estas pidiendo."
"Un solo CEM casi tomo una instalación por su cuenta," le recordó Carmelita, el veneno era obvio en su voz. "Si podemos apuntar eso contra los alienígenas, eso es todo lo que me importa."
El Comandante lo considero por un minuto. Carmelita probablemente seria una buena candidata para el programa CEM, pero se llevaba por su odio contra los alienígenas, y hasta que solucionaran los problemas de la conversión CEM, no quería matar ese fuego. No cuando había una alternativa dentro de poco que si necesitaría voluntarios.
"No tenemos planes para mas soldados CEM en el corto plazo," le dijo lentamente él. "Estamos mejorando el diseño y el procedimiento. Pero si te interesa ofrecerte para… procedimientos experimentales, hay un programa que necesitara voluntarios en el futuro cercano."
"Entonces hágamelo saber," le dijo ella firmemente. "Lo que sea necesario."
"Lo valoro," le respondió asintiendo. "Serás la primera en saberlo."
Carmelita se detuvo, inclino su cabeza hacia el y le dio su saludo. "Gracias por oírme, Comandante."
El se lo devolvió. "Cuando lo necesites, Carmelita." La vio alejarse y luego de quedarse quieto por unos segundos, continuo hacia su oficina. Una vez en su interior se hundió sobre su silla y comenzó a verificar el estado de sus asuntos.
Afortunadamente, todo parecía estar funcionando normalmente. No había mucho cambio a nivel financias o recursos. Su suministro de aleaciones, Mezcla y fragmentos de armas era algo, aunque esperaba derribar un OVNI pronto para darles un aumento cuando empezaran a abrir alianzas con los países proxy.
La ventaja de controlar toda esta tecnología era que podía darles tanto o tan poco como quisiera y no tendrían otra opción mas que acaptar. Ahora, pensaba que los arreglos que habían hecho eran justos, pero si alguna vez estaban con bajos recursos, era una buena red de seguridad que le permitiría no preocuparse mucho sobre perder alianzas.
Había varios satélites más en producción, y esperaba que estuvieran completados dentro de un mes. Una vez que Sudamérica está cubierta por completo, Europa sería el próximo continente. O quizás Asia, con aeropuertos de Cuervos en ambas áreas, ambas eran posibles.
Su computadora le dio una alerta, indicando que había alguien afuera. Frunció el ceño y toco el botón de la puerta para desbloquearla. No estaba esperando a nadie de momento. La puerta se abrió para revelar a uno de los soldados.
El Comandante lo evaluó por un momento. Ah, ahora lo reconocía. Soran Kakusa, uno de los nuevos soldados. Se había dispuesto bien y había estado en algunas misiones de alto perfil incluyendo el primer contacto con EXALT y más recientemente, la misión de Terranova.
Le indico con la mano que entrara. "Entra." Soran asintió y camino hasta tomar asiento opuesto a él.
"Disculpas si esto es romper el protocolo," le dijo, su Ingles era sorprendentemente bueno, apenas se le notaba un acento. "Algunos de los soldados me dijeron que no tiene problemas con las visitas sin anuncio."
"No los tengo," le aseguro el Comandante. "¿Qué necesitas?"
Soran dudo. "Es sobre la Supervisora Trask."
"¿Patricia?" Dijo el frunciendo el ceño. "¿Hay algún problema con ella?"
"No exactamente," respondió Soran lentamente. "Es solo que… he estado notando algunas cosas extrañas sobre ella últimamente," se detuvo. "Por más difícil que pueda parecer, creo que es Psionica."
Bueno, bueno, eso era interesante. No que Patricia era Psionica, pero que los otros lo estaban notando. Eso significaba que estaba entrenando por su cuenta o estaba mejorando inconscientemente. "¿Por qué lo piensas?" Le pregunto curiosamente.
"Fue mas que nada en la ultima misión," explico Soran, descansando sus brazos sobre los apoyabrazos de la silla. "Ella y yo de alguna manera nos coordinamos… sin hablar de ninguna forma. Lo ignore en el momento, pero hizo un comentario sobre como esperaba que el almacén estuviera vacío incluso antes de abrirlo. Luego destruyo el tiburón incluso antes de que tuviéramos idea de que había dentro de él."
"Ambas situaciones podrían ser adivinaciones con suerte," señalo el Comandante.
"Quizás," dijo Soran encogiéndose de hombros. "Pero la extraña coordinación sucedió una vez mas una vez que nos estábamos retirando. Debió haber visto como las crisálidas caían en segundos. Estaba actuando sin siquiera pensarlo. Luego le grito a los alienígenas que dejaran de avanzar y… lo hicieron."
El Comandante se quedo en silencio por un momento. "Interesante. Tienes razón. Hemos confirmado que Patricia es Psionica desde hace un tiempo, pero no estaba usando nada de lo que describiste. Supongo que debo averiguar qué está pasando con ella."
"Mire la misión otra vez," le sugirió Soran. "Lo vera mejor de lo que lo puedo explicar."
"Eso hare," le prometió el Comandante, pensando. Si, definitivamente debería hablar con ella pronto. Si estaba entrenando conscientemente, eso debería hacerse con el sabiéndolo. Sin mencionar que necesitaba saber exactamente que podía hacer ahora.
"Eso es todo lo que quería decir, Comandante," dijo Soran mientras se puso de pie. "Gracias por su tiempo."
"Cuando lo necesite," dijo el asintiendo. "Haz hecho bien tu trabajo. Sigue así y ganaremos esta guerra."
"Eso es todo lo que quiero," respondió Soran, dándole su saludo. "Mientras más rápido termine esta guerra, mejor será para todos."
Dejo al Comandante solo en su oficina otra vez. Ahora que lo mencionaba, recordaba que Patricia le había dado un número exacto sobre la cantidad de soldados dentro de las instalaciones de EXALT. No sabia si fue la adrenalina o el ignorarlo que hizo no preguntarse cómo es que sabía eso, pero había tenido razón y lo había olvidado rápidamente.
Lo cual era realmente extraño. Un detalle como ese no se le escaparía normalmente. Bueno, sabia sobre ello ahora y definitivamente iba a mencionarlo con ella muy pronto. Mañana pronto. Porque ahora tenia una visita con Vahlen. Hora de ver con que se había estado ocupando.
La Ciudadela, Laboratorios de Experimentación
Había múltiples científicos dentro del laboratorio de genética de Vahlen, haciendo pruebas, trabajando con el equipo, y teniendo conversaciones entre ellos. Era casi la misma cantidad que en los laboratorios normales, con algunos científicos más en estos últimos.
No le dio mucha atención a lo que estaban haciendo, aunque noto que había algunos animales más que la última vez. Algo se acaricio contra su pierna y el bajo la mirada para ver que era el gato que había encontrado la última vez. Levanto la mirada para verlo, maullando y ronroneando.
Suspiro y se arrodillo para tomar al gato en sus brazos y este ronroneo contento mientras el miraba a su alrededor en búsqueda de Vahlen. Hmm. No estaba aquí, así que probablemente estaba en los laboratorios de experimentación, trabajando con los sujetos de prueba en sí. Camino hasta la puerta sellada y antes de que pudiera llegar, el gato salto de sus brazos y se fue corriendo.
Conveniente. Se encogió de hombros y presiono su código y las puertas se abrieron con un silbido. Rápidamente ingreso y miro a su alrededor a la vez que las puertas se cerraban detrás de el llevándolo a un lugar que seria descripto como el infierno por una buena porción de su población.
La cosa en la celda a su derecha directa apenas podía describirse como un humano. Pequeños pelajes negros cubrían cada centímetro de piel expuesta y el Comandante no podía ver si era hombre o mujer. Los cabellos casi se veían como cerdas y parecían cubrir todo, incluso los ojos. Las esquinas de sus labios temblaron. Basado en ver a esa cosa acurrucada contra la esquina, temblando, sospechaba que no era una experiencia exactamente placentera.
Tomo unos pasos mas y miro hacia la celda a su derecha. En su interior había un hombre que se estiraba sobre el suelo, con sus extremidades contorsionadas en ángulos extraños Pero la cosa era que no se veía… roto. La pierna izquierda estaba doblada como un fideo hacia adentro lo que debería haberla roto, pero en vez de eso parecía estar quieta en una posición. Se veía como si todos sus huesos se hubieran convertido en gelatina o en algún tipo de líquido.
Interesante, pero probablemente no era doloroso.
Siguió caminando, ignorando a los humanos perfectamente normales sin alteraciones que se achicaban contra la pared cuando se le acercaba. Una diferencia clara con sus actitudes hace algunas semanas. Un sujeto en una celda cercana gritaba y ponía sus manos sobre sus ojos, aunque el bloqueo de sonido no dejaba salir nada.
El Comandante miro curiosamente en su interior, intentando ver que pasaba. Después de lo que pareció una cantidad de tiempo innecesaria, la mujer bajo sus manos, revelando sus ojos. Curiosamente, parecía que eran dos pares de pupilas, una semi impuesta sobre la otra, aunque para nada simétrico.
Los ojos estaban rojos del llanto, pero no se la veía lastimada. Experimentos fallidos, asumía. Aunque incluso un experimento fallido podía ser útil aun, y no esperaba que le saliera bien a la primera. Mejor que fallara ahora que cuando se utilice sobre el o sobre uno de sus soldados.
El Comandante puso un dedo sobre sus labios para indicarle que se quede en silencio cuando se paro frente suyo. Ella trago saliva y se quedo en silencio. Una de las mas jóvenes, probablemente estaba en sus tempranos treinta. Cabello torcido marrón enmarcaba su rostro, y sus venosos ojos marrones sostenían nada mas que terror. Que irónico. Tomo su tableta y empezó a buscarla en la lista de sujetos de prueba.
Mientras eso pasaba, presiono el botón que les permitía hablar. "¿Quieres decir algo?" Le pregunto calmadamente, mientras seguía pasando por los datos.
"Si," dijo entre sollozos ella. "¡Por favor sáqueme de aquí! ¡Hare lo que sea necesario! ¡Solo sáqueme!"
El levanto la mirada para verla, frunciendo los labios. "Gritar no cambiara nada…" bajo la mirada a la tableta. "Casey Reinstar. No creo que estés en una posición para hacer pedidos," dijo leyendo la información. "Veamos… Se te culpo con infanticidio de tu propio hijo y el asesinato de tu novio. Además de eso, intentaste inculpar a alguien del asesinato y te hubieras salido con la tuya si tu "nuevo" novio no hubiera confesado todo." Bajo la tableta, mirándola. "Creo que eso es asesinato, inculpación, y perjurio todo en un mismo caso. En cuanto a mi me parece, estas teniendo lo que te mereces."
"¿Qué quieres escuchar?" Casi le grito, rompiendo en llanto otra vez. "¡Si! ¡Si los mate! ¿Es eso lo que quieres escuchar? ¡Lo siento! ¡Deseo nunca haberlo hecho! ¡Tiene que creerme!"
El Comandante sintió cualquier minúscula simpatía que tenia desvanecer mientras ellas seguía hablando. Que sorprendente. "Por supuesto que lo estas," le respondió duramente, incluso para él. "Todo el mundo lo siente cuando los atrapan. Todos lo sienten cuando se dan cuenta que sus acciones tienen consecuencias. Me enferma pensar que casi quedaste libre."
"Entonces mátenme," le rogo Casey, presionando sus palmas contra el vidrio. "Dame el castigo que merezca. Pero no me dejes sola con ella. No quiero transformarme en una de esas cosas."
Asumía que se refería a Vahlen cuando hablaba de ella, y por las cosas probablemente hablaba de los experimentos fallidos. Es una lastima que no se sintiera mal por ella. "No te equivoques," le dijo duramente. "Morirás. Pero antes de eso harás algo de tu insignificante vida. Tu muerte asegurara que mejores hombres y mujeres vivan, quizás puedas tomar tranquilidad en eso."
"Eres un monstruo," le respondió ella siseando, con puro odio en sus ojos. "La gente decente no hace esto. Solo aquellos que disfrutan de causarle dolor a otros."
"Tienes razón," le dijo el fríamente. "La gente decente no lo hace. Pero no confundas mi falta de simpatía por disfrute. Tu participación en estos experimentos era necesaria, pero no tomo placer en ellos. Si fuera por mí, llevaría a cabo una ejecución. Pero eso seria una perdida ahora, no cuando tu vida podría ser usada para un propósito mejor."
El se detuvo y bajo la mirada para verla. "¿Eres religiosa Casey?"
"No lo era," murmuro ella, con lagrimas cayendo por sus mejillas mientras se hundía contra el suelo.
El Comandante asintió. "Los Cristianos creen que todos pueden arrepentirse, sin importar sus crímenes o fechorías. Todo lo que tienen que hacer es aceptar a Jesús como su único salvador," dijo gesticulando con la mano. "Por supuesto, eso varia de denominación a denominación, pero hay un consenso general que dice que todos pueden ser perdonados."
El Comandante se detuvo. "Ahora, personalmente espero que eso no sea verdad, ya que me parece mal que un asesino vaya al cielo solo porque se da cuenta que la cago y decida arrepentirse." Bajo la mirada. "Pero, no soy Dios, así que no puedo decidir de una forma u otra."
Casey levanto la mirada para verlo, su rostro estaba lleno de confusión. "Lo que quiero decir es esto," declaro el Comandante, mirándola sin piedad. "Pídele a Dios por perdón, Casey. Porque no lo encontraras aquí."
Apago el intercomunicador y retrocedió un paso, dejando a la quebrada mujer en el suelo. Nunca entendería a la gente con su pensar, pero suponía que era mejor así. Aunque esta experiencia le estaba trayendo preocupaciones que tenía sobre sí mismo.
¿Era tan diferente a ellos?
Esta gente mataba inocentes; él había matado inocentes, probablemente mas que todos ellos combinados. ¿Se arrepentía? No, pero se arrepentía de haber tenido que hacerlo en primer lugar. El y Ethan tuvieron una larga conversación luego de que habían colgado a esos soldados infantiles sobre las cruces.
A través de todo eso, había llegado a la conclusión de que había hecho una diferencia. Había matado porque era necesario, mientras estos criminales mataban por razones egoístas. Nunca tomo una vida sin causa, y solo cuando mas personas serian lastimadas si no hacia algo. La mayoría de la gente que mataba merecía la muerte, pero los que no lo merecían solo eran desafortunadas muertes de la guerra.
No quería que murieran, pero no tenía elección y a veces era necesario.
Necesario. Eso es lo que los separaba.
Solo hacia lo que era necesario, nada más.
Sintió una mano sobre su hombro y se giro para ver a Vahlen detrás suyo. "¿Comandante?" Le pregunto, mirándolo preocupadamente.
"Ah, Vahlen," se giro para enfrentarla completamente. "Veo que has estado ocupada."
Ella frunció sus labios. "Si, las primeras pruebas siempre son problemáticas. Pero gracias a ellas creo que ahora sabemos que hacer para la próxima ronda de pruebas."
"Me causa curiosidad," dijo el cabeceando hacia las celdas. "¿Qué exactamente causo estos cambios?"
Ella señalo al sujeto de prueba cubierto de pelaje. "Ese fue el resultado de un intento de mezclar los genes de una araña. No lo llamaría un "fallo" así como así. Solo funciono un poco… demasiado bien. No es un retraso, esperaba que sea más difícil, a decir verdad."
Ah, eso tenia sentido. "¿Y ese?" El Comandante cabeceo, girándose para indicar al hombre con las extremidades de gelatina.
"Un intento de fusionar la genética humana con la de los hombres delgados," explico Vahlen, tocando su mandíbula mientras miraba al sujeto de prueba. "Y tuvo el efecto que buscábamos. Hemos intentado soltarlo desde mas de 12 metros y aun así vivió. Tristemente, por razones que aun no hemos determinado, también hizo que sus huesos sean tan estables y fuertes como la piel, e igual de flexibles. Ya que su estructura esquelética ha colapsado, no puede soportarse a si mismo." Dijo suspirando. "Podrá tomar algunos sujetos de prueba más solucionar este."
"¿Y ella?" Pregunto el Comandante, señalando a la mujer de las pupilas dobles.
"Casi un éxito," sonrió Vahlen. "Se exactamente que causo el error y como arreglarlo. Tengo confianza de que nuestra primera modificación genética será visión mejorada."
"Es bueno saberlo," dijo el Comandante, alegre de que se estuviera realizando progreso. "¿Puede removerse una modificación genética de los sujetos y usarlos otra vez?"
"No," admitió Vahlen, lamiéndose los labios para humedecerlos. "Las modificaciones genéticas son permanentes. Una vez que tenga todo lo que necesite de un sujeto serán terminados y se les quitara cuanta Mezcla se pueda de sus cuerpos."
"Al menos conseguiremos algo de vuelta," dijo el Comandante. "¿Entonces por qué sigue viva ella?"
"Por que solamente una pequeña parte de su cuerpo fue afectada por la Mezcla," explico Vahlen, mirando a la mujer. "Puedo usar el resto de su cuerpo para otra modificación genética. Aunque esta es quizás la única excepción. Tendré que removerle los ojos, así la Mezcla no contaminara accidentalmente otra modificación."
"¿Algo más?" Pregunto el Comandante, mirando por las filas de celdas.
"Si," Vahlen comenzó a caminar hacia el final, indicándole que la siguiera. "Nuestro sujeto de prueba final esta albergando un segundo corazón, que espero aumentara las chances de que nuestros soldados vivan si llegaran a sufrir una herida que de otra forma fuera fatal."
Se detuvieron en la celda final, donde había un prisionero asegurado contra la pared con otro científico en su interior. Su rostro estaba contorsionado por el dolor y el sudor brillaba en su cuerpo, goteando hacia el resbaloso suelo.
"Hay dos problemas que estamos enfrentando," explico Vahlen, frunciendo los labios mientras evaluaba al sujeto. "El corazón mas pequeño parece estar en una posición poco cómoda, casi dolorosa diría por la información que hemos conseguido. El otro problema es que no estamos teniendo mucha suerte logrando que el corazón funcione. Ahora mismo no está haciendo nada, así que no tenemos más opción que ver si un evento traumático lo activa de golpe."
"¿Cómo?" Respondió el Comandante mientras Vahlen abría la puerta de la celda.
El científico se movió a un lado mientras Vahlen se acercaba. "Simple," declaro Vahlen mientras sacaba una pequeña pistola entre su bata. "Le disparamos."
El Comandante frunció el ceño. "Eso podría matarlo," indico él.
"Potencialmente," dijo Vahlen encogiéndose de hombros. "Pero tenemos todo lo que necesitamos de él. Esto es todo lo que queda." Giro el mango del arma hacia el en un movimiento sorprendentemente suave. "¿Quieres hacer los honores?"
Tomo la pistola en su mano y miro al sujeto de prueba. "Por supuesto."
Vahlen cabeceo hacia su compañero. "Empieza el monitoreo," miro al Comandante. "Dispara a su corazón."
"Entendido," confirmo, preparando el disparo. "¿Listos?"
"Dispare a voluntad," le confirmo Vahlen.
El disparo atravesó el silencio y la sangre inmediatamente comenzó a salir a borbotones de la herida, el hombre grito en agonía mientras luchaba contra las ataduras. "Monitoreo empezado," le informo el científico. "Nada aun…"
El Comandante suspiro y recargo mientras la sangre empezaba a formar una laguna en el suelo. Si no pasaba nada, era mejor matarlo rápidamente. No había razón en su sufrimiento si no tenía un propósito.
"Espera," insistió Vahlen, alzando rápidamente su mano. "Démosle unos segundos más."
El hombre se estaba desvaneciendo claramente, su forcejeo se hacía más débil y sus gritos se hacían mas suaves. "¡Hey! ¡Creo que esta intentando funcionar!" Exclamo el científico y le dio la tableta a Vahlen.
El Comandante miro por encima y vio una replica en 3D de los órganos internos. El corazón tenía un agujero bastante grande, pero el mas pequeño a su lado estaba bombeando erráticamente. Incluso él no podía ver si funcionaba correctamente. "Mantenlo en vigilancia y monitorea todo," le ordeno Vahlen. "Quiero saber cuanto dura y compararlo a heridas similares."
"¿Aun vas a dejarlo morir?" Le pregunto el Comandante curiosamente mientras seguía a Vahlen saliendo de la celda.
"No podemos reparar el daño a su corazón con la herida que le causaste," explico Vahlen. "Pero ahora que el corazón secundario está funcionando más o menos, debería poder arreglar mis errores en el próximo sujeto.
"Entonces, ¿Dónde crees que te equivocaste?" Pregunto el Comandante mientras caminaban hacia el laboratorio genético principal.
"Cometí el error de tratar al segundo corazón como un… añadido, por así decirlo," explico Vahlen, sonando casi avergonzada. "Lo que necesitaba hacer era modificar el corazón existente y también reducirlo un poco en tamaño así ambos pueden entrar cómodamente en el pecho." Había tomado una lapicera de su bolsillo y la estaba girando entre sus dedos. "Los corazones también necesitan trabajar en conjunto, esperar por una activación traumática es poco confiable y podría traerles más ventajas a nuestros soldados más allá de la sobrevivencia."
"Un corazón conectado incrementaría sus energías," noto el Comandante, asintiendo mientras lo pensaba. "Buen trabajo."
"Hago lo mejor que puedo," le dijo sonriéndole. "Ven, tengo algo que mostrarte."
Salieron de los laboratorios y Vahlen casi lo arrastro hacia una mesa que tenía algún tipo de vial sobre ella y dentro había… ¿alguna clase de embrión? "Creo que lo logre," declaro ella, con clara satisfacción en su voz. "Un embrión de crisálida, recodificado con Mezcla y modificación genética tradicional. He cambiado sus… parámetros por así decirlo, para atacar a cualquier cosa no-humana."
"¿Cómo?" Demando saber incrédulamente el Comandante.
"Los humanos exhiben ciertas feromonas," explico Vahlen mientras dejaba el vial. "La crisálida estaba… programada… para priorizarlos específicamente sobre todo lo demás. Lo que sucede es que, las crisálidas son peligrosas, incluso para los alienígenas. Las crisálidas irán tras los humanos primero, pero, ¿Qué pasa cuando ya no hay más humanos? Atacan alienígenas ya que están atraídos por las feromonas que excretan también."
"Ah," dijo el Comandante cabeceando. "¿Entonces como lo arreglaste? ¿Solo priorizaste las feromonas alienígenas?"
"Esa era la solución obvia," dijo Vahlen de acuerdo. "Pero entonces nos encontramos con el mismo problema, y al contrario de los alienígenas, no tenemos docenas a nuestra disposición y podríamos querer usar a las crisálidas múltiples veces. Así que, en vez de eso, hice que las crisálidas ignoren las feromonas humanas y nos traten como plantas o cualquier otro tipo de objeto no amenazante."
"Increíble," dijo el Comandante sacudiendo la cabeza. "Te has superado esta vez. ¿Asumo que igualmente debe ser probado?"
"Así es," confirmo Vahlen. "Y con tu permiso, quiero empezar ya."
"Asumo que tendrás cuidado," dijo el Comandante. "Así que considéralo oficialmente dado el permiso. Déjame saber en cuanto tengas resultados lo más pronto posible."
"Eso hare, Comandante," dijo de acuerdo vigorosamente. "Gracias por dejarme hacer esto."
El puso una mano sobre su hombro y le sonrió. "Honestamente, para este punto dudo que necesites mi permiso. Confió en ti."
Ella puso sus dedos sobre su propio hombro. "Me agrada que piense eso. Pero se sentiría… mal… no consultarlo primero."
"Lo entiendo," dijo empáticamente, dejando caer su mano. "Dejare que vuelva con su trabajo. Pero deberíamos tomarnos un descanso en algún momento. Solo hablar, ha pasado mucho tiempo desde la última vez."
Ella le dio una ancha sonrisa. "Nada me gustaría más," de repente frunció el ceño. "Excepto quizás descubrir el problema de nuestro sujeto de pruebas deshuesado."
El se rio brevemente. "Te veré más tarde," le dijo, alejándose a la vez que ella se giraba para enfrentar al equipo del laboratorio.
Se sonrió a si mismo mientras se alejaba. Si, había sido una buena idea guardar esta visita para el final. Ahora tenia un buen presentimiento de lo que les prometía el futuro.
