Avanzando
Localización Desconocida
Annette se despertó por el movimiento en cuanto sintió como el avión descendía rápidamente. Forzó sus dientes cuando el temblor empeoro, dándose cuenta de que era mucho peor que en un vuelo comercial normal. Unos minutos después sintió un golpe duro y se dio cuenta aliviada de que habían aterrizado al fin.
Se relajo y se apoyó contra el duro metal del interior de la caja. Aun tenia hambre, frio y estaba agotada. Pero no tanto como lo había estado. Ahora era la hora de averiguar como iba a salir de este lugar. Salir corriendo podía ser una posibilidad… a menos que hubieran aterrizado en una isla o barco de algún tipo.
Pero si era posible, querría salir sin que la detectaran, porque incluso si lograba escaparse de los guardias que seguramente estaban colocados afuera, EXALT sabría inmediatamente en que área se encontraba, y tendrían a su gente en los pueblos y ciudades cercanos.
Annette relajo su respiración, cerro sus ojos y se concentró. La mezcla de palabras, oraciones, imágenes y sentimientos de aquellos cerca suyo la inundaron. Le tomo algo de concentración, pero logro separarlos en su cabeza. Mentes únicas y distintas trabajando sin cesar.
Había… ¿trece? Probablemente mas y no podía sentirlos. Eran suficientemente pocos como para que probablemente pudiera escapar si esperaba al momento justo. Pero esperar iba a ser difícil. Sin mencionar que no sabía si mirarían para otro lado o no, y no estaba segura de que pudiera controlar sus mentes confiablemente.
Una cantidad de tiempo indefinida paso antes de que sintiera acercarse a dos personas, al igual que escucho una ruidosa puerta abrirse. Ahora podía escuchar a los dos hombres hablar, el lenguaje le era extranjero. Sonaba chino, pero no podía saberlo con seguridad. Su caja comenzó a moverse y ahora estaba lo suficientemente cerca a la persona que empujaba la caja como para escuchar oraciones coherentes.
…Cargamento a tiempo…
…los rusos tienen que arreglar su desastre…
…XCOM esta a la defensiva otra vez, espero que preparen…
…Mas le vale a Mercado mejorar su tecnología pronto…
XCOM otra vez. Aun no sabia quienes eran, pero si eran enemigos de EXALT, podría ser una buena idea intentar encontrarlos. Porque probablemente no confiaría en nadie en el gobierno, o el ejercito siquiera. Sin mencionar el riesgo en el que estaría si la atraparan otra vez.
Entonces… ¿Cuál era su plan?
Salir de aquí primero, se dijo a sí misma, luego las estrategias
Su caja había frenado hace unos minutos y ya no sentía a nadie cerca suyo. Respiro profundamente. Ahora o nunca. Se impulso y salió de la caja y trastabillo hacia el suelo. Era temprano en la mañana, así que aun no estaba muy iluminado. Aun así, lo primero que noto, para su alivio, era que no parecía estar en una isla, y definitivamente no era algún tipo de barco.
Estaba en algún aeropuerto, es verdad, rodeada por cajas y cofres. El avión estaba estacionado frente a un almacén, pero era el único edificio en el área cercana. Había algunas carreteras de tierra que podía ver en la distancia, pero no podía ver que tan lejos llegaban.
El área en si parecía estar bastante desolada, con árboles rodeándola por completo, aunque no podía ver que tan profundo en el bosque estaban. También había guardias, pero no estaban concentrados en su dirección y los trabajadores movían el cargamento directamente del avión hacia el almacén.
Pero lo que le dio esperanza fue ver luces de ciudad en la distancia, por encima de los arboles que rodeaban este aeropuerto. Hiperventilo del alivio. Ahora-
"¿Hey?" Alguien le hablo detrás suyo.
La adrenalina viajo por su cuerpo y sin pensarlo se concentro en la mente detrás suyo y se enfoco en ella, ligeras ondas purpuras recorrieron sus brazos mientras se giraba, alzando su mano hacia el hombre de pie detrás suyo, con una expresión de confusión en su rostro.
Era asiático, pero si era nativo de aquí, no podía saberlo. "¡Abajo!" le suspiro, haciendo eco de su voz y enfatizando el sentimiento en su mente. Se dio cuenta que probablemente perdería el control cuando la adrenalina la abandonara. Sus iris brillaron levemente purpura, un reflejo de su control, pero no era directo como cuando tomo control del guardia de EXALT en su celda. Simplemente seguiría sus órdenes.
Su expresión se vació y se arrodillo en el suelo.
Genial. ¿Qué iba a hacer? No podía simplemente dejarlo ir, e incluso si lo incapacitaba, se despertaría y les diría que estuvo allí. Solo tenia dos opciones: Matarlo o dejarlo ir.
Podía matarlo, con su arma o el cuchillo… pero no quería hacerlo otra vez. Aun así, matarlo era la única oportunidad que tendría de hacerlo y a la vez escapar sin que la descubrieran. Mientras que, si lo noqueaba, esencialmente les estaba haciendo saber que estaba allí.
Una distracción, eso sería mejor, sí. "Escucha," le ordenó. "Toma tu arma, camina al frente del almacén, y disparate en la cabeza." El hombre asintió vacíamente, y sin comentario, camino pasando por su lado y siguió su camino.
Ahora era el momento de la verdad. Dejo el control y rezo que cumpliría su orden. El siguió caminando y ella soltó un suspiro aliviado. Cuando escuchara el disparo y todos fueran corriendo… seria entonces que escaparía. El hombre freno frente el almacén y se puso la pistola en la cabeza, lo que causo que algunos de los guardias cercanos le gritaran algo.
Ella sonrió mientras miraba.
Ya era muy tarde.
El arma disparo con un estruendo, y sintió las ondas de shock, sorpresa y alarma que recorrían a todos los cercanos. Su sonrisa se transformo en un gesto de dolor y cansancio cuando una ola de agotamiento el recorrido, doblándola. Tomando varias bocanadas de aire rápidamente, miro a su derecha rápidamente, luego a su izquierda, y al no ver a nadie, salió corriendo hacia los arboles entre ella y la ciudad.
Nadie grito y no hubo balas volando cerca suyo, así que siguió corriendo.
Y siguió.
Y siguió.
El tiempo y el cansancio le eran insignificantes siempre y cuando el terror le asegurara que pusiera un pie frente al otro. No sabía cuánto tiempo había estado trastabillando por el bosque mientras el sol se alzaba por encima suyo, para este punto estaba concentrada solamente en poner tanta distancia entre ella y EXALT como fuera posible. Ocasionalmente levantaba la mirada para ver las luces, asegurándose de que estuviera yendo en la dirección correcta. Cada vez se veían mas cerca, pero a la vez, más lejos.
Solo un poco más, se decía, no puede estar tan lejos.
Todo se le hizo borroso, y antes de que lo supiera se desplomo en la esquina de algún callejón, incapaz de frenar la ola de agotamiento que la cubría. Al menos había llegado a la ciudad.
Aun una localización desconocida, posiblemente Asia
Cuando se despertó, estaba oscureciendo.
Annette se levantó, parpadeando rápidamente mientras miraba a su alrededor. Bueno, al menos significaba que aún no la habían encontrado. Definitivamente estaba en los barrios bajos, juzgando por todos los departamentos derruidos. El área también parecía estar abandonada, especialmente ya que todas las ventanas estaban tapadas con maderas.
Abrazo sus rodillas contra su pecho mientras intentaba pensar sobre qué hacer ahora.
Bien. La primera orden seria conseguir comida, ya que estaba muy hambrienta. Tenía que haber algún lugar de comida rápida por aquí, incluso si no era un país occidental. Por supuesto, eso resaltaba otro problema que tenía.
No tenía dinero.
Lo que iba a presentarle un problemita. La verdadera primera orden seria encontrar algo de dinero, y solo tenia una forma de hacerlo ya que lo necesitaba rápidamente. Robarlo. El problema era que no tenia la destreza ni la sutileza de un carterista y probablemente la atraparían.
Excepto… que no tenia que hacerlo. Todo lo que debía hacer era acercarse a alguien y usar sus poderes para que le dieran cualquier dinero que tuvieran. Lo averiguarían luego, pero para entonces probablemente ya se habría ido. Frunció el ceño, forzar a la gente en contra de su voluntad cuando su vida estaba en riesgo, sin mencionar que los guardias de EXALT se lo merecían. Pero se sentía mal usar sus poderes contra personas ordinarias que no habían hecho nada malo excepto encontrarse con ella.
Pero no tenia elección.
Bueno, al menos podría limitar el daño. Se puso de pie, intentando ignorar el hambre y se desempolvo, dándose cuenta de que tenia otro problema en potencia, es decir sus ropas blancas y sucias. Incluso si no habían sido hechas por EXALT, aun resaltaban y se veían excepcionalmente extrañas, como si se hubiera escapado del hospital o alguna institución mental. Aunque, técnicamente, si asumieran esto no estarían tan errados.
Entonces, dinero, ropa, y comida. Annette asintió para si misma. No era exactamente un plan firme, pero era lo mejor que tenia de momento. Comenzó a caminar por la calle, manteniéndose atenta ante cualquier persona sospechosa. No fallo en notar las carteleras, carteles y grafiti escritos en chino. ¿O era japones? Como sea, parecía estar en algún lugar en Asia, lo que le iba a complicar las cosas aun mas si tuviera que tratar con barreras del lenguaje.
Camino durante lo que le pareció horas hasta que finalmente se cruzo con otras personas en la calle, todos asiáticos, así que supuso que su hipótesis era correcta. Por suerte, no parecía que les importara mucho, solo cabeceaban en su dirección, si es que llegaban a notarla. Podía sentir sus mentes, pero estaba muy distraída como para concentrarse o escuchar lo que pensaban.
Un poco después sintió que se estaba adentrando en el pueblo. Pequeños vehículos pasaban a través de las calles dilapidadas, y una cantidad decente de personas que caminaban por las veredas. Aun no estaba fuera de las partes cuestionables del pueblo, pero al menos estaba en una zona moderadamente poblada.
Annette finalmente se detuvo, y miro a su alrededor, intentando ver si había algún lugar al que pudiera ir. Sus ojos se iluminaron en cuanto vio lo que pareció ser algún tipo de tienda de ropa. Bueno, eso estaba en su lista, así que ya podría salirse de su vestimenta ahora. Corriendo rápidamente por la calle, abrió la puerta y entro a la pequeña tienda.
Una mujer asiática de avanzada edad estaba sentada detrás del escritorio, pero las filas de ropa frente de ella confirmaban que esto era lo que buscaba. Estuvo allí de pie por unos segundos, intentando ver por donde empezar. Una mujer mucho mas joven se le acerco, probablemente no era más vieja que ella. "Hola," le dijo, su acento era claramente muy pronunciado. "¿Necesitas ayuda?"
"Uh, no, no," negó Annette, sacudiendo la cabeza. "Estoy bien." Ignorando a la mujer, se alejo y comenzó a investigar las perchas. Algo neutral, algo que no atraiga atención, eso le gustaría. La moda no era algo que le hubiera interesado mucho, y ahora se preguntaba si ese hubiera sido un interés que la hubiera ayudado ahora.
Lo negro le parecía sospechoso, un poco demasiado incognito. Los grises probablemente serian la mejor opción, y con eso en mente, eligió unos pantalones grises en su talle, junto a una chaqueta del mismo color. Se preguntaba si una camiseta verde también funcionaria por debajo, pero se preguntaba si quizás seria mejor romper el esquema de colores. Avisto una camiseta un poco mas blanca y se acercó, tomándola.
No era puramente blanca, tenia un tinte gris, pero contrastaría bien con su chaqueta. Al menos se vería completamente normal. Con toda su vestimenta elegida, se dirigió al vestidor y rápidamente se vistió con sus nuevas prendas.
Ahora… tenia que irse sin pagar.
Annette le había quitado todas las etiquetas, así que quizás podría pasar como si fueran suyas si alguien la notara yéndose. El problema era que la trabajadora si la había notado entrar, vistiendo muy diferente. Así que, en el mejor de los casos, Annette se iba cuando no la viera.
El problema era que estaban en una pequeña tienda y no había nadie más cuando entro. Annette suspiro, cuando todo lo demás fallara, podría salir con confianza. Lo peor que podría pasar era que la detuvieran y tuviera que usar sus poderes para irse.
Abrió la puerta del vestidor y miro entre la abertura. Por suerte la trabajadora estaba hablando con un nuevo cliente y Annette vio su oportunidad, comenzando a caminar hacia la puerta haciendo un rodeo, mirando a la mujer ocasionalmente. Llego a la puerta y se fue lo más rápido posible, rompiendo en un trote rápido una vez que estaba afuera.
Una vez que se había alejado varias manzanas, suspiro relajadamente. Muy bien, había logrado una cosa de la lista. Se sentía mal habiendo robado esas cosas, pero no tenia elección. Pero no podía concentrarse en eso ahora. Lo próximo era conseguir dinero.
Dudo antes de levantar la capucha de la chaqueta. Había un riesgo de que pudiera atraer más atención hacia ella ahora, ya que las personas encapuchadas eran vistas generalmente con mas sospecha. Pero tenia varias cosas a su favor, principalmente que era una mujer blanca, y como regla general, las mujeres no tenían tanta sospecha como los hombres.
La ventaja de esto era que era una mejor manera de esconder su rostro de momento, y luego se dio cuenta de que debido a que era una mujer, eso le abría una nueva lista de problemas. La mas probable era que podía ser vista como un objetivo fácil para robo o violación, lo que era muy probable en esta parte del pueblo. Probablemente podría encargarse de quien sea que viniera a por ella, pero no era algo con lo que quería lidiar ahora.
Suspiró. Se preocuparía por eso luego, ahora necesitaba encontrar algo de dinero.
Algún lugar en Japón
Annette se quedo de pie frente a un mapa escrito completamente en Japones. Al menos asumía que era japones, porque, aunque no podía leerlo, había averiguado que estaba en algún lugar en Japón. Aparentemente esta ciudad no era un lugar turístico muy conocido, o habría algún tipo de guía en Ingles.
Bueno, estaba en una parte normal de la ciudad ahora, o al menos en la parte no-peligrosa. Annette tembló, ahora estaba oscuro y tenía que encontrar algún lugar para comer y dormir. Había considerado las mejores formas de conseguir dinero, y supuso que la mejor forma era hacerlo y ya.
El hombre del otro lado de la calle que habla en su teléfono parecía estar bien económicamente, y probablemente no extrañaría una pequeña cantidad de dinero. Aun así, tenía que ser sutil, al menos un poco. Viendo que no había nadie más a su alrededor, se le acerco casualmente. Enfocando la localización en su mente, cerro los ojos y se concentró en sentirlo.
Suspiró. Calmada. Concentrada. Era hora de ver si podía sugerir algo mentalmente. Suelta tu billetera en el suelo y vete. No era una orden completa, solo una pequeña sugerencia que esperaba pasaría y se le plantaría en la mente.
Ella lo dejo ir y abrió sus ojos para ver al hombre alejándose. Con su corazón palpitándole fuertemente, se acercó a donde había estado él y bajo la mirada. Una billetera marrón estaba sobre el concreto, justo como había sugerido. Moviéndose rápidamente, se arrodillo y la tomo en su mano, caminando en la dirección opuesta inmediatamente.
"Lo siento," murmuro hacia el hombre mientras empezaba a investigarla. Cuatro tarjetas de crédito, una identificación de algún tipo, y lo que le pareció una cantidad de efectivo decente. No tenia idea de cuanto valia esto exactamente, pero debía ser suficiente para una comida. Luego de eso podría hacer una llamada.
Algún lugar en Japón
Esta extraña mescolanza entre un bar y un restaurante era algo extraña, pero a Annette no le importaba mucho. No sabía que había ordenado, pero era delicioso. Le pareció algún tipo de comida de mar, pensaba, pero no sentía la necesidad de confirmarlo. Aunque se preguntaba si estaba llamando mucho la atención hacia si misma ya que ya había ordenado tres almuerzos completos y aun tenia hambre.
No, podría encontrar algún lugar donde dormir y comería otra vez mañana. Pero se sentía lo suficientemente rejuvenecida como para comenzar a formular un plan más sólido. No tardaría mucho hasta que el hombre se de cuenta de que perdió su billetera, así que probablemente cancelaria sus tarjetas de crédito, previniendo su uso futuro. Por suerte lo había pensado y uso las tarjetas para comprar la comida y guardó el efectivo.
Hubiera retirado mas efectivo, pero se dio cuenta de que no sabia la clave para las tarjetas, lo que se lo previno. Sin mencionar que no tenía idea donde habría bancos o cajeros automáticos. Como estaba la situación ahora, dejaría la billetera durante la noche, entonces encontraría a alguien más y tomaría la clave junto a las tarjetas. Luego, compraría un boleto directo a Francia y planearía desde allí.
Primero debería llamar a Latrell luego de terminar su almuerzo aquí. Su novio podría ayudarlo con esto, y su casa seria un buen lugar en el que quedarse mientras se escondía de EXALT. Para este momento ya debían saber que se había escapado, y la estarían buscando. Lo único que le preocupaba al contactarlo era que no le creyera… lo cual no podía juzgarlo si sucedía. Su historia sonaría insana para cualquier persona racional, sin importar su verdad.
La cosa mas importante era que tenia que estresar el secretismo. Había desaparecido por… tenían que haber pasado meses ya. Todos probablemente pensaban que estaba muerta, y tenía que seguir así. El padre de Latrell estaba en un rango muy alto de la policía francesa, así que, si sabía que estaba viva, había una buena probabilidad de que no se lo guardara, y los agentes de EXALT averiguarían donde estaba.
Toco uno de los billetes para dejar una propina. No estaba segura de la conversión dólar a yen exacta, pero suponía que diez mil de algo debía ser mucho. Estando de pie, camino hacia el bar, queriendo una ultima bebida para irse. Luego de ordenar, la televisión que mostraba un canal de noticias japones le llamo la atención.
En la pantalla estaba lo que parecía una… ¿nave alienígena? Frunció el ceño. ¿Qué? Tomo asiento e intento averiguar que estaba pasando. No podía entender al comentarista, pero los… soldados chinos que se movían por ella parecían indicar que estaban a cargo.
"Ya era hora de que los chinos terminen con todo eso," murmuro el hombre a su lado. Lo miro sorprendida. Definitivamente no era asiático, como mostraba su blanca piel, pero era bastante viejo. Tenia arrugas en su rostro, pero no parecían faltarle las energías. Aun así, tenía una cabeza llena de cabello gris, así que… ¿quizás un americano?
"¿Qué cosa?" Le pregunto casualmente, descansando sus brazos sobre la barra.
El la miro. "Oh, ya sabes, toda esa disputa sobre la cosa voladora alienígena esa. Me sorprende que les tomara tanto tiempo."
Hizo todo lo que pudo para que no se le cayera la mandíbula. Aun así, no pudo evitar parpadear choqueada. Nave alienígena. Eso significaba que… "Uh, si," murmuro sin tono. "Sorprendente."
"Si," asintió él. "Espero que los chinos puedan usar algo de esa tecnología antes de que ataquen otra vez. Menos mal que XCOM intervino o hubiéramos tenido algo mucho peor que lo de Hamburgo."
Se enderezó. XCOM. Entonces… si eran tan conocidos para el publico como para que este tipo los mencionara casualmente, ¿EXALT era igual? Ahora todas estas frases solitarias que había escuchado mientras estaban capturadas tenían sentido. Contrario con lo que había pensado, si estaban hablando de alienígenas del espacio exterior.
Respiro profundamente. Muy bien, nuevo objetivo. Descubrir que estuvo pasando exactamente mientras estuvo capturada. Desafortunadamente no había tomado el teléfono de ese tipo, unas pocas búsquedas en internet lo solucionarían, y no quería decirle a este tipo que no tenia idea de lo que estaba hablando.
"No creo haberte visto antes por aquí," comento el hombre, sacándola de sus pensamientos. "¿Eres nueva?"
"Oh, no," dijo ella encogiéndose de hombros. "Solo estoy de paso."
El casi sonrió ante eso, aunque la sonrisa no llego a sus ojos. "Ah, turista entonces. No vienen muchos por aquí."
"Esta de camino," respondió Annette, esperando que dejara de preguntar. "No hay mucho más que decir."
"Aun así," musito el, mirándola. "Es lindo ver nuevas caras."
Estaba teniendo la impresión de que estaba siendo muy especifico en sus preguntas. Mientras volvió a mirar la pantalla de la TV, ella se concentro en las mentes mas cercanas y presiono hacia la más cercana.
Frunció el ceño.
No podía escuchar o sentir algo, ni siquiera los flujos de información sin sentido. El si existía, y estaba segura de que era el, pero no podía notar lo que sentía, ni hablar de leer sus pensamientos.
"¿Tu bebida?"
Annette volvió al mundo, sacudiendo su cabeza mientras la mesera la miraba curiosamente, con un vaso de jugo en su mano. "Si," murmuro Annette mientras tomaba la tarjeta y la bebida. "Uh, gracias."
Ella se marcho para ir a usar la tarjeta y Annette se levanto para irse. No le servía mas y tenia tres mas si las necesitaba. Alguien de repente la tomo del brazo y se giró rápidamente para ver al viejo mirándola intensamente. "Si tienes un lugar donde quedarte, ¿no?" Le pregunto, muy educadamente.
El la soltó y el lo miro fuertemente. "No es de tu incumbencia."
El sonrió. "Bueno, si n o lo tienes, recomendaría un lugar a cuatro cuadras de aquí. No es el mas lindo, pero tienen buenos precios. Pasables, especialmente para gente con una cantidad de dinero… limitada.
Si, definitivamente le era sospechoso. "Lo mantendré en mente, gracias." Murmuro mientras se alejaba caminando, sin hacer contacto visual con nadie mas en el restaurante. Una vez que volvió a la calle, pensó sobre lo que le había dicho el hombre… pero dado como le había ido en los últimos meses de su vida, no estaba dispuesta a confiar en extraños que le hacían sugerencias, mientras insinuaban pícaramente que conocían detalles que no deberían saber.
Sacudió la cabeza. No. En el peor de los casos dormiría en la calle otra vez, pero primero necesitaba hacer una llamada. Por suerte había avistado una cabina de teléfono. Era algo como un milagro que no se hubieran eliminado estas cosas, ya que todos tenían sus propios teléfonos ahora.
Cerro la puerta de la cabina detrás suyo y miro a la cabina. Esta había sido actualizada para utilizar tarjetas de crédito y efectivo, así que tenía opciones si el hombre ya había cancelado sus tarjetas. Deslizo una tarjeta y comenzó a teclear. Rezo que su numero siguiera siendo el mismo, o que no respondiera nadie más.
Escucho un clic y su profunda voz la saludo. "[Oficial Latrell al habla, ¿Quién habla?]"
Ella cerro sus ojos. "[Hey Latrell, soy yo. Annette.]"
Hubo un silencio en el otro lado de la línea. "[Lattrell,]" le hablo otra vez. "[¿Estás ahí?]"
"[Uh, si, si,]" le respondió, aturdido. "[Es solo que… ¡Estas viva!]" comenzó a decir riéndose incrédulamente, una risa a la que ella se unió. Le era hermoso volver a escuchar su voz otra vez.
"[Si, estoy viva,]" repitió ella. "[Pero tengo que tener cuidado. ¿Estás solo?]"
"[Estoy en casa, así que si,]" confirmo él. "[¿Dónde has estado? ¿Qué paso? ¡Todos piensan que estas muerta!]"
"[Me secuestraron, experimentaron conmigo,]" le explico apuradamente. "[No sé por cuanto desaparecí, pero logré escapar.]"
"[¿Experimentos?]" Respondió el, con un tono mezclado entre preocupación y enojo. "[Que-]"
"[Te explicare todo mas tarde,]" interrumpió ella, mirando a su alrededor. "[Han de estar buscándome y tengo que seguir moviéndome.]"
"[¿Dónde estas ahora?]" Le demando él.
"[Japón,]" le respondió ella, mirando a su alrededor. "[No estoy segura donde. Pero intentare volver lo más rápido que pueda.]"
"[Bien, no, solo quédate allí,]" dijo Latrell. "[Tomare a algunas personas e iré. Serás protegida-]"
"[¡No!]" Suspiro ella, ya que sabia que lo haría. "[Escúchame, no puedes decirle a nadie que estoy viva. Tienen gente en todos lados. Probablemente no debería ni haberte llamado, pero necesitaba que sepas que estoy viva.]"
El se mantuvo en silencio por unos minutos. "[Ok, ok]" Parecía estar hablando consigo mismo ahora. "[No te inventarías esto, así que confiare en ti. En contra de mi juicio. ¿Pero cómo vas a volver?]"
Ella miró a la billetera. "[Algo. Si necesito conseguiré más.]"
"[¿Cómo?]"
Ella suspiro. "[Tendré que robarlo.]"
Ahora sonaba preocupado. "[Podría comentar algo sobre eso. Pero me preocupa mas que te atrapen. No eres una ladrona.]
"
"[No,]" dijo ella de acuerdo. "[No lo soy.]" Dijo suspirando. "[Mira, todo tendrá sentido cuando vuelva a Francia y te explique todo. Pero recuerda, no puedes decírselo a nadie. No mis padres, ni mis amigos, y definitivamente no a la policía.]"
"[Muy bien,]" concedió el. "[Entonces, ¿Dónde quieres que nos encontremos?]"
Pensó. "[No creo que deba decirlo por aquí. Podrían encontrar esta llamada, y estaríamos yendo a una trampa. Te llamare una vez llegue. Podrás venir a buscarme.]"
["Si están escuchándonos, saben que estoy ayudándote,]" señalo Latrell, haciéndola contraerse. "[Por suerte estaré atento ante cualquier señal de espías. Al menos dime quien te secuestro, por favor. ¿O no lo sabes?]"
"[Se llaman EXALT,]" respondió ella. "[Pero no se que son o que hacen.]"
"[EXALT,]" repitió Latrell. "[Vere que puedo encontrar.]"
"[Ten cuidado,]" le advirtió preocupada. "[¡Esta gente te matara si investigas demasiado!]"
"[Deberían de haberlo pensado antes de llevarte,]" declaro fríamente. "[Esta no sería la primera organización corrupta con la que he lidiado.]"
"[De verdad, no seas un héroe,]" le insistió preocupadamente. "[No son una banda o unos matones cualquiera. Al menos espera hasta que nos encontremos, por favor.]"
Ella lo escuchó suspirar. "[Esta bien Annie, tu ganas. Pero si tardas mucho voy a ir a encontrarte. No quiero llorarte una segunda vez.]"
"[Confía en mí,]" le susurro. "[Volveré contigo.]"
"[Entonces te veo pronto,]" respondió el calmadamente. "[Te amo, Annette.]"
Ella sonrió, había pasado mucho tiempo desde que había escuchado eso. "[Yo también te amo, te veo pronto.]" Y con eso colgó el teléfono y se apoyo contra la puerta de la cabina.
No se había dado cuenta lo aliviada que estaba ahora que alguien sabia que estaba viva. Ahora todo lo que tenia que hacer era subirse a un avión a Francia, hacer otra llamada, y luego ambos podrían averiguar la mejor forma de derribar a EXALT.
Bebió el jugo en su mano, abrió la puerta de la cabina y comenzó a caminar por la calle, bloqueando cualquier voz adicional mientras intentaba pensar. Tirando la botella en la basura, comenzó a concentrarse en su próxima tarea. Bien, era hora de encontrar un lugar donde dormir y-
Alguien la agarró del brazo y la lanzo violentamente hacia su izquierda, hacia un oscuro callejón en el cual rodo hacia el duro concreto. Parpadeando mientras levantaba la mirada vio a dos jóvenes asiáticos, ambos vestidos en telas harapientas y apuntándole con pistolas.
Ella se rio de repente. Por supuesto que esto le iba a pasar ahora, cuando lo necesitaba menos. Estos le eran tan peligrosos como animales salvados. Ambos se miraron y uno hundió su pistola en su pecho. "Tu. Americana. Pon billetera en el suelo, ahora."
Ella se puso de pie y el entretenimiento comenzó a irse con cada segundo que pasaba. Lo inteligente seria solo darles la billetera. Iba a ser inútil prontamente de cualquier forma, así que podría simplemente buscar otra persona de la cual robar. Todo lo que estos matones querían era el dinero, y luego la dejarían ir, probablemente.
Pero estaba cansada de que la empujaran de un lado para otro. Enferma de que la forzaran a actuar en contra de su voluntad. Pero no tenia que dejarse llevar aquí. "[No soy americana, idiota,]" se burló en francés, lo que claramente no entendieron.
El volvió a presionar la pistola sobre ella. "Billetera. Ahora."
Sintió la furia subiendo en su interior, y el poder ya estaba a su alcance.
Todo lo que tenia que hacer era dejarlo salir. Pero no era justo no darles una chance para que se fueran. Ella sacudió su cabeza y se río levemente. "Escuchen… he tenido un día muy largo. Estoy cansada, enojada y frustrada. Por favor no me empujen más."
El matón en la derecha bufo, claramente entendía mas ingles que su compañero. "¿O que?" Demandó, gesticulando con la pistola para enfatizar su punto, con su acento japones claramente pronunciado.
Ella forzó los dientes mientras se concentraba en sus mentes. "O voy a matarlos."
Ambos comenzaron a reírse a carcajadas, aunque se desvanecieron unos segundos después ya que debían de haber notado algo en su voz que indicaba que lo decía en serio. El de la izquierda levanto su pistola y le apunto a la cabeza. "Ultima oportunidad, chica."
Suficiente.
Empujó su mano hacia delante y envió una ligera ola de energía hacia ellos, consiguiendo mas poder mientras avanzaba. Ellos retrocedieron, sus ojos se ensancharon y sus rostros se contorsionaron en sorpresa de repente.
La cual se transformó en miedo.
Su piel se abrió una vez mas y reunió la energía en su palma. Su visión se coloreo de violeta y un capullo de niebla purpura y energía se reunió a su alrededor. Pero no quería solo seguir lanzando al chico hasta que se partiera su cabeza. No, lo quería localizado. Controlado.
Giró su muñeca, dirigiendo la energía para que se manifestara justo en el matón que se esforzaba por levantar su arma. De repente fue engullido por las bandas remolinantes de energía purpuran, que aún no hacían nada, pero esperaban su orden.
Inclinó su cabeza mientras el miraba a su alrededor aterrado. Ya era demasiado tarde para él. Apretó su puño.
El tipo gritó a medida que la energía cortaba en su piel, las líneas perforaban, partían y arrancaban su piel. Lo que no era cortado burbujeaba, se transformaba y se derretía como la suya. La sangre comenzó a cubrir su piel y el suelo a medida que la energía lo despedazaba, entrando y saliendo con limpieza, precisión y facilidad, igual que un cuchillo afilado.
Sus gritos eventualmente se detuvieron a medida que la energía cortaba cada parte de su cuerpo, los ojos, boca, órganos, garganta, como un montón de pirañas enteras que devoraban y cortaban la carne de su presa. Pero aun se retorcía y convulsionaba en el suelo, y no tenía planes de detenerse hasta que estuviera muerto.
El área alrededor de su cuerpo estaba pegajosa con su sangre y ella estaba de pie allí, envuelta en la ampolla de energía, su mano extendida hacia el cuerpo que se partía. Pero finalmente dejo de moverse, incluso mientras la energía continuaba destruyendo lo poco que quedaba. Frunció los labios mientras miraba al cadáver. No había finalidad en seguir, su trabajo había terminado.
Abrió su puño y soltó su control sobre la energía e instantáneamente se disipó. Ahora, para tratar con el otro. En su furia se le había olvidado por completo y para su sorpresa no había intentado dispararle.
Giro su cabeza violentamente para verlo retroceder trastabillando, alzando sus manos y con una expresión de terror en su rostro. Inclinó su cabeza y comenzó a caminar hacia él. "¡Me rindo! ¡Me rindo!" Pidió frenéticamente. "¡Por favor no me mates!"
Ella frunció sus labios. No. Quizás aun no, podría conseguir algo de él. Dejo ir al poder lentamente, hasta que su visión se normalizo y los sonidos del mundo le volvieron por completo. "Responde mis preguntas y quizás te deje vivir."
Su cabeza subió y bajo rápidamente. "¡Si! ¡Si! ¡Lo que necesites!"
Ella camino hacia el y tomo la pistola del suelo tímidamente que él había descartado. "¿Dónde estoy?" Le demando, caminando por frente suyo. "¿Qué ciudad es esta?"
"Nagoya," le respondió rápidamente él. "Una ciudad bastante grande."
"¿Ah sí?" Le comento escépticamente. "No me parece muy amigable al turista."
"No vienen muchos por aquí," le explico el, sus ojos moviéndose ida y vuelta hacia el arma que tenia en su mano ella. "Casi todos se quedan en la ciudad interna mas linda."
Tenía sentida. Una ciudad grande le era tan buena como mala. Era buena en que probablemente podría encontrar todo lo que necesitara, como un aeropuerto o un banco. El tamaño también podría ayudar a EXALT si de alguna forma lograban rastrearla hasta aquí. También era mala ya que probablemente habría agentes de EXALT trabajando normalmente.
"¿Cómo llego al aeropuerto?" Demando Annette, atenta ante cualquier movimiento repentino. No debía preocuparse mucho, podía sentir que estaba demasiado aterrado como para intentar hacer algo.
"Sigue las veredas por varios kilómetros por allí," señalo por la calle. "Eventualmente veras uno de los buses. Solo diles que te lleven al aeropuerto y lo harán. No conozco el lugar exacto."
Ella forzó sus dientes una vez más. Tendría que correr mas, genial. "Tira tu billetera," le ordeno. "Justo aquí."
Con sus temblorosas manos, se la lanzo y golpeo contra el concreto a sus pies. "Allí. ¿Me dejaras ir?"
Lo consideró. A pesar de lo que le había hecho a su amigo, esto era un poco diferente a defensa personal. No quería matarlo, especialmente ya que se le había rendido. No a menos que estuviera amenazando su vida activamente. Pero la verdad es que era demasiado arriesgado dejarlo ir.
El claramente vio el conflicto en su rostro. "¡No le diré a nadie!" Insistió frenéticamente, con las lagrimas comenzando a formarse en su rostro. "¡Lo prometo! ¡No le diré a nadie!"
Se concentro en él. Al menos para ella… no podía leer sus emociones del todo, pero prácticamente gritaba aterrorizado. No sabia cuanto significaba la verdad eso, pero era un incentivo excelente. "Dices eso ahora," dijo en voz alta, no directamente hacia él. "¿Pero y cuando me vaya? ¿Cuándo tu terror se calme y creas que no te puedo encontrar? Quizás tengas un cambio de parecer."
Sus ojos se abrieron ampliamente. "¡No! ¡No lo haría!"
No era la posibilidad lo que la preocupaba. Estaba dejando evidencia aquí, evidencia que EXALT podría encontrar. Alguien iba a encontrar el cuerpo, y no tenia el conocimiento, el tiempo, ni los recursos para encargarse de el apropiadamente. Pero solo la forma en la que murió causaría preguntas, y EXALT podría conectarlo con ella.
Una vez que identificaran el cuerpo, intentarían encontrar a sus asociados. Gente que podría saber que paso. Este hombre no tenia idea de quien era EXALT, no tenia idea de lo que le harían. Incluso si dijera la verdad, no había forma de que no les fuera a decir algo. Sabia que se dirigía a un aeropuerto, le había dado su billetera y EXALT podría rastrear compras si descubrieron que la tenía ella.
Era muy arriesgado como para dejarlo vivir.
Giro la pistola en su mano y la tomo del cañón. "Te creo," le dijo finalmente mientras le ofrecía el mango, que el tomo temblorosamente. El comenzó a abrir la boca, pero lo interrumpió levantando su mano. "Pero la gente que me busca te encontrara," continuo, concentrando su energía en su aterrada mente, previniendo sus movimientos. "Entonces les dirás todo lo que quieren saber, quieras o no."
Ella sacudió su cabeza, el hombre era incapaz de hablar mientras ella tuviera control de su mente. "No puedo tomar ese riesgo," su rostro se endureció. "Tampoco puedo confiar en gente que intenta matarme."
Lo forzó a colocar el arma debajo de su garganta y lo hizo tirar del gatillo. El estruendo sonó demasiado ruidoso como para ser natural, y el golpe seco que dio el cadáver al caer fue igual. Miro al cuerpo mientras su sangre comenzaba a derramarse por el suelo.
Annette tembló y se arrodillo, tomando la billetera. Casi todo efectivo, pero tenia una tarjeta de crédito. Esperaba que fuera suficiente para un boleto de avión, al igual que el viaje en bus. Guardándosela en su bolsillo, se puso de pie y miro a su alrededor. Las calles seguían abandonadas, pero era solo cuestión de tiempo para que alguien pasara por aquí.
Miró al cadáver mutilado que había despedazado. Solo podía esperar que nadie decidiera reportarlo hasta mucho después. Pero ahora estaba a contrarreloj. EXALT estaría investigando en búsqueda de cualquier reporte extraño, y un cadáver despedazado junto a un hombre que cometió suicidio junto a él probablemente calificaría como extraño.
Volvió a colocarse la capucha y comenzó a caminar por la calle, su agotamiento se había desvanecido por la adrenalina. Ya no podía esperar, no había forma de que arriesgara dormir ahora. Una vez que estuviera en un avión lo haría, pero es ano era una opción ahora.
Mientras caminaba, Annette pensó sobre como seria mejor moverse ahora. Ok, la tecnología iba a ser su enemiga mas grande aquí. Una vez que supieran su área general, podrían mirar las imágenes de seguridad, y de allí encontrarían su vuelo, su destino, o más. No era cosa de si la rastrearían, era cosa de cuanto tardarían.
Los vuelos a Francia serian largos, y podría darles tiempo para poner gente para interceptarla. Así que para evitar eso… los viajes cortos serian lo mejor. Podría irse a otro aeropuerto y repetirlo tanto como necesitara. No seria perfecto, pero al menos EXALT tendría más problemas encontrándola.
Por lo que le era imperativo irse de Japón lo antes posible, porque si había un momento más probable en el que pudieran atraparla seria ahora. Una vez que fuera a algún otro lugar, les costaría mucho más. China probablemente seria su mejor opción, la cantidad de población la ayudaría a esconderse.
Su cabeza se alzó rápidamente y gruño cuando se dio cuenta de que tenia aun otro problema. No tenia un pasaporte, lo que era algo esencial a la hora de viajar a distintos países. Y contrario a robar billeteras y tarjetas de crédito de extraños, no podía simplemente tomar el pasaporte de alguien más, porque lo verificarían.
Lo que significaba que debía usar sus habilidades, algo de lo que no estaba segura si funcionaria. Pero no tenía mucha elección aquí. Si iba a irse, debía usar todo a su alcance.
Luego de caminar y correr por lo que le pareció horas, finalmente vio una parada de autobús, con uno esperando. Con un empujón de adrenalina, cargo contra este, indicándole al chofer que esperara. Lo vio suspirar, pero la espero y ella se subió abordo torpemente, pero pronto se enderezo.
"3000 yenes," le pidió el conductor, extendiendo su mano hacia ella. Ella miro en la billetera y encontró la cantidad correcta.
"Aquí," le dijo mientras le entregaba los billetes. "Tengo que llegar al aeropuerto, ¿puedes decirme cuando llegamos a esa parada?"
El se encogió de hombros. "Seguro. Mejor ponte cómoda, es bastante lejos."
"Gracias," le dijo, y luego se hundió contra el asiento mas cercano, evitando contacto visual con cualquier otra persona abordo. Cerro sus ojos y se concentró, encontrando la mente del conductor con facilidad sorprendente.
Incluso si era su trabajo, no podía esperar que fuera a cada parada. El tiempo le era esencial. Todo lo que tomaría seria una sugerencia extra en su mente. Lleva a la chica al aeropuerto, no frenes para nada más. Te pagara extra si la llevas rápido.
Presiono ese mantra en su mente repetidamente mientras seguía manejando, temiendo que se desvaneciera si dejara de hacerlo. El tiempo paso derritiéndose en su mente, mientras se concentraba en nada mas que imprimir su voluntad en el conductor. Solo se despertó de su trance cuando el autobús se detuvo.
Ella lo dejo ir y miro a su alrededor, viendo al conductor mirando cansadamente a su alrededor, parpadeando confusamente. "Estamos… aquí, señora," le dijo, parecía no creerlo el mismo. "El aeropuerto esta justo delante."
Se puso de pie y camino hacia él. "Gracias por traerme rápido," le dijo sinceramente, mientras presionaba una gran cantidad de dinero en su mano. "No lo olvidare."
"Uh… gracias," le respondió el, su voz parecía hueca mientras intentaba recordar la ultima media hora. "Tenga un buen día."
"Igualmente," dijo asintiendo mientras salía del autobús. El aeropuerto rebosante de movimiento estaba frente suyo, con Cientas de personas entrando y saliendo. Annette respiro profundamente, bueno, hora de hacerlo. Esperaba que EXALT no hubiera descubierto su rastro aún.
El Bastión, Celdas de Sujetos
Saudia estaba de pie sobre los cadáveres de los dos guardias, intentando formar exactamente que había pasado. Tenia a dos analistas tomando información de los cuerpos, causas de muerte y otros detalles que serian importantes a la hora de determinar que había pasado exactamente. Su científico jefe y Ethan estaban detrás suyo, esperando a que hablara.
Estas no habían sido las únicas bajas tampoco, habían encontrado dos soldados muertos mas en el hangar, lo que indicaba que la Sujeto Cuatro se había marchado en el avión de carga de ayer.
En general, no estaba feliz. Ya era bastante malo haberle dado una de las Furias a los aliens, pero ahora su sujeto más poderoso había logrado escapar. Lo que debería haber sido imposible.
Saudia tenia una idea de cómo había pasado esto, pero quería ver que tenia para decir su científico jefe. Se giro y lo señalo con una dura mirada. "Has tenido tiempo para mirar a tu alrededor, doctor. ¿No supongo que puedas explicarme como Sujeto Cuatro logró no solo escapar la celda que usted me aseguro era inescapable, sino que también mato a sus guardias y logro escabullirse sin que lo notara?"
El tragó saliva. "No estoy seguro, Directora, pero creo- "
"Quiero una respuesta," interrumpió Saudia, caminando hacia él. "No lo que usted cree."
"Por supuesto," comenzó a explicar rápidamente, ajustando sus anteojos. "Basado en las circunstancias, junto a nuestro entendimiento de los psionicos, la mejor explicación para esto es que utilizo alguna forma de control mental."
"¿No se le ocurrió tener eso en cuenta antes de tiempo?" Demando incrédulamente Ethan.
"Aun no sabemos el rango completo de las habilidades psionicas," defendió el. "El control mental era una posibilidad en potencia, pero no podíamos probarla. ¡Era todo teórico!"
"Suficiente," interrumpió Saudia, y luego suspiro. Discutir así no tenia sentido ahora y no podían hacer nada para arreglar esto ahora. Sujeto Cuatro se había ido, y tenían que concentrarse en encontrarla y asegurarse de que esto no sucediera con las Furias restantes. Castigar a su científico jefe, aunque sea justificado, no seria la mejor idea. Se había equivocado gravemente, pero ahora ya lo sabía.
Dicho eso, no seria tan permisiva si volvía a pasar.
"Déjeme ser clara," le dijo, dirigiéndose directamente a él. "Esto no volverá a pasar. Tome cualquier precaución que sienta necesaria. Porque debido a su negligencia, han muerto cuatro soldados. No me falle otra vez."
El asintió enfáticamente. "No lo hare, Directora."
Ella lo alejo con un movimiento de la mano. "Vaya a trabajar."
Él se alejó rápidamente y ella camino en la dirección opuesta, con Ethan detrás suyo. "Lo dejaste ir casi sin castigo," murmuro Ethan. "¿Por qué?"
"Porque fue un error y no fue intencional," le explico calmadamente. "A pesar de su fallo esta vez, no creo que quisiera esto. Ahora esta enterado de este problema y tomará los pasos necesarios para tratar con eso, y tendrá la motivación suficiente para tratarlo. Si esto vuelve a pasar, entonces será eliminado."
Ethan frunció los labios, pero no le llevo la contra. "Su decisión, Directora."
Caminaron dentro del ascensor y ella presiono un botón que los llevaría hasta el piso superior. "Tenemos que concentrarnos en reclamar al Sujeto Cuatro ahora, antes de que la encuentren los aliens o XCOM."
"Fue inteligente, le daré eso," Comento Ethan, un cumplido de mala gana. "Elimino las cámaras, se escabullido hasta el hangar sin ser vista y se fue como un polizonte. Claramente ha estado planeando esto por un tiempo."
"¿Sabemos a dónde se dirigía el avión?" Pregunto Saudia en cuanto llego el ascensor.
"Nuestra base en Japón," respondió Ethan mientras consultaba su tableta. "Supuestamente nadie vio nada, pero uno de los guardias camino a la mitad de la bahía y se disparo en la cabeza por ninguna razón aparente."
Saudia frunció sus labios. "Eso es preocupante."
"Si y no," respondió Ethan. "Solo tenemos que tener cuidado en como nos acercamos. Si podemos rastrear instancias extrañas como esta, eventualmente se equivocará y lograremos rastrear a donde se dirige."
"¿Se ha ido del país?" Demando Saudia, pensando. Iba a ser mucho más difícil si no podían prevenir su escape.
"No lo sabemos," respondió Ethan, formando una mueca incomoda. "He alertado a nuestra gente para que converja en aeropuertos, pero podría ir a cualquier lado, y no podemos estar en todos lados."
"No tenemos porque hacerlo," dijo Saudia. "Podemos acceder a las cámaras de seguridad, y buscar su rostro en ellas. No es una espía, y tiene que ser vista en algún lado. Contactare a Mercado y le dejare saber sobre la situación."
"¿Has leído su archivo?" Le pregunto Ethan.
"Si," confirmo Saudia.
"Quizás deberíamos adelantarnos," sugirió Ethan. "Si logra irse, ¿A dónde iría?"
Saudia asintió, entendiendo a que se refería. "Con gente que confía. Quizás su familia."
"Francia," dijo Ethan de acuerdo. "También tiene un novio, sugeriría que mantengamos a todos bajo vigilancia en caso de que intente contactarlos."
"Involucrare a Elizabeth también entonces," añadió Saudia. "Francia es su jurisdicción. También podría hacérnoslo fácil e ir directo a la policía. Nuestro trabajo sería mucho más fácil entonces."
"No contaría con eso," murmuro Ethan. "La chica no es idiota. Pero nuevamente, tendremos que ser cuidadoso con como la eliminamos. Puedo garantizar de que morirá antes de ser llevada con vida, así que cualquier uso de fuerza solo la provocará."
"Sin mencionar que puede controlar mentes," dijo Saudia. "Eso va a hacerle fácil salir de cualquier problema con la policía o los aeropuertos."
"No indefinidamente," corrigió Ethan. "Aun no conocemos el limite de sus poderes, pero no puede usarlos para siempre. Pero pienso que nuestra mejor opción es vigilar a sus amigos y familia."
"Suena bien," dijo Saudia de acuerdo mientras entraban al Centro de Control. "No podemos permitirnos mas retrasos. Hay mucho en juego."
"No tienes que decírmelo dos veces," dijo Ethan asintiendo. "La recuperaremos pronto."
Saudia hizo aparecer un mapa de Japón sobre la holomesa. "Entonces, manos a la obra."
