Pido mil disculpas porque en medio de todo este lío me olvidé de que Mafalda Weasley no es Mafalda Weasley sino Mafalda Prewett, por lo que sus hijos Violeta y Fabian no pueden ser Weasley y deberían ser Prewett... Aún así, en esta historia no van a ser Prewett. Van a a seguir siendo Weasley. Me gusta más, y es un poco tarde para cambiarlo. Además, Mafalda nunca salió en los libros, así que supongo que puede ser lo que yo quiera... (digo a modo de justificación cogida por los pelos).
CAPÍTULO 4: LA DECISIÓN CORRECTA
Los muggles y los magos también nos pasamos la vida viajando de crisis existencial estúpida en crisis existencial estúpida porque no sabemos cuál es la decisión correcta para seguir adelante, y no queremos entender que tomar la decisión correcta es lo más fácil, lo que pasa es que no queremos verlo.
Yo, que desde esta oscuridad no puedo ver nada de nada, sé que estoy tomando la decisión correcta al escribir esta carta y revelar la verdad, pero no puedo decir lo mismo de los profesores y los estudiantes de Hogwarts.
—A ver si me empano: ¿Vas quedarte escondida en este baño toda la noche esperando a que Candy tenga ganas de mear para aturdirla y encerrarla aquí y así poder irte de copas con tu ex novio que ya no te quiere y descubrir los secretos del Colgante de Aníbal antes que ella?—Dominique no daba crédito a lo que oían sus oídos y a lo que veían sus ojos.
—Si lo piensas, mato dos pájaros de un tiro—dijo Victoire, esforzándose por ignorar el dolor en el corazón que le provocaba su hermana al recordarle que Teddy no la amaba.
—Tal vez—admitió Dominque—pero ¿has pensado en cuántas cosas pueden salir mal en este plan?
—No—dijo Victoire encogiéndose de hombros—si lo pensara, llegaría a la conclusión de que es una locura y no lo haría, así que mejor no lo pienso.
—¿Y piensas perderte el banquete de Halloween para esta estupidez?
—Ay mira, hermanita, ya me estás cansando con tu negatividad. ¿Por qué no te vas a jugar por ahí con tus amiguitos?
Aquella era una pregunta delicada y daba para responder con una tesis doctoral en comportamiento humano, así que Dominique se quedó impasible y no dijo nada. Por ahora solo os diré que la muchacha nunca se sepraba de su hermana mayor, y aquello era una verdadera suerte, porque sin Dominique a su lado, Victoire se habría batido el récord de castigos, y probablemente la habrían expulsado de Hogwarts.
En cambio, quien no tenía una muy buena influencia a su lado era Violeta Weasley, en opinión de Lorcan. De la noche a la mañana, Violeta se había convertido en una chica totalmente diferente. Ya nadie le hacía bullying, y en vez de eso era ella quien lanzaba terribles maldiciones a quien quiera que se le acercara para pedirle la hora, para ponerle una tarántula en la cabeza o para decirle inocentemente que esa túnica le hacía parecer una abuela de ciento sesenta años y que llevar eso puesto era motivo suficiente para querer tirarse de la torre de astronomía. Los profesores no habrían sabido qué hacer con la nueva Violeta Weasley si se hubieran enterado de este cambio repentino.
—¿Qué estáis tramando ya?—dijo Lorcan al ver a Eva y a Violeta sentadas al pie de la escalera del vestíbulo y cuchicheando entre risas.
—Nos vamos a escapar esta noche a Hogmsede—dijo emocionada Violeta—hay un chico llamado James Potter que te saca del castillo si le das 5 sickles.
—¿Por qué no te vienes, Scamander?—dijo Eva con una mirada juguetona. Aquella pregunta bastó para que a Lorcan le repugnara la idea.
—¿Qué se me ha perdido a mí en Hogsmede?—dijo recordando lo que le había dicho el Doctor sobre salir al exterior.
Pero la idea de quedarse con los brazos cruzados mientras Violeta tiraba su futuro por la borda... El corazón de Lorcan latió con fuerza. Tenía que hacer algo por detenerla.
—Ésta es la noche, Fab—le dijo James al más nuevo de sus reclutas, y destapó una botella de hidromiel—hoy vasa dejar de ser Fabito Weasley el moja-pañales y vas a pasar a ser Fabian, el moja-bragas.
El coro de risas se hizo oír en la solitaria callejuela.
—Muy gracioso y muy maduro—dijo Fabian—Pues no veo ninguna chica por aquí. No me diréis que sois vosotros los que lleváis las bragas.
—Ya te gustaría—comentó Fred, el primo de James, y todos rieron.
—Las chicas están al caer—explicó James
—¿Y por qué os reunís delante de esta mansión abandonada?
—¿No conoce la historia de Lord Calabaza?—dijo Fred
—Nos la explica el chiflado de Flitwick cada año—dijo James—creo que esta vez se le ha olvidado porque está un poco senil. Parece que aquí vivía un gran señor que trinchó a toda su familia y su fantasma vaga en pena todos los años. Nosotros venimos cada año a tajarla a ver si por casualidad lo vemos.
—Anda, échate un trago, Fabian—interrumpió Fred, que ya estaba borrachísimo.
Fabian no supo qué responder a eso. Sentía que debía tomar una decisión y no sabía cuál era la correcta, aunque pareciera cuestión de sentido común.
Al final eligió ignorar el sentido común, y se echó un trago.
Fue justo en ese momento que a Candy le dieron ganas de orinar.
—Vuelvo enseguida, Teddy, cariño—dijo, y abandonó la calidez del Gran Comedor, donde los elfos domésticos estaban montando un show que ni en Broadway.
El baño estaba desierto, pero se respiraba la presencia de alguien más.
—Victoire, sal anda. Sal de donde estés—dijo Candy que podía oler a Victoire a más de 300 millas a la redonda.
—¡Desmaius!—fue la respuesta de Victoire, que se encontraba esondida detrás de la puerta.
Con un giro verdaderamnete profesional, Candy se protegió del hechizo y contraatacó a la velocidad del rayo. Victoire acabó en el suelo en un abrir y cerrar de ojos, atada y dolorida.
—Mira, solo por insultarme la inteligencia con un truco tan barato te mereces que te deje encerrada aquí toda la noche.
—¡Eso pensaba hacer yo contigo!
—Pues prueba de tu propia medicina—dijo Candy triumfante—Voy a ir ahora mismo a meterle la lengua a tu exnovio y robarle el colgante.
Y así la dejó: dolorida y con el corazón roto, y completamente sola.
Bueno, no sola del todo. Cuando se hubo ido Candy, alguien tiró de la cadena, y Dominique salió de uno de los lavabos.
—Anda que vaya tela—dijo.
Pues veréis, Candy no tuvo ocasión de meterle nada por la boca a Teddy Lupin, ya que la boca de Teddy Lupin era Premio Anual, y en aquel momento su boca estaba ocupada gritando:
—¡PREFECTOS DE TODOS LOS CURSOS, DEPRISA! ¡HAY ALUMNOS DE PRIMERO Y SEGUNDO QUE SE HAN ESCAPADO A HOGSMEDE!
—¡¿QUÉ?!—gritó la directora McGonagal—¿Y yo sin enterarme? Joder, que soy directora. Sí que estoy empanada.
—Pues alguien nos ha dado el chivatazo—explicó Teddy Lupin—Hay que actuar deprisa, profesora.
Enseguida se levantaron los prefectos y los profesores de sus mesas (en ese orden) y se prepararon para la caza de los alumnos extraviados.
—Teddy...—dijo Candy en medio del revuelo—Oye, iré al grano. Sabes que es peligroso andar solo por Hogsmede en la noche de los espíritus. Si hay algo que me quieras decir...
—No puedo—dijo Teddy sombrío—rompí con Victoire hace poco, aún no estoy... peor hay algo que sí puedo hacer
Contra todo pronóstico y tomando aparentemente la decisión menos correcta de todo Hogwarts, Teddy le entregó un colgante dorado. Las manos de Candy temblaron. Sus ojos brillaron como si le acabara de tocar la lotería.
—Esto ha pertenecido a mi familia durante generaciones. Si no vuelvo, Candy... quiero que lo compartas con Victoire.
—Espera, ¡¿Qué?!
—¡JA! ¡Me eligió a mí! ¡Me eligió a mí! ¡Me eligió a mí!—Minutos después, Victoire brincaba en el lavabo—¡Chúpate esa, Miss Durmstrang!
—Nos eligió a las dos—corrigió Candy—Pero por mí puedes quedártelo. Me manda a cuidar un colgante mientras él se lanza a la aventura. No sé qué se cree que soy el machista este. Ah, y el colgante es de los chinos.
—Anda ya. Estás celosa porque me eligió a mí—dijo Victoire, abrazada al Colgante de Aníbal como si el colgante fuera Teddy.
—¿Crees que te dejaría manosear ese collar si fuera el de verdad? Conozco a la empresa que fabrica estos collares falsos. Trabajo para ellos.
—Pues éste lleva un mensaje oculto dentro—comentó Dominique como quien habla del tiempo que hace.
—¡¿QUÉ?!—dijo Candy al ver que, efectivamente, Victoire se encontraba varita en mano con la forma redonda del collar abierta en dos y extrayendo un pergamino arrugado—¡¿Cómo demonios lo has abierto?!
—Con el Erashio, un hechizo que me enseñó Teddy cuando salíamos juntos. Abre casi cualquier cerradura.
—Leeme el pergamino—dijo Candy que no paraba de caminar arriba y abajo, y no solo por las ganas de orinar que tenía.
—"A los miembros del Comité de Busca y Captura: ha llegado un nuevo heredero a Hogwarts. ¡Importante! El heredero actual no sabe nada. Nuevo plan: asesinar al heredero actual" Firmado: "K.M.L."
—¿Quién es K.M.L.?—preguntó Dominique
—Este mensaje era para ti, ¿no?—dijo Victoire—¿Tienes pensado matar a mi ex novio, Miss Durmstrang?
Candy mantuvo la mirada de Victoire durante lo que pareció una eternidad. Al fin, Victoire sonrió, radiante. Dominique no entendía qué la hacía sonreír tanto.
—Pues algo me dice que no tienes los ovarios.
Espero que os haya gustado!
