Disclaimer: Todos los personajes de Naruto y Naruto Shippuden pertenecen a Masashi Kishimoto.

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—No.

— ¡Pero, Sas-!

— ¡No vas a mudarte aquí, Naruto!

— ¡Pero si ya llevo una semana viviendo aquí! —protestó, frunciendo el ceño y haciendo un puchero. —Tu hermano no tiene problema con que me quede, y así también ahorro en alquiler.

—En primer lugar, llevas aquí como cinco días, no una semana. En segundo lugar, ni pienses que te quedarías aquí de gratis, que no somos caridad. En tercero, no pienso compartir habitación con alguien tan desastroso como tú, y no tenemos más habitaciones.

Itachi observaba disimuladamente la discusión que se llevaba a cabo en la sala de estar, curiosidad reflejada en sus ojos. A decir verdad, la riña le parecía divertida hasta cierto punto, pero no la comprendía. Naruto alzaba los brazos y hacia muecas cada vez que hablaba, y Sasuke solo lo miraba con el ceño fruncido y los brazos cruzados.

Sí, definitivamente no entendía nada.

Se suponía que ya habían pasado centenares de milenios juntos, ¿por qué estaban discutiendo sobre si Naruto se venía a vivir con ellos? ¿Y por qué Sasuke insistía en que no lo hiciera? No tenía sentido para él. Ya incluso le había dado permiso al rubio de vivir con ellos si así lo quería. No era necesario que pagara alquiler ya que el apartamento les pertenecía y ellos mismos no pagaban renta, pero podía aportar en los gastos de la casa y así le resultaría mucho más económico que tener su propio apartamento. Apartamento al que apenas había pisado este último par de días. Era un desperdicio de dinero tenerlo si de todos modos pasaría la mayoría del tiempo aquí con Sasuke.

Así que no, no comprendía para nada la dichosa discusión. Pero los dejaría a ellos resolverlo y no se interpondría en cualquiera que sea la resolución a la que llegaran.

Claro que el que viviera con ellos tenía sus desventajas, como el hecho de que a Itachi no le entusiasmaba la idea de encontrárselos de repente en algún momento íntimo, ya fueran simples arrumacos o más. No es como si en realidad él pasara mucho tiempo en casa y, cuando lo hacía, normalmente se quedaba en su habitación haciendo sus deberes de la universidad. Pero eso no quería decir que no llegaría el momento en el que tuviera que toparse con vistas no deseadas.

Sí, todo tenía sus pros y contras, pero considerando que Naruto era el alma gemela de Sasuke y que prácticamente llevaban casados toda la eternidad, no veía mucho sentido en separarlos. Y, de nuevo, es por eso por lo que no entendía la actual disputa.

—Que no, y deja de hacer esa cara, que no va a funcionar. —escuchó la voz fría de su hermanito.

—Pero, Sasukeeee…—y después un lamento del rubio.

Puede hubiera cosas que Itachi jamás llegaría a comprender sobre esos dos. Oh, bueno, algo era seguro: con Naruto aquí no volverían a aburrirse jamás.

SNS

—Ya deja de insistir. —repitió el pelinegro, claramente fastidiado.

Naruto hizo un puchero y se cruzó de brazos también, imitándolo.

—No entiendo por qué no me quieres aquí. —masculló con reproche, ligeramente ofendido. — ¡Cubriré mis gastos! Les ayudaré a limpiar, a cocinar…

—No podrías cocinar ni para salvar tu vida. —lo interrumpió.

—Guardaré mis cosas por separado para no tocar las de nadie más…—continuó, ignorando la interrupción. —Además, soy una increíble compañía.

Sasuke roló los ojos, dejando escapar un pesado suspiro. Su novio ya le había repetido miles de veces la lista de ventajas de tenerlo en casa, así como había suplicado y hecho ojos de cordero degollado. No quería ceder en esto, en verdad que no. Tener a Naruto cerca 24/7 lo distraería demasiado y terminaría de arruinar su rutina, además de que aunque Itachi decía no tener problemas, también lo afectaría la presencia de una tercera persona en el apartamento luego de años siendo solo ellos dos.

No es que no quisiera a Naruto con él, pero de todos modos lo vería todos los días en la escuela. Quería seguir manteniendo su estilo de vida lo más parecido a antes que pudiera. Naruto y él ya vivirían juntos en el futuro.

Aunque en realidad, se estaba engañando a sí mismo. Su alma aún estaba dolorida por la ausencia de su otra mitad durante tanto tiempo, no quería que Naruto se alejara y sabía que el rubio se sentía igual. Peor ahora, con la situación que tenían entre manos. Algo quería interponerse entre ellos, y sabía que Naruto temía alejarse de él por miedo a lo que pudiera ocurrir.

—Bueno, como sea. Aprovecharé que es fin de semana para traer mis cosas y pondré a vender los muebles que ya no necesitaré. —sonrió satisfecho el rubio, tomando la decisión por su propia cuenta sin importarle la pequeña discusión que acababan de tener. Dicho esto, se inclinó para besarle la mejilla antes de que pudiera responderle y desapareció de su vista en un santiamén.

— ¡Oye, Naruto-!

Apenas alcanzó a ver por el rabillo del ojo como el rubio le sacaba la lengua y se encerraba en su habitación, probablemente con la intención de escapar de su ira.

Bueno, a estas alturas ya estaba consciente de que le tocaba resignarse. El chico de ojos azules haría lo que se le viniera en gana de todos modos, solo estaría retrasando lo inevitable.

Suspirando, se pasó una mano por el cabello, deslizándola desde su cabeza hasta su cuello, sus dedos rozando la marca que se había impreso en su piel, el patrón de tres tomoes negros contrastando con su pálida piel.

Ya no dolía y, de hecho, si no lo veía en el espejo no recordaba que lo tenía. Aun así, le hacía sentir inquieto, al igual que el cambio en el color de la marca del sol en la mano de Naruto. Le estaba bloqueando sentirle, su conexión se sentía tensa por alguna razón. Era como si algo quisiera adormecerla y estuvieran intentando evitarlo.

— ¿Sasuke?

Parpadeando un par de veces, su mente volviendo a la Tierra, se giró para encontrarse con su hermano mayor.

—Parece que han logrado ponerse de acuerdo. —el mayor sonrió con diversión, arqueando una ceja cuando Sasuke bufó con poca elegancia.

—Si así quieres llamarlo.

Itachi rio con suavidad, relajando los hombros.

—Pareces preocupado por algo. —comentó de pronto.

—No es nada. —se apresuró a responder su hermano.

El Uchiha mayor suspiró, detectando la mentira desde antes de que esas tres palabras salieran de la boca de su hermanito.

—Cuando necesites hablar, aquí estaré.

—Lo sé, pero no tienes de qué preocuparte.

Itachi le revolvió el cabello con una mano, ganándose una cara de pocos amigos que gritaba "¡ya no soy un niño!" de parte del menor.

—Estaba pensando en preparar yakisoba para el almuerzo, pero creo que no tenemos suficientes fideos. —informó a su hermano menor.

—Iré a la tienda. —contestó este inmediatamente.

— ¡Iré contigo! —una cabeza rubia se asomó sonriente, sin ningún tipo de vergüenza al exponerse como chismoso, escuchando la conversación ajena.

Sasuke le dirigió una mirada de pocos amigos.

—Ah, Naruto-kun. Tal vez deberías regresar a tu apartamento para comenzar a traer tus cosas. —le sonrió Itachi con amabilidad, a lo que el chico rubio hizo un gesto pensativo antes de terminar accediendo, de acuerdo con su opinión.

Suspirando por enésima vez, Sasuke se dirigió a la entrada para ponerse sus zapatos. Con suerte, no se tardaría más de unos quince minutos en ir y volver.

Notó a Naruto a su lado imitando sus acciones, decidido a comenzar su mudanza, siguiéndolo cuando salió del departamento y en su camino a la salida del edificio. Ninguno de los dos hablaba, pero no es como si fuera necesario. Una vez en la calle su rostro se giró en la dirección que tomaría, pero unas manos le tomaron de las mejillas y parpadeó confundido cuando unos labios contra los suyos lo tomaron por sorpresa.

—Te veo en un rato, amor. —le dijo antes de volver a besarlo.

Se permitió disfrutar el beso medio segundo antes de apartarlo y pellizcarle una mejilla.

—Ya lárgate, idiota.

Naruto solo rio en respuesta y comenzó a caminar en dirección contraria a la suya.

SNS

Sus ojos inspeccionaron cada escaparate en la tienda, buscando los fideos que lo habían hecho venir hasta aquí.

Cuando al fin los encontró, cogió dos paquetes y los echó en una canasta, dirigiéndose a caja para pagar. Hizo fila, ignoró la sonrisa tímida de la chica en la registradora, hizo su compra y salió del establecimiento.

Revisando el recibo para estar seguro de que no lo habían estafado, caminó distraído, algo poco común en él. Ese fue su primer error. No ver el camino que sus pies pisaban lo hizo chocar torpemente contra alguien más en la acera, quien se volteó dispuesto a reclamar pero se calló en cuanto divisó su rostro.

— ¡Eres Sasuke Uchiha, el de las noticias!

Maldición.

Naruto y él habían logrado evitar los problemas relacionados a que todo el mundo conociera sus identidades y ahora, por una torpeza impropia de él, podría meterse en algún lío.

—Con permiso. —dijo y lo esquivó, andando a un paso más acelerado.

Sin embargo, el grito del hombre con el que había chocado llamó la atención de las demás personas en la cuadra, que pronto comenzaron a señalarlo y a sacar sus teléfonos para grabarle o tomarle fotos.

Enfadado consigo mismo por una tontería que sería más propia de Naruto que suya, bufó e intentó caminar más rápido. Entre más pronto regresara a casa, mejor. Aunque, si lo pensaba mejor, si llegaban a seguirlo les estaría mostrando dónde vivía.

No, no podía tomar ese riesgo.

Comenzando a correr, dobló en una esquina y, sin pensarlo mucho, entró a un local sin fijarse de qué era, observando como efectivamente ya había gente comenzando a perseguirlo, pero que perdieron su rastro al no notar su desvío.

— ¿Puedo ayudarte en algo?

Dando un respingo, se giró bruscamente.

Frente a él había un hombre apenas más alto que él, de cabello oscuro y largo, que le llegaba como a media espalda. Su piel lucía bastante pálida, como si sufriera de anemia. Tenía en su rostro una sonrisa amable, pero por alguna razón lo inquietaba más de lo que le apaciguaba. Sus ojos eran… negros, oscuros, casi como los suyos propios.

—Lo lamento, no quise entrar tan bruscamente. —se disculpó, su vista desviándose al pequeño local.

Era como una especie de… ¿tienda de mascotas? Pero solo veía diferentes especies de serpientes en contenedores de vidrio. Bien ambientados, a decir verdad, pero era una vista tan peculiar que lo hizo preguntarse qué clase de persona tendría un negocio como ese.

—Puedo verlo, huías de ese grupo de gente.

—Lo siento. —volvió a disculparse. — ¿Qué es este lugar? —decidió preguntar, ya que había entrado al sitio sin siquiera fijarse en los letreros. — ¿Una tienda de mascotas?

El local en cuestión no era muy amplio, pero tampoco tan pequeño. Había unas luces blancas iluminando el lugar y las paredes eran de un color verde pálido. No había ningún tipo de decoración, solo varios contenedores con serpientes y una especie de escritorio con unos papeles y una caja registradora.

Hasta cierto punto, el lugar parecía no estar completamente organizado. Incluso parecía como una especie de laboratorio o algo por el estilo. El hombre en el local vestía unos simples pantalones de vestir color negro, una camisa de vestir cuadriculada de color gris arremangada en las muñecas, zapatos impecables y una especie de delantal liso, todo blanco.

—Bueno, podrías llamarlo así. —el hombre sonrió. —Las serpientes son una buena compañía, ¿sabes? Yo las cuido y me encargo de ellas en lo que encuentran un buen hogar.

¿Serpientes de mascotas? No, gracias. Sabía de personas que, por alguna razón que no comprendía, tenían hasta pitones como compañeras, pero honestamente él no veía a las serpientes como animales caseros. No era lo mismo decir un perro o un gato. Tener una serpiente le resultaba tan extraño como aquellos que adoptaban tarántulas.

—Muchos creen que son peligrosas, pero las juzgan demasiado pronto. Son criaturas fascinantes. —señaló una de las jaulas con una mano, instándolo a acercarse.

Eran criaturas fascinantes, sí, pero no como mascotas, pensó vagamente el Uchiha mientras daba un par de pasos a la dirección que se le indicaba, su cuerpo moviéndose antes de que pudiera refrenarlo.

Sus ojos se encontraron con una serpiente de color ébano, su piel escamosa reflejando un tono morado. Su mirar era intenso, y parecía que hubiera curiosidad en ellos. En definitiva era un espécimen hermoso, que se movía despacio y con cautela, elegantemente deslizándose dentro de su contenedor.

—Es hermosa, ¿cierto? —una voz habló a su espalda.

—Lo es. —no pudo evitar responder, hipnotizado por la belleza del reptil.

—Con ejemplares así de bellos, cualquiera quisiera tenerlos y guardarlos de la mirada del mundo. Ser los únicos con la bendición de posar su mirar en tan magnífica criatura, y que esta solo tenga ojos para ti.

Sasuke se giró y a su mente vino el ligero pensamiento de que el hombre frente a él se le hacía familiar de algún modo.

—Debería irme. —comentó de pronto, la intensa mirada del hombre comenzando a ponerlo incómodo a pesar de la sonrisa que se dibujaba en su rostro. —Me disculpo de nuevo por entrar así. Que tenga buena tarde, señor.

Y justo cuando puso una mano en la puerta para empujarla, una voz lo detuvo.

—Orochimaru.

— ¿Disculpe? —giró el rostro con confusión.

—Es mi nombre. Vuelve cuando quieras, podría enseñarte sobre reptiles.

—Uh, gracias. —respondió y terminó de salir.

Por suerte, aquellos que lo seguían parecían haber desaparecido, así que comenzó su camino de regreso a casa, sin notar esa mirada que le seguía desde la distancia.

SNS

Buscó la llave de su apartamento en sus bolsillos y maldijo por enésima vez cuando siguió sin encontrarlas.

Justo lo que le faltaba: venir hasta su nuevo apartamento y olvidar traer las llaves para entrar.

Suspirando con resignación, se dirigió al elevador para salir del edificio. Eso le pasaba por salir tan impulsivamente. Con razón Sasuke siempre lo llamaba idiota. Es más, estaba seguro de que lo primero que haría sería reprocharle su idiotez en cuanto regresara con él por haberse olvidado algo tan indispensable como sus llaves.

Salió del complejo de apartamentos y caminó con las manos en los bolsillos. Tenía suficiente dinero para pagarse un taxi o usar el transporte público, pero esta vez decidió caminar. Ya había venido a pie de todos modos, algo de ejercicio extra nunca estaba de más.

Sus ojos color zafiro observaron el cielo, divisando un avión a la distancia. Naruto nunca había viajado fuera del país, no es esta vida al menos. Sería genial poder ver el mundo actual, tener nuevas experiencias. Siempre había querido ir a Italia, por ejemplo, a probar la auténtica pizza italiana, o a Egipto a ver las pirámides. Tal vez incluso hacer un recorrido por Latinoamérica, había escuchado que la gente de ahí era muy alegre y colorida.

Dejó a su mente divagar, su mirada sin enfocar ningún punto en específico, hasta que pasó junto a una tienda y la puerta se abrió de golpe, haciéndolo tropezar y caer de bruces al suelo.

— ¡Oh, por Dios! ¡Lo siento, no te vi! —una voz femenina y familiar se disculpó y, cuando alzó la vista, sus ojos se encontraron con Sakura, su nueva compañera de clases con la que había empezado con el pie izquierdo. —… ¿Naruto? —llamó ella con precaución.

El rubio se sobó la espalda baja por el dolor de la caída, pero no desvió su vista de ella.

—Hey, Sakura-chan. —saludó.

La chica apretó los labios y frunció el ceño, claramente incómoda. Sin embargo, no evitó disculparse.

—Lamento haber chocado contigo. No fue intencional.

Naruto le restó importancia con una mano y se puso de pie, observando los ojos jade de la chica seguir cada uno de sus movimientos con cautela.

—No fue nada, soy bastante resistente.

Ambos se quedaron en silencio, uno bastante incómodo a decir verdad. La pelirrosa observaba el piso como si no hubiera nada más interesante en el mundo, y Naruto se rascaba la cabeza pensando en qué decir.

Al final, optó por no alargar el sufrimiento de ambos.

—Bueno, fue, uh… bueno verte. Nos vemos en la escuela. —se despidió, dispuesto a seguir su caminata.

Sin embargo, la joven lo detuvo.

—Lo lamento. —repitió sin mirarlo.

—Eh, no es nada, ya te lo dije…

La chica negó con la cabeza.

—Me refiero a que lamento cómo fui contigo estos días. Estaba celosa y no tuve que tratarte así. —su voz era monótona, tensa. Era claro que se estaba tragando todo su orgullo para disculparse, lo que dejó a Naruto completamente perplejo.

Notó cómo la chica se acariciaba distraídamente el hombro, sus dedos parecían delinear el contorno de algo por sobre la ropa. Tal vez fuera su marca de alma gemela. Algunos ya nacían con ella y, para ellos, era más difícil encontrar a su otra mitad, ya que esa persona podría tener la marca en cualquier parte de su cuerpo. No era lo mismo para aquellos cuyas marcas aparecían al momento de conocerse, porque ambos eran conscientes de que su marca acababa de aparecer.

A Sakura podría tomarle años encontrar a su alma gemela y, aunque lo hiciera, estaba herida porque sus sentimientos por un chico no fueron correspondidos.

Eso estaba bien, pensó Naruto vagamente. Sentirse herido y luego buscar como sanar era lo único que podría hacer. Con algo de suerte, la chica frente a él encontraría a su otra mitad cuando su corazón aceptara que Sasuke y ella no estaban destinados a estar juntos. Pero, claro, sanar requería tiempo y, aparentemente, Sakura estaba dispuesta a dar el primer paso.

—No te preocupes por eso. —el rubio sonrió alegremente. — ¿Podríamos empezar de cero? —le extendió su mano en clara invitación.

Haruno parpadeó, siendo tomada por sorpresa por la honestidad y falta de malicia en el rostro del ojiazul.

—Estoy enamorada de Sasuke-kun. —le dijo ella, como si quisiera recordárselo y hacerle cambiar de opinión. No podían ser amigos si a ambos les gustaba el mismo chico, y menos si dicho chico ya estaba saliendo con el otro.

—Supongo que es algo que tenemos en común. —le respondió el rubio con un deje de diversión sin retirar su mano, esperando que la tomara.

La chica frunció el ceño, miles de emociones reflejándose en sus ojos.

— ¿Estás burlándote de mí? —preguntó enfadada la chica, apretando las manos en puños.

— ¡No, no! —se apresuró a contestar Naruto. —Pero creo que podríamos llegar a ser buenos amigos con el tiempo. Tengo un sexto sentido para hacer amistades, ¿sabes?

Sakura alzó una ceja y lo miró durante algunos segundos, dubitativamente. Luego alzó su mano y, tentativamente, aceptó el saludo, estrechando su mano.

Naruto le sonrió, mostrando todos sus dientes.

Cuando lo vio alejarse, despidiéndose mientras agitaba una mano, se preguntó cómo alguien podía mostrarse tan positivo con una persona que no dudó en gritarle desde el principio. Naruto Namikaze era en definitiva un chico extraño.

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N/A: Tamos de vueltaaa xd

Quería hacerles una pregunta: ¿Estarían interesados en leer la historia de Sasuke y Naruto de antes de que se volvieran humanos y su primer encuentro después? Porque estaba pensando en escribirlo, pero en una historia separada, no sé si como una historia de un solo capítulo o hasta tres. Estaría ubicada en este mismo universo, pero no quiero subirlo aquí mismo como "extra" XD

También tenía pensado escribir un one-shot de cómo hubiera sido el encuentro de los Sasuke y Naruto actuales si Orochimaru no se hubiera metido XD Por si les interesa. Sería como un AU de esta historia XD

Y, como noticia extra, para quienes les gusta el Sasunaru, he publicado una nueva historia llamada "El Sacrificado". No es mía, es una traducción de la historia de otra autora, pero es uno de mis fics favoritos y los invito a leer si gustan. Tiene una temática parecida al omegaverse, digamos que es un omegaverse pero sin utilizar los términos de alfas, omegas y betas. En esta historia Sasuke es algo así como un hombre lobo, o cambiaformas si gustan, y Naruto es utilizado como sacrificio de parte de su aldea para la "Bestia" que merodea en el bosque.

Y de momento con eso me despido, hasta el próximo cap 😊

PD. Si en algún momento ven una actualización de un capítulo viejo, soy yo corrigiendo la ortografía XD

PD. #2: He notado que le están borrando algunas historias a otros escritores del SNS aquí en Wattpad. En el caso de que alguna de mis historias fuera eliminada, van a poder encontrarlas en Archive Of Our Own (Ao3) o