La hija del senador

Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.

Capitulo 1: Conociendo mi perdición

EMMETT POV

Estaba saliendo de la ducha cuando mi celular comenzó a sonar.

Secadome las manos con la toalla que llevaba rodeándome la cintura, lo tomé de la cama, donde lo había dejado y miré el numero en la pantalla.

No lo conocía. Realmente no solía atender llamadas de números desconocidos, porque usualmente eran vendedores o algún numero equivocado. Aun así, le di una oportunidad y presioné el botón de contestar.

-¿Emmett McCartney?- era la voz de un hombre

-si…

-teniamos su numero en caso de necesitar a alguien para nuestro trabajo, así que como imaginara, lo necesitamos para cubrir uno de nuestros lugares.

-disculpe ¿Qué trabajo?

- en la residencia Hale, necesitamos un chofer

¿Los Hale? Oh, Mierda, esto debía de haber sido idea de Charlie. ¿recomendándome para un trabajo allí dentro? Si, solo el podría haberlo hecho.

-un chofer- repetí solo para asegurarme de que lo había entendido bien

-si, y necesitamos que nos responda ahora. Si lo acepta, enviaremos un coche para recogerlo, de lo contrario, buscaremos a alguien más.

-mmm… ¿Por cuánto tiempo es el puesto?

- temporal- dijo- entre uno y seis meses, no podría asegurárselo de momento

Uno a seis meses. Bien, realmente eso no sonaba tan mal. Estaba libre y algo de dinero iba a venirme muy bien para variar. Y el hecho de que fuera temporal… lo hacia casi perfecto para mi.

Sobre todo cuando solía aburrirme rápidamente de las cosas.

-muy bien-dije

-¿tiene arma verdad?

-si-respondí

-bien- dijo la voz al otro lado de la línea- en una hora un auto pasara por usted

-de acuerdo.- y sin darme tiempo a preguntarle algo más, el tipo colgó.

¿Habría sucedido algo grave como para que me llamaran tan urgentemente? ¿para que apareciera una vacante a….- yo miré el reloj sobre la pared- las diez de la noche de un sábado?

¿habrían baleado a alguien? Era una opción. Realmente no había escuchado ninguna noticia de atentado en la tv, pero, bueno, aun podía tratarse de otra cosa. Tal vez solo alguien había renunciado o había metido la pata en grande….

Volviendo a arrojar el teléfono en la cama, busque un par de jeans, unos boxers y una camisa de color azul para vestirme y ponerme en marcha.

Una hora no era realmente mucho tiempo para empacar mis cosas. Y si bien no tenia mucho, necesitaba buscar algunas cosas y asegurarme de no olvidar nada escencial.

Aun a medio vestir arrojé mi bolso negro de viajes sobre la cama y empecé a meter un par de pantalones, camisetas, camisas, medias y boxers. Supuse que eso alcanzaría para unos seis meses y en todo caso, podía pasarme por el departamento a buscar algo más.

Secando mi cabeza rápidamente con la toalla y arrojándola a la lavadora de camino a la sala, saqué mi arma y mis papeles del segundo cajón de mi escritorio.

Tanteándola entre mis manos, recodé el viejo peso de tener una en mis manos.

Había pasado tiempo, mucho tiempo desde que había tenido que usar una. La idea no me animaba, pero sabia que era un requerimiento en este trabajo. Dudaba que fuera a tener que usarla de verdad, pero nunca estaba de más estar preparado en caso de un incidente.

Quitándole la carga, tomé los papeles y regresé a mi alcoba para meterla en mi bolso junto con su funda y una caja de municiones que aun ni siquiera había abierto.

¿necesitaría mi curriculum?

El tipo al teléfono no había dicho nada sobre eso. Y además había dicho que el tenia mis datos y considerando quien sería el jefe, era más que seguro de que me habían investigado, así que dudaba que fueran a querer uno.

Lo que me recordó a Charlie, una vez más. ¿Cómo es que nunca me había dicho nada sobre eso? No había otro motivo por el cual me habrían llamado, de no ser porque él me recomendara.

Sin embargo, cuando lo llame para preguntárselo, no pude comunicarme. Intenté cerca de cuatro veces, pero siempre terminaba dando con el correo de voz. Así que le deje un mensaje esperando que me llamara luego. Imagine que tal vez aun estaba trabajando y por eso no contestaba, o simplemente se había quedado sin batería.

¿O sería que a él le había sucedido algo? Mierda ¿se había metido en algún apuro acaso? No, Charlie, no era esa clase de hombre. Dios, llevaba mas de diez años trabajando para los Hale y siempre había tenido un desempeño impecable, así que no podía ser eso.

¿Había sido algo con respecto a su salud? Bueno, las ultimas veces que lo había visto se había quejado bastante sobre sus pulmones, pero siempre decía que no se trataba de nada grave antes de volver a encender un cigarrillo.

Empacando mi cepillo de dientes, algo de pasta, maquina de afeitar, jabón y shampoo, y mi querida laptop, estuve listo.

Dándole una ultima mirada a mi apartamento, apagué las luces y cerré con llave antes de bajar al porche para esperar por mi transporte.

Dios, llevaba sin sentir esta emoción en mucho tiempo. La de, de pronto tener que salir y hacer algo no planeado, de salir de la rutina después de tanto tiempo.

A las 11:30 en punto, un coche negro se estacionó frente a mi edificio y el conductor bajo la ventanilla para hablarme.

Era un tipo ya entrado en años, unos cincuenta tal vez, e iba de traje negro y camisa blanca con corbata.

-¿McCartney?- preguntó con voz seria

-si-contesté y acercándome al auto

-bien, sube- el abrió la puerta del acompañante y sin preguntar ni dudar me subí con él.

El tipo puso el coche en marcha rápidamente y dio una vuelta en u dos calles después para regresar a la casa, supuse.

-soy Marco, por cierto- me dijo

-Emmett

-lo sé- el me sonrió brevemente y pareció ser algo simpático pese a la seriedad- hablamos por teléfono- dijo- vas a tener que adaptarte rápido-advirtió- mañana empezaras a las 6 am

-bien-dije. No es como si no estuviera habituado a levantarme temprano. Incluso cuando quería dormir hasta tarde, parecía tener un reloj adentro mío. Tal vez eran los años de servicio los que habían moldeado mi conducta o mi sueño.

-serás el chofer de la chica, la hija del senador ¿de acuerdo?

-¿el puesto de Charlie?- eso no podía ser, tenia que haber un error…

-si- dijo seco

-¿que sucedió con él?- de pronto mi estomago se tenso ante la posibilidad de que algo malo hubiera pasado.

-está en el hospital, no lo sé. Paso apenas hace unas horas.

Oh, mierda.

-¿tuvo un ataque cardiaco?- si bien no era tan grande como para que eso le pasara… lo considere.

-no, no lo creo. Estaba consciente cuando la ambulancia llego a la casa, pero le estaba costando mucho respirar. Dios, se lo advertí un millón de veces, pero el viejo no quería dejar de fumar

Al parecer no era el único que se lo había dicho. Pero como todos sabíamos, Charlie era un cabezota, y casi nadie podía hacerlo cambiar de opinión respecto a algo si el se lo proponía, pero ahora que había afectado a su salud a tal punto, las cosas habían cambiado.

Apenas diez minutos después llegamos a la casa, donde un enorme portón de hierro se abrió frente a nosotros y justo detrás de este, dos tipos en una garita de seguridad se pararon a ambos lados del coche para vernos.

-tengo al nuevo- dijo Marco y bajando ambas ventanillas del coche.

"el nuevo" sonaba casi como "el bicho raro" del grupo. Solo esperaba no serlo por muchos días, o no al menos durante el tiempo que estuviera allí.

Ambos tipos me miraron rápidamente y luego se volvieron a Marco

-bien, pasa-dijo uno

Marco arrancó el motor y avanzó apenas un par de metros mas adelante, para aparcar el coche en el inmenso jardin que rodeaba la casa de color blanco y estilo algo griego, supuse. Mierda, la verdad no tenia idea de arquitectura, pero las columnas al estilo greco romano, si las conocía.

-abajo-dijo en cuanto detuvo el auto y yo me bajé aun con mi bolso entre las manos.

-casa del senador y su familia- el señalo la enorme casona como si eso no hubiera sido obvio- nunca vas a entrar, así que no te preocupes.

-oh, genial- farfullé en voz baja

El se rió irónicamente

-¿creias que si?

-no

-bien- contestó- solo estarás en el coche, conduciendo. Ese es tu trabajo.

-¿hablaré con el jefe?

-no, el apenas llego hace como media hora así que ya debe estar en la cama.

¿tan temprano? Bueno, tenia que reconocer que seguramente el tipo debía de tener una agenda ocupada, pero incluso así… creo que la ultima vez que me había metido en la cama antes de las once tenia trece años.

-entonces…

-yo te daré el recorrido y te haré firmar los papeles- dijo con la voz también algo cansada.

-¿eres el segundo al mando?

-lo soy- pero por algún motivo el no sonaba orgulloso de ello- así que cualquier duda o pregunta, directo a mi ¿de acuerdo?

Yo asentí con la cabeza mientras continuábamos avanzando por el jardin hasta rodear la casa, y donde pude ver un edificio largo con ventanas y donde varias luces estaban aun encendidas.

-¿nuestra casa?

-así es muchacho- contestó- vamos

Yo apresuré mi paso para ir a su ritmo y ya frente al otro edificio, ni la mitad de imponente ni lindo que la casa, el abrió la puerta y entró como si nada.

Un amplio comedor con una cocina de fondo fue lo primero que apareció frente a nuestros ojos.

Una gran mesa, como para doce o quince personas, una nevera grande y una cocina bastante nueva, para lo que yo podría haber esperado de tan solo ver la fachada. La luz estaba encendida, pero no había nadie allí.

Nunca hablaba con Charlie realmente sobre su trabajo, no mas que lo básico, si las cosas andaban bien o mal… eso era todo. Y la imagen que yo me había formado sobre el lugar donde el se quedaba, era muy diferente a esta.

Marco caminó hacia la derecha, donde había un arco hacia la otra habitación.

La sala, donde ahora había dos tipos sentados, uno en cada uno de los sillones enfrentados, jugando a las cartas, y con la tv encendida de fondo.

Uno de ellos, al cual podía verle solo la nuca, era rubio, mientras que el otro era de tez mas oscura y el cabello negro.

-Cullen, Black….- los tipos se voltearon a vernos casi de inmediato- este es McCartney

-hola, hermano- dijo el rubio sonriendo

-hola- dijo el otro

-¿aun jugando?- Marco los reprendió- Dios, Black, ¿no te cansas que te quiten tu dinero?

-a veces, yo se lo quito a él- respondió el de pelo negro casi rapado y con algo de enfado

-si, una de cada 100-se burló el otro.

El tal Black se encogió de hombros y continuó jugando

-ven, vamos a mostrarte tu habitación- yo asentí con la cabeza y lo seguí, atravesando la sala y doblando por un pequeño corredor con dos puertas a la izquierda de éste, una rosa y la otra azul

-los baños-me dijo el pasándolos de largo

-¿solo dos?

-son grandes, créeme, para todos nosotros.

Oh, así que tampoco tendría un baño propio. En mi cabeza trate de imaginar como seria mi habitación, ¿cuan malo podía ser? Bueno, con suerte tendría una para mi solo y no una con literas. Por que si el resto de la casa seguía con esa veta de compartir todo….

Doblando una vez más hacia la izquierda, llegamos a un largo corredor con ventanales hacia el jardín, opuesto a la casa. Allí aparecieron una serie de puertas, una junto a la otra y todas del mismo color blanco.

-no vayas a dejar que Cullen te engañe- me dijo mientras continuaba caminando- es muy desgraciado es realmente bueno con las cartas.

-lo tendré en cuenta- contesté, aunque pensándolo bien, me gustaba la idea de un buen desafío en un juego de cartas. Algo que llevaba mucho tiempo sin hacer.

-estas en una de las ultimas- me informó mientras seguía avanzando por el corredor y yo contaba las puertas , cada una de ellas, con un número de color negro sobre ella.

Ocho, nueve, diez, once…

En la doceava él se detuvo.

Sacó una llave de su bolsillo y la abrió con un rápido giro. Encendió la luz a un costado y una habitación de unos tal vez seis por seis metros apareció frente a mi.

Oh, lindo, todo un paraíso. Y yo había dejado mi apartamento con vista a la ciudad por ese cubículo.

Una cama, un armario, un escritorio, una mesa de noche y un televisor eran todo el mobiliario disponible y que hacían verte la pequeña habitación se viera aún más pequeña y abarrotada.

-hogar dulce hogar- bromeo Marco entrando en la habitación

Yo lo seguí dando un largo suspiro y viendo rápidamente todas las cosas. Eran modernas y parecían no tener uso.¿ habrían preparado esto para mi o simplemente tenían un cuarto disponible?

-tus trajes- dijo él mientras abría el armario y me mostraba tres pares de trajes negros con camisa y corbata colgados del tubo central.

-¿son mi talle?-Marco asintió con la cabeza.

Wow, estos tipos si hacían bien su trabajo.

-será tu uniforme mientras estés trabajando, sin excepciones - yo asentí- y por lo que veo tampoco te has traido mucho

-no soy muy apegado a las cosas-dije y dejando mi bolso a un lado de la cama- y suelo viajar ligero

-eso es bueno.- él cerró nuevamente el armario- ¿tienes arma?

-si

-¿y tu permiso?

Yo busque los papeles en el bolsillo de mi bolso y se los pase.

Marco los leyó rápidamente y me los devolvió

-muy bien, todo en orden- dijo.

Se acercó hasta el escritorio y tomó una carpeta que al parecer había dejado preparada allí para cuando yo llegara.

-bien, este es el contrato, las normas de convivencia, las de comportamiento, bla, bla, bla…- yo observé el pilón de hojas sin saber qué esperar. Bien, era obvio que iba a hacer reglas, pero ¿todo eso? Parecía mucho.

Solo, estarás aquí por un par de días, hasta que Charlie regrese, me recordé. Un mes, máximo.

-¿vas a dejar que lo lea?

-oh, muchacho, no voy a quedarme contigo hasta que acabes de leerlo todo. Realmente estoy molido y necesito irme a la cama- yo asentí-así que hazme el favor de fírmalo ahora y te quedaras con la copia para leerla cuando quieras.

-bien- accediendo no demasiado convencido, firme ambas copias del contrato y él dejó una para mi sobre el escritorio.

-¿alguna otra pregunta?

-¿a qué hora empiezo?

- a las 7 debes estar en el auto, así que deberías levantarte antes de las 6 si quieres tener tiempo de desayunar y de que yo terminé de explicarte algunas cosas

-entiendo

-muy bien- el suspiró sonando realmente cansado mientras se dirigía hacia la puerta- te dejaré instalarte y descansar. Nos veremos por la mañana

-que descanses-dije

-igual, muchacho- él sonrió y entonces yo cerré la puerta de mi nueva habitación.

Tomando mi bolso del suelo, lo coloque sobre la cama y busqué algo que ponerme para dormir

Un pantalón de correr estaría bien, así que tome uno gris y metí el resto de mi ropa en el armario, dejando mi cepillo de dientes y pasta sobre el escritorio para usarlos por la mañana.

¿tendría que llevarlos cada día la baño conmigo? ¿ o tendría un sitio para dejarlos allí? Supongo que lo descubriría por la mañana.

Me quite la ropa y luego de meterme en los pantalones de correr, tome el pilón de hojas que Marco había dejado sobre el escritorio , junto con la pluma y me arroje sobre la cama dispuesto a leerlas.

Si quería empezar bien, al menos tenía que conocer algunas de las reglas ¿no?

Para Charlie esto era casi como su vida. Diez años haciendo esto….

No había forma de que yo me imaginara haciendo este trabajo por tanto tiempo, ni durmiendo en un sitio como ese, y considerarlo mi hogar. Había sido todo un milagro que me que quedara en Washington por casi tres años, eso si, nunca con un mismo trabajo.

Dios y ahora estaba en el hospital quien sabe porque. Estaba casi seguro que habían sido sus pulmones, pero también podría hacer sido su corazón o un derrame… Mierda, el no era tan viejo como para que el sucediera algo como eso. Necesitaba averiguar donde estaba e ir a verlo. Seguramente su esposa ya estaría con el, pero eso no me preocupaba menos. El no tenia a nadie más y estar en el hospital, tener que dormir allí, debía de ser horrible.

Soltando un largo suspiro, y esperando averiguar algo más sobre su paradero por la mañana, centre mis ojos en la primer hoja y comencé a leer no con mucho entusiasmo las reglas del nuevo trabajo:

REGLAMENTO

1- Deberá de presentarse unos diez minutos antes del horario para el cual ha sido requerido y deberá prestar su servicio con prolijidad.

¿diez minutos? Supuse que sobrepasar las normas de velocidad no estaría permitido, y si bien luego no encontré ninguna "regla" que dijera que eso no estaba permitido; imagine que el senador no estaría dispuesto a pagar por multas por exceso de velocidad.

2-Cumplir con las órdenes impartidas por sus superiores jerárquicos.

Básicamente cerrar la boca y hacer todo lo que te dicen.

3- Garantizar confidencialidad en todas sus tareas y obligaciones, tanto sea en el horario en que este activo, como durante su estancia en la residencia.

De nuevo, cerrar la boca.

4- Tener una conducta intachable tanto dentro como fuera de su trabajo.

Ser un soldadito obediente y correcto

5-Cuidar de la persona que se le ha sido asignada como chofer y acompañante, y asegurar su bienestar todo el tiempo.

Ahí entraba a parte de cargar un arma. Solo como medida de prevención.

5-Salvo expresa orden o causa justificada jamás abandonara su puesto de trabajo.

Dios, a cada momento, esto se parecía más al ejercito.

6-Tener su uniforme o vestimenta en impecables condiciones.

O, el maldito uniforme. No me oponía a usarlo, pero no había manera de que usara ese estúpido gorro. Y la corbata… bueno, podría acostumbrarme, incluso cuando la sola idea de tenerla todo el día amarrada alrededor del cuello sonaba asfixiante.

7-No deberá de consumir ningún tipo de alimento o bebidas alcohólicas durante el servicio.

¿De verdad? Y como mierda se suponía que pasaría el día ¿en ayunas? Esto tenía que tener alguna excepción. Beber, bien, no iba a beber mientras conducía, tampoco era un estúpido, pero comer, eso iba a discutirlo.

8- Respecto a la portación de su arma, la misma deberá de estar correctamente asegurada al cinto y en perfectas condiciones y deberá llevarla con usted en todo momento. Así mismo deberán estar al día el permiso de portación y correctamente corroborado por su superior.

Eso ya estaba hecho.

9-No entablar relaciones de amiguismo ni de confidencia, así como ninguna otro tipo de relación fuera de lo profesional con la persona que esta a su cuidado.

Básicamente, no te folles a la hija del jefe.

Sólo entonces reparé en ello. ¿Cómo sería ella? No era una adolescente, tenía más de veinte, o la menos eso recordaba, de las cosas que Charlie me había contado.

Así que una veinteañera. ¿estaría buena? Mi mente comenzó a imaginar las distintas posibilidades.

¿sería rubia o castaña? Las rubias me ponían como el infierno…

Oh y llevaba tanto tiempo sin tirarme a una. O sin follar, mejor dicho.

Dios, ni siquiera la viste y ya quieres tirártela, pensé ¿Qué tal si es una engreída o si no es linda? ¿o si te trata como un maldito sirviente? Algo me decía que ella debía de ser una niña mimada, de esas malcriadas que resultan insoportables. Lo cual no solo no iba a tener mi atención, sino que iba a resultar aburrido en poco tiempo.

La siguiente regla tampoco ayudó mucho

10-Tampoco podrá establecer relaciones que vayan más allá de lo profesional con los demás empleados del establecimiento.

11- Así mismo, no podrán ingresar personas al establecimiento, sin el consentimiento de su superior, y mucho menos por motivos que no sean de extrema necesidad.

Así que no follar con nadie, ni del trabajo, ni fuera del trabajo. Eso estaba increíble.

Solo necesitaban pedirnos que mantuviéramos el celibato, y el reglamento estaría completo.

12-Jamás deberá bajar la guardia, y es el responsable directo de mantener la seguridad y la integridad de la persona a su cargo, y su tarea fundamental es la de "PREVENIR" por ello debe ser plenamente consciente de sus responsabilidades y obligaciones.

13- En sus diferentes recorridos o rondas deberá prestar atención a:

. Movimientos o comportamientos sospechosos

· Ubicación y carga de los extintores.

· Estados de las salidas de emergencia.

· Realizando una estimación probable de zonas o instalaciones que generen posibles problemas.

· Detectar bultos o paquetes sospechosos.

· Al comportamiento no habitual de la persona que está bajo su cuidado.

· A las caras nuevas

La lista seguía bastante más, y desde luego, cada uno de los puntos que yo había marcado, luego se desglosaba en una serie de detalles específicos sobre el mismo. Como en las prendas que consistía el uniforme, el tipo de palabras que se consideraban de un vocabulario inapropiado, el no poder expresar ningún tipo de preferencialismo político incluso si lo tuviera, etc, etc, etc…

Para cuando terminé de leerlo todo, eran ya pasadas las doce, así que apague la luz y regresé a la cama, esta vez dispuesto a dormir, sin olvidar programar la alarma en mi teléfono para no pasar de largo.

Pero claro, decir que había dormido increíblemente toda la noche sería una mentira.

La cama nueva no había resultado cómoda, el colchón estaba duro y las sabanas tenían un excesivo olor a suavizante. Créanme, no era quisquilloso, pero realmente iba a tener que hablar con quien fuera el responsable de lavar las sábanas, o las lavaría yo mismo en última instancia.

Así que me pase la mayoría de la noche dando vueltas en la cama, de un lado para otro, tratando de que mi espalda se acomodara a la nueva cama.

Y para cuando mi despertador sonó yo ya tenía los ojos abiertos hacían diez minutos, así que no tuve más remedio que levantarme.

Busqué una camiseta en el armario y tras tomar mi cepillo y mi pasta, me dirigí a los baños.

Allí ya estaban Marco, Cullen, Black, y otros dos tipos que no sabía quienes eran.

-buenos días- me saludaron

-buenos días-dije a todos y dirigiéndome a los lavamanos, donde Black estaba afeitándose y Marco peinándose.

-¿Cómo va el primer día?- Marco fue quien lo preguntó

-bien, todo en orden

-puedes dejar tus cosas ahí si quieres- él señaló un armario ubicado junto a las ventanas pintado por completo de blanco

-pero no todas tus cosas- añadió Cullen- o no, al menos las que no te gustaría compartir. Aque algunos tienen la tendencia a usar lo que no es suyo- dijo dándole una larga mirada a Black

-vete al demonio Edward- dijo el moreno

Éste se rió y salió del baño casi de inmediato.

-vístete y luego ve al comedor para desayunar- Marco le echó una última arreglada a su cabello con gel y guardó el pote de éste en el armario blanco- te veré allí en diez minutos.

-bien

Colocando algo de pasta sobre mi cepillo de dientes, comencé a cepillar.

Luego de enjugarme la boca y arreglarme un poco el cabello, regrese a mi alcoba para vestirme.

Y tendría que meterme en el maldito traje con corbata.

Dios, iba a estar conduciendo el coche, no yendo a una cena o una reunión de negocios. ¿acaso alguien se iba a fijar como iba vestido si apenas iba a salir del auto?

A mala gana, me metí en los pantalones de vestir negros, la camisa blanca, la chaqueta y anude la corbata.

Mirándome al espejo que estaba del lado interior del armario, suspiré y me dije a mi mismo que podía con eso. Que estaba haciéndolo por Charlie. Que cuidaría su lugar hasta que él pudiera volver al trabajo.

Tome la gorra del armario y mi teléfono que había quedado en la mesa de noche, saliendo camino a la cocina.

Y sin saber realmente que esperar, como que iba a comer, si tendría que cocinarme yo mismo o algo por el estilo, entre en el comedor, donde un gran grupo de gente estaba sentada en la gran mesa de madera desayunando mientras una mujer de unos cuarenta y tantos y Marco estaban detrás de la cocina, preparando comida.

-toma un plato y sírvete McCartney- me dijo Marco

Viendo un par de platos vacíos a borde de la isla de la cocina tome uno y me acerque a ellos.

-tenemos huevos fritos, tocino, y hot cakes- me dijo la mujer

-huevos y tocino, por favor-dije pasándole mi plato

Ella me sirvió una buena porción y me lo devolvió junto con un par de cubiertos.

-hay café y también jugo en la mesa. Sírvete el que quieras- agregó Marco

-bien, y gracias

Volteándome a ver a la muchedumbre comiendo, me sentí de pronto casi como en la secundaria, como si fuera el chico nuevo y no supiera con quien sentarme.

Tomando una buena bocanada de aire y diciéndome que esto no sería importante, vi un sitio libre junto a Cullen en la esquina mas cercana a la cocina y me dirigí hacia allí.

-ey- dije al sentarme junto a Cullen en la gran mesa donde ahora todos estaban desayunando

-McCartney- dijo y dándole un sorbo a su jugo de naranja

-soy Emmett- lo corregí

-Edward- el me tendió su mano y yo la estreche- el chofer de la esposa

Así que había uno para cada uno de los miembros de la casa.

¿Quién más viviría allí además del senador, su esposa e hija? ¿alguna abuela, tia o tio? ¿alguna otra hermana o hermano del que no supiera?

-y tu debes ser el chofer de Rosalie- yo lo miré sin comprender- la hija…

-oh sí.

Rosalie. Ese era su nombre. Y sonaba bien, tal vez como una rosa…. Linda y con espinas.

Si, de las que no puedes tocar sin lastimarte un poco los dedos, o al menos si íbamos a acorde al reglamento.

-maldito suertudo- Edward se rió con ganas y continuó comiendo

-¿estas bromeando?- pregunté mientras tomaba algo de tocino con mi tenedor y jugaba con el sobre el plato

-no- dijo aun sin sacarse la sonrisa de la cara.- Dios es que… ¿acaso no la conoces?

Yo negué

-bueno, ya verás que tengo razón cuando lo hagas

-oh, vamos ¿solo eso vas a decir?

Yo vi la cafetera frente a mi y me serví un poco en una de las tazas vacias que había junto a ella.

-ella es un bombón- interrumpió uno de los tipos que había visto la noche anterior como seguridad al entrar a la casa, quien obviamente nos había estado escuchando

-lo es- concordó Cullen- aunque muy fuera de la liga de cualquiera de nosotros.

-¿seguro que no estas exagerando?

Ambos negaron con la cabeza.

Oh, increíble.

-¿Cuántos años tiene?

-¿quieres asegurarte que sea mayor de edad?- Edward bromeó

-si- dije riendo también

-21- dijo- así que digamos que en el hipotético caso de que ella te diera alguna chance, no terminarías en prisión

-no en prisión, pero apuesto que si acabarías en Groenlandia si el jefe se entera- añadió el otro

Así que el padre cuidaba a su hija como un tesoro. Lo que me hacía desear conocerla aún más.

-es bueno saberlo-añadí- ahora… ¿alguien puede decirme como es lo de las comidas en la casa?

- cocinamos por turnos-explicó Edward- dos de nosotros para cada comida por cada semana y luego rotamos.

-dos hacen el desayuno, dos el almuerzo y otros dos la cena- aclaró el otro tipo- y hoy cenaremos pizza- añadió- es lo que pienso preparar con Ángela.

Eso sonaba bien. Tan bien como el tocino y los huevos que tenia en mi plato. Bien, al menos aquí iba a comer mejor que en mi apartamento, y no tendría que cocinar todos los días.

Comiendo con ganas y disfrutando de mi desayuno luego de una entorpecida noche de sueño, me olvide que tenia que terminar mi comida rápido para continuar con la "introducción" de lo que conllevaría mi puesto.

-McCartney- la voz de Marco interrumpió en la mesa, aparentemente viendo que yo estaba tomándome mi tiempo con la comida

-¿si?- yo me volteé a verlo y él se veía serio

-termina de comer y vámonos- yo asentí- te esperaré afuera

Sin darme tiempo a responder el solo salió de la casa y yo me volví a mi plato viendo que aun tenia mas de la mitad de mi comida

-Marco solo está siendo estricto porque eres el nuevo- dijo Edward- en cuanto te conozca y vea que puede confiar en ti, va a relajarse.

Eso esperaba o sinceramente terminaría yendome de allí mucho antes de un mes.

Mierda, Charlie tienes que mejorarte pronto.

Acabándome rápidamente la comida en mi plato y dándole un último sorbo a mi taza de café me levanté de la mesa con la gorra en mi mano,para dirigirme a la puerta donde el "jefe" de la casona me estaba esperando.

-bien, McCartney- el me saludo- confío en que leíste el reglamento anoche

-si

-muy bien ¿y donde esta tu gorra?- yo levanté mi mano para enseñársela

-póntela- ordenó. Pero él no…. Ni siquiera la llevaba puesta ¿Por qué yo…?

Suspirando resignado me puse la bendita gorra y le sonreí

-no intentes pasarte de listo conmigo-advirtió

-no lo hago-dije

-bien. Ahora…- el comenzó a caminar hacia el jardín y yo lo seguí rápidamente- el coche del medio será el tuyo.

Buen, los cuatro autos eran iguales. Todos ellos eran Mercedes Benz Clase C 2018, ultimo modelo, solo lo mejor para el senador.

-las llaves-Marco me las dio y luego continuó caminando- estaciona el coche frente a la entrada de la casa para recogerla y cuando regreses harás lo mismo antes de volver a estacionarlo aquí ¿entendido?

-si

-adentro del coche, esta el GPS programado con la ubicación de la universidad y de su estudio de danzas. Así que no tendrás problemas para llegar. Solo asegúrate de siempre estar a tiempo- yo asentí- y dirígete a Rosalie solo como señorita ¿entendido?

-¿tan formal?

-si-dijo serio- y no intentes ser simpático o tratar de cruzar la línea con ella- advirtió-créeme que su padre no va a tomarse nada bien el que quieras ser "amigable" con su única hija

-entiendo- respondí sonriendo interiormente al escuchas casi por tercera vez el "no vas a intentar tirártela o terminaras mal"- ¿algo más?

-haz bien tu trabajo y tal vez te quedes con el puesto.

No era exactamente lo que yo estaba planeando, pero no dije nada al respecto.

Charlie iba a volver ¿no es así? ¿o Marco sabia algo más de lo que me había dicho?

-ah y… una ultima cosa- yo me volteé a mirarlo en tanto iba camino al auto- cualquier inconveniente o intento de salirse de su horario, quiero que me lo hagas saber de inmediato. ¿entendido?

-entendido- repetí

-muy bien, muchacho, ya tienes mi numero de anoche, así que en marcha.

Yo asentí con la cabeza y entonces lleve el coche hasta la entrada de la casona y me detuve, dejando las llaves en el contacto, listo para partir mientras repasaba mentalmente la lista de cosas que decían en el reglamento:

Cuidar de ella, asegurar su bienestar, no confraternizar, comportarme perfectamente, llevarla a donde quisiera, pero asegurándome que no fuera un sitio peligroso y no saliéndose de su cronograma; y sobre todo, y no menos importante, no intentar tirármela.

Apenas unos diez minutos después, una figura delgada y de cabello rubio apareció en la puerta de la casa, con un café en la mano y una bolsa de papel, tal vez con algo de comer.

Oh, y Mierda, ella era una muñeca.

Con una piel blanca como la nieve, el cabello rubio suelto con onda enmarcando ambos lados de su cara. Llevaba una camisa blanca que me permitía ver sus pequeños pechos y una falda de color carmín que le llegaba a mitad de medio muslo. Y tenía unas piernas de infarto, largas y cubiertas con medias negras. ¿serían las medias que llevaban hasta sus muslos? ¿las medias con ligas? ¿ o serian las enteras? Con una u otra me la tiraría igual.

Ya junto al auto, abrió la puerta trasera de un tirón y me metió rápidamente en el asiento, dejando su bolso junto a ella.

Y si de lejos, ella era linda, de cerca, era un verdadero bombón. Un par de labios carnosos que no solo podía imaginarme besando, sino usándolos para varias cosas más, y un par de ojos verdes que dejarían sin aliento a cualquiera.

Y fue en ese momento que supe, que ella sería mi perdición.

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Para todas aquellas que esten leyendo, quiero avisarles que voy a terminar la historia de " sentimiento positivo" con el epilogo. aun no he escrito mucho la verdad, pero pronto lo tendrán!

mientras tanto y a todas aquellas que me habian preguntado si iba a seguir escribiendo, pense en retomar este fic que habia comenzado hace un tiempo y habia dejado a medias. ya tengo algunos capitulos asi que supongo que esta será mi nueva historia!

estará planteada a modo de un capitulo por cada personaje entre Emmett y Rose, asi que el siguiente será desde el punto de vista de ella.

en fin, espero sus reviews a ver que les parece y si quieren que continue escribiendola o no.

saludos a todas!

Bella Mccartney Darcy