LAST DREAM

ONE-SHOT

Había experimentado muchas cosas a lo largo del tiempo que llevaba atrapado en aquella dimensión retorcida, pero la bravura de sus emociones fue menguando conforme pasaba ese tiempo que realmente no sabía si de verdad estaba corriendo.

Sabía que ya llevaba un tiempo ahí metido, pero no podía ser consciente de cuanto ¿unos días? ¿Meses? ¿Años? No lo tenía claro, quedarse constantemente sentado en aquella silla mirando todas las televisiones encendidas que se aparecían delante de él no ayudaban a que pudiera concretar su tiempo en cautiverio.

Miró con especial atención la figura amarilla brillante que se movía en el interior de la pantalla de la televisión que se encontraba frente a él.

"Six…"

Él alzó su mano, rozando con la yema de los dedos la imagen que se reproducía en el aparato, llenando su gesto con toda la ternura y la tristeza que albergaba en su corazón, si es que aun podía tener uno.

A esas alturas ya solo una pregunta pasaba por su cabeza "¿Qué puedo hacer…?"

Es todo a lo que pudo llegar, tuvo mucho tiempo para pensar, para analizar, para repasar todo lo acontecido durante su aventura con aquella niña a la que había llegado a considerar su querida amiga.

Y ella le dejó caer.

Sostuvo su mano, le miró a los ojos. Le soltó, le dejó caer y se fue sin mirar atrás.

Recordaba cómo era al principio luego de aquel terrible suceso, él pensaba que todo había sido un malentendido, que ella no podía haberle hecho eso, no luego de todo por lo que habían pasado juntos. Intentó ignorar aquella masa de carne llena de ojos que se cernía sobre él, el sonido de la estática retumbando en su mente mientras se acurrucaba contra aquella silla vieja. Se mantuvo todo lo firme que pudo, esperando, solo esperando. Esperando que ella regresara por él.

Pero nadie vino.

No importa cuánto esperó.

Y sin embargo, apenas pudo ser consciente del transcurso del tiempo, no pudo percibir el cómo su cuerpo se había estirado hasta el punto en que los dedos de sus pies rozaban el suelo, ya no portaba su gabardina consigo ¿Cuándo se separó de ella? No podía recordar. Siguió esperando.

Pero nadie vino.

Se percató en algún momento de que su ropa le apretaba, presionaba su cuerpo de manera desagradable llegando a un punto en que pensaba que le partiría el cuerpo de un momento a otro. Pero no ocurrió nada, y cuando quiso mirar, su ropa había cambiado. No se parecía en nada a la que recordaba haber llevado puesta, pero tampoco quiso pensar en ello, estaba pendiente de la puerta cerrada ante él. Todavía esperando.

Pero nadie vino.

En algún momento, empezaron aparecer televisiones por toda la habitación, al principio solo era estática y niebla viéndose en sus pantallas, y él ni siquiera se había dado cuenta de su presencia hasta que se le ocurrió alzar la cabeza; la pantalla ante él pareció reconocerlo, pues tan pronto notó su mirada, le mostró aquella escena en el sótano del Cazador, el sonido de la caja de música. Se vio a si mismo destruyendo una puerta, alzando la mano aquella pequeña cautiva que se escondía bajo el mueble mugriento y mohoso.

Apretó los dientes ante aquella imagen y apartó los ojos de la pantalla, negándose a seguir mirando. Pero en su mente la ira ya se había instalado.

Los ojos le traicionaron muchas veces, las televisiones le obligaban a ver una y otra vez todas las escenas que habían vivido con ella en bucle. Todos los peligros, los escasos momentos de felicidad, las veces que la había salvado, las veces que ella le ayudó a superar los obstáculos.

Y la imagen que más se repetía era su separación ¡ese maldito momento!

¡¿Por qué?! ¡¿Por qué soltó su mano?! ¡¿Por qué le dejó caer como si no valiera nada?!

Y él es un imbécil, porque, a pesar de todo, sigue esperando. La sigue esperando…

Pero nadie vino.

Junto con la ira, vino el resentimiento. Cuanto más le mostraban las televisiones mas se iba convenciendo de que no fue más una herramienta para ella, algo que utilizar para sobrevivir, llegar lo más lejos posible con él, hasta que ya no le necesitó más. Y le soltó, dejándole morir. Él quiso arrancarse el pelo a tirones solo de pensar en sus ojos al momento en que le dejó caer; fijos, penetrantes y, finalmente, lejanos, como si no le reconociera.

"¡Maldita sea, Six, yo te quería!"

Era lo que gritaba cuando la ira lo invadía y desataba su poder contra aquellos malditos aparatos, que seguían retransmitiendo una y otra vez su travesía con ella, como si se burlaran de sus ingenuos esfuerzos por cuidarla en todo aquel mortífero trayecto. Destruyó cada uno de ellos, los fue silenciando hasta que la habitación quedó plagada de trozos de madera y cristal desperdigados, el silencio inundaba la estancia siendo solo interrumpidos por sus propios jadeos ante la liberación de poder.

Luego las lágrimas salían de sus ojos, como ríos, una detrás de otra, y aunque las secara, no podía detenerlas, acurrucándose de nuevo en la silla, ahora todo en un asfixiante silencio.

"…te sigo queriendo."

A pesar de todo, la seguía pensando como alguien demasiado preciado para él. Le dejó caer, y aun así no quería dejarla ir, aferrarse a su recuerdo era lo único que aun le mantenía mínimamente cuerdo con aquellas televisiones y la masa de carne con ojos siempre mirándole, a pesar del sombrero que ahora llevaba sobre su cabeza, minimizando la visión de ellos que no dejaban nunca de estar ahí, pendiente de cada segundo que mirara en su dirección.

El recuerdo de Six, irónicamente, era lo que lo mantenía con los pies en la tierra…

Six había sido su pequeña compañera, alguien a quien cuidar y que mantener protegida de todo mal, procurando que saliera siempre ilesa de cada uno de los peligros que se encontraban. Para él era lo lógico, era el mayor de los dos, su trabajo era velar por ella ¿verdad…?

Habían sobrevivido juntos a una travesía larga y peligrosa; no tenían claro dónde ir, pero su objetivo era simplemente caminar hacia delante, buscando un lugar que pudiera ser seguro para ellos. Era para lo único que sentía que merecía la pena seguir sobreviviendo a un mundo tan hostil y mortífero; la expectativa de encontrar un lugar mejor y más seguro para ellos.

Se habían apoyado el uno al otro todo este tiempo, él estaba feliz de haber encontrado a alguien como él. Era reconfortante, al menos ya no estaba solo, por lo que se había empeñado en cuidar de ella con todas sus fuerzas. Siempre caminando por delante, solventando los peligros con anticipación para que ella no corriera riesgos, buscando refugio cuando notó que tenía frío, yendo a rescatarla cuando era capturada…

Para él, su compañía había sido clave y motivo de satisfacción, y se rehusaba a creer que para ella no hubiera sido lo mismo. No se lo creía por todas las veces en que ella lo ayudó a cruzar los caminos que se derrumbaban, cuando encerró aquel doctor chiflado en la incineradora o lo más importante cuando lo rescató cuando estaba siendo engullido por aquella puerta con un ojo tallado en ella y que lo estaba atrayendo de manera inexplicable.

Por todo eso, ella también tendría que haberle querido a él, aunque fuera un poquito ¿no es así…?

Y su estúpido y terco corazón, se empeñó en seguir esperándola. Teniendo fe en que ella regresaría, como él siempre hizo cada vez que habían separado de su lado. Porque aun la quería.

Pero nadie vino.

Las televisiones regresaron, no importaba cuantas veces las destruyera, ellas regresaban para mostrarle aquellas imágenes. Una y otra vez, alimentando sus sentimientos y deseos. Su cuerpo volvió a crecer, ahora era alto, delgado, su alborotado cabello ahora estaba peinado hacia atrás y era más corto de lo que era antes. Si pudiera verse en un espejo, no sería capaz de reconocerse, estaba seguro, por eso no lo hacía; le daba miedo lo que pudiera devolverle el reflejo, aunque de todas maneras no es que pudiera encontrar un espejo en aquel sitio. En su lugar, las televisiones siguieron reclamando por su atención.

Las imágenes seguían sucediendo una y otra vez…

A veces él pensaba que había aprendido a ignorarlas, pero al final, siempre acababa cayendo en la tentación de mirar y, en un ataque de rabia, destruyendo las que estaban a su alcance cada vez que mostraban aquel momento en que Six le había dejado caer.

Entonces, lo oyó…

Miró hacia una de las pantallas y la vio a ella.

Eran imágenes de la vez que llegaron al colegio, justo antes de entrar al edificio. Ambos se habían quedado haciendo el tonto entre los juegos que había en el patio de recreo, ella había soltado una pequeña risa mientras se paseaba por encima de aquel balancín, haciendo equilibrios.

Su pecho se calentó ante aquel sonido infantil ¿la había escuchado reír alguna vez…? No se acordaba…

¿Por qué no podía recordar si la había oído reír?

Ese sonido…era agradable. Six parecía contenta y segura, en ese momento.

Incluso feliz…

Miró aquella pantalla, ella jugaba y paseaba por el balancín mientras él, en aquel entonces, correteaba cerca de ella con una pelota, intentando provocarla para que fuera a chutarla con él a la portería. Eran uno de esos momentos en los que se habían permitido parar su travesía para divertirse un poco; para volver a ser niños otra vez aunque fuera por unos minutos. Momentos que él había apreciado desde el primer momento en que los experimentó. Rara vez se había permitido comportarse de manera infantil, y jamás había conseguido compartirlo con alguien más.

Pero haberlo hecho con Six fue…indescriptible…

¿Por qué estaba olvidando esos momentos…?

Porque la odias…

No…

Él no la odiaba, podría hacerlo, tendría sentido, tenía todo el derecho a hacerlo.

Miró de nuevo a la pantalla, de nuevo, ella estaba riendo luego de ver cómo él había fallado un chute con la pelota, que rebotó en la portería para darle de lleno en la frente…

Y no puede odiarla.

No quiere hacerlo…todavía la seguía queriendo.

El recuerdo de ella dejándole caer le taladraba en la cabeza tan fuerte como lo hacía la dichosa estática, sin embargo, su corazón seguía siendo terco y se negaba a querer dar por sentado que su acto fue por pura y simple maldad. Había viajado con Six, y quería pensar que la conocía lo suficiente como para, al menos, darse cuenta de si estaba viajando con alguien malvado, sobretodo porque vivían en un mundo repleto de maldad. Lo había visto las suficientes veces como para saber identificarlo nada mas verlo.

Si tan solo pudiera al menos preguntarle…

La imagen desaparece para dar lugar a la niebla y el sonido de la estática inunda la habitación, al parecer, La Torre de Señales no está contenta con la reacción dada por el hombre alto y delgado.

Él frunció el ceño ante este hecho y, aun así, había encontrado cierta diversión en frustrar las intenciones de aquella dichosa entidad que le mantiene cautivo. Quería verlo derrumbarse otra vez, y al final, solo consiguió mantenerse a flote por su cuenta.

Se aferró aquella imagen de Six, riendo mientras jugaba en el balancín, y esta vez se negó a dejar ir ese precioso sonido de su memoria.

Se acomodó en la silla, y siguió esperando.

Pero, como ya esperaba, nadie vino.

O eso creyó hasta que, un día, un sonido llegó a sus oídos. Alzó la cabeza y pudo ver que la puerta que se encontraba frente a él se estaba abriendo lentamente.

Se quedó congelado, desconcertado por este hecho. Esa puerta no se había abierto nunca, no al menos desde que él liberó aquel monstruo que secuestró a Six y que luego estuvo persiguiéndole a él por Ciudad Pálida. Ahora se había abierto otra vez ¿Qué significaba aquello…?

Acaso…¿estaban liberándole? ¿Por qué…?

Se levantó de la silla, sus músculos y huesos crujieron ante el movimiento luego de tanto tiempo sin hacer uso de ellos, apenas pudo dar un paso hacia el pasillo sin tambalearse pero no se detuvo, poder tener algo mas allá que la habitación en la que estaba metido era algo que no podía desaprovechar.

Fue cuando sintió una presencia cerca de él, haciéndole detenerse por un segundo. Bajó la cabeza, y se topó con una figura que no pudo distinguir bien; era diminuta y estaba congelada en el marco de la puerta, mirándole con impresión.

¿Quién era…? ¿Cómo había llegado hasta ahí…?

Entonces sus ojos vislumbraron un destello amarillo brillante que se acercaba a toda velocidad atrapando a la pequeña figura que seguía sin moverse.

-¡MONO!

El sonido de aquella voz junto con la pronunciación de su nombre en un fuerte y retumbante eco le hizo sentir que el cuero cabelludo se le erizaba.

"¿Six…? ¿Eres tú…?"

No podía ser ¿Era ella…? ¿Era ella de verdad…?

Pero no tuvo oportunidad de nada cuando ambas figuras abandonaron la estancia tan pronto se presentó la oportunidad, desaparecieron sin más como si hubieran sido absorbidas, y él entró en una mezcla de pánico y confusión, obligándose a sí mismo a moverse para ir en su busca. A seguir aquel destello amarillo y constatar que de verdad era ella y no una estúpida paranoia creada por aquellas infernales televisiones.

Caminó lentamente por el pasillo, el sonido de la estática taladraba su cabeza, pero se mantuvo firme en seguir andando, determinado a encontrarla. Vio una pantalla de televisión justo al final, ambas figuras habían traspasado por ella ¿qué significaba esto? ¿Acaso había más gente aparte de él y aquel Hombre Delgado que podían viajar por las televisiones?

"Six…Ella está aquí ¡Ha venido a buscarme! ¡SIX!"

La emoción desenfrenada que golpeaba su corazón le hizo casi que arrogarse contra la pantalla, posando sus palmas en ella y empujar con el objetivo de traspasarla, viendo aquel destello amarillo que se encontraba al otro lado.

"¡Estoy aquí, Six, estoy aquí!"

Empujó con todas las fuerzas que podía reunir en ese momento, sus brazos protestaban ante los esfuerzos que hacía luego de tanto tiempo pero él lo ignoró por completo ¡Maldita sea, Six fue a buscarlo! Debía encontrarse con ella! Preguntarle qué había pasado para que soltara su mano y luego…¡joder, tenía tantas cosas de las que quería hablarle!

La pantalla de la televisión al fin cedió y sus palmas tocaron un suelo frío y el olor a podredumbre invadió sus fosas nasales. Arrugó la nariz, sintiendo una desagradable sensación por su entorno mientras terminaba de salir de la pantalla, poniéndose erguido mientras notaba a sus huesos crujir, y se tomó unos segundos para ver su entorno. El salón de una casa que parecía caerse a pedazos, todo pintado de colores grises y sombras, escuchaba el sonido de la lluvia que caía en el exterior y el persistente olor de la muerte y la putrefacción que había en el ambiente.

Reconocía el sitio a pesar de la mala visibilidad; Estaba en Ciudad Pálida, había regresado a esa inmunda ciudad. Reprimió un gruñido de molestia ante este hecho, pero entonces se olvidó de ello cuando sus ojos volvieron a captar un chubasquero amarillo corriendo por lo que parecía ser el pasillo de aquella casa.

"¡Six!"

Se puso en movimiento para ir tras ella, pero su cuerpo no respondía correctamente por mucho que quisiera correr, dando apenas lentos pasos en su dirección.

"¡Six! ¡Espérame! ¡No puedo correr! ¡¿Por qué estamos huyendo?! ¡¿Qué pasa?!"

Siguió caminando como pudo, intentando no perderla de vista pero era difícil. No podía verla bien, algo aparecía frente a sus retinas que no le dejaba ver lo que tenía delante, como una niebla, y no ayudaba que casi todo lo que estaba a su alrededor fuera oscuro y gris; solo el brillante color del chubasquero de Six es lo que estaba logrando hacer que la ubicara. En algún momento, y por un segundo, se sintió agobiado cuando la vio desaparecer por una habitación. Apurado, apretó el pasó para alcanzarla, no podía volver a perderla ¡ni siquiera habían hablado! ¡Necesitaba…!

Entró en la habitación, una que parecía pertenecer a un niño, estaba llena de juguetes como tantas veces que había visto a lo largo de su travesía por Ciudad Pálida pero sin que ningún niño pudiera jugar con ellos.

El destello amarillo captó su atención de inmediato y la vio escondida debajo de una mesa.

"¡Six!"

Se inclinó para ir a tomar su mano pero su cuerpo se resintió y no le permitió agacharse. Gruñó enfadado por la traición de su propio cuerpo y, viendo a Six que por alguna razón ahora estaba en el suelo, alzó la mano hacia ella y uso sus poderes para atraerla hacia él. Si estaba huyendo de algo tenía que sacarla de ahí, no era seguro, no si aun estaban en Ciudad Pálida.

Un grito agudo resonó en su cabeza entre toda la estática que aun le zumbaba con más agresividad que nunca, y lo siguiente que notó fue algo cálido topando con su mano.

Lo siguiente que sintió fue que todo a su alrededor cambió de manera abrupta, parpadeó varias veces intentando enfocarse en dónde estaba y pudo fijarse que estaba en el mismo pasillo de antes. Frente a él estaba la puerta que daba a su prisión, abierta, y casi dándole la bienvenida.

Gruñó ante el rechazo que le producía ese lugar, así que había acabado volviendo a la Torre de Señales ¡estupendo! Sus poderes, como siempre, solo le daban problemas, pero entonces recordó que había atrapado algo en su mano en el momento en que sintió que algo se movía en ella.

Vio el color amarillo brillar ante sus ojos, volviendo a parpadear repetidas veces hasta que su visión pudo aclararse del todo y apreciar a quién tenía en su mano, retorciéndose entre sus dedos buscando escapar.

"¿Six…?" –preguntó él apresurándose a sosteniéndola cuidadosamente con ambas manos, al sentir que se le estaba escurriendo entre los dedos.

La inmovilizó con aquel gesto, con todo el cuidado que pudo, temeroso de hacerle daño si apretaba demasiado y la contempló durante unos minutos en las que ella se retorcía buscando liberarse. Dudoso, él usó los pulgares para acariciar su cabecita, aquel gesto hizo que Six se quedara congelada, mirándole temblorosa, momento que aprovechó para empujar con cuidado la capucha del chubasquero dejando libre aquella mata de pelo moreno. Él tragó saliva y repitió la acción, esta vez para retirarle el flequillo de la cara y fue entonces cuando unos ojos color castaños le devolvieron la mirada.

Un temblor de emoción y alivio le recorrieron la espalda. Era Six. Definitivamente era su Six.

"¿Por qué…eres tan diminuta…?" –preguntó acariciando la cabeza de la susodicha con el pulgar con afecto, buscando aliviar su estrés.

Estaba desconcertado, no entendía qué estaba pasando ¿Por qué Six era tan pequeñita? ¿Qué le habían hecho? Ni siquiera se había percatado de su diminuto tamaño cuando estaba corriendo detrás de ella antes…

Entonces, sin esperárselo, el persistente ruido de estática se hizo presente en su cabeza una vez más, de forma tan repentina y agresiva que le dio una punzada de dolor que casi sintió que le iba a explotar. ¡Joder, qué dolor!

Entonces Six, al sentir que el agarre se aflojaba de alrededor de su cuerpo, se sacudió de entre los dedos saltando lejos de ellos y sus pies aterrizaron sobre el suelo para enseguida salir corriendo hacia alguna posible salida. Pero él, tan pronto se repuso de aquella migraña, se sintió entrar en pánico una vez más al verla alejarse.

"¡Six! ¡Espera, vuelve!" –gritó intentando correr hacia a ella pero, otra vez, su cuerpo no daba para más que caminar ¡maldita sea!- "¡Regresa! es peligroso que vayas por ahí tú sola ¡vamos juntos!

Para su fortuna, no tuvo que ir demasiado lejos para volver a encontrarla; ella estaba pegada a la pantalla de una televisión, golpeándola y tratando de atravesarla. Él entendió que Six pensaba que había encontrado una salida, pero ella no tenía el poder a viajar entre las televisiones como él ¡pero podrían intentarlo! ¡Tal vez fuera una salida!

Al menos, eso pensó, hasta que vio que algo había tomado las muñecas de Six y la estaba arrastrando al interior de la televisión.

"¡SIX!"-gritó haciendo retumbar el lugar con su estática e, ignorando por completo el dolor de sus articulaciones, llevó su mano de nuevo para rodear el cuerpo de Six, tirando de ella bruscamente para arrebatarla de lo que fuera que estaba intentando llevársela, apenas necesitó demasiada fuerza, fue tan poca la resistencia que encontró que su propio impulso se le fue en su contra y acabó precipitándose hacia atrás, golpeándose la espalda contra el suelo del pasillo.

Tan pronto consiguió alejar a Six del peligro, estrechó el cuerpecito contra su pecho, cubriéndolo con sus manos y manteniéndolo protegido de cualquier enemigo que se apareciera. Durante varios segundos no se movió de donde estaba, esperando escuchar algún ruido o algo acercándose a ellos, pero todo lo que escuchaba era la niebla de estaba en la pantalla, se incorporó lentamente mirando atento hacia la televisión, la estática seguía presente en ella con un sonido desagradable pero fuera lo que fuera lo que había intentado arrastrar a Six no parecía que iba a perseguirla. Al menos no con él estando presente.

"¡Maldita sea, esto es peligroso!" –siseó irguiéndose donde estaba, miró a la diminuta niña que tenía entre sus manos, temblorosa como un cachorro.-"Todo está bien, Six, estás a salvo. Estoy aquí…"-intentó consolarla mediante susurros suaves y afectuosos pero ella solo se acurrucó en el sitio cubriéndose la cabeza con ambas manos sin dejar de temblar, haciéndole apretar los labios de impotencia ¡Pobre! Debía de haber pasado mucho miedo.

Algo estaba detrás de Six ¿era por eso que lo había soltado aquella vez? ¿Vio algo o alguien que iba hacia ellos y soltó su mano por inercia? ¿Por eso tardó tanto en ir a buscarle, por qué estuvo todo ese tiempo huyendo de esa cosa? ¿Y fue encogida porque la alcanzó en algún momento?

Pero él sabía que no era momento de preguntas, el tiempo apremiaba y no podía detenerse a charlar por mucho que quisiera.

"Hay que buscar un lugar seguro" – manifestó él yendo de nuevo hacia la televisión.

Era arriesgado lo que iba hacer pero con un poco de suerte, esa cosa no se atrevería a ir a por Six mientras la tuviera consigo. Mantuvo a su diminuta amiga contra su pecho mientras con la mano que le quedaba libre la posaba sobre la pantalla para hacer presión, no iría hacia donde estaba aquella cosa, pero necesitaba encontrar un lugar en donde poder dejar a Six a salvo.

Atravesó la pantalla con éxito y viajó a través de la estática, la imagen de la carne con ojos se hizo presente durante ese viaje generándole malestar en el estómago. Había olvidado que incluso durante las travesías por las televisiones esas cosas podían seguir vigilándole. Ni siquiera se había dado cuenta de ello antes por estar concentrado en ir con Six.

Salió de la televisión, y pudo ver que se encontraba en una especie de casa con varias habitaciones ¿Seguían en Ciudad Pálida? ¿O continuaban dentro de la Torre de Señales? Esperaba que no pero no podía saberlo, y tampoco tenía mucho tiempo para pensar, la cosa podría estar siguiéndoles y él debía deshacerse de ella antes de que hiciera alguna de las suyas.

Entró en una habitación al azar de todas las que había en el pasillo, encontrándose con que estaba vacía, desprovista por completo de muebles, ventanas u objetos de cualquier tipo, solo un espacio cuadrado sin más. Quiso tasquear la lengua, no era el sitio ideal en el que quisiera dejar a Six, pero desde luego, esta era una opción muchísimo mejor que cualquiera que pudiera encontrar en Ciudad Pálida.

Con cuidado, dejó a Six en el suelo, la pequeña, mareada por todo el traqueteo que había supuesto se llevada por alguien gigante a través de la televisión, se sostenía la cabeza y se quedó sentada en el suelo intentando recuperar el aliento. De no ser por la situación, él se hubiera reído ante la cara que estaba poniendo.

"Odio tener que dejarte sola ahora que nos hemos vuelto a encontrar, Six, pero tengo que deshacerme de lo que te está persiguiendo ¿Puedes quedarte aquí y esperarme? Volveré lo antes posible" –preguntó acariciando con infinito cariño la cabeza de Six, que por inercia se apoyó contra su pulgar. Todo le daba vueltas y no era capaz de dar ningún tipo de contestación.

Él retuvo una pequeña risa, empujándola suavemente con el dedo para hacerla acostarse en el suelo, no sabía por cuánto tiempo estuvo huyendo, pero está convencido de que un buen descanso no le caería mal.

"Deja que me ocupe de esto por ti… cuando termine, podremos hablar tranquilamente. Creo que tenemos mucho que contarnos"- susurró él cuando hubo ya acomodado a la pequeña en el suelo, la cual había cerrado los ojos intentando que se le pasara el mareo cuanto antes. Él lamentó no tener una manta o algo con la que arroparla, el suelo no era cómodo y parecía estar frío…

No sin cierta reticencia, salió de la habitación cerrando la puerta en silencio, dejando a Six en su interior, a salvo. No había ninguna televisión ahí, la criatura no podría ir tras ella, y eso para él era perfecto, porque iría en su busca y terminaría con aquella cosa de una vez por todas. Luego, se iría con Six ¿dónde? No lo sabía, pero algún sitio en donde pudieran tener un mínimo de tranquilidad bastaría para él. Solo quería estar a salvo con su amiga…

Se paró ante la pantalla de una televisión, posando sus manos en ella para buscar a la criatura, por unos segundos dudó. Miró a su espalda, quedándose fijo en la puerta de la habitación en donde descansaba Six, sintiéndose temeroso. No quería separarse de ella otra vez…

-"Pero debo terminar con esa cosa, o no nos dejará en paz nunca…"-susurró para sí mismo, determinado en cumplir con su objetivo. Con un poco de suerte, una vez que termine, no tendrá que volver a separarse de Six nunca más…

Y atravesó la pantalla, buscando el rastro de la estática que pertenecía a esa criatura, sorprendiéndose de que hubiera sido tan estúpido como para permanecer en el mismo sitio en donde había intentando llevarse a Six. Está claro que esa cosa no tenía ningún instinto de auto preservación…

Salió al otro lado, y la sensación de captar otra estática le taladró la cabeza de una manera que se le hacía especialmente irritante. En cuanto pudo erguirse, buscó al responsable, llegando a ver alguien que estaba huyendo fuera de la habitación.

No pudo verlo, estaba demasiado oscuro y su visión no era muy buena, apenas captaba que era una especie de sombra enana, pero eso le daba igual, para él incluso era mejor que fuera un canijo, así le resultaría más fácil vencerle.

Pero su cuerpo parecía tener otros planes porque, una vez más, fue incapaz de correr ¡maldita sea, ¿es en serio?! Sus músculos seguían sin responderle como querían, no podía moverse con libertad, pero no podía dejar que eso supusiera perder al tipo, si no le alcanzaba, volvería a intentar cazar a Six.

Como pudo, fue caminando en dirección hacia aquella criatura enana, sintiendo que conforme se acercaba a ella, el sonido de estática dentro de su cabeza taladraba con mayor intensidad, reconociendo a esa cosa como un ser que poseía los mismos poderes que él. Mierda, encima eso…otro más como él y el Hombre Delgado ¡cómo si no hubiera suficientes problemas con la estática de la Torre de Señales!

Por culpa de la estática, perdió a la criatura un par de veces, esa dichosa rata era escurridiza y tan pequeña que se escondía en los recovecos más inimaginables. Incluso había tenido que mirar por debajo del suelo, y cuando creyó que ya iba atraparla ¡se le fue por una ventana! Así no hay manera de cazarla…

Oh, pero si pensaba que iba a rendirse, estaba equivocado. No iba a dejarle ir tan fácilmente, no si iba seguir suponiendo una amenaza para él y para Six…

Aunque, la verdad, no esperaba que la persecución acabase teniendo lugar en unos vagones de tren ¿cómo narices habían acabado unos vagones de tren perfectamente colocados e incrustados por ahí…? No lo sabía y no tenía tiempo para averiguarlo, la cosa escurridiza seguía moviéndose más rápido que él a pesar de que la estática debería ralentizarle.

Pensó que podía atraparlo, sin embargo, esa cosa consiguió poner en marcha uno de los vagones, que prácticamente salió disparado por los raíles.

Así era imposible de seguir.

"Debo rastrearle."-respiró con fuerza, cerrando los ojos, si esa cosa era como él y tenían los mismos poderes, entonces puede rastrear la estática que desprende de su cuerpo y encontrarle allá donde vaya.

Analizó los rincones de Ciudad pálida, mandando la señal de televisión a televisión, usando las ondas de la propia Torre de Señales para abarcar más terreno.

Hasta que una señal destacó de entre toda la ciudad. Casi quiso sonreír.

"Te encontré…"

Bastó con cerrar los ojos teletransportándose hacia el sitio en donde estaba el enemigo.

En cuanto abrió los ojos, solo pudo ver a una penosa criatura cayendo sobre sus rodillas mientras la lluvia caía sin piedad sobre su cuerpo, derrotado y herido, incluso cansado de todo aquello.

Su postura le hizo sentir cierta punzada de simpatía hacia él al verlo tan indefenso, pero intentó obligarse a sí mismo a mantenerse firme. No debía dejarse engañar por su diminuto tamaño, no era una criatura inofensiva, era alguien peligroso que había intentado hacer daño a Six. Si no había necesidad, no lo mataría, pero al menos quería asegurarse de que no iba hacer nada contra él y Six…

Se acercó lentamente a él, preparando su mano para atrapar a la diminuta criatura, sin embargo, cierta acción lo congeló por unos segundos.

Aquella criatura se había quitado algo de la cabeza, el correr del agua de lluvia lo arrastraba…

¿Qué era…? No podía distinguirlo…

El enano volvió a erguirse, con la cara al descubierto, el pelo mojado pegándose a su piel y aun así, pudo distinguir unos ojos ardientes de determinación clavándose en su ser como si atravesaran su alma.

Un escalofrío le recorrió al sentir la fuerza de aquella mirada, pero no tuvo tiempo de poder decir nada.

La criatura, lanzó contra él una onda de estática que le hizo retumbar todo su cuerpo. La estática golpeó tan fuerte que un agudo dolor le recorrió de arriba abajo hasta el punto de sentir que se le habían quebrado varios huesos del cuerpo. Intentó defenderse, devolver el golpe, pero la sacudida hacia sido demasiado inesperado para él.

Sintió que las fuerzas en las piernas le abandonaban por un segundo, y el cuerpo le temblaba ¿qué había sido esa fuerza?

-¡DEVUÉLVEMELA!-gritó una voz infantil, rabiosa y poderosa, abriéndose paso ante el ruido de la lluvia como si de un rugido se tratara.

¿Podía…hablar…? ¿Esa cosa no era un monstruo…?

Una nueva onda de estática lo golpeó de nuevo con fiereza, esta vez, pudo lograr contrarrestar devolviendo el mismo ataque. La fuerza de la estática contraria le hizo sentir que se le quebraban los dedos ¿Cómo es posible que alguien tan diminuto pudiera tener tal poder…?

No podía perder. Si perdía ella…Six…

-¡DEVUÉLVEMELA!-volvió a escuchar el grito y esta vez tuvo que mirar a la criatura con la que se estaba enfrentando. La nueva iluminación pudo permitirle ver bien aquel rostro delgado y exhausto, la impresión que sintió al reconocerlo le hizo flaquear en su poder.

Inevitablemente un nuevo golpe azotó su cuerpo, volviendo a quedar arrodillado en el suelo muerto de dolor, pero no tanto como su mente.

Miró al pequeño que se encontraba ante él, que jadeaba exhausto e iba irguiéndose de nuevo, con aquel fuego furioso reflejándose en sus ojos.

Era…¿él mismo…? ¿Qué estaba pasan…?

-¡DEVUÉLVEME A SIX!-gritó antes de dar un nuevo golpe de estática contra él.

El golpe le dio de lleno, su desconcierto había servido para hacerle bajar la guardia como para que fuera destrozado por completo. Su cuerpo dejó de responder ante él y cayó sobre sus rodillas en el suelo, mirando al niño, que también había acabado arrodillado, frente a él.

Le había visto la cara, y no podía creérselo.

Era él…él mismo pero…¿Por qué…?

Sus ojos se movieron a su alrededor, percatándose por primera vez de su entorno. No era capaz de verlo con claridad, sin embargo podía recordar aquel sitio.

El mismo sitio donde había vencido al Hombre Delgado.

Tembló al mismo tiempo que apreciaba que su cuerpo estaba descomponiéndose en estática, justo como había visto que pasó con aquel monstruo que derrotó.

Justo en ese momento, sintió otra estática en su cabeza. No era la que estaba acostumbrado, sin embargo, era familiar, también burlona y sádica, y su memoria le hizo recordar que a su espalda se encontraba la Torre de Señales, contemplando aquel encuentro como si de un espectáculo se tratara.

Entonces, todo cuadró.

Sus hombros se agitaron, una carcajada amarga había salido pobremente de su garganta mientras que las lágrimas salían furiosas por su cara y corrían por sus mejillas mezclándose con el agua de la lluvia.

Todo, absolutamente todo, se había repetido.

Todo ahora tenía maldito sentido.

Él ya no era un niño, ya no era Mono, y no se había dado cuenta de en qué momento dejó de serlo.

Él se había convertido en un monstruo, en un terrorífico monstruo que creyó haber matado en ese entonces cuando secuestró a Six, y en realidad se había asesinado a sí mismo.

Six no había regresado a buscarlo, estaba recorriendo la misma travesía que hizo con él.

Y él era el maldito monstruo que la había perseguido, separado del Mono que ella conocía y arrastrado a través de las televisiones.

Un sollozo le raspó la garganta cuando la compresión le golpeó con fiereza.

Six soltó su mano aquella vez porque le reconoció…

Ella fue la primera en darse cuenta que iba a convertirse en aquel monstruo que los había estado acosando en Ciudad Pálida, aquel monstruo que…

Oh, no…

Había dejado a Six sola…

¡Había dejado a Six sola en la Torre de Señales!

Por su culpa ¡por su maldita culpa! Six estaba convirtiéndose ahora mismo en una versión monstruosa de sí misma en aquella habitación vacía, y ahora, ese niño, esa versión suya, iba a ir a la Torre de Señales, iba a liberarla y luego…¿Qué…? ¿Qué pasaría luego..?

¿Todo volverá a repetirse otra vez…? ¿Así va a seguir funcionando? ¿Así es como se mantiene con vida la Torre de Señales?

¿Cuántas veces han pasado ya por esto?

"Todo cuanto quería era cuidar de ti…"-gimió encogiéndose en el sitio mientras iba perdiendo toda sensibilidad en sus extremidades que iban desapareciendo bajo la atenta mirada de aquel niño que repetiría los mismos errores que él.

Era todo cuanto había querido desde que la conoció; solo cuidar de ella, y soñar con un futuro.

Crecer juntos, quizá tener una casita que construirían entre los dos ¡en lo alto de un árbol para que pudieran ver todo muy bien! si era posible encontrar a más niños como ellos, estar todos juntos en una gran mesa en la que comer y reír despreocupados, camas mullidas y calentitas, y conseguir juguetes con los que divertirse, tal vez construir un balancín ¡ah! Y zapatos…unos que hagan que sus pies no dolieran con cada paso que daban y así pudieran dar muchos paseos.

Pero todo quedó roto, para él, todo se había terminado.

No mas sueños para él…

Su último sueño estaba destruido; y la Torre de Señales se encargaría de que quedase roto una y otra, y otra vez. Dejándoselo al alcance de su mano, para luego destruirlo en sus narices.

"Six…"-susurró Mono mirando hacia el suelo sin detener sus lágrimas con su cuerpo a punto de desaparecer.-"A pesar de todo ¿todavía podemos seguir siendo amigos…?"

Con ese último anhelo, Thin Man desapareció del mundo una vez más…

Mientras la Torre de Señales, satisfecha, se preparaba para repetir el ciclo una vez más, abriendo las puertas para que el pequeño niño ingresara en su interior.

Una muy querida amiga le espera…

-
He visto el juego muchas veces desde que lo sacaron y ya me he leído unos fanfics del mismo donde dan lugar a muchas teorías ¡así que yo también me subí al barco!
En este caso he puesto algo que aun no he visto que exploren los otros escritores y es la de poner la posibilidad de que Mono no sea consciente de que se ha convertido en Thin Man. Sabemos que el tiempo transcurre de manera diferente en la Torre y que también distorsiona y retuerce la realidad, no me parece descabellado que Mono no se hubiera percatado de que estaba creciendo para convertirse en el monstruo del que Six y él habían estado huyendo, y solo cuando el Mono mas joven se quita su sombrero en la batalla final es cuando puede darse cuenta de que se había convertido en Thin Man y que solo había repetido lo que el monstruo había hecho cuando se topó con él, pese a que todo el tiempo sus intenciones fueron proteger y velar por Six. De ahí que Mono, ahora consciente de que es Thin Man, ha tenido su ultimo sueño, roto y devastado ante la verdad que se había puesto ante él, y que aun mientras desaparecía dedicó su ultimo pensamiento a Six.

Incluso las buenas intenciones pueden crear grandes desastres...

Pasando a otra cosa...desde que vi el juego lo he sentido con mucho paralelismo al juego de Undertale; ojo, no digo que Little Nightmare se parezca o que haga referencia a Undertale pero si que he encontrado paralelismo que me han hecho recordar a eventos del juego.

Primero, un niño perdido en un mundo de monstruos.

Segundo, a lo largo de los juegos, Six tiene una caída en la corrupción como cuando inicias la ruta genocida. Me recordó como si empezara siendo Frisk y terminara siendo Chara.

Tercero, Mono es amable y protector pero también es ingenuo al confiar demasiado en Six, que acabó siendo traicionado y convertido en un monstruo. Esto simplemente me recordó a Asriel y el cómo las acciones de Chara por querer manejar su cuerpo, le hizo acabar convirtiéndose en Flowey.

Cuarto; La traición de Six a Mono es simplemente el pensar en la ruta genocida de Chara asesinando a Flowey luego de que estuvo acompañándole por un rato y que era supuestamente su mejor amigo/hermano. Las teorías sobre por qué le soltó la mano son muchas, desde que fue por pura maldad a que lo hizo por salvarle de si misma, pero así de primeras, lo que piensas es que Six le dejó caer sin mas para que muriera.

Por ello he puesto algunas referencias a Undertale en esta historia ¿serías capaz de encontrarlas? ¡Házmelo saber!

Incluso mientras escribía este One-Shot estaba escuchando en bucle la música de "His Theme/Memory" de Undertale en versión caja de música XD.

Y espero que te haya gustado esta otra manera de ver al personaje de Thin Man, ya hay varias historias que lo manejan de una manera en que Thin Man guardó rencor a Six y que su forma de actuar en el juego es para vengarse de ella y salvar a su yo más joven, y yo quería mostrarlo desde la perspectiva de que para él el tiempo pasó de manera distinta y ni siquiera pudo percatarse de lo que se había convertido. Mantuvo su esencia durante su cautiverio en la Torre y su impulso al ser liberado fue la de ir corriendo a proteger a Six en cuanto la vio, como siempre había hecho desde que la conoció, pero al mismo tiempo, la Torre tomó ventaja de ello y, en una última burla hacia él, le rompió todas sus ilusiones de reencuentro con Six dejando que su vida terminara en manos de su yo mas joven, para que justo después el ciclo volviera a repetirse.

Aquí se da a entender que cada vez que Mono queda atrapado dentro de la Torre, una versión suya sale de la televisión que hay en el Bosque del Cazador. Conforme el juego avanza y Mono progresa, el Mono que está atrapado en la Torre se va convirtiéndose en Thin Man hasta que su yo más joven le libera. Las veces en que el Mono niño sintoniza la televisión, Thin Man está destruyendo las que tiene en su recámara torturandole con la traición de Six XD.

Aquí no es que Mono/Thin Man haya perdonado a Six por haber soltado su mano, sino que mas bien está confuso del motivo por el que lo hizo, porque es lo único de lo que está convencido que tuvo que haber un motivo muy grande para hacerlo pero seguía viendo a Six como su amiga y piensa que ella no podría hacerle algo así por nada. Pero, como se puede ver, no tuvo tiempo de preguntar...

Un detalle es que desconozco cual es el color de ojos de Six; he visto acercamientos que se ha hecho a su cara incluso en LN2 y no queda claro cual es el color de ojos, porque como está toda su cara gris y los creadores se esforzaron por ocultar su cara tal vez ni siquiera le dieran un color como tal y se quedó gris. Así que por mi cuenta, le puse un color de ojos estándar.

También, la razón por la que Six no contesta a ninguna de las preguntas de Thin Man ni se molesta en tener una conversación con él es porque, literalmente, no entiende lo que dice. Thin Man tiene una voz tan distorsionada por la estática que nada de lo que dice puede entenderse, por lo que a ojos de Six, todo lo que sale de la boca de Thin Man es un chirrido amenazador.

Thin Man deja a Six en la misma habitación en donde en el juego Mono encuentra Six Monstruosa, y la razón por la que está vacía es porque los objetos que hay dentro aparecen a partir de las memorias de Six. Por eso cuando Thin Man la deja ahí la habitación está vacía, algo que a él le sirve para déjala ahí a salvo mientras va a por Mono, sin embargo, como ya dijimos, el tiempo transcurre de manera diferente dentro de la Torre y la realidad se distorsiona por lo que lo que tarda Mono en ir a rescatarla, Six ya llenó la habitación de juguetes, cuadros y ha agrandado la caja de música conforme su cuerpo creía y se retorcía por la influencia de la Torre.

Y no, Thin Man aquí no se da cuenta de que la persona que está acompañando a Six es él mismo de niño. La estática ha hecho mucha mella en él y ha perjudicado gran parte de su cuerpo, incluyendo sus sentidos, como la vista o el habla. Consigue ver a Six porque su chubasquero es de un amarillo muy brillante que resalta entre la oscuridad y los colores grises del entorno, pero Mono es mas difícil de ver, dado que su ropa y su bolsa se camuflan con los colores oscuros de su alrededor, hace que sea mas difícil de ver. Thin Man apenas ve una pequeña sombra correteando cuando se trata de Mono, por lo que no puede reconocerle hasta la batalla final, cuando Mono se quita su bolsa y hay un choque entre sus poderes y los de Thin Man que generan una mayor iluminación.

Espero que hayas podido disfrutar de esta historia, no sé si haré mas one-shot o historias así de Little Nightmare pero este al menos quería sacarlo y dejar mi granito de arena para el fandom.

Muchas gracias por tu tiempo y atención.

Y recuerda, mantente determinado.

(Fanfic escrito el 6 de Marzo de 2021 a las 22:00 hora de España)