Universo: Canon divergente. What if? ¿Y si Astrid sí se hubiera quedado ciega?
Genero: Romance/Hurt/comfort.
Rating: K+
Resúmen: Gothi no logró curar los ojos de Astrid, por lo que ella se queda ciega. Pero eso no la detendrá, ella es fuerte, es una guerrera. Además, tiene a Stormfly y a Hiccup, no necesitaba mas ojos que los de ellos.
Sintió el sol en la cara, sabía que era el atardecer, pero lo podía verlo. Odiaba llorar, odiaba la sensación de su cara húmeda y pegajosa, odiaba el dolor de cabeza que le daba con el esfuerzo, detestaba el nudo en la garganta, el sonido de sus propios sollozos, incluso era incómodo el como Hiccup la abrazaba a forma de consuelo...
Pero no lo odiaba tanto como el no poder ver el atardecer junto a Hiccup.
Hipó, estando así, a ciegas, no podía ver la expresión del castaño, pero se la imaginaba, seguramente estaba con ese rostro triste, descompuesto, quizá a punto de llorar también. Jamás podría comprobarlo, de todas formas, pensar en eso le dolió todavía más.
Cuando se tranquilizó, una vez sintió la túnica de Hiccup completamente empapada con sus lágrimas, respiró hondo. Él no había dicho nada, no planeaba decir nada, seguramente, ¿Qué podía decir de todas formas? Ella agradecía su silencio, justo ahora, lo que ella quería era estar cerca de él, escuchando los latidos de su corazón, acelerados por la cercanía de ella, sintiendo como una de sus manos frotaba su espalda. Tenía que acostumbrarse a no poder ver sus ojos verdes nunca más, a no poder contar sus pecas, ni ver su sonrisa de nuevo. Ya no había cielos azules, ni atardeceres, no vería tormentas ni amaneceres. Solo negrura.
— Todavía no puedo creerlo.— susurró todavía con la voz rota, Hiccup le dió otro achuchón, ella sintió que él recargaba su mejilla en la coronilla de ella.— Yo... No voy a poder ver nada... Nunca.— admitirlo en voz alta se sentía peor, era darlo por hecho, era declararlo oficial.— Dioses, Hiccup, voy a ser una inútil...
— No digas eso, Astrid.— la consoló el castaño.
— ¡Claro que sí! Ni siquiera puedo dar dos pasos sin Stormfly.
— Astrid, acabas de entrenar a un dragón tú sola, usando tus otros sentidos...
— Ajá, pude hacer eso, pero, ¿Que pasará si Viggo llega a la Orilla? ¿Y si tenemos que pelear? ¿Cómo se supone que voy a hacerlo?— Astrid elevó el tono de su voz, sonando frustrada, limpio agresivamente los surcos de sus mejillas, o bueno, en dónde ella sentía que había surcos.— ¡No puedo ver nada! Solo los retrasaría... Yo...— se apartó de él, colocando ambas palmas frente a ella, a modo de reflejo.— Ya no puedo ser un jinete de dragón, ¿Cómo volaré con Stormfly? Debo regresar a Berk...
— Astrid, puedes con esto, podemos con esto.— sintió el tacto de Hiccup en sus manos, entrelazando sus dedos con delicadeza, ella negó con la cabeza.— Era en serio lo que dije. Me tienes a mi, sin importar nada. Y si esto va a ser permanente, me quedaré contigo.— sintió calor cerca de su rostro, él estaba cerca de ella.— Siempre seremos Hiccup y Astrid, siempre.— le aseguró con firmeza.
Si hubiese podido ver, ella probablemente se le hubiera lanzado al cuello, pero ahora, ella tenía miedo de lanzarse al lado equivocado, o lastimarlo, o lastimarse; por lo que solo se soltó del agarre de él y trató de palpar su cara, con suavidad, tratando de no incomodarlo, buscando adivinar su expresión. Sonrió débilmente al sentir sus labios y el como se estiraban para sonreír.
— Voy a extrañar verte.— murmuró Astrid, volviendo las manos a las mejillas de él.— ¿Puedo preguntarte algo?
— Claro.
— En el bosque. Cuando estábamos... Bueno, tu sabes.— Astrid sintió que su corazón volvía a latir rápido.
Sintió las mejillas de Hiccup volver a su estado normal, borrando su sonrisa. Seguro que lo había tomado por sorpresa.
— Sí...
— ¿Ibas a...? — Astrid ladeó la cabeza, no supo exactamente a qué lado.
— Oh, eso...— exclamó timidez. Sus mejillas empezaban a sentirse calientes, más cálidas de lo que ya eran. Deseó con todas sus fuerzas ver ese sonrojo, verificar si se veía tan dulce como ella esperaba.— ¿Lo sentiste? Pensé que no...— se aclaró la garganta, nervioso.— Pensé que no lo notarias. Lo siento.
— ¿Por qué no lo hiciste?— preguntó ella, sintiendo que se le rompía el corazón al no poder ver las expresiones nerviosas de él.
Hiccup soltó un "huh", la calidez en sus mejillas aumentó.— Bueno yo... Quería que fuera... Perfecto.— vaciló, sonando un poco triste. Ella lo sabía, Hiccup quería esperar a que ella pudiese ver.— Sí, eh... Cada que pienso en eso... Y lo he pensado.— aseguró, tratando de no escucharse decaído.— Muchas veces a decir verdad.— admitió riendo por lo bajo, ella le imitó.— Siempre he creído que tendría que ser... Perfecto.— finalizó.
Astrid suspiró. Hiccup era un tonto, claro que ya era perfecto. Siempre y cuando fuera con él, sería perfecto, pudiese ver o no.
— Bueno... Para mí esto ya es perfecto.— susurró ella, sonrió cuando ella volvió a sentir las mejillas del castaño contraerse.
— Yo... Sí. Supongo que sí.— murmuró acercándose un poco más a ella.
Besar a Hiccup sin poder ver nada era algo completamente nuevo. Era como si se intensificará el sentimiento de tenerlo cerca, el tacto, su olor, todo...
Iba a estar bien.
El viento helado en su cara era una indicación que Hiccup estaba lejos. Stormfly aterrizó firmemente en el suelo, pero Astrid no sintió un cambio en la altitud, lo que significaba que él había huido de nuevo a un lugar alto. Negó con la cabeza, bajando con cuidado del lomo de Stormfly, sintiendo el firme piso en sus botas, se quitó la capucha de piel y relajó el cuello, frente a ella, como a unos treinta pasos, escuchaba el sonido del carbón contra el pergamino, así como a Toothless correr en su dirección, cuando estuvo a punto de llegar bajó la velocidad, como si intentará no asustarla, ella sonrió y alargó la mano, lista para acariciarlo.
— Buenas tardes, milady.— saludó Hiccup a la distancia.
Astrid rió.— Hola.— saludó a Toothless, antes de que él decidiera que, aunque le gustaba ser mimado por la novia de Hiccup, le gustaba un poco más jugar con Stormfly.
— ¿Dónde has estado?— preguntó Hiccup, sonando distraído.
— Ganando carreras, ¿Qué más? — Astrid caminó en línea recta, tratando de seguir el sonido del lápiz y de la voz del castaño. Un nuevo sonido se añadió a la lista, la pierna de metal contra el pasto.— La verdadera pregunta aquí, es... ¿Dónde tú has estado?
Hiccup le tomó de la mano, ayudándola en el terreno nuevo.— Evitó a mi papá. — dijo antes de ayudarla a sentarse. Astrid negó con la cabeza.
— Oh, no, ¿Y ahora que pasó?— preguntó divertida.
— Esto te va a encantar.— exclamó.— Despierto. El sol es brillante. Terribles Terrores cantando en el techo. —Hiccup guío la mano de ella al mapa que estaba trazando. Ella no sabía exactamente como, pero Hiccup había encontrado la forma de hacer que ella también pudiera entenderlo: los dibujos tenían relieve para que ella, con algo de práctica, lo interpretara.
Lo único que el castaño hacia era pasar un palillo afilado (no demasiado) por detrás del mapa. Los nombres eran escritos con otro tipo de letras que Astrid había aprendido a leer con los dedos. Ella fue analizando el mapa mientras él hablaba.— Bajo silbando las escaleras a desayunar pensando que todo está bien en el mundo cuando de repente...— escuchó como la pierna de metal chocaba otra vez contra el piso. Hiccup estaba de pie.— "Hijo, tenemos que hablar."— imitó a Stoick con voz grave.
Ella dirigió su cabeza a dónde provenía la voz.— "Ahora no papá, me espera un largo día de no hacer nada."— se mofo ella, imitando a su novio, subiendo y bajando los hombros, tratando de imitar el sonido que hacía la armadura de él cuando él tenía ese extraño tic. Hiccup soltó el aire, riéndose.
— Bien, primero que nada, yo no hablo así.— Astrid sentía que podía escucharlo negar con la cabeza. Su traje sonaba con cada movimiento exagerado que hacía.— ¿Quién se supone que es ese? Y segundo, ¿Qué es eso que haces con mis hombros?— señaló Hiccup. Astrid se rió mientras lo volvía a hacer.— Una imitación halagadora, sin duda.— añadió con sarcasmo. Astrid se rió con más ganas.— En fin, y sigue... — tomó aire, y empezó a caminar, pisando con fuerza.— "Eres el orgullo de Berk, hijo. Y no podría estar más orgulloso..."
— "Aw, gracias papá. Yo también estoy impresionado conmigo mismo."— Astrid agitó sus manos, no podía hacerlo exacto a como él lo hacía en realidad, pero se entendía la idea.
Hiccup bufó divertido.— Alto, ¿Cuando hago eso con mis manos?— señaló Hiccup , a veces le impresionaba las cosas que Astrid detectaba sin poder ver. Movió las manos, haciendo que la armadura sonara.
— ¡Ahí! ¡Lo acabas de hacer!— señaló Astrid, escuchando el sonido.
— ¡Ah, vale!— sintió que Hiccup se acercaba y volvía a sentarse junto a ella. Le tomo de los brazos para que ella se quedara quieta.— Tú, no te muevas.— estaba muy cerca, lo sabía. Hiccup llevó sus manos de sus brazos a las manos de ella.— Esto es serio.— Astrid hizo un puchero mientras asentía, tratando de hacer una cara sería.— ¿Quieta, sí?— le pidió antes de volver a levantarse para imitar nuevamente a su padre.— "Ya eres mayor"— La voz de Hiccup sonaba como si él estuviera caminando a su alrededor.— "Y como ningún jefe podría escoger a un mejor sucesor, he decidido..."
— ¡Nombrarte jefe! ¡Por los dioses!— Astrid se levantó de golpe, sin saber exactamente dónde se encontraba el castaño.— ¡Hiccup! ¡Eso es genial!— palpo el aire hasta dar con él y golpearlo justo donde había puesto la mano. Parecían ser sus costillas. Hiccup se quejó del dolor. Escucharlo la hizo soltar una carcajada.
— Vas a romper el muelle.— le reprendió.— La calibración es muy sensible, no sé cómo haces para siempre darme en el mismo lugar.
Astrid se encogió de hombros. De la nada, escuchó las rápidas pisadas de los dragones dirigirse rápidamente hacia ellos, Astrid empujó a Hiccup lejos y ambos se apartaron del camino, librándose por los pelos de ser atropellados por el Nadder y el Furia Nocturna.
— Huh, sí, así que... Ese es lío en el que estoy metido.— murmuró Hiccup, viendo a los dragones alejarse. La rubia, por su parte, escuchó atentamente, por si volvían. Ya se escuchaban algo lejos.
— ¿Y que fue lo le que dijiste?— Astrid volvió a poner una mano sobre el pecho de Hiccup, solo para asegurarse de donde estaba.
— Nada, cuando se dió la vuelta, ya me había ido.
— Bueno...— Astrid vaciló, balanceándose de un lado a otro.— Es una gran responsabilidad... El mapa tendrá que esperar, eso es seguro... Yo podría montar a Toothless cuando estés muy ocupado, pero...— Alto, ¿Por qué Hiccup no había dicho nada aún? Se acercó a él, despacio, tomando su rostro con ambas manos, recorrió con los dedos su expresión. Uh, algo no estaba bien.
— No es para mí, Astrid.— susurró Hiccup.— Todo eso de hablar, de planear y de dirigir la aldea, eso es lo suyo.
— Creo que todavía no lo entiendes. Te nombrará jefe , ¡Que gran honor! Yo me emocionaría tanto...
— Es que... Yo no soy igual a ti. — murmuró él, todavía inseguro.— Tu sabes exactamente quién eres y siempre has sabido y yo... Yo sigo buscando.— el apartó sus manos con suavidad, antes de sentarse de nuevo frente al mapa, ella adivinó sus movimientos. — Yo sé que no soy mi padre, jamás conocí a mi madre... Entonces... ¿Eso en qué me convierte?
Astrid le siguió, caminando con cautela para sentarse a su lado. Encontró su brazo, siguiendo su contorno llegó al hombro y del hombro a su nuca; desenredó su revuelto y castaño cabello largo (uh, alguien necesita un corte de cabello urgente), para tomar tres mechones de este y empezar a tejer una trenza.
— Lo que estás buscando... No está ahí afuera, Hiccup.— dijo ella en voz baja, una vez termino su trabajo, rectificó que la trenza había quedado bien, recorriéndola con sus dedos. Bastante derecha para alguien que no podía ver, la ató. Su mano derecha se deslizó por la armadura hasta llegar al relieve del Nadder Mortífero que Hiccup llevaba en el pecho, junto a su corazón, a ella le gustaba pensar que su novio lo puso ahí para que ella pudiera localizar el latido de su corazón.— Sino aquí.—presionó el pecho del castaño con suavidad.— Tal vez no te has dado cuenta.— sonrió y le dió un beso en la sien, esquivando perfectamente el rastro de baba que ella ya había detectado cuando le tocó la cara.
Hiccup no reaccionó de todas formas, algo había captado su atención. Humo. Se preguntó si Astrid podía olerlo o sentirlo de alguna manera.
— Tal vez... Pero, ¿Sabes algo?— él se levantó.— Sé que hay algo ahí afuera... ¿Hueles algo distinto?— le preguntó. Astrid frunció el ceño, sin entender.
Astrid suspiró, negando con la cabeza. A veces el chico no tenía remedio.— No, ¿Por qué?— Hiccup tomó su barbilla y la dirigió hacia la derecha.
— Ahí...— señaló el castaño.— En esa dirección, veo humo.— describió, sonando muy serio.— Y no estaba ahí antes. No parece ser vapor tampoco.
— ¿Crees que sean problemas?— preguntó ella, no sentía nada diferente, a menos que estuviera más cerca.
— Hay que ir a averiguarlo.— Hiccup la ayudó a levantarse antes de llamar a Toothless y Stormfly.
Les esperaba un largo día.
¡Hey! Cuánto tiempo sin vernos las caras en este fic, ¿No?
Una vez estaba dando un paseo por el parque, buscando inspiración, cuando recordé está idea. ¿Y si Astrid hubiera perdido la vista permanentemente? ¿Cómo hubiera cambiado eso la historia? Inmediatamente pensé en esta escena de la segunda película (que es la escena hiccstrid más icónica de todas), y en como cambiaría.
También pensé en como seria el viaje al Mundo Oculto. Pero me deprimí al pensar que probablemente Astrid no podría ver nada, y eso la pondría muy triste, pensé en también modificar esa escena, poner a Hiccup describiendole todo lo que veía... Ñeh, no sé, decidí dejarlo así.
Creo que esto no es in drabble porque tiene una longitud de 2000 palabras y ya es muy largo para eso. Esperen por más noticias porque, empezamos con la temporada de what ifs.
Sí, es por la serie de Marvel, me decidí despues de verla. Tengo planeados tres en total. Este es el primero. Y todos son cortos tambien, creo XD
Nah, sí, son cortos, ustedes tranquilos uwu
Los invito a leer mi nievo fic, en donde cambio la formula de La Bruja y el Dragón y hago a Hiccup el brujo esta vez. Ta chido, actualizaré seguido... espero.
Espero les haya gustado mucho este fic. Bai.
Les quiero, cuídense.
