Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia solo es para entretenerme y entretener

SOLEDAD

Capítulo 1

—¡NO INSISTAS, CANDY!¡NO, ES NO! —gritó el castaño mientras caminaba con dificultad por la biblioteca.

Candy apretó los labios molesta, no estaba acostumbrada a negativas.

—Oh, vamos, cariño —continuó argumentando — tendré cuidado… ¡Y tú dijiste que ya lo hago bastante bien!

—¡Bastante no es suficiente! ¡No en tu caso!

Conteniendo las ganas de hacer un berrinche, Candy rodeó a su esposo, quien inflexible, le daba la espalda

— Lo hago bien porque TÚ te encargaste de enseñarme ¿Desconfías de tu capacidad?

Neil apretó los labios, conteniendo una sonrisa. Aún después de tantos años su esposa podía comportarse como una niña mimada.

—no sigas... no vas a manipularme, ...no esta vez.

La rubia hizo su mejor puchero, no se daría por vencida tan fácilmente

—Por favor, Neil. Tú no tienes tiempo para acompañarme y necesito ir en coche para recoger lo que encargué para el hogar de Pony.

—Mañana podremos ir juntos ¡NO SEAS IMPACIENTE!

—Les prometí que tendría todo listo antes de las fiestas…por favor...prometo que conduciré con cuidado.

El castaño negó la petición con sólo una mirada

Candy frunció los labios, era el momento de cambiar de estrategia.

—¡ME ENSEÑASTE A CONDUCIR, PERO EN REALIDAD NUNCA PENSASTE EN DEJARME CONDUCIR TU AMADO AUTO! ... ¡No puedo creer que me…

De repente, Candy fue silenciada por un dedo sobre sus labios.

—Puedes decir y pensar lo que quieras —dijo Neil con una sonrisa— No conseguirás hacer que cambie de opinión ¿necesito recordarte que no tienes licencia?

Candy bajó bruscamente el dedo que tapaba su boca, apretando los labios, más sintiéndose desarmada, optó por una última jugada.

Los ojos tristes.

Golpe bajo

Neil cerró los ojos por un momento, soltó un suspiro y una ligera sonrisa se formó en sus labios.

La rubia supo que eso significaba que había llegado el final de la discusión, tenía su respuesta.

Conocía esa sonrisa, esa mirada.

Una vez más estaba por salirse con la suya, pero…

—No hay forma en que te deje ir sola.

Los ojos de ella se abrieron.

—¿QUÉ?

Neil, soltando una risa queda, estiró los brazos atrayéndola a su pecho.

—Me refiero a que no hay manera en que te deje ir. Menos a recoger cosas pesadas sin ayuda. ¡Llamaré a George! ¡Pero si él no puede, tendrás que tener paciencia!

Ella le sonrió y posó una mano en su mejilla.

—¿Sabes que eres maravilloso? — preguntó suavemente

—¿soy maravilloso por caer siempre en tus manipulaciones?

—Entre otras cosas….

—¿Será porque yo te amo al menos siete veces más de lo que tú me quieres a mí?

—No, señor —contestó Candy con una mueca, respingó su nariz e intentó alejarse—Yo te amo más.

—¿Y cómo lo sabes? —le preguntó reteniéndola y comenzando a besarla delicada y suavemente.

— ¡HAY UN NIÑO PRESENTE! —gritó una vocecilla a sus espaldas— ¡Mamá, llegaré tarde a la escuela!

—Hay Dios… ¡Thony! ...lo siento

Candy se separó de su esposo, avergonzada.

—¿No te enseñamos a golpear la puerta antes de entrar, hijo?

—Golpeé la puerta, pero como de costumbre mamá y tú estaban demasiado distraídos para escucharme, …siento la intromisión, padre —Comentó mordazmente el niño de casi siete años, esbozando una sonrisa de costado que claramente contradecía su afirmación.

Neil negó con la cabeza e intentó volver al semblante serio. Conteniendo una sonrisa. Su hijo, Anthony Neal Leagan Andley, era su copia al carbón.

Ya lista para salir, Candy se puso de puntas para un beso rápido y suave en la mejilla de su esposo

— Te amo, Neil —susurró.

—Lo sé

Diciéndole adiós con la mano, Candy prácticamente voló por la puerta en compañía de su hijo.

Neil sonrió viéndolos alejarse

Realmente era un hombre afortunado

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. Esa tarde. -..-.-.-.-.

—Parece que eso es todo, señora Candy.

—Gracias, George.

—¿separaron algo para mí, mamá?

—¿Qué quieres decir, Thony?

—Tú sabes, mamá, pronto será mi cumpleaños… ¿compraste algo para mí? ¿o los niños con padres no merecemos nada?

Candy sonrió y sacudió la cabeza, negando.

—Tus regalos los compraremos la próxima semana, tu padre quiere acompañarme a escogerlos

—Bien, entonces voy a tener paciencia —Inclinó su cabeza hacia adelante y comenzó a manipular algo en su cuello, un hermoso crucifijo de oro.

—Pero desde ahora, que quede claro que este año hice un gran esfuerzo en la escuela. Y que hace tiempo no tienen quejas de mi conducta — puntualizó antes de entrar al coche

—Perfecto.

—Tardamos menos de lo previsto, señora Legan —concluyó George, mientras sostenía la puerta abierta para que ella entrara.

— Pásate atrás, Thony.

—¿No puedo sentarme en tu falda? Atrás está lleno de tus cosas —protestó Anthony, débilmente, mientras gateaba para pasar por sobre el respaldo delantero, mientras George lo amonestaba con su dedo índice— Está bien, está bien... no te pongas nervioso, señor George. Yo sólo pensaba, que como todavía soy un niño pequeño y.… bueno, ...

—Todo está asegurado, puede estar ahí perfectamente, joven Anthony —lo previno George, aunque el tono era estrictamente de broma. Mientras, Candy se sentaba en el asiento delantero y sonreía radiante.

—Fue mucho trabajo... ¡pero estoy encantada!

Mientras retornaban a casa, bromearon y guardaron silencio alternativamente hasta que todos cayeron en un pensativo mutismo.

—¿Falta mucho aún, mamá?

El pequeño Thony había comenzado a impacientarse.

—Sólo unos minutos más, hijo. Ya casi estamos llegando —dijo Candy estirando brevemente su mano para acariciar los rizos castaños

—Pues entonces apresúrate un poco más, señor George, antes que muera de hambre—gritó desde el asiento trasero, y los dos mayores rieron.

George apretó el acelerador y tomó rápidamente la curva siguiente pero la risa se transformó repentinamente en un jadeo de terror mientras George maniobraba frenética e inútilmente para evitar otro coche que se precipitaba implacablemente hacia ellos, ocupando ambas calzadas de la ruta, casi fuera de control y a gran velocidad. El conductor debía estar con problemas

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Todo fue una inacabable confusión de sonidos... el estallido de cristales rotos, dos máquinas chocando brutalmente…

Y después, el mundo entero se oscureció. El silencio era absoluto.

Parecieron haber transcurrido años hasta que George despertó con su cabeza apoyada contra el tablero de instrumentos, y un horrible dolor en el costado.

Todo era oscuridad alrededor.

Al principio no pudo comprender qué era lo que estaba pasando

Nada parecía tener sentido, hasta que se dio cuenta que estaba mirando directamente hacia el rubio cabello de Candy.

Volvió la cabeza hacia el asiento trasero, buscando a Anthony entre los paquetes derramados, pero todo lo que pudo ver era su pelo.

-¡Dios!

Súbitamente entendió lo que había sucedido. Un accidente... habían sufrido un accidente…

Levantó la cabeza y trató de mirar alrededor, pero el dolor lo arrojó nuevamente hacia atrás.

Pasaron varios minutos hasta que consiguió recuperar el aliento y pudo abrir los ojos nuevamente.

Candy aún estaba en la misma posición, sangrando, pero ahora pudo apreciar que respiraba.

Intentó moverse. Consiguió levantar la cabeza y lo primero que vio exactamente detrás fue el coche que los había chocado, volcado sobre un lado del camino. Lo que no pudo ver fue al conductor, que yacía muerto debajo del vehículo. Estaba oscuro, debió transcurrir un largo tiempo.

Sin importarle el dolor de su pierna consiguió salir del auto.

Necesitaba buscar ayuda

….-..-

Notas.-

Hola, soy nueva en el fandom, hoy les traigo a su consideración este fic.

Espero les guste y me honren con sus comentarios. Hace un tiempo que no escribía y necesito con urgencia sus críticas para intentar mejorar. Por favor no sean muy duros.

Gracias y espero nos leamos pronto