Es difícil dormir por las noches, el silencio lo abruma y el sudor que lo empapa lo hace sentirse pegajoso y entumecido una vez el sudor se enfría.Sus perros se acercan con cuidado de no asustarlo, como cada noche en la que despierta entre respiraciones agitadas y temblores para intentar consolarlo con pequeños golpes contra su costado que responde con caricias descuidadas más por costumbre que otra cosa, un acto involuntario al que se ha acostumbrado y que lo ancla a tierra por momentos.Su mente tiene vida propia.
Incluso cuando duerme la bestia tras sus ojos no descansa nunca, alimentada por su inagotable miseria, su dolor y su ira.Una ira desafiante que hervía en su interior a fuego lento contra todos y nadie en particular.Oh, ¿ese idiota del supermercado que le grito a la cajera porque su tarjeta no funcionaba?¿Podría apuñalarlo por lo idiota que estaba siendo, ¿el estudiante demasiado ruidosa de la biblioteca que se divertía esparciendo chismes?Le arrancaría la tráquea a ver si se quedaba callada por un maldito segundo.¿Aquel grupo de pedófilos que mató una docena de niños antes de que el FBI los atrapara?Mmm los quemaría vivos.
Sin embargo, jamás actuaba conforme a sus deseos.Al hombre le lanzaba una mirada de reojo, a la estudiante una mirada mordaz más una reprimenda ya los otros… A los otros les rehuía la mirada tanto como podía, con una vista ocasional a través de fotografías cuando sus clases lo requerían.
En esos momentos intentaba olvidar cómo se siente en frente de todas esas mentes que lo observan, no queriendo proyectar demasiado de sí mismo en sus estudiantes ... Futuros agentes que entrena cada día para que un día ayuden a descubrir a gente con impulsos como los suyos.Asesinos seriales que ceden a sus deseos que, en algún nivel, son los propios.
Todos hemos deseado matar a alguien, ya sea por vanidad, orgullo, amor o simple supervivencia, como parecía alegar Ava Carter, su caso más reciente, antes de que un agente le disparara cuando fue obvio que no se entregaría por las a la justicia por sus homicidios.En menos de un año había matado a más de una treintena de hombres, todos ellos pescadores o marineros que aparecían con sus cuerpos desgarrados e inflados entre los roqueríos o cuevas aledañas a las playas donde los secuestró.
Un verdadero dolor de cabeza, como Jack tan enfáticamente le repetía una y otra vez.No lo culpa, las victimas no tenían nada más en común que ser hombres de mar.Así, hacer un perfil fue un verdadero infierno, inclusive con su don;tenían los típicos padres y esposos amorosos hasta los borrachos de bar y los abusadores de más horrible calaña sin ninguna distinción en bolsas de cadáveres camino a la morgue más cercana.Y ni hablar de las escenas, aún podía sentir la molestia de Jack al ver que no progresaba como una picazón en la parte posterior de su cuello.
Ver las escenas de los crímenes, por primera vez en mucho tiempo, no le decía nada prácticamente.Era como si hubiera un velo entre su imaginación y los cuerpos frente a él, una estática que no le permitía concentrarse y agarrar lo que estaba más allá de la cortina.
Lo único que podía vislumbrar emociones eran, lo cual lo desconcertaba.Era como si se enfrentara a un animal y no a una persona.
Las personas ofrecían pensamientos complejos, de diversa índole y con variados grados de profundidad independiente del salvajismo que mostraran en sus crímenes.Siempre existía una razón detrás de la razón que su empatía podía diseccionar igual que como el equipo forense con un cuerpo en descomposición.Debido a esto estaba profundamente confundido, si cualquiera le preguntara que vio la primera vez que observo los cuerpos diría que era la obra de algún animal.Sin malicia o intención oculta, era solamente algo que debía suceder.Se sintió natural de una manera que la mayoría de los asesinados no lo hacía.
Esta cacería, no… pesca, tenía sentido.Estos hombres han sido atraídos a su destino, consumidos y dejados en lugares que otros carroñeros podrían disfrutar también del festín en una especie de relación de comensalismo ꟷo mutualismo, realmente no sabe por qué, pero algo le hace creer que de alguna manera es asíꟷ más que en algún tipo de exposición retorcida por el cual vanagloriarse o burlarse de la policía y el FBI a diferencia de otros asesinos seriales.A diferencia de él.La pesadilla de Jack: El Destripador de Chesapeake, aunque ꟷse diceꟷ burlarse no es lo único que hace el Destripador, eso es solo una pequeña satisfacción de todo el panorama.El verdadero placer proviene del crear arte con sus víctimas.
Ese pensamiento lo entretuvo por el resto de la noche hasta que la tenue luz del sol entró por las ventanas e iluminó parcialmente la habitación sacándolo del laberinto que es su mente.Un nuevo día ꟷpiensaꟷ, una nueva batalla contra sí mismo y el infierno en su interior.
Una sonrisa torcida cruzo su rostro.
