Relato 4.1: No me Abandones - "El Accidente"
Era una fría y tormentosa noche, los árboles se bamboleaban a causa de las fuertes ventiscas mientras que la lluvia caía con intensidad en los verdes prados. Más allá del sonido de las gotas y aquello que azotaba el viento, se podían oír pasos, pasos veloces aunque un tanto torpes debido al suelo mojado. La oscuridad era interrumpida por los relámpagos que iluminaban la zona, mostrando la silueta de un erizo humanoide sosteniendo un cuerpo en sus brazos.
—Tranquilo amigo, sostén esa herida. Debe haber una casa por aquí, paso por este lugar mil veces por día, estoy seguro de ello. — El erizo decía eso con seguridad en sus palabras, aunque solo eran una máscara para ocultar su miedo.
Su amigo tenía un brazo fracturado, sus colas heridas aparentemente por ejercerle mucha presión y una fuerte herida en el vientre la cual estaba sosteniendo con un pedazo de tela.
—So… Sonic. — Decía el pobre chico en brazos, para luego toser fuertemente.
—Tails, no gastes fuerza por favor. — El erizo seguía corriendo, esperando que, aunque fuese imposible debido a esa fuerte tormenta, encontrara a alguien que los ayudara. —Encontraremos ayuda, mírame por favor… Tails, mírame por Chaos…— Un relámpago a lo lejos iluminó el rostro de Sonic, quien buscaba sonreír, pero la verdad es que estaba muy preocupado y casi perdiendo la esperanza. —Ya casi llegamos, estarás bien amigo. Ya verás que volveremos a casa, veremos películas de acción, comeremos Chili Dogs y jugaremos videojuegos… — Los ojos de Tails comenzaban a pesar. —Tails no te duermas por favor, Tails espera…— Sonic deja de mirar a Tails y ve hacia adelante. —Una luz. — Comienza a gritar. —Por favor, ayuda. Necesito ayuda por favor. — Los ojos del zorro se cierran y cae en un profundo sueño.
—Sonic, Sonic espérame. — Decía Tails a lo lejos. Él estaba en un espacio totalmente blanco, corriendo con todas sus fuerzas posibles mientras perseguía a un erizo azul que iba delante de él. El zorro dejaba de correr para propulsarse con sus dos colas y ganar más velocidad, pero aun así… —Sonic, no puedo alcanzarte, por favor desacelera un poco. — Tails notaba como su alrededor pasaba de ser un fondo blanco a negro y como dejaba de propulsarse debido a un fuerte dolor en sus colas, sus piernas también se desplomaron, quedando en el suelo, solo con su mano extendida en dirección al erizo. —Sonic, ayúdame, por favor…— Gritó con todas sus fuerzas. —No me dejes. —
Tails despierta en ese momento, siente un fuerte dolor en su vientre al levantarse precipitadamente. Estaba en una cama cubierto con una cobija verde, en una habitación con poca decoración o muebles, pero que a su vez le resultaba extrañamente familiar. Levantó la cobija y vio que su vientre estaba completamente vendado, para luego ver que su brazo izquierdo tenía un yeso y sus colas estaban atadas e inmovilizadas.
— ¿Qué estoy haciendo aquí? — Tails comienza a pensar en voz baja, tocándose la cabeza para luego sentir el dolor de un fuerte golpe que se había dado y unas vendas en su cabeza. —Oh claro, la guarida de Eggman. Usualmente no tengo problemas para hackear sus ordenadores, pero supongo que no lo llaman genio por nada. En el momento en que desactivé su seguridad, activé el protocolo secundario e hice que sus robots me atraparan y me convirtiera en su rehén ¿Cómo pude ser tan idiota? Sonic seguro debe de sentirse decepcionado, estuvo a punto de rendirse solo por mí. — Sonaba un tanto resignado. —Al menos pudimos acabar con el reactor de su base… Pero él tuvo que cargar conmigo por mi error. — Tails mira a sus manos y este aprieta con fuerza el puño de su mano sana.
Pese a tener 8 años, Tails demostraba un alto grado de madurez. La ausencia de familia, sumado a los conflictos con otros chicos en su antiguo hogar, sus dotes de genio y por supuesto las innumerables aventuras con su amigo y hermano del alma Sonic, hicieron de él alguien que se toma muy en serio las cosas y que se esfuerza al máximo para mostrar lo que vale a Sonic y los demás. Esta situación lo tenía un tanto dubitativo, debido a que no era la primera vez que esto pasaba aunque si fue una de las más graves, lo que causaba en él remordimiento e inseguridad.
En eso, sus pensamientos son interrumpidos tras ver que desde la puerta a su derecha, unos ojos color café lo espiaban para luego desaparecer rápidamente. —Mamá, mamá, despertó, Tails despertó. — Decía una voz a lo lejos que se oía femenina e infantil. A Tails se le hacía familiar, aunque en ese momento en lo único que podía pensar era en dónde estaba y dónde estaba Sonic.
Minutos después alguien abre la puerta de la habitación, era una coneja adulta con piel crema y cabellera naranja, llevando un vestido largo color lila y una blusa color fucsia oscuro. —Gracias al cielo que estás bien Tails. — Ella se acercó al muchacho y le acarició la cabeza, provocando en el zorro un leve sonroje.
—Tails, que alegría que estés bien, estaba muy preocupada. — Cream le da un fuerte abrazo a Tails, pero él comienza a gritar debido a que ella ejerció presión en su vientre y en sus colas. Ella se aleja un poco asustada.
—Hija, Tails aún está recuperándose, ten más cuidado. — Vanilla reprendió a su hija.
—Ahhhhh, perdón mamá, perdón Tails. — Ella se sonroja y se tapa la cara con sus manos.
Vanilla solo suspira y vuelve su atención a Tails. — Disculpa a mi hija, se emocionó mucho de ver que estabas bien. El doctor dijo que tuviste mucha suerte. Esos golpes en la cabeza pudieron ser peores y de no ser porque eres joven, tus fracturas en brazo y colas pudieron haberte dejado secuelas irreparables. — El tono de Vanilla era un tanto estricto, aunque sin perder la compostura, siempre sintiendo preocupación y conservando su dulzura característica.
Para Tails esto no era extraño, él ya las conocía. Vanilla era una mujer muy dulce que vivía con su hija en una pequeña casa en el campo. Cream era una amiga de aventuras, aunque siendo franco su comunicación no era mucha, de hecho hace tiempo que no veía a Cream tras tantas aventuras con Sonic.
—No quiero ser malagradecido ni nada pero ¿Saben dónde está Sonic? — Dijo Tails.
—Sonic tuvo que hacer cosas de héroes y te dejó a mi cuidado. — Vanilla se sentó a un costado de la cama. —Tails, no pienses en Sonic por el momento, tú solo concéntrate en recuperarte. —
—Pero… Es que yo quiero saber si está bien. — Tails trataba de levantarse de la cama, solo para sentir de nuevo la punzada en su panza y volver a recostarse gritando.
— ¿Si él está bien? ¿Y qué hay de ti Miles Prower? — Dice Vanilla un poco severa, aunque a Tails le sorprende más el hecho de que lo llame por su nombre real. —Tú amigo está bien, eres tú quien nos preocupa en este momento. — Vanilla le acaricia los cabellos delicadamente mientras que, con su otra mano, frota el vientre del muchacho con tal de que su dolor le pase. —Sonic te entregó a mí para cuidarte, eres mi responsabilidad. Lo que quiero ahora es que descanses y te recuperes. Debes tener mucha hambre, has estado casi dos días dormido. — Se dirige a su hija. —Cream, quiero que te quedes con Tails. Debo seguir preparando la comida. — Su hija asiente y Vanilla comienza a retirarse. — Tails, solo relájate, estás en tu casa. — Le regala una sonrisa y cierra la puerta.
Tails se queda en ese momento sin palabra alguna. Cream por su parte, se sienta a un costado de la cama y contempla a Tails con una sonrisa. La coneja era dos años menor que Tails, con una actitud inocente que hacía sentir al joven un tanto incómodo.
—Cream… ¿Cómo estás? — Tails no encontraba ningún tema de conversación para hablar con Cream, pese a conocerse, casi nunca habían hablado.
—Tus heridas son bastante feas ¿Qué fue lo que te pasó? — Decía la coneja curiosamente.
—Pues, intenté sabotear el sistema de seguridad de la base del cara huevo y el tiro me salió por la culata. Para peor, como ya había activado la secuencia de autodestrucción, mi captura solo arruinó los planes de escape. Tengo suerte de que Sonic sea súper veloz, porque en circunstancias normales, más que una herida en el vientre hubiera terminado cortado a la mitad. — Cream tiene una mirada un poco horrorizada por esa última descripción. Tails decide que es mejor darle vuelta a la situación. —Pero ese tipo de cosas son una en un millón. — Ríe un poco nervioso para aligerar el ambiente. —En general las invasiones a las fortalezas del mostachón son más dinámicas. Bucles por doquier, muelles con resortes en lugares ilógicos, badniks con diseños chistosos, robots gigantes que se vencen entre 8 y 10 golpes, la rutina del día a día. Nada que no pueda manejar. — Tails intenta sonar genial, imitando un poco la forma de hablar de Sonic, lo que hace que Cream se ría un poco y tenga una expresión curiosa en la cara.
—¿No sientes miedo? Siempre estás viajando con el señor Sonic y viviendo aventuras arriesgadas. —
—Supongo que es la costumbre. He estado con Sonic bastante tiempo, a veces parece que fuesen años. — Lanza una risita. —Lo que me hace pensar que no te he visto desde hace mucho. —
Cream desvía un poco la mirada. —Pues, no todos podemos vivir de aventuras y peleas contra Eggman. Mi madre se horrorizaría si llegara tarde a mis clases particulares y se sentiría muy sola si no la acompañara al mercado a hacer las compras. — Su tono era un tanto apagado.
—Oh, perdona, no era mi intención decir… Lo que quería decir es que…— Tails se sentía un poco avergonzado, como si hubiera hablado de más. Intentó cambiar el tema. —Y ¿Tú y Amy siguen en contacto? —
—A veces Amy viene a visitarme y nos divertimos. Nos pintamos las uñas, hablamos, me lleva a la ciudad a pasear… Pero como ella es mayor, tiene sus propias obligaciones y puede pasar mucho antes de que regrese. — Suspira. —Nos mantenemos en contacto por mensajes, pero no es lo mismo. —
Tails decide que es mejor no hablar por el momento, a cada cosa que decía no hacía más que sentir una fuerte tensión entre él y Cream. A diferencia de él, ella era de los pocos amigos que conocía con una figura materna en su vida. Tails apenas puede recordar algo de sus padres antes de conocer a Sonic. —Lo siento. — Era todo lo que podía decir.
Poco después, apareció Vanilla, llevando una bandeja la cual traía sopa caliente de pollo y verduras, pan integral, un vaso de jugo de naranja y un pastelillo de crema de menta a un lado.
—Ten Tails, necesitas reponer fuerzas. — Coloca la bandeja en una pequeña mesa al lado de la cama. —Deja que te ayude a levantarte. — Toma a Tails con cuidado y lo acomoda a un costado de la cama para que pueda sentarse.
Tails podía sentir las suaves manos de Vanilla acomodando su cuerpo con cuidado y evitando tocar sus áreas afectadas.
—Muchas gracias señora Vanilla. — Tails toma la cuchara y estaba preparado para comenzar a comer.
—No, espera. — Vanilla lo detiene y le coloca una servilleta sobre su pecho. —De esa forma no te quemarás ni ensuciarás tu pelaje. Además, debes soplar la cuchara, está muy caliente y puede que te quemes. — Vanilla le soplaba despacio la cuchara con sopa, haciendo que Tails se sintiera un poco incómodo.
—Gracias. — Tails no puede evitar estar totalmente sonrojado por tal muestra de atención y comienza a comer despacio, soplando cada cucharada de sopa como si estuviera bajo vigilancia. —No quiero ser una molestia, pero ¿Ustedes no comerán? No quiero que se tomen tantas molestias solo por mí. —
Vanilla se acercó a él y le dio una suave caricia en la mejilla. —Eres muy considerado Tails, pero entiende que hago esto porque nos preocupamos por ti, eres nuestro paciente. — Guiñe el ojo. —Nosotras comeremos pronto, pero ahora queremos ver que estés bien y cómodo, ya que pasarás mucho tiempo con nosotras. —
—¿A qué se refiere con mucho tiempo con ustedes? ¿Se refieren hasta que sane mis heridas? No creo que sean tan graves. — Tails estaba un poco pensativo, lo que hizo que accidentalmente probara la cuchara estando caliente y se quemara la lengua sin querer. —Auch. —
—¿Ya ves? ¿Qué te dije sobre soplar? — Ella toma la servilleta y le limpia la boca a Tails. —No pensemos mucho en eso por ahora, disfruta tu comida mi pequeño zorrito. — Le acaricia la cabeza a Tails y este no para de sentirse incómodo.
Vanilla y Cream se quedaron ahí hasta que Tails terminó de comer. Cream se llevó la bandeja con el plato y cubiertos para la cocina, mientras que Vanilla volvía a colocar a Tails en la cama antes de ir ellas a cenar.
Tails no podía dejar de pensar en aquello que dijo Vanilla, lo de "pasar mucho tiempo". Él no se sentía muy cómodo de la situación, no le gustaba sentirse la carga de alguien más pese a ser personas que conocía. Por otro lado, su mente seguía pensando en dónde estaría Sonic ahora, ya que hubiera pensado que tras todo esto sería el primer rostro que miraría al despertar. Ya que no veía otra opción a su percance, Tails decidió por el momento seguir la corriente y dejar que todo pasase, no valía la pena preocuparse por nada más allá de él mismo estando en ese estado.
El día pasó con naturalidad, Tails se sentía un poco aburrido en esa cama, por lo que le preguntó a Vanilla si tenía algún libro el cual leer. Para sorpresa del muchacho, la dama tenía una colección completa de literatura variada en su sala de estar y le recomendó unos libros de misterios. Tails comenzó a leer para pasar el rato, no tardó en engancharse en la lectura y despejar sus problemas. Cream de vez en cuando pasaba por su puerta, pero solo echaba un ojo, evitando interrumpir al chico en sus aventuras literarias.
Pasaron los días y Tails aún seguía recuperándose de sus heridas. Varios libros estaban apilados a su izquierda. Aún se sentía incómodo y el hecho de que Vanilla lo ayudara a ducharse no hacía las cosas más fáciles, aunque a ella le pareciera tierno y un tanto divertido.
Ya era capaz poco a poco de pararse y levantarse, lo que le permitía comer junto a las chicas en el comedor, en lugar de estar postrado en la cama. Quizás lo más rescatable de esta experiencia era la comida. Tails no recordaba la última vez que probó cosas tan deliciosas en toda su vida. La comida casera de Vanilla era un deleite para sus papilas gustativas, muy diferente a la constante comida chatarra o comida rápida que comía junto a Sonic.
Cada noche, Vanilla se acercaba al cuarto de Tails para verificar que todo estuviera en orden. Acto seguido lo arropaba bien para que no pasara frío y le daba un pequeño beso en la frente al joven. A Tails se le hacían tan raro estos mimos, pero al mismo tiempo se sentía muy cálido.
Dos semanas después, Tails ya se había leído toda la biblioteca de Vanilla, quedando completamente sin nada que hacer, aunque ya con un estado de salud un tanto mejor.
—Tails, me parece correcto que disfrutes la lectura, pero no puedes pasar todos los días simplemente leyendo ¿Acaso no disfrutas de otras cosas? — Decía Vanilla con un tono firme.
—Por lo general invento o reparo cosas todos los días, a veces hasta muy tarde, es difícil no hacer nada o mantener mi mente quieta. — Colocaba el último libro en el montón de los leídos.
—Eso no es muy sano, sé que eres inteligente pero no puedes forzar tu cuerpo así, cuando seas adulto eso te afectará negativamente. — Cruzaba sus brazos fulminando a Tails con su mirada. —Necesitas algo más que libros e inventos. Te sugiero que vayas con Cream y juegues un rato con ella. Ambos podrán hacerse compañía. —
Tails suspira, estaba a punto de hacer una objeción, pero la mirada desafiante de Vanilla era demasiado fuerte como para llevarle la contraria. Salió de su habitación y se dirigió por el pasillo hasta el cuarto de Cream. La puerta de ella era rosa con un enorme cartel de peluche con su nombre grabado y unos cuantos chaos a su alrededor. Tails abrió despacio la puerta, pudiendo ver a Cream sentada en una mesita con un juego de té de plástico y varios peluches sentados a su alrededor.
Cream llevaba un vestido verde un poco grande para ella, con un sombrero de paja adornado con un enorme girasol falso. Con su tetera servía el té imaginario a sus peluches, entre los que se encontraban un pingüino, un elefante con fedora, un payasito, un dragón rosa y un perro con peluca afro. —¿Le gusta el té señor Frederick? Con dos terrones, tal como a usted le gusta. — Servía a la taza del elefante.
Tails no puede creer lo que está viendo, antes de que pudiera procesar algo, él termina apoyándose inconscientemente en la puerta semi abierta, lo que causa que caiga al piso para sorpresa de Cream.
Cream se levanta asustada. —Tails ¿Qué haces aquí? ¿Acaso…? ¿Me viste? — Cream se pone roja y tapa su cara con sus orejas. —Qué vergüenza. —
Tails se levanta poco a poco y desvía un poco la mirada avergonzado. —Tu madre me dijo que a lo mejor debía pasar más tiempo contigo y me quedé sin libros para leer así que… — Desvía un poco la mirada contemplando el cuarto de la joven chica, repleto de juguetes, poster de colores y demás cosas afelpadas — ¿Qué es eso que estás haciendo? — Algo dentro de él se arrepentía de haber preguntado.
Cream no sabía que decir, no era común jugar con otra persona y aún se sentía apenada por haber sido descubierta. —Pues… No es nada, solo estaba haciendo mi fiesta de té… Puede que sea algo muy tonto para ti. — Bajaba un poco la cabeza.
Tails no entendía muy bien este tipo de cosas, aunque si algo entendía a la perfección era que no quería ver a Cream triste. —¿Qué es una fiesta del té? Suena divertido… Digo, si quieres que esté aquí, de lo contrario no te molestaré. — Tails mira para otro lado.
Cream pensaba que Tails se burlaría de ella por considerarla infantil, sin embargo, el tono de voz del zorro era sincero y un poco tímido. —¿Te gustaría jugar conmigo? — Dice en voz baja casi susurrando. Tails asiente tímidamente y Cream hace un espacio en la mesa para que Tails se integre.
Tails se coloca en la mesa redonda, arrodillado en una pequeña almohada, entre el dragón rosa y el elefante con fedora. Cream se coloca del otro extremo de la mesa, con tetera en mano sirviendo el té imaginario en las tazas. —Un gusto que pueda sumarse a nuestra fiesta señor Prower. Deja que le sirva un poco de té. — Cream se sentía un poco avergonzada mientras imitaba una voz madura casi a la de su madre.
Tails observa su taza vacía. —Aquí no hay nada. — Dice muy incrédulo de la situación.
—Es que es de mentira. — La voz de Cream se entrecorta de la timidez. —El juego consiste en que finjamos, pensemos que estos peluches son nuestros invitados, inventemos historias y esas cosas. Suena muy tonto — Decirlo en voz alta solo hacía sentir a Cream que esto era una mala idea. —Creo… creo que mejor nos olvidamos de esto, perdón Tails. —
Tails siente nuevamente que sus acciones lo están alejando de Cream, debía hacer algo. Toma la taza y finge que bebe. —Hmmmm, es un té excelente señorita Rabbit. — Fingía una voz madura un poco exagerada. —Y dime… ehh dragón rosa y peludo ¿Cómo están la familia? Y tú también ehh señor elefante ¿Ha perdido peso? — Si había un momento donde Tails buscara que se lo tragara la tierra era en ese momento.
Cream no podía evitar reír por la situación. —El dragón rosa es la señorita Jolyne, dueña de su propia pastelería y aspirante a cantante. El caballero a su derecha es el señor Frederick y solo para que lo sepas él es muy sensible con el tema de su peso. — Lleva la taza a sus labios y finge que bebe.
—Mil perdones señor Frederick… Me encanta su sombrero. — Tails sigue el juego, lo que dibuja una sonrisa en el rostro de su anfitriona. —Soy el señor Prower y es un gusto haber sido invitado a la fiesta de la señorita Rabbit. —
—El placer es nuestro señor Prower, aquí en mis fiestas hablamos de temas variados, de nuestras vivencias en la semana, algún que otro chisme que suelta la gente y por supuesto de la familia y los pequeños… Hablando de eso, qué tal los niños señor Rudolf. — Cream se dirige al payasito. —Crecen tan rápido, un día realizan sus primeros malabares y al día siguiente comienzan su primera función fuera del país. —
Tails no dijo mucho y siguió el juego, la verdad admiraba la gran imaginación que tenía Cream. Lejos de ser aburrido y tedioso, podía pasar mucho rato escuchando los personajes que inventaba, sus situaciones y problemas como si estos llegasen a ser reales. Poco a poco Tails, aprendiendo de las historias de Cream, comenzaba a hablar un poco más y sumarse al juego.
—Sabes señorita Rabbit, sospecho que alguien aquí presente es el ladrón de galletas. — Tails arqueaba una ceja mientras rodeaba la mesa actuando como detective.
—Señor Prower, es una acusación muy sería para su primera reunión ¿En serio piensa que toleraré semejante acusación hacia mis queridos invitados? — Cream finge estar enojada continuando el juego, estaba un poco intrigada por este giro de eventos.
—Yo solo digo que las galletas no desaparecen solas y usted ha dicho que ya es la sexta vez en esta semana. Y yo no quiero armar ningún escándalo, pero... —Tails aprieta el hombro del perro de peluche con peinado afro. —Mi visión de zorro puede ver de todo, desde presas distantes hasta migas de galleta en tu frondosa melena. Chan chan chan. — Tails voltea al peluche para que lo mire a él y Cream se lleva las manos a su boca.
—Señor Pickles. No, dime que no es cierto. — Pose dramática. —Confié en ti, eras mi amigo de confianza ¿Cómo pudiste hacer semejante barbaridad? —
—Muy simple mi señorita. Porque el señor Pickles es en realidad… — Tails le quita el afro de la cabeza al peluche y le coloca un parche en uno de sus ojos. —El Barón Von Nasty, el famoso traficante de galletas del sur de Apotos. —
—Se ven tan lindos. — Decía una voz suave detrás de Tails, el cual causa que Tails salte del susto gritando y caiga al suelo sobre su trasero, no sin antes llevarse la mesa del té encima de él. —Les estaba llamando a la puerta para comer y no me escuchaban, veo que se estaban divirtiendo. —
Tails no sabe qué decir, se veía como todo un bobo, había dejado volar su imaginación sin darse cuenta de que habían pasado casi 4 horas de juego.
—Ya está lista la cena, laven sus manos y vayan a la mesa, los estaré esperando. — Se retira Vanilla de la habitación.
—Tails, todo esto fue muy…. Divertido. — Dijo Cream con un tono de voz muy risueño. —Me encantó esta fiesta, siempre repito mucho las cosas y comenzaba a sentirse aburrido, pero tú metiste una historia de misterio y robo, fue genial. —
—Pues cuando lees todas esas sagas de misterio que lee tu madre es inevitable. Además, no paraba de pensar que ese perro con peluca escondía algo. — Tails se lleva su mano a su barbilla.
Cream simplemente se ríe. —Pues estuviste fabuloso Tails, no puedo esperar a la siguiente fiesta. —
—¿La siguiente? ¿Quieres que siga jugando contigo? —
—Si. — Dice emocionada, aunque su emoción disminuye poco a poco hasta volverse timidez. —Es decir, si no estás ocupado. Ojalá que podamos volver a jugar, tengo muchos otros juguetes y juegos de mesa y me gustaría compartirlos contigo. —
Tails veía el rostro de felicidad de Cream, la verdad él nunca había pensado en lo bien que se sentía divertirse. En estas semanas no se había sentido tan despejado como en aquel momento. —Me encantaría seguir jugando contigo Cream. —
Ambos chicos se quedaron mirando por un momento, momento que fue interrumpido por un grito desde debajo de las escaleras por una madre que esperaba que ambos jóvenes se dignaran a ir a cenar. Con miedo a que les echaran la bronca, Tails y Cream bajan las escaleras hacia el comedor.
En la noche, mientras los jóvenes dormían, todo en la casa permanecía a oscuras. Una única luz resplandecía, la luna a través de la ventana de la sala de estar. En ella una silueta femenina sostiene una especie de teléfono y hablaba en voz baja.
—Él está bien, no tienes de qué preocuparte…— Se escuchan murmullos inentendibles desde el parlante del teléfono. —Lo mejor es que por el momento se quede aquí… No tienes de qué preocuparte, está bien…— Se queda un momento en silencio mientras abre más las cortinas de la ventana. —Puede quedarse aquí todo el tiempo que quiera, es más insisto en que se quede…— Otro momento de silencio mientras la figura femenina mira hacia la ventana. —No, no es ninguna molestia, al contrario… Si Tails tiene que quedarse conmigo y Cream permanentemente, entonces me esforzaré porque este lugar se convierta en su hogar. — El rostro de Vanilla se ilumina con la luna mostrando una expresión de decisión, observando hacia el horizonte. —Es lo mejor para Tails. Escucha, es tarde y debo ir a dormir, hablaremos en otro momento, buenas noches. —
A lo lejos de la casa, encima de una pequeña colina, una figura sombría apaga su teléfono para posteriormente emprender su marcha a gran velocidad.
Continuará…
