*Los personajes de esta historia pertenecen a Jotaká Rowling, yo solo los tomo prestados para materializar mi imaginación.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

La Minerva Que No Ves

[bromista]

—No le diga a mi madre, profesora. Podemos encontrar una forma de arreglarlo.

Su mirada es hielo. Con Minerva no hay tratos. Su temperamento regio no es ventaja para la comunidad escolar. Errar con ella es como ser víctima de alguna maldición. Los perfeccionistas como Minerva no toleran las equivocaciones en repetición.

—No existe forma de arreglarlo, señor Malfoy.

Ella sabe que el rubio está furioso, pero le importan tres grageas lo que sienta o deje de sentir. Las burlas a las Gryffindor de primero no son tolerables. Malfoy ya tiene dieciséis años, debería saberlo.

Cero concesiones.

—Debe haber algo, profesora, que pueda hacer para compensar mi comportamiento.

Nadie lo sabe, pero a Minerva le encanta ver como los Slytherin ruegan por misericordia, saltándose unos minutos de otra clase para ir hasta su despacho.

Amargo pero dulce.

—De acuerdo, señor Malfoy —casi desenmascara una sonrisa traviesa—. Si regala rosas a cada una de las muchachas que molestó… puede que estemos a mano.

Y así, sencillamente, Lucius colapsa.

—Discúlpeme… ¿que haga qué?

La propuesta ni siquiera es un castigo decente.

Minerva lo disfruta. Ríe discreta.

—Solo bromeo, señor Malfoy, relájese —con uno de sus largos dedos se acomoda las gafas—. A usted le corresponde limpiar los retratos de las escaleras. Sin varita.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Muchísimas gracias por leer :)