Eso es todo lo que tengo que decir, espero que estudien mi caso fríamente sin ningún tipo de prejuicio hacia mi persona.

Atte: Rafael Galvanno Salvatore


1: Arrivo all'accademia

Era una noche de finales de Agosto tranquila, las luces de la calle estaban ya encendidas, el tráfico era menor y la calle estaba poco transitada. A pesar de eso yo no me encontraba nada cansado, sino que me encontraba concentrado en lo que hacía en mi habitación a puerta cerrada (no, no me estaba haciendo una paja).

Estaba sentado frente a mi escritorio con una libreta al lado en la que apunté los ingredientes para preparar una poción junto al compuesto que aportaban al producto final. Tenía un pequeño caldero enfrente lleno de agua mientras vertía en él los diferentes reactivos individualmente. Mi objetivo era intentar preparar la misma poción echando solamente los compuestos químicos. Nada de lengua de sapo, colas de lagartija ni cosas por el estilo. Me sentía optimista con este experimento, meses de investigación exhaustiva y ensayo y error tenían que dar sus frutos hoy, y mi emoción aumentaba cuando al combinar los reactivos nada estallaba o se volvía de color verde. Sin embargo me quedo parado una vez llego al último ingrediente de la lista: magia.

Me quedo unos minutos pensando, ¿Cómo puedo obtener magia en estado puro? Sinceramente no espero que en la ciudad de Turín alguien pueda darme una respuesta. Si me llegasen a aceptar en aquella escuela británica es posible que llegue a saberlo.

De pronto escucho el sonido de la puerta de la casa abriéndose. Me reactivo, escondo mi cuaderno bajo la sábana de mi cama sin hacer y el caldero debajo de ésta. Abro la puerta de mi cuarto y llego al salón cruzando por el pasillo que lo separa del resto de habitaciones de la casa. Tras llegar encuentro a mí padre entrando en casa. Nos damos un abrazo y le digo:

-"Ciao papà. Molte persone hanno comprato? (hola papá, ¿ Ha comprado mucha gente?)"

-"Beh, una signora che cerca una pozione per la febbre e un vecchio che voleva qualcosa per la tosse. Questo è tutto. (Bueno, una señora que buscaba una poción para la fiebre y un viejo que quería algo para la tos. Eso es todo.)"

-"Oh. Beh, è meglio di ieri. (Oh. Bueno, es mejor que ayer.)"

Mi padre era un hombre de mediana edad, estatura media, de pelo negro y ojos marrones, era de complexión gruesa y tenía puesta una camiseta azul oscuro de manga corta, unos vaqueros y zapatos negros. Tenía una expresión de cansancio notable.

Costaba creer que yo era su hijo. Aunque con el mismo color de ojos, yo era alguien de piel ligeramente más blanca que él, de pelo medio-largo castaño oscuro, bajito, flaco y escuálido como un fideo mientras llevaba una camiseta roja de manga corta y unos calzoncillos.

Nada más llegar se sentó en el sofá. Cuando yo me iba a volver con lo mío me dice:

-"A proposito. È stato consegnato stamattina. Era nella nostra cassetta delle lettere al piano terra. Speravo che lo raccogliessi, ma visto che non esci molto neanche tu ... ("A propósito. La entregaron esta mañana. Estaba en nuestro buzón en la planta baja. Esperaba que la recogieses tú pero como tampoco sales mucho...)

Después deja una carta en la mesita de enfrente del sofá. Me acerco, la agarro y veo que es de la escuela en la que pedí matricularme: Luna Nova.

Abro la carta con rapidez y aparto un folleto que viene junto al texto escrito en inglés. El mensaje era claro y conciso. Me habían aceptado.

-"Quello che è successo? (¿Qué ha pasado?)."

-"Mi hanno accettato (me han aceptado)." Respondo con una expresión de sorpresa.

-"Veramente!? Congratulazioni! (¿De verdad? !Felicidades¡)". Me felicita para luego levantarse del sofá y volver a abrazarme.

-" Mas ascolta. So che ne abbiamo già parlato. Ma sei sicuro di volerlo fare? (Pero escucha. Sé que ya lo habíamos hablado. Pero ¿Estás seguro de que quieres hacerlo?)".

-"S-sì. Ho già la borsa di studio per andare senza che dobbiamo pagarla. Perché me lo chiedi? (S-sí.Ya he conseguido la beca para ir sin que tengamos que pagarlo nosotros.¿Por qué me preguntas eso?)."

-"Perché non ti ho mai visto molto interessato alla magia e ora vuoi entrare in un'accademia, posso sapere perché? ( Porque nunca te vi muy interesado en la magia y ahora quieres entrar a una academia, ¿puedo saber por qué?)."

-" Per- Perché voglio sapere se è vero che in passato la nostra famiglia è stata un mago così importante (Po-porque quiero saber si es cierto que en el pasado nuestra familia fue una de magos tan importante)."

-"A causa di quella vecchia storia? Non so se sia vera, me l'ha raccontato tuo nonno tanto tempo fa. Non hai altri motivi? (¿Por ese viejo cuento? No sé si es verdad, me lo contó tu abuelo hace mucho. ¿No tienes otra razón?)."

-"No"

Nos quedamos unos segundos callados. Tras ese tiempo mi padre vuelve a hablar.

-"Bene, spero ancora che tu abbia un buon soggiorno e che impari molto (Bueno, aún así espero que pases una buena estancia y aprendas mucho)."

-"Grazie mille papà (Muchas gracias papá)." Le sonrió tras acabar la frase volver a mí habitación con la carta.

Una vez llegué cerré la puerta. Mi respiración se acelera, empiezo a segregar toneladas de sudor, doy vueltas por el cuarto mientras muevo mis manos y me repito: Oh mio Dio (oh Dios mío).

¿!Qué cojones he hecho¡?¿En qué momento mi cabeza pensó que esto era buena idea?¿Voy a sobrevolar Europa para presentarme en una escuela de magia femenina? No puedo llegar allí y decir: 'Hola soy un chico'. Ya puedo imaginarme las miradas, los cuchicheos, y sobre todo los prejuicios que voy a tener que soportar.

Durante mi ataque de nervios desvió la mirada al caldero que tenía escondido bajo la cama. Siendo sincero jamás estuve seguro de que mi experimento pudiera tener éxito alguna vez. Sin embargo hay una afirmación que sí considero una certeza y es que todo puede ser explicado racionalmente, incluida la magia. Aunque pueda sonar contradictorio y descabellado no lo es tanto, después de todo hay magias que sí parecen responder a las leyes de la naturaleza como las pociones. Y debido a la absurdamente baja cantidad de magos si quiero resolver este puzzle tendré que asistir a una escuela de magia femenina.

En el segundo párrafo de la carta estaban escritos los datos del avión que debería cojer para llegar hasta Londres y desde allí tomar un autobús hasta un pueblo llamado Bytonbury. Tanto los gastos del viaje como la matrícula estaban cubiertos y saldría en unos días.


Cinco días después

Bajé del autobús en la parada del pueblo. Mi corazón iba una velocidad supersónica, mi cuerpo tiritaba y no había un metro cuadrado de mi cuerpo que no estuviese sudando. Estaba tan asustado que el entorno me era secundario, toda mi cabeza está ocupada pensando sobre la academia. Mi ropa era discreta, tan sólo llevaba una sudadera roja, unos vaqueros largos y unos botines grises. Cualquiera diría que iba a una escuela de magia.

Saco el folleto de mi bolsillo en el que se decía donde estaba el punto de recogida. Según parece se encontraba en una torre a las afueras del pueblo.

Subo las escaleras para llegar al torreón mientras lanzaba diversos insultos en italiano, pero al llegar me en que no había nadie, solo una especie de duendecillo esperando en la torre. Nada más llegar me preguntó:

-"¿Rafael Galvanno?"

-"Sí"

-"Acompáñeme"

El duende se metió dentro de la torre y tal y como dijo le seguí. Dentro de ésta hay una escoba con un tamaño adaptado a las dimensiones de mi acompañante, él se sube y me hizo un gesto para que yo subiese con él. Pongo mis maletas en la parte delantera de la escoba y me monto. Una vez hecho esto el duende da tres zapatazos al suelo y el artilugio normalmente usado para barrer empieza a ascender. No puedo decir que no me lo esperase, pero me sobresalto de todas formas. Cuanto más ascendemos mi sobresalto se convierte en nerviosismo, ya cuando estamos muy altos el nerviosismo se convierte en miedo, y cuando aceleramos para cruzar un portal verde que estaba encima de la torre, mi miedo se convierte en terror. Durante todo el trayecto estoy con los ojos cerrados y aferrado al palo pensando que hoy era el día de mi muerte, sin embargo conseguimos llegar a la escuela de una pieza. Una vez en tierra firme el duendecillo me dice:

-"¿Es que es la primera vez que te subes o qué?

Prácticamente no le hice caso, estaba más ocupado recobrando el aliento e intentando no vomitar.

Cuando ve que me encuentro mejor me hace un gesto para que vaya con él. Miro al lugar donde pasaré los próximos meses. Era un edificio muy grande y con una arquitectura ampliamente decorada, parte castillo y parte palacio, estaba rodeada de bosque y a la lejanía habían dos torres, y la más alta emitía un brillo verdoso.

Una vez dentro me llevó por los pasillos del edificio, todos llenos de ventanas y con un suelo y techo hechos de lo que parecía ser mármol. No había nadie por los pasillos, así que deduje que todo el mundo debía de estar en otra sala. El duende se paró en frente de una puerta y llamó, desde el otro lado se oyó una voz que dijo:

-"Pase"

Tras eso mi acompañante abrió la puerta y dijo:

-"Aquí lo tenéis"

Acto seguido entré, él se largó y cerró la puerta.

La sala era bastante grande, la componía un pequeño pasillo que acababa en una zona circular donde en el centro había una mesa de escritorio, detrás de la mesa una bruja bajita y anciana, con un extraño sombrero y ropas que me miraba con una cara calmada y estoica.

Detrás de ella estaban otras brujas, con unas ropas diferentes a la anteriormente descrita, mucho más altas y casi todas con la misma expresión a excepción de una de pelo castaño que me miraba de forma severa e incluso despectiva. Ninguna parecía tener menos de cincuenta años exceptuando a otra de pelo azul con gafas y una expresión más agradable y amistosa que intentaba, inútilmente, amenizar el ambiente y no tendría más de 35 años. Detrás de las brujas había un amplio ventanal que iluminaba la sala.

Una vez dentro me quedé allí parado con el corazón a 1000 por hora, cuando al fin tomé asiento no dije ni una palabra ya que sentía que en cualquier momento iban todas a saltar a matarme. Fue en ese cuando la bruja de detrás de la mesa me dijo:

-"Buenos días."

-"Buongiorno."

Fue en ese momento cuando todas me miraron con una cara de confusión y a mí me dieron ganas de golpearme a mí mismo. Cazzo! (!mierda¡) pensé para mis adentros

-"¿Hablas inglés, cierto?"

-"S-S-Sí disculpen."

-"Bien, yo soy la directora de esta academia. Mi nombre es Miranda Holbrooke."

-"M-M-Mucho gusto."

-"No nos malentienda, no le consideramos alguien con intenciones malévolas y estamos seguras de que es alguien muy respetuoso. Sin embargo, em, me parece conveniente comunicarle en privado unas normas adicionales para usted solo por seguridad."

-"De acuerdo."

-"Primero: sólo tendrá derecho a usar las duchas y vestuarios cuando se haya asegurado de que no hay absolutamente nadie dentro."

Vale, me parece lógico.

-" Y segundo: queda completamente prohibido que entre en la habitación de alguna de las estudiantes y viceversa (a menos que tenga autorización de alguna de las profesoras)."

Por eso que no se preocupe. No creo que nadie quiera tener algo conmigo, cuando los italianos fallan siempre quedan los ingleses, caribeños, españoles y franceses.

-"Al primer reporte, denuncia o queja que recibamos de usted lo castigaremos de inmediato, y hasta tramitaríamos su expulsión si el asunto es muy grave ¿Lo ha entendido?"

Yo asentí en señal de confirmación

-"Bien. La maestra Finnelan le guiará hasta su cuarto. Deshaga su equipaje, póngase la ropa que hay sobre la cama y vaya al salón de actos."

Una vez dicho eso la castaña de expresión severa se puso en marcha, yo me levanté de mi asiento y la seguí.

Tras un rato caminando la mujer me dijo:

-"Debería saber que la directora fue muy benevolente con usted, su admisión la sometimos a votación y fue su voto a favor lo que marcó la diferencia. Si fuese por mí, usted ni siquiera estaría aquí.

Ese discurso no me animó para nada. ¿O sea que cerca del 50% del profesorado está en contra de que estudie aquí?¿Qué me consideran, un maníaco sexual?

Tras una caminata bastante larga llegamos a una puerta de madera que estaba al final de un pasillo algo más alejado que el resto de habitaciones, la mujer abrió la puerta y me encontré con un dormitorio algo estándar, con una sola cama a la izquierda, un armario a la derecha, una mesa al fondo, unas estanterías y una ventana. Sobre la cama estaban dos sets de ropa.

-"Póngase el que está más a la izquierda ya que es el de gala, el segundo es el rutinario." Dijo mi acompañante.

Cuando la profesora se fue yo empecé a sacar mis cosas. Colgué mi ropa en el armario, puse mis libros de química, física, biología, geología y matemáticas en las estanterías junto a los de las asignaturas de la escuela que estaban sobre el escritorio, dejé mis botes y recipientes esparcidos por la mesa, dejé una pila de novelas de guerra y ciencia ficción en una esquina de ésta y puse los 20€ que me llevé de casa sobre ellos.

Después me desnudé y me puse la ropa especial. Era de un color negro azulado y estaba compuesta por un sombrero similar al de las brujas pero con la punta mucho más caída hacia un lado, una camisa blanca que iba debajo de un jersey, los pantalones eran largos y de tela, y todo eso estaba cubierto por una capa que me cubría casi todo el cuerpo y llegaba hasta los pies. Esta tenía un bolsillo interior para guardar cosas tan grandes como un libro, finalizando en unas botas de plástico duro que me llegaban hasta las rodillas.

Una vez hecho todo esto bajé hacia el salón de actos rogándole a Dios que nadie me hiciera caso y que no se diese nadie cuenta de mi presencia.

Nada más llegar me coloqué en uno de los lugares más discretos posibles. El discurso fue terriblemente aburrido, mientras la directora hablaba yo miraba a las otras alumnas pensando:

'Me la fo (me la follo), no me la fo, no me la fo, me la fo, no me la fo, me la fo'. Y así sucesivamente.

Cuando por fín el maldito discurso iba a acabar sucedió algo realmente inusual. De pronto tres chicas aparecieron inesperadamente en la sala, una era de piel blanca, unas gafas bastante grandes y un pelo corto y pelirrojo. Otra era de piel pálida, pelo más o menos largo y de color púrpura, en aspectos generales parecía un cadáver andante. La última era de pelo largo y castaño acabado en una pequeña coleta, piel blanca, rasgos orientales y sostenía un palo en su mano. Ella de pronto se levantó del suelo y exclamó:

-"¡Lo conseguimos, ja ja ja, yay!"

'Cosa.'

Fue lo único que pude pensar en ese momento. Después de esta curiosa aparición la ceremonia concluyó con total normalidad. Tras eso yo me fui directamente a mi cuarto para apartarme de la concentración de gente, solo quería irme a mi cama para descansar y prepararme psicológicamente para soportar tal grado de incomodidad.

Algo me dice que va ser un año escolar muyyy largo.