Autora POV

Era mitad de la noche cuando el castillo del rey espíritu comenzó a sacudirse con fuertes temblores a la par de que una fuerte presencia demoníaca comenzaba a filtrarse alertando a los Akuma Hunters presentes en el lugar quienes no tardaron en ponerse manos a la obra. No era solo el hecho de que un demonio estuviese suelto en aquel lugar cuando un importante suceso estaba siendo llevado a cabo lo que los ponía nerviosos, sino que sabían bien a quién pertenecía la presencia que estaban sintiendo: El noveno bijuu, el demonio más fuerte de todos… el zorro de nueve colas, Kurama.

Si aquel terrible demonio estaba liberándose, eso quería decir que algo había sucedido con Naruto, su contenedor. La situación era preocupante bajo cualquier punto de vista y tenían que hacer su mejor esfuerzo para solucionarlo antes de que fuese demasiado tarde.

— ¡Máxima alerta a todas las unidades! ¡Estamos en situación de emergencia! ¡Akuma Hunters disponibles, acérquense a la primera línea de ataque para ayudar a contener la situación! ¡Shinigamis, protejan a la portadora del prisma y su pareja!

Eran las indicaciones que eran gritadas a través de los pasillos mientras todos se apresuraban a correr para acatar las órdenes. En aquel momento, proteger a Sakura e Ichigo era la máxima prioridad. Si la pelirrosa caía, deberían esperar hasta que la próxima portadora del prisma apareciera, y no podían prescindir de Ichigo hasta confirmar que la cazadora de demonios estaba realmente embarazada. Tampoco sabían cuánto tiempo podría resistir la realidad misma si fracasaban en traer al rey espíritu.

En la comodidad de su cuarto, tanto la ojijade como el pelinaranja despertaron sobresaltados ante el escándalo que estaba ocurriendo a las afueras de la habitación. Sakura se puso de pie rápidamente, apresurándose a vestirse con sus prendas habituales mientras sentía su estómago revolverse al reconocer la presencia del kyuubi. Su mente iba a mil por hora con toda clase de pensamientos ¿Qué le había sucedido a Naruto para que el sello se rompiera repentinamente? ¿Estaban bajo ataque enemigo? ¿Sasuke se encontraría con el rubio? ¿Sus compañeros de equipo estarían bien?

En lo más profundo de su ser, el deseo de salir corriendo a auxiliar a sus compañeros se hacía presente. Pero, mucho antes de que pudiese hacer movimiento alguno para seguir sus instintos, Ichigo la tomó por el brazo evitando que se fuera. El pelinaranja había previsto cuáles serían las intenciones de la ojijade, y estaba listo para detenerla.

— ¿Qué haces? —preguntó seriamente el shinigami. Su mirada era bastante severa, una expresión que no era demasiado usual en él.

— Naruto está en problemas y… —empezó a decir la pelirrosa tropezándose con sus propias palabras. Antes de que pudiese terminar la oración, el chico frente a ella la interrumpió.

— Sé que estás preocupada… Pero si realmente estamos bajo una situación de emergencia, no puedes simplemente correr hacia el peligro, lo sabes. —dijo Ichigo acercándose lo suficiente para rodear la delgada figura de la ojijade con sus brazos de forma protectora. La pelirrosa se inclinó contra el toque del pelinaranja, dejando escapar un pequeño suspiro mientras sentía la calidez que el cuerpo del contrario desprendía. — Tu gente se encargará del asunto, lo han discutido antes de que empezara el ritual… Ahora debes centrarte en sobrevivir, por el bien del mundo entero. Por nuestro futuro bebé…

Aquellas simples palabras hicieron que el vientre de Sakura revoloteara con emoción. Incluso si sabían que estaban engendrando al futuro rey espiritual, y que aquello implicaba que no sería un bebé normal, no podían evitar volverse sentimentales acerca del asunto. Sería una nueva criatura, un hijo de ambos que llevaría su sangre… La idea de aquello se sentía casi surreal en el corazón de la ojijade.

— Lo siento… Lo sé… —suspiró la pelirrosa ocultando su rostro en el pecho del joven frente a ella. — Es solo que no puedo evitarlo, preocuparme por él, por ellos… Son mis amigos, mi familia.

— Lo sé, créeme que lo sé… Haría lo mismo por cualquiera de mis amigos. Y sé que duele quedarse sin hacer nada, pero es la parte que nos toca a nosotros en esta situación. —murmuró Ichigo depositando un suave beso en la coronilla de la cabeza de la chica. — Ahora ven. Antes de que todo esto iniciara, recibí instrucciones de que si el palacio era atacado debería llevarte a una cámara secreta donde estarías protegida… Los demás probablemente ya vienen por nosotros.

Sakura tomó una respiración profunda antes de asentir de acuerdo con las palabras del contrario. Ambos terminaron de colocarse sus prendas antes de salir de la habitación con máxima cautela, manteniéndose alerta en caso de que hubiese enemigos cercanos a su ubicación. Por uno de los extremos del pasillo, pudieron ver a un grupo de shinigamis acercándose rápidamente hacia ellos en compañía de Tsunade quien mantenía una expresión seria en su rostro.

— Tenemos que movernos rápido, no hay tiempo que perder. —dictaminó la mujer de rubios cabellos tomando el liderazgo de la situación. Ichigo no tardó en asentir en respuesta mientras tomaba la mano de la ojijade para seguir a aquel grupo hacia un lugar seguro.

Mientras avanzaban a paso rápido por los pasillos, Sakura dirigió su mirada hacia su mentora mientras intentaba apartar el nudo de angustia que comenzaba a formarse en su garganta.

— ¿Naruto estará bien…? —preguntó por lo bajo la pelirrosa. Incluso si la situación era incierta, necesitaba que alguien le respondiese aquella pregunta.

La postura de Tsunade se tensó notablemente ante la pregunta de la joven pelirrosa. Realmente no quería darle falsas esperanzas a su aprendiz, pero tampoco podía no decir nada.

— Eso espero… —fue todo lo que murmuró en respuesta la rubia mientras continuaban avanzando.

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Naruto se encorvó sobre si mismo sosteniéndose el estómago. Una energía de color naranja rojiza se formaba alrededor de él mientras dejaba escapar pequeños gruñidos bajos. El selló se había roto, y el estaba luchando por contener al Kyuubi en su interior, lo cual era bastante difícil, incluso para un gran guerrero como él.

— Es inútil que te sigas resistiendo… —la voz de Madara se escuchaba distorsionada, fusionada con la del demonio conocido como Zetsu. — Intentar retenerlo te irá consumiendo poco a poco hasta perecer. Solo estás retrasando tu muerte.

— Si puedo retenerlo el tiempo suficiente para que mis compañeros encuentren una solución, entonces no habré perdido. No pienso poner en riesgo a Sakura-chan. —gruñó por lo bajo el rubio, incluso hablar le resultaba difícil en esos momentos.

— Eso es una tontería… —bufó con molestia el enemigo. — Esa muchacha morirá hoy y eso es definitivo. —sentenció mientras se acercaba con la intención de ponerle punto final a la vida del cazador, sin embargo, antes de que pudiera dar un paso más, Sasuke se interpuso entre ambos.

— Tendrás que pasar a través de mi primero. —dijo el Uchiha en un tono mortal apuntando su espada hacia el cuerpo de Madara que era controlado por el demonio.

— ¿Realmente atacarías a un superior, Sasuke? No pareces la clase de persona que haría eso. —se burló Zetsu. — ¿Qué diría Madara-kun al respecto si lo atacas?

— Tú no eres mi superior… —dijo secamente el pelinegro. — Madara-sama no me lo perdonaría si comprometo el destino del mundo a costa de su vida. Por eso acabaré contigo. —determinó antes de saltar al ataque, dando golpes precisos y rápidos con su espada.

A pesar de la calidad de sus ataques, Zetsu estaba controlando el cuerpo de Madara, uno de los cazadores más experimentados y colíder de los Akuma Hunters, y como tal, podía hacer uso de sus técnicas que eran considerablemente superiores a las del Uchiha menor. Sin embargo, Sasuke no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer, no podía dejar que el enemigo se acercara a Naruto cuando el chico se encontraba luchando para retener en su interior al demonio más fuerte de todos.

No estaba seguro de cuál sería el resultado al final del día, pero si de algo estaba seguro el pelinegro era que, si estaba destinado a caer, se encargaría de darle una buena batalla a Zetsu antes de hacerlo.

Naruto estaba teniendo un momento difícil mientras intentaba contener al Kyuubi. Podía sentir la exorbitante cantidad de energía demoníaca tratando de filtrarse fuera de él, chupándole la vida en el proceso. Era realmente doloroso, le hacía querer gritar y retorcerse en agonía, pero cuando aquel simple pensamiento surgía en su mente, la imagen de su amiga pelirrosa aparecía también para calmarlo. No podía rendirse, si se dejaba caer ahora, el lugar quedaría devastado. No existía un cazador lo suficientemente fuerte como para matar a un bijuu, era por eso que habían sido sellados desde un principio.

Tenía que aguantar el tiempo suficiente para que alguien rearmara el sello, debía hacerlo por el mundo entero, por Sakura…

— ¡Naruto! —alguien llamó su nombre, pero no podía reconocer quién le hablaba. Su vista se sentía borrosa, solo pudo vislumbrar figuras que se inclinaban junto a él mientras le susurraban palabras que no podía comprender.

"No puedes seguir reteniendo mi escape, mocoso…"

La voz grave del demonio resonó en su cabeza. No era la primera vez que lo escuchaba, había tenido mucho tiempo en su vida para conocer a la criatura que vivía en su interior, sin embargo, era la primera vez que lo escuchaba hablar con tanta sed de sangre y ansias de venganza.

"Pero puedo intentarlo…"

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— ¿No es muy temprano para comprobar si estoy embarazada o no? —preguntó Sakura. Una mueca de angustia permanecía en su rostro con cada sacudida que la estructura del castillo daba. Incluso si le decían que se mantuviera en calma, le era imposible no angustiarse al pensar que su equipo estaba allí afuera luchando.

— Es un ritual para dar vida a un nuevo rey… No funcionará igual que un embarazo común. —fue toda la respuesta que Tsunade le dio.

La pelirrosa se mordió el labio y desvió la mirada mientras dejaba que la rubia trabajara en el sondeo. Sintió una mano posarse sobre su hombro, y levantó la mirada para encontrarse cara a cara con Ichigo quien le dedicaba una suave sonrisa en un intento de brindarle calma. Sakura suspiró antes de corresponder su sonrisa e inclinarse para depositar un casto beso en los labios del contrario. Era tan extraño pensar que, si no fuese por el destino mismo del mundo, jamás se hubiesen conocido.

— Bueno… ¿Quieren escuchar las noticias? —habló Tsunade haciendo que ambos jóvenes se voltearan hacia ella.

— ¿Ya lo sabes? —preguntó Ichigo mostrándose sorprendido, recibiendo un asentimiento en respuesta de parte de la mujer de rubios cabellos.

Sakura intercambio miradas con el pelinaranja, su estómago se revolvió con la sensación de miles de mariposas revoloteando en su interior. Tomando un segundo para calmar sus ansias, le dio un asentimiento a su mentora, dándole pie para que prosiguiera con las noticias.

— El ritual está hecho, un bebé viene en camino. —determinó Tsunade.

Un jadeo de sorpresa escapó de los labios de la pelirrosa a la par que instintivamente colocaba sus manos sobre su delgado vientre. Cerró sus ojos disfrutando la idea de pensar que una pequeña vida estaba creciendo en su interior, mientras sentía como las manos de Ichigo se posaban sobre las suyas, probablemente teniendo las mismas emociones que ella.

— El nuevo rey viene en camino… —susurró finalmente la ojijade abriendo sus ojos una vez más para encarar a su mentora. — Ahora solo tenemos que sobrevivir, ¿verdad? —inquirió esbozando una amarga sonrisa. Incluso si estaba feliz por las noticias, no podía negar la realidad que se cernía sobre ellos.

— Tranquila… —murmuró Tsunade dejando escapar un pequeño suspiro. — Sabes que ellos no caerían sin dar una buena pelea. Y no se irían sin tener la oportunidad de despedirse…

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El resto de los cazadores habían arribado al lugar tan rápido como habían podido. Kakashi y Hashirama no habían perdido tiempo en apoyar a Sasuke en su combate contra Zetsu, mientras que Minato se acercaba rápidamente hacia donde su hijo se encontraba.

— ¿Qué es lo que obtienes con esto, Zetsu? —exigió saber Hashirama mientras cruzaba espadas contra el enemigo. Una sonrisa retorcida surgió en el rostro del contrario ante la pregunta realizada por el Senju.

— Este mundo va a renacer… —la voz distorsionada escapó de los labios del pelinegro. La voz de Zetsu se hacía predominante por sobre la de Madara. — Bajo el liderazgo de un nuevo dios, esta tierra surgirá desde cero.

— ¿Un nuevo dios…?

— ¡Kaguya-sama reinará este mundo una vez que me deshaga de los últimos vestigios del rey espíritu!