Las diferencias


Se encontraban ambos en su casa, veían una película, aunque ninguno de los dos le prestaba atención y no por la razón por la que regularmente no prestaran atención a las películas, si no todo lo contrario, ambos tenían la concentración en diferentes cosas, que llevaban a la misma situación.

Erza pensaba en que Jellal estaba realmente extraño y distante desde la noche en la policía, se planteaba en si volver a traer el tema, más bien discusión porque en eso terminaba cada vez que mencionaba tal hecho.

Mientras Jellal se sentía ido en sus pensamientos, no es cómo que quiera seguir recordando el pasado, pero simplemente no lo podía evitar, su mente rebobinaba los sucesos de ese lejano año en Magnolia, no podía evitarlo, aunque lo intentaba, pero era cada vez más difícil, lo peor era que no tenía ni siquiera la distracción del trabajo, se sentía simplemente agobiado, como si no fuera él, lo peor es que no se sentía capaz de hablar con su novia al respecto, Meredy no sabía toda la historia y Ultear, pues ella ya tenía demasiado con su propia vida.

La peli escarlata se debatía en si abrir la boca para decir lo que pensaba o no hacerlo, mordió su labio levemente – Estás distraído… – Emitió con calma – ¿Quieres hablar al respecto?

Suspiró pesadamente – Erza, ya te dije que estoy bien ¿Quieres parar de decir lo contrario?

– No estás bien – Lo vio con algo más de seriedad – Y me preocupas

– Si según tú no estoy bien ¿Me podrías decir por qué? – Soltó con algo de brusquedad alejándose de ella

– No lo sé – Empezó a desesperarse un poco – Es lo que quisiera en serio que me digas, porque no tengo ni la más remota idea, porque desde el día en el que fuimos a la policía, tú... – Habló rápido

– Hay cosas que yo no estoy listo para decirte aún, así como tú tampoco lo estás – La vio intentando que lo entienda

Erza asintió comprendiendo perfectamente, pues sabía que le gustaría no ser presionada de ningún modo, no querría sentirse presionada a decir algo para lo que aún no estaba lista – Tienes razón – Jugó con sus propias manos con algo de nerviosismo – Lo siento, no debí insistir, yo…

– No – Negó Jellal acomodándose mejor y tomando las manos de ella – No debí hablarte así, tú solo quieres ayudar – Llevó una mano a su mejilla, sabía que ella solo quería mostrar su apoyo, y él creía que debería poner más de sí para no mostrar lo mal que le había hecho ver a todas esas personas, en especial a…

– Esperaré – Se encogió de hombros interrumpiendo los pensamientos del peli azul – Y mientras tanto vas a estar más presente ¿Te parece?

– Totalmente – Asintió dejándole un beso rápido – Lo siento – Se disculpaba por no decirle y por haber estado tan ausente esos días

– No te preocupes – Sonrió un poco sintiendo como hace días sus besos no eran iguales, pero ese último fue como antes y eso la hizo feliz

– Ven aquí – Bajó sus manos a la cintura de la peli escarlata y la puso encima suyo, la risa de ella lo alegró de inmediato, no era justo para Erza, él debía sobreponerse a los recuerdos, porque finalmente estaba en el pasado

Pero aunque sea pasado no deja de doler.

Jellal se acercó a ella y empezó a besarla suavemente, subió la mano a su mejilla, y la acarició con cuidado mientras que con su otra mano la acercaba más a su pecho, sentía las manos de ella en su nuca, no recordaba el último beso así de real que le había dado, sentía una eternidad atrás de eso.

Lo mejor que pensó Erza para ese momento era que debían relajarse, ya faltaban pocos días para volver al trabajo y debían aprovechar los momentos que tenían libres, obviamente extrañaba la manera en la que el peli azul la hacía suya; así que empezó a bajar una mano por su pecho pasando con las uñas por encima de la camiseta cada abdominal firmemente marcado que tenía, Jellal había entendido perfectamente la señal de hacia donde iba la situación, y quería corresponder totalmente.

El peli azul se medio recostó en la cama sin dejar de besar a la hermosa mujer que tenía encima, mordió su labio jalándolo un poco para poder recuperar la respiración, sintió como los pantalones le empezaban a apretar al ver lo agitada que estaba la peli escarlata, con el cabello algo alborotado y las mejillas rojas, era lo más sensual que había visto en su vida, sin esperar mucho volvió a besarla mientras sus manos bajaban a sus muslos, por encima de sus rodillas tocando esas piernas que estaban al descubierto por el vestido que llevaba puesto ese día, decidió invertir posiciones y ponerse encima.

Erza jadeó, soltando un pequeño grito algo agudo por el rápido movimiento, no habían tenido intimidad en un largo tiempo y claramente ella tenía tantas ganas como él, sacó su camiseta para provocarlo un poco más, el vestido lo tenía claramente desacomodado y más arriba de lo que debería, la boca del peli azul ahora estaba en su cuello, lo escuchaba jadear tan cerca de su oreja que la estaba desquiciando, así que decidió enloquecerlo igual bajando una mano a su miembro apretándolo por encima del pantalón viéndolo a los ojos notando como la mirada se le oscurecía.

Jellal gruñó de placer, metió una de las manos por debajo de la espalda de la peli escarlata buscando el cierre del vestido, lo empezó a deslizar hacia abajo mientras ella arqueaba un poco la espalda ayudándolo, Erza dejó lo que hacía para sacarse el vestido que se deslizó al piso poco después, seguidamente devolvió las manos al pantalón del peli azul, empezando a sacar el cinturón y abrir la cremallera notando como la tela apretaba su miembro cada vez más, Jellal dejó que la peli escarlata se ocupara de liberar su presión, pues él tenía algo más interesante y placentero por hacer mientras tanto, con agilidad desabrochó el sostén de Erza, liberando esos prominentes senos para su disfrute, tomó uno con su boca y el otro empezó a masajearlo con la mano, la peli escarlata gimió al instante sintiendo la lengua de él en esa zona tan sensible, tanto así que sus manos se quedaron estáticas sin poder sacar la última prenda que cubría a su novio.

Después de estimular con su lengua esos pechos que quedaron totalmente rojos, se dispuso a volver a la boca de ella a atrapar esos pequeños ruiditos que hacía con sus labios, para Erza fue como salir de un trance, uno muy placentero, sentía la dureza de Jellal encima de ella, por fin recordó que no había deslizado los boxers para liberarla, así que con una mano lo hizo mientras correspondía a esos besos, el peli azul se levantó un poco, y con su miembro totalmente erecto buscó la entrada de la peli escarlata, la cual estaba completamente húmeda y lista para él, se posicionó e ingresó dentro de ella de manera rápida.

– ¡Ahh! – Exclamó Erza con sorpresa y placer a la vez – Jellal… – Mordió su labio inferior intentando contener lo que sentía

Él comenzó a embestirla en un ritmo constante, tenía las manos en su cintura, sentía las manos de ella que arañaban su espalda mientras sentía como su intimidad se apretaba deliciosamente alrededor de su miembro, gruñía cada vez más extasiado, repetía su nombre en susurros de placer mientras se dejaba llevar, la peli escarlata olvidó la manera en la que acariciaba su cabello con cariño mientras se entregaban a la pasión, pues ahora la situación era diferente, sentía las avasalladoras ganas del principio, con las pequeñas diferencias de la confianza de ahora y la relación que compartían.

Era un nivel completamente superior…

Y ambos lo estaban disfrutando...

Jellal sentía que por haber iniciado de una manera sorpresiva, debía dejarle el final a Erza, así que decidió volver a invertir posiciones para que la peli escarlata termine arriba deslizando sus manos ahora a los muslos de ella, le parecía el final perfecto para ese interludio en específico, pues verla encima suyo con su cabello moviéndose al ritmo de ella, sus delicadas manos en su tonificado torso, la expresión de placer que reflejaba en ese precioso rostro, era lo más sensual del mundo, el orgasmo simultáneo para ambos no tardó en llegar.

Erza cayó rendida encima de él, tenía demasiadas emociones encontradas, sentía el cuerpo temblar después de toda la actividad que había realizado, el peli azul besó su mejilla repetidas veces devolviendo sus manos a su cintura abrazándola a él, deslizando su miembro en deliciosa decadencia fuera de ella.

– Te quiero – Emitió la peli escarlata a segundos del cómodo silencio que compartían

– También te quiero, Erza – Sonrió acariciando ese preciosos cabello escarlata, el cual estaba seguro no podría olvidar jamás en la vida

Veía hacia la pared blanca que tenía enfrente, tenía los brazos cruzados y su expresión facial no era nada feliz, estaba seria, no podía creer que a pesar de que faltaban dos días para poder ir finalmente a casa, aún debía ver a la pared cada vez que revisaban a su prometida.

– ¿Ya puedo voltear? – Emitió la peli negra con algo de fastidio

– No – Escuchó las dos voces detrás de ella al unísono, dos voces que ni en los sueños más bizarros que haya tenido pudo haber imaginado juntas

– Sigo sin entender porque no puedo verte si cuando vayamos a casa, seré yo quien te cambie los vendajes – Soltó con un suspiro pesado

– Está cicatrizando tan bien que ya no creo que use vendas para cuando se vayan a casa – Habló la albina doctora

– Me alegro tanto de escuchar eso – Emitió Seilah con gran alivio

– Tu cicatrización es muy buena – Sonrió levemente Sorano acomodándole la bata de hospital y tapándola con las mantas de la cama – Estás mejorando rápidamente – Asintió anotando algunas cosas en su tablet

– Ya puedes voltear, Ul – Escuchó de su prometida y fue rápidamente a la silla al lado de ella

– Sus números están bien – Fijó la mirada en las manos unidas de ellas, pero la cambió rápido hacia su tablet – Tus laceraciones están mejorando grandemente, mañana vendré a quitarte las vendas definitivamente, eso es todo, volveré en unas horas para revisarte nuevamente – Sonrió cordial

– Gracias – Respondió desde la cama acomodándose un poco mejor – Aunque si tienes el día demasiado ocupado no es necesario que vengas a revisarme de nuevo – Se encogió de hombros

– No te preocupes por eso – Negó levemente – Ultear no me perdonaría si te descuido – Rio un poco viendo a la mencionada

– ¿Ustedes son muy amigas entonces? – Intercaló la mirada en ambas

– Algo como eso – Contestó la pelinegra apretando con un poco más de fuerza la mano de su prometida

– ¿Y desde hace cuanto no se ven? – Continuó con el extraño cuestionario

– La última vez que nos vimos fue… – Pensaba Ultear mordiendo levemente su labio inferior intentando pensar

– En la boda de Jellal – Afirmó la albina recordándolo rápidamente, aunque al ver la mirada de su antigua amiga supo que no era algo que debería haber dicho – Tengo más pacientes – Se apresuró a decir – Las veo luego – Salió de la habitación lo más rápido de pudo

Seilah desde su cama se veía confundida, miraba hacia su prometida pidiéndole una explicación al respecto.

– En mi defensa… – Empezó diciendo Ultear sintiéndose incómoda al instante – Este no es un secreto mío y por eso no te lo conté

Sostenía el teléfono cerca de su oído, no creía ni por un segundo que lo que estaba escuchando era real, parecía sacado de un guión para una nueva película, con la diferencia es que su amiga le contaba de algo que en serio había pasado, algo real, un suceso que le pasó a personas que él conoce.

– ¿Y Seilah cómo está? – Cuestionó el pelinegro con preocupación

– Jellal me dijo que ella está estable, no ha hablado con Ultear desde el día en el que él la llevó al hospital, pero creo que debe seguir así – Suspiró

– ¿No han ido a visitarla al hospital? – Preguntó extrañado

– No Gray, Seilah no quiere que nadie la vea

– No quiero ni imaginar lo que está sintiendo – Apoyó su cabeza en una de sus manos – Tampoco sabrás nada de Ultear, entonces…

– Nada – Secundó la peli escarlata

– ¿Crees que debería llamarla? ¿O ir? ¿O hacer algo? – Habló algo rápido sintiéndose limitado

– Lo dudo – Frunció el ceño no entendiendo porque Gray se ofrecía a todo eso – En quien deberías preocuparte es en la madre de tu hijo, porque me imagino que no ha sabido nada de Seilah todos estos días – Emitió con seriedad – Ultear nos tiene a mí y Jellal, no tienes de qué preocuparte

– Tienes razón – Aceptó a regañadientes, pues aunque conocía a Ultear desde hace mucho, su lugar ya no era el de preocuparse por ella

Había llegado temprano ese día, estaba emocionada por volver a trabajar, creía que les haría muy bien a todos, más aún porque las grabaciones se retrasaron una semana por todo lo acontecido, trabajar era lo que los mantendría ocupados en mente, pues por lo que había escuchado de sus amigos, todos lidiaban con algo en este momento.

La albina terminó de hacer la agenda de la mañana, encargando las tareas de cada miembro del personal, tenía las escenas que se grabarían, el vestuario nuevo había llegado esa mañana, la verdad también le emocionaba volver a trabajar.

– Buenos días, llegas temprano hoy – Escuchó de su amiga peli escarlata

– Buenos días, Erza – Le sonrió de vuelta – Sentí que hoy por ser el primer día debía de llegar antes que mi jefa – Se encogió de hombros continuando con lo que hacía – Tu carpeta personal está en tu escritorio, la agenda la terminé y recibí los nuevos pedidos de escenografía y vestuario – Explicó mientras seguía organizando todo desde la silla enfrente del escritorio principal

– No sé qué haría sin ti – Suspiró con una sonrisa y se sentó para revisar todo tomando un sorbo del café que traía

– Espero que no tengas que averiguarlo – Rio levemente volviendo los ojos a lo que hacía – ¿Y ese café? – Preguntó a los minutos

– Lo compré viniendo – Contestó entrecerrando los ojos sin entender la pregunta

– Creí que te traían el desayuno – Soltó con falsa inocencia

– Desayuné en su casa – Se encogió de hombros

– ¿Con él? – Cuestionó alzando una ceja, sabiendo más o menos la respuesta

– Meredy hizo el desayuno y él… dormía – Suspiró con pesadez no queriendo hablar de Jellal realmente

– No están bien ¿Verdad? – Tomó su mano por encima del escritorio

– No lo sé – Se encogió de hombros – Tiene sus momentos – Fue sincera – Pero la verdad no sé qué le pasa, en la noche irá a la casa de Ultear, creo que le hará bien desahogarse

– ¿No importa que no sea contigo?

– No – Apoyó su rostro en su brazo que estaba libre – Yo solo quiero que él se sienta bien – Mordió levemente su labio inferior viendo hacia la nada – Pero basta de hablar de mí… – Negó sonriendo de inmediato – ¿Tú cómo sigues? – Preguntó emocionada – Ya tienes como dos meses y algo ¿No? – Apretó la mano de su amiga con emoción

– Sí – Sonrió devuelta – Estoy bien, tranquila, Laxus está demasiado preocupado con todo, no quería ni que venga a trabajar – Negó rodando los ojos hacia un lado, hace una semana fui a hacerme el chequeo mensual y… – Tomó su bolso buscando su billetera, sacó una especie de fotografía de ahí y se la enseñó a la peli escarlata – Aquí está mi ecografía – Sonrió – La doctora me dijo que todo está bien

Erza tomó la imagen sonriendo plenamente, la verdad no entendía lo que estaba viendo, pero sabía que era el bebé de su amiga y la ponía demasiado feliz – ¿Dónde está? – Se animó a preguntar

– Aquí – Señaló en la imagen – Esa manchita, ese es mi bebé – Decía emocionada

– Tiene la forma de un garbanzo – Entrecerró los ojos analizando lo que veía

– Pues si te das cuenta, aun no se nota – Rio levemente tomando la ecografía que Erza le devolvía

– Tus pechos sí lo notan – Alzó las cejas sugestivamente

– Gracias por notarlo – Hizo un ademán con la mano

– Me pone en serio feliz que al fin estés embarazada – Sonrió con sinceridad

– Gracias, Erza

– ¡Buenos días! – Una nueva voz se unía al recinto, una muy alegre al parecer

– Buenos días – Emitieron Erza y Mirajane con la misma emoción

– Buenos días – La voz serena de Seilah se hizo presente al igual que ella que entraba con su usual seriedad

– ¡Seilah! – Exclamó Erza levantándose de su silla yendo a abrazar a la vestuarista que por fin se veía totalmente recuperada

– No la acapares toda para ti – Emitió Mirajane abrazando a Seilah también – Me alegra que vengas a trabajar – Le sonrió

La pelinegra se sentía extraña por todo el cariño que recibía, no se creía que de verdad habían más personas que la apreciaban, para ella solo estaba Ultear en esa lista.

– ¿Cómo estás? – Escuchó de la albina que la veía con una sonrisa

– Bien – Se encogió de hombros

– Si necesitas cualquier cosa, nos avisas, no tienes ni porque cargar las cajas, solo seleccionas lo que mejor te parezca para las escenas y ya – Dijo Erza

– Quisiera cumplir al completo con mis responsabilidades – Negó levemente la vestuarista

Ultear vio a la peli escarlata asintiendo para que simplemente acepte lo que Seilah le decía.

– Está bien – Emitió la peli escarlata

– Hoy llegaron unas prendas preciosas – Continuó diciendo Mirajane tomando a la vestuarista del brazo y llevándola al almacén en el que estaban las cajas que recibió esa mañana

La albina no quería dejarla sola, al menos no en su primer día, y aunque no la conocía muy bien, podía saber por su actitud que no era de las personas que niegue la ayuda impuesta.

– La terapeuta dijo que debe de habituarse a hacer las cosas como siempre, desde trabajar hasta salir sola a la calle a comprar, ya sabes… – Suspiró Ultear empezando a hablar cuando vio desaparecer a su prometida y a Mira por el pasillo

– Entiendo – Asintió Erza – Pero eso debes de explicárselo a Mirajane

– No – Negó riendo levemente – Eso lo dejaré pasar – Se encogió de hombros

– Bueno… – Le sonrió volviendo a su escritorio

– ¿Y Jellal? – Preguntó – Lo he buscado desde que llegué, pero no lo encuentro, así que asumí que tú tampoco habías llegado – La vio

– En casa o de camino, creo – Respondió no queriendo realmente hablar al respecto

A la pelinegra le sorprendió realmente que a Jellal le haya afectado de tal manera verlos esa noche en la estación de policía, podía notar por la simple expresión de la peli escarlata que él estaba distante, ese día al fin se verían después de tanto tiempo, la verdad que sí necesitaban hablar, pues aunque estaba totalmente segura de que Meredy seguramente le había dicho todo lo que ella tenía en su cabeza en ese momento, no lo habría hecho en la forma en la que ella lo haría, y mucho menos con las palabras que ella usaría.

– Y… ¡Corte! – Exclamó la peli escarlata para seguidamente ver su reloj – Tómense un descanso – Continuó diciendo, todos se estiraron y salieron de sus respectivos lugares para poder estirar las piernas y brazos después de algunas horas de trabajo

Erza volteó para buscar a Mira con la vista, la albina caminó rápido hacia ella – ¿Sí? – Le dijo con cordialidad

– ¿Dónde está tu esposo? – Cuestionó perdiendo la paciencia

– Ya te dije que su abuelo le dio un encargo muy importante para los estudios – Contestó restándole importancia con la mano

– No sé cómo, pero tienes que hacerlo aparecer ya – Alzó un poco la voz – Porque yo no he podido hacer ninguna de mis escenas, ya que no hay nadie que me dirija y estamos a pocos minutos de que llegue…

– Erza Scarlet – La nombrada cerró los ojos maldiciéndose y reconociendo la voz que tenía tras suyo, ese inconfundible tono sumado a la manera en la que solo una madre podría llamar en reprimenda a su hija – ¿Esa es forma de hablarle a una embarazada? – La regañó

– Madre – Volteó en dirección a la mujer que tenía tras suyo – Buenos días ¿Cómo estás? – Intentó sonreír lo mejor que pudo mientras se agarraba del asa de su silla de dirección tan fuerte que sus nudillos estaban blancos

– Algo decepcionada realmente, puesto que mi hija no fue por mí al aeropuerto – La vio con seriedad

– Mamá – Tomó aire intentando serenarse – Estoy trabajando, a parte que envié un chofer y… ¡Ahí estás! – Exclamó viendo a Laxus entrar lo que le pareció raro es que tenía un montón de maletas

– Quien tuvo la decencia de ir a recibirme fue el joven Laxus – Decía la mujer de largos cabellos escarlatas sostenidos por unas trenzas hechas con todo su cabello, lucía igual de elegante que siempre con su clásico sombrero alado, dejó sin ningún reparo su bolso y el abanico que llevaba en la mano encima del regazo de su hija – Estoy feliz de que me dejes participar en tu nuevo proyecto – Abrazó a Erza acariciando su cabello con cuidado

– No me hiciste nada fácil el convencerte – Decía la peli escarlata correspondiendo el abrazo – ¿Por qué trajiste todas tus cosas aquí, pensé que las dejarías en casa antes de venir? – Decía separándose un poco

La última vez que había visto a su madre había sido hace algunos años, después de la tristeza más grande de su vida, no concebía como real que ahora ya no se sienta de ese modo, que todo en su vida había cambiado en unos pocos meses, para mejor, todo gracias a ese peli azul, con el que lastimosamente había compartido solo unas pocas palabras en lo que iba del día.

– Decidí venir directo aquí, porque estuve preguntando en el auto y a parte de algunas cosas que me enteré del novio de mi hija, también me dijeron que Mira está embarazada – Se emocionó acercándose a la albina que estaba al lado de la silla – ¡Felicidades querida! Claro que hubiera sido un lindo detalle saberlo antes de viajar para llegar preparada – Apretó la mejilla de Mirajane con un poco de fuerza mostrándole su pequeño gran enojo – Pude haber traído tan bellas cosas para bebé que solo se consiguen en Rosemary

– Lo siento, lo siento – Se quejaba la albina intentando soltarse – Debí haber llamado – Emitió sobando su mejilla después de que Irene la suelte finalmente

– En otra ocasión será – Se encogió de hombros disfrutando del pequeño dolor que le provocó Mira, mientras su hija reía levemente – Y ni creas que te salvas, Erza – La vio con seriedad – Tú y yo tenemos que conversar largo y tendido

La peli escarlata menor tragó grueso, sabiendo que elegiría mil veces el apretón de mejilla que la conversación que tendría con su madre, destino del que nada ni nadie la salvaría.

– Ahora hablemos de trabajo – Decía Irene viendo tomando el libreto que había guardado en su bolso – Pero antes ¿Seguro que estás bien llevando todo eso tú solo Laxus, cariño? – Vio al rubio que jalaba todo su equipaje

– Sí – Asintió intentando que no se note lo cansado que estaba – Estoy bien

– Bueno – Se encogió de hombros – Quiero que me expliques un poco más del personaje, aunque la verdad para hoy lo único que hago es morir – Torció el gesto viendo las pocas hojas que tenía en manos

– Te explico… – Empezó diciendo la peli escarlata

Mientras tanto, a un extremo del estudio estaban Jellal y Ultear que veían anonadados desde donde estaban a quien había entrado, estaban sorprendidos de que Laxus le esté llevando el equipaje, pues el no cargaba ni la silla de director que tenía su nombre, Mira le tenía miedo, algo casi inconcebible en la mente de ellos dos, pues la albina a veces podía ser ciertamente un demonio; estaban realmente aterrados por como la gran Irene Belserion se imponía ante todos.

– Deberíamos ir a saludar – Susurró la pelinegra

– Ve primera y yo te sigo – Decía el peli azul

– Tú eres el que está con su hija, deberías de ir primero – Frunció el ceño gritando en un susurro

– No te acercas con un simple hola a Irene Belserion – Negó Jellal

– Siquiera deberías ayudar a Laxus a llevar sus cosas entonces – Veía de reojo al rubio

– Para eso tendría que saludarla

– Igual tenemos que saludarla, porque vamos a trabajar con ella y porque está viendo hacia aquí – Emitió nerviosa – Ya no hay de otra, tenemos que ir

– Pues sí, tú primero – La empujó levemente del hombro y empezaron a caminar en dirección a ella

Caminaron con la mejor sonrisa que pudieron aunque los nervios se le notaban a la distancia, Erza disfrutó levemente el no ser la única que tenía que pasar por toda la experiencia de hablar con su madre, pues claramente alguien más tendría que hacerlo.

– Buenos días muchachos – Les sonrió la mujer de larga cabellera – Tú debes ser Ultear – Estiró la mano en dirección a la pelinegra

– Sí, soy yo – Asintió la actriz con nerviosismo no creyendo que Irene Belserion le estiraba la mano – Mucho gusto – Sonrió nerviosa

– Igualmente – Asintió la imponente mujer soltando la mano de Ultear dirigiéndole la mirada al peli azul – Y tú eres Jellal Fernandes – Sonrió de inmediato poniéndole por fin un rostro al nombre del que había escuchado más por parte de Mirajane que de su propia hija

– Exactamente – Asintió el joven actor sintiendo que lo miraba de una forma en la que conocía demasiado de él, y ya que ella no le había estirado la mano, Jellal decidió tener el gesto

– Tú eres el novio de mi hija – Emitió con gran alegría estas palabras – Es un placer conocerte – Se acercó un poco a él y lo abrazó sin más, el peli azul aunque estaba en shock correspondió el abrazo – Debo de agradecerte tanto empezando porque hiciste que mi niña se diera otra oportunidad en la vida y por estar con ella, a veces es algo testaruda, pero...

– Mamá – Erza se quejó levemente sintiendo sus mejillas enrojecer

– Es todo un placer – Decía Jellal un poco más relajado

– Ya suelta a Jellal, seguro lo asfixias – Emitió la peli escarlata tomando del brazo a su novio y jalándolo un poco hacia ella

– Perdón que esté tan agradecida con el hombre que hizo tanto por ti – Hablaba alejándose del actor que no creía lo que sucedía

Irene estaba agradecida con él, a Jellal no le parecía algo lógico y la verdad últimamente con todo lo que hacía y pensaba no sentía que merecía siquiera un mínimo de ese agradecimiento.

– Te acompaño a tu camerino – Dijo antes de que su madre hiciera o dijera algo más que pueda avergonzarla, deslizó la mano por el brazo que sostenía de su novio para tomar la de él

– Me parece perfecto – Asintió la mujer de largos cabellos escarlatas y volteó en dirección a los camerinos – Nos vemos en unos minutos – Se retiró cortésmente

Erza volteó y le dirigió la mirada a Ultear – ¿Le dices a Seilah que le lleve su vestuario al camerino? Por favor – Pidió

– Seguro – La pelinegra sonrió levemente yendo a donde le decían, aun estaba sorprendida por la reacción de la madre de la peli escarlata con su amigo

Jellal y Erza se quedaron viéndose el uno al otro sin decir nada, solo de las manos tomadas hasta que la directora de cine rompió el silencio.

– Perdón por mi madre, ella es algo… – Inclinó la cabeza hacia un lado buscando la palabra – Intensa

– No te preocupes – Negó levemente el peli azul llevando su mano libre a la mejilla de ella – Eres su hija, es de algún modo normal que reaccione así

Ella asintió sin querer seguir hablando del tema – Nos vemos en un rato

– Está bien – Sonrió levemente dejándole un tierno beso en los labios

Erza inevitablemente sonrió y después se fue a seguir a su madre, claro que para cuando volteó, ella ya había llegado a su camerino por su cuenta.

Ese día lo había sentido extrañamente rápido, no estaba agradecida de estar en casa tan temprano a su parecer, más porque Jellal no estaba con ella, últimamente se sentía algo tonta y dependiente, aunque más que eso simplemente quería cuidarlo, no sabía de qué, pero tenía la certeza de que algo no estaba bien con él, por más que después de que hablaron al respecto y el peli azul le había prometido dar lo mejor de sí, no era el Jellal que conocía, al menos no al 100%, eso la desesperaba, porque no podía hacer nada para remediarlo, no sabía ni que le sucedía, tal vez solo necesitaba hablar y lastimosamente no era con ella con quien él quería tener esa conversación.

Respiró profundamente y volteó hacia su cama, sonrió levemente viendo el oso de peluche encima, había sido su compañía las veces en las que Jellal se excusaba para irse a casa sin ella, sin más se recostó abrazándose al señor oso, cerró los ojos con un poco de fuerza e intentó olvidarse de todos por un rato.

– ¿Interrumpo? – Escuchó a su madre desde la puerta

– No – Contestó tranquila, quería estar sola, pero a la vez no sentía que debiera

– ¿Y ese novio tuyo, hija mía? – Preguntó Irene sentándose en el borde de la cama viendo en dirección a Erza

La peli escarlata menor abrió los ojos – Le dije que te ayudaría a instalarte, así que se fue a su casa – Mintió

– Ah… – Emitió no creyéndole, pues las madres siempre saben cuando un hijo miente – Me agrada Jellal – Continuó diciendo – Se ve que es profesional y que te quiere bastante – Sonrió un poco – ¿Tú lo quieres?

– Yo… – Sintió nervios y las mejillas enrojecer – Yo siento que es más que eso – Confesó – La verdad jamás pensé que llegaría a más que quererlo, pero ahora me doy cuenta que… yo siento… – Sabía lo que sentía, lo tenía en mente, pero simplemente no podía emitirlo – Yo lo amo – Suspiró después de unos segundos en los que se demoró en pronunciarlo

Irene sonrió plenamente, y solo sentía el agradecimiento crecer y crecer – No sabes lo feliz que me pone que digas esto – Asintió – Estás volviendo a darte una oportunidad, sé que te cuesta, pero…

– No – La detuvo sentándose un poco en la cama poniendo al peluche en su piernas abrazándolo a su pecho y escondiendo un poco su rostro detrás de él – No sabes lo que me costó llegar a siquiera aceptar tener una relación con Jellal, no sabes lo mal que me sentí en muchas ocasiones, no sabes los días que fingí que todo estaba perfectamente con mi vida cuando no era así, no sabes los esfuerzos que hice por cada pequeño avance para llegar a donde estoy ahora, no lo sabes, nadie lo sabe, ni siquiera Jellal – Tomó un poco de aire – No quiero que me lo tomes a mal, simplemente que a pesar de tener a mis amigos conmigo, te necesité a ti, porque eres la única persona que me acompañó de inicio a fin con cada decisión que tomé en el pasado, pero en vez de estar para mí… – La voz se le quebró, aunque hacía lo imposible por no llorar – Tú simplemente al no estar de acuerdo con una de todas la decisiones que tomé, te apartaste y no quisiste hablar conmigo más que lo necesario, tu enojo o frustración o decepción o no sé lo que sea, pudo más que tus ganas de consolarme en el peor momento de mi vida – Ya no contenía las lágrimas – Me estaba ahogando, sentía que me desgarraba cada vez que alguien me decía que todo pasaría y me sentiría mejor con el tiempo, se supone que estabas ahí para apoyarme

– Cometí un error – Aceptó Irene sintiéndose fatal por haberle hecho eso a su hija – No creí que presionarte te llevaría al límite de casi no hablarnos por tantos años – Se acercó un poco a Erza acariciando su mejilla retirando algunas lágrimas – Pero tampoco podía concebir que de algún modo te castigues con vetarte el actuar porque no puedes simplemente dejar de hacer lo que amas porque quieras atarte a ti misma a una tortura permanente

– No es cómo que quería no hacer nada que me hacía feliz – Se abrazó más al oso azul que tenía encima – Y aunque fuera así tú tenías que estar ahí

Irene quitó la mano y se cruzó de brazos viendo a Erza directamente a los ojos – ¿Querías que esté ahí observando como te arrastrabas y revolcabas en tu propia miseria? ¿En serio esperabas eso de mí? – Frunció el ceño – ¿Sabes qué hubiera pasado si todos te hubiéramos dejado estar así de miserable? No habrías salido jamás de esta ciudad, nunca habrías tenido tu propia producción, no hubieras vuelto a actuar y no conocerías a Jellal – Se quedó un momento en silencio viendo como su hija sopesaba sus palabras – Serías tal vez una asistenta de producción o harías algo administrativo en Fairy Tail, estarías frustrada porque obviamente las personas que te aman se hubieran rendido por ti después de tantos años, tal vez ni siquiera tendrías amigos porque querrías estar sola y sé que mi manera de hacerte afrontar la situación no fue la mejor, tal vez pude haber sido más considerada con lo que sentías en ese momento, pero solo te quería hacer más fuerte, solo quería que te des cuenta de que tu vida no había terminado ahí, eres más fuerte de lo que crees Erza – Acomodó su cabello poniéndoselo detrás de su oreja – Y estoy cada vez más orgullosa de que seas mi hija

Sin más la peli escarlata dejó el peluche a un lado y se abrazó a su mamá, sabía que jamás la dañaría, que hizo todo para que sea más fuerte y a pesar de que no le pedía perdón exactamente, sabía también que estaba arrepentida por no saber haber manejado esa situación en su momento, Erza tenía mucho que agradecer también porque tal vez su vida sí sería completamente diferente si su madre no la hubiera orillado a que solucione sus conflictos por su cuenta.

Parecía que habían estado hace una vida en ese lugar en el que solían conversar, aunque temporalmente habían pasado semanas, habían experimentado algo demasiado tormentoso, para ambos, aunque no en el mismo grado.

– Me agradó escuchar que están yendo a terapia ¿Fue tu decisión? – Cuestionó viendo a su amiga que tenía un cigarro en la boca, ella no lo quería admitir, pero su consumo de nicotina había aumentado

– No – Negó viendo hacia el frente, la verdad recién en ese momento se sentía relajada, no se había sentido así de bien desde antes del secuestro, todo el día había tenido el pendiente de si su prometida había estado bien, agradeció que Mira no se haya apartado de ella – Fue una recomendación de Sorano – Otra cosa que le parecía increíble era decir ese nombre – Recién fuimos a dos sesiones, pero creo que a Seilah le está ayudando mucho

– ¿Y a ti? – Sintió que la nicotina relajaría el estrés propio que llevaba, así que decidió tomar uno de la cajetilla que sobresalía del saco de la pelinegra

– No te negaré que sirve – Se encogió de hombros – Nos hemos deshecho de lo que sentíamos acerca del secuestro, empezando porque ya podemos llamarlo como tal, al principio creo que nos fue algo difícil, pero estamos superándolo poco a poco – Botó todo el humo que tenía en los pulmones

– ¿Y le contaste lo que estuviste apunto de hacer esa noche? – Llevó el cigarro a sus labios terminada su pregunta

– Sí – Asintió – Cuando Erza me devolvió el arma fui con Seilah a deshacernos de ella, porque llegamos a la conclusión de que no la necesitamos, aunque te juro que hubiera dado lo que sea por mantenerla, si vuelve a pasar algo así no tendría con qué defenderme, pero ella me convenció de que algo así no pasa dos veces y que no debería preocuparme al respecto

– Pero lo estás… – La vio torciendo un poco el gesto

– Como no tienes idea, no me concentro en nada más que no sea que Seilah esté bien, y ya sé que eso está mal porque no puedes vivir para el bienestar de otra persona y olvidarte del tuyo, pero no lo controlo – Tenía la mano libre en puño sintiéndose impotente – Bueno, mejor cuéntame acerca de ti, porque no creo que tus días hayan sido igual después de verlos a todos esa noche, por cierto – Se apresuró a decir antes de olvidarlo – Seilah sabe sobre la boda, pero no por mí – Clarificó – Sorano le dijo

– No será algo que pueda tener oculto más tiempo ¿Verdad? – Emitió suspirando el humo sin sentirse del todo relajado, apagó la colilla y tomó otro más prendiéndolo nuevamente

– Tal vez no deberías – Se encogió de hombros – No es cómo que lo hayas ocultado tampoco, simplemente no lo decías, pero siento que si quieres a Erza en tu vida le debes ese paso por los cientos que ella ha dado por ti – Dijo sincera

– No me digas que la terapia está haciendo despertar tu lado elocuente – Soltó bromista

– Hablo en serio – Lo empujó levemente del brazo con una suave risa – Debes de ser consciente de que esa mujer era diferente cuando la conociste, ahora se está dando la oportunidad de avanzar, y diciéndole tú tal vez le estés dando más confianza sobre ti a ella, no porque la necesite, se la ha ganado ¿No crees? – Lo vio de reojo

– Me haces sentir en serio mal – Suspiró viendo el humo salir de su boca – He sido demasiado cortante con ella estos últimos días, no recuerdo ni la última vez que le dije que la quería, no me quiero excusar ni tampoco decir que tienes razón, pero…

– Tengo razón – Completó por él esa frase que le parecía impronunciable

– Tengo que contarle – Aceptó – Me sentiré mejor después de eso y ella, la verdad no sé cómo vaya a reaccionar – Emitió pensativo

– Sentirá alivio, porque al fin sabrá la causa de porque estuviste así y después tendrá muchas preguntas y claramente tendrás que responder todas – Lo vio con seriedad

– Tienes razón – Emitió rendido

Hace seis años…

Estaba en serio feliz, no cabía de la felicidad que sentía a simplemente horas de lo que sería el mejor día de su vida sin duda alguna, no creía que podría sentirse así alguna vez, era el sentimiento de tenerlo todo, y no solo materialmente, si no que también en lo sentimental estaba pleno, hace tan solo unos pocos días habían firmado los papeles del que sería su futuro hogar junto a su futura esposa.

Sonrió simplemente al tenerla en mente, esa noche era su última como soltero, de ahí pasaría el resto de su vida junto a la persona que más amaba en el mundo, se dirigió al bar donde lo esperaban algunos de sus amigos, esperaba algo tranquilo, pero con Crime Sorciere nunca se sabía.

– ¡Llegaste! – Escuchó con emoción detrás suyo la inconfundible voz de su mejor amiga – Espero que en serio estés con ganas de divertirte y no vayas simplemente a sentarte – Se cruzó de brazos viéndolo con gracia

– ¿Trajiste a Gray? – Cuestionó extrañado ignorando lo que decía – ¿Esto entre ustedes va en serio?

– No – Negó rápidamente expresando confusión en el rostro – Solo que si mañana me acompaña a la boda, pensé que lo correcto sería traerlo también aquí – Explicó sin darle importancia – Ahora ve por tu primera cerveza que tenemos mucho que celebrar – Le sonrió empujándolo hacia la barra mientras volvía con su acompañante

Jellal quería relajarse, Ultear tenía razón, había mucho que celebrar, al menos en ese momento lo sentía así, pidió su cerveza favorita y mientras la degustaba veía alrededor como se iba alegrando el ambiente.

– Hola – Escuchó a su lado

– Hola – Contestó Jellal no sabiendo quien era el que le hablaba

– Soy Sting – Se presentó el rubio – Soy el mejor amigo del mejor amigo de la novia – Le estiró la mano cordialmente con una sonrisa muy amigable

– Sting – El peli azul asintió recordándolo y dándole la mano devuelta – Eres el mejor amigo de Rogue – Confirmó

– Exactamente – Asintió pidiendo una cerveza también para acompañarlo

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Recuerda dejar tu bello review!

Hola! Cómo están?! Al fin un nuevo cap de La directora de cine, espero les haya encantado y haya resuelto algunas dudas y los deje con otras 7u7

Me encanta demasiado haber metido a Irene en la trama porque Erza no está pasando unos buenos días, siento que necesita a su mamá en esta pequeña crisis :3, y claramente no es malvada solo que le asigné una manera estricta de dar las lecciones que tiene para Erza...

Siento que de todas formas agregar el smut al principio hizo que ambos se relajaran y estuvieran más abiertos a pensar que se trata de un problema externo que los afecta y no uno entre ambos…

Y… ¿YA ESCUCHARON QUE ERZA DIJO QUE LO AMA? WHAT? Estoy muerta! Necesito que Jellal lo sepa ya! Será que se lo dirá o se seguirá callando? No lo sé … esperen el siguiente cap :v

Por cierto estoy empezando un short fic llamado La Boda, es completamente Jerza ojalá les encante y lo vayan a leer 7u7

Bye...

Agradecimientos:

Pilikali